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Viejo Vladimir Levin dijo: 25.03.09
Parecidas en casi todo, han evolucionado de modo completamente dispar.

En los primeros años del siglo XX, australianos y canadienses podían preguntarse por qué sus países, siendo tan parecidos a la Argentina en tantas cosas, no podían ser tan ricos y prósperos como el ubicado en el confín de América del Sur.
Pero hace varias décadas que es en la Argentina desde donde se mira a esos dos lejanos Estados, que parecen los hermanos que consiguieron prosperar.
Territorios extensos, población surgida por colonización, alta proporción de inmigrantes, baja densidad poblacional, grandes recursos naturales, diversidad climática. Casi todos son factores comunes, menos el destino.
Las comparaciones arrojan resultados más que curiosos. A Canadá le bastaría agrandar su territorio en poco más del 5% e igualaría a China en superficie. Pero tiene menos población que la Argentina. El área continental argentina cabría más de tres veces en el territorio canadiense, que posee una densidad poblacional que apenas llega a las tres personas por kilómetro cuadrado.
Pero el "páramo" del extremo Norte de América es increíblemente próspero. Las exportaciones superan en más de seis veces las argentinas. El producto bruto per cápita es más de tres veces mayor. La mortalidad infantil y el desempleo son la mitad que aquí, o menos.
Con Australia, las diferencias no son menores. El territorio también es más de dos veces mayor que la superficie continental de nuestro país. Pero los habitantes no llegan a 20 millones. La densidad poblacional es de dos habitantes por kilómetro cuadrado.
Si en estas tierras el lema fue "gobernar es poblar", en las "hermanas separadas al nacer" la concepción fue muy distinta.
La explicación puede ser que Australia no se vio exigida de ocupar todo su territorio por la falta de un país limítrofe que le disputara sus extensiones. Al fin y al cabo, el país que en breve será sede de los Juegos Olímpicos puede ser considerado el continente más pequeño del mundo o la isla más grande del planeta.
Algo parecido pasa con Canadá, cuya población se extiende a lo largo de la franja lindante con su vecino y principal socio. En el resto, habrá que esperar que las modernas tecnologías faciliten la instalación de poblaciones donde el clima es sumamente adverso.
También a la hora de buscar justificaciones puede argumentarse que a los canadienses la vecindad con el país más poderoso de la Tierra les facilitó el despegue.
Pero basta mirar a México -que tiene indicadores mucho menos favorables que su socio en el Nafta- para darse cuenta de que no todo pasa por tener a los Estados Unidos del otro lado de la frontera.
Además, ese mismo argumento tampoco funciona con Australia, que noi tiene fronteras terrestres con nadie.
Por otra parte, la proximidad de los que hasta 1997 fueron los pujantes mercados asiáticos tampoco podría explicar la bonanza del país de los canguros y los koalas.
La creciente riqueza de los dos países comparables respecto del nuestro comenzó hace muchos años, mucho antes de que los países del sudeste de Asia fueran llamados "tigres" o "dragones".
Los datos que resultan envidiables se multiplican en casi todas las áreas, y en la laboral son sencillamente sorprendentes. No sólo la tasa de desocupación es muy inferior a la que se instaló en la Argentina desde hace unos años. Además, participa del mercado de trabajo una proporción mucho mayor de la población total.
En nuestro país trabaja o busca hacerlo el 42,4% de los habitantes. En Australia y Canadá esa proporción pasa del 60 por ciento. Si las tasas de participación fueran tan altas aquí, el desempleo sería más del doble.
Si se piensa que la actual bonanza es fruto de políticas proteccionistas, basta revisar las tablas del Fondo Monetario Internacional para descubrir que en las dos "hermanas separadas" y ricas el arancel promedio a las exportaciones es significativamente más bajo que en la Argentina.
Las dos economías "envidiables" pasan además por un período de bonanza extraordinaria, con baja de las tasas de interés y sostenida salud de las cuentas públicas. ¿Qué no daría el ministro de Economía, José Luis Machinea, por poder ponerse con el FMI a calcular, como Canadá, cuánto será el superávit del próximo ejercicio?
Y por si todo esto fuera poco, ni Australia ni Canadá muestran peligro de inflación, a pesar del vigoroso crecimiento.
Por poner un ejemplo, baste decir que Australian Bureau of Statistics (ABS) difunde sólo por trimestres -y no por mes- la evolución del costo de vida.
Tal vez la clave de algunas diferencias pase por el gasto público. Otro dato curioso que surge del sistema oficial de estadísticas de Australia es que, siendo un país bastante más rico que el nuestro, paga US$ 1000 mensuales menos a sus legisladores.
Y en la cuenta de lo que perciben los senadores y diputados nacionales aquí figura sólo la remuneracióin al cargo, y falta, en cambio, una serie de adicionales que hacen crecer la cifra considerablemente.
Y en los canadienses, gran parte del progreso probablemente provenga de la capacidad que desarrollaron para producir bienes de alta tecnología. Desde aviones hasta productos de informática y computadora, e incluso software. Pero bastante más de la mitad de la riqueza que generan año tras año se debe a los servicios.
Con un PBI que es alrededor del doble del argentino y menos población está claro por qué los indicadores de ingreso per cápita muestran grandes disparidades. El alto nivel de empleo, además de la gran tasa de participación, parece indicar también una igualitaria distribución de la riqueza.
Para el FMI, en Australia, el crecimiento del PBI se ha aproximado a un promedio anual del 4,5% entre 1994 y 1998, lo que supera ampliamente las mediciones de las dos décadas anteriores y la aproxima a la "era dorada" de los diez años siguientes a 1960. "El crecimiento reciente es atribuible tanto al aumento de las horas trabajadas como a los incrementos de la productividad del trabajo y del capital", sostiene el organismo multilateral de crédito.
Y con grandes aumentos de la productividad nadie piensa que pueda haber devaluaciones. En el último año, las monedas de las dos "hermanas" se mantuvieron absolutamente estables.
Tal vez no haya que buscar motivos mágicos para ser como los países "comparables". Quizá creer en la solución mágica nos alejó de su suerte.
Por Jorge Oviedo
De la Redacción de La Nación


El lado oscuro del éxito

La economía de Canadá está de parabienes, pero no parece suceder lo mismo con sus habitantes, ya que la obesidad afecta a casi la mitad de la población, de acuerdo con David Lau, presidente de la Obesity Canada, organismo especializado en esa enfermedad.
Según consigna la agencia ANSA, Statistics Canada señaló que el 46% de los canadienses es obeso, y la mayoría de ese porcentaje está compuesta por personas pobres y poco instruidas, en lo que aparece como una contradicción con el éxito económico que está viviendo ese país.
Expertos de Obesity Canada subrayaron la relación que existe entre la obesidad y las enfermedades mortales o las que llevan a una invalidez total o parcial en el trabajo (diabetes, problemas cardíacos y cáncer). "El gobierno debe tener el coraje de afrontar este problema y poner a la población al corriente de los grandes riesgos que corre por un excesivo sobrepeso", reclamó Lau.


http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=30520

Editado por Vladimir Levin: 25.03.09 a las 02:09

3 Comentarios | Registrate y participá

Viejo Zerstorung dijo: 25.03.09
Artículo 5 de la constitución nacional... digo del reglamento del foro...
Viejo Purmamarca dijo: 25.03.09
La nota es falaz, no evalua la historia y presiones que recibieron los países.
Viejo Ignatius Reilly dijo: 25.03.09
Originalmente publicado por Zerstorung Ver mensaje
Artículo 5 de la constitución nacional... digo del reglamento del foro...
Muchas gracias por decirlo por mí.










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