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Viejo CAssIeL dijo: 23.03.06
Estabamos hablando del golpe del `76, no sabia que NO DEBIA abstenerme de nombrar los comienzos de la guerrilla... sin embargo los comienzos de estos grupos los inflingen los gobiernos, son los llamados 'creadores de cucos', habiendo leido Maquiavelo supongo que sabras a que me refieron... queres que hablemos de comienzos de la guerrilla en Tucuman? (esbozos en la decada del 30, realidad en el 50)...

Bueno, el gobierno de Aramburu no era un gobierno democratico, o acaso no recuerdan la noche de los bastones largos?!... bueno asi como vos pones una lista comienzo con la mia... estos son solo periodistas mañana pongo, obreros, niños, estudiantes, etc... cifras del Conadep:

Periodistas desaparecidos


Claudio Adur (11-11-76), diarios Crisis y El Cronista Comercial, revista Arte Hispanoamericana. Fundador del Centro de Estudios e Investigaciones Artísticas. Docente.


Ricardo Emir Aiub (09-06-77), periodista de Coronel Dorrego.


Alejandro Martín Almeida (17-06-75), agencia de noticias Telam.


Lucina Alvarez de Barros (07-05-76), revista Barrilete. Docente.


María Elena Amadío (30-03-76), revista Discusión.


Andrés Lucio Ariza (22-07-76), periodista de Córdoba.


Juan José María Ascone (18-05-77), diario La Opinión, revistas Primera Plana y Competencia. Corresponsal extranjero.


Jorge Alberto Asenjo (12-06-76), periodista de Cinco Saltos, Río Negro.


Oscar Osvaldo Barros (07-05-76), revistas Crisis y Barrilete. Escritor.


María Bedoian (12-06-77), revista Dinamis y radio Municipal.


Horacio Félix Bertholet (01-10-76) Canal 2 de La Plata y docente en la Escuela de Periodismo de La Plata.


Alicia Raquel Burdisso Rolotti (21-06-77), periodista de Tucumán.
Miguel Angel Ramón Bustos (30-05-76), diario El Cronista Comercial y revista Panorama. Poeta.


Juan José Capdepón (04-78).


Roberto Carri (24-02-77), diario La Opinión, revistas Primera Plana y Extra. Sociologo, escritor y docente.


Aldo Néstor Casadidio (07-12-76), periodista de la Casa de Gobierno de Mendoza.


Conrado Guillermo Ceretti (27-07-76), revista Panorama, diarios Clarín y La Opinión. Licenciado en Letras, traductor, ensayista y docente.


Jaime Colmenares (02-01-77).


Haroldo Pedro Conti (05-05-76), revista Crisis. Como escritor obtuvo el Premio Barral, Casa de las Américas, Life, Municipal de Buenos Aires, Fabril Editora y Universidad Veracruzana.


Daniel Alberto Danquen (15-05-77), diario Clarín.


Eduardo Defieri (1977), periodista independiente de Buenos Aires.
Julián Delgado (04-06-78), revista Mercado y diario El Cronista Comercial.


Héctor Ernesto Demarchi (05-08-76), diario El Cronista Comercial. Delegado sindical.


Carlos María Denis (27-03-77).
Pablo Hermes Dorigo (20-08-76), empleado de Canal 9 de Buenos Aires.


Dardo Sebastián Dorronzoro (25-06-76), colaborador de los diarios Alberdi de Vedia, El Civismo de Luján y La Gaceta de Tucumán. Escritor.


Alicia Graciana Eguren de Cooke (26-01-77), revista Nuevo Hombre.


Guillermo José Espinosa (18-01-76).


Rodolfo Jorge Fernández Pondal (05-08-77), director adjunto de la revista Ultima Clave.


Claudio Arnoldo Ferraris (30-07-77), poeta y trabajador gráfico del diario La Opinión.


Ernesto Luis Fossati (26-11-76), revista Panorama.


Jorge Horacio Foulkes (17-03-78).


Gerardo Francisco Gatti Acuña (09-06-76), trabajador gráfico.


Raymundo Gleyzer (27-05-76), revistas Panorama, Life, Parabrisas, Time, Georama, Editorial Códex y Alexoraft. Cineasta.


Célica Gómez (03-01-78), agencia de noticias Télam.


Alberto Jorge Gorrini (03-06-78), periodista y fotógrafo. Profesor de Filosofia.


Luis Rodolfo Guagnini (21-12-77), diarios La Opinión, Clarín y El Cronista Comercial, corresponsal de Interpress Service, El País de España, Latin American Political Report y Latin American Economic Report de Londres.


Diana Griselda Guerrero (27-07-76), diarios El Cronista Comercial y La Opinión, revista Discusión.


Norberto Habbegger (08-78), subdirector del diario Noticias, revistas Panorama y Primera Plana. Escritor.


Jorge Rodolfo Harriague (12-77).


Mario Hernández (11-05-76), codirector de la revista Militancia y director de El Descamisado. Abogado.


Mario Herrera (24-05-76), revista Confirmado.


Juan Carlos Higa (17-05-77), diario japonés Akoku Nippo. Poeta.


Daniel Saúl Hopen (17-08-76), periodista y sociólogo.


Ignacio Ikonicoff (12-06-77), diarios La Opinión, El Mundo y Noticias, revista Panorama, agencia Interpress Service. Dirigente del Sindicato de Prensa de Resistencia. Doctor Honoris Causa de La Sorbona.


Santiago José Illa (12-05-76).


Maurice Jaeger (08-07-75), corrector y crítico literario de La Gaceta de Tucumán.


Alfredo Kolliker Frers (15-12-76), diario alemán La Plata Ruff y Prensa Libre.


Miguel Francisco Lizaso (14-09-76), revista La Causa Peronista.


Susana Lugones (24-12-77), diario La Opinión, revistas Siete Días y Crisis.


Francisco Eduardo Martín (14-05-77), diario La Nación, ex delegado sindical en esa empresa.
Mario Martínez (23-01-77).


Elsa Martínez de Ramires (30-05-78).


José Mario Martínez Suárez (23-12-77), periodista uruguayo.


Heraldo Juan Marucco (03-05-77), editorial Atlántida, secretario Adjunto de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (Apba).


Nebio Ariel Melo Cuesta (08-02-76), periodista uruguayo.


Liliana Molteni (21-06-76), periodista, cofundadora del Centro de Estudios Pampeano.


Susana Beatriz Medina de Bertholet (01-10-76).


Luis Carlos Mónaco (11-01-78), periodista de Córdoba.


Toni Agatina Motta (11-80), periodista estadounidense corresponsal del Dailly News de Roma.


Daniel Moyano Vega (1976), diario Los Andes de Mendoza.


Paulo Alberto Nazar (23-04-77).


Héctor Germán Oesterheld (06-77), guionista de historietas, creador de El Eternauta y Sargento Kirk, entre otros.


Carlos Alberto Pérez (08-05-76), director del suplemento literario del diario Clarín y gerente de Producción de Eudeba.


María José Perrier (30-10-76)


Rafael Perrota (07-77), director y propietario del diario El Cronista Comercial.


Horacio Norberto Poggio (23-07-76), dirigente del Sindicato de Prensa de Córdoba.


Enrique Raab (16-04-77), diarios La Opinión, Clarín y El Cronista Comerical, revistas Primera Plana, Siete Días, Confirmado, Visión y Análisis.


José Eduardo Ramos (01-11-76), diario Noticias de Tucumán y Canal 10 de Tucumán.


Edgardo Sajón (11-04-77), diario La Opinión.


Roberto Jorge Santoro (01-06-77), director de la revista Barrilete. Poeta y escritor. Premio Fondo Nacional de las Artes. Colaborador en diarios y revistas de la Argentina y del exterior.


Juan Miguel Satragno (26-02-78), diario La Nación.


Víctor Eduardo Seib (30-07-77), trabajador de prensa de la sección circulación del diario La Nación.


Santiago Servín (07-09-76), director de la revista La Voz de Solano, Quilmes. Escritor.


Roberto Juan Carmelo Sinigaglia (11-05-76), revista Nuevo Hombre. Abogado.


Juan Marcelo Soler Guinard (29-04-77), revista Confirmado, diario El Mundo.


María Cristina Solís de Marín (11-08-78), diario La Nación. Delegada sindical. Docente.


Horacio Rodolfo Speratti (06-06-76), periodista, miembro de asociaciones automovilísticas.


Eduardo Suárez (12-08-76), revista Siete Días, diarios La Opinión, El Mundo y el Cronista Comercial, agencia Interpress Service, integrante de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (Apba).


Patricia Villa (14-08-76), correctora del diario La Calle, diario La Opinión. Agencia Interpress Service.


Enrique Juan Ricardo Walker (17-07-76), revistas Gente, Semana Gráfica, Extra, Nuevo Hombre y El Descamisado.


Rodolfo Jorge Walsh (25-03-77), escritor y dramaturgo, periodista en los diarios La Opinión, Mayoría y Noticias. Cofundador con Gabriel García Márquez y Jorge Massetti de la agencia Prensa Latina.


Tilo Wenner (26-03-76), director de El Actual de Escobar y de revistas literarias. Escritor.



Periodistas asesinados


Pedro Leopoldo Barraza (13-10-74), ex director de Radio del Pueblo de Buenos Aires.


Cristina Bettanín (02-01-77), fotógrafa de las revistas Ya y El Descamisado, diarios Noticias, El Diario.


Guillermo Bettanín (05-76), diario Noticias.


Leonardo Bettanín (02-01-77), revistas Confirmado, Primera Plana, El Descamisado, Editorial Siglo XXI. Diputado nacional.


Mario Bonino (11-11-93), diarios Popular, Sur y La Razón, coordianador de la secretaría de Prensa de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba).


José Luis Cabezas (25-01-97), reportero gráfico revista Noticias.
Dardo Cabo (06-01-77), director de la revista El Descamisado. Diputado nacional. Fue detenido el 17-4-76 y asesinado durante un traslado de cárceles.


José Domingo Colombo (03-10-73), diario El Norte de San Nicolás, Buenos Aires.


Ana María Estevao (20-10-75), diario La Voz de Solano, Quilmes.


Julio César Fumarola (06-02-74), fotógrafo, revista Siete Días y colaborador en otras publicaciones.


Marcelo Ariel Gelman, revista Gente y diario Noticias. Hijo de Juan Gelman, fue secuestrado el 24-08-76, desaparecido y posteriormente asesinado, su cuerpo fue entregado a la familia el 05-01-90 y por pedido de ésta fue velado en la sede de la Utpba.


Héctor Gutiérrez Ruiz (21-05-76), parlamentario y periodista uruguayo asesinado en Buenos Aires junto a Zelmar Michelini.


Zelmar Michelini, diarios La Opinión y Noticias, agencia Interpress Service. Periodista y parlamentario uruguayo detenido por las fuerzas armadas el 17-03-76, su cadáver apareció el 22-03-76.
Rodolfo Ortega Peña (09-73), director de la revista Militancia. Diputado nacional.


Francisco Urondo (17-06-76), revistas Todo, Confirmado y Panorama, diarios Noticias, La Opinión y Clarín. Poeta y escritor. Fue asesinado en Mendoza.


María Victoria Walsh (29-09-76), diario La Opinión, revista Primera Plana.


Miguel Angel Zavala Rodríguez (12-76), director de El Auténtico. Diputado nacional (ANC-Utpba).

Editado por CAssIeL: 23.03.06 a las 03:39

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Viejo PoLy dijo: 23.03.06
Originalmente publicado por ׺°”˜´La_CHaRlY׺°”˜´”°º×
Estabamos hablando del golpe del `76... sin embargo tenes razon, la guerrrilla ya estba y mucho antes de lo que vos decis
Ok, es bueno ver que concordamos en tan importante dato.

Originalmente publicado por ׺°”˜´La_CHaRlY׺°”˜´”°º×
sin embrago que sabes de la noche de los bastones largos?
Lo mucho que leí del tema ¿preguntás por algo en particular o simplemente por mera curiosidad?

Originalmente publicado por ׺°”˜´La_CHaRlY׺°”˜´”°º×
o vas a decirme que el gobuerno de Aramburu era un gobierno democratico, seamos realistas!
¡Por supuesto que no! En ningún momento dije que el gobierno de Aramburu haya sido democrático, fue un gobierno de facto y bastante sanguinario, ni cerca de lo sucedido en el período del 76-83, pero también se justificaba empuñando un fusil.

A todo esto, no tenés necesidad de pegar parte de la lista de los desaparecidos ya que en ningún momento los puse en tela de juicio. Yo simplemente te mostré hechos que demuestran mis palabras y dichos, vos no tenías que demostrarme nada.

EDIT: Chequeá la lista que pegaste porque aparece José Luis Cabezas.

Editado por PoLy: 23.03.06 a las 03:22
Viejo CAssIeL dijo: 23.03.06
Tratemos de no irnos de tema, eso si, por favor... a continuacion les dejo una nota muy interesante que salio en Ñ, la revista de Clarin...

ANALISIS SOCIOLOGICO

El golpe inauguró una forma atroz de desigualdad









El golpe abrió la puerta a un cambio drástico en la distribución del poder social. El "empate social" que regía desde los años 50 fue derribado con violencia. En su lugar, se sentaron las bases para el empobrecimiento de sectores medios y populares en beneficio de los grandes grupos económicos. No sólo se profundizaron las asimetrías. Se hicieron pedazos las expectativas con que habían crecido social y culturalmente los argentinos.






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MARISTELLA SVAMPA. SOCIOLOGA.






El golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 constituyó una cesura en la historia argentina, pues sentó las bases para el cambio en la distribución del poder social al interior de la sociedad. Una nueva época se abría, signada por el final violento del empate social, atravesado por las feroces pujas sociales, políticas y económicas entre los diferentes actores y grupos sociales, y el pasaje convulsionado y conflictivo hacia un período caracterizado por la gran asimetría entre los grandes grupos económicos y los empobrecidos sectores medios y populares.

Cierto es que dicho proceso de reconfiguración social estuvo lejos de ser lineal o de registrar una secuencia única. Así, los cambios en el orden económico arrancaron durante la década del setenta, a partir de la instalación del régimen militar; las transformaciones operadas en la estructura social comenzaron a tornarse visibles en los 80, con el retorno a la vida institucional; por último, grandes mutaciones se produjeron luego de la hiperinflación y durante la década del 90. Dicho proceso, registrado a lo largo de 30 años, desembocó entonces en una modificación de las relaciones de clase, lo cual repercutió enormemente en el modo en cómo cada grupo social se autorrepresenta, se piensa y figura su destino social dentro de la sociedad.

Recordemos que, como en otros países de América latina, la dictadura militar argentina tuvo como objetivo llevar a cabo una política de represión, al tiempo que aspiraba a refundar las bases materiales de la sociedad. En consecuencia, el corte que ésta introdujo fue doble: por un lado, a través de terrorismo de Estado, apuntó al exterminio y disciplinamiento de vastos sectores sociales movilizados; por otro lado, puso en marcha un programa de reestructuración económico-social que habría de producir hondas repercusiones en la estructura social y productiva.

En el corto plazo, las repercusiones sociales y económicas del golpe de Estado de 1976 fueron devastadoras. La dictadura impulsó una serie de reformas que cuestionaban el rol interventor del Estado y promovían al mercado como único responsable en la asignación de recursos. Este supuso también la interrupción del régimen de sustitución de importaciones, clave económica del modelo anterior. Todo ello se tradujo por una distribución regresiva del ingreso, favorecida por la eliminación de las negociaciones colectivas y la caída del salario real. Asimismo, el gobierno militar propició el endeudamiento externo del sector público y privado, reflejado en el aumento espectacular de la deuda externa, que pasó de 13 mil millones de dólares a 46 mil millones de dólares, en 1983.

Las fracturas sociales y los quiebres identitarios que produjo esa política en el mediano plazo fueron múltiples. La política represiva y la dinámica desindustrializadora abrirían paso a un proceso de descolectivización —el término pertenece al sociólogo francés Robert Castel—, esto es, a la pérdida de aquellos anclajes colectivos que configuraban la identidad de los sujetos, referidos al mundo del trabajo, la política y las instituciones estatales.

Castigar al sindicalismo

Durante la época del empate social (1955-1976) las clases populares se hallaban fuertemente estructuradas en torno del trabajo formal, los sindicatos, la identidad peronista y —no hay que olvidarlo— una importante expectativa de bienestar. Así, pese a la inestabilidad política y la proscripción del peronismo, éstas ocupaban un lugar central en tanto actor político y social. Hasta 1976, las políticas de disciplinamiento, así como las tentativas de reorientar el modelo socio-económico (como el "rodrigazo") no habían prosperado. La dictadura militar implicó empero una gran inflexión. Así, la política represiva castigó duramente a los sindicatos, que sufrieron la desmovilización de sus bases de sustentación y en muchos casos, la desaparición de delegados y militantes más combativos. Ello iniciaría el declive del poder sindical, agravado luego por el fraccionamiento institucional y la crisis del liderazgo, así como por el afianzamiento de corrientes más colaboracionistas. En el orden económico, las reformas repercutieron negativamente en las oportunidades de vida de los sectores populares, a través del aumento de la informalidad y la precarización. La liquidación del modelo anterior tuvo entonces su expresión en términos de reorganización del espacio urbano. En efecto, a partir de 1976 el gobierno militar puso en marcha una estrategia urbana fuertemente excluyente respecto de los sectores populares más pauperizados. Así, por ejemplo, el Código de Planeamiento Urbano de la Capital Federal (sancionado en febrero de 1977) limitó severamente la utilización de terrenos aptos para la edificación, lo cual acentuó la segregación de las poblaciones de las villas de la ciudad de Buenos Aires. Se inició entonces la política de expulsión y relocalización compulsiva de las villas de emergencia asentadas en la Capital Federal hacia el Conurbano; en general hacia zonas de infraestructura y comunicaciones muy precarias.

Asimismo, las reformas económicas aceleraron la desarticulación progresiva entre empleo y urbanización. Esto redujo la posibilidad de integración de las nuevas oleadas migratorias que llegaban desde el interior a los grandes centros urbanos. Como consecuencia de ello, desde fines de la dictadura militar y en los años posteriores fue consolidándose el fenómeno de toma de tierras (asentamientos) en el Gran Buenos Aires y otros grandes ejidos urbanos. Los asentamientos, como señala Denis Merklen, ilustrarán el proceso del empobrecimiento e inscripción territorial de las clases populares y con ello, la emergencia de una nueva configuración social. El barrio irá surgiendo como el espacio natural de acción y organización, convirtiéndose en el lugar de interacción entre los sujetos, reunidos en comedores, salas de salud, sociedades de fomento. Con los años, las sucesivas crisis y el distanciamiento en relación al trabajo formal fueron redefiniendo el contorno de las clases populares: iría asomando así un nuevo proletariado heterogéneo y plebeyo, proclive a la acción directa y a la creación de nuevas formas de resistencia y de solidaridad, ligadas a la lucha cotidiana por la sobrevivencia.

En suma, la dictadura militar marcó el inicio de un proceso de mutación y fragmentación de las clases populares caracterizado por la disminución y debilitamiento del mundo de los trabajadores formales y de sus instituciones sindicales, y el pasaje a un complejo mundo organizacional y comunitario, atravesado por la pobreza y el desempleo.

Esta gran mutación va a contribuir a la ruptura de solidaridades al interior de las clases populares, a través de la heterogeneidad socio-ocupacional, la diversidad de trayectorias y el hiato generacional. Por último, ello alimentará la desconexión entre clases populares y clases medias, al tiempo que —una vez más— actualizará en estas últimas la creencia en la existencia de una alteridad mayor, ilustrada de manera emblemática por la "frontera" entre la ciudad rica y cosmopolita de Buenos Aires y el Conurbano Bonaerense, pauperizado y desindustrializado, sede permanente de las llamadas "clases peligrosas".

Impacto en la clase media

¿Qué repercusión tendría la política de la dictadura militar sobre las clases medias? Al igual que para las clases populares, el golpe de 1976 significaría el comienzo de una gran mutación. Transformación que, en este período, debe ser leída en términos políticos, antes que de crisis económica y caída social. Tengamos en cuenta que en nuestro país las clases medias han sido consideradas históricamente como un rasgo particular de la estructura social y un factor esencial en los sucesivos modelos de integración social. El período anterior al golpe militar muestra a unas clases medias afianzadas económicamente, muy ligadas a la expansión de los servicios (estatales y privados), y convertidas en actores centrales del proceso de modernización cultural.

Hacia fines del 60, como afirma María Cristina Tortti, dicha apertura cultural comenzaría a articularse con la exigencia del compromiso político, vislumbrando la posibilidad de una articulación con los sectores populares a través de la adhesión al peronismo revolucionario. Así, luego de décadas de desencuentros, la alianza entre sectores medios y sectores populares se tornaba posible, gracias a la peronización de la juventud y de los sectores intelectuales, en gran parte procedente de las clases medias antiperonistas. Cierto es que dicho proceso expresaba la aspiración por borrar las imágenes de un pasado no lejano, en el cual la acción de las clases medias aparecía marcada por un doble estigma: la imitación cultural, respecto de las clases dominantes; el antiperonismo, en relación a los sectores populares. Lo fundamental es, empero, que como en ningún otro período de su historia, las clases medias desarrollarían una gran confianza en su capacidad de acción histórica. ¿Suerte de clímax que anunciaba la tragedia política de los 70, completada luego por la fragmentación y decadencia socio-económica de los 80 y 90?

En todo caso, la dictadura, a través de la política de desapariciones y de la expansión del terror al conjunto de la sociedad, asestaría un duro golpe sobre la confianza de las clases medias (y sobre sus intelectuales) como actor político articulador, al tiempo que obligaría a éstas a un repliegue sobre el espacio privado. A ciencia cierta, el reflujo de la participación política —y, a partir de ello, la demanda de orden— arrancó durante el tercer gobierno peronista, poco antes de la muerte de Perón (1974), a partir del avance de la derecha (los asesinatos de la Triple A) y de la deriva militarista de las organizaciones guerrilleras, visible en su creciente desconexión de una política de masas. Pero, sin duda, el cénit lo marcó la dictadura militar, pues ésta se propuso entre sus objetivos la represión y desmovilización de la sociedad argentina en general y de las clases medias en particular, cuyo rol articulador desde los años 60 y principios de los 70, se había tornado particularmente desafiante.

Aun así —o precisamente por ello— fueron mujeres y hombres provenientes principalmente de las clases medias los que estuvieron en el origen de las diferentes organizaciones de derechos humanos, cuya acción generaría los primeros cuestionamientos internacionales a la política de la dictadura. Sin embargo, la acción propuesta por los movimientos y organizaciones de derechos humanos siempre estuvo lejos del ideal político articulador sostenido por las clases medias en épocas anteriores.

Al final de la dictadura, en los primeros años del gobierno de Raúl Alfonsín, el país —y las clases medias en particular— conocerían una breve ola de participación y euforia política. Esta declinaría a partir de 1986 y, más aún después de 1989, con la entrada a la época del "pensamiento único". En fin, los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre de 2001 volverían a situar en el centro —al menos por un instante— la cuestión del potencial político transformador de las clases medias y su posibilidad de convergencia con los sectores populares movilizados. Por otro lado, las sucesivas crisis económicas (y sus salidas) acentuaron las fracturas observables al interior de las clases medias, así como pusieron en evidencia la pérdida de peso específico de éstas dentro de la actual sociedad.

El rol de los intelectuales

Por último, la época registra un notable cambio en el rol de los intelectuales, que se expresa por el eclipse del compromiso político, típico del período anterior, y coloca en el centro la exigencia de profesionalización, favoreciendo así la figura del experto. Respecto de la comunidad académica —y más allá de los beneficios de la profesionalización—, la renuncia a la intervención política se tradujo por la afirmación de una suerte de autorreferencialidad, manifiesta en la dificultad por interpelar o tender puentes con otras realidades. En cuanto al experto, éste aparece cada vez más ligado tanto a la gestión estatal como al asesoramiento a organismos internacionales. Frente a tales hechos, y pese a que en los últimos años se han multiplicado las expresiones de resistencia social y cultural, resulta muy difícil que ciertos sectores de las clases medias vuelvan a pensarse como un actor con capacidad de jugar un rol político articulador en la sociedad, respecto de los sectores populares.

Quisiera terminar este artículo con dos precisiones y un corolario. En primer lugar, la sociedad argentina anterior al golpe estaba lejos de ser un modelo de justicia social. No es nuestra intención entonces idealizar aquel momento o proclamar la necesidad de un retorno. Más bien, se trata de señalar que, pese a todos sus déficit políticos, aquella era una sociedad con un horizonte de integración y una lógica igualitaria inimaginable hoy en día.

Los dados están cargados

En segundo lugar, el 24 de marzo de 1976 fue un momento fundacional, en el cual un sector de la sociedad, como afirma Guillermo O''Donnell, "cargó los dados a su favor". Tanto el terrorismo de Estado como el programa económico apuntaron a una pérdida de gravitación política y económica en relación a los sectores medios y populares. Esta redistribución del poder social se realizó en favor de los grandes grupos económicos, quienes se consolidaron como actores centrales de la sociedad argentina. Así, la política económica de la dictadura militar significó el ingreso a una primera etapa de fuerte concentración de los grupos económicos. La lógica de dominación se acentuó con la resolución política de las sucesivas crisis (la salida de la hiperinflación, en 1989, la alianza de los grupos económicos con el peronismo triunfante, y luego, la salida de la convertibilidad, en 2002), que perjudicaron nuevamente a los sectores medios y populares, y terminaron por dar una vuelta de tuerca a este proceso de ensanchamiento de las distancias sociales, multiplicando así los registros de la desigualdad.

Aun así, el camino recorrido por la Argentina en estos últimos años no señala la existencia de un sendero único o de una evolución lineal. En otros términos, la consolidación de una sociedad excluyente, caracterizada por las grandes asimetrías entre las elites cada vez más internacionalizadas del poder ecónomico y los cada vez más fragmentados y empobrecidos sectores populares y medios, no fue una suerte de destino inevitable, ya inscripto o precontenido de manera irreversible en la resolución violenta que los militares dieron al empate social. Cierto, los dados quedaron cargados...

En fin, la vida social posee un carácter recursivo que se expresa en términos de conflictos y luchas de resistencia, de fases de descomposición y de recomposición social. Y aunque los dados continúen muy cargados, no hay que olvidar que son precisamente las luchas —a la vez sociales, políticas y culturales— las que conducen a situaciones en las cuales se torna posible, más allá de los condicionamientos económicos y sociológicos, abrir el horizonte hacia nuevos escenarios políticos.

Editado por CAssIeL: 23.03.06 a las 03:47
Viejo pablobot dijo: 23.03.06
Me retiro de esta discusion, me despido de mucha gente que me agrado leer y compartir el recuerdo en el dolor. Pero me hace muy mal leer algunos post, intente dialogar, fundamentar, pero siento que hay cosas que prefiero no leer, me da pena pensar que realmente creen en lo que dice, y me da miedo pensar en como actuarian ante otro golpe militar. Hoy es mi cumpleaños, naci un dia antes del golpe, cumplo treinta años, mañana cumple años el dia mas nefasto que el pais tubo que vivir. En honor a las victimas de la dictarura y de sus familiares que aun hoy no pueden conocer el destino del cadaver de sus hijos, hermanos y parejas, me llamo al silencio y la reflexion. Esta fecha duele mucho a los que tiene corazon, como para darle lugar a los que quieren pisotear nuestro espiritu.
Viejo Andrés dijo: 23.03.06
Tiene mucha razón en algunas que dice PoLy.

Que el gobierno militar fue una mierda ya lo sabemos, y no hay mucho que discutir al respecto. Pero de la misma manera que repudiamos al gobierno de facto, tenemos que hacer lo mismo con los guerrilleros(terroristas), ya que antes de la dictadura mataron a muchas personas (tanto ciiviles como militares). Si se esta en contra de la dictadura porque MATO y TORTURO, tambien hay que estar en contra de la guerrilla porque tambien MATO y TORTURO. Que uno mato a más que el otro no cambia para nada el hecho que los dos mataron.
Viejo pablobot dijo: 23.03.06
Originalmente publicado por Antro
Como siempre, extremadamente claro. Para muestra mirá el post de arriba...
Gracias antro, sos una de las personas por las que valio la pena entrar en este thread
Viejo superjuan dijo: 23.03.06
Originalmente publicado por Antro
Ahora te van a atacar diciendo que insultás, que ves las cosas de un solo lado, que no leíste, que hacés propaganda ultraizquierdista. En fin...
Antro, vos fuiste el primero que empezó con esas acusaciones asique ahora que te las hacemos a vos no te pongas en víctima. Cualquiera puede ir a la página 1 de este thread y ver como vos empezaste el clima hostil. Como es sino, vos sos el único que tiene derecho a repartir acusaciones? Vos no hiciste otra cosa que agredir a la gente que piensa diferente a vos como si fueran Videla en persona y no contribuiste en NADA al foro mas que en críticas destructivas. Ni un solo dato, ni un solo aporte, ni un sólo pensamiento, ni una sola idea. Tu unica participacion fue:
- Acá son todos fachos
- Acá son todos milicos
- Acá son todos represores
- Vos sos un facho salí de acá
- Que asco me das fascista
- Veo mucho fascismo en este foro


Originalmente publicado por choca1982
Superjuan,lo que vos proponés,es totalmente insensato,decís que hay que quedarse,estático,en este "juego de lotería",y esperar o rogar,no salir sorteado...
Eso es lo que diste a "entender",corrigime si interpreté mal...
Saludos
No se que es lo que no entendiste. Dije que el problema de la inseguridad no se soluciona sólo con mano dura. No "dí a entender" nada.
Quedarse estático? Lotería? de que hablas?
Viejo PoLy dijo: 23.03.06
Originalmente publicado por Antro
Entre tanta visión parcial...
La tuya también es una visión parcial, la diferencia entre vos y muchos de los que postearon (sin importar la corriente ideológica) es que vos te dedicás a desacreditar lo que no compartís en vez de sumarte a una discusión sana.

No podés ser tolerante en el desentendimiento.
Viejo superjuan dijo: 23.03.06
Originalmente publicado por pelotas
Les dejo una nota que me parece espectacular........
Muy interesante pelotas, creo que va de la mano con lo que yo dije del lavado de cerebro a la población y la campaña de desinformación que por 30 años an tergiversado los hechos de tal manera que mucha gente, como podemos ver claramente en este foro, no tienen absolutamente la menor idea de lo que pasó. Pongo como ejemplo una chica, de este foro, que estaba convencida de este orden cronológico de sucesos:

- La junta TOMA EL PODER, de la nada y sin causa aparente, lo tomaron porque se les cantó y de malos que eran nomás.

- Entonces el pueblo todo, se alza en armas para combatir al usurpador del poder, y por supuesto con el apoyo de TODA la población del país.

- Los militares persiguen y matan a diestra y siniestra, y eliminan a "una generacion entera". A todos los que se oponían al regimen (que obviamente era todo el país, quien no se va a oponer a un régimen militar)

- Todos absolutamente todos y cada uno de los males que sufre hoy el país, sea cual sea el problema, es culpa de los militares.

En esta chica se nota claramente el efecto de la campaña de desinformación por parte de los medios.
Hay gente que está convencida de que esa es la historia de nuestro país. Y no estamos hablando historia hace 500 años. Hace 30 nomas!! y nadie tiene idea de lo que paso!! Despues nos quejamos de que no tenemos cultura si miren lo que se enseña en los colegios.
Viejo CAssIeL dijo: 23.03.06
La verdad me dio pena leer lo que opina mucha gente... disculpa, lo de Jose Luis Cabezas... la pifie copiando otra lista... si viste el edit del segundo mens. vas aver que te conteste mas coherentemente (se me habia cortado la luz y escribi apurada)...

Originalmente publicado por pablobot
Me retiro de esta discusion, me despido de mucha gente que me agrado leer y compartir el recuerdo en el dolor. Pero me hace muy mal leer algunos post, intente dialogar, fundamentar, pero siento que hay cosas que prefiero no leer, me da pena pensar que realmente creen en lo que dice, y me da miedo pensar en como actuarian ante otro golpe militar. Hoy es mi cumpleaños, naci un dia antes del golpe, cumplo treinta años, mañana cumple años el dia mas nefasto que el pais tubo que vivir. En honor a las victimas de la dictarura y de sus familiares que aun hoy no pueden conocer el destino del cadaver de sus hijos, hermanos y parejas, me llamo al silencio y la reflexion. Esta fecha duele mucho a los que tiene corazon, como para darle lugar a los que quieren pisotear nuestro espiritu.
La verdad que con mucha razon me retiro de este tema que se salio de foco hace rato... mis salu2 a Antro y pablobot y muchos otros mi opinion ha quedado expuesta... y repito lo que ya he dicho con anterioridad...

Originalmente publicado por ׺°”˜´La_CHaRlY׺°”˜´”°º×



...tienen justificacion, la noche de los lapices?... la noche de las corbatas?... Trelew?...
Otros decian que ambos fueron culpables, que ambos tuvieron errrores... aun asi no hay punto de comparacion... 30.000 desaparecidos?... de que estamos hablando?... sabes que te llevaban por tener un libro como 'Las Venas abiertas de America Latina'?... los libros tenian la culpa de los montoneros? quemaron miles de libros por contener la palabra revolucion o la simple mencion a lo erotico... un pibe de 14 años EMPALADO... si, empalado, tenia la culpa?... tus viejos, tus hijos...tus amigos, un dia estaban y al otro no, por pensar diferente...por ser morocho... por no ser Catolico... por tantas razones injustificables...
A mi vieja de 15 años se la quisieron llevar porque 'estaba buena'... se escapo por los techos de los vecinos y vago una noche entera... al otro dia la pareja de amigos que la ayudo estaba desparecida y la casa dada vuelta...
Mi opinion es esta, en resumen: vivimos en un pais golpeado, por la ignorancia, el mal manejo de los gobiernos, la alienacion del hombre y su conquista fisica y moral, por aquellos conformistas que no luchan por una vida digna y hermosa (citando las palabras de Cortazar). La estafa moral de aquella epoca, la injusticia y la discriminacion fueron y seran una realidad. 30.000 desaparecidos fueron y seran una realidad. A nosotros una generacion destruida por aquellos opresores, solo nos queda por hacer esto: no justificar su accionar, repudiarlo, alienar la ignorancia que permite que este tipo de gobiernos los manipule a su antojo. Barramos con la ignominia, la hipocresia sin ver en este accionar un tipo de apoyo a un bando u otro, sino mas bien el repudio a una accion, a una epoca, a genocidas, a un crimen de la humanidad... como ya saben... no dejemos que suceda NUNCA MAS...

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