745.376 temas | 5.024.828 mensajes | seremos forros, pero somos una bocha
Viejo juanfra85 dijo: 24.05.07
este articulo es del diario PERFIL....................refleja (de alguna manera) el conjunto de sentimientos y reacciones que tienen las personas cuando tienen que votar en elecciones



es un poco largo pero muy interesante..............................mas de uno se va a sentir identificado (por lo menos, yo si)




aca les dejo el articulo



Por qué votan los nuevos electores

Por Santiago Nieto y Jaime Durán Barba

Los autores han participado y participan como consultores en decenas de campañas electorales en América latina. En este artículo, retratan al elector medio, es decir al individualista y mediático, poniendo en evidencia las necesidades, los defectos, las aspiraciones, los resentimientos y los sueños que lo llevan a inclinar su voto por un candidato y no por otro. También aconsejan a los candidatos: hay que respetar los puntos de vista de los electores y comprender el mundo desde sus ojos.


Ese elector, individualista, mediático, que ha desacralizado los símbolos, que tiene nuevos valores propios de una sociedad femenina como la Occidental, no se interesa en los conceptos totalizantes que disfrazaban las pasiones de los antiguos líderes. No les tiene un respeto reverencial. No los ve distantes. Los ve en su casa todas las noches, aparecen en la pantalla de su televisión y tienen una relación personal con él. Ya no son ídolos a los que se debe venerar, sino seres humanos que suscitan sentimientos, como sus parientes o sus vecinos del barrio.



LOS AFECTOS.

El elector vota ante todo con el corazón. Siente antipatía o simpatía por el candidato. Le cae bien o mal. Le parece que es una persona en la que se puede creer o que es un mentiroso. Tiene sentimientos hacia el candidato y estos sentimientos determinan su voto. En ocasiones, quien asiste a un focus group dice que determinado líder es bueno, honesto, eficiente, pero nunca votaría por él porque “ es un pesado, se cree mucho”. La gente común, normalmente, no vota por alguien que le cae mal, a menos que satisfaga sus pasiones negativas.



Tal vez los votantes que actúan de esa forma contrarían las teorías de los que defienden que las ideologías, el programa de gobierno o la actitud utilitaria del elector son determinantes del voto, pero ésta es la realidad. Si un candidato es detestado por el elector, no hay forma de que vote por él recurriendo a argumentos racionales. Tal vez lo haga si su adversario le parece más pesado. Es un problema de sentimientos y los consultores profesionales saben que la antipatía no se supera con una buena propuesta.

Es por eso que en la investigación cualitativa y cuantitativa, damos tanta importancia a los sentimientos que manifiestan los electores hacia la persona del candidato, hacia quienes lo rodean,hacia lo que representa y hacia quienes lo combaten.



LOS TEMORES.

Pero la mayoría de los electores tiene una serie de sentimientos encontrados. Son seres humanos sensibles. No viven para la política, ni de la política. No les importa mucho que se cambie la Constitución, ni el reglamento de tránsito, a menos que les parezca que esos cambios pueden constituir un peligro o una desventaja para ellos y su familia. El candidato puede provocar temores, en el ciudadano común. No solamente por los temas de los que habla, sino por su rostro, sus actitudes, el entorno en el que vive. Si un candidato produce temor, es fácil que pierda las elecciones. El votante latinoamericano vota más fácilmente en contra que a favor de los candidatos y el temor lo lleva a usar su voto para evitar un mal mayor.

Este mecanismo es especialmente eficiente en los países en los que hay segunda vuelta electoral. Los electores en la segunda vuelta se ven forzados a escoger entre dos opciones que ya rechazaron en la primera. Los que votaron por los finalistas, en principio, vuelven a votar por su preferido. El voto se reafirma ante la posibilidad de ganar las elecciones. Deciden la suerte de la elección los que votaron en la primera vuelta por candidatos que salieron eliminados de la contienda. Estos electores, no votaron por los finalistas y se encuentran en una circunstancia en la que van a escoger un “ mal menor”. En esa circunstancia, puede ser útil despertar temores acerca de lo que podría pasar si gana el adversario.

Cuando se produce un concurso de temores y la campaña de segunda vuelta es totalmente negativa, se acorrala al electorado, que puede tomar cualquier derrotero. En una elección en la que participamos, nuestro cliente era un líder capaz, preparado, con talla de estadista, que competía con un excelente comunicador, negativo, poco preparado, calumniador, deshonesto. Nuestro candidato, desoyendo todos los consejos técnicos, hizo una campaña totalmente negativa en la que su adversario aparecía bañándose en cerveza, amenazando de muerte a otras personas, actuando de manera salvaje. En una visión tradicional de la política, se intentaba que la gente “ tomara conciencia” de lo negativo que era este personaje. El resultado fue una hecatombe. Era imposible ser más vulgar y más mentiroso que él. La imagen del candidato civilizado se manchó con esa campaña.

El resultado fue que incluso mucha gente preparada se asustó y votó por el candidato descalificado, o lo ayudó anulando su voto en la segunda vuelta. En muchas ocasiones, a los pobres los asustan más algunos ricos que “parecen peligrosos”, que gente de su nivel económico que tiene las mismas características. Este fue uno de esos casos. Si debo elegir entre dos salvajes, elijo al que más se me parece.



LOS RESENTIMIENTOS.

Con frecuencia, en América latina, muchos votos tienen otra raíz negativa. La gente vota por resentimiento. Vota con el hígado. Vota en contra de los exitosos. Aquí suele presentarse un equívoco: muchos votan porque están resentidos, sufren la pobreza, pero no son de izquierda. No quieren el socialismo. Quieren ascender dentro del capitalismo. No quieren racionamientos de alimentos. Quieren consumir ilimitadamente. Buscan confort. No quieren vivir en Cuba sino en España o los Estados Unidos. Tienen bronca en contra de los ricos porque disfrutan de beneficios que ellos querrían tener. No quieren hacer la revolución, sino ocupar un mejor lugar dentro de la sociedad capitalista. De hecho, si pudiesen, les encantaría explotar a otros para ser grandes empresarios.

Pero los resentimientos no tienen sólo una base económica. El problema es mucho más complejo. Mucha gente está en contra de lo establecido por otras angustias que se generan en las múltiples dimensiones en que los seres humanos experimentamos nuestra vida. A veces están enojados porque pertenecen a grupos étnicos, religiosos, de preferencias sexuales, de género, se sienten marginados y tratados injustamente por las mayorías. En muchos casos engrosan la fila de votos negativos aquellos que, siendo ricos, no tienen reconocimiento y no son invitados a las fiestas de la sociedad. Los que se creen feos, minusválidos, homosexuales, algunos con tez muy morena como para ser aceptados en ciertos círculos racistas que existen todavía en muchos de nuestros países, etc. Están también los que no tienen acceso a los círculos de poder y se sienten atropellados. Los que creen que la Justicia está manipulada por algunos poderosos, para ejercer sus venganzas personales. Los parientes y amigos de quienes se sienten perseguidos. La gran masa de nuevos electores que no se sienten representados por este sistema, que no se sienten a gusto con la política como la entienden los antiguos, los que perciben que algunos los miran por sobre el hombro porque no son ilustrados.

Por último, hay un tema importante de relación afectiva. Hay electores que aplauden la obra del alcalde o del gobernador pero se sienten menospreciados por él. Hemos participado en campañas de mandatarios muy bien evaluados que buscaban su reelección. A pesar de ser buenos ejecutivos, eficientes y honrados, no supieron comunicar sus sentimientos de solidaridad hacia la gente común y p erdieron las elecciones frente a adversarios capaces de bailar, tomarse unos tragos y confraternizar con la gente. Los electores no son empresarios que escogen un gerente eficiente como alcalde. Quieren ser tomados en cuenta. Quieren cortesía. Cariño. Debe existir aunque no sea más que un afecto más o menos virtual, que se transmite por la televisión, como lo es casi todo lo que constituye la realidad en estos días.



LAS NECESIDADES.

Un tercer elemento que mueve a los electores es que los candidatos puedan satisfacer sus esperanzas. En esto es muy importante que recordemos que quieren atención a sus necesidades como ellos las sienten y no como los sociólogos o los “expertos” que han estudiado la pobreza las analizan. No es cierto que mueran del hambre. Si existen, los que están en esa situación en el continente, son una mínima excepción y no deciden la suerte de un proceso electoral. Los votantes se sienten pobres y necesitan muchas cosas, pero quieren ser ellos los que las prioricen. En los países socialistas, laracionalidad burocrática hacía que todos tengan algo de comida, aunque sea mala, algo de ropa, aunque con el mismo modelo, con la misma tela, como lo hizo Mao, que todos vivan con lo mínimo. Todos con algo, nadie con mucho. Ese no es un ideal para los nuevos electores. Cada uno de ellos o cada grupo de un barrio o de un sector, lo quiere todo para él mismo y el bienestar de “todos” no le preocupa mucho. La política es para ellos cada vez más local, y la responsabilidad nacional, tenue. Tienen sus propias necesidades y quieren administrarlas por sí mismos.

Los políticos antiguos piensan inmediatamente que hay que “ educar” a esta gente ignorante. Hay que meterlos en un cursillo intensivo de ética protestante para que aprendan el valor del trabajo, del ahorro, que piensen en el futuro, se sacrifiquen por él. Suponen que los expertos saben cómo ser felices y deben convencer a esas masas de que hagan lo que ellos quieren, para que lo sean. Tienen la Llave del Reino. La gente común, sin embargo, tiene sus propias ambiciones y sus propios conceptos de la felicidad. El candidato y la campaña no son dueños de la verdad y no están para educar a los electores, ni para juzgarlos. Deben conocer sus valores, respetarlos y, después, tratar de convencerlos de sus puntos de vista. Si alguien quiere predicar y convertir a la gente a su verdad, debe hacerse sacerdote, inventar una religión, militar en una secta o dedicarse a la cátedra. Los políticos democráticos están para dialogar con el elector, hacer sus propuestas y escuchar los puntos de vista de la gente, canalizar sus necesidades, sueños y temores.

La obra que realiza un presidente o un alcalde consolida la gobernabilidad, en la medida en que es fruto de un diálogo permanente con los ciudadanos, a los que escucha a través de investigaciones. Hacer una obra no compra la voluntad de los electores. Hacer propaganda de esa obra tampoco. Debemos adecuarnos a una nueva democracia de masas en la que todos tienen derecho a opinar, todos quieren tener acceso a la información, todos quieren privatizar lo público, fisgonear en la vida de los demás, e impedir que el Estado se meta en su vida privada.

Las necesidades son insaciables. Los ciudadanos necesitan más mientras más tienen. Si tienen alcantarillado, quieren luz. Si tienen ambas cosas, quieren parques, si tienen las tres cosas, quieren una universidad en el barrio. Nunca los recursos serán suficientes para cubrir las necesidades que aparecen todos los días. Las utopías de corto aliento, que mueven a la gente común, son tan inalcanzables como fueron las utopías apocalípticas de los intelectuales del siglo pasado, pero llegan en capítulos intrascendentes, como las telenovelas.

Los electores son utilitarios. Sienten que con su voto tienen un arma que debería servirles para algo. Agradecen lo que se hace por ellos, pero suponen que la autoridad estaba en la obligación de hacer cualquier cosa que haya hecho. No suelen votar porque una autoridad hizo algo, sino porque puede hacer algo en el futuro. No los mueve la gratitud sino la esperanza.

Tienen necesidades que no son sólo físicas y mecánicas. Necesitan celulares, ropa de marca, aunque sea falsificada, discos, aunque sean piratas, música nueva, estar a la moda. Necesitan ir a espectáculos. Bailar y gritar con sus ídolos. Necesitan muchas cosas que no son vistas como indispensables por las aburridas elites victorianas.



LOS SUEÑOS Y LOS INSOMNIOS.

Finalmente, las intensidades de los elementos que hemos enumerado y la importancia que damos a los temas de la campaña tienen que ver con el sueño. Mueven más votos los sentimientos, temores, resentimientos o necesidades que han quitado el sueño a muchos electores los últimos meses y los que les han permitido soñar en un futuro diferente.

Cuando discutimos con un cliente si se debe o no poner énfasis en un tema o si se debe o no responder un ataque, si un cartel publicitario que usan sirve o no para la campaña, la primera pregunta que hacemos es ¿ cuántos electores indecisos que pueden votar por nosotros han perdido el sueño las últimas semanas pensando en esto? ¿Cuántos incorporan esta problemática a sus sueños y utopías?

Muchos electores indecisos, que odian la política, pierden el sueño porque no tienen empleo, agua, luz, porque su hijo es ciego, porque un pariente no llega a la madrugada a su casa y temen que haya sido asaltado. Se desvelan por esas cosas. Muchos de ellos sueñan con que su hijo llegue a tener una buena educación y sea alguien que triunfe, quisieran tener un coche nuevo, mejorar su vivienda, una visa para los Estados Unidos y un viaje para su niño a Orlando. Son los “ sueños de la clase media”. Esas son sus utopías. Casi nadie sueña, ni pierde el sueño porque en el país haya más gobernabilidad o se cambie de un gobierno presidencial a un régimen de gobierno parlamentario. El tema no les importa un rábano.

Uno de los presidentes latinoamericanos más populares de estos años, Alvaro Uribe, ganó abrumadoramente las elecciones pero no logró que un 25% de los colombianos lo apoyen en una serie de reformas políticas que a él y a los entendidos en política les parecían muy importantes, pero que no interesaban al elector común. Los colombianos quisieran dejar de desvelarse por los crímenes de la guerrilla y por eso lo eligieron. No para que discuta una serie de problemas de abogados.

Gran parte de lo que investigamos en las campañas electorales busca comprender esta problemática desde la óptica concreta de los electores que nos interesan, en un lugar y momento determinados: los de de esta campaña en la que estamos participando. La estrategia intenta armar un plan a partir de esas percepciones, ubicándolas en un cuerpo armónico, ver sus compatibilidades con la imagen que tienen los electores posibles, de nuestros candidatos y de sus adversarios.

Parece fácil, pero sólo es posible con un trabajo que supone experiencia, falta de prejuicios teorizantes, conciencia de que hay que respetar los puntos de vista de cada elector en cada sitio del continente y sobre todo oír al elector con los focus y las encuestas, comprender el mundo desde sus ojos y planificar desde allí la campaña electoral.

6 Comentarios | Registrate y participá

Viejo ZeKKi dijo: 24.05.07
A ver... EL VOTANTE PROMEDIO.... Es menos informado y menos instruido de lo que se quiere hacer creer...

O sea, te das cuenta simplemente viendo quienes son los 3 candidatos favoritos
Viejo Burn dijo: 24.05.07
Los argentinos votan lo que les dicen que voten la TV.. asi de simple. No hace falta mas que recorrer estos foros para darse cuenta que el 95% de la gente vota por alguno de los candidatos que mas apariciones tuvieron en tv..
Todos tienen sus excusas, "Porque este parece copado", "Porque es de boca", "Porque me tapo un bache en la puerta de casa", "porque si no gana el otro hdp" , " Porque es el menos malo".
Pero a fin de cuentas hasta ahora el 95% de la gente vota solo al 5% de los candidatos que hay y que o casualidad, son el unico 5% que tiene exposicion mediatica.
Conclusion, la democracia es una gran mentira

Son los medios y no la gente los que eligen a nuestros gobernantes!
Viejo KisselMordechai dijo: 24.05.07
Todo muy bueno, pero olvidan que mas o menos 20.000.000 de personas votan al que organice más asados y al que le diga el puntero de turno.

A abrir los ojos, la tecnocratizacion y marketinización de la política tiene gran importancia en urbes como Capital, de clase media/alta; pero la mayor parte del país no vota por la publicidad, la ideología o el debate. Gracias al bendito clientelismo que nos da de comer...
Viejo Que mal celo! dijo: 24.05.07
Originalmente publicado por Burn Ver mensaje
Los argentinos votan lo que les dicen que voten la TV.. asi de simple. No hace falta mas que recorrer estos foros para darse cuenta que el 95% de la gente vota por alguno de los candidatos que mas apariciones tuvieron en tv..
Todos tienen sus excusas, "Porque este parece copado", "Porque es de boca", "Porque me tapo un bache en la puerta de casa", "porque si no gana el otro hdp" , " Porque es el menos malo".
Pero a fin de cuentas hasta ahora el 95% de la gente vota solo al 5% de los candidatos que hay y que o casualidad, son el unico 5% que tiene exposicion mediatica.
Conclusion, la democracia es una gran mentira

Son los medios y no la gente los que eligen a nuestros gobernantes!
Eso es totalmente cierto, pero a mi me parece que también pasa lo siguiente: A mi el candidato que más me convence es el del partido obrero, por dar un ejemplo, pero entonces miro las encuestas.. me dice que las lideran macri,telerman y filmus, y que va a haber ballotage entre macri y telerman, yo no quiero a ninguno, yo quiero votar al del partido obrero, pero entonces pienso... el del partido obrero no tiene chances de ganar nada, entonces mi voto no va a hacerle nada a él. Por ende como no quiero que gane Macri voto a Telerman que me parece menos peor.
Y me parece que asi es como siempre terminan por ganar los mismos.
Viejo Burn dijo: 24.05.07
Originalmente publicado por Restauracion_Patriot Ver mensaje
Todo muy bueno, pero olvidan que mas o menos 20.000.000 de personas votan al que organice más asados y al que le diga el puntero de turno.

A abrir los ojos, la tecnocratizacion y marketinización de la política tiene gran importancia en urbes como Capital, de clase media/alta; pero la mayor parte del país no vota por la publicidad, la ideología o el debate. Gracias al bendito clientelismo que nos da de comer...
Y. no es casualidad que en el país halla tanta pobreza y ninguno de los "Candidatos Mediáticos" tenga en sus planes erradicarla..
Uno de los beneficios que les da a los gobernantes tener un pueblo pobre es justamente que lo puede comprar con mucho menos, como por ejemplo unos electrodomesticos, un plan trabajar o un bolson de comida.
A la gente que no puede suplir sus nesesidades basicas, muy poco le importa si le van a pavimentar una calle o van a acabar con la delincuencia, en lo primero que piensa en en la comida o en un par de chapas para que no le llueva adentro.
Esto que estoy diciendo es muy basico y sabido por todo el mundo, pero al estar tan acostumbrados pasa a ser algo normal por lo que me parece bien decirlo una y otra ves hasta que se tome conciencia y deje de ser algo que simplemente "Es asi porque siempre fue asi"

De todas formas en paises donde no hay tanta pobreza como eeuu (que si tiene pobres pero no tantos como aca) la democracia funciona igual, mediaticamente.. Basta solo con solo mirar el congreso de eeuu (El supuesto paladin de la democracia en el mundo)


Salta a la vista 2 posibles conclusiones:
1. La mitad del pueblo de eeuu comparte exactamente las mismas ideas politcas opuestas a las de la otra mitad que tambien comparte sus ideas.
2. El pueblo de eeuu es manipulado para elegir solamente entre 2 posibles partidos politicos que se comparten el poder y responden a los intereses de un mismo poder superior. Haciendo de la democracia un mero mecanismo para legitimizar y disfrazar lo que en realidad es una dictadura.

Si esta es la democracia a la que apuntamos, entonces esto es una bosta y no tiene absolutamente nada de democracia, es lo mismo que una dictadura pero legal y sin balas!

Originalmente publicado por Jugadora nº 12 Ver mensaje
Eso es totalmente cierto, pero a mi me parece que también pasa lo siguiente: A mi el candidato que más me convence es el del partido obrero, por dar un ejemplo, pero entonces miro las encuestas.. me dice que las lideran macri,telerman y filmus, y que va a haber ballotage entre macri y telerman, yo no quiero a ninguno, yo quiero votar al del partido obrero, pero entonces pienso... el del partido obrero no tiene chances de ganar nada, entonces mi voto no va a hacerle nada a él. Por ende como no quiero que gane Macri voto a Telerman que me parece menos peor.
Y me parece que asi es como siempre terminan por ganar los mismos.
Claro, con la primera encuesta que sacan en los medios ya posicionan a sus candidatos..
De todas formas hacer eso es lo mismo que decir: "Y bueno, para que voy a tirar la basura en el tacho si total la calle ya es una mugre?"

Editado por Burn: 24.05.07 a las 22:02 Razón: DoblePost Unido
Viejo Que mal celo! dijo: 25.05.07
Originalmente publicado por Burn Ver mensaje
Claro, con la primera encuesta que sacan en los medios ya posicionan a sus candidatos..
De todas formas hacer eso es lo mismo que decir: "Y bueno, para que voy a tirar la basura en el tacho si total la calle ya es una mugre?"
Si, eso es verdad. Pero cuando a mi me toque votar votare a quien yo quiera sin guiarme por encuestas... pero estoy diciendo por los comentarios que escuche eso es lo que hace la mayoria de la gente.

Herramientas
Iniciar Sesion

Recordarme

Top de Usuarios