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| Lamentablemente nuestro país se encuentra sumamente atrasado en lo que respecta a la investigación en psicología, debido a que las casas de estudios se encuentran dominadas por corrientes de pensamiento obsoletas y desacreditadas en el mundo científico. En lugar de dominar el pensamiento crítico, la experimentación y la puesta a prueba de teorías, no se concibe la idea de que pueda haber investigación propiamente dicha, se aceptan supuestos en forma dogmática y no se pone a prueba ninguna hipótesis, sino que los estudiantes de psicología se dedican a la interpretación de textos de diversos autores. La razón principal es el dominio cuasi-dictatorial del psicoanálisis. El psicoanálisis se presenta de dos formas distintas aunque sus defensores tienden a confundir intencionalmente al público incauto: i) como una teoría de cómo funciona la psiquis humana, ii) como un tratamiento o terapia para desordenes mentales. Aunque son cosas muy distintas pero íntimamente relacionadas (naturalmente, para saber como curar desordenes mentales es esperable que se sepa como funciona la mente humana) no se hace diferencia alguna. Esto se debe a algunos dogmas impuestos por Freud, Lacan y compañía largamente refutados por la ciencia moderna, aunque no cuestionados por sus seguidores. El dogma central de toda la práctica sicoanalítica se basa en la creencia que la investigación y la cura de desordenes mentales se produce a través del habla, es decir, en un simple intercambio verbal entre paciente y psicólogo. No es necesario saber como funciona el cerebro humano ni hacer experimentos controlados para analizar la conducta de las personas. A través del relato del paciente –sostienen los psicoanalistas—se revelan memorias del pasado que condicionan la conducta de la persona. Si bien se utiliza cierto vocabulario oscuro y arcano para explicar este fenómeno, la idea central detrás de todas las escuelas es esa. Se supone que las intuiciones, asociaciones libres, el significado de las palabras revelan grandes misterios o secretos acerca de nuestra personalidad. Todo esto se encontraría en un lugar llamado “el inconsciente” que solo el terapeuta con su discurso puede revelar, porque se supone que lo que allí se encuentra esta reprimido por el paciente. Para explicar estas represiones se inventan explicaciones de lo más curiosas, que implican al sexo (Freud) o al “significante” Lacan, siempre condimentadas con historias que parecen revelar algo oculto y reciben epítetos como “conflicto masturbatorio” o “erotismo desplazado”. ¿Pero qué evidencia científica hay que existe algo llamado “el inconciente” donde se reprimen memorias de nuestra niñez que condicionan nuestra conducta, y que esta represión se debe a esos curiosos mecanismos relacionados con el sexo? La psicología y la neurofisiología científica han hecho grandes avances para entender como funciona la memoria. Hoy en día sabemos, por ejemplo, que lo que los psicoanalistas llaman “el inconsciente” no es otra cosa que memoria implícita. Esta memoria implícita no esta reprimida por conflictos sexuales sino que se encuentra en el cerebro y es parte de nuestras actividades cotidianas. Nos permite usar tenedores, cucharas, etc. Lo más sorprendente son el resultado de las investigaciones en el desarrollo de esta memoria: ¡no puede haber “recuerdos inconcientes reprimidos” en infantes y en niños ya que no se encuentra desarrollada! Este ha sido uno de los grandes mitos sostenidos por el mismo Freud, que apelaba a experiencias de la niñez para dar cuenta de cómo se almacenaban esas experiencias en el inconciente. Hoy sabemos que es neurofisiologicamente imposible. Naturalmente, los psicoanalistas ignoran convenientemente toda esta información y solo se encargan de seguir interpretando a su autor. ¿Qué evidencia hay de que hablar de los problemas mentales de uno puede darnos la razón por la cuál suceden y llevar a su cura? Investigaciones controladas con experimentos doble ciego han demostrado que la efectividad del psicoanálisis para curar desordenes mentales es nula. Mientras otras terapias como la cognitivo conductual intentan mejorar y validarse con pruebas científicas, el psicoanálisis no ha mostrado mucho interés ya que las pruebas realizadas muestran una eficacia por debajo del placebo. Además, investigaciones neurocientíficas han demostrado que la memoria autobiográfica tiende a no ser fidedigna con los hechos, por lo tanto hace que sea muy poco confiable el relato de primera persona acerca de las vivencias de uno mismo en cuento a su validez como evidencia empírica sobre lo que sucede en la cabeza de una persona. ¿Qué evidencia hay de que el lenguaje revela lo que pasa en el cerebro? Ninguna. Investigaciones en animales han demostrado que, aunque ellos carecen de lenguaje, tienen los mismos circuitos neuronales específicos que los humanos vinculados con la memoria, el aprendizaje y la emoción. Por otra parte, experimentos con fMRI demuestran que solo una porción del cerebro se activa durante el uso del habla, mientras que muchas actividades no guardan ninguna relación con las palabras o los significados. Para investigar como funciona el cerebro humano y nuestra conducta se requieren experimentos, instrumentos y no simplemente relatos verbales de la persona. ¿Por qué entonces, mientras en todos los países donde se hace ciencia de punta ya no sé acepta el psicoanálisis como ciencia aquí se lo tiene por tal? Una razón es la que señala el filosofo Mario Bunge, “-Por supuesto. Es más fácil escribir un artículo psicoanalítico que una contribución seria a la psicología científica”. El psicoanálisis es mucho más fácil de practicar y resulta mucho más barato para financiarlo que las costosas investigaciones en neurociencias y psicología científica, que requieren instrumentos y gente altamente capacitada. Cualquiera puede ser un psicoanalista leyendo los libros de Freud y Lacan (si es que se puede entender algo de ese último autor). Además, existe una gran confusión acerca de los fines de la psicología. El psicoanálisis tiene más que ver con la literatura que con la ciencia, porque es parte de la poesía y de la novela. Sin embargo, mucha gente joven piensa ingenuamente que la ciencia se encarga de encontrarle el significado a la vida o como tenemos que vivir. Entonces, en medio de esta confusión mental generalizada, se interpreta que la psicología puede hacer esto y a la vez tener un status científico. Lo cierto es que el lugar para hacer hallazgos de ese tipo tienen que ver más con las letras que con la psicología. Es de esperar que las nuevas generaciones vayan poniendo un final al dominio absoluto del psicoanálisis y se vayan abriendo perspectivas conectadas con la investigación científica más avanzada en cuanto a psicología se trata. | ||
| ENTREVISTA A MARIO BUNGE El Ojo Escéptico (12/04/95) Autores: Alejandro Agostinelli, Alejandro J. Borgo, Heriberto Janosch, L. Enrique Márquez, Mariano Moldes, Benjamín Pedrotti y J. C. Torres -En el prefacio de su libro “Seudociencia e Ideología” ud. relata que cuando era adolescente tenía en su estudio tres retratos: el de Einstein, el de Marx y el de Freud. Dice que el primero en caer fue el de Freud. Nos gustaría saber cómo, cuando y por qué cayó. ¿Fue algo paulatino? -No, fue bastante súbito. Fueron dos experiencias. Una con un psicoanalista amigo que me hizo uno de esos psicoanálisis instantáneos: “sí, lo que pasa es que vos tenés problemas de amor y de trabajo”. Yo tenía 16 o 17 años. Al principio pensaba ¿como se habrá enterado?. Después empecé a recapacitar: “todos los adolescentes tenemos problemas de ese tipo”. Y poco después este hombre enloqueció completamente: se quería tirar de una ventana porque decía que iba a salir volando. Entonces me dije “Bueno, por lo menos a la locura el psicoanálisis no la trata”. Segundo, leí un libro de Bertrand Russell que se llamaba algo así como Introducción a la Filosofía, de 1914. Y ahí tiene un largo capítulo sobre la psicología más avanzada de aquel tiempo: la reflexología y el conductismo, que habían nacido de Pavlov por una parte y de Watson por otra. Y, como todos saben, Russell se reía del psicoanálisis. Entonces pensé “Ah! esta gente tratará de explicar las cosas de un modo materialista, recurriendo al sistema nervioso”. Eso me abrió los ojos. Y tengo que recordar un tercer motivo: en aquella época yo me consideraba marxista. Leí un libro de Reuben Osborne –quien era freudomarxista- que expresaba la combinación o síntesis entre el marxismo y el freudismo, una corriente que nació en Viena y se propagó enseguida. El libro me indignó tanto que escribí un libro en contra. Y a medida que lo iba escribiendo me iba volviendo más y más antipsicoanalítico. Antes de estas tres experiencias yo creía en el psicoanálisis, desde luego, como adolescente porteño que ve los libros de Freud en los quioscos del subterráneo a 50 centavos cada uno, al alcance de todo el pueblo, de cualquiera que sepa leer y escribir; éstas me convencieron de que el psicoanálisis no era científico. Desde entonces, no he hecho más que continuar en esta opinión. Al estudiar psicología moderna, en particular psicología fisiológica, uno se da cuenta de que Freud, entre otras cosas, adopta una posición dualista frente al problema mente-cuerpo. Posición que no es original de Freud: es tan vieja como la religión, pero él la tomó del neurólogo inglés Hughlins Jackson, quien a su vez adoptó una posición propuesta por primera vez por el gran filósofo y matemático Leibniz, quien sostenía que los procesos mentales y los procesos biológicos eran paralelos entre sí. Cada vez que uno pensaba una idea, ocurría algo en el cerebro, pero era una sincronización: la mente iba por su lado y el cerebro por el suyo. Eran paralelos. Como dos relojes independientes pero sincronizados. Es la hipótesis del paralelismo psicofísico. Y bueno, es muy insatisfactorio. No se entiende por qué diablos son sincrónicos. Tampoco se entiende por qué un cerebro con muchas circunvoluciones nos confiere alguna superioridad. Si la mente no necesitara del cerebro, nos convendría tener un cerebro chiquito, que se ocupara de regular los movimientos y la temperatura, en lugar de tener una caja craneana tan incómoda que nos obliga, entre otras cosas, a la confección de sombreros. -¿Y por qué piensa ud. que persistió el psicoanálisis? ¿Cómo convive con la psicología moderna? ¿Por qué tuvo tanto éxito? Inclusive en el ambiente universitario, académico, entre los médicos... -Por tres motivos, creo. Primero: Freud y sus secuaces enfocaron dos problemas que la psicología tradicional había descuidado: el problema de las emociones y el problema del sexo. Los psicólogos tradicionales se ocuparon sólo de los procesos mentales conscientes. No se ocuparon de las emociones, del afecto ni del sexo; no se podía hablar de eso siquiera, era un tabú. Entonces ¿que pasa?, cuando la ciencia no se ocupa de un tema que interesa a todo el mundo, inmediatamente vienen los charlatanes y lo acaparan. Y el segundo motivo es que es fácil. El estudio del psicoanálisis no requiere ninguna preparación previa: un chico de 16 años puede convertirse en un erudito psicoanalista simplemente leyendo, porque se trata de leer textos. No hace falta estudiar psicología experimental, neurología, ni saber matemática o biología, no hace falta saber nada. Es el facilismo. Entonces, algo que es fácil y se ocupa de asuntos realmente importantes como son la emoción y el sexo, ¿cómo no va a atraer a la gente, en particular a los jóvenes incautos?. El tercer motivo ya es comercial: para poder aplicar una terapéutica cualquiera hace falta estar entrenado, por ejemplo como médico, psiquiatra o psicólogo clínico. Hay que estudiar seriamente si uno quiere ser eficaz y honesto. Para ser psicoanalista no hace falta nada. Un psicoanalista puede practicar, puede ganarse la vida y ganársela bastante bien –por lo menos en EE.UU. y el resto de Norteamérica donde cobra 100 dólares la hora-. Puede hacerlo sin ninguna preparación previa. Esos son los motivos: que el psicoanálisis se ocupa de problemas auténticos –aunque se ocupa mal-, que es fácil y que es rentable. Los tres hicieron que el psicoanálisis se expandiera como reguero de pólvora. Pero ya terminó su ciclo. Queda solamente en los países del Tercer Mundo. -En la Universidad de Buenos Aires más del 90% de la gente enseña psicoanálisis. Más que enseñar, se adoctrina. En primer año se ve psicoanálisis, en segundo o tercero se ve “psicopatología” que es puro Lacan. No se ve una actitud de apertura... -Claro. “Macaneo I”, “Macaneo II”, “Macaneo III”..., y ya pueden empezar. Se lanzan sobre la población incauta y pueden ejercer una profesión. -Y las comunidades científica y universitaria ¿qué hacen frente al psicoanálisis? ¿Lo toleran?. -Desgraciadamente hay excesiva tolerancia para con los colegas. Pero lo que sucede en los países más avanzados es que se tolera a algún profesor que haga psicoanálisis. Por ejemplo, en mi Universidad (McGill) hay uno o a lo sumo dos miembros del departamento de psiquiatría que hacen psicoanálisis. Más no. Y los demás los toleran entre otras cosas porque carecen de las herramientas epistemológicas para demostrar que el psicoanálisis es una pseudociencia. Y también, digámoslo de frente, les falta el coraje para decirlo. En particular tratándose de psicosis, si ud. pone a un psicótico –digamos un esquizofrénico o un depresivo- en manos de un psicoanalista, ese enfermo no se va a curar y, más aún, corre peligro de terminar suicidándose o matando a otro. Esta mañana recibí una carta de un amigo con quien había perdido contacto, con el que habíamos trabajado juntos en la Universidad Obrera en los años ´40. Me contaba que su odio al psicoanálisis se debe a que tenía una hija depresiva, que se había puesto en manos de un analista. Con la palabra no se cura la depresión... Esta chica terminó pegándose un tiro, ¡su única hija!. Entonces, él no tiene un motivo puramente intelectual sino también afectivo para considerar que la práctica del psicoanálisis es delictuosa. Tolerarla es dar patente de corso a los charlatanes. A diferencia de la astrología y la parapsicología, que arruinan la manera de pensar y concebir el mundo pero –que yo sepa- no ponen en peligro la vida de nadie, el psicoanálisis es mucho más nocivo que estas creencias. -Pero ¿no cree ud. que el psicoanálisis es la pseudociencia que, por dictarse en la Universidad, más influye sobre el estudiante? -Sí, sí. En la Universidad argentina ¿eh?; en mi Universidad y en las demás de Norteamérica no se enseña psicoanálisis, y menos que menos psicoanálisis lacaniano. Con alguna que otra excepción, y siempre en los departamentos de psiquiatría, no en los de psicología. Está en plena decadencia. A partir de los años ´70 –o tal vez un poco antes- la cultura argentina ha sido barrida por los militares y por el irracionalismo. Es uno de los tantos componentes del esoterismo, del macaneo. ¿Cómo no va a invadir la Universidad?. La Universidad ha sido destruida en 1966 por la dictadura militar. Luego vino un intento de recuperación, después fue vuelta a destruir, y todavía no se ha recuperado. Es un escándalo que no haya epistemólogos que hagan la crítica de esta macana por falta total de preparación científica y filosófica. Hay que combinar las dos cosas. -Una forma de ganarle terreno a los psicoanalistas sería disponer de un buen presupuesto, porque la psicobiología necesita laboratorios e instrumental, mientras que el psicoanálisis es barato para quienes lo practican. -Por supuesto. Es más fácil escribir un artículo psicoanalítico que una contribución seria a la psicología científica. Pero en el país existen –por suerte- psicólogos biológicos; los he encontrado en Mendoza y en Rosario. En España y México, invadidos por psicoanalistst argentinos, me he encontrado con algunos. Esta gente ha invertido años en adquirir esta preparación. La psicología moderna –con laboratorios- es la única que está haciendo avances espectaculares. Por eso es que se interesan por ella muchos médicos, psiquiatras y estudiosos de las afasias, de las perturbaciones del habla y de la comprensión del habla. -Martin Gardner, en uno de sus últimos libros, sostiene que una buena forma de aprender ciencia es viendo en qué se equivocan sus chiflados. Esa parece una frase suya. ¿De qué chiflados, de que pseudociencias cree ud. haber aprendido más? -Del psicoanálisis, claro. Ah! también algo de la parapsicología. El motivo fue que algunos colegas físicos y matemáticos creían en la parapsicología. En la Universidad, la creencia en la parapsicología está muy difundida. Alrededor del 50% de la gente cree en la posibilidad de la telepatía, no tanto ya en la telekinesis. Para hacer la crítica uno necesita argumentos, y así lee artículos del Journal of Parapsychology, analiza los experimentos, trata de ver qué es lo que falla, y hace además una crítica psicológica, desde el punto de vista de la filosofía de la mente. Como dice Gardner, se puede aprender mucho sobre el método científico leyendo a los macaneadores. Pero yo no creo que sean chiflados de la ciencia, ni que estas creencias sean ciencias patológicas, como alguien las llamó; son simplemente no-ciencia. Ni siquiera se toman mucho trabajo para aparentar ser ciencias, cualquiera puede entenderlas. Los únicos pseudocientíficos que hacen experimentos son los parapsicólogos, del mismo modo, la única pseudociencia que se apoya en una ciencia es la astrología; son los únicos que consultan a la astronomía, los demás se valen solos. Son independientes. Justamente Freud insistía con el tema de la independencia del psicoanálisis con respecto a la neurofisiología, y Lacan aún más. Lacan quiso rescatar un proyecto de Facultad de Psicología esbozado por Freud. Los estudiantes deberían aprender literatura, mitología, y por supuesto, psicoanálisis I, II, etc. Tenían que tener cultura literaria y humanística pero ninguna cultura científica. En particular no se aprendía psicología experimental, nada que oliera a laboratorio. ¡Que contentos se pondrían al saber que su proyecto se realizó aquí, en el Tercer Mundo! -Ud. cree que Freud tuvo desde el principio un objetivo bien determinado o más bien que la teoría psicoanalítica fue formándose un poco azarosamente, de acuerdo a las vivencias y rasgos de personalidad del propio Freud? -Bueno, ud. conoce la carrera de Freud. Comenzó como neurólogo, siguiendo la escuela de Hughlins Jackson. Él intentó hacer algo de laboratorio y no le salió. A él –como a cualquiera- le interesaban los sueños, las psicopatologías, etc., y en ese momento la psicología científica, sobre todo la parte de las psicopatologías, estaba poco avanzada. No es que no existiese; había empezado en Francia con Paul Broca y en Alemania con Karl Wernicke. Sin embargo no eran muy populares. Ahora bien, Freud –y esto lo dice claramente Ernest Jones, su más afamado biógrafo- quería casarse, y se sabía incapaz de hacer carrera por falta de méritos científicos suficientes, siempre sería un profesor adjunto. Entonces decidió abandonar completamente la orientación científica. No solo está Jones, que es muy explícito. También se puede ver en su propia correspondencia. Aparte de ese interés material, y de la imposibilidad de hacer una carrera científica por falta de competencia, de originalidad, debe haber influido también el hecho de que Freud era cocainómano, Necesitaba la droga y se daba cuenta de que no podía alcanzar la lucidez sin ella, y eso, a una persona que ha recibido entrenamiento médico –Freud lo tuvo en la Escuela de Medicina de Viena, que junto con las de Berlín y de París eran las más prestigiosas de Europa- debe haberlo preocupado bastante, quitándole confianza ante la posibilidad de hacer ciencia en serio. Pero además estaba su interés auténtico por los problemas afectivos, la sexualidad, las emociones. A fines del siglo 19 hay en él una auténtica conversión. El hombre abandona totalmente el camino científico y se desbarranca. -Es como ud. decía en una conferencia: “donde hay un vacío, ese vacío se llena con basura”. Sería el caso de toda esta pseudopsicología... -Sí, sí. No el caso de Lacan, que no enfocó ni un solo problema científico en su vida. Pero es así en general, sobre todo a nivel popular. -Pero ¿podemos decir que hay un vacío a nivel psicoterapéutico en las corrientes psicológicas que tratan de enfocar científicamente su campo de interés? -Lo había hasta que nació la terapia de la conducta, que se ocupa de los casos tratables por medios sencillos, sin drogas. Lo hubo en el caso de la depresión y la esquizofrenia hasta 1955, cuando por primera vez se descubrieron neurolépticos eficaces. Es cierto que tienen efectos secundarios muy desagradables de tipo dermatológico y pérdida de memoria, aunque no una pérdida definitiva. También es verdad que tales dolencias no se pueden curar definitivamente, pero sabemos controlarlas. Por ejemplo, un íntimo amigo mío, investigador de primera línea, es maníaco-depresivo. Se controla con esas drogas. Cuando está en el período maníaco, o sea ascendente, es de una productividad increíble. Después tiene depresiones, pero controladas; jamás tiene las que lo afectaban antes de comenzar a tratarse con las sales de litio. Yo lo he visto en sus depresiones antes del tratamiento. ¡Estaba totalmente destrozado!. Parecía un chico autista, encerrado en sí mismo, sin querer ver ni oír nada, desconfiando de todo el mundo –hasta de sus amigos y de su mujer-. Pero ahora está controlado: produce, va al laboratorio todos los días, escribe –y no pavadas- sobre cosas importantísimas. Hoy día se puede llevar una vida casi normal con problemas depresivos que, no tratados, probablemente llevarían al suicidio. Una sobrina mía es un caso parecido; una poetisa brillante. Al principio la trataba un psicoanalista y, por supuesto, ella iba de mal en peor. No sólo dejó de escribir sino que se escapaba de la casa y tenía unos episodios espantosos. Ahora está controlada, felizmente. Pero hay mucho por hacer todavía, no hay suficiente gente ocupándose de estas cosas y hay demasiada creyendo que la magia de la palabra puede suplir a las drogas, porque ignora que, entre otras cosas, el cerebro es un sistema químico. Basta cambiar la química del cerebro para modificar la forma de sentir o incluso de pensar. Y en realidad todos nosotros tenemos experiencias en ese sentido. Cuando estamos adormilados tomamos una taza de café; hay una droga llamada cafeína que nos da lucidez. Por eso no tendría que ser tan difícil de comprender. -Esto es una grave objeción al dualismo, el cual sin embargo persiste. -Persiste entre otras cosas porque estamos atados a la religión, porque tenemos resabios de una filosofía anticuada. Todavía la mayor parte de los cursos de psicología no son cursos de psicología biológica. El estudio de lo mental no se encara desde una perspectiva biológica. -En su libro “El problema mente-cerebro”, ud. hace una crítica a la postura de que los predicados mentalistas no son reductibles a predicados neurofisiológicos. Está claro que su concepción de la mente es la de una colección de procesos cerebrales. ¿Qué me dice de Russell cuando afirma que esos predicados son sintéticos y no analizables? -Sí, pero tenga en cuenta que Russell escribió esto en 1921, cuando casi toda la psicología fisiológica que había trataba sobre el problema de la percepción. Se ha avanzado muchísimo en estos tres cuartos de siglo. Le voy a dar un ejemplo. Ud. puede decir que Fulano está hablando. Una manera neurofisiológica de decirlo es afirmar “las áreas de Wernicke y de Broca de Fulano están activas”. Otra: “Fulano está viendo”, es como decir “la corteza estriada de Fulano está activa en este momento”. A primera vista pareciera que no tienen nada que ver. Eso ocurre porque no nos hemos acostumbrado. Es como si un dualista le dijese a un físico que el predicado brillante no tiene nada que ver con los que intervienen en la teoría del estado sólido, que analizan el proceso de reflexión de un rayo luminoso por los átomos que componen la superficie del objeto brillante, y sin embargo es la misma cosa. Los primeros en darse cuenta de que podemos deducir o definir los predicados que usamos para describir nuestras percepciones en términos de predicados que definen cosas invisibles fueron los atomistas griegos. Claro que ellos no tenían toda la teoría que ahora tenemos. Hoy se puede. El paso que la física dio en este siglo (XX), tendrá que hacerlo la psicología en el próximo. -¿Puede decirse que en ese sentido el programa de la psicología fisiológica es la reducción de los predicados mentales fenomenistas a predicados neurofisiológicos? -Sí. Y requiere de teorías, difíciles, que están en proceso de construirse. Pero los obstáculos no son inherentes a la materia sino a la formación de los psicólogos. No suelen tener una buena formación biológica, y menos aún matemática. Entonces, los que se dedican a la psicología matemática, al no tener una buena formación biológica, se contentan con hacer teorías –por ejemplo del aprendizaje- que no tienen ninguna relación con el llamado sustrato neurofisiológico. La ley de Thorndike sobre el aprendizaje puede enunciarse sin recurrir a consideraciones psicobiológicas. La ley es correcta, pero queremos entenderla en términos de refuerzo de conexiones neuronales. Entonces lo que se necesita es un Hebb con cultura matemática. La formación inicial de Hebb fue literaria. Una vez yo le pregunté “Por qué le tiene rabia a la matemática, o a los modelos matemáticos”, y me contestó: “No, ese es un defecto personal mío. Yo de adolescente soñaba con escribir novelas, incluso escribí una. Yo no le tengo rabia a la matemática, es que no sé”, “¿Y no habrá un segundo motivo?” continué yo, “como los modelos que hoy hay son en su mayoría conductistas y por lo tanto superficiales, no llegan al meollo de la cuestión"”... Ahí Hebb estuvo de acuerdo conmigo. Yo creo que hay que imponer, no un proyecto de Facultad de Psicología, sino cambiar los planes de estudio en esa carrera, e incluir una buena formación biológica y matemática. -Volviendo al psicoanálisis, el Dr. Klimovsky, sin ser un defensor del psicoanálisis, propone considerarlo como una protociencia antes que como una pseudociencia, y esperar que los psicoanalistas sistematicen la teoría psicoanalítica para convertirla así en científica. ¿Ud. opina que no hay nada rescatable en el psicoanálisis? -No, no hay nada rescatable. Lo que pasa es que Klimovsky es un matemático, y él tiene la visión de la ciencia que es común a los matemáticos. Creo entender que su posición es la de que si se axiomatizara y se formalizara correctamente el psicoanálisis, ya se convertiría en ciencia. En mi libro La investigación científica desarrollé un contraejemplo; doy allí una “Axiomática de los fantasmas”, una teoría matemática de los fantasmas. Matemáticamente es correcta... ¡pero los fantasmas no existen!. La matematización es necesaria para hacer avanzar una ciencia más allá de cierto límite, para aumentar la precisión y la profundidad, pero no es imprescindible para hacer ciencia, y menos aún suficiente. Se puede macanear matemáticamente. La matemática no nos da más que formas; si ud. llena las formas con basura, sigue siendo basura. Si en vez de descartar la basura la pone en un paquete lindo, con un moño rosa, sigue siendo basura. Yo estoy en desacuerdo con el Dr. Klimovsky; el psicoanálisis no es científico, es una pseudociencia. Hace dos tipos de afirmaciones gratuitas: las comprobables y las no comprobables. Las no comprobables son no científicas desde el vamos. Las comprobables se dividen a su vez en dos grupos: las que nunca fueron puestas a prueba – y aún así son sostenidas por los psicoanalistas- , y las que sí lo fueron y resultaron ser falsas. Estas últimas ¡nunca fueron ensayadas por psicoanalistas, quienes jamás se anduvieron tomando ese tipo de molestias!. Entonces, el carácter pseudocientífico del psicoanálisis es evidente. En cuanto a que el Dr. Klimovsky no defiende el psicoanálisis, cabe destacar que hace 30 años –por lo menos- que viene haciéndole propaganda. -Como miembro del CSICOP, ud. habrá observado que cuentan con un psicoanalista entre sus consultores, y además la revista –The Skeptical Inquirer- nunca ha tocado el tema del psicoanálisis. ¿Habló de eso con Paul Kurtz alguna vez? -Sí. Lo que ellos quieren hacer es una especie de frente único contra la parapsicología, la ufología, etc. Ese es un error de omisión; yo los acompaño en la medida en que estoy de acuerdo con ellos en otros respectos. Pero tenga en cuenta también que The Skeptical Inquirer no publica artículos psicoanalíticos, que ya es algo. -Lo que sí hubo fueron críticas salpicadas, como la de Terence Hines. Pero si alguien lo quisiera abordar ¿usted cree que habría censura? -Yo no creo. Una vez publicaron algo que les mandé y allí mencionaba al psicoanálisis como una pseudociencia. -Tal vez ese descuido se deba a que el psicoanálisis allí no es un fenómeno tan extendido como aquí, y preocupa más el tema de la creencia en los fenómenos psi. -Sí, en efecto. Las otras supersticiones son mucho más populares. Tengamos en cuenta que la mitad de la población universitaria, por lo menos en el caso de los estudiantes, cree en la realidad de los fenómenos parapsicológicos. -Una nota del diario Clarín habla de un estudio según el cual 3 de cada 4 adolescentes en lo EE.UU. creen en los ángeles. -¡Pero siempre llegan tarde los ángeles! (Risas). Son como los detectives de las películas: cuando ellos llegan han matado a media docena de personas, y a menudo siguen siendo asesinadas mientras ellos investigan. Tal vez será que no están informatizados, los ángeles. -Volviendo al psicoanálisis, ¿conoció ud. la obra del Dr. Georg Friedrich Nicolai?. Fue uno de los primeros en atacarlo en su obra “Análisis del psicoanálisis”. -No leí el libro pero sí sé del Dr. Nicolai. Fue uno de los cuatro científicos que firmó un manifiesto en contra de la Primera Guerra Mundial y por eso se tuvo que ir de Alemania... -Para terminar, se nos dice frecuentemente que al exigir una postura científica somos cerrados, negativistas, que no somos abiertos... -(Interrumpe)¡¡Y está bien!!... (Risas). Somos cerrados. No somos abiertos a la basura. Eso es lo que están diciendo ustedes: “No consumimos basura. Somos muy cerrados” | ||
| Para ganarme la antipatía de los estudiantes de psicología del foro, y de los psicólogos que forrean aqui entre paciente y paciente... en mi parecer, la psi es un arte, no una ciencia. Si bien tiene un método científico, lo cual en principio lo definiría como ciencia, se desarrolla con el tiempo y es un arte que requiere de la capacidad perceptiva en el profesional, que no la tienen todos los egresados de las universidades, y el transcurso del tiempo, la experimentación con los pacientes y el paso por diferentes escuelas. De todos modos, creo que los psicólogos argentinos (sea ciencia o arte), están entre los primeros del mundo en cuanto a profesionalismo. En un país de neuróticos, la excelencia en la psi es inevitable... Firma en construcción. | ||
| Muy buenos los artículos, me tomé el tiempo de leer ambos porque me parece muy interesante el tema, y de hecho comparto muchas de las cosas que dicen. Me parece un gran error que hoy en día se tome la teoría psicoanalítica como un dogma, es simplemente una teoría que intenta explicar asuntos que nunca fueron abordados. La psicología es muy reciente y falta muchísimo por avanzar y conocer, se actualiza y refuta permanentemente, creo que no va a pasar mucho tiempo hasta que el psicoanálisis caiga definitivamente. No tengo la intención de ofender a nadie, es mi punto de vista. | ||
| Hay algunos que lo toman como un dogma... otros lo tomamos como una praxis en continuo desarrollo. Encontré varios errores de apreciación y mal interpretación teórica (obviamente motivados por falta de conocimiento de la materia) en la argumentación pero, dada la manera de plantear el tema, no creo que importe el desnudarlos. La prueba científica de que el inconciente existe la tenés en la efectividad del tratamiento. Si no existiera pues entonces nadie se beneficiaría de las terapias de corte psicoanalítico y, como me imagino sabrás, los índices de efectividad son similares en el 90% de las lineas psicológicas. Podría decir muchas cosas más pero la verdad de la milanesa... es que no tengo ganas. ![]() | ||
| Lamentablemente, al no señalar en concreto ninguna de las supuestas malas interpretaciones (e incluso aventurar que se debe a “falta de conocimiento de la materia”), no puedo contestar este punto. Queda entonces como un mero recurso retórico de los que se suele usar para defender al psicoanálisis de sus “enemigos” (ver más adelante). Esto demuestra una gran ignorancia acerca del funcionamiento, el método y la historia de la ciencia. Para tener pruebas de la existencia de algo no basta con decir que “funciona” en el sentido de que sirve para curar a la gente. Innumerables teorías funcionaban en un terreno acotado pero una vez que se las analizo rigurosamente, se las sometió a pruebas empíricas y se trato de expandir su cobertura más allá de los limites impuestos por sus creadores, se llego a la conclusión de que eran falsas porque no existían las entidades postuladas por las mismas (por ejemplo: teoría del calórico, teoría del elán vital, teoría de los humores, teoría aristotélica de la física, teoría de la locura por posesión demoníaca, etc). Por eso mismo yo insistí en diferenciar una terapia de una teoría acerca del funcionamiento de la mente. Además, RodgridoMDZ confunde psicología con psicoanálisis. Mi artículo y el de M. Bunge versan solo sobre el psicoanálisis, no sobre “líneas psicológicas”. Existen muchas terapias psicológicas que adoptan el método científico y hacen pruebas para comprobar su efectividad pero lamentablemente el psicoanálisis no es una de ellas. Veamos un ejemplo: el estudio de Glass, Smith y Miller del año 1977. En ella se probaron diferentes terapias y los resultados fueron sorprendentes: mientras los enfoques cognitivo-conductuales y otros ofrecían mejoras cuantificables, el psicoanálisis arrojo un resultado de mejoría muy similar al placebo. De hecho, si tenían en cuenta las mediciones de error, ¡los resultados son los mismos! ¿Por qué entonces los “psicólogos” nacionales están obsesionados en no diferenciar el psicoanálisis de la psicología, al punto que ‘psicología = psicoanálisis’ y no ofrecen a los alumnos entrenamiento en otras corrientes? Porque eso significaría utilizar el método científico, que exige resultados tangibles y comprobables. El otro problema consiste en la posibilidad de contrastación empírica. Las “teorías” sicoanalíticas contienen una jerga abstrusa, difícil de comprender, que solo una elite de “iluminados” que han sido educados puede hacerlo, mientras que el resto de los mortales debemos contentarnos con una interpretación superficial, que siempre puede ser retrucada apelando a “Ud. ignora la materia”. Para demostrar lo que estoy hablando, citaré el ejemplo de una de las celebridades del psicoanálisis: Lacan. En su afán por darle aires de cientificidad a su obra, Lacan decidió apelar las matemáticas. Comenzó utilizando conceptos de la teoría de la compacidad que le eran ajenos, los cuales desconía en su significado técnico, solo para impresionar. Pero la peor parte llego con su teoría de los “matemas”. En efecto, ‘descubrió’ la siguiente formula: Muchos supondrán que es un disparate. Un pensador serio no puede identificar el pene con la raíz cuadrada de menos uno. Pero es lo que Lacan hace. Por supuesto, sus adeptos dicen que todo esto debe interpretarse debido a una especie de matemáticas especiales que supondrían una lógica especial que trascendería la “texutalidad”. Sin embargo, es difícil entender porque se apela a conceptos científicos bien establecidos como los números imaginarios, sino es para darle un grado de matematización inexistente al psicoanálisis. Por todo esto, es muy difícil poner a prueba la teoría sicoanalítica (¿cómo podría probarse que el pene masculino es igual a i, el número imaginario?) y las discusiones sobre sus bases teoricas pueden extenderse sin limites, ya que nadie sabe ni de que estamos hablando ni de que si lo que decimos es, en definitiva, verdadero. | ||
| 1- no soy lacaneano, pero tu lectura de lacan es muy poco seria como para pretender criticarlo, asi que ahorrate el pasar por ignorante y llamate al silencio a partir de ahora en lo que a el respecta. Gracias. 2- en cuanto a la historia de la ciencia que citas veo que te falta lectura o sos tendencioso, ya que tu vision epistemologica es mas que cerrada al respecto de lo que es ciencia, y la linealidad de y los metodos de los que hablas son tan cuestionados como las posturas que vos tildas de "poco cientificas". 3- en cuanto a la psicoterapia, desde C.R.Rogers en adelante que esta demostrado cientificamente que no es el enfoque sino el vinculo que se forma entre las dos personas lo que es curativo. Estudio ironico ya que su idea primera habia sido demostrar la superioridad de su enfoque, pero que sin embargo demostro que la clave estaba en otro lado. El estudio tambien mostro que los enfoques que suelen tener chapa de mas "cientificos" solian ser los menos efectivos debido a que por lo general los terapeutas de dichas corrientes ponian una distancia y desapego mayor en el trato con sus pacientes. Obiamente hoy ya nadie se acuerda de estas cosas, y los cognitivistas con su "matching" se jactan de haber descubierto algo cientificamente, cuando en realidad no tienen ni la honestidad intelectual de citar el estudio de rogers como antecedente, ni de acordarse de la transferencia teorizada por freud de la cual todos son deudores.. ya sea como opositores o como acreedores. Lo mismo pasa con el nuevo inconciente cognitivo.. si un estudio es serio.. tiene que mirar para atras.. hablar de inconciente y no mencionarlo ni como un viejo eslabon historico del estudio es hipocresia.. no cientificidad. 4- Ni hablar de que la corriente de supuestos salvadores que intentan imponer la "cienficidad" en una tierra atrazada, desviada, y perdida (segun sus propias palabras) deberia actualizarse y darse cuenta que el positivismo cientifico fallecio hace rato victima de sus propios exesos.. pero claro.. de eso no se acuerdan a la hora de sacar a relucir viejos manuales de investicacion cientifica demode. 5- Que hubo un exeso de psicoanalisis? seguramente.. o al menos de eso que algunos creen que el psicoanalisis es, ya que aun no siendo muy simpatizante del mismo, debo otorgar que en realidad de eso que hubo exeso mucho de psicoanalisis no tenia. Y que la verdad es que ese exeso no justifica esta horda de cruzados fanaticos y ciegos que se viene ahora, y que asusta mas, ya que aunque traigan a la razon como bandera, su ceguedad y neciedad habla de la absoluta falta de ella, ya que aunque no lo sepan (x que jamas leyeron un poquito de historia) vienen con los laboratorios atras.. o sea obedeciendo una logica economica del sistema y no otra cosa. Y x mas buenas intenciones que tengan, al menos de palabra (se los concedo so pena de pecar de inocente, asi no se ofenden tanto) va a terminar en un mono-discurso mas desastro y nocivo que el anterior porque no tienen idea de a que intereses sirven realmente y su vision absolutista obstruye cualquier posibilidad de autocritica, via que si estaba abierta con el psicoanalisis. y todo esto sin entrar a sacar a flote las teorias que postulan que la ciencia es un saber delirante como cualquier otro. Moraleja: "demaciado laboratorio y poca calle.." (y dije calle, no consultorio, para que se entienda que la critica viene a la falta de conocimiento de la historia, la sociedad, y lo humano. Es muy facil que un nerd que va a morir virgen redusca las relaciones sexuales a un mero acto de reproduccion.. y que esa persona sea la que hace ciencia no es bueno ni para el ni para nadie). "The sacrifice of losing pleasure to defeat pain and suffering leaves nothing but a vague existence" Arte Abstracto: Pagina Oficial - My Space - Fotolog - Blogspot - DeviantART - Fotki - Flickr - Facebook Editado por two-: 12.12.06 a las 03:22 | ||
| ¿Por qué es “poco seria” mi lectura de Lacan? Yo lo único que hice fue citarlo. Cuando uno lee ciencia sabe que lo que ahí esta escrito no son metáforas ni analogías, así que si el escribe que el pene es igual a la raíz cuadrada de menos uno no se pueden hacer “interpretaciones”. ¿Por qué me falta lectura o soy tendencioso? Para nada! Mi “visión epistemológica” es simple: cuando alguien dice que fulano tiene un “conflicto masturbatorio” yo me pregunto: i) ¿Cuáles son las razones para afirmar eso? Ii) ¿Cómo sabe que es verdadero?. Después de leer pruebas empíricas controladas donde se pone a prueba la efectividad del psicoanálisis, después de comparar la información que viene de las neurociencias y la psicología científica contra lo que afirma el psicoanálisis, es claro que esta última es una pseudociencia. No es una cuestión de “linealidad” (vaya a saber que significa eso), sino de lo que sirve o no sirve para entender el funcionamiento de la mente humana. Primero, gran confusión igual que RodrigoMDZ. Vos hablas de “psicoterapias”, yo estoy hablando de psicoanálisis. Como ya mencioné, hay muchas terapias que fueron puestas a prueba con métodos contrastables y mostraron ser efectivas. Segundo, estuve investigando sobre el supuesto estudio “científico” de Rogers y no encontré absolutamente nada que se pareciera a un estudio controlado para probar que es “el vínculo que se forma entre las dos personas lo que es curativo”. Como vos no nombras como hizo para demostrar lo que supuestamente demostró, investigue su teoría psicoterapeutica y no encontré ninguna publicación en una revista científica con árbitros, sino que se encuentra publicada en diversos libros sin referato. Realmente me gustaría que me indicaras donde puedo encontrar el estudio que mencionas, donde fue publicado, cuál fue la metodología aplicada, que controles se utilizaron, que experiencias se realizaron, etc. Esto es algo que ya ha sido estudiado en la metodología de la ciencia ampliamente, se llama cambio eliminativista de teorías. Por ejemplo, la teoría de la evolución de Darwin no tiene que explicar porque las formas o esencias inmutables de los seres vivos evolucionaron de la forma que hicieron, sino que su teoría muestra que no existen tales cosas. De la misma manera, las teorías científicas de la mente humana simplemente no apelan a los conceptos freudianos de “transferencia” o “inconsciente” no porqué se jacten de su cientificidad, sino porque no sirven para explicar la psiquis humana. Con tu criterio, todos los científicos tendrían que seguir usando la concepción aristotélica del universo, aunque ya fue largamente refutada hace siglos. ¿De qué “salvadores” estas hablando? Las diversas ciencias de la mente humana (neurociencia, psicología científica, etiología, etc.) se encargan de hacer experimentos, teorías de las cuales se pueden deducir hipótesis contrastables empíricamente, etc. Ni más ni menos. Por otra parte, no sé de que “positivismo” estas hablando. Yo me estoy refiriendo a la práctica normal de toda ciencia: elaborar teorías, plantear hipótesis, hacer experimentos en el laboratorio, verificar resultados, hacer controles, etc. Si a eso le llamas “investigación científica demode” o “viejos manuales”, te invito a darte una vuelta por una facultad de ciencias, te vas a llegar una gran sorpresa acerca de la actualidad y el vigor de esta metodología tan simple pero tan efectiva a la vez. La verdad, no me interesa si bueno o no que haya exceso de esto o aquello. Lo que sí me interesa es que una disciplina pseudocientifica e incluso enemiga de cualquier otra corriente que no diga lo que ella sostiene y que trate de experimentar y comprobar utilice argumentos ad-hominem, retórica y demás falacias para hacer callar a sus detractores. Si el psicoanalisis fuera una ciencia comprobada con una terapia que curara a la gente, su exceso sería benigno, no nocivo. Pero lamentablemente no es nada de eso y causa mucho daño en la gente. Y sí, cualquiera puede escribir lo que quiera. Lacan dice que el pene es igual a la raíz cuadrada de menos uno. Yo puedo decir que la ciencia es un “saber delirante”. Pero, ¿por escribir algo significa que es verdadero? No. Por lo último que decís, creo que resume muy bien tu post. No tenes ningún argumento o evidencia para hablar de la efectividad o inefectividad del psicoanálisis, entonces elegiste el camino más fácil (el que eligen todos los adeptos a la iglesia de Freud): decís que soy un ignorante, que tengo “poca calle” (¿?), que soy un nerd que va a morir virgen, que reduzco las relaciones a un mero acto de reproducción, etc. Ahora, todo esto hace que el psicoanálisis sea una ciencia? No, el psicoanálisis sigue siendo una disciplina pseudocientífica, por más ataques descalifiacadores contra los que lo cuestionamos. | ||
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