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¿Por qué me pasó esto? 14 45,16%
¿Para qué me pasó esto? 5 16,13%
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Viejo pa2c3 dijo: 02.03.10
Mi explicación de lo que es “vida”, “universo” y “mundo”.

Me he tomado el atrevimiento de utilizarlos como sinónimos en este texto. La intención es expresar con estos términos un sentido de totalidad, de completitud.

Esto lo hice con la intención de que las personas que creen en Dios puedan sustituir la frase “el universo se expresa a través de nosotros”, por la frase “Dios se expresa a través de nosotros” sin que pierda su sentido de totalidad. Y los que no creen en Dios pueden dejarla así o sustituirla por “la naturaleza se expresa a través de nosotros”. Y la naturaleza lo es todo. Nosotros mismos somos parte de la naturaleza.

El caso es mantener ese sentido de totalidad, y la convicción de que nosotros formamos parte de esa totalidad.

Al formar nosotros mismos parte de esa totalidad, el control que el mundo ejerce sobre nosotros no es absoluto ni tajante (como bien lo ha señalado PabloHot). Nosotros tomamos parte activa en el devenir de este mundo.

Sin embargo, yo sigo sosteniendo que nosotros, o más bien yo (para no embarrar a los demás en mis elucubraciones) soy la expresión de esa totalidad, de la cual formo parte. Es algo así como decir que soy y no soy al mismo tiempo. Difícil, pero creo que así es la cosa.

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Viejo pa2c3 dijo: 04.03.10
Mi explicación de lo que es “entregarse”.

“Entregarse” es enfrentarse a una pregunta fundamental: ¿quién es más importante, los demás o yo?

En la época actual se nos enseña de una y mil formas que primero soy yo, después yo, y al último yo. Los demás que se rasquen con sus propias uñas. El sentido de comunidad prácticamente se ha perdido.

Cómo puedo concebir que los demás sean lo más importante sin olvidarme de mí. Cómo puedo hacer para ver a los demás como seres valiosos por sí mismos y no como un medio para lograr mis fines.

¿Cómo? Si la primera idea que se me viene a la cabeza cuando se habla de “entregarse” es la de un tipo incauto, sin criterio propio, que no analiza las cosas, imprudente y francamente suicida.

Entregarme me lleva directamente a considerar cómo es mi relación con el otro. Y no sólo con el otro, sino más bien con lo otro; con el universo todo.

Personalmente creo que los demás sí son lo más importante, pero que también es muy importante no olvidarme de mí.

El considerar a los demás como de mayor importancia que yo no me anula, al contrario, me enriquece, me fortalece. No puedo buscar el bienestar de los demás olvidándome de mí, porque si quiero que los demás estén bien, necesito estar bien yo también.

Entregarme entonces es buscar mi bienestar en función de los demás y de lo demás (del universo todo) pero no de un modo imprudente, sin consideración alguna de mi parte. Al contrario, atender sus señales implica un gran esfuerzo de mi parte. Pero no por eso voy a vivir la vida como algo terrible, espantoso, y dificilísimo, como tantas veces se me ha enseñado. La vida ciertamente tiene su lado difícil, pero también tiene un lado generoso que de tanto ignorarlo pareciera no existir.

Yo no propongo la resignación. Yo propongo la búsqueda, la apertura, la disposición a transitar por senderos poco o nada conocidos y enfrentar los riesgos que esto implica con las mismas armas que la vida me da (siendo prudentes por ejemplo). En la época actual se vuelve muy complicado tratar de llevar a cabo esto, pero creo que sí es posible.

Buscar sin atropellar, indagar sin ofender al otro. Los demás se vuelven mi fortaleza, mi fuerza. Y yo a mi vez contribuyo al bienestar de los demás, pero no como algo “extra” a lo que hago en la vida. El bienestar de los demás (de lo demás, del universo todo) es central en mi vida porque me nutre, me repara, me fortalece.

Editado por pa2c3: 04.03.10 a las 20:23 Razón: separar un párrafo
Viejo Luz21 dijo: 04.03.10
Y dejar que las cosas fluyan, con cierto control.... ni un extremo ni el otro me parece.. porque si se escapa el control como sociedad, sería complicado... en cuanto a la vida personal, estoy de acuerdo con vos con que, a veces no queremos aceptar las cosas y eso es parte de nuestro sufrimiento... pero en general yo diría que es saludable un punto medio..


edito porque no había leído todo...

Editado por Luz21: 04.03.10 a las 23:47
Viejo Nobody dijo: 05.03.10
Yo creo, al contrario, que no pasa por entregarse a lo que hay en si, sino que lo que hay y pasa es lo que uno creo anteriormente y tener la postura de intentar crear lo que uno crea bueno para uno es la mas correcta. Mas que entregarse seria aprender y estar atento a lo que pasa, sin que esto implique perderse totalmente en lo que hay.
Viejo pa2c3 dijo: 27.03.12
A dos años de haber escrito este tema, pensando en que es muy fácil decir que hay que dejar de ponernos en nuestro papel de víctimas pero es muy difícil decir cómo lograrlo, se me ha ocurrido que poco a poco, paso a paso, se puede lograr esto. Y el primer paso que me parece que hay que dar es lo que a continuación he escrito.

El primer paso para dejar mi papel de víctima es aceptarme tal y como soy. Esto lo puedo lograr tomando distancia (saliéndome de mí mismo) y viéndome (sin juzgarme) tal y como soy. Haciendo esto puedo aceptarme porque veo que lo que soy no es ni bueno ni malo, simplemente es.

Cuando logro aceptarme me doy cuenta que siempre tengo (y siempre he tenido) frente a mí dos caminos. El primero es seguir en mi papel de víctima. El segundo es hacer lo que esté en mis manos para tratar de alcanzar mis sueños, mis ilusiones, mis anhelos. En este segundo camino no importa si logre o no mis sueños, lo importante es que es otro camino, otro modo de vivir, o más bien dicho: lo importante es que es el único modo de sentirme un poquito vivo.

La razón por la que insisto en seguir utilizando el primer camino, ese de seguir regodeándome con mi papel de víctima, es porque me siento seguro en ese papel.

Eso de sentirme seguro en mi papel de víctima indudablemente lo aprendí cuando era niño. La relación con mis familiares, en particular con mi madre, fue una relación en la que pasé de ser un niño naturalmente vulnerable a ser un adulto que para todo se pone en el papel de víctima. Aprendí a sacar provecho de mis puntos vulnerables. Aprendí a manipular a los demás para que me atendieran, para que me hicieran caso. Me volví experto en manipular a los demás para aliviar mis "sufrimientos". Me volví experto en construir un nido en el que me siento seguro y del que no quiero moverme.

Y ahora resulta que esa relación de mierda donde hay una persona que se siente el salvador de otra persona que se siente la víctima quiero seguirla reproduciendo con mis amigos, con mis profesores, con mis compañeros de trabajo, o con mi jefe, o con mi guía espiritual, o con cualquiera que me encuentre.

Quiero seguir transitando ese primer camino con cualquiera que me lo permita y muchas veces lo logro. Me he vuelto experto en manipular a los demás para que se ocupen de mí, para que se sientan mis salvadores y se sientan bien; para que se sientan satisfechos "salvándome". Nada mejor para alguien que se quiera poner en el papel de salvador, de protector, que alguien que se quiera poner en el papel de víctima.

Por eso es tan difícil moverme de ese lugar. Por eso es tan difícil dejar mi papel de víctima.

Pero está el segundo camino. Disfrutar de la vida, perseguir mis sueños, vibrar con mis pasiones, etcétera. Ese segundo camino siempre está allí pero me da miedo adentrarme en él. De alguna manera he terminado creyendo que eso de disfrutar la vida son puros cuentos, he acabado creyendo que tratar de lograr mis sueños tarde o temprano me llevará a un mayor sufrimiento.

Y entonces me digo: "Mejor no, mejor me quedo donde estoy. No me va bien pero tampoco me va mal, y por lo menos donde estoy tengo la garantía de que voy a sobrevivir. Y en cambio los otros, los que se arriesgan por sus sueños, no saben cómo les va a ir, puede que les vaya bien, pero también puede que les vaya muy mal".

Me aferro a mi nido porque me da seguridad. Y bueno, aceptar que así soy y que no tiene nada de malo (ni de bueno) que sea yo así, es el primer paso para lograr la perspectiva adecuada que me permitirá después, cuando pueda enfrentar mis miedos, abandonar mi nido y luchar por mis sueños; para sentirme, por fin, un poquito vivo.

Editado por pa2c3: 27.03.12 a las 21:08
Viejo pa2c3 dijo: 26.06.13
El segundo paso es asumir que la vida son senderos.
Múltiples senderos que cambian, que se modifican,
que se transforman... que muestran nuevos senderos,
nuevas e infinitas posibilidades a cada paso que damos.

El segundo paso es reconsiderar nuestra posición en el mundo
para asumirla como algo inasible.

Nada está escrito. Nos mintieron. Nos hacen vivir con la
ilusión de que algún día encontraremos lo que nos va a
completar. Para eso estudiamos, para eso comemos, y sin
embargo, no existe. No hay nada, solo ilusiones.
Viejo BatGirl dijo: 18.08.13
Super viejo el thread, me lo crucé sin querér, y qué puedo decir. Me abrió el cerebro. Estaba un poco decepcionada por cosas que me pasan cotidianamente y, me preguntaba "por que me pasó?" en lugar de "para qué". La verdad he descubierto aquí una gran epifanía.

Todos se lo tomaron muy literal y lo único que el posteo pretendía era abrir a la reflexión. Por su puesto que el pasado nos dice quienes somos y nuestras accionen definen nuestro futuro, no apuntaba el thread a eso si no a algo mas abstracto, y mas profundo. La simpleza de cambiar una pregunta por otra fue la que me hizo iniciar en mi una reflexión. Tan simple como "no consegui trabajo, por qué me pasó esto?" y de ahí surgen infinidades de "cosas a cambiar, errores, borron y cuenta nueva, no soy competente para el puesto, seguro fue como me moví o las cosas que dije en la entrevista, bla bla bla", y todo eso lo puedo cambiar por algo más optimista como "no consegui trabajo, para qué me pasó esto?" llegando a la conclusión de que "bueno,me pasó porque de seguro hay un trabajo mejor esperándome, seguiré dando lo mejor de mí para encontrar un puesto acorde a mis habilidades, me pasó para encontrar mi verdadero lugar, para aprender a relacionarme de ahora en más con el resto del mundo".
Si bien ambas preguntas son importantes, creo que todos olvidamos el optimismo que nos aporta la segunda pregunta (y probablemente pocos se la planteen ante una situación de crisis).

Nos hace entender que la vida no depende solo de nosotros y que ante un fracaso es importante saber para qué nos pasó, qué cosas podemos rescatar de ello, y que no todo es nuestra culpa.


Muy buen thread.
Viejo pa2c3 dijo: 25.10.13
El tercer paso es darnos cuenta que los demás como los hemos
concebido no existen.

Creemos conocerlos, pero en realidad lo único que hacemos es
etiquetarlos. Lo único que hacemos es formarnos una imagen de ellos
de acuerdo con nuestras creencias.

Equivocadamente, creemos que nos pueden completar.

Creemos que una vez que encontremos a nuestra media naranja debemos
hacer lo necesario para mantenerla junto a nosotros el resto de
nuestra vida, y que así ya nunca volveremos a estar incompletos.
Creemos que así, junto a esa persona, ya nunca volveremos a estar
solos.

Pero como dije, esto que creemos acerca de los demás es una
equivocación: siempre hemos estado solos y siempre lo estaremos.
Estar solos (incompletos) es inherente a lo que somos.

Nos damos cuenta que nadie, ni los demás ni nosotros, estaremos
completos jamás.

Esta nueva forma de concebir a los demás (y a nosotros mismos) nos
permite movernos de lugar. Dejamos de estar invirtiendo todas
nuestras energías en buscar algo que no existe.

Cuando ya no buscamos a esa persona que nos pueda completar (porque
no existe) comenzamos a disfrutar la convivencia con los demás por
sí misma, sin esperar nada a cambio.

Aunque seguimos haciendo nuestras actividades con la intención de
lograr algo (pues es necesario tener metas en la vida), nuestra
satisfacción ya no depende de poder llegar a nuestro objetivo, pues
aprendemos a disfrutar todo lo que hacemos independientemente de
que consigamos o no aquello que buscamos.

También nos damos cuenta que ya no hace falta esperar a que algo
esté garantizado para comenzar a hacerlo. Nadie nos garantiza nada,
y sin embargo podemos disfrutar de la vida. Nos atrevemos a convivir
con los demás sin garantías. No nos asusta convivir con alguien y
después darnos cuenta que no es la persona que creíamos que era.

Vemos que podemos disfrutar de la convivencia con los demás porque
ya no estamos esperando que nos puedan completar. Ya lo único que
queremos es convivir, poco o mucho y con todas las limitaciones que
nos impone la existencia. Y vemos que sí se puede porque ya no
tratamos de quedar bien con nadie. Ya no hacemos las cosas para darle
gusto a nadie. Ya no hacemos las cosas para ser aceptados: sabemos
que esa "aceptación" no existe, que es una ilusión.

Al movernos de lugar perdemos miedos y ganamos naturalidad. Ahora hacemos las cosas por convicción. Seguimos dando afecto a los demás
y disfrutando del afecto que los otros nos dan, pero ahora tomamos
las cosas con naturalidad: los encuentros, los desencuentros, los
logros, los fracasos, etcétera.

Disfrutamos lo que se pueda disfrutar, y sufrimos lo que se tenga
que sufrir, pero ya sin ponernos en nuestro papel de víctimas. Si
sufrimos es porque nos duelen algunas cosas que vivimos, pero
así como nos duelen unas cosas, otras nos gustan y nos satisfacen.
La vida se enriquece con muchas actividades: con muchos ires y
venires.

En resumen, nos hemos pasado la vida corriendo, persiguiendo algo
que no existe (buscamos algo que nos pueda completar, cuando es
imposible encontrarlo porque no existe).

Si logramos detenernos, y darnos cuenta de lo anterior, entonces
nuestro modo de pensar y de hacer las cosas cambia por completo.

Cabe mencionar que lo dicho sobre las personas también es aplicable
a las demás cosas que pueblan nuestra existencia: un coche, una casa,
el estudio, el trabajo, etcétera. Son cosas que jamás nos van a
completar, y que sin embargo, al movernos de lugar, podemos disfrutar
al tomar en cuenta muchos aspectos que en el pasado nos parecían
irrelevantes, o que incluso nos pasaban desapercibidos.

Lo anterior nos permite entender que aun en las adversidades más
grandes siempre queda algo (a veces mucho) que podemos disfrutar
(obviamente, no me refiero a adversidades en las que perdemos la
vida, o en las que perdemos la conciencia y ya no sabemos qué pasa).

En suma, cuando vemos y aceptamos que no hay nada que nos pueda
completar, entendemos que no hay razón para que las adversidades
nos impidan disfrutar de la vida.

Lo siguiente lo escribo tiempo después, el 30 de enero de 2015:

Un día quise leer el paso tres y me di cuenta que este no era
el paso tres que yo buscaba. Lo que pasó es que lo había escrito
varias veces y aquí sólo puse la versión final. Entonces me la
pasé buscando las primeras versiones hasta que las encontré.

Las escribo a continuación y espero que a alguien le sean tan
útiles como lo fueron para mí en aquella ocasión.

Primera versión del paso tres:

El tercer paso es convencernos, no sé en qué forma, no sé de qué
modo, que aunque nada ni nadie nos garantice nada, aun así,
podemos disfrutar de lo que tenemos. Para eso vivimos: para
disfrutar de lo que tenemos. Si tenemos manos, disfrutemos de
nuestras manos; si tenemos pies, disfrutemos de nuestros pies.

Si nos faltan las manos y los pies pero tenemos nuestra nariz,
disfrutemos de nuestra nariz. Hay que disfrutar de lo que
tenemos. Para eso vivimos.

Segunda versión del paso tres:

El que no acepta su incompletud crea resentimientos porque cree
que los demás le han fallado, que si los demás actuaran de otra
manera él se sentiría completo y entonces también, en
reciprocidad, él ayudaría a que los demás se sintieran completos.

Vana ilusión originada en el equívoco de creer que sabemos
quiénes son los demás, cuando en realidad nos comportamos
ante los demás con base en lo que creemos que ellos son, pero
nunca con base en lo que realmente ellos son.

Editado por pa2c3: 31.01.15 a las 00:31 Razón: Completar la idea
Viejo stalker01 dijo: 14.11.13
...siempre que equivoco o me pasa algo malo trato de pensar positivo, y resolver la situación tratando en que termine estando mejor de lo que estaba...es como un acto reflejo que tengo incorporado...
Viejo pa2c3 dijo: 14.10.14
El cuarto paso es saber que nada se encuentra aislado, que nada
puede existir sin formar al mismo tiempo parte de lo demás.

Estamos solos en el sentido de que jamás habrá nada ni nadie que nos
pueda completar, pero no estamos solos en el sentido de que jamás
nada ni nadie ha estado ni estará aislado e independiente.

Todos (las personas, las cosas, los hechos, etcétera). Todos somos uno.

Ese es el cuarto paso. Saber que nada existe ni puede existir por sí mismo.

En otras palabras, que eso de decir "yo esto, yo lo otro, yo
aquéllo" es una ilusión. Ese yo del que hablamos no existe.
Eso que decimos que somos no existe, es una ilusión. Nosotros
no somos nosotros, nosotros somos sólo una manera en que se
expresa el universo.

Nos aproximamos a las cosas como si fueran algo en sí mismas
cuando nada existe en sí mismo, todo existe en función de lo
demás, y todo es tan cambiante que es imposible que algo "sea":
todo es un devenir constante.

Y sin embargo, aquí estamos: somos y no somos al mismo tiempo.


En este punto me parece adecuado repasar un poco lo que es la idea
central de este thread.

La idea central es que para que no nos afecte lo que hagan o digan
los demás debemos tomar una actitud adecuada ante los hechos. ¿Qué
significa esto?

Significa que cuando nos pasa algo malo, si tenemos una actitud
correcta tratamos de sacarle provecho a la situación preguntándonos
para qué nos puede ser útil eso que nos acaba de pasar. La actitud
incorrecta es ponernos en nuestro papel de víctimas lamentándonos
lo que nos pasó, tratando de entender con ansia, con desesperación,
por qué pasó y quién es el culpable.

Con la actitud correcta deja uno de andar buscando quién fue el
culpable (deja uno de guardar resentimientos), lo único que importa
es sacarle provecho a la situación: usarla en nuestro beneficio.

Dejamos a un lado la búsqueda de culpables, y por lo mismo, la idea
de vengarnos.

Cuando se buscan culpables, en muchas ocasiones llegamos a la
conclusión de que nosotros mismos somos los culpables y por lo tanto
nos castigamos atormentándonos de diferentes maneras.

Al no guardar resentimientos podemos disfrutar de la vida, pues
nuestras energías ya no están enfocadas en buscar venganza o en
atormentarnos a nosotros mismos.

Y todo eso se resume en la pregunta adecuada, que es: ¿para qué me
puede servir esto que me acaba de pasar?

Editado por pa2c3: 31.01.15 a las 00:57

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