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Viejo señor pito dijo: 17.08.07
Esta cuestión es el eje de las luchas teóricas entre socialistas y defensores del libre mercado. Encarar esta cuestión es una forma de pasar el limpio la discusión del tema anterior con unkeno, pau, y otros que se sumaron. Los socialistas (en especial los marxistas) sostienen que el capitalista explota al obrero mediante la teoría del valor-trabajo.

En primer lugar establezcamos qué es una teoría del valor (ya que hay varias, y datan de antes de Marx y el socialismo): la teoría del valor es la teoría mediante la cual se pretende explicar cómo los bienes pueden ser intercambiados, y, aplicarla en un contexto de libre mercado, incluye la explicación de la formación de los precios.

Bueno, ¿qué dice la teoría del valor-trabajo de Marx? Dice que los bienes pueden ser intercambiados porque cada mercancía contiene fuerza de trabajo incorporado. Este trabajo se mide en horas, el tiempo que se tardó en hacerlo. Por ejemplo, una mesa que consumió cinco horas para fabricarla, tiene un valor de cinco horas de trabajo.

(Esto no fue mencionado en la discusión anterior, y, si de verdad quería explicarse como el capitalista explota al obrero, tendría que haberse citado desde un inicio. Pero no, se tomaron las consecuencias teóricas de la misma, sin explicarla).

Aplicada esta teoría al sistema capitalista, establece que:

Si el valor de las mercancías está determinada por las horas de trabajo que se consumieron para fabricarla, esto quiere decir que es obra íntegra del trabajador, ya que fue éste quien le dio valor al emplear tiempo y fuerza de trabajo en su fabricación. Esta producción es apropiada por el capitalista, y paga al obrero sólo una pequeña porción de la misma: el salario. Siendo la fuerza de trabajo una mercancía más, también su valor se rige por la teoría del valor-trabajo: el valor de la fuerza de trabajo es lo que cuesta mantenerla y permitir que se reproduzca, por lo que los salarios siempre tienden a ser lo mínimo necesario para permitir vivir al trabajador. El resto (la plusvalía) se lo queda el capitalista, porque posee los medios de producción. Esta propiedad está garantizada y protegida por el Estado, por lo que éste pasa a ser una herramienta de dominación de clase.

Pero los medios de producción (una máquina, por ejemplo), también tienen un valor conformado por trabajo humano, por lo que pertenecen a quien los elaboró (el trabajador); y cada vez que el capitalista obtiene plusvalía con ellos, está incrementando un capital que es un producto de los trabajadores, un producto social. Es decir, el capitalista roba a la sociedad su producto, y esto lo coloca en una posición en la que puede explotar al trabajador porque tiene la propiedad sobre este producto social, el capital.

Era más simple ir por este lado, empezando por la teoría del valor-trabajo.

Ahora, ¿dónde está el problema en esta teoría? Que no sirve para lo que se formuló. Habíamos dicho que la teoría del valor tiene que buscar explicar el intercambio y la formación de precios. Bueno, veamos donde falla al intentarlo:

En primer lugar establece que el valor es intrínseco a los bienes. Es decir, que es un valor fijo y objetivo, inherente a la materia. Algo así como un “alma”, un “fantasma” como dijera Gesell (lo más loco es que Marx era materialista, recurría ahora a la metafísica). La verdad es que el valor es subjetivo: cada uno realiza una valoración individual de un bien determinado, varía de persona a persona.

Luego, establece que en el mercado son igualados mediante una propiedad común a todos ellos, y que debe ser posible medirla cuantitativamente. Esta afirmación no se basa en absolutamente nada, excepto en la autoridad de Aristóteles: él lo dijo, entonces es verdadero. De ahí que se exprese, por ejemplo: 5 horas de trabajo (p. e., una silla) = 5 horas de trabajo (p. e., una mesa), sólo pueden intercambiarse valores iguales.

Esto es un error de principio a fin. Si solo pueden intercambiarse valores iguales, sería lógico cambiar un billete de 5 pesos por otro de 5 pesos. Pero en la vida real, los intercambios sólo son posibles porque en la previa valoración subjetiva que se produce, ambos lados valoran más lo que obtienen que lo que ceden. Objetivamente, ambos salen ganando. Además, no hay explicación para decir que el valor debe medirse cuantitativamente (salvo el “lo dijo Aristóteles”). Ni siquiera es necesario cuantificar el valor: los valores son sólo comparables en forma subjetiva, no cuantificables (A tiene más valor que B para el agente económico x, A tiene menos valor que B para el agente económico y, etc.).

Pero si seguimos sosteniendo la teoría del valor-trabajo, notaremos que hay multitud de bienes en los intercambios que no cumplen esta regla. Hasta Marx y Ricardo lo admitieron, despreciándolas como “excepciones” sin importancia. Lo cierto es que estos bienes son tantos, que no pueden considerárselos excepciones. Algunas de estas “excepciones” que pueden intercambiarse y que no pueden ser explicados por la teoría del valor-trabajo son: los bienes que no pueden reproducirse a voluntad, como las obras de arte y las antigüedades; la propiedad inmueble; los productos protegidos por los derechos de autor o patentes; algunos productos como los vinos de calidad (que no aumentan su valor por el trabajo incorporado, sino por los años que se los añeja); los bienes o servicios producto de la calidad profesional, o el trabajo cualificado (estos no se venden por la cantidad de horas que contienen, sino por la calidad). Y estos productos se ven por todos lados, no son de ninguna manera excepciones.

Esto solo alcanza para considerar la teoría marxista errónea. La teoría que Marx formuló no sirve para explicar el intercambio. El capitalista no se apropia de ningún valor generado por el trabajador, ya que el valor no es equivalente al trabajo.

Agreguemos:

Para Marx y los otros usuarios con los que estuve debatiendo, el producto es obra íntegra del trabajador; es decir, que la ganancia del capitalista proviene de la explotación del obrero, pagándole como salario lo mínimo para mantenerlo vivo (p. e., el obrero trabaja 10 horas, pero sólo se le pagan 2). Lo único legítimo para el marxismo es la retribución al trabajador, no al capital (más propiamente, a quien posee el capital).

Esta afirmación niega la influencia fundamental del capital. La única forma en la que el capital no es influyente, ni importante en la producción del hombre, es un sistema en el que lo único que se emplea es la fuerza de trabajo. En el único sistema en que se dio tal actividad económica es en el paleolítico, cuando los hombres se dedicaban únicamente a la depredación (la caza, la recolección de frutos). Esta combinación trabajo-naturaleza, sin influencia del capital, es, de facto, la etapa menos desarrollada de la civilización humana. A partir de la existencia de capitales, de trabajo acumulado, del ahorro, es cuando la humanidad comienza a progresar: negar la influencia determinante del capital es absurdo.

La teoría del valor-trabajo de Marx, ignora también el factor tiempo. Podemos citar nuevamente el ejemplo de los vinos de calidad. Al trabajador que se encargó de pisar las uvas se le paga en el acto, luego de realizar el servicio requerido. Si el vino se vendiera en el acto, tendría menos valor que si se añejara determinada cantidad de años. En este caso, el tiempo influye en la calidad del producto, y este incremento del valor no fue obra del trabajo, sino obra del tiempo (o mejor dicho, de la paciencia de sus poseedores).

Conclusión: la teoría del valor-trabajo no sirve para explicar científicamente el fenómeno económico para lo que se formuló: el intercambio y la formación de precios. Sólo sirve para proporcionar una justificación pseudo-científica al comunismo.

En fin. Supongo que algún error puede haber en lo que dije, los invito a remarcármelo.

Editado por señor pito: 17.08.07 a las 03:37

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