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Creado el 18.09.09 a las 20:37
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| Hola. Estuve escribiendo algunos relatos en Todorelatos.com, pero de algunos meses para acá ya no me dejaron hacerlo, así que ahora me refugio acá, espero que me den sus opiniones. Empiezo con los publicados allá y seguiré con la nueva producción a medida que vaya saliendo del horno. Por favor si algo les molesta me dicen, para ir mejorando. 1) Angustia (Una receta efectiva) (Filial) Angustia Mi querida sobrina tiene un problema psicológico, sufre de un problema hereditario de angustia que se transmite por rama materna, lo cual le impide realizar sus actividades normales cuando sufre los ataques, la verdad nunca me había tocado presenciar una de sus crisis, ya que hace muy poco que regresé a vivir con la familia y no sabía que hacer. Estábamos solos y nadie me había explicado como sacarla del problema. Así que hablé por teléfono con mi cuñado para ver como podía ayudar. - Mira Ramón, esto es algo muy delicado, pero como no hay nadie para ayudarla vas a tener que hacerlo tú. - No te preocupes, si quieres la llevo al hospital, le dije muy preocupado. - No, no es necesario, una doctora que sufre el mismo mal nos recomendó una cura casi milagrosa, me da pena decírtelo, pero no hay más remedio. - Dime, por mi no tienes que preocuparte, ya sabes que estoy dispuesto a cualquier cosa para ayudar. - Mira, la única solución posible es la de meterle un dedo en el culo y dejar que te agarre la verga. - Ah, caray, un dedo en el culo y la mano en la verga. Mejor espero a que llegues, no creo que puedo hacer algo así con mi sobrina. - Ella no puede esperar tanto, puede tener un infarto o inclusive puede intentar suicidarse, no hay otra solución, debes hacerlo y rápido. Nunca pensé que mis obligaciones familiares me obligaran a tanto, pero al ver sufrir a mi sobrina, me dejé de remilgos y puse manos a la obra. Me acerque con cuidado a mi sobrina, que conocedora de la medicina, me dejó levantarle la falda y quitarle el calzón, rápidamente, porque la crisis empeoraba, me quité el pantalón y traté de meterle la verga en el culo, ella alcanzó a esquivar mi embestida y tomó mi mano, ensalivó mi dedo índice y empezó a metérselo en el culo, entonces tomo mi verga con su mano y como por arte de magia empezó a tranquilizarse lenta, pero visiblemente. Por el nerviosismo, que provocó en mi la enfermedad de mi sobrina estuve a punto de administrar la receta de manera equivocada, debía tenerlo en cuenta en el caso de futuras crisis. "El dedo en el culo y la mano en la verga" traté de memorizar. Mientras reflexionaba en el posible efecto adverso que una mala aplicación del medicamento pudiera provocar en una crisis tan grave, mi sobrina empezó un doble movimiento de vaivén, apretando mi dedo índice y masajeando mi verga. Sus lágrimas dejaron de fluir y su rostro se iba relajando poco a poco. Como la receta no contemplaba contraindicaciones, acomode mi pulgar para tocar su clítoris y acoplándome a su bamboleo, empecé un movimiento suave, delicado y giratorio, en agradecimiento a las sensaciones que estaba provocando mi sobrina. En ese momento me di cuenta que la receta era prodigiosa, porque mi sobrina empezó a sonreír, ya no quedaba mucho de su angustia anterior, al contrario, se la veía cada vez más relajada y agradecida. Pero la medicina estaba surtiendo efecto, no solo en ella, a mi también se me estaban olvidando todos mis problemas, me dejaba ir en la embriagadora sensación de placer que me estaban dando la mano y el culo de mi sobrina, hasta que no aguante mas y terminé mojando toda su ropa. -¡Gracias, tío¡ Creo que jamás había salido tan rápido de una crisis, ¿Me dejas hacer algo por ti? A pesar de que había eyaculado abundantemente y el orgasmo había sido avasallador, mi verga seguía erecta como cuando era yo un adolescente, así que le pedí que me dejara metérsela en el culo. -No tío, eso no puedo hacerlo, la doctora me lo prohibió, dijo que si dejaba que alguien me enculara, la receta no serviría en adelante, porque cada vez necesitaría una verga mas y mas grande para curarme de mis ataques, ya que mi culito se iría ensanchando y perdería sensibilidad. Pero si quieres me la puedes meter en mi panochita, nada más no saques tu dedo de mi culo, debe estar ahí al menos media hora para que no me vuelva la angustia. Así que como pudimos nos desvestimos y le acomodé la cabeza de mi instrumento a la entrada de su panochita peluda, no era virgen pero estaba apretadita, por lo que deduje que los ataques no deberían ser tan frecuentes, si es que quien la ayudaba recibía las mismas muestras de agradecimiento. Era delicioso mantener la cabeza de mi verga en la entrada de su vagina, tal vez me hubiera quedado así, durante el resto del tratamiento, pero mi sobrina empezó a moverse para absorber cada vez mas de mi verga y no tuve más remedio que seguirle el juego. Nunca pensé que mi sobrina cogiera tan rico, mi verga se sumergía en una exquisita humedad, las paredes de su vagina apretaban rítmicamente mi falo, hasta que no pude soportarlo más y eyaculé prematuramente sin dejar de moverme, ahora era la mía, después de dos descargas, casi continuas, podía aguantar casi indefinidamente la tercera, fui acelerando mis movimientos hasta que mi querida sobrina no pudo soportarlo más y tuvo un orgasmo convulsivo que casi me tira de la cama. La enfermedad de mi sobrina es incurable, lo cual la imposibilita para salir a trabajar en alguna oficina, por lo que le aconseje que trabajara en una casa de citas, al lado de la cual puse un pequeño consultorio en el que me dedico a tratar otros pacientes con accesos de angustia. Nunca olvidaré la receta, "la mano en la verga y el dedo en el culo". Mis pacientes siempre agradecen la efectividad del tratamiento y mi sobrina tiene un timbre con el que me hace acudir rápidamente a curar sus males. Los ahorros que vamos juntando nos permitirán retirarnos en unos dos años, iremos a una playa, parece que eso también ayuda a mitigar la angustia. Por favor, no apliquen la receta sin antes solicitar la opinión de un especialista. Para solicitar consulta pueden llamar al Tel 5….. o acudir a la calle …… col... Ciudad de ... Sólo se atienden casos de angustia, pervertid@s y degenerad@s, favor de abstenerse. | ||
| 2) El baño La anécdota es que tenemos en casa u sólo calentador en una casa con dos baños y en las primeras horas de la mañana invariablemente alguien se levanta más tarde y sucede que el baño de arriba y el de abajo se llegan a utilizar al mismo tiempo cada vez con más frecuencia. Para resolver el problema, mi tío me propuso que nos bañáramos juntos a escondidas de nuestros familiares, mi tío es un poco tonto pero no es feo y además detesto el agua fría, pero como no quería pasar como una chica demasiado fácil le dije que si, pero con ciertas condiciones. Una de ellas, que me tallara la espalda. Yo, con un poco de pena, las primeras veces me dejaba el sujetador y el calzón, aunque las prendas mojadas parecían mas excitantes para mi tío que si no las tuviera, porque, aunque trataba de mantener la calma, su verga crecía al máximo después de algunos minutos bajo la ducha. En un principio mi tío y yo queríamos aparentar falta de interés en el otro, Pero cuando me tallaba la espalda, el iba bajando cada vez más hasta tocar mis nalguitas. Dejé de usar pantaletas y sostén para que pudiera frotarme todo el cuerpo. Poco tiempo después el me bañaba a mi y yo lo bañaba a el. Era la primera verga que veía y tocaba en mi vida pero era lindo acariciarla, sentir como crecía en mis manos cuando la enjabonaba. Después empezamos con los besitos, a el le gustaba besarme los pechos la vulva y las nalgas, yo le besaba también diversas partes del cuerpo, pero lo fui dejando para dedicarme a besar su verga que era enorme. Ya con más confianza, le pedía que metiera su lengua en mi anito, porque me hacía muchas cosquillas y me calentaba mucho. Yo le chupaba la verga rápidamente, porque el agua de la regadera se metía por mi nariz y era un poco difícil respirar con la boca llena, el se frustraba y tenía que masturbarlo para ayudarlo a terminar, porque si no estaba de mal humor todo el día. Un día me dijo que no aguantaba más que tenía que meterme la verga, yo le pedí que no, que quería llegar virgen al matrimonio, que no me quería devaluar por un capricho pasajero. El me dijo que estaba bien, pero que al menos le diera mi culito para poder aguantarse la tentación. Yo no sabía que fuera tan difícil meterse una verga en el culo, mi tío se la enjabonaba concienzudamente y empezaba a metérmela, pero el dolor era terrible, y a lo mejor hubiera sido todo más fácil si no tuviéramos que guardar las apariencias, cada empujón de mi tío con su verga parada en mi culito, provocaba un fuerte quejido de mi parte, tan fuerte que un día fue mi mamá al baño a preguntarme que tenía, afortunadamente tomamos la precaución de cerrar la puerta de los dos baños en caso de que alguien se levantara a deshoras, le dije a mi mamá que se me había caído el jabón en el pie, que no se preocupara. Así mi tío me la metía muy poco cada vez, pero no cejábamos en el intento. Al cabo de una semana ya me cabía la cabezota y un pedacito más. A las tres semanas, aún con esfuerzos, mi tío me la pudo meter hasta la mitad, pero ya se podía venir dentro de mi culito lastimado. Un día se enfermó mi abuela y toda la familia la acompaño al hospital, Solo mi tío y yo no podíamos asistir por mis exámenes y una entrevista de él, así que a primera hora de la mañana se metió en mi cama dispuesto a terminar la faena que tanto tiempo nos había llevado. Afortunadamente me previne, porque el salvaje de mi tío a pesar de que me empezó a acariciar dulcemente para calentarme y hacerme más receptiva, se olvidó que no estábamos en el baño, no se había enjabonado la verga y estaba tratando de metérmela sin lubricación lo que me provocó un fuerte dolor como si fuera la primera vez, con mucho esfuerzo lo contuve y le empecé a dar una riquísima mamada que casi provocaba su venida, después le unté un aceite que usa mi hermana y me dispuse al sacrificio final. Puse unas almohadas bajo mi vientre para facilitar el acceso tanto de su verga en mi culo como de sus manos a mi panochita y otra almohada para morder en caso de que se presentara un fuerte dolor y lo anime a poseerme de manera definitiva. Sentí la presión de su tronco en las paredes de mi culito, aún semivirgen, desplazándose con mucha delicadeza hasta el tope que nos impedía presumir de una enculada perfecta. Un fuerte empujón de mi tío me hizo saltar las lagrimas pero la barrera no cedía, un segundo empujón nos hizo tener más esperanzas, parecía que algo se aflojaba dolorosamente en mi interior, pero aún presentaba alguna resistencia, todavía con lagrimas en los ojos voltee a ver a mi querido tío, quien me dio un rico beso en la boca y le dije: - Ya, por favor, métemela toda, no me hagas sufrir más. Apreté mis manos y mordí la almohada esperando el golpe final, mi tío tomo un fuerte impulso aferrándose a mi cuerpo y al fin penetró casi con furia, derramando su semen en ese movimiento. Creo que me desmayé. Desperté casi de inmediato temiendo que mi tío hubiera perdido potencia con el esfuerzo, apreté las paredes de mi culito, para verificar su presencia y ahí estaba, fuerte, grande y potente ahora lubricado con sus jugos. Empecé un movimiento delicado de manera rítmica, que hizo reaccionar a mi tío, quien empezó a acariciarme con cariño y agradecimiento, haciendo que mi cuerpo reaccionara intensamente, cuando su mano tocó el clítoris sentí que unas grandes oleadas de placer me invadían provocándome un orgasmo maravilloso como nunca lo había sentido, crecía y crecía en mi interior hasta hacerme enloquecer, lo que provocaba que tuviera fuertes contracciones en mi culito. Ahí fue mi tío el que tuvo que morder la almohada, apenas podía aguantar que le apretara tanto la verga, todavía se vino una vez más dentro de mi. Vi la hora y tuve que irme sin bañar a la escuela, pasé mis exámenes, mi tío perdió la entrevista y estuvo a punto de perder el trabajo, de nada le valió su aspecto enfermo y cansado. | ||
| 3. El cumpleaños de Mónica Hoy es mi cumpleaños, me dije al despertar, voy a ser muy positiva, voy a decir que si a todo, lo prometo. Nunca pensé que la primera petición que tuviera el día de mi cumpleaños fuera la de don Ramón, que siempre había admirado mi cuerpo en silencio tratando de que yo no me diera cuenta. -Mire Mónica, me dijo después de saludarme, nunca creí que me animaría a decirle esto, pero desde hace mucho tiempo tengo ganas de tocarle las nalgas, que me parecen maravillosas. Me quedé asombrada de cuán pronto se ponía a prueba mi promesa de decir que sí a todo lo que me pidieran, pero yo jamás rompo una promesa, así que le dije que pasara a mi recamara y que estaría lista en un momento. El replicó: -No, Mónica, no se preocupe, así nomás por encima de la tela, quiero saber si están tan duritas como siempre me las he imaginado. Yo no hago mis promesas para incumplirlas, la petición había sido tocarme las nalgas, no la tela que las cubría, además me divertía mucho la cara de susto que puso don Ramón; así que fui al baño y me quité la falda y las pantaletas y salí esperando ver su cara de sorpresa. Pero la sorpresa fue mía, el se había quitado también los pantalones y la ropa interior y me recibió diciendo: -Perdóneme Moniquita, pero si le voy a tocar las nalgas así como viene, prefiero tocárselas bien. Sin nada que replicar, me recosté en la cama, apoyando la cara en la almohada y preparándome para lo peor, su tranca era enorme e iba creciendo a pasos agigantados. Empezó a acariciarme muy suavemente, haciendo que me retorciera por las cosquillas que me provocaba, poco a poco fue aumentando la fuerza en sus manos hasta amasarlas casi con violencia, reduciendo la fuerza hasta nuevamente hacerme cosquillas. El proceso se repitió varias veces hasta que don Ramón pareció quedar satisfecho y retiró sus manos, asustada me incorporé un poco para pedirle que todavía no se fuera, que podía continuar tocándome las nalgas por mucho más tiempo, pero me di cuenta que tenía otra idea en mente. Había tomado una de las cremas de mi buró y se estaba a untando las manos, inició nuevamente el masaje, dando unos leves toques en mi pequeño agujerito. Yo se que nada más había pedido tocarme las nalgas y que esto salía de los límites de su solicitud, pero a estas alturas, estaba muy emocionada de lo que iba a ser mi mejor regalo de cumpleaños, así que con la mano que tenía más cerca empecé a frotar su enorme polla, preguntándome si iba a continuar por aquél camino. Empezó metiendo uno de sus dedos en mi agujerito con mucha delicadeza, con amor, podría decirse, cada vez que entraba su dedo, yo apretaba su verga, y cuando lo sacaba, mi mano aflojaba la presión, él dándose cuenta del juego, dejaba pasar más tiempo su dedo en el interior o aceleraba el movimiento para acrecentar su placer, y el mío por supuesto. Después de un rato, soltó su tranca de mi mano y la acomodó en la entrada de mi pequeño ano, disponiéndose a atacar. En ese momento supe que iba a ser uno de mis mejores aniversarios, cuando de pronto empezó el dolor. Despacio, don Ramón, me duele mucho, le dije. El comprendió que debía dejar sus ansias para después, y empezó a dar un movimiento lento a sus caderas metiendo y sacando lo poco que había podido entrar hasta el momento, pero avanzando más en cada embestida. Nuevamente protesté cuando ya casi tenía la mitad de la verga en mis entrañas. Giré la cabeza para que pudiera ver mis lágrimas, entonces me dijo: -Te pido perdón Moniquita mi amor, pero a estas alturas no te la quiero sacar, y todavía falta mucho para que entre toda, disculpa mi egoísmo pero tengo que terminar lo que empecé. -No don Ramón, no quiero que me la saque, si ya me está doliendo menos, me está empezando a gustar. Nunca pensé que don Ramón fuere a malinterpretare mis palabras, yo quería que me la siguiera metiendo suavecito, pero él lo entendió como una señal de arranque y me la clavó de un tirón. Después me enteré que mi alarido se escuchó a varias cuadras a la redonda y muchas mujeres se persignaron, creyendo que era algún tipo de fantasma. Don Ramón no me la sacó ni se movió hasta que reaccioné de mi desmayo, dijo que fueron los momentos más deliciosos de su vida. Me removí incomoda, pero don Ramón me tenía fuertemente abrazada e impidió que me sacara su verga. Empezó a moverse con extrema suavidad, casi sentía que se curaban mis heridas, aunque tardó un poco para que empezara a disfrutar de los cadenciosos movimientos de don Ramón. Le pedí a don Ramón que me dejara quitarme, porque su peso me estaba asfixiando, se sentó en la orilla de la cama, me acomodé su verga en la entrada de mi lastimado hoyito dejándome caer con suavidad, fue delicioso. Cuando estuve bien ensartada, le pedí a don Ramón que me acariciara las chiches y empecé a moverme a una velocidad cada vez mayor, mientras el me dejaba todo el trabajo a mi. Cuando sentí crisparse sus manos sobre mi pecho, baje una de sus manos a mi vagina donde empezó a meter su dedo medio mientras con el pulgar me acariciaba el clítorís. Grité otra vez, no tan fuerte como antes pero fue un orgasmo maravilloso mientras sentía como la leche de don Ramón salía disparada de mi maltratado agujero. Me quedé en esa posición besándolo agradecidamente, hasta que su tranca saló por si sola de su refugio. Don Ramón se despidió de mí prometiéndome que pronto podríamos repetir la experiencia. Yo le dije que sí, aunque deseaba reponerme de mi sacrificio. No me imaginaba que esa noche la esposa de don Ramón, trabajaría tarde y mi fiesta de cumpleaños se prolongaría hasta la madrugada. | ||
| 4. ¿Y tu mamá, también? (1) Desde que inicié mi actividad sexual no me he podido detener y cuando me casé fue para amar a una sola mujer, nunca me plantee engañar a mi esposa, siempre fue para mi la única hasta que al año y medio de casados me dijo: - No puedo más, me coges seis o siete veces al día y ya no rindo en el trabajo. no digo que no me guste, pero hay otras cosas en la vida que también quiero disfrutar. No lo pude creer, siempre fue mi pareja ideal, siempre dispuesta a todas mis locuras y acrobacias sexuales y ahora resulta que no puede más, se da por vencida, me deja atorado. - ¿Y que voy a hacer, si me dejas? - No, disculpame, no te voy a dejar, me puedes seguir cogiendo pero dos o tres veces cada vez y al menos déjame descansar un día entre cada sesión. - ¿Pero que voy a hacer en el inter? Ya sabes que necesito estar activo y es muy peligroso andar buscando consuelo en la calle es estos tiempos, además eres el amor de mi vida y no te quiero engañar ni coger a nadie más que a ti. -Ya pensé en eso, mi hermana Clarita ha tenido muchos problemas con su marido y se piensa separar de él, ella sufre exactamente de lo contrario que yo. Podría venirse a vivir con nosotros y nos podríamos alternar un día y un día para que no tengas que buscar fuera de casa. La hermana de mi mujer estaba buenísima, siempre dudé en llegarle a ella o a mi mujer cuando ambas estaban solteras, solo que ella se casó antes de manera sorpresiva así que me quedé con mi mujer sin sentir ninguna congoja. Tener a dos mujeres tan parecidas, tan guapas y tan buenas en mi casa al mismo tiempo y poder cogermelas sin remordimientos y practicando sexo seguro era como sacarse la loteria por segunda vez. Todavía haciendome el remolón le dije con un ligero matiz de duda. - La verdad no me sentiría a gusto, tu sabes que te quiero sólo a ti. - Sí, lo sé, pero para poder conservar una familia unida todos debemos hacer sacrificios, y esta vez te toca a tí. Esto me dejaba libre de cualquier reclamación futura y acepte resignado. - Mira, ahí viene mi hermana, hoy quiero tomarme el día libre, porque mañana tengo un periodo muy ocupado en la oficina. ¡Caramba! Nunca pensé que el cambio iba a ser tan rápido, aquí tenía a la hermana ya encima, ansiosa y necesitada de un buen camote, porque como me enteré después su marido era impotente y cuando mucho había tenido uno o dos palitos en sus tres años de casada. Así que como dicen en los congales cuando te ofrecen alguna de las anfitrionas, era casi virgen. Y ahora tenía oportunidad de enseñarle todo de la vida. Clarita ya sabía a lo que venía, traía un vestido ajustado con un gran escote que resaltaba sus lindos pechitos, un poco más chicos que los de mi esposa pero no por eso menos adorables. Sus enormes nalgas podrían haberse untado con mantequilla para entrar en ese vestidito que hacía voltear a más de uno en la calle. Como mi esposa se hizo ojo de hormiga, para irse a preparar su presentación del día siguiente, tuve que recibir a mi buenisima cuñada yo solo. Ella venía tan nerviosa, que parecía su primera vez, al dar el primer paso en la escalera del recibidor, se tropezó y se colgó de mí embarrandome todo el cuerpo con sus huecos y promontorios, como pude la agarré de las nalgas e hice el pie para atras a fin de no caerme con ella. Quede con una pierna entre las suyas, sosteniendome de sus enormes nalgas y con sus preciosos pechos pegados a mi, pude sentir la dureza de sus pezones al tiempo que su calido aliento murmuraba una disculpa. - Ay cuñado, que vas a pensar de mi, dijo despues de haber recuperado el equilibrio y suntiendo como crecía mi verga contra su vientre, sin tratar de despegarse ni un milimetro. - No te preocupes Clarita, ya tu hermana me dijo como iban a estar las cosas, así que esta es una buena forma de romper el hielo. No quise apresurar las cosas, ya que teníamos toda la tarde por delante (y toda la noche por detrás), así que la hice pasar a la sala, donde se acomodó de una manera muy sensual y provocativa sin ser vulgar. - ¿Quieres tomar algo antes de empezar Clarita? - No cuñadito lindo, preferiría tomar algo despues... Dice el refran popular: ¿A quén le dan pan que llore? así que me acerqué para acelerar lo inevitable. Quise darle un beso suave en los labios, pero la respuesta fue increible, Clarita me empujó sobre el sofá, lo que yo quería que fuera un iniciación en la que prevaleciera la ternura pareciera una violación en toda forma conmigo por víctima, en un santiamen perdí los pantalones y la ropa interior. Clarita sin decir agua va, tenía la cabeza de mi verga hasta el fondo de su garganta, ejerciendo una presión absorbente tan fuerte que creí sería capaz de destapar una botella de vino sin necesidad de sacacorchos, la sorpresa provocaba que mi erección no fuera tan grande como acostumbro. Aunque con el trabajo que Clarita estaba realizando con su lengua no iba a tardar en remediar la situacíon. En menos tiempo del que tardas en sumar uno más uno, Clarita estaba totalmente desnuda, su apretado vestido se abría fácilmente mediante un cierre lateral y no traía ropa interior. Un tanto incómodo por la ventaja, torpemente empecé a quitarme lo que me quedaba de ropa y así en igualdad de condiciones, luchando contra la capacidad astringente de su boca, giré mi cuerpo hasta alcanzar su entrepierna que estaba perfumada ligeramente con un suave olor a rosas, separé las piernas de mi cuñada e inicié un acercamiento pausado, dejando que sintiera primero mi aliento. Ella detuvo su mamada, incrédula esperaba mi siguiente paso, era un poco extraño, esa reacción era de una mujer a la que nunca le hubieran dado un beso vaginal, lo cual hizo que mi erección fuera total. Con toda la atención de Clarita en su vientre, aunque sin dejar de apretar mi verga con sus manitas, recibió la primer lamida en sus labios vaginales. Su reacción fue telúrica, digamos 14 en la escala de Richter. Acabamos tirados en la alfombra, yo reponiendome del golpe, que aunque la superficie es mullida no deja de doler cuando caes sin estar preparado y con todo el peso de mi cuñada encima, ella no se dió cuenta de nada porque estaba disfrutando del primer orgasmo de su vida, al reponerme de la sorpresa y evaluar la situación, continué rápidamente el trabajo iniciado, para prolongar al máximo las sensaciones que la embargaban, introduje mi lengua en su encharcada vagina tomando sus enormas nalgas con ambas manos, casi como si estuviera comiendo el corazón de una gran sandía, los deliciosos jugos escurriendome por las mejillas. Poco a poco, sus espasmos fueron reduciendo de intensidad hasta dejarla totalmente laxa, con una sonrisa tímida y feliz. - Ay, cuñadito, nunca había sentido nada parecido, si quieres ya podemos continuar, me dijo dándome un beso apasionado. Ya estabamos listos para intentar la penetración, aunque yo estaba un poco desconfiado, dada su reacción, me ausenté un momento y le pedi que se levantara un poco para poner una gruesa toalla bajo sus caderas, ella me dejó hacer sin protestar aunque extrañada de mis movimientos. Toque su abertura vaginal con mi mano derecha para verificar que estuviera preparada para el siguiente paso, separé cuidadosamente sis piernas, monté con delicadeza y dirigí mi aparato hacia la puerta celestial. Clarita me miraba con cierta aprensión pero con un profundo deseo de ser mía. Empecé a empujar con las caderas hasta que sentí claramente un tope que impedía mi avance. Ajá, Clarita era virgen. El pendejo de su marido nunca pudo completar su iniciación, por lo cual le di las gracias con el pensamiento, ese placer era ahora todo mío. coloqué las manos en las suaves y duras nalgas de Clarita que esperaba con gran ansiedad y di una fuerte estocada que cambió su expresión de placer por dolor, unas gruesas lágrimas corrieron por sus mejillas, pero no se quejó, sonrió dulcemente invitandome a continuar. Rotas las últimas defensas, se podría pensar que el camino era fácil, pero mi cuñada era muy estrecha y no quise forzar la situación. Con solamente la mitad de la verga en su interior inicié el mágico movimiento que tan felices nos hace a los seres humanos. No traté de penetrar más, ya habría tiempo después, le sacaba y metía la verga con suavidad, quería que recordara su primera vez con ilusión, poco a poco fui acelerando el movimiento hasta que empecé a sentir su respuesta, empezó a moverse instintivamente para aumentar su placer, en poco tiempo Clarita estuvo a punto, sentí los primeros avisos de su orgasmo y empecé un movimiento explorador entre sus nalgas, separandolas con mucha suavidad, hasta tener el dedo indice en la posición correcta, en ese preciso instante se desencadeno un orgasmo aún mas fuerte que el anterior e inserte mi dedo en su fruncido agujero anal, las consecuencias fueron formidables, mi cuñada empezó a gritar y a moverse con gran desesperación, afortunadamente ahora estaba preparado y no me tiró de mi agradable posición. cuando empezó a disminuir el climax, me empleé a fondo para llenar su vagina de mi esperma. ella comprendió mi propósito y empezó a colaborar hasta lograr que disparara una carga impresionante en su interior, lo que provocó una reacción en ella, un orgasmo más suave y duradero. De reojo, creí ver que la puerta del estudio se cerraba con suavidad, no tuve tiempo de reflexionar en ello. Dejé descansar un poco a Clarita, ahora convertida en mujer, antes de empezar de nuevo. Esa tarde no quise iniciarla en el placer anal, como dije, tendríamos mucho tiempo para todo. Continuará. Editado por ceronocero: 26.10.09 a las 14:44 Razón: errores de escritura | ||
| 5. Sentí que era hora de despertar y traté de mover un brazo pero noté un tirón en la muñeca, al intentar el movimiento con el otro brazo me di cuenta que estaba amarrada de ambas manos. Quise mover las piernas para taparme de una ligera corriente de aire en mi vientre pero el resultado fue similar, pensé que era aún temprano porque no veía ninguna luz, pero al mover la cabeza sentí el nudo de la venda que cubría mis ojos. Estaba atada y desnuda. Alcancé a percibir la presencia de alguien en mi recamara, si es que estaba en mi recamara, aunque no sentí ninguna diferencia en la cama, estaba segura que era mi cama. Ese alguien en mi recamara parecían ser varias personas, por los ligeros murmullos que deseaban pasar desapercibidos. No quise asustarme sino hasta saber de qué iba la cosa. Sentí unas manos que con suavidad me separaban las piernas además de un aliento tibio que se acercaba a mi zona vaginal. ¡Vaya! Pensé, al menos no va a ser un proceso violento, mientras indecisa, sabía si quedarme quieta o enfrentar la situación levantando las nalgas para salir de la duda. Un par de fuertes manos se introdujeron bajo las sábanas acercando mi monte de venus hacia una lengua que esperaba ansiosa para probar los jugos que ya empezaban a escurrir de mi vagina que empezaba a reaccionar favorablemente ante un ataque tan sorpresivo. Los murmullos subieron de intensidad y alcancé a escuchar alguna risa nerviosa. La lengua se movía con gran maestría, por supuesto no era una lengua conocida, mientras una de las manos se acercaba peligrosamente a mi ano aún virgen. No pude, no quise protestar cuando un dedo penetró rápidamente en mi virginal culito, estaba caliente, lubricado, se deslizaba con suavidad hasta el tope de la mano, era mi primera vez y lo estaba disfrutando en grande, empecé a mover las caderas al ritmo que marcaban el dedo y la lengua invasores de mi intimidad. Pensé, por un momento que la idea era provocar mi primer orgasmo, que ya sentía cerca, con ese dulce movimiento. Pero estaba equivocada, el dedo abandonó mi culito, lo que me provocó una sensación de pérdida irremediable que fue pronto subsanada por otra lengua. El brusco cambio de posición, me hizo sentirme abandonada pero de manera inmediata dos bocas se pegaron a mis ya muy húmedas zonas de placer, mejorando con mucho el inicio que no había estado nada mal. Nuevas manos, estas femeninas, por el roce de las largas uñas, se apoderaron de mis abundantes pero firmes pechos, haciendo que mi temperatura y el ritmo de los latidos de mi corazón se elevaran aun más, cuando abría la boca para agradecer el tratamiento, la enorme cabeza de una verga palpitante se introdujo de manera intempestiva, cortándome la respiración. No lo pude soportar y me empecé a estremecer en el anticipo de un orgasmo que sabía iba a ser bestial, las manos que me sostenían percibieron mis emociones y me sujetaron con mayor firmeza, mientras el clímax se iba apoderando de mi hasta alcanzar un éxtasis que nunca hubiera podido imaginar ni en mis sueños más eróticos. Mis caderas se esforzaban para ayudarme a ser penetrada por esas lenguas voraces, mis pezones estaban a reventar y mi boca succionaba con fuerza esa enorme verga que casi me llegaba al esófago. Fue enloquecedor, sentir que el semen salía a borbotones por nariz y boca, me provocó una reacción muy violenta lo que acusó que fuera abandonada casi de inmediato por todos mis agresores, la venda fue retirada de mis ojos, pero tardé varios minutos en abrirlos, estaba totalmente indefensa ante mis convulsiones de placer. Cuando pude abrir los ojos, pude distinguir a mis padres, hermanos, cuñadas y algunos amigos, todos desnudos e iniciando lo que sería la mejor fiesta de cumpleaños que nadie haya tenido nunca. Nadie se acordó de comer pastel ese día. | ||
| 6. Un deporte de contacto El estadio, si a este pequeño foro para 20 espectadores se le puede llamar estadio, estaba lleno, mi contrincante estaba desnudo, a casi nadie le interesan los strip tease masculinos, y yo iba vestida de una manera sexi: una pequeña minifalda muy ceñida a mis amplias caderas que apenas ocultaba mis bragas, un top que mostraba mucho de mis pechos enormes y unos comodos zapatos bajos de lona (es el uniforme reglamentario en este deporte que aún no tiene nombre propio), la verga de mi contrincante tuvo una ligera erección al ver la calidad de su oponente: cara bonita, cuerpo perfecto y una serie de movimientos elegantes y sexis, aprendidos en las mejores escuelas de la India, no podían dejar de tener un efecto apabullante tanto en mi contrincante, como en la mayoría de los espectadores e inclusive alcance a notar que algunas espectadoras se derretían nada más de mirarme. Ya saben que no me gustan las descripciones detalladas, pueden ver mi foto en algunas revistas especializadas si tienen suerte, dado que este deporte por su naturaleza, no tiene difusión masiva. Aquellos que sólo puedan leer mi relato, pueden imaginarme como la culminación de sus más delirantes fantasías eróticas. Pero me estoy apartando del tema. Caminé unos cuantos pasos frente a mi adversario, que para este momento tenía una erección descomunal (me encanta tener ese efecto en muchos hombres), retándolo a acercarse. Uno de los inconvenientes de ir vestida en esta competencia es que al hombre le resulta relativamente fácil tomar a la mujer de alguna de las prendas por más ajustada que te la pongas y ese fue mi primer error, una garra se apoderó de mi sosten, en un movimiento sorprendentemente rápido. El público aplaudió a rabiar, mi contrincante agradecía conmovido e iluso los aplausos que todos sabían iban dirigidos a mis preciosos pezones, ahora expuestos en todo su esplendor. Tenía que ir con más cuidado, nunca me habían quitado el sosten en los primeros cinco minutos del encuentro, traté de guardar una distancia amplia cuando me senti lanzada al suelo y me quedé sin falda. En tan sólo siete minutos estaba semidesnuda, el publico estaba conmocionado. Yo que había logrado mantener a raya a casi todos mis retadores hasta por media hora sin que me quitaran una sola prenda, ahora había perdido dos y según se miraba, iba a perder la tercera dentro de los 10 primeros minutos. Sin darme cuenta, el desgraciado se colocó detras de mi, y sin tratar de quitarme la prenda introdujo la primera estocada en el conducto vaginal, quitandome la respiración. Inmediatamente reclamé la falta, el árbitro me concedió la razón y le descontó diez puntos por introducción ilegal, pero en lo que estaba reclamando la falta, mi contrincante aprovechó para tirarme al suelo y quitarme el calzón, aprovechando la distracción del referi que anotaba la falta, me dio una nueva estocada, hasta tocarme el útero. El rugido del público impidió que protestara nuevamente, me separé como pude e inicie una serie de movimientos de Ju Jitsu, mediante los cuales inmovilicé al cabrón y me ensarté tres veces su verga e incluso tuve tiempo de iniciar un amague con mi esfinter anal, antes de que él se soltara. Ahora la situación estaba pareja y eso le quitó la sonrisa burlona, hice un nuevo acercaniento que terminó en empate porque el referí no podía determinar quién se había cogido a quién, aunque pude darle dos buenos apretones con mis antrañas antes de que se volviera a salir. Ya los dos nos estabamos calentando, esa ronda podría terminar mal para cualquiera de los dos. Repetí mi acercamiento con Ju Jitsu, pero el estaba más que preparado y con sus fuertes manos anuló mi ofensiva, me dió la vuelta y me encajó la verga entre las nalgas sin ninguna conmiseración, fue una enculada completa, realizó tres movimientos de mete saca rápidos y reglamentarios, los necesarios para marcar puntos, me saco la verga y la volvió a meter ahora por delante. No lo podía creer, me habían vencido de u manera fulminante. Humillada me arrodillé para realizar lo que en el reglamento se llama "la mamada de la ignominia" que como ustedes saben se debe dar al vencedor hasta que inunde con sus jugos la cara del vencido. Aunque realmente no tiene nada de ignominiosa, la disfrutan tanto el vencedor como el perdedor y el público casi nunca se da cuenta, ya que el espectaculo no es más que un pretexto para iniciar una orgía que dura todo el fin de semana. Me llevé a mi contrincante a un lugar apartado para terminar tranquilamente lo que habíamos empezado. Desde ese momento empecé a aprender muchos trucos que nos llevaron a ser el primer lugar, cuando se realizó el campeonato mundial de parejas, dos años más tarde, como pueden verlo en las revistas especializadas. | ||
| 7. El profesor Jirafitas es ahora baby sitter Supngo qe todos conocen al Chavo del 8 y muchos de ustedes habrán visto cel comix xxx del mismo tema. Este pequeño relato está basado en la serie, haciendo la aclaración de que todos los personajes son mayores de edad aunque actuen o digan lo contrario. Supongan en todo caso que son tan mayorcitos como el programa "comico" de la escuelita de ortiz de pinedo. Además los nombres han sido cambiados para proteger a los inocentes (o sea yo en caso de que les suena a pedofilia, que no es el caso) Estaba un día el profesor Jirafitas listo para acostarse, había elegido una película porno para hacerse una rica, deliciosa, y nutritiva chaqueta, ya que Doña Floripondia, la mamá de Quique, estaba indispuesta y no se había prestado a sus lúbricos arranques (para los que no manejan palabras domingueras, la señora tenía la regla y no le había dado las nalgas esta vez), cuando de pronto sonó el timbre. Como pudo se acomodo la verga que se le había puesto tiesa de pensar en alguna de las escenas que le gustaban de la película que traía en la mano, se ató el cinturón de la bata y disimuló torpemente una sonrisa al abrir la puerta. - Buenas noches profesor, dijo la mamá de teofilita una de sus alumnas más buenas y aplicadas. La mamá tambien estaba que se caía de buena, y la erección que traía el profesor aumentó rápidamente al ver a las dos mujeres en el pasillo de su departamento. Rápidamente se cubrió con la película porno, cuyas ilustraciones llamaron la atención de Teofilita. El profesor siguió su mrada y con la mano tapó como pudo la caja de la película. La mamá estaba tan nerviosa que no se fijó en nada. -Bbuennasss noches sseññora. ¡En qué le puedo servir? -Perdone que lo moleste profesor, pero no tengo a nadie más a quién recurrir, mi marido se cayó del andamio y se lo llevaron al hospital. le tengo que llevar sus papeles y ver conmo se encuentra, pero no puedo llevar a la niña conmigo. ¿Se la puedo dejar esta noche? -Ppero, dijo nervioso todavía el profesor porque la niña trataba de separar su mano del video para seguir viendo las ilustraciones y con su manita le rozaba la verga que de tan tiesa ya dolía. - Gracias, profesor. -Teo, le dijo a la niña, portate bien con el profesor, haces todo lo que te pida, ¡no quiero ninguna queja, eh! Te quiero, Adios profesor y gracias de nuevo. Y se marchó, meneando las poderosas nalgas de una manera arrobadora, lo cual no facilitó el problema del profesor. Se había entabalado una pequeña batalla en la que ninguno quería ceder, el profesor alejaba la película de su entrepierna apenas lo suficiente para que las manos de la niña en su intento de quitarle la película siguieran rozandole la verga. como pudo atrajo a la niña al interior del departamento y previniendo un desenlace favorable para sus cada vez más calientes intenciones, le cedió la película a Teo, quien perdió el interés inmediatamente, porque había pensado que era un video de Abril Lavigne por la rubia de la portada, pero al ver que no era así tiró la película a un lado, empezando a explorar el departamento. Su vestido era muy corto, cada vez que veía algo interesante se agachaba a tomarlo y mostraba unos calzoncitos infantiles con motivos rosas que al profesor impresionado con la calidad y grandiosidad el conjunto, no le interesó descifrar. Porque la niña estaba tanto o más nalgona que su madre. -¿Quieres algo de cenar? dijo el profesor, tratando de no abalanzarse sobre la nena que con tanta ingenuidad le mostraba todos sus atractivos. -Si, profesor, mi mamá dice que siempre debo de tomar cosas nutritivas para no estropear mi cuerpo. ¿Tiene palomitas y refresco? afortunadamente el profesor no se preocupaba por dietas balanceadas y como esa era la cena que había preparado, pensó que iba a ser más facil congraciarse con la niña. -¿Quieres ponerte la piyama, para cenar mientras vemos la tele? - No profesor Jirafitas, mi mamá no me trajo nada. - Te puedo prestar una playera - Bueno. - El profesor sacó la prenda de su recamara y cuando regresó, Teofilita estaba desnuda esperando su piyama, la verga del profesor reaccionó violentamente y trató de taparse mientras le daba la playera a la niña. -La niña había observado con curiosidad la verga del profesor, pero solo dijo gracias al recibir la ropa. El profesor, estaba cada vez más nervioso y llevó la cena a la sala mientras Teofilita prendía el televisor. Mientras el profesor trataba de introducir la niña en el tema del sexo, Teofilita cambiaba rápidamente los canales, hasta que aburrida de no encontrar nada, le sonrió inocentemente a jirafitas y le dijo: -¿Qué es eso que tiene ahí abajo, profesor? El profesor encontró la oportunidad que buscaba, e inició un discurso como los que solía dar en su clase, un poco para imponer respeto y otro para disfrazar su lujuria: - Es una pistolita con dos funciones, la primera funcion es tirar agüita como la que a ti te sale de la rajita. Y la otra funcion es aventar lechita. - ¿Lechita? y como tira lechita esa pistolita. - Tienes que usar tus bonitas manos y vas a ver como dispara la lechita - ¿Y se puede tomar, profesor? -Claro que sí mi niña, al principio te sabe un poco raro pero despues le vas tomando el gusto. - ¿y me va a dejar sacarle la lechita, profesor? pregunto la niña con curiosidad. Los huevos del profesor se contrajeron dolorosamente ante tanta inocencia, y se acomodó en el sofá para permitirle a la niña hincarse y tomarle la verga para una demostración relativa a las ciencias naturales. -Adelante Teofilita, tómala con tus manitas y te voy explicando como se hace. El profesor apartó la bata y Teofilita pudo apreciar su tamaño y grosor por primera vez. -Ay, profesor, esta no es una pistolita, es un cañonzote, no me alcanzan mis amnitas para abarcarla toda. -No te preocupes Teofilita, vas a ver que puedes abarcarla toda con otras partes de tu cuerpo. -Teofilita se esforzaba por abarcar la enorme tranca con sus manitas en un esfuerzo inútil, el profesor la dejó hacer porque era deliciosa la inocencia de la niña, aunque la manipulación estaba logrando culminar todos los calentones frustrados del día. -Con la voz torturada el profesor hizo comprender a Teofilita que pusiera su boquita virginal en la punta de la verga. -La pobre niña avorazada trató de abrir la boca para abarcar la totalidad de la punta de la verga del profesor cuando la explosión alcanzo su plenitud, toda la leche del primer disparo le llegó directamente a la garganta, el segundo disparo, le llenó los ojos abiertos por la sorpresa y el ahogo que estaba sufriendo, el tercer lechazo se le introdujo en una oreja cuando trataba de evitar la descarga. Afortunadamente el profesor Jirafitas era ducho en primeros auxilios y pudo sacar rapidamente a Teofilita de sus ahogos, le limpió los ojos, primero con agua y despues con unas gotas, le limpió el oido hasta dejarla perfecta. Asustado el profesor, aunque con la verga en ristre, acostó a teofilita desnuda, ya que había usado la playera para remediar algunos de los estropicios menos dañinos para la niña. -Ya duermete teofilita, y perdonáme por no avisarte, es que me estabas enloqueciendo. Teofilita comprensiva le contestó: -No se preocupe profesor, ya sabía que era un cañon y no una pistolita. Pero tengo una duda y usted como buen profesor me debe responder. - Dime Teofilita. -Me puede enseñar con qué partes de mi cuerpo si puedo abarcar ese cañonzote. Editado por ceronocero: 16.11.09 a las 22:53 Razón: Incompleto | ||
| 8. Continua el profesor Jirafitas cuidando niñas en casa Estaba todo listo. La punta de la verga del profesor apuntando amenazadoramente al ano de Teofilita. La noche había consistido en un monton de contratiempos, Primero Teofilita casi se ahoga con las descargas del profesor. Posteriormente la vagina de Teofilita resultó muy estrecha, y despues de varios fracasos, en los que ni siquiera la punta del pene tuvo cabida en la apretada concha de la niña, ambos terminaron frustrados y adoloridos. Sin embargo la curiosidad de la preciosa niña no tenía fin y le preguntó al profesor si no pudiera haber alguna otra forma de terminar esa noche, mientras abría y cerraba las piernas para atenuar un poco las rozaduras vaginales. El movimiento vaginal de la niña había distraido al profesor, al igual que la hinchazón de su verga impidierndole buscar nuevos derroteros en esa aventura, cuando de pronto Teofilita tuvo la urgencia de hacer del baño, en el cual tardó un rato considerable. - Ay, profe, ya le tapé el baño, es que soy estreñida y cago muy ancho. El profesor tardó un poco en reaccionar a esta disculpa, pero sonrió de una manera muy satisfecha preguntando: - ¿Así que cagas muy ancho? ¿Y ya vaciate completamente tus intestinos? - La inocente niña, sin saber por dónde iba la cosa, asintió y se disculpó nuevemente, sorprendida al ver como crecía la sonrisa del profesor. -Creo que si vamos a terminar lo que habíamos empezado querida Teofilita. Y en menos que lo cuento, el profesor tenía la verga cubierta de lubricante y Teofilita de rodillas, con los codos en el suelo esperaba el primer ataque a una virginidad que posiblemente ya hubiera sido tomada a causa de la lentitud intestinal de la niña. No diremos que no costó un poco de esfuerzo, pues la verga del profesor superaba con creces a lo ancho de las cagadas de Teofilita, sin embargo con dos o tres buenos empujones, Teofilita tenía alojada la totalidad de la verga del profesor hasta el fondo de sus entrañas. La niña se aseguro de ello extendiendo su manita entre sus piernads hasta la base del pene de su mentor, asegurandose que no quedaba mas que la bolsa de los testículos en el exterior de su cavidad anal. Un profundo, realmente profundo orfullo invadio su alma. Al fin podría presumir a sus amiguitas que podía meterse hasta adentro la verga de un adulto. Cosa que ella era la última de su clase en poder lograr. El profesor interrumpio sus veleidades indicándole que se tenían que mover para aumentar su placer, sintió como se iba saliendo la verga del profesor y se asustó. En su inocencia, pensó que todo iba a terminar ahí y no quería que fuera tan rápído, así que apretó su esfinter para impedir la fuga de esa preciosa verga que la estaba haciendo sentir tan bien. El profesor lanzó un suspiro de placer al sentir el apreton casi a la mitad de la verga y la volvió a introducir hasta el fondo. Esta operación se empezó a repetir con cierta regularidad, hasta que la niña comprendió que el profesor no tenía la intención de abandonar la apretada envoñtura de su verga y como le gustaba escuchar los suspiros del profesor, apretaba sus entrañas en forma aleatoria, lo que desencadenó un copiosa explosión de semen que iba chorrenado tanto el vientre del profesor como las poderosas nalgas y piernas de Teofilita que empezaron a desfallecer por la magnitud del primer orgasmo de su vida. Por un momento profesor y pupila creyeron que aquello se iba a detener irremediablemente, pero ni la niña tenía irritacion anal de algún tipo ni la verga del profesor cedía en su erección, así que continuaron hasta culminar un segundo y tercer orgasmo de ella y una descarga más, esta vez no tan copiosa del profesor Jirafitas. () Se agradecen los puntos | ||
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