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Viejo MEGATOMICO dijo: 27.11.08
Por José de Córdoba

MANTECAL, Venezuela—Este caluroso centro comercial a 100 kilómetros de la frontera con Colombia está gobernada no sólo por las autoridades venezolanas sino que tiene una especie de gobierno paralelo: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).A principios de año, un escuadrón de guerrilleros uniformados irrumpió en el bar Doña Pancha, apagaron la música y les dijeron a los clientes que estaban allí para respaldar el gobierno del presidente venezolano, Hugo Chávez, hacer cumplir la ley y resolver disputas locales, de acuerdo con un sacerdote local.
Durante años, el presidente Chávez ha negado que su país sirva de refugio para las Farc y el Ejército de Liberación Nacional de Colombia (Eln), ambos considerados organizaciones terroristas por Estados Unidos y Europa. Pero a medida que el ejército colombiano ha intensificado su presión sobre los rebeldes, el número de guerrilleros que pasan a Venezuela en busca de refugio se ha incrementado hasta alcanzar unos 500 guerrilleros y 1.000 milicianos o simpatizantes activos, según las autoridades colombianas, mensajes de email interceptados y decenas de entrevistas en ambos lados de la frontera.
Las autoridades colombianas y estadounidenses dicen que el ejército y la policía de Venezuela se hacen los de la vista gorda con respecto a la actividad guerrillera, e incluso llegan a cooperar en el tráfico de armas y cocaína. A medida que estos grupos expanden sus operaciones aquí, Venezuela registra un preocupante aumento en su índice de secuestros, tráfico de drogas y extorsiones. Las actividades de la guerrilla en Venezuela podrían prolongar el conflicto armado en Colombia, que ya lleva décadas, además de minar los intentos del país y EE.UU. de combatir el tráfico de drogas que ayuda a financiar en medio de la violencia.
Los rebeldes también podrían tener un efecto negativo en el capital político de Chávez en Venezuela. El mandatario sufrió un revés electoral el domingo cuando la oposición ganó dos alcaldías, incluyendo Caracas, y tres gobernaciones, incluyendo dos cerca a la frontera con Colombia.
La embajada de Venezuela en Washington declinó hacer comentarios sobre la relación de Venezuela con la guerrilla. Esfuerzos para contactar a las Farc fueron infructuosos.
Bajo el mando del presidente Álvaro Uribe, electo en 2002, el ejército colombiano ha desterrado a los rebeldes de las grandes ciudades y los tiene acorralados en partes remotas de la selva. Este año logró anotarse varios éxitos: en una operación de película en julio, liberó a 15 rehenes, incluyendo a Ingrid Betancourt, que había sido una de las mayores cartas de negociación de las Farc. En marzo, Colombia lanzó un ataque transfronterizo en Ecuador, en el que dio de baja al número 2 de las Farc, Raúl Reyes.



"No hay lugar para ellos en Colombia", dice un coronel del ejército colombiano que trabaja en el departamento fronterizo de Arauca.
Chávez, un ex militar populista que gobierna Venezuela desde 1999, no se ha molestado en ocultar su apoyo a la guerrilla. En enero, sacó adelante una moción en el Congreso venezolano para darle un reconocimiento diplomático a las Farc y al Eln. "De ninguna manera son grupos terroristas", les dijo Chávez a los legisladores venezolanos. "Son fuerzas insurgentes con un proyecto político que aquí respetamos".
La afinidad de Chávez hacia los grupos guerrilleros colombianos puede haberle costado respaldo político en su país, donde las Farc son muy poco populares.
Aun así, Chávez considera a los integrantes de las Farc como hermanos ideológicos y posibles aliados en caso de una invasión estadounidense, que cree podría provenir de Colombia.
En Colombia, gran parte de esta guerra contra la guerrilla se lucha en lugares como Arauca. Esta ciudad a la orilla del río Arauca abarca una franja de casi 300 kilómetros de la frontera entre Colombia y Venezuela.
Operaciones militares
En una mañana de julio, en una base militar en esta ciudad, un capitán de la inteligencia militar de Colombia señaló un mapa que cubría la longitud de una sala de conferencias. Mostraba las ubicaciones de cuatro campamentos de las Farc en el lado venezolano del río Arauca. Cada grupo cuenta con unos 100 guerrilleros, dijo.
En el lado venezolano también se encuentran algunos de los comandantes más altos de las Farc, incluyendo a Germán Briceño, alias Granobles, cuyo hermano es el líder militar más temido del grupo armado, según oficiales colombianos. La pequeña fotografía del jefe guerrillero estaba pegada en el mapa a la ciudad de Elorza, a unos 16 kilómetros de la frontera, donde, según se cree, vive en una finca ganadera.
Briceño trafica al menos cinco toneladas de cocaína al mes desde Arauca y utiliza las ganancias para comprar armas y suministros, según un cálculo de la inteligencia colombiana.
Otra foto en el mapa era la de José Felipe Rizo, alias Jurga Jurga. Las fuerzas militares de Colombia creen que en 2005 Rizo supervisó al menos cinco ataques con explosivos contra el oleoducto Caño Limón-Coveñas, operado por Occidental Petroleum. Durante años, el ejército colombiano trató de eliminar a Rizo.
Minutos después, sonó el celular del oficial. "Ahora puedo contarte el final de la historia de Jurga Jurga", dijo. "Tengo que ir a identificar su cuerpo". Poco después, el capitán llegó a las instalaciones de la Policía, a unos pocos metros de la frontera con Venezuela, y examinó dos cuerpos extendidos en el patio. Hizo un movimiento afirmativo con la cabeza ante uno de los cadáveres. "Es Jurga Jurga", confirmó.
El mes pasado, el ejército destituyó a varios oficiales después de que algunos soldados fueran acusados de matar a colombianos pobres para hacerlos pasar por guerrilleros y así inflar la cifra de "insurgentes" dados de baja. Sin embargo, semejantes acusaciones no han tenido lugar en el caso de Rizo.
Al otro lado de la frontera, en Venezuela, los residentes dicen que las Farc y otros grupos rebeldes gozan de impunidad, incluso cuando a menudo estos grupos luchan entre sí por ejercer influencia en el amplio territorio. Ninguno de estos ciudadanos quiso ser identificado por miedo a que los rebeldes tomaran represalias.
En Santa Bárbara de Barinas, un pueblo ganadero de Venezuela a unos 65 kilómetros de Colombia, un candidato al concejo municipal dijo que le paga "impuesto de guerra" a las Farc y al Eln y a un tercer grupo, el Frente de Liberación Bolivariana, un grupo venezolano que cuenta con el respaldo del gobierno.
El candidato dijo que para presentarse a las elecciones tuvo que pedirle permiso a las Farc. Este grupo guerrillero también opera en ciudades venezolanas. Marcela, una ex guerrillera de 23 años, dice que pasó el mes de agosto de 2006 en Puerto Cabello, el puerto más grande de Venezuela, trabajando con una célula de las Farc y un capitán de la Guardia Nacional Venezolana. Su trabajo era vigilar a un gerente de una sucursal de Citibank con el objetivo de secuestrarlo.
"Conseguí un trabajo como recepcionista en el banco y mi labor era pasar información sobre su horario", dice Marcela, quien ahora se encuentra protegida bajo el programa de reinserción del gobierno colombiano. Según la ex rebelde, el secuestro nunca se concretó.
Pese a que Chávez ha hecho pública su admiración por las Farc durante años, el alcance de su apoyo no se hizo evidente hasta principios de este año. Después de que el ejército colombiano matara a Reyes, el segundo en comando de las Farc, las autoridades confiscaron sus computadoras. Encontraron decenas de emails que detallaban los estrechos lazos entre la guerrilla, importantes autoridades venezolanas y el propio Chávez.
Los correos electrónicos implican a algunos de los ayudantes más cercanos de Chávez en su intento por proveer armas y dinero a las Farc. Los venezolanos también recurrieron a las Farc en busca de ayuda: en una carta de 2007, un líder de las Farc informa que el entonces ministro del Interior de Venezuela le pidió al grupo suministros bélicos y apoyo armado, así como una "respuesta adecuada a una invasión de EE.UU.".
Chávez dijo que los emails habían sido fabricados por el gobierno colombiano. Tanto la Interpol como el gobierno de EE.UU., que vieron los mensajes, dicen que no tienen señales de alteración.
Semejantes lazos sorprendieron incluso a los observadores más cínicos del presidente venezolano. Después de la revelación de los emails de Reyes, Chávez moderó su retórica. En junio, dijo que se había acabado el tiempo de las luchas armadas en América Latina.
Sin embargo, las autoridades colombianas, que en primera instancia celebraron el giro de Chávez, dicen ahora que nada ha cambiado. En agosto, el nuevo líder de las Farc, Alfonso Cano, exhortó a sus tropas a fortalecer sus operaciones en Venezuela en respuesta a la presión por parte de los militares colombianos, según un mensaje de Cano que la inteligencia colombiana dice haber interceptado. En el mensaje, Cano también urge a los comandantes de las Farc a mantener intactas sus relaciones con los ayudantes de Chávez.

En Venezuela, la guerrilla colombiana impone su ley sin temor a represalias - WSJ.com

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