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Creado el 30.03.07 a las 09:13
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| CUAKER y demás contertulios de esta zaga. Pongamos las cosas en su lugar, queridos. Esto pasa con el con el catolicismo y la homosexualidad. No se trata de decir lo que pensamos sino lo que dice las religiones los actos homosexuales. Luego, a título personal agregar lo que uno piensa de ello, no hacer un sancoche. Sorprendentemente, desde el punto de vista teológico, se puede ser católico, homosexual, realizar actos homosexuales e ir a misa. Pero con una limitación importante, que diré más adelante. Y los actos homosexuales son pecados desde el punto de vista de las religiones Abrahámicas –catolicismo incluído-, graves, pecados “sexuales” si los queremos mencionar así, pero no mayores nio menores al menos conceptualmente, a los otros pecados de ese tipo como las otras fornicaciones, como lo son las “relaciones prematrimoniales”, las “relaciones extramatrimoniales”, las relaciones de divorciados que se “vuelven a casar” y por tanto son relaciones “relaciones extramatrimoniales”, la “sodomía” o acceso carnal contra natura practicada con mujeres aunque sea dentro del matrimonio, a los que se suman los actos homosexuales que son fornicaciones contra natura extramatrimoniales ( relaciones que con o sin sodomía, extramatrimoniales entre personas del mismo sexo). Vale decir que desde las perspectivas de esas grandes religiones, se vea como se vea, los actos homosexuales son sólo pecados ni más ni menos graves que millones de actos heterosexuales o de sodomía que se comenten por segundo en la humanidad, enumerados en el párrafo anterior. Incluso hay otros pecados frecuente por los creyentes como “el uso de anticonceptivos”, que es grave según las enseñanzas, del cual tampoco hay propósito de enmienda. Porqué el homosexual que comete actos homosexuales y vive en pareja puede asistir a la Iglesia, confesar, sólo con una limitación en la práctica católica? Veamos: En primer lugar Jesús y el catolicismo enseñan que nos “perdonemos” entre nosotros todos los pecados. Esa obligación es cotidiana. Los judíos tiene un solo día obligatorio de perdón, que es el Yom Kipur. Con mayor razón en su misteriosa e inmensa misericordia, el Altísimo perdona nuestros pecados. Se lo pedimos como nos enseñó Jesús en el PadreNuestro (“perdona nuestroa pecados”) comprometiéndonos a perdonar a su vez los pecados a “ nuestros deudores”. Eso es así, aunque en el Padrenuestro de hoy, eufemísticamente se haya cambiado la palabra “pecado” clásica, por la de “perdona nuestras ofensas”, pero le preguntemos a nuestras abuelas, y verán que Jesús enseñó rezar con la palabra “pecado”. Entre los pecados a perdonar están “los actos homosexuales”, que como vimos es un pecado que aunque grave, es uno más dentro de lo graves más frecuentes y practicados de manera multitudinaria incluso por los más fervientes creyentes, y sin ningún propósito de enmienda. Aún así, solo Dios puede valorar en toda su dimensión la gravedad de los pecados, porque a los hombres Jesús les dijo “No Juzguéis y no serais juzgado, (…) por qué mirais la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? 5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” S.Mateo. 7:1-5. Volvamos a la Homosexualidad. Pensemos que conforme el Génesis Adán y Eva fueron creados perfectos en tanto su propia natuiraleza: Hombre y Mujer, heterosexuales, libres, sanos e inmortales. Se equivoca PIN cuando se siente orgulloso de haber “sido creado” por Dios homosexual. “Nació” homosexual que es otra cosa, producto de la imperfección devenida de la pérdida de la Gracia original que afecta a la especie humana de muchas formas, luego de la expulsión del Edén. A él le toco eso, como otros defectos, y a nosotros nuestras propias imperfecciones. Vale decir que teológicamente, de acuerdo a las tres grandes religiones Abrahámicas, las imperfecciones generales y particulares de la humanidad como las guerras, la homosexualidad, los gobiernos injustos, las desigualdades, , la ira, vagancia, adicciones, enfermedades, plagas, corrupción, discriminaciones, distintas patologías sociales, religiosas, políticas, raciales, ecológicas, la muerte misma, etc, , etc, son desórdenes del género humano que no son propios a la “creación” de la humanidad, ni de su perfección en cuanto tal, sino consecuencias de su “caída”. A la pérdida de la gracia original. A la pérdida del Edén. Son cosas que “sobran”. Que si fuesen “sacadas” todas ellas de la humanidad, el hombre no dejaría de ser tal, sino todo lo contrario, alcanzaría su verdadera esencia y perfección. El fin para lo que fue creado: Esto es: el Varón y La Mujer, transmitiendo en abundancia y sin acechanza alguna, Vida Eterna a su progenie, Contemplando Todos Pacíficos, Gozosos, Serenos y Humildes, Lo Perfecto, lo Bello y lo Sublime de Todo el Universo Creado, Junto a Dios, y Por Siempre. Teológicamente las imperfecciones que adolecemos, la homosexualidad entre ellas, provienen de una larga cadena de consecuencias que se remontan en definitiva de aquel uso que hicieron de la libertad concedida a nuestros mayores para elegir entre el bien y el mal, cuando tenían todos los atributos de la perfección, pero debían atenerse a las consecuencias de sus actos. Y eligieron la soberbia en vez de la humildad a pesar de la advertencia previa, y desde ellos hasta nosotros estamos viviendo las consecuencias de esa libertad y caída hasta el Juicio Final. Quedarán perplejos, pero yo les digo: Si Dios no hubiera hecho al Hombre Libre. Vale decir, tener la posibilidad de “elegir” entre el bien y el Mal, no hubiera hecho unas personas perfectas en tanto tales (hombres cabales como los concebimos naturalmente –templados, responsables, honestos, maduros, que vencen las tentaciones y dificultades con carácter-) , vale decir, “a su imagen y semejanza” (“Parecidos a su Creador”). Quien no puede elegir, no es libre, no es perfecto es un autómata, sigue una ley unívoca. Y si no tiene una debilidad, la tentación, que es la dificultad a vencer, para mantenerse en la perfección en la que fue creado, tampoco es libre, y por lo tanto tampoco es perfecto en tanto tal. Adan y Eva fueron creados perfectos (libres, heterosexuales, sanos, con recursos inagotables, pacíficos e inmortales) pero cedieron a la tentación, la prueba a vencer para mantenerse en “su” perfección. Pero en cambio le creyeron a la “Serpiente”, y si el Señor no hubiera cumplido su promesa y no los hubiera hecho responsable de las consecuencias de sus actos, tampoco el ciclo de la perfección de su creación se hubiera cumplido. Estamos hablando de teología, y de religión. Advierto que no es cuestión de confrontar con las ciencias lo que las religiones dicen. Lo podríamos hacer en otro espacio pero no en este. Volvamos a la Homosexualidad. Somos `por tanto todos imperfectos y cáidos, los homosexuales no son una excepción, no deben ellos sentirse discriminados por eso sino se estarían comportando como soberbios. Tampoco Teológicamente podemos juzgarnos entre nosotros, debemos perdonarnos para ser perdonados, los católicos deben confesar los pecados con sincero propósito de enmienda (pueden engañar al cura pero no al de Arriba), comulgar para estar en gracia, y si volver a caer, levantarnos como Cristo cargando la Cruz, volver a confesar con propósito de enmienda, porque eso enseñó Jesús en la última cena para el perdón de los pecados, la Salvación y la Vida Eterna. El homosexual católico que vive en pareja, debería comenzar la confesión siempre por sus otros pecados y terminar comunicando a l sacerdote su condición de homosexual, y que no puede abandonar esa práctica porque está enamorado o está arraigado en su interior, pero que humildemente pide al Señor lo entienda en su Misteriosa Sabiduría para entender su situación. Es muy probable que el sacerdote no lo absuelva, como no lo haría con un divorciado vuelto a casar, o casos similares. Orar pidiendo al Señor por nuestra situación (cualquiera sea, la homosexual o la del un matrimonio subsiguiente). Hay viene la limitación: No se puede comulgar. Pero se puede asistir a Misa. Y orar, y hablar con distintos sacerdotes hasta encontrar aquellos que tienen mayor sabiduría o afinidad con su personalidad y su caso. Tienen mucha experiencia y formación, además “saben” que el Señor los llevó allí por algún motivo y tratarán de cumplir su obligación con dedicación, caridad, y toda su ciencia. Fueron especialmente entrenados para ello en una Institución de tradición milenaria. Incluso no se sorprendan encontrar sacerdotes en algunas parroquias que en algunos de los casos nombrados arriba hagan los hagan comulgar bajo su responsabilidad. Me consta. ¿Serán curas piolas?. Serán tal vez sean los sacerdotes de la Iglesia del Futuro? No lo sé. Obviamente en el Catolicismo no hay lugar para el “Orgullo Gay”. Siempre hay que ser humilde en todo. PIN, por ejemplo, en ninguna de estas religiones, podría ufanarse como lo hace de su condición de homosexual. Ni de ese ningún otro “orgullo”, ya que Jesús dijo “Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado”. S.Lucas 18:14 . | ||
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