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Viejo blackfire dijo: 21.02.07
creo que el sentimiento del nacionalismo es algo que habría que imitar de yanquilandia. Sinceramente el sentimiento de orgullo y amor por su bandera y país es una de las pocas cosas que si rescato como para importar. Y no es tan descabellado siendo un pais no mucho mas "antiguo" que el nuestro.

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Viejo acacomomeven dijo: 21.02.07
Originalmente publicado por blackfire Ver mensaje
creo que el sentimiento del nacionalismo es algo que habría que imitar de yanquilandia. Sinceramente el sentimiento de orgullo y amor por su bandera y país es una de las pocas cosas que si rescato como para importar. Y no es tan descabellado siendo un pais no mucho mas "antiguo" que el nuestro.
El nacionalismo es un egoismo de masas. Una fanfarronada que solo es concentida porque es compartida por muchos. es creer que un pais es el mejor de todos, solo porque uno nació en el.
Viejo KisselMordechai dijo: 21.02.07
No es creer que un pais es mejor, ahi estas reduciendo mucho a las concepciones mas extremas. Basicamente, el Nacionalismo consiste en resaltar lo propio, en amar nuestras tradiciones, nuestro pasado y nuestra historia, en defender nuestra tierra y nuestros intereses... Esto no trae aparejado necesariamente una descalificacion de lo ajeno, ni tampoco la idea de cerrarse y no querer el progreso en ninguna de sus formas, sino en defender siempre lo que nos pertenece, evitar que los intereses foraneos lo destruyan y corrompan y que eliminando asi nuestro sentimiento de pertenencia a nuestra sociedad nos utilicen para sus fines.

Algunos que atacan el Nacionalismo dicen que es un invento de la Burguesia, sin embargo no creo que sea algo tan simple como se plantea desde esa perspectiva ultracientifica que es el Marxismo: Mas alla de lo material se encuentra lo espiritual y tambien lo psicologico, y el sentimiento y la necesidad de pertenencia es algo propio de todas las personas... El niño se va adaptando a diversos grupos de pertenencia entre los que se identifica por sus caracteristicas similares, a medida que crece se afianza en diversos grupos cada vez mas amplios y mas complejos; desde mi punto de vista el ultimo grupo, el mas importante y sublime, el mas necesario para el crecimiento de un país, es el sentimiento de pertenencia a la Nacion. Ya pasamos demasiados años entre cipayos y vendepatrias, es hora de que de una vez tomemos lo nuestro y lo defendamos... Y con lo nuestro no me refiero a usar botas de potro y bailar chacarera, sino en ambitos tal vez mas importantes como son la economía, la educacion, la politica.

Sobre la carta del General: Ya la conocía, y sencillamente me parece emocionante y muy verdadera.
Viejo nonoalpedo dijo: 21.02.07
Originalmente publicado por donelectron Ver mensaje
Esta carta fue escrita por Juan Domingo Perón y enterrada en la base de la Pirámide de Mayo en 1950. Debería haber sido abierta en el 150º Aniversario de la muerte del Gral. San Martín, o sea el 17 de agosto de 2000. Lamentablemente la intolerancia y el odio de la mal llamada "Revolución Libertadora" o "Revolución Fusiladora" los llevó a desenterrar y destruir ese mensaje tan valioso.

Sin embargo fue conservado y fue leído en la fecha y tal como lo pidiera el Gral. Perón por los jóvenes de la JUP, en Plaza de Mayo.


Mensaje a los Jóvenes del Año 2000

La juventud argentina del año 2000 querrá volver sus ojos hacia el pasado y exigir a la historia una rendición de cuentas encaminada a enjuiciar el uso que los gobernantes de todos los tiempos han hecho del sagrado depósito que en sus manos fueron poniendo las generaciones precedentes, y también si sus actos y sus doctrinas fueron suficientes para llevar el bienestar a sus pueblos y para conseguir la paz entre las naciones.

Por desgracia para nosotros, ese balance no nos ha sido favorable. Anticipémonos a él para que conste, al menos, nuestra buena fe y confesemos lealmente que ni los rectores de los pueblos ni las masas regidas, han sabido lograr el camino de la felicidad individual y colectiva.

En el transcurso de los siglos hemos progresado de manera gigantesca en el orden material y científico, y si cada día se avanza en la limitación del dolor, es solamente en su aspecto físico, porque en el moral, el camino recorrido ha sido pequeño.

El egoísmo ha regido muchas veces los actos de gobierno y no es el amor al prójimo, ni siquiera la compasión o la tolerancia, lo que mueve las determinaciones humanas.

Esa acusación resulta aplicable tanto a los pueblos como a los individuos. Cierto que en uno y en otros se dan ejemplos de altruísmo, pero como hechos aislados de poca o ninguna influencia en la marcha de la humanidad. Es cierto que en ocasiones parece que se ha dado un gran impulso en favor de los nobles ideales y de las causas justas, pero la realidad nos llama a sí y nos hace ver que todo era una ilusión. Apenas terminada la guerra, ponemos nuestra esperanza en que ha de ser la última porque las diferencias entre las naciones se han de resolver por las vías del derecho aplicado por los organismos internacionales. Pocos años bastan para demostrarnos con un conflicto bélico de mayores proporciones el tremendo error en que habíamos caído. Hasta el aspecto caballeresco de las batallas se ha perdido y hoy vemos con el corazón empedernido como al cabo de veinte siglos de civilización cristiana, caen en la lucha niños, mujeres y ancianos.

Apenas un conflicto social ha sido resuelto vemos asomar otro, de más grandes proporciones, no siempre solucionado por las vías de la inteligencia y de la armonía sino por la coacción estatal o de las propias partes contendientes más fuertes, no el del mejor derecho.

Frente a esta lamentable realidad: ¿de qué han servido las doctrinas políticas, las teorías económicas y las elucubraciones sociales?. Ni las democracias ni las tiranías, ni los empirismos antiguos ni los conceptos modernos han sido suficientes para quietar las pasiones o para coordinar los anhelos. La libertad misma queda limitada a una hermosa palabra, de muy escaso contenido, pues cada cual la entiende y la aplica en su propio beneficio. El capitalismo se vale de ella no para elevar la condición de los trabajadores procurando su bienestar, sino para deprimirles y explotarles. Los poseedores de la riqueza no quieren compartirla con los desposeídos sino aceptarla y monopolizarla. E inversamente, los falsos apóstoles del proletariado quieren la libertad más para usarla como un arma en la lucha de clases que para obtener lo que sus reivindicaciones tengan de justas.

No ha empezado a alborar el liberalismo económico cuando -para impedir sus aplausos- tiene el Estado que iniciar una intervención cada vez más intensa a fin de evitar el daño entre las partes y el daño a la colectividad. Pero tampoco su intervencionismo constituye un remedio eficaz porque, o es partidista, o busca anular las libertades individuales y con ellas a la propia persona humana.

El mundo ha fracasado. Mas este fracaso, ¿será tan absoluto que no deje un mínimo resquicio a la esperanza?. Posiblemente podamos mantener el optimismo con la ilusión de que el avance de la humanidad hacia su bienestar es tan lento que no lo percibimos, pero de cada evolución queda una partícula aprovechable para el mejor desarrollo de la humanidad. El avance es invisible y está oculto por sus propios vicios a que antes he aludido, pero no por eso deja de existir.

Se haría más perceptible si cada uno de nosotros se despojase de algo propio en beneficio de sus semejantes, si tratase de dirigir las disputas con la razón y no con la violencia. Dentro de mis posibilidades así he procurado hacerlo y, en este sentido, he orientado mi labor de gobernante. Válgame por lo menos la intención y sea ella la que juzguen y valoren mis críticos del porvenir.

La humanidad debe comprender que hay que formar una juventud inspirada en otros sentimientos, que sea capaz de realizar lo que nosotros no hemos sido capaces. Esa es la verdad más grande que en estos tiempos debemos sustentar sin egoísmos, porque éstos nos han conducido solamente a desastres.

En nuestra querida Argentina, el panorama descripto se ha sentido sin ser cruento, pero en el orden general, los hechos prueban que ha sido el acierto la resolución que ha precedido nuestra realidad. La independencia política que heredamos de nuestros mayores hasta nuestros días, no había sido colectivizada por la independencia económica que permitiera decir con verdad que constituíamos una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana.

Por eso nosotros hemos luchado sin descanso para imponer la justicia social que suprimiera la miseria en medio de la abundancia; por eso hemos declarado y realizado la independencia económica que nos permitiera reconquistar lo perdido y crear una Argentina para los argentinos, y por eso nosotros vivimos velando porque la soberanía de la Patria sea inviolable o inviolada mientras haya un argentino que pueda oponer su pecho al avance de toda prepotencia extranjera, destinada a menguar el derecho que cada argentino tiene de decidir por sí dentro de las fronteras de su tierra.

Contra un mundo que ha fracasado, dejamos una doctrina justa y un programa de acción para ser cumplido por nuestra juventud: esa será su responsabilidad ante la Historia.

¡Quiera Dios que ese juicio les sea favorable y que al leer este mensaje de un humilde argentino, que amó mucho a su Patria y trató de servirla honradamente, podáis -hermanos del 2000- lanzar vuestra mirada sobre la Gran Argentina que soñamos, por la cual vivimos, luchamos y sufrimos!"

Juan Domingo Perón
Que me perdonen, pero me hizo acordar a el abuelo Simpson.
Puro Bla bla de un viejo quejumbroso.

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