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Viejo Isidoro_Cañones dijo: 13.05.07
Al menos en Argentina aún no caímos tan bajo, con sus bemoles pero algunas instituciones se mantienen, pero la nota es interesante como fenómeno sociológico de países con buen status económico donde, sin embargo, ciertas pautas culturales parecen involucionar.

Esto salió publicado en la edición de hoy de El País.


"Quédense con mi hijo, por favor"

Centenares de padres han pedido ayuda a los servicios sociales ante una convivencia problemática

MÓNICA C. BELAZA - Madrid - 13/05/2007

A finales de abril, una madre asturiana llamada Mónica López pidió en televisión que los servicios sociales de su comunidad se hiceran cargo de su hija de 13 años. Se sentía incapaz de controlar su rebelde adolescencia. La petición se repite en otros puntos de España. Centenares de familias han solicitado lo mismo que Mónica y, en al menos 154 ocasiones, la Administración ha considerado que los problemas entre padres e hijos eran tan graves como para ingresar temporalmente a los niños en centros. Esto sólo ocurre en algunas comunidades como Madrid, Asturias y Castilla-La Mancha. En otras, bajo el argumento de que son los padres los que deben velar por el bienestar de sus hijos, jamás se les aparta de ellos.

"No puedo ya más con mi hija; quédense con ella, por favor". Ésta fue la petición que hizo Mónica López, madre de una adolescente de 13 años, a los servicios sociales asturianos a finales del pasado abril. Lanzó su desesperación a los medios de comunicación.

Son chicos que no asumen normas, que no han recibido límites", dice un experto
La mujer relataba que la niña tenía, desde hacía años, un comportamiento agresivo dentro de la familia y fuera de ella, que se fugaba con su novio, que robaba y que estaba absolutamente fuera de control, por lo que deseaba que la reeducaran en un centro.

La comunidad autónoma está interviniendo con la familia para ver cuál es la mejor solución.

El caso de Mónica López no es único. Como ella, centenares de familias acudieron a sus comunidades autónomas en 2006 con la misma historia: relatando su incapacidad para hacerse cargo de un hijo supuestamente incontrolado e incontrolable. A veces, con malos tratos incluidos. En al menos 154 casos las autoridades consideraron que era necesario llevar al menor a un centro para poder trabajar con la familia por separado: con el hijo por un lado y con el resto de la familia, por otro. Siempre con la idea de que vuelvan a estar juntos lo antes posible, aunque esto no siempre es factible.

Hay más casos, pero algunas comunidades no llevan un registro. En algunos supuestos hay trastornos mentales detrás, pero en otros se trata sencillamente de jóvenes sin límites y de una convivencia que se va deteriorando hasta romperse por completo.

Para que una comunidad autónoma asuma la tutela de un niño o adolescente, éste tiene que estar en "situación de desamparo", como exige la ley. Esto implica retirar a los padres la patria potestad -la capacidad para decidir sobre lo que afecta al menor-.
Otra posibilidad es la guarda. Es una figura para dar apoyo temporal a menores que no pueden ser bien atendidos por sus padres, por circunstancias graves.

La comunidad se queda con ellos, pero la patria potestad la sigue teniendo la familia. En la interpretación y aplicación de estos términos radica la discrepancia entre las comunidades. Tener a un hijo fuera de control, ¿implica que no tienen capacidad para cuidarlo, que está desamparado? ¿Apartar al menor es necesario para protegerlo o es malo para él?

La respuesta de los servicios sociales varía enormemente según las regiones. Algunas, como Madrid, Castilla-La Mancha y Asturias, consideran que a veces es necesario separar al hijo de los padres, aunque sólo como un último recurso. "Hay veces que las relaciones están tan deterioradas que juntos no pueden reconstruir la convivencia", opina un portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha. Otras, como Canarias, sostienen que la comunidad puede ofrecer todo tipo de asistencia y ayuda, pero que no puede asumir la tutela y llevarlos a un centro. "Son niños que tienen una familia que les puede y debe cuidar", explican. Finalmente, hay comunidades, como Valencia y Cataluña, que afirman no tener ningún caso como el de la madre asturiana.

El portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha introduce un elemento interesante para el debate: "El problema muchas veces no son los niños en sí mismos, sino las pautas de convivencia en la familia. Son chicos que no asumen normas, que no respetan la figura de los padres, que no han recibido límites, que no saben valorar por sí mismos lo que está bien y lo que está mal. Así que lo que hay que conseguir no es sólo que ellos se porten mejor, sino que todos aprendan a relacionarse de otra manera y a comunicarse. En ocasiones todo proviene de tensiones de pareja, entre los padres, que repercuten en los hijos. Es muy importante identificar el foco del problema".

Todos los psicólogos consultados coinciden en esta idea básica: no se trata de llevar al hijo a que lo arreglen, sino que los padres tienen que pensar qué pueden hacer ellos para mejorar la relación.

Las comunidades y Ayuntamientos insisten en la necesidad de prevenir y recomiendan a las familias que acudan a los servicios sociales o pidan ayuda -terapia psicológica, escuelas de padres o mediación intergeneracional- en cuanto comiencen los problemas para que no se llegue a la situación extrema de la madre asturiana. Es lo que han hecho Milagros y Sandra. Madre e hija elaboraron un decálogo de derechos y deberes de padres e hijos en unas sesiones de mediación en su colegio a través de un programa del Ayuntamiento de Madrid y aseguran que salieron con "nuevas herramientas" para afrontar los problemas de la convivencia.

¿Hay ahora más conflictos familiares que los que tuvieron otras generaciones? "Es una sociedad muy distinta de la de hace 20 o 30 años", señala Mercedes Navarro, secretaria de Acción Social, el Menor y la Familia de Murcia. "Hay mucha libertad, pero para que pueda ser bien ejercida hay que saber hasta dónde llega. No es buen método educativo dejar a los niños hacer lo que quieren, porque se pierden, no toleran las frustraciones de la vida y les cuesta asumir que no siempre pueden ganar y que hay reglas de comportamiento que deben seguir". Esas normas son las que establecieron Milagros y Sandra en su catálogo de derechos y deberes para ambas. Por ahora, lo están cumpliendo.

http://www.elpais.com/articulo/socie...lpepisoc_2/Tes

1 Comentarios | Registrate y participá

Viejo KisselMordechai dijo: 13.05.07
Son consecuencias de la posmodernidad, no tanto de las libertados como dicen ahí algunos... La libertad bien ejercida Y CON REGLAS es buena, pero no puede dejarse a un niño de trece años librado permanentemente a su azar para que disponga como quiera de los recursos que la vida le brinda.

La familia tiene que cumplir la función de moldear y participar en la formación de la personalidad de los individuos, por eso allí se realiza la llamada "socialización primaria". Sin embargo, al día de hoy ese rol se olvida y los jovenes se encuentran solos ante el mundo, ante todas sus agresiones, sus nuevos valores y su consumismo, que inserta pautas culturales que muchas veces no benefician a nadie... Así se destruyen no sólo instituciones como bien indica Isidoro, sino personas.

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