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Viejo Alvatroz dijo: 20.01.07
Es Muy Largo, Pero Vale la Pena
Con que lo lean completo me sentiría satisfecho.

1942, Batalla de Guadalcanal, Oceano Pacifico.
Enfrentamiento Anfiibio y Aéreo entre La Marina Y Las Fuerzas Aereas Imperiales Japonesas contra el Ejercito de EEUU

"Volvimos a formar y nos dirigimos hacia foco del combate. A unas seis millas ante nosotros, sobre lo que parecia ser Tulagi, apercibí un grupo de ocho aviones enemigos. Debo reconocer que tengo una vista excepcionalmente buena, lo que me daba la ventaja de poder ver e identificar al adversario cuando él aún no me habia visto.
Reconocí su nacionalidad por la formación que llevaban : dos patrullas de cuatro y a 5.500 metros de altitud. ! Aviones norteamericanos ¡, anuncié a mis compañeros.

No debian de habernos visto acercar a ellos por detrás, pues, de haberse apercibido, nos hubiran atacado inmediatamente aprovechando su superior altitud. " Si de verdad quieren entablar combate-pensé- romperán la formación". Pero no,; aún la cerraron más.

No sospechaban, pues, nuestra paroximación y se nos presentaba una magnifica ventaja. Si yo podia abatir dos aviones de cada patrulla sorprendiendoles por detrás y por debajo, mis compañeros harian lo demás.

Abrí gases al máximo.....Poco me importaba si los otros dos Cero no lograban seguirme. La rapidez constituye el elemtno primordial en toda situación como aquélla y no podia dejar pasar tan magnífica ocasión.
Pero además tenia buenas razones para adoptar este modo de obrar…..No era ya aquella la primera vez que sorprendia una formación enemiga por detrás y por debajo.Cuantas veces lo habia hecho, conseguí abatir por lo menos dos aviones en el primer ataque.
La primera vez fue sobre Soerabaya, cuando derribé dos aviones holandeses; la segunda y la tercera sobre PortMoresby, siendo mis adversarios Bell P-39 ‘Airacobras’

Fue disminuyendo la distancia……..Quinientos, cuatrocientos, trescientos metros. Distinguia ya todos los detalles cuando me dí cuenta de que habia caído en una trampa. Hasta aquel momento estaba convencido de que iba a tener que vérmelas con cazas y no con aviones torpederos Grumman TBF ‘Avenger’.No era extraño, pues, que hubiesen cerrado la formación………Nos habian visto y se acercaban para protegerse mutuamente.

Maldije mi estupidez. Estaba ya a menos de cien metros y distinguia claramente las torretas, y, en cada una de ellas , dos ametralladoras de 12,7 mm.

Imposible escapar……..Dieciséis bocas de fuego me estaban apuntando. Si viraba, me ofreceria de panza a su tiro concentrado. Tenia pues que seguir………Ochenta, sesenta, cincuenta metros. Ya no podia acercarme más y presioné rabiosamente el disparador. Mis cañones de 20 mm. Y las ametralladoras norteamericanas dispararon casi simultaneamente, llenando de balas el reducido espacio que nos separaba.

Un ruido espantoso, imposible de describir, llenó mi cerebro. Me parecio como si explotara el mundo. El Cero se bamboleó como un juguete. ‘¿Qué ha pasado?¡’ No tenia la menor idea; solo la impresión de haber recibido un garrotazo horrible en la cabeza. El cielo se iluminó de llamas rojas y perdí el conocimiento por unos segundos. Al recuperarme, vi que, con el mio, eran dos más los que caian al mismo tiempo. Las balas me habian arrancado los dos tercios del parabrisas. Volví a perder la conciencia.

Debí de caer como una piedra.Al cabo de cierto tiempo, el aire fresco que entraba por el parabrisas me hizo recobrar el conocimiento.La primera imagen que se me presentó fue la de mi querida madre. ‘¿Qué te pasa, pues? ¿No te da vergüenza desmayarte por una herida tan pequeña?’, parecia decirme.

Desde los 5.500 metros habia caido a 2.000 y continuaba cayendo, perdido el control de los mandos, cuando, de repente, se me ocurrió llevar a cabo un ataque suicida. ‘Si tengo que morir-me dije-tengo que llevarme por delante un barco norteamericano…………!preferible un barco de guerra ¡’ Me acordé de haber visto algunos pocos minutos antes. Los barcos cortos y gruesos eran transportes; los largos y finos, acorazados. Si hechaba a pique a uno de éstos, seria un honor para mi.
Miré a mi alrededor pero no vi nada; absolutamente nada ‘¿Qué me pasa ahora?’ Me di cuenta entonces de que tenia la cara acribillada de fragmentos de proyectiles y de que estaba ciego.

El Cero seguia picando hacia el mar. El aire se colaba en el Cockpit con tal violencia que era incapaz de juzgar las condiciones del motor y tratar de formarme ideade mi vuelo. Cosa extraña, no sentia dolor alguno. Maquinalmente, por la fuerza de la costumbre, tiré de la palanca. El avión pareció salir del picado y tomar posición horizontal. La violencia de la corriente de aire se atenuó inmediatamente.

Traté de manipular la manecilla de gases. La mano izquierda la tenia completamente inerte y no podia ni doblar los dedos. Cuando quise apoyarme sobre el palonnier, me di cuenta de que tambien la pierna izquierda la tenia paralizada.


Desesperado, solté la palanca y me froté los ojos con la mano derecha, lo más fuerte que pude y durante mucho tiempo.Entonces empecé a distinguir el extremo del ala izquierda. Aunque debilmente, con el ojo izquierdo veia algo. Seguí frotandome el derecho, pero no consegui devolverle la visión.


Todo me parecia teñido de rojo, como si el mundo entero ardiese furiosamente. Me golpeé la pierna y el brazo izquierdo con la mano derecha,pero no sentí nada;estaban paralizados. ‘¿Pro qqué me ha pasado?’, me preguntaba sin cesar.

De repente sentí en la cabeza un dolor espantoso que me cortaba la respiración. Me palpé torpemente el craneo con la mano derecha y la saqué chorreando sangre.

En aquel momento, jadeante aún, apercibí unas sombras negras pasando debajoel ala derecha; luego , otras, pero sin que pudiera reconocer de qué se trataba. Me estaba preguntando qué podia ser aquello, cuando, dominando el ruido del motor, oi tableteo de ametralladoras y que varias balas atravesaban las alas haciendo vibrar el Cero…….Estaba volando justamente encima del convoy enemigo……….’¿Así es como va a terminar mi vida?’ me dije, abandonando toda esperanza. Luego, recobré algo de conocimiento y conseguí controlar los mandos. ‘!Puedo estrellarme cuando quiera contra un barco norteamericano…….! A que prolongar esta lucha inutil¡’ Habiendo aceptado la idea de morir inevitablemente, me tranquilicé mucho y pude concentrarme en el avión.

Entonces me vino un pensamiento. ‘¿No he abatido hoy varios aviones enemigos? Probablemente, mi lista de victorias ha subido ya a sesenta. Les he causado la misma muerte que yo voy a conocer ahora. ¡ Llegó mi vez ¡’ Siempre habia sabido que llegaria. Acababa de cometer el mayor y último error de mi vida tomando a aquellos aviones torpederos por cazas monoplazas.

De todas formas, habia conseguido enfrentarme por fin a aquellos aviones de la Marina norteamericana con quienes tanto deseaba combatir……No podia quejarme.

Entonces me puse a considerar las posibilidades que tenia de sobrevivir. Decidí que estaba condenado. ‘Si puedo, voy a intentar entablar combate con un caza enemigo. Moriré como debe morir un piloto de Caza : en combate aereo. Además, quizá me dé tiempo a estrellarme luego contra un barco.

Cazas enemigos tenia que haber muchos alrededor del convoy. Entonces empecé a describir amplios circulos. Pasaban los minutos y, aunque no sucedia nada, yo estaba convencido de que iba a ocurrir. ¿Oiría por fin el tableteo de ametralladoras de un avión picando sobre mí? Y seguí esperando, volando inutilmente. Se diria que estaba solo en el cielo.

Miré al mar, debajo de mi, y comprendí que me dirigia hacia Tulagi. Me sentia por minutos con más lucidez y veia mejor con el ojo izquierdo. Tendí la mano derecha hacia la izquierda y abrí gases.El Cero aumentó de velocidad imediatamente. ‘Si esto continua-me dije-puedo tomar altitud, y, si la suerte no me abandona del todo, podré, incluso, llegar a Shortland, o a Bouka…….Quizá a ver Rabaul.’

Habia aceptado la idea de morir, pero la anturaleza humana se imponia y estaba deseando retrasar este momento lo más posible. Mientras el avión siguiera volando y si conservaba el conocimiento, aún no se habia perdido toda esperanza…….Pero ante todo, tenia que detener la hemorragia. Me quité los guantes y me tenté las heridas.
La de la cabeza, que pareció la más grave, seguia sangrando. Hundí el índice y el dedo corazón de la mano derecha en el agujero abierto en el casco de vuelo. Entraron profundamente; la herida era viscosa. Desde luego, el craneo habia sido tocado, pero, cosa increible, pensaba con raciocinio y empezaba a ver mejor que antes.

Me acordé entonces de lo ocurrido a Ryuma Sakamoto, un valiene samurai que sobrevivió a una terrible herida que le causó en la cabeza un criminal. ‘!vamos¡ Con un poco de suerte, llegarás a Shortland. Tienes que tratar de llegar’

La cabeza me pesaba anormalmente y la hemorragia continuaba. ‘Debo tener algo dentro’, pensé. (El examen médico posterior demostró que habia sido herido por dos balas de ametralladora de 12,7 mm. Y que numerosos fragmentos se habian alojado en la bóveda craneal) La sangre, caliente y viscosa, me corria por la nuca. El cuello del uniform y el Foulard que llevaba anudado formaban una pasta viscosa muy desagradable. La cara, expuesta al viento de la velocidad, me parecia tenrla lacerada, resquebrajada por la sangre coagulada.
Mi situación seguia siendo desesperada. Ya podia distinguir la rosa de la brújula. Para alcanzar Shortland tenia que seguir en sentido inverso el camino que habiamos recorrido por la mañana, pero no conseguia orientarme. Felizmente, cuando volaba hacia Guadalcanal, preví la posibilidad de sufrir averia en la brújula y que me viera aislado de los otros cazas.La única solución ya la habia decidido; consistia en orientarme por el sol.

A cada momento, me escupia en la mano derecha para frotarme los ojos ‘!Nada, imposible¡’ ¡ Ni el sol puedo ver ¡’, me dije, desesperado. No tenia más que un consuelo; que el avión seguia volando a pesar de los graves daños recibidos.. En buena lógica, debia aberse abatido hacia mucho tiempo.

Comprobando mi incapacidad para descubrir la dirección de Shortland, traté de nuevo de detener la hemorragia. Yo llevaba siempre compresas triangulares , para un caso parecido. Saqué una y traté de aplicarmela a la cabeza, pero el viento de la velocidad me la arrebató enseguida.. En la segunda tentativa, no tuve más éxito. Y no era de extrañar, puesto que, para hacerlo, tenia que pilotar con una sola mano.
Desanudé el foulard, puse un extremo bajo el pie derecho y, sosteniendo el otro con la mano derecha, corté cuatro tiras apretando el cuchillo entre los ientes. Pero el viento me arrancó enseguida tres tiras de aquellas que tanto trabajo me habia costado hacer.No me quedó más que una.
Me incité a la calma. ‘!Por impaciente, has perdido las compresas y estas tiras.’ Para disminuir la fuerza del aire bajé el asiento lo más que pude. Luego, coloqué los mandos del motor y la palanca en posición que permitieran volar al avión sin intervención por mi parte. ‘!Ahora, prueba a ver’

Sujeté con los dientes un extremo de la última tira, para que no se la llevara el viento, y, con la mano derecha, la introduje, centimetro a centimetro en el espacio que quedaba entre la cabeza y el casco de vuelo. Conteniendo la respiración, apreté el cierre de este al máximo. La sangre dejó de correr.

Tuve la impresión de que estos esfuerzos habian durado por lo menos media hora.En el momento en que empezaba a tranquilizarme, me vi asaltado por el peor enemigo del aviador : el sueño. Noté que me hundia en el sopor;en un sopor donde ya no sufria y al que me seria dificil resistir.

Finalmente, habiendo conseguido abrir el ojo izquierdo, miré a mi alrededor y, con gran sorpresa, descubrí que el Cero se hallaba en vuelo invertido.Lo puse inmediatamente en posición horizontal y gané altitud. Si no conservaba por completo el conocimiento era seguro que me estrellaria en el mar.Me golpeé la cabeza con el puño : el dolor me hizo despertar durante un momento.

Al cabo de algunos minutos el dolor llegó a una intensidad casi intolerable. Tenia ganas de gritar.La cara me parecia como si ardiera. Tenia la sensación de estar quemado.Sin embargo, me sumergian oleadas de agotamiento y de nuevo me asaltó el sueño. El Cero vacilaba a medida que mi mano iba quedandose inerte. El horrible dolor que me producian las heridas no bastaban para tenerme despierto. Me vi forzado a golpearme otra vez con el puño.

Sin embargo, el avión volaba derecho y horizontal.Luché desesperadamente para mantnerme despierto. Cada vez que estaba a punto de sucumbir, me golpeaba la cabeza. De repente, sentí hambre. Cosa de media hora antes de llegar sobre Guadalcanal, habia consumido la mitad de los makizushi (pasteles de arroz) que llevaba siempre para las largas misiones.Me quedaban algunos y esto bastaria para impedir que me durmiera.


Con las manos, sucias de sangre, me metí los pasteles en la boca y me impuse para comermelos. Pero al cuarto, sentí un malestar repentino y vomité todo lo que habia comido. El estómago rechazaba el alimento. Tenia que volver a empezar el procedimiento de los puñetazos en la cabeza.

Yo sabia que más pronto o más tarde iba a dormirme y que aquello suponia el final. ‘!Nunca llegaré a Shortland o a Bouka……¡ Más vale que vuele hacia Guadalcanal para estrellarme contra un avión enemigo antes de errar sobre el océano hasta perder por completo el conocimiento o que se agote el carburante ¡.

Viré en redondo, pero entonces se aclararon mis ideas como por milagro. De nuevo volví a pensaren la posibilidad de alcanzar un aeródromo japonés. ‘! Vuelve a virar ¡’Puse rumbo hacia lo que creia buena dirección y, un momento después, me volvia a asaltar el sueño, y de nuevo viré rumbo a Guadalcanal, resuelto a ejecutar mi ataque suicida. Pero, tan pronto lo hice, el mismo resultado : mis ideas se aclararon. Repetí los mismos movimientos tres o cuatro veces.
Estaba en un dilema……..Entre el poderoso instinto de conservación y el ardiente deseo de terminar aquel vuelo estúpido con una muerte gloriosas.Los dos sentimientos se sucedían, cada vez en sentido opuesto.
De pronto, volví a quedarme completamente ciego. Las siluetas de las islas que veia, desaparecieron de repente, y el cuadro de a bordo se borró ante mi ojo izquierdo. No se podria imaginar peor situación. Ya no sabia donde estaba ni en que dirección estaba Guadalcanal o mi base. Aún traté de escupirme en la mano y frotarme los ojos, pero no tenia saliva. Tenia la boca completamente seca.

Me sentia al límite de mis fuerzas físicas y morales. Ciego, perdido, medio paralítico y con el Cero que empezaba a cabecear en todos los sentidos como si hubiese perdido la estabilidad. Moví desesperadamente la palanca, tratando de mantener horizontal el avión.

De repente, recuperé la vista. Estelas blancas pasaban a una velocidad loca ante mi. Estaba casi en el agua. Eran las crestas de las olas que pasaban justamente por debajo de mis alas.

Un minuto después, distinguia, delante de mí, una isla. ‘! Estoy perdido ¡’ , grité. Pero, al acercarme a la isla, descubrí que se trataba de un chubasco muy bajo sobre el mar. Cometí el mismo error varias veces……Hacia cerca ya de dos horas que volaba en aquel estado.
Por fin, las ideas se me aclararon lo suficiente para permitirme distinguir la aguja y las letras grandes de la brújula. Mis probabilidades de alcanzar una base japonesa eran mayores que lo que habian estado siendo desde que me hierieron. Estimé que me hallaba al Norte-Nordeste de las Salomón.

Con la manga de la cazadora traté de limpiar la sangre que habia manchado el mapa y extendí este sobre las rodillas. Tracé una X en el punto en que creia encontrarme; luego, viré 90º alOeste, esperando cruzar el archipielago de las Salomón, orientado casi en dirección Norte-Sur.

Cuarenta minutos después, víi un arrecife en forma de herradura. Era una de las islas Green, que, por su forma tan particular, habia atraido mi atención por la mañana. Si seguia así, no tardaria en llegar. Me habia desesperado durante algún tiempo pero luego todo parecia arreglarse. No hay nada que desanime más a un piloto, que verse perdido, sobre todo cuando el carburante se va agotando.

Me habia confiado demasiado pronto……..Apenas hube tomado mi nueva ruta, el motor se paró y el avión empezó a caer. Los depositos principales los llevaba ya vacios pero me quedaban unos cien litros en el depósito suplementario. Mas, para economizar carburante, volaba con una mezcla tan pobre, que el moor no respondió cuando lo alimenté con el depósito suplementario. Solté la palanca para mover la manecilla de gases con la mano derecha, pero tenia que soltarla a cada momento para accionar la bomba de alimentación. Estaba ya rozando la superficie del mar, cuando, por fin, el motor empezó a zumbar………Hasta entonces, habia estado accionando simultaneamente la manecilla de gases y la bomba, y dominando la caida del avión con una pierna y un brazo paralizados y tuerto del ojo derecho……..Estaba empapado en sudor frio.
Poco tiempo después, avistaba Nueva Bretaña. Rabaul no estaba lejos. Mi deseo de llegar creció como las llamas y empecé a ascender lntamente, tratando de tomar altitud para luego, ir descendiendo sobre la isla. Pero aquello consumia carburante. Luego, de pronto perdí oda esperanza………Una gran nube negra aparecia directamente ante mí cuando alcanzaba ya los 1.500 metros. No me quedaba otra solución que virar; no podia permiirme atravesar aquella nube.

De nuevo puse rumbo Sudoeste. Debajo de mí distinguí varias estelas blancas. Me pareció que las producian barcos de guerra japoneses con rumbo Sur y a toda máquina. ‘Si me posara cerca de ellos- me dije-seguramente me recogerian’ Pero asi corria el peligro de retrasar una misión importante y no debia hacerlo. Segí, pues, mi camino hacia Rabaul.
Los minutos transcurrian al ritmo de mi motor.Me sentia intensamente cansado, pero ya no era aquella somnolencia que habia estado a punto de llevarme a la muerte. Al cabo de un rato,que me fue imposible precisar, ví bajo mi ala derecha un gran crater……..’Ese es el crater que está al lado de la pista………….’! Es Rabaul ¡’

No me atrevia a creerlo. Todo parecia desarrollarse como en un sueño. (Luego, supe que habia estado volando durante ocho horas y media)

Me iba a ser muy dificil aterrizar, pues la pierna izquierda la tenia inerte y no podria presionar bien sobre el timón. Temí no poder aterrizar, pues el avión habia sufrido terriblemente con el fuego enemigo, y era milagroso que aún se mantuviera en el aire. En casos como éste, lo normal es posarse sobre el agua., pues, incluso si el avión se hunde, las embarcaciones mantenidas siempre en alerta pueden venir en tu ayuda.
Me preparé al choque y, lentamente, fui reduciendo gases. El Cero iba perdiendo altitud gradualmente. Pero, al descender, cambié otra vez de idea. Estaba seguro de que mis horas estaban contadas. Incluso si conseguia posarme en el agua y me salvaban, no viviria mucho tiempo. Me daba vergüenza haber podido dar tanto trabajo a mis amigos para sacar del agua a un hombre que ya no podria prestar servicio. Aunque fuera más peligroso, tenia que aterrizar sobre la pista y evitar todos los trastornos que iba a causar posándome en el agua.

Detuve,pues,el descenso y evolucioné alrededor de la pista, estudiando el mejor modo de presentarme. Di una pasada infructuosa, volví a subir y quise ver si el tren de aterrizaje funcionaba bien. Habiendo sufrido el avión graves averias, pocas esperanzas quedaban. Pero la bombillita verde del cockpit se encendió, indicandome que el tren de aterrizaje habia salido ya. Esto y el comprobar que los flaps también funcionaban me produjo asombro. Después de todo no habia que desesperar.

Las perspecivas me parecieron favorables. Volví a un extremo de la pista y empecé a descender. Pero como no podia saber qué iba a ocurrir- el tren de aterrizaje, por ejemplo, seguia preocupandome-, corté el encendido para evitar el peligro de incendio o explosión. Habitualmente solia hacerlo con la mano derecha. Esta vez no podia, pero despues de haberme contorsionado cuanto me permitia la parálisis de la pierna y el brazo izquierdo, conseguí accionar el contacto con la pierna derecha.
Estimando mi altitud y la velocidad de descenso por la cima de un bosque de cocoteros que distinguia vagamente, me deslicé hacia la pista. Por fin, pilotando como envuelto en la niebla, sentí que las ruedas rozaban el suelo.

Como habia cortado el encendido y la hélice se detuvo casi instantaneamente, pude darme cuenta de la disminución de velocidad sufrida por el avión al rodar.

Al saber que estaba en Tierra, un indescriptible sentimiento me llenó el cerebro y todo el cuerpo. Es un instante supremo que sólo un piloto puede conocer. ‘ ¡ He vuelto ¡ ‘ Este alegre pensamiento borraba todo lo demás. Sentí que, sin duda a consecuencia del relajamiento de la tensión, el sueño me invadia de nuevo. Pero esta vez no tenia que luchar y me abandoné a un mundo sumergido en niebla roja……..Que ocurrií luego, si he de decir la verdad, sólo me acuerdo de que, antes de perder el conocimiento, oi voces pronunciando mi nombre y que me agarraban.
Tambien oí gritos de ‘!Sakai,Sakai ¡’ ¡ No te dejes morir ¡

Subieron unos hombres a las alas del Cero. Eran el Capitán de Fragata Kozono- Jefe del Estado Mayor- el capitán de Corbeta Nakajima , un Jefe de Grupo y el teniente de navio Sasai, Jefe de mi Escuadrilla. Me soltaron el vendaje y el cinturón de seguridad y, levantandome, me bajaron con cuidado al suelo.

La cara- me dijeron más tarde- la tenia tan cubierta de sangre coagulada y tan espantosamente hinchada, que les parecí llegado de otro mundo y hasta mis pilotos se horrorizaron y apartaron la vista.

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Esta es la historia-la saga- de Saburo Sakai……Resulta casi increible y hoy se clasifica entre los más hermosos hechos de heroismo. No creo que durante la última guerra, haya tenido lugar otra acción tan extraordinaria como ésta. Sakai voló cerca de nueve horas en su pequeño avión monoplaza monomotor, abatió cuatro aviones enemigos –elevando así a 60 el número de sus victorias-, y recorrió una distancia de 560 millas naúticas en las espantosas condiciones en que se encontraba después del combate. Sakai es el mejor testimonio que se puede citar, tantoen favor de su valentia como de las excepcionales virtudes técnicas del caza Cero.
Cerca de un año tuvo que permanecer Sakai en el hospital después de este episodio. Curó de sus heridas, pero quedó tuerto del ojo derecho.

5 Comentarios | Registrate y participá

Viejo :lalala: dijo: 20.01.07
Hereo no se, simplemente la fuerza de la autoconservacion...

Muy bueno el relato.

Saludos.-
Viejo Baofu dijo: 20.01.07
La lei por partes, y siendo que un héroe representa los valores de la cultura de donde proviene, yo diria que si, Sakai es un héroe para japon. Corrijanme si me equivoco.
Viejo Lisandro83 dijo: 20.01.07
Uno es héroe en donde proviene, creo que para los eeuu no es ningún héroe y es mas muchos pilotos de eeuu hicieron grandes cosas en donde su país los consideraron héroes, si es una gran historia de supervivencia, pero el heroísmo para mi tiene que tener otras cosas
Viejo kmy73 dijo: 15.09.08
demasiado largo para leer
Viejo aguanteluchoaviles dijo: 15.09.08
no fallecio hace poco? (2000 para arriba?)

antes de morir vi al hijo de el australiano que se mando solo contra todos los tojo juntos y que despues saburo recomendo para la medalla de honor.un grande

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