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Viejo errean dijo: 22.12.14
Francisco a la Curia: las 15 tentaciones que es necesario combatir

El Santo Padre invitó en este tiempo de Adviento, a crecer en santidad para realizar plenamente la propia misión

Por Redacción
CIUDAD DEL VATICANO, 22 de diciembre de 2014 (Zenit.org) - El papa Francisco se reunión este lunes por la mañana en el Vaticano, con los dirigentes y miembros de los diversos dicasterios, consejos, oficinas, tribunales y comisiones que la componen la Curia Romana y la invitó "a ser un cuerpo que intenta día tras día ser más vivo, más sano y armonioso y más unido entre sí y con Cristo''. Y para ello el Santo Padre, con franqueza paternal señaló las tentaciones que es necesario combatir.
''La Curia está siempre llamada a mejorar y crecer en comunión, santidad y sabiduría para realizar plenamente su misión. Y sin embargo, como cada cuerpo, también está expuesta a las enfermedades... Me gustaría mencionar algunas de las más frecuentes en nuestras vidas de curia.
Son enfermedades y tentaciones que debilitan nuestro servicio al Señor'', prosiguió el Pontífice y después de invitar a todos a un examen de conciencia en este tiempo de Adviento, y en preparación de la Navidad, enumeró las 'enfermedades' curiales:
1 - 'La enfermedad de sentirse inmortal, inmune o incluso indispensable, dejando de lado los controles necesarios y normales. Una Curia que no es autocrítica, que no se actualiza, que no intenta mejorarse es un cuerpo enfermo... Es la enfermedad del rico insensato que pensaba vivir eternamente y también de aquellos que se convierten en amos y se sienten superiores a todos y no al servicio de todos''.
2- La enfermedad de "martalismo" (Marta), de la excesiva operosidad: es decir, de aquellos que están inmersos en el trabajo, dejando de lado, inevitablemente,''la mejor parte": Sentarse a los pies de Jesús. Por eso, Jesús invitó a sus discípulos a "descansar'' porque descuidar el necesario reposo conduce al estrés y la agitación. El tiempo del reposo para aquellos que han completado su misión, es necesario, es debido y debe tomarse en serio: pasar un "tiempo de calidad ''con la familia y respetar las vacaciones como un tiempo para recargarse espiritual y físicamente; hay que aprender lo que enseña el Eclesiastés que 'hay un tiempo para todo'.
3- La enfermedad del endurecimiento mental y espiritual: "Es la de los que, a lo largo del camino, pierden la serenidad interior, la vivacidad y la audacia y se esconden bajo los papeles convirtiéndose en 'máquinas de trabajo' y no en "hombres de Dios"... "Es peligroso perder la sensibilidad humana necesaria para hacernos llorar con los que lloran y se regocijan con los que gozan. Es la enfermedad de los que pierden 'los sentimientos de Jesús".
4 - Planificar como contador. "La enfermedad de la planificación excesiva y el funcionalismo: Es cuando el apóstol planifica todo minuciosamente y cree que haciendo así, las cosas efectivamente progresan, convirtiéndose en un contador o contable...Se cae en esta enfermedad porque siempre es más fácil y cómodo quedarse en la propia posición estática e inmutable. De hecho, la Iglesia se muestra fiel al Espíritu Santo en la medida en que no pretende regularlo ni domesticarlo ... Él es la frescura, la fantasía, la innovación".
5 - La no cooperación. "La enfermedad de la mala coordinación: Sucede cuando los miembros pierden la comunión entre sí y el cuerpo pierde la funcionalidad armoniosa y la templanza convirtiéndose en una orquesta que hace ruido porque sus miembros no cooperan y no viven el espíritu de comunión y equipo".
6 - "La enfermedad de Alzheimer espiritual: Es decir, la de olvidar la 'historia de la salvación' la historia personal con el Señor, el 'primer amor'. Es una disminución progresiva de las facultades espirituales... Lo vemos en los que han perdido el recuerdo de su encuentro con el Señor...en los que construyen muros alrededor de sí mismos y se convierten cada vez más. en esclavos de las costumbres y de los ídolos que han esculpido con sus propias manos".
7 - "La enfermedad de la rivalidad y la vanagloria: Pasa cuando la apariencia, los colores de las ropas y las insignias de honor se convierten en el principal objetivo de la vida... Es la enfermedad que nos lleva a ser hombres y mujeres falsos y a vivir una mística falsa y un falso quietismo.
8 - "La enfermedad de la esquizofrenia existencial: Es la enfermedad de los que viven una doble vida, fruto de la hipocresía típica de los mediocres y del progresivo vacío espiritual que ni grados ni títulos académicos pueden llenar. Se crean así su propio mundo paralelo, donde dejan a un lado todo lo que enseñan con severidad a los demás y empiezan a vivir una vida oculta y, a menudo, disoluta''.
9 - ''La enfermedad de las habladurías, de la murmuración, del cotilleo: Es una enfermedad grave que comienza con facilidad, tal vez sólo para charlar, pero que se apodera de la persona convirtiéndola en sembradora de cizaña (como Satanás), y en muchos casos en asesino a sangre fría' de la fama de sus colegas y hermanos. Es la enfermedad de las personas cobardes que por no tener valor de hablar a la cara, hablan a las espaldas.
10 - "La enfermedad de divinizar a los jefes: Es la enfermedad de los que cortejan a los superiores, con la esperanza de conseguir su benevolencia. Son víctimas del arribismo y del oportunismo, honran a las personas y no a Dios. Son personas que viven el servicio pensando sólo en lo que tienen que conseguir y no en lo que tienen que dar. Personas mezquinas, infelices e inspiradas sólo por su egoísmo fatal".
11 - "La enfermedad de la indiferencia hacia los demás: Es cuando todo el mundo piensa sólo en sí mismo y pierde la sinceridad y la calidez de las relaciones humanas. Cuando los más expertos no ponen sus conocimientos al servicio de los colegas con menos experiencia. Cuando, por celos.. se siente alegría al ver que otros caen en lugar de levantarlos y animarlos".
12 - La enfermedad de la cara de funeral: Es decir, la de las personas rudas y sombrías, que consideren que para ser serios hace falta pintarse la cara de melancolía, de severidad y tratar a los demás --especialmente a aquellos considerados inferiores-- con rigidez, dureza y arrogancia. En realidad, la severidad teatral y el pesimismo estéril son a menudo los síntomas del miedo y la inseguridad en sí mismo".
13 - "La enfermedad de la acumulación: Cuando el apóstol busca llenar un vacío existencial en su corazón acumulando bienes materiales, no por necesidad, sino simplemente para sentirse seguro... La acumulación solamente pesa y ralentiza el camino inexorablemente".
14 - "La enfermedad de los círculos cerrados: Donde la pertenencia al grupo se vuelve más fuerte que la del Cuerpo y, en algunas situaciones que la de a Cristo mismo. También esta enfermedad comienza siempre con buenas intenciones, pero con el paso del tiempo esclaviza a los miembros convirtiéndose en "un cáncer" que amenaza la armonía del cuerpo y puede causar tanto daño -escándalos- especialmente a nuestros hermanos más pequeños".
15 - "La enfermedad de la ganancia mundana, del lucimiento: Cuando el apóstol transforma su servicio en poder, y su poder en mercancía para conseguir beneficios mundanos o más poderes. Es la enfermedad de la gente que busca insaciablemente multiplicar su poder y para ello son capaces de calumniar, difamar y desacreditar a los demás, incluso en periódicos y revistas. Naturalmente para lucirse y demostrarse más capaces que los otros".
''Por lo tanto -señaló Francisco, después de explicar el catálogo de las enfermedades- estamos llamados - en este tiempo de Navidad y todo el tiempo de nuestro servicio y de nuestra existencia - a vivir "según la verdad en el amor, intentando crecer en todo hacia aquel que es la cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo, bien concertado, mediante la colaboración de todas las coyunturas, según la energía propia de cada miembro, recibe fuerza para crecer de manera de edificarse a sí mismo en la caridad''.
''Una vez leí -concluyó- que "los sacerdotes son como los aviones, son noticia sólo cuando se caen, pero hay tantos que vuelan. Muchos los critican y pocos rezan por ellos''. Es una frase muy simpática, pero también muy cierta, ya que describe la importancia y la delicadeza de nuestro servicio sacerdotal y cuanto daño puede causar un sacerdote que "cae" a todo el cuerpo de la Iglesia''.

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Viejo errean dijo: 25.12.14
La frase del día 24, vigilia de la Navidad

"Que esta Navidad “no sea nunca una fiesta del consumismo comercial, del descarte y los superfluo". El papa Francisco
Viejo errean dijo: 29.12.14
En 2014, casi 6 millones de personas se encontraron con Francisco en el Vaticano

Son datos de la Prefectura de la Casa Pontificia relativos a la participación de los fieles en las audiencias, audiencias especiales, celebraciones litúrgicas y Ángelus

Ciudad del Vaticano, 29 de diciembre de 2014 (Zenit.org) Redacción | 265 hits

En 2014 fueron 5.916.800 los peregrinos que participaron en los encuentros con el papa Francisco en el Vaticano. Lo indicó este lunes la Oficina de Prensa de la Santa Sede, reportando los datos de la Prefectura de la Casa Pontificia relativos a la participación de los fieles en las audiencias, audiencias especiales, celebraciones litúrgicas y Ángelus.
Los números facilitados por la Prefectura de la Casa Pontificia son indicativos y se basan principalmente en el número de pases de ingreso solicitados para los diferentes encuentros. De esta manera, en el año 2014 fueron 1.199.000 personas las que estuvieron en las 43 audiencias generales con el Pontífice argentino. Además, hay que sumar 567.100 en las audiencias especiales; 1.110.700 en las celebraciones litúrgicas presididas por el Santo Padre; y al menos 3.040.000 personas presentes cada domingo, cuando el papa Francisco reza el Ángelus en la plaza de San Pedro.
La Casa Pontificia está conformada por diversas personas que se encargan de la agenda, ceremonial, actividades religiosas y civiles del Santo Padre, entre las cuales están las recepciones a jefes de Estado, audiencias públicas y privadas, viajes, entre otros. Su prefecto es monseñor Georg Gänswein.
Viejo errean dijo: 31.12.14
Texto completo de la homilía de Francisco en el Te Deum de fin de año

El Santo Padre dice: '¡Hay que defender a los pobres, y no defenderse de los pobres, y hay que servir a los débiles y no servirse de los débiles!'

Ciudad del Vaticano, 31 de diciembre de 2014

El papa Francisco ha concluido el año 2014 en la Basílica de San Pedro, pronunciando la siguiente homilía:
"Queridos hermanos y hermanas,
La Palabra de Dios nos introduce hoy, de forma especial, en el significado del tiempo, en el comprender que el tiempo no es una realidad extraña a Dios, simplemente por que Él ha querido revelarse y salvarnos en la historia, en el tiempo. El significado del tiempo, la temporalidad, es la atmósfera de la epifanía de Dios, es decir, de la manifestación del misterio de Dios y de su amor concreto. En efecto, el tiempo es el mensajero de Dios, como decía san Pedro Fabro.
La liturgia de hoy nos recuerda la frase del apóstol Juan: "Hijos míos, ha llegado la última hora" (1 Jn 2,18), y la de san Pablo, que nos habla de "la plenitud del tiempo" (Ga 4, 4). Por lo que el día de hoy nos manifiesta cómo el tiempo que ha sido --por decir así-- "tocado" por Cristo, el Hijo de Dios y de María, y ha recibido de Él significados nuevos y sorprendentes: se ha convertido en "el tiempo salvífico", es decir, en el tiempo definitivo de salvación y de gracia.
Y todo esto nos invita a pensar en el final del camino de la vida, al final de nuestro camino. Hubo un comienzo y habrá un final, "un tiempo para nacer y un tiempo para morir", (Eclesiastés 3, 2). Con esta verdad, bastante simple y fundamental, así como descuidada y olvidada, la santa madre Iglesia nos enseña a concluir el año y también nuestros días con un examen de conciencia, a través del cual volvemos a recorrer lo que ha ocurrido; damos gracias al Señor por todo el bien que hemos recibido y que hemos podido cumplir y, al mismo tiempo, volvemos a pensar en nuestras faltas y en nuestros pecados. Agradecer y pedir perdón.
Es lo que hacemos también hoy al terminar el año. Alabamos al Señor con el himno del Te Deum y al mismo tiempo le pedimos perdón. La actitud de agradecer nos dispone a la humildad, a reconocer y a acoger los dones del Señor.
El apóstol Pablo resume, en la Lectura de estas Primeras Vísperas, el motivo fundamental de nuestro dar gracias a Dios: Él nos ha hecho hijos suyos, nos ha adoptado como hijos. ¡Este don inmerecido nos llena de una gratitud colmada de estupor! Alguien podría decir: "¿Pero no somos ya todos hijos suyos, por el hecho mismo de ser hombres?". Ciertamente, porque Dios es Padre de toda persona que viene al mundo. Pero sin olvidar que somos alejados por Él a causa del pecado original que nos ha separado de nuestro Padre: nuestra relación filial está profundamente herida. Por eso Dios ha enviado a su Hijo para rescatarnos con el precio de su sangre. Y si hay un rescate es porque hay una esclavitud. Nosotros éramos hijos, pero nos volvimos esclavos, siguiendo la voz del Maligno. Nadie nos rescata de aquella esclavitud substancial sino Jesús, que ha asumido nuestra carne de la Virgen María y ha muerto en la cruz para liberarnos, liberarnos de la esclavitud del pecado y devolvernos la condición filial perdida.
La liturgia de hoy recuerda también que "en el principio (antes del tiempo) era la Palabra... y la Palabra se hizo hombre" y por eso afirma san Ireneo: "Este es el motivo por el cual la Palabra se hizo hombre, y el Hijo de Dios, Hijo del hombre: para que el hombre, entrando en comunión con la Palabra y recibiendo así la filiación divina, se convirtiera en hijo de Dios" ( Adversus haereses, 3, 19-1: PG 7,939; cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 460).
Al mismo tiempo, el don mismo por el que agradecemos es también motivo de examen de conciencia, de revisión de la vida personal y comunitaria, de preguntarnos: ¿cómo es nuestra forma de vivir? ¿Vivimos como hijos o vivimos como esclavos? ¿Vivimos como personas bautizadas en Cristo, ungidas por el Espíritu, rescatadas, libres? O ¿vivimos según la lógica mundana, corrupta, haciendo lo que el diablo nos hace creer que es nuestro interés? Hay siempre en nuestro camino existencial una tendencia a resistirnos a la liberación; tenemos miedo de la libertad y, paradójicamente, preferimos más o menos inconscientemente la esclavitud. La libertad nos asusta porque nos pone ante el tiempo y ante nuestra responsabilidad de vivirlo bien. La esclavitud, en cambio, reduce el tiempo a un "momento" y así nos sentimos más seguros, es decir, nos hace vivir momentos desligados de su pasado y de nuestro futuro. En otras palabras, la esclavitud nos impide vivir plena y realmente el presente, porque lo vacía del pasado y lo cierra ante el futuro, frente a la eternidad. La esclavitud nos hace creer que no podemos soñar, volar, esperar.
Decía hace algunos días un gran artista italiano que para el Señor fue más fácil quitar a los israelitas de Egipto que a Egipto del corazón de los israelitas. Habían sido liberados ‘materialmente’ de la esclavitud, pero durante el camino en el desierto con varias dificultades y con hambre, comenzaron entonces a sentir nostalgia de Egipto cuando "comían... cebollas y ajo" (cfr. Num 11, 5); pero se olvidaban que comían en la mesa de la esclavitud. En nuestro corazón anida la nostalgia de la esclavitud, porque aparentemente nos da más seguridad, más que la libertad, que es muy arriesgada. ¡Cómo nos gusta estar enjaulados por tantos fuegos artificiales, aparentemente bellos, pero que en realidad duran sólo unos pocos instantes! ¡Y Éste es el reino del momento, esto es lo fascinante del momento!
De este examen de conciencia depende también, para nosotros los cristianos, la calidad de nuestro obrar, de nuestro vivir, de nuestra presencia en la ciudad, de nuestro servicio al bien común, de nuestra participación en las instituciones públicas y eclesiales.
Por este motivo, y siendo Obispo de Roma, quisiera detenerme sobre nuestro vivir en Roma, que representa un gran don, porque significa vivir en la ciudad eterna, significa para un cristiano, sobre todo, formar parte de la Iglesia fundada sobre el testimonio y sobre el martirio de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. Y por lo tanto, también por ello damos gracias al Señor. Pero, al mismo tiempo, representa una responsabilidad. Y Jesús ha dicho: "Al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más" (Lc 12, 48). Por lo tanto, preguntémonos: en esta ciudad, en esta Comunidad eclesial, ¿somos libres o somos esclavos, somos sal y luz? ¿Somos levadura? O ¿estamos apagados, sosos, hostiles, desalentados, irrelevantes y cansados?
Sin duda, los graves hechos de corrupción, surgidos recientemente, requieren una seria y conciente conversión de los corazones, para un renacer espiritual y moral, así como un renovado compromiso para construir una ciudad más justa y solidaria, donde los pobres, los débiles y los marginados estén en el centro de nuestras preocupaciones y de nuestras acciones de cada día. ¡Es necesaria una gran y cotidiana actitud de libertad cristiana para tener la valentía de proclamar, en nuestra Ciudad, que hay que defender a los pobres, y no defenderse de los pobres, que hay que servir a los débiles y no servirse de los débiles!
La enseñanza de un simple diácono romano nos puede ayudar. Cuando le pidieron a san Lorenzo que llevara y mostrara los tesoros de la Iglesia, llevó simplemente a algunos pobres. Cuando en una ciudad se cuida, socorre y ayuda a los pobres y a los débiles a promoverse en la sociedad, ellos revelan el tesoro de la Iglesia y un tesoro en la sociedad.
Pero, cuando una sociedad ignora a los pobres, los persigue, los criminaliza, los obliga a "mafiarse", esa sociedad se empobrece hasta la miseria, pierde la libertad y prefiere "el ajo y las cebollas" de la esclavitud, de la esclavitud de su egoísmo, de la esclavitud de su pusilanimidad y esa sociedad deja de ser cristiana.
Queridos hermanos y hermanas, concluir el año es volver a afirmar que existe una "última hora" y que existe "la plenitud del tiempo". Al concluir este año, al dar gracias y al pedir perdón, nos hará bien pedir la gracia de poder caminar en libertad para poder reparar los tantos daños hechos y poder defendernos de la nostalgia de la esclavitud, defendernos de no "añorar" la esclavitud.
La Virgen Santa, la Santa Madre de Dios, que está en el corazón del templo de Dios, cuando la Palabra --que era en el principio-- se ha hecho uno de nosotros en el tiempo; Ella que ha dado al mundo al Salvador, nos ayude a acogerlo con el corazón abierto, para ser y vivir verdaderamente libres, como hijos de Dios. Así sea".
© Copyright - Libreria Editrice Vaticana
(31 de diciembre de 2014) © Innovative Media Inc.
Viejo errean dijo: 17.01.15
Francisco en Filipinas

Francisco llega a la residencia presidencial aclamado por miles de filipinos

http://www.zenit.org/es/articles/fra...ource=dispatch



Francisco: 'La corrupción sustrae recursos a los pobres'

http://www.zenit.org/es/articles/fra...ource=dispatch


El Papa a la Iglesia en Filipinas: 'Los pobres son el corazón del Evangelio'

http://www.zenit.org/es/articles/el-...ource=dispatch


El Papa: 'Rechacen la colonización ideológica que destruye a la familia'

http://www.zenit.org/es/articles/el-...ource=dispatch


Manila: visita sorpresa del Papa a un centro de niños de la calle

Francisco se reunió en privado también con 40 jesuitas. El encuentro informal se desarrolló en un clima distendido y jocoso, informó el padre Lombardi

El papa Francisco ha visitado este viernes por sorpresa un centro para antiguos niños filipinos de la calle que han sido ayudados por la asociación Ank-Tnk. Tras la misa en la Catedral de la Inmaculada Concepción de Manila, el Santo Padre se ha trasladado a una de las sedes de esta asociación para encontrarse con decenas de menores salvados de la mendicidad, la violencia, la droga, y la prostitución.El centro está dirigido por un religioso jesuita francés, el padre Mathieu, y da acogida a unas 20 niñas, ha informado el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi.
El Pontífice argentino ha hablado durante 20 minutos con los pequeños en español y los 320 niños presentes, de entre 6 y 10 años, no han dudado en abrazar a Francisco, besarle e incluso dos de ellos, los más pequeños, se han sentado en la rodillas del Papa. Además, ha habido cantos, fotos y le entregaron algunos regalos. En el "conmovedor" encuentro, según el padre Lombardi, ha participado también el arzobispo de Manila y presidente de la Conferencia Episcopal filipina, cardenal Luis Antonio Tagle.
En rueda de prensa, el portavoz de la Santa Sede ha apuntado además que Francisco ha mantenido un encuentro en privado con 40 sacerdotes jesuitas. Así, ha afirmado que la cita se ha desarrollado en un clima distendido y hasta jocoso. Los sacerdotes presentes han llegado a decir al Santo Padre: "Somos 40, ¡como los 40 elefantes de Sri Lanka!", en referencia a las bestias que fueron dispuestas para la bienvenida del Pontífice argentino. El Papa, por su parte, ha bromeado diciendo: "¡Pero esos tenían ropa solemne!"
Entre los jesuitas presentes, se encontraba el presidente de la Universidad Ateneo de Manila, padre José Ramón Villarín, y otras autoridades de la mencionada casa de estudios. El padre Villarín ha contado luego a los medios locales que tenían "estrictas órdenes" de mantener el encuentro en secreto.
"Fue como un simple encuentro familiar en el que hablamos de una variedad de temas, como la vocación, el amor a Cristo, la oración, la misión, los desafíos de la juventud, el servicio a aquellos que están en las periferias y la pastoral de los migrantes", ha explicado el religioso de la Compañía, quien ha definido la reunión como "muy jesuita, muy informal". Este ha sido el segundo evento no previsto en el programa oficialdel papa Francisco en Filipinas.

Editado por errean: 17.01.15 a las 13:42
Viejo errean dijo: 19.01.15
“Al mundo de hoy le falta llorar”


Queridos chicos y chicas, al mundo de hoy le falta llorar. Lloran los marginados, lloran aquellos que son dejados de lado, lloran los despreciados... pero aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades, no sabemos llorar. Solamente ciertas realidades de la vida se ven con los ojos limpios por las lágrimas.
Os invito a que cada uno se pregunte: '¿Yo aprendí a llorar?' '¿Yo aprendí a llorar cuando veo un niño con hambre, un niño drogado en la calle, un niño que no tiene casa, un niño abandonado, un niño abusado, un niño usado por una sociedad como esclavo?' ¿O mi llanto es el llanto caprichoso de aquel que llora porque le gustaría tener algo más? Y esto es lo primero que yo quisiera decirles. Aprendamos a llorar como ella nos enseñó hoy.
No olvidemos este testimonio. La gran pregunta, ¿por qué sufren los niños?, la hizo llorando. Y la gran respuesta que podemos hacer todos nosotros es aprender a llorar. Jesús, en el Evangelio, lloró. Lloró por el amigo muerto, lloró en su corazón por esa familia que había perdido a su hija, lloró en su corazón cuando vio esa pobre madre viuda que llevaba a enterrar a su hijo, se conmovió y lloró en su corazón cuando vio a la multitud como ovejas sin pastor. ¡Si vos no aprendés a llorar, no sos un buen cristiano!
Y este es un desafío. Jun Chura y su compañera que habló hoy, nos han planteado este desafío. Y cuando nos hagan la pregunta, '¿por qué sufren los niños? '¿por qué sucede esto, esto otro o esto otro de trágico en la vida?, que nuestra respuesta sea o el silencio, o la palabra que nace de las lágrimas. Sean valientes, no tengan miedo a llorar.
Y después vino Leandro Santos II. También hizo preguntas. El mundo de la información. Hoy, con tantos medios, estamos informados, hiperinformados. '¿Y eso es malo?' No. Eso es bueno y ayuda. Pero corremos el peligro de vivir acumulando información. Y tenemos mucha información, pero quizás no sabemos qué hacer con ella. Corremos el riesgo de convertirnos en 'jóvenes museo', que tienen de todo, pero no saben qué hacer. No necesitamos jóvenes museos, sino jóvenes sabios.
Me pueden preguntar, 'padre, ¿cómo se llega a ser sabio?' Y este es otro desafío, el desafío del amor. ¿Cuál es la materia más importante que tienen que aprender en la Universidad? ¿Cuál es la materia más importante que hay que aprender en la vida? Aprender a amar. Y este es el desafío que la vida te pone a vos hoy: aprendé a amar. No sólo acumular información, porque hay un momento en que no sabés qué hacer con ella, es un museo, sino a través del amor que esa información sea fecunda.


*Parte del mensaje dado a los jóvenes en Manila, el 18 de enero de 2015
Viejo errean dijo: 24.01.15
El Papa, preocupado por la seguridad en el Vaticano



El papa Francisco recordó a los responsables italianos que garantizan la seguridad del Vaticano que existen "sombras y peligros", una advertencia pronunciada en un momento delicado por la alarma generalizada ante posibles atentados en Europa.
En un discurso ante las autoridades y los agentes encargados de la vigilancia y seguridad del Vaticano, el Papa recalcó que su tarea "es la de vigilar y controlar lugares importantes para la fe y la vida de millones de peregrinos".
Durante el tradicional discurso que el Pontífice pronuncia con ocasión del Año Nuevo, Francisco admitió: "En el horizonte, vemos sombras y peligros que preocupan a la humanidad".
Sin embargo, los invitó a "no perder la esperanza" y a convertirse en punto de referencia para los cientos de fieles y turistas que a diario visitan el Vaticano.
"Que todo el mundo pueda sentirse ayudado y protegido por vuestra presencia y vuestro cuidado", pidió.
"En el horizonte vemos sombras y peligros que preocupan a la humanidad."


AFP El Papa, preocupado por la seguridad en el Vaticano
Viejo errean dijo: 28.01.15
El Papa advierte sobre una 'sociedad sin padres'



En la catequesis de este miércoles, el Santo Padre ha proseguido con la serie sobre la familia, centrada hoy en la figura paterna



Como cada semana, fieles y peregrinos llegados a Roma procedentes de todas las partes del mundo, han recibido con entusiasmo y alegría al santo padre Francisco para la audiencia general de los miércoles.
Esta semana, el Papa ha proseguido con las catequesis sobre la familia y hoy ha hablado de la figura del padre. En el resumen hecho en español ha indicado:
Queridos hermanos y hermanas: En nuestra reflexión sobre la familia, hoy nos centramos sobre la palabra padre. Padre es una palabra universal, conocida por todos, que indica una relación fundamental cuya realidad es tan antigua como la historia del hombre. Es la palabra con la que Jesús nos ha enseñado a llamar a Dios, dándole un nuevo y profundo sentido, revelándonos, así, el misterio de la intimidad de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, que es el centro de nuestra fe cristiana.
En nuestros días, --ha proseguido-- se ha llegado a hablar de una sociedad sin padres. La ausencia de esta figura es entendida como una liberación, sobre todo cuando el padre es percibido como la autoridad cruel que coarta la libertad de los hijos, o cuando éstos se sienten desatendidos por unos padres centrados únicamente en sus problemas, en su trabajo o en su propia realización personal o caracterizados por su marcada ausencia del hogar. Todo esto crea una situación de orfandad en los niños y jóvenes de hoy, que viven desorientados sin el buen ejemplo o la guía prudente de un padre. De este modo, ha afirmado que todas las comunidades cristianas y la comunidad civil deben estar atentas a la ausencia de la figura paterna, pues ésta deja lagunas y heridas en la educación de los jóvenes. Sin guías de los que fiarse, los jóvenes pueden llenarse de ídolos que terminan robándole el corazón, robándole la ilusión, robándole las auténticas riquezas, robándole la esperanza.
A continuación, el Papa ha saludado a los peregrinos de lengua española, hoy veo que hay muchos acá, ha observado. En particular, ha saludado a los grupos provenientes de España, Argentina, Perú y Chile, así como a los venidos de otros países latinoamericanos. Francisco ha señalado que recordando que Jesús nos prometió no dejarnos huérfanos, vivamos con la esperanza puesta en Él, sabedores de que el amor puede vencer al odio y de que es posible un futuro de fraternidad y de paz para todos. Que Dios los bendiga Muchas gracias.
Al finalizar los saludos en las distintas lenguas, el Pontífice ha dirigido un pensamiento especial a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. Así, ha recordado que hoy celebramos la memoria de santo Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia. Por eso ha deseado a lo jóvenes que su dedicación al estudio favorezca en ellos el compromiso de la inteligencia y de la voluntad al servicio del Evangelio. Del mismo modo, ha deseado a los enfermos que su fe les ayude a dirigirse al Señor también en la prueba. Finalmente, a los esposos recién casados les ha deseado que su mansedumbre les indique el estilo de las relaciones entre los cónyuges dentro de la familia.
Viejo errean dijo: 31.01.15
PAPA FRANCISCO
MISAS MATUTINAS EN LA CAPILLA
DE LA DOMUS SANCTAE MARTHAE
Todo es mérito de las mujeres
Lunes 26 de enero de 2015

Fuente: L’Osservatore Romano, ed. sem. en lengua española, n. 5, viernes 30 de enero de 2015

Ni cobardía ni vergüenza de ser cristianos. Porque la fe «es un espíritu de fuerza, de caridad y de prudencia». Es esta la enseñanza que el Papa Francisco tomó de la memoria litúrgica de los santos Tito y Timoteo, discípulos del apóstol de los gentiles.
Al celebrar el lunes 26 de enero, por la mañana, la misa en la capilla de la Casa Santa Marta, el Pontífice se centró especialmente en la prima lectura —tomada de la segunda carta de san Pablo a Timoteo (1, 1-8)— para poner de relieve cómo la fe cristiana nos da «la fuerza para vivir, cuando reavivamos este regalo de Dios. Nos da amor, nos da caridad», para «hacer fecunda la fe. Y nos da el espíritu de prudencia: es decir, saber que nosotros no podemos hacer todo lo que queremos», porque «en nuestro camino tenemos que seguir adelante y buscar las vías, las formas para llevarlo adelante».
Al inicio de la homilía el Papa destacó que los obispos Timoteo y Tito son como los hijos de Pablo, quien «quiere mucho a ambos». De Timoteo el apóstol revela su «fe sincera» (2 Tm 1, 5), es decir, «una fe noble». Es más, según el Papa Francisco el texto original se podría traducir como una «fe sin hipocresía», una «fe en sentido auténtico». En concreto, «como el buen vino que, después de muchos años, es puro, noble».
Además, el Pontífice recordó cómo Pablo revela también el origen de esa fe de Timoteo. Él, en efecto, la recibió de su abuela Loide y de su madre Eunice. Porque, comentó, «son las mamás, las abuelas, quienes realizan la transmisión de la fe».
Al respecto, el Papa Francisco aclaró que «una cosa es transmitir la fe y otra es enseñar las verdades de la fe». En efecto, «la fe es un don. La fe no se puede estudiar. Se estudian las verdades de la fe, para comprenderla mejor, pero con el estudio nunca llegas a la fe. La fe es un don del Espíritu Santo, es un regalo, que va más allá de toda preparación». Y sobre este aspecto el Papa destacó que Timoteo era un joven obispo, en tal medida que en la primera carta Pablo le dijo: «Que nadie te menosprecie por tu juventud». (1 Tm 4, 12). Es probable, en efecto, «que alguien, al ver que era tan joven», lo despreciase, con argumentaciones de este tipo: «Este jovencito que viene a mandar aquí...». Pero, continuó, «el Espíritu Santo lo había elegido». Y, así, «este obispo joven» escucha «de parte de Pablo: recuerda de dónde viene tu fe, quién te la dio, el Espíritu Santo, a través de la mamá y de la abuela».
Al respecto, el Papa Francisco hizo referencia al «hermoso trabajo de las mamás y de las abuelas, el hermoso servicio de esas mujeres que hacen las veces de mamás y de mujeres en una familia —puede ser una empleada, puede ser una tía— de transmitir la fe». Aunque, añadió, deberíamos preguntarnos «si hoy las mujeres tienen esta conciencia del deber de transmitir la fe, de dar la fe».
Volviendo a la sinceridad de la fe de Timoteo alabada por Pablo, el Pontífice destacó que tanto en la primera como en la segunda carta vuelve el tema de la custodia del depositum fidei: «Guardar la fe. La fe se debe guardar», destacó al volver a proponer las palabras del apóstol: «Querido Timoteo, guarda el depósito, evita las vacías habladurías paganas, las vacías habladurías mundanas» (cf. 1 Tm 6, 20). El obispo de Roma destacó sobre todo la expresión «Guarda el depósito» y recordó que «este es nuestro deber. Todos nosotros recibimos el don de la fe. Debemos custodiarlo, para que al menos no se agüe, para que siga siendo fuerte con el poder el Espíritu Santo que nos lo ha regalado».
Pablo recomienda al respecto «reavivar el don de Dios» (2 Tm 1, 6). Por lo demás, comentó el Papa Francisco, «si nosotros no tenemos este cuidado, cada día, de reavivar este regalo de Dios que es la fe», esta «se debilita, se agua, termina por ser una cultura: “Sí, sí, soy cristiano, sí...”, una cultura, solamente. O una gnosis, un conocimiento: “Sí, yo conozco bien todas las cosas de la fe, conozco bien el catecismo”». Pero, preguntó el Papa, «¿tú cómo vives tu fe? Esta es la importancia de reavivar cada día este don: de hacerlo vivo».
De aquí la advertencia contra «el espíritu de cobardía y la vergüenza». Porque «Dios no nos dio un espíritu de cobardía. El espíritu de cobardía va contra el don de la fe, no deja que crezca, que siga adelante, que sea grande». Y la vergüenza es el «pecado» de quien dice: «Sí, tengo fe, pero la cubro, que no se vea mucho...». Es «esa fe —comentó el Pontífice—, como dicen nuestros antepasados, “al agua de rosas”. Porque me avergüenzo de vivirla fuertemente». Pero, afirmó, «esta no es la fe».
Partiendo de estas premisas el Papa deseó que «hoy sería una hermosa tarea para todos nosotros tomar esta segunda carta de Pablo a Timoteo y leerla. Es muy breve, se lee bien y es muy hermosa. El consejo de un obispo anciano al obispo joven; le da consejos para que lleve adelante su Iglesia: como guardar el depósito, como recordar que la fe es un don que me fue dado por el Espíritu Santo a través de mi mamá, mi abuela y tantas mujeres que han ayudado».
Pero, ¿por qué, se preguntó el Papa Francisco, «son principalmente las mujeres quienes trasmiten la fe?» La respuesta hay que buscarla una vez más en el testimonio de la Virgen: «Sencillamente —respondió el Pontífice— porque ella que nos dio a Jesús es una mujer. Es el camino que Jesús eligió. Él quiso tener una madre: también el don de la fe pasa por las mujeres, como a Jesús por María».
He aquí entonces la exhortación conlcusiva del Papa: «Pensad en esto y, si podéis, leed hoy esta segunda carta a Timoteo, tan hermosa. Y pidamos al Señor la gracia de tener una fe sincera, una fe que no se negocia según las oportunidades que se presentan. Una fe que todos los días busco reavivar, o al menos pido al Espíritu Santo que la reavive, y así da un grande fruto». Del Papa Francisco la invitación a volver «a casa con este consejo de Pablo a Timoteo: “querido Timoteo, guarda el depósito”, es decir, guarda este don».
Viejo errean dijo: 05.02.15
Francisco en la audiencia: los hijos necesitan un padre que les espera

Texto completo. En la audiencia general de este miércoles, el Santo Padre prosigue con el ciclo de catequesis sobre la familia.



Queridos hermanos y hermanas,
hoy quisiera desarrollar la segunda parte de la reflexión sobre la figura del padre en la familia. La semana pasada hablé del peligro de los padres “ausentes”, hoy quiero mirar más bien al aspecto positivo. También san José tuvo la tentación de dejar a María, cuando descubrió que estaba embarazada; pero intervino el ángel del Señor que le reveló el diseño de Dios y su misión de padre putativo; y José, hombre justo, “tomó consigo a su esposa” y se convirtió en el padre de la familia de Nazaret.
Toda familia necesita al padre. Hoy nos detenemos sobre el valor de este rol, y quisiera iniciar por algunas expresiones que se encuentran en el Libro de los Proverbios, palabras que un padre dirige al propio hijo y dice así: “Hijo mío, si tu corazón es sabio, también se alegrará mi corazón:
mis entrañas se regocijarán, cuando tus labios hablen con rectitud”. No se podría expresar mejor el orgullo y la conmoción de un padre que reconoce haber transmitido al hijo lo que cuenta de verdad en la vida, o sea, un corazón sabio. Este padre no dice: “Estoy orgulloso de ti porque eres igual a mí, porque repites las cosas que digo y que hago”. No, no dice eso. Le dice algo más importante, que podríamos interpretar así: “Estaré feliz cada vez que te vea actuar son sabiduría, y estaré conmovido cada vez que te escuche hablar con rectitud. Esto es lo que he querido dejarte, para que se convirtiera en una cosa tuya: la costumbre de escuchar y actuar, de hablar y juzgar con sabiduría y rectitud. Y para que tu pudieras ser así, te he enseñado cosas que no sabías, he corregido errores que no veías. Te he hecho sentir un afecto profundo y a la vez discreto, que quizá no has reconocido plenamente cuanto eras joven e incierto. Te ha dado un testimonio de rigor y de firmeza que quizá no entendías, cuando hubieras querido solamente complicidad y protección. Yo mismo he tenido que, en primer lugar, ponerme a prueba de la sabiduría del corazón, y vigilar en los excesos del sentimiento y del resentimiento, para llevar el peso de las inevitables comprensiones y encontrar las palabras justas para hacerme entender. Ahora, continúa el padre, cuando veo que tú tratas de ser así con tus hijos, y con todos, me conmuevo. Soy feliz de ser tu padre”. Y así, es lo que dice un padre sabio, un padre maduro.
Un padre sabe bien cuánto cuesta transmitir esta herencia: cuánta cercanía, cuánta dulzura y cuánta firmeza. Pero, ¡qué consolación y que recompensa se recibe, cuando los hijos rinden honor a esta herencia! Es una alegría que rescata cualquier fatiga, que supera cualquier incomprensión y sana cualquier herida.
La primera necesidad, por tanto, es precisamente esta: que el padre esté presente en la familia. Que esté cerca de la mujer, para compartir todo, alegría y dolores, fatigas y esperanzas. Y que esté cerca de los hijos en su crecimiento: cuando juegan y cuando se comprometen, cuando están preocupados y cuando están angustiados, cuando se expresan y cuando están callados, cuando osan y cuando tienen miedo, cuando dan un paso erróneo y cuando encuentran de nuevo el camino. Padre presente, siempre. Pero decir presente no es lo mismo que decir controlador. Porque los padres demasiados controladores anulan a los hijos, no les dejan crecer.
El Evangelio nos habla del ejemplo del Padre que está en los cielos --el único, dice Jesus, que pude ser llamado verdaderamente “Padre bueno”. Todos conocen esa extraordinaria parábola llamada del “hijo pródigo” o mejor “padre misericordioso” que se encuentra en el Evangelio de Lucas, en el capítulo quince. ¡Cuánta dignidad y cuánta ternura en la espera de ese padre que está en la puerta de casa esperando que el hijo vuelva! Los padres deben ser pacientes. Muchas veces no hay otra cosa que hacer que esperar. Rezar y esperar con paciencia, dulzura, generosidad y misericordia.
Un buen padre sabe esperar y sabe perdonar, desde lo profundo del corazón. Cierto, sabe también corregir con firmeza: no es un padre débil, sumiso, sentimental. El padre que sabe corregir sin degradarse es el mismo que sabe proteger sin descanso. Una vez escuché en una reunión de un matrimonio decir a un padre, ‘yo algunas veces debo pegar un poco a los hijos, pero nunca en la cara, para no degradarlo’ ¡Que bonito! Tiene sentido de la dignidad. Debe castigar, lo hace justo y va adelante.
Si por tanto hay alguno que puede explicar hasta el fondo la oración de “Padre nuestro”, enseñada por Jesús, estos son precisamente quienes viven en primera persona la paternidad. Sin la gracia que viene del Padre que está en los cielos, los padres pierden valentía y abandonan el campo. Pero los hijos necesitan encontrar un padre que les espera cuando vuelven de sus fracasos. Harán de todo para no admitirlo, para no mostrarlo, pero lo necesitan: y el no encontrarlo abre en ellos heridas difíciles de sanar.
La Iglesia, nuestra madre, está comprometida con apoyar con todas sus fuerzas la presencia buena y generosa de los padres en las familias, porque ellos son para las nuevas generaciones cuidadores y mediadores insustituibles de la fe en la bondad, en la fe y en la justicia y en la protección de Dios, como san José.

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