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| Hola! Estaba pensando postear este thread desde hace un tiempo. Cómo ya saben, yo practico un sistema de sueños que tiene que ver con un yoga tibetano, en el cuál el enfatiza la meditación. Y en general, a la gente que ya viene meditando, le resulta mucho más fácil recordar sus sueños. Pero la gente que recién empieza cae en dos campos: o es gente muuuy sensible, que tiende a recordar sueños (pero sólamente un sueño por noche) y te lo puede relatar cómo una historia, pero no recuerda detalles que uno le pregunta, o la gente que no recuerda ninguno. A ambos tipos, la práctica de meditación les ayuda, en mi experiencia. Pero querría saber si alguno de ustedes medita, o recuerda muchos sueños, y si han notado que una actividad influye sobre la otra. Gracias! | ||
| yo hago meditación pero casi nunca me acuerdo mis sueños... hay algún ejercicio para recordar sueños??? | ||
| Si, hay un par...tengo un libro sobre esos ejercicios que estoy escribiendo...querés que te lo pase? Off topic, qué meditación hacés? | ||
| Siempre me intereso recordar sueños, pero nunca supe como. Hay veces en que me los acuerdo bastante bien, otras en que estoy seguro que soñé algo pero no me acuerdo de nada. Estaria bueno que expliques o tires unos links para ver como es esto de la meditación y los ejercicios para recordar sueños. ![]() | ||
| yo no medito (nunca ni siquiera lo intente, para ser sincera) pero sin embargo me parezco mucho al primer tipo de gente que comentaste... me acuerdo muy claro un sueño por noche, y casi todas las noches lo que es bastante agotador, en realidad... | ||
| no he practicado meditacion, o algun ejercicio respecto a los sueños.. por lo gral recuerdo muy bien los sueños... y cuando no es asi, recuerdo las sensaciones que me provoco.. ultimamente los sueños hacen q me despierte a la mitad de la noche.. no me estan dejando descansar bien. TOMALO CON CALMA, LA COSA ES ASÍ | ||
| me pasa lo mismo que a searcher... mis sueños soy muy intensos sentimentalmente y me estoy despertando casi siempre tipo 5 o 6 de la mañana con una sensacion fea... siempre recuerdo que soñe y no puedo dejar de pensar en eso en todo el dia... me pone bastante mal, y no descanso lo suficiente.... me gustaria que me pasaras ese libro que le dijiste a Faku o algo para que pueda hacer, casulamente hoy es uno de los peores dias..... Editado por AnsHus: 22.09.06 a las 10:51 Razón: DoblePost Unido | ||
| Searcher, Anshus...quizás esto les ayude para poder controlar un poco más estos sueños que los tienen mal. Es un extracto de mi libro (los primeros cuatro capítulos) que tienen que ver más con la posibilidad de curarse de estos sueños que los afectan...avísenme si no entienden algo! Fecho Capítulo 1: El diario de los sueños y el recuerdo de los sueños No hay parte más discutida y más compleja de justificar que el diario de los sueños, y los métodos para recordar sueños. La gente varía en su capacidad nata de recordar los sueños; algunas personas recuerdan uno o dos por noche, mientras que otras no recuerdan ninguno. El recuerdo de los sueños es vital para cualquier técnica posterior onírica…después de todo, si no podemos conservar el recuerdo, cómo podremos siquiera saber si tuvimos un episodio lúcido? Para eso, hay un elemento que es vital: nuestro diario de sueños. Este será el repositorio de nuestros sueños, nuestros progresos y las experiencias de noche a noche. En general, uno encuentra que es molesto de escribir, y de pasar en limpio, pero es absolutamente vital para el progreso, por una causa que ahora veremos. Déjenme repetirlo…un diario de sueños es NECESARIO para poder tener una vida onírica plena. Cómo es un ciclo de sueños? En un principio, al dormirse, uno pasa por tres etapas visibles en un electroencefalograma. Estas etapas, creativamente denominadas 1,2 y 3 son grados de profundidad en el paciente al dormirse, y se miden por la actividad muscular y cerebral observable. Cuándo nos dormimos, pasamos del grado 1 (el relajamiento profundo, dónde se ven las imágenes que se forman frente a nuestros ojos, llamadas hipnagógicas, que luego utilizaremos) al grado 2 (un relajamiento más profundo) y al 3 (el estado que uno alcanza a las dos horas de dormirse, más o menos) para luego volver al 2 y finalmente al 1, aproximadamente a las cuatro horas de haberse dormido. En este proceso se asume que uno no sueña; pero cómo veremos con el Yoga del cuerpo onírico, es posible mantener una conciencia, y experimentar lo que el budismo tántrico llama “la luz clara”…aunque lo haremos al final del libro. Una vez que uno volvió al estado 1, empieza el ciclo de sueños, llamado REM (Rapid Eye Movement, en inglés Movimiento Rápido de Ojos) en el cuál uno sueña. Estos ciclos son ciclos de un dormir, seguido por un sueño, y terminado por un despertar. Nos despertamos repetidas veces en una noche, pero por un fenómeno de pérdida de memoria asociada al sueño, no lo recordamos. Ese fenómeno es el que debemos vencer, para poder recordar los sueños de forma clara, y finalmente, tomar conciencia en ellos. Estos ciclos de REM empiezan teniendo un largo período sin sueños, y un sueño corto (de aprox. 10 minutos) a las cuatro horas de dormir, y en cada ciclo sucesivo disminuye el tiempo de dormir sin sueños, y aumenta el período de sueño, con lo cuál, cuánto más durmamos, vamos a tener sueños más largos, más fáciles de recordar y más seguidos. Si dormimos ocho horas, podremos tener entre tres y cuatro sueños. Tres sueños recordados por noche es la meta que nos debemos fijar antes de pasar a la incubación de los sueños. Cuándo uno se despierta de un sueño, y empieza a moverse, el recuerdo del mismo desaparece, o se mezcla con nuestros pensamientos diurnos. Esto es especialmente notable cuándo nos despertamos pensando en las actividades a realizar en el día siguiente. Por lo tanto, debemos anotar los sueños antes de que estos desaparezcan…para eso, yo utilizo dos diarios de sueños. Uno se encuentra al lado de mi cama, dónde anoto los sueños por las noches. En otro, los paso en limpio. Pero más allá de que utilicemos uno o dos, antes de movernos, cuándo cobramos la conciencia, debemos intentar recordar el sueño. En general, uno se acuerda de la última imagen, o de la última sensación. Debemos intentar revivirla, y recordar cómo llegamos a ella. Muchas veces, el proceso de recuerdo se parece a una investigación: “Cómo llegué a mi escuela primaria?”, “Qué me sucedió en el barco?”. Lentamente, el sueño se nos va a ir revelando. A veces, debemos recurrir a la única excepción con respecto a movernos: si normalmente dormimos, por ejemplo, acostados sobre nuestro lado derecho (la famosa postura “león durmiendo” en la cuál murió buda, que veremos más adelante en el Yoga Onírico) y nos despertamos acostados boca arriba, al tomar la postura normal en la que dormimos, pueden despertarse recuerdos. El cuerpo guarda recuerdos en las sensaciones, pero debemos tener cuidado de no dormirnos de vuelta. Cuándo recordemos lo posible del sueño, lo anotamos y volvemos a dormir. Este método puede ser aplicado de dos formas: la gradual o la forma de shock. En un principio, conviene practicar la gradual. Esta es anotar, por la primer semana, solamente el sueño que tenemos cuándo nos despertamos. Cuándo empezemos a tomar práctica, debemos concentrarnos antes de dormir en el deseo de recordar todos los sueños posibles…con el tiempo, y la práctica del recuerdo, uno no se vuelve a dormir en cuánto termina cada sueño, sino que se despierta con el sueño fresco en la mente, listo para ser anotado. Un buen cronograma para cotejar es un sueño por semana, en el primer mes, dejándo una semana de días para aquellos en que o no logremos recordar suficientes sueños, o estemos cansados, debamos levantarnos demasiado temprano, tengamos preocupaciones, etc. Luego de un mes de práctica, debemos ser capaces de recordar tres sueños por noche, y nuestra vida onírica será interesante, refrescante, y creativa. Pero qué pasa si no podemos recordar ningún sueño? En mis experiencias, si bien hay gente que tiene una gran facilidad para recordar, hay gente que no puede recordar ni un solo sueño. Qué se puede hacer, en ese caso? Aplicar el sistema de shock. En estos casos, lo principal es recordar que todos soñamos, aunque a algunos nos cueste más recordarlo. Para recordar los sueños, tendríamos que levantarnos justo después de soñar, así tendremos los sueños más frescos en la mente. Y cómo podemos hacer eso? Siguiendo nuestros ciclos de sueño. Cómo antes habíamos dicho, los ciclos de sueño son los siguientes:
Si bien este sistema consigue resultados rápidamente, he llegado a la conclusión, basada en mi experiencia personal y en el de las personas de mis grupos, que estos sistemas de shock, especialemente de moda en los círculos Americanos, si bien ofrecen resultados rápidamente, a la larga tienden a ser inútiles, por la dependencia en formas mecánicas del despertar y por la forma en si…es mucho mejor una asimilación gradual y voluntaria, que un saltar con el despertador, en el medio de un sueño bello, que puede perderse para siempre. Por eso aconsejo que en cuánto se pueda recordar constantemente un sueño por noche, se vuelva al sistema gradual, y ahí se progrese de la misma forma…una vez que la memoria de los sueños es ejercitada, pronto se acostumbra a traernos los tesoros que se esconden en ese mundo onírico que visitamos todas las noches. Finalmente, unas últimas palabras para cerrar este capítulo sobre el recuerdo, concerniente al diario de los sueños. En el diario “final” que se utilice para pasar en limpio los sueños (sea el que uno tiene al lado de la cama, o en uno especial) es conveniente dejar un espacio para escribir las anotaciones que empezaremos a hacer ya en el próximo capítulo. Personalmente, yo utilizo la página izquierda para anotar el sueño en si, y la derecha para las anotaciones, dibujos y análisis del mismo. En suma, el recuerdo del sueño está atado con nuestra consideración de los mismos. Si nos tomamos el trabajo de escribirlos, de buscarlos cómo tesoros de nuestra vida, y los escribimos de forma regular, accederemos cada día más a ese mundo onírico. Pero si no les damos la importancia que tienen, pronto se nos volverán a escapar cómo la arena de un reloj roto. Capítulo 2: El diario del sueño Antes de empezar por la incubación en si, algo importante es cómo llevaremos nuestro diario de sueños. Asumiendo que recordemos en promedio tres sueños por noche, luego de un mes deberíamos tenerlo bastante nutrido. Ya en el capítulo anterior hablamos de dejar un lugar libre tras cada sueño (ya entre sueño y sueño, ya en la página siguiente). En ese lugar, deberemos anotar lo siguiente, para cada sueño que tengamos:
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| Capítulo 3: la incubación del sueño En este capítulo vamos a empezar por las técnicas de controles de los sueños, empezando por la más básica, pero quizás la más efectiva, en nuestro día a día: la incubación de sueños. Qué es la incubación de sueños? Es, básicamente, la capacidad de buscar un sueño determinado, para curarnos, resolver problemas, ser creativos, o simplemente disfrutar. En el capítulo anterior empezamos a dividir nuestro cuaderno en varias categorías. Este capítulo tratará sobre la categoría nuestra de acción, en la forma más básica. Tendremos un control de grado 2 en el sueño. Cómo podemos ver la incubación de sueños en la historia? Los primeros rastros de ella los podemos encontrar en la mesopotamia, en los Sumerios y Acadios. En varias tabletas cuneiformes e historias, cómo por ejemplo la del “justo doliente” (un himno religioso) nos encontramos con los adivinos de sueños. Quiénes eran estos? Gente que se especializaba en interpretar sueños “especiales” para resolver problemas. Ahora, dado que estos sueños “especiales” rara vez se daban en conjunción con los problemas (distinto es el caso del que tiene un sueño que le avisa de un problema…en ese caso, es común encontrar lamentaciones por no haber hecho caso del mismo, tema que veremos en el capítulo sobre sueños chamánicos de poder) el consultante necesitaba asegurarse de tener un sueño de esas características. Tras haberlo escrito en un pergamino, debía ir al consultorio del onirista por lo menos tres veces, y entre el incienso y las imágenes simbólicas de los dioses, debía pasar una noche, tras la cuál, tenía un sueño “especial” que era interpretado por el especialista. Invariablemente tenían estos sueños, si bien (cómo en el caso del justo doliente) muchas veces su interpretación dejaba más dudas que certezas. Los griegos eran los grandes maestros de estos sueños. En la oneirocrítica, por ejemplo, nos muestran su gran grado de sofisticación para estos temas. Pero, pongámoslo en ejemplos…si fueramos un griego de la antigüedad, y tuvieramos que tener un sueño para curarnos, cómo lo incubaríamos? Haríamos un peregrinaje hacia algún templo de los dioses, en el cuál, al llegar, nos harían pasar a una antesala, llena de peregrinos, y nos dirían que escribamos el sueño en todas las tabletas de arcillas posibles. Cuándo era su turno, era llevado a una cámara sagrada, entre el humo del incienso dónde dormía frente a las imágenes del dios y este se le aparecía, curándose y resolviendo sus dudas. Para los Lakota, por ejemplo, los sueños eran buscados en sesiones de purificación, en sus carpas. Quemaban hojas, hierbas y vapor, tras quemar un dibujo con la petición de su sueño, y le pedían al gran espíritu de que les concediera un gran sueño. Luego de pasar tres días en su carpa, tenían el sueño solicitado. Un último ejemplo, más occidental. Robert Louis Stevenson escribía muchos de sus relatos basados en sueños que buscaba para ese propósito. Tenía una serie de espíritus llamados “Brownies” (cómo cierto tipos de hadas irlandesas) a los que le pedía inspiración. Cuándo empezaba a escribir una historia, y se quedaba trabajo, se acostaba con la hoja de la historia debajo de su almohada, y quemaba aceites aromáticos. Luego de un par de noches de hacer esto, se despertaba con la historia ya escrita. Según sus cartas, muchas partes de la isla del tesoro y todo Dr.Jekyll y Mr.Hyde fueron escritas de esta manera. Entonces, cómo podemos notros adaptar estas técnicas milenarias? Cómo podemos buscar la acción general del sueño, y nuestras acciones en si? Observando la literatura sobre la incubación del sueño, podemos encontrar una serie de puntos en común:
Es notable cómo el sueño incubado se vive de otra forma que un sueño normal. La persona que lo sueña lo encuentra más nítido, más vívido, más “real” que el resto de los sueños, y deriva un gran placer de las experiencias. Un baño en un sueño incubado es el mejor baño que uno experimentó, revivido, y la luz no sólo ilumina, sino que reconforma y abraza. Estas sensaciones son el preludio de la experiencia extática que es el sueño lúcido, y su versión más profunda, el yoga del cuerpo onírico. Esta técnica tiene una sola recomendación: Si uno es del grupo de personas que tuvo que utilizar el método de shock para recordar los sueños, y todavía no tiene estable su memoria onírica, muchas veces esta técnica hace que uno pierda la memoria del sueño incubado. He visto casos de gente que tuvo que empezar con el método de shock, y tenía tres sueños anotados por noche. De repente, cuándo incubaba, tenía un día que anotaba dos, y no se podía acordar del tercero. Al parecer, la experiencia cualitativamente diferente y más profunda del sueño incubado hacía que su memoria recién adquirida se viera sobrepasada. Para esto, existen dos soluciones, de nuevo, una más gradual y una más rápida. La más gradual es seguir practicando la memoria onírica, y probar incubar sueños dos veces por mes…finalmente, la mente se destraba, y de repente, la incubación es posible sin más problemas. La más rápida tiene que ver con volver a despertarse siguiendo los ciclos de sueño, pero esta vez solamente los días en que se incuba un sueño. Generalmente, la persona que sigue este método se encuentra con que incubaba los sueños, pero simplemente no los recordaba. Cómo en el capítulo anterior, aconsejo dejar este método en cuánto se consiga una estabilidad de la memoria onírica: no sólo uno corre el riesgo de despertarse en el medio de un sueño, sino que lo hará en el medio del sueño que tanto le costó buscar. Capítulo 4: Los sueños chamánicos de curación y poder El chamanismo, cómo bien lo indica Mircea Eliade en su clásico tratado, es el conjunto de arcaicas técnicas del éxtasis y los conocimientos para navegar esas realidades sacras que se abren con estas técnicas. Una de las técnicas principales que se utilizaban (junto con psicotrópicos y trance mediante el baile y la música percusiva) era el sueño. En estas culturas, existían dos tipos de sueños, cómo bien lo señala el antropólogo Michael Harner en su libro “El viaje del Chamán”. El sueño pequeño era el sueño normal, que uno tiene todos los días. Pero el gran sueño era un sueño que revestía un carácter sagrado, y tenía poder. Pero todos los sueños de un chamán se consideraban importantes. De hecho, en muchas culturas chamánicas (cómo los Jíbaros, los Wichíes, los Guaraníes, los Warao, etc) se intenta no despertar al chamán dormido, o en cualquier caso, hacerlo de la forma más suave posible, para que no pierda su sueño. Es importante notar que algunos de estos sueños y métodos para conseguir el poder se dan en todas las formas de influencia chamánica, desde el tantrismo hindú hasta el trabajo con los espíritus del medievo europeo. Pero qué son los sueños chamánicos, y para que nos servirían? Los sueños chamánicos son, en realidad, una parte de la experiencia chamánica (que sobrepasa la intención de este libro y de su escritor, en realidad) mediante la cuál uno puede ganar poder y control en el mundo de los sueños (qué en la concepción chamánica es parte del mundo de los espíritus) y consigue aliados, poderes y canciones mediante los cuáles el chamán afirma su control de esta realidad onírica. Nosotros utilizaremos los métodos chamánicos para en primer lugar, ganar confianza en el mundo onírico, luego para ganar “aliados” (personajes oníricos recurrentes en nuestra obra a los cuáles uno les puede pedir ayuda) y finalmente, para ganar las “canciones” (pequeños parlamentos en nuestra obra que a veces toman forma de canción, pero otras de poema o de pintura y se reciben cómo un regalo, llamadas canciones por la tradición chamánica) que nos permiten incubar y establecer una mayor claridad en nuestros sueños, un paso indispensable para el capítulo próximo que trata sobre la creatividad de los sueños. Intentaremos llevar nuestra variable de “claridad” en el cuaderno, del grado 1 al grado 2, y trataremos con los personajes de nuestros sueños y sus acciones. Pero especialmente, generaremos, al enfrentar a los personajes desestabilizadores, una base sólida para que nuestras creaciones oníricas reflejen nuestra intención, y no se vea deformada por nuestro conflicto interno. Veamos algunos ejemplos de sueños chamánicos: Si bien son más famosos por el trato que recibieron a mano de los colonos y por su caza de los búfalos, los Lakota, de Estados Unidos tenían una rica tradición onírica. Cuándo un joven seguía el camino de un “hombre sagrado” (esto es, un chamán) y se acercaba a la edad de su iniciación, tras una ceremonia, se retiraba a una montaña, dónde pasaba entre tres y siete días solo, sobre una manta, rezándole a Wakan Tanka (el “gran espíritu”) para que este le enviara una visión o sueño. Es importante notar que para su cultura, el sueño o visión no tiene la categoría derogatoria que tiene en nuestra cultura (que se ha desacralizado hasta el punto en que está en crisis) sino que ontológicamente eran más “reales” que la realidad diaria. Cuándo este llegaba, Wakan Tanka le mostraba algo que simbolizaría el camino que llevaría cómo chamán. También le mostraba una canción, mediante la cuál, al ser cantada, podría curar y tener sueños “grandes” y la forma que tomara Wakan Tanka (que podía ser la de un búfalo, un conejo u otro animal, una persona, etc) era la de su primer aliado, al cuál tendría que convencer y hacer un pacto para que este le sirviera y le diera poderes. De ahí en más, el jóven se podría considerar un chamán. En Europa, al mismo tiempo, un sacerdote maduro acaba de encontrar un libro prohibido. Puede ser el Grimorie Verum, el Lemegeton u otro libro que trate con la mal llamada “demonología” europea (qué en realidad, es una clasificación de espíritus). Lleno de terror, viaja a un cementerio, dónde sacrifica un cabrito a un demonio e inscribe con su sangre un símbolo de la intención de forjar un pacto (en si, una forma de incubación). Hace esto por tres noches seguidas, temblando frente al prospecto de contactarse con los poderes infernales, y prontamente, un demonio aparece en sus sueños. Este le plantea un pacto, por el cuál el sacerdote hará sacrificios para él, y este le dará poder sobre los sueños y mentes de su rebaño. Para sellar el pacto, el demonio le obsequia unos salmos “satánicos”, versos mágicos que el sacerdote podrá repetir antes de dormirse, a fin de invocar su nuevo demonio “familiar”. Pasemos a la India de ese momento. Un joven Brahmán, desesperado por vencer un grave caso de tartamudez, recurre a un yogi tántrico. Este le promete un resultado, pero el Brahmán (quién de común entraría en un frénesi de autopurificación con solo hablar con un yogui de casta baja) debe realizar una serie de rituales. Estos son la inscripción de de una serie de yantras (dibujos geométricos que representan la totalidad, lo que Jung llamaba el si-mismo) y tras realizarlos, Ghanesa (una emanación de Siva) se aparece, y le obsequia un mandala (un dibujo circular de protección) que representa a una deidad menor, frente al cuál debe hacer puja (un acto devocional). Si realiza estas operaciones, el Brahmán se verá libre de su problema. Un último ejemplo, que muestra una postura ligeramente diferente. En Malasia, los Senoi (una tribu descrita por Kilton Stewart, sobre la cuál hay algunas discrepancias) era un grupo de aborígenes con una gran inclinación al chamanismo onírico. Cada mañana, los integrantes de una casa se reunían, y se contaban los sueños en cuánto se despertaban (a fin de estimular el recuerdo onírico). Los padres y madres aconsejaban a los hijos dos direcciones puntuales: si una persona se encontraba frente a un peligro (por ejemplo, un tigre) se debía atacar al mismo, a fin de poder destruirlo. En este ataque, todos los aliados oníricos que una persona tuviera ayudaban, y si eran destruidos (o si la persona era destruida) sólo se reformarían en otro sueño. A fin de continuar la lucha, cuándo uno se despertaba por la noche debía visualizar sin pausa, mientras se dormía, la última escena del sueño en el cuál fue destruido. De esa forma, podría volver a tomar presencia en el mismo, y finalmente, derrotar al debilitado peligro. Una vez que este fuera derrotado, sería destruido, pero se reformaría al instante. Sin embargo, al reformarse sería un aliado de la persona que lo derrotó y lo ayudaría frente a los peligros oníricos. Más inmediatamente, le daría un regalo que podría ser un poema, una canción o una imagen, mediante la cuál esta persona ganaría fuerza en el mundo onírico. El segundo consejo de los padres era que si una persona estuviera en una relación placentera con un personaje, aunque este fuera parte de su familia, siempre se debía intentar llegar al máximo de placer, sea nadando, comiendo o llegándo al orgasmo en el medio de una relación sexual, para luego solicitarle un regalo. Es importante notar que estas afirmaciones van en contra de la concepción más Freudiana de nuestra sociedad, dado que era más que posible que un hijo le contara a su madre el orgasmo que había soñado que ambos compartieran en su sueño de la noche anterior. Tampoco existe una simbología de lo sexual en la tradición Senoi: las casas ardientes son peligros (qué el durmiente debe apagar con agua) y el volar es una forma de representación de la claridad y lucidez mental (volveremos sobre la simbolización del vuelo cómo lucidez más adelante). Más alla de las características sociológicas de esta remarcable tribu (según Stewart, no conocían el crimen, ni la enfermedad mental, características que hoy se encuentra en discusión) no quedan dudas sobre sus métodos de control onírico. Y qué podemos sacar en conclusión de estos ejemplos históricos? Que es posible ganar un cierto control sobre los aspectos del mundo onírico mediante el uso de los aliados espirituales, los demonios familiares, los aliados oníricos, etc, etc. Nosotros los llamaremos los personajes de nuestra obra. Para conseguir su ayuda, es necesario o convencerlos o vencerlos totalmente. Es necesario aclarar que simbológicamente, la reformación ontológica del personaje de enemigo a aliado es la misma, sea esta efectuada mediante la discusión o mediante la violencia. Una vez que se consiguió la transformación, se debe solicitar un regalo, por el cuál uno podrá encontrar al mismo personaje en los sueños. Y cómo debemos proceder para poner en términos prácticos esta forma de proceder? Deberemos proceder cómo una incubación, pero con algunos agregados. Imaginemos que tenemos un sueño (incubado o no) dónde somos perseguidos por un animal (para seguir el ejemplo anterior, digamos que es el tigre, bello símbolo de lo oculto en la selva, lo otro terrible). En el sueño, el tigre nos persigue hasta que nos despertamos jadeando. Esto se repite un par de veces, por lo que decidimos que necesitamos una “curación” al estilo chamánico. Incubamos un sueño con el tigre (siguiendo los pasos del capítulo anterior) y en cuánto lo percibimos, podemos proceder de dos formas: mediánte la dialéctica o mediante el ataque. Personalmente, dejo que la situación dicte la respuesta (no necesariamente por lo antropomórfico del personaje…en sueños, uno dialoga con tigres y se encuentra con mudos que lo persiguen) pero cualquier método que parezca apropiado puede adoptarse. Probablemente lo deberemos incubar junto con el sueño (es decir, cuándo armemos la frase, poesía, etc de incubación debemos incluir la intención de dialogar o atacar, dado que aún no tenemos la lucidez onírica para elegir concientemente y volveremos a experimentar la acción que queremos cambiar, cómo sería huir) y si no tenemos mucho control, seremos derrotados y volveremos a despertarnos, en cuyo caso si nos concentramos en la última imagen que tenemos del sueño, mientras nos volvemos a dormir (que si sucede en el medio de la noche, llevará solo unos segundos) para retomar el combate en el punto en que fuimos derrotados. Este proceso de muerte simbólica y renacimiento es común a toda experiencia chamánica. Mediante este proceso, la persona deja su carácter profano y se transforma en un ser sacro; dicho de otro modo, al morir y renacer, participamos del mundo onírico con una confianza y fuerza renovada. Al derrotar finalmente a nuestro adversario, o conseguir que sea parte de nuestro grupo de aliados, le solicitamos un regalo. Este símbolo, que deberemos anotar con cuidado especial, puede ser una canción, una imagen o una poesía. Utilizando este símbolo (primero en la incubación de los sueños, y cuándo alcancemos la lucidez, de forma conciente dentro del mundo onírico) podremos conseguir habilidades especiales en ese mundo (cómo volar, respirar agua, leer historias en los árboles) y nos permitirá invocar a nuestro aliado en caso de que lo necesitemos para defendernos de un ataque de otro personaje. Al pasar el tiempo, nuestros aliados son tantos personajes que ningún personaje que nos ataque dura más que unos momentos hasta que se transforma en nuestro aliado, y enriquece nuestros sueños. En el caso de estar frente a una situación placentera que no hayamos podido consumar (por despertarse bruscamente, etc) se debe incubar un sueño en el cuál se continue la relación o situación hasta su final. Una vez que se haya conseguido, se le puede solicitar un regalo al personaje (de nuevo es bueno recordar incubar estas intenciones en la frase que da nacimiento al sueño) con lo cuál el personaje será un aliado nuestro, si bien los aliados conseguidos por este método son principalmente útiles para vivir situaciones placenteras, creativas y sensuales. Para finalizar este capítulo, querría mencionar una cierta práctica que realizan tanto los chamanes Senoi cómo los budistas tántricos Tibetanos (los principales adeptos oníricos de la historia). El chamán o yogui que quiere incrementar su seguridad y estabilidad incuba o persigue un sueño en el cuál se realice todo lo más horroroso que puede concebir o tenga relaciones tántricas con la visión más sensual y hermosa que pueda imaginar. Al ganar de aliados a sus más terribles pesadillas y consortar con sus visiones más sensuales, el yogui o chamán aumenta cada vez más su seguridad en el mundo onírico y en el mundo vespertino. | ||
| juro que lo lei todo.... pero... un pregunta... mi sueño me deja mal porque justamente es solo un sueño... vos estas seguro de que si logro tener el sueño completo no voy a querer mas aun que sea verdad? eso me traeria muchas complicaciones... | ||
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