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Viejo berenjena dijo: 02.06.09
Originalmente publicado por Isidoro_Cañones Ver mensaje
IMPUTABILIDAD - ESTADO DE NECESIDAD


El caso típico de estado de necesidad es aquél en que un sujeto actúa cometiendo un mal para evitar otro mayor, concreto, actual e inminente, al que ha sido extraño y que no está obligado a soportar. Necesidad que debe ser excepcional y no ofrecer otra alternativa que el sacrificio del bien menor en salvaguarda del mayor. La circunstancia de falta de trabajo estable no justifica la aplicación, acorde con estos extremos el imputado procesado no aparece como absolutamente desamparado. No tenemos entonces vista con claridad suma el caso del robo famélico, toda vez que no está acreditada la base de la eximente, es decir la actualidad o inminencia del mal que se quiere evitar.
CAUSA: 101 3350
FECHA: 4-11-94
TIPO DE FALLO: SENTENCIA
TRIBUNAL Y SALA: CAMARA PENAL - SALA PRIMERA - PARANA
MAGISTRADOS: CELLI - ASCUA - SOBRERO
PROCESADO: N.N.
OBJETO: ROBO CALIFICADO POR EL USO DE ARMA EN GRADO DE TENTATIVA
SUMARIO: 1000180
MATERIA: Penal

Provincia de Entre Ríos

Citar: elDial - ATCFC

El estado de necesidad es eximente y la Cámara dice expresamente que, de haber sido robo famélico, estaría exento de pena.

Lo resaltado es propio.
Pero si yo no te dije que no se podía dar, y algo más ROBO SIEMPRE ES PENADO, EL QUE NO ESTA PENADO POR ESTADO DE NECESIDAD ES EL HURTO FAMELICO, es totalmente diferente ya que el hurto es SIN VIOLENCIA. Y que se presente un estado de necesidad para justificar el hurto famélico es realmente casi un caso de laboratorio. No dije QUE FUERA IMPOSIBLE, pero sí que hay un 99% probabilidades de que no se de. Lo único que se me ocurre es un estado de guerra. No leíste bien mi texto.

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Viejo Vladimir Levin dijo: 02.06.09
Estoy buscando la figura en el C.P. y no encuentro nada. Si hay jurisprudencia sobre el tema.


Si bien en el Código Penal no está eximido de pena quien robe por hambre, muchos jueces dictan el sobreseimiento o, en todo caso, buscan atenuantes a la condena. Los hechos son cada vez más numerosos, aunque muchas veces no sólo roban alimentos sino otros efectos, desvirtuando de esta manera el hurto por necesidad.


SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Al episodio ocurrido el jueves 14 de noviembre en Allen, donde un joven fue detenido tras robar dos kilos de pan, no se lo puede desvincular de los casos de desnutrición que comenzaron a conocerse a raíz de las muertes acontecidas en Tucumán, aunque la situación social no pueda ser justificante del incremento de todo tipo de delitos.
En el Código Penal, el hambre no figura como eximente de responsabilidad en casos de robo o hurto, pero es bastante común que los magistrados justifiquen el delito asociado a la extrema necesidad y recurran a alguna causal de inimputabilidad, cuando se demuestra que ha sido el hambre lo que motorizó la conducta delictiva. Abundantes autores del campo del derecho, la historia, la medicina o la psicología, y también de la literatura, abordaron el tema del hambre y su relación con los primitivos sentimientos y el delito, y a ellos han recurrido los jueces cuando el derecho los deja sin otros atenuantes.
Muchas legislaciones debieron recoger en sus normas y jurisprudencia la lamentable experiencia que dejaban los delitos -a veces atroces- que se cometían motivados por el hambre, pero en el derecho positivo argentino nunca fue codificado como eximente. En fallos de las Cámaras del Crimen de Bariloche, sin embargo, ante la invocación del hambre como elemento motivador del delito, los jueces trataron de justificarlo si comprueban que efectivamente el robo se cometió porque no había otra posibilidad de proveer a la próxima comida, y de que ningún familiar o institución podría satisfacer esa elemental necesidad.
Con relativa frecuencia se producen robos o hurtos en Bariloche, que al ser denunciados revelan la inclusión de alimentos entre los bienes sustraídos. Claro que en muy pocos casos se consignaron robos exclusivamente de alimentos, y así hemos visto cómo en épocas recientes, durante los asaltos a los supermercados, necesitados ciudadanos arrasaban con los comestibles que no podían adquirir, pero otros no dejaban de echar mano a los artículos de tocador o electrodomésticos.
En Bariloche, un autotitulado ex combatiente de Malvinas acuciado por la necesidad saqueó la despensa de una vivienda deshabitada, pero también arrasó con las bebidas alcohólicas, artículos deportivos y suntuarios, desvirtuando el impulso primario que lo habría motivado a delinquir, y por eso los jueces lo condenaron.
En otro caso reciente, un joven con antecedentes penales fue detenido con armas largas en su poder, pese a que lo tenía vedado en forma expresa, pero resultó absuelto porque los jueces lo justificaron cuando aseguró que iba a cazar porque no tenía nada para comer. El artículo 34 del Código Penal en su inciso segundo considera como tal al "que obrare violentado por fuerza física irresistible o amenazas de sufrir un mal grave e inminente", y en su inciso tercero incluye al "que causare un mal por evitar otro mayor al que ha sido extraño". Podría el buen entendedor comprender, que en cierta forma está contenida en estos incisos la eximente del hambre, pero la jurisprudencia requiere siempre que la inimputabilidad sea probada.
En un desgraciado caso en el que resultó muerto un joven cuatrero a manos de la policía, a pocos kilómetros de esta ciudad, fue invocada el hambre como causa del delito, pero para los jueces no había quedado acreditada la necesidad extrema, y los sobrevivientes resultaron condenados: el concurso de varias personas, la participación de menores, la nocturnidad, la comisión del hecho en banda y despoblado, la utilización de un vehículo para el traslado del producto del delito, además de la presunta resistencia a la autoridad, fueron agravantes que dejaron al hambre y a la necesidad extrema con toda la prueba en contra.

La jurisprudencia en Bariloche
Un fallo de la Cámara Primera sobreseyó a un cocinero que había sido procesado por hurtar varias fetas de jamón, aunque los jueces encontraron distinta justificación para el imputado. Marcelo Barrutia sostuvo que el hecho había ocurrido, pero era "tan insignificante" que no alcanzaba a conmover el ordenamiento penal, por no tener entidad suficiente. Alfonso Pavone, en cambio, en voto al que adhirió Carlos Rozanski, justificó la revocación del procesamiento, pero considerando que el hombre estaba autorizado a comer en su lugar de trabajo, y que lo que retiraba ese día era el alimento que no había llegado a consumir.
El juez Miguel Angel Lara, en la causa que involucraba a una mujer que para dar de comer a sus hijos había robado una lata de tomates, una caja abierta de arroz, un paquete de galletitas incompleto, recurrió al novelesco caso de Jean Valjean, protagonista de "Los Miserables", de Víctor Hugo, y al caso real de Luisa Menard -que fue absuelta después de robar por hambre - para justificar su propuesta absolutoria. Además, el juez Lara citó un pensamiento del poeta alemán Schiller: "el derecho es un Dios tutelar de la humanidad para cuando el amor ha huido", y al Quijote, cuando le dijo a Sancho que "si todos pudiéramos guiar nuestros actos por una ley suprema de comprensión y de misericordia, llegaría un día en que todos seríamos felices en nuestra común miseria". Por último, antes de votar por la absolución, Lara recordó lo que había dicho el Jesús cuando absolvió de sus culpas a María Magdalena: "ni yo te condeno; vete, y no peques más".
En este caso, el juez Alejandro Ramos Mejía reprochó que se hubiera puesto en marcha la maquinaria judicial para juzgar un hecho de tales características, y propuso la absolución de la mujer por la inimputabilidad prevista para quien comete un delito para evitar un mal mayor. A ese voto adhirió Rozanski.

Los orígenes y las consecuencias
En su noción más amplia se considera al hambre como "origen del conocimiento", y la complejidad del fenómeno fue bien vista por el fisiólogo Lewes, que la definió como "un instinto benéfico a la par que terrible. De ella viene el verdadero estímulo de la vida y el mayor impulso al trabajo; es ella merced a sus imperiosas exigencias quien impulsa al hombre -por naturaleza indolente- a una notable actividad".
Lewes dice también, y con razón, que "cuando la comida abunda y puede obtenerse sin fatiga, la civilización es imposible", y agrega que "si el hambre es beneficiosa, no es menos terrible, ya que con el hambre desaparece todo sentido de humanidad para dejar que predominen sólo los instintos feroces del bruto, que llevan al hombre a comerse a su semejante ". O sea que se debe reconocer también el de las atrocidades que puede impulsar a cometer. Porque, aunque se nos representa el "hurto famélico", no sólo puede recurrir el hambriento a hurtar, sino a robar, a estafar, a cometer malversaciones, y otros delitos.

Antiguamente, no eran castigados
En la historia más remota, en la India, China e Israel, los delitos causados por el hambre recibieron trato benigno. En la India, las Leyes de Manú justificaban el robo cometido por impulsos del hambre; en China, el que hurtaba o comía frutos ajenos de los campos o huertos no era castigado y quedaba sujeto sólo al resarcimiento del daño; y en Judea es dudoso si fue reconocido, pero las leyes de Moisés autorizaban a tomar racimos de las viñas, espigas de las mieses, y ramas de los olivos en campos ajenos. Además ordenaban al propietario dejar para el pobre y el extranjero los restos de la siega y la vendimia.
En el Derecho Canónico el robo famélico de alimentos, o el de ropa, para quien no tenía con qué cubrirse, si se ejecuta en extrema necesidad, no constituía pecado. En Alemania, en la Edad Media, si un robo de alimentos había sido verdaderamente necesario por el hambre, se declaraba impune, pero si era de particular importancia, se negaba la posibilidad de que el reo fuese absuelto.
Una ley de Alfonso III de Portugal, autorizaba en 1251 al caminante impelido por la necesidad y el hambre y sin otro medio de aplacarla, a apoderarse, incluso por violencia, de lo que fuese indispensable para mantener su vida.
En la América precolombina, en el llamado Código de Nezahualcóyotl, aparecía la eximente de robar espigas de maíz por hambre, y los autores consideran probable que este precepto haya pasado luego al Derecho Colonial Español.
El protagonista de "Los Miserables" de Víctor Hugo, Jean Valjean, fue citado por un juez de Bariloche cuando redactó la sentencia para absolver a una confesa de hurto por el estado de necesidad. Jean Valjean había destrozado el escaparate de una panadería para robar un pan y dar de comer a la viuda de su hermano y sus seis hijos. Lleno de piedad, y ciego de desesperación al ver a su familia muriendo de hambre, no midió las consecuencias y fue detenido y condenado a 5 años de trabajos forzados, que se convirtieron en 19 por sus continuos intentos de fuga. Otro hecho fue recordado por el juez Lara para fundamentar la absolución citada. Es el que debatió en 1898 el Tribunal de Chateau Thierry: Luisa Menard había robado un pan de dos kilos del comercio y fue denunciada por el comerciante, que no aceptó su oferta de resarcirlo con el primer trabajo que pudiera procurarse. Los razonamientos del juez Magnaud para llegar al sobreseimiento dieron la vuelta al mundo, y el magistrado fue conocido a partir de ese fallo como "el buen juez".



La Justicia frente a los robos por hambre 1-12-02
Viejo Isidoro_Cañones dijo: 02.06.09
Ningún juez en su sano juicio va a condenar a alguien que en estado de necesidad se llevó un paquete de fideos moñitos del Coto para darle de comer a su familia.

Ni siquiera hace falta saber de leyes para inferir esto, por favor.
Viejo berenjena dijo: 02.06.09
Originalmente publicado por Alexander26 Ver mensaje
Estoy buscando la figura en el C.P. y no encuentro nada. Si hay jurisprudencia sobre el tema.
Es que es cierto, no existe la figura legal, es jurisprudencial como el dolo eventual.

Originalmente publicado por Isidoro_Cañones Ver mensaje
Ningún juez en su sano juicio va a condenar a alguien que en estado de necesidad se llevó un paquete de fideos moñitos del Coto para darle de comer a su familia.

Ni siquiera hace falta saber de leyes para inferir esto, por favor.
Mmmm, ese no es un estado de necesidad. Ningún juez va a considerar estado de necesidad que la familia del tipo tiene hambre y el tipo entró a coto a llevarse un pquete de fideos. Eso NO configura el estado de necesidad reflejado en el código. SI el tipo se hubeira conseguido un laburo de lo que sea, o lo sumo mendigaba, o le pedia a al super que le de lo que está por tirar, que en definitiva es de lo que viven los que no roban ni hurtan, no hubiera entrado a hurtar. . Yo te puedo asegurar que el tipo cae en cana igual. Le darán poca pena pero entrar entra.
Viejo Isidoro_Cañones dijo: 02.06.09
Originalmente publicado por berenjena Ver mensaje


Mmmm, ese no es un estado de necesidad. Ningún juez va a considerar estado de necesidad que la familia del tipo tiene hambre y el tipo entró a coto a llevarse un pquete de fideos. Eso NO configura el estado de necesidad reflejado en el código. SI el tipo se hubeira conseguido un laburo de lo que sea, o lo sumo mendigaba, o le pedia a al super que le de lo que está por tirar, que en definitiva es de lo que viven los que no roban ni hurtan, no hubiera entrado a hurtar. . Yo te puedo asegurar que el tipo cae en cana igual. Le darán poca pena pero entrar entra.
Publicá un solo fallo donde alguien haya sido condenado por un TOC -ojo: condenado, no procesado, o detenido por los simios de seguridad del super o por el cabo de guardia- a pena de prisión por hurto famélico -con los rasgos propios del hurto famélico- y me comprometo a escribir un BERENJENA ES UNA LUMINARIA INCOMPRENDIDA.
Viejo berenjena dijo: 02.06.09
Originalmente publicado por Isidoro_Cañones Ver mensaje
Publicá un solo fallo donde alguien haya sido condenado por un TOC -ojo: condenado, no procesado, o detenido por los simios de seguridad del super o por el cabo de guardia- a pena de prisión por hurto famélico -con los rasgos propios del hurto famélico- y me comprometo a escribir un BERENJENA ES UNA LUMINARIA INCOMPRENDIDA.
Por hurto famélico no hay fallos porque justamente hay estado de necesidad.Nada más te digo que TU ejemplo no configura hurto famélico. Y no te preocupes que el juicio lo tiene igual, muchas por ser delito excarcelable, osea que tiene pena menor a 3 años y muchas veces teniendo en cuenta que es primer delito se les da probation. Y con la probation no vas a la cárcel. Pero no quiere decir que no lo procesen.

Y si me vas a faltar el respeto te podés ir dar una vuelta por el Riachuelo.
Viejo Isidoro_Cañones dijo: 02.06.09
Originalmente publicado por berenjena Ver mensaje
Por hurto famélico no hay fallos porque justamente hay estado de necesidad.Nada más te digo que TU ejemplo no configura hurto fámelico. Y no te preocupes que el juicio lo tiene igual, muchas por ser delito excarcelable, osea que tiene pena menor a 3 años y muchas veces teniendo en cuenta que es primer delito se les da probation. Pero no quiere decir que no lo procesen.
Entonces, si afirmás con acierto que por hurto famélico no hay fallos condenatorios, que es lo mismo que sostengo yo desde hace unos cuantos threads ¿podés explicarme porque corno seguis buscándole la quinta pata al gato?
Viejo Vladimir Levin dijo: 02.06.09
A juicio oral por robar dos quesos



El juez de Instrucción había sobreseído al imputado, que se había llevado de un hipermercado dos trozos de queso valuados en once pesos cada uno. Consideró que lo hurtado era “insignificante”. Pero la Cámara rechazó el argumento.

Un joven que robó dos pedazos de queso en un hipermercado, con un valor de 11 pesos y monedas cada uno, irá a juicio oral y público por “tentativa de hurto”. La medida fue adoptada por la Cámara del Crimen, después de que el juez de instrucción hubiera sobreseído al muchacho. Los camaristas revocaron el fallo y ordenaron elevar la causa a juicio. Consultados por Página/12, un fiscal y un defensor general cuestionaron la resolución. El ladrón de queso podría ser condenado a un año de prisión. El hecho ocurrió el 5 de mayo pasado en la sucursal del hipermercado Coto ubicada en barrio de Congreso. El acusado huyó con dos porciones de queso, uno de port salut y otro de cremoso light, hasta que lo detuvo un policía que custodiaba el local, advertido por la alarma del súper. El agente halló entre las ropas del muchacho un trozo de queso: el otro se le había caído en el camino.
El juez Walter Candela lo sobreseyó, con el argumento de que “el hurto sería insignificante, no alcanzándole por ello el grado de lesividad como para construir un reproche jurídico legal”. Pero la Cámara, integrada por Alfredo Barbarosch, Gustavo Bruzzone y Jorge Rimondi, revocó esa decisión. En la resolución, el camarista Barbarosch –en un voto al que adhirieron sus pares de la Sala I– sostuvo que “el hurto es un delito, cualquiera sea la magnitud de la afectación del bien”, puesto que en el Código Penal “no se encuentra previsto el principio de insignificancia”. Y siguió: “Ese principio construido por la doctrina y utilizado por la jurisprudencia, para su aplicación debe ser valorado no sólo en la concreción efectiva de la lesión al bien jurídico sino que debe, siempre, ponderarse la conducta precedente que lo produjo”.
El principio de insignificancia referido por el juez Candela en su sentencia no es reconocido legalmente por la mayoría de los tribunales. Sin embargo, algunas provincias, como Buenos Aires, contemplan esa doctrina.
“Cuando el legislador formula una ley penal, hace una fórmula genérica, y espera del acusador y del juzgador que actúen con sentido común. En la Constitución se dice que se debe administrar justicia con un criterio de razonabilidad. Mediante esta idea simple se construye lo que se llama ‘insignificancia’”, explicó Guillermo Nicora, fiscal de Mar del Plata e integrante del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip).
El fiscal consideró que destinar recursos para procesar a una persona que roba dos fracciones de queso “es una exageración”. “Con delitos de defraudación y corruptela, utilizar recursos en casos de hurto como éste es asimilable a la malversación de caudales públicos. Siempre que se utilizan recursos en casos como éste hay que tener en cuenta que, en una Justicia saturada, no se investigan otras causas”, cuestionó Nicora.
“¿Cuánto puede perjudicar ese robo a una cadena de supermercados? Siempre hay que tener en cuenta la afectación. Es ridículo meter a alguien preso por algo tan insignificante. Además, no hay que olvidar que el sistema penal es siempre una respuesta violenta, y una sociedad que busca la paz debe utilizar el sistema penal sólo cuando no hay más remedio, cuando todo lo demás no funciona”, opinó.
En la misma línea se expresó el defensor general de San Martín, Andrés Harfuch. “Desde la incorporación de los pactos internacionales de derechos humanos y aun desde antes, el principio rector de la Justicia penal es el de la mínima intervención.” “La Justicia penal, el poder más violento del Estado, tiene que ser llamado a intervenir en última instancia. Sin embargo, en general se usa el principio de máxima intervención y por eso hay muchos fallos ridículos como éste”, comentó Harfuch (ver aparte).
De acuerdo con el Código Procesal Penal, los fiscales pueden aplicar el “principio de oportunidad”, que permite seleccionar qué casos van a impulsar. “En general, los fiscales eligen los casos menores, como el robo de un picaporte que llegó a juicio, y dejan de lado los delitos importantes”, criticó Harfuch. Agregó que el Código Penal contempla el “hurto famélico”: el robo para comer, que no es punible. Es una concesión extraordinaria para “evitar un mal mayor”, como la muerte de la persona. “En un país con tanta impunidad es inadmisible que el Estado gaste recursos en un hurto de dos barras de queso”, fustigó Harfuch.
Según el artículo 71 del Código Penal, todos los delitos deben ser investigados, entre ellos el hurto. Mientras, el artículo 4 permite a los fiscales desistir de casos, como el hurto de pequeñas cantidades de alimentos, explicaron los penalistas a Página/12. “En nuestro país, que tiene una tradición inquisitoria, todos los delitos son perseguidos, aunque la Constitución nacional dispone la mínima intervención”, aclaró el defensor.

Página/12 :: Sociedad :: A juicio oral por robar dos quesos


Lo detuvieron por robar una "picada" en un súper de la ciudad de Córdoba

delincuente fue detenido este sábado por haber robado una picada en un supermercado de la ciudad de Córdoba.

El ladrón se llevó quesos, fiambres, aceitunas y demás ingredientes de una picada, en el Disco ubicado en la avenida Rafael Núñez, en barrio Cerro de las Rosas.

Si bien logró evitar el sistema de seguridad del supermercado, el hombre fue interceptado en un control policial cuando se escapaba en un taxi.

Lo mas comico es que lo detuvo el comando pizzero...
Viejo berenjena dijo: 02.06.09
Originalmente publicado por Isidoro_Cañones Ver mensaje
Entonces, si afirmás con acierto que por hurto famélico no hay fallos condenatorios, que es lo mismo que sostengo yo desde hace unos cuantos threads ¿podés explicarme porque corno seguis buscándole la quinta pata al gato?
OK. Pasa que interpretaste mal. Yo no dije que el hurto famélico sea delito digo que robar comida sí es delito y que TU ejemplo no configura un caso de hurto famélico
Paso a explicarte:

El robo se configura cuando hay violencia contra la víctima o local atacado-

El hurto consiste en el arrebato, sin violencia.

El ejemplo que diste de COTO no configura estado de necesidad por las siguientes razones:

en plena ciudad o pueblo, donde puede haber un COTO, la gente para conseguir comida TRABAJA, o como acá, cartonean, van a pedir sobras al supermercado que siempre les da lo que están por tirar y esto te lo aseguro porque lo veo, o en el peor de los casos mendigan. O sea, hay miles de cosas antes de meterse en un COTO a afanarse un paquete de fideos. Y es por eso que TU ejemplo no es un caso de hurto famélico. El único caso de hurto famélico que se me ocurre en este momento en un estado de guerra y quizás de sitio, pero es realmente muy complicado que se dé.

Y te repito: al tipo lo procesan igual, si después dado que es un delito con pena menor a 3 años le dan probation, no va a la cárcel, pero procesarlo lo procesan. Sabé que todos los delitos menores son excarcelables.
Viejo Isidoro_Cañones dijo: 02.06.09
Originalmente publicado por Alexander26 Ver mensaje
A juicio oral por robar dos quesos



El juez de Instrucción había sobreseído al imputado, que se había llevado de un hipermercado dos trozos de queso valuados en once pesos cada uno. Consideró que lo hurtado era “insignificante”. Pero la Cámara rechazó el argumento.

Un joven que robó dos pedazos de queso en un hipermercado, con un valor de 11 pesos y monedas cada uno, irá a juicio oral y público por “tentativa de hurto”. La medida fue adoptada por la Cámara del Crimen, después de que el juez de instrucción hubiera sobreseído al muchacho. Los camaristas revocaron el fallo y ordenaron elevar la causa a juicio. Consultados por Página/12, un fiscal y un defensor general cuestionaron la resolución. El ladrón de queso podría ser condenado a un año de prisión. El hecho ocurrió el 5 de mayo pasado en la sucursal del hipermercado Coto ubicada en barrio de Congreso. El acusado huyó con dos porciones de queso, uno de port salut y otro de cremoso light, hasta que lo detuvo un policía que custodiaba el local, advertido por la alarma del súper. El agente halló entre las ropas del muchacho un trozo de queso: el otro se le había caído en el camino.
El juez Walter Candela lo sobreseyó, con el argumento de que “el hurto sería insignificante, no alcanzándole por ello el grado de lesividad como para construir un reproche jurídico legal”. Pero la Cámara, integrada por Alfredo Barbarosch, Gustavo Bruzzone y Jorge Rimondi, revocó esa decisión. En la resolución, el camarista Barbarosch –en un voto al que adhirieron sus pares de la Sala I– sostuvo que “el hurto es un delito, cualquiera sea la magnitud de la afectación del bien”, puesto que en el Código Penal “no se encuentra previsto el principio de insignificancia”. Y siguió: “Ese principio construido por la doctrina y utilizado por la jurisprudencia, para su aplicación debe ser valorado no sólo en la concreción efectiva de la lesión al bien jurídico sino que debe, siempre, ponderarse la conducta precedente que lo produjo”.
El principio de insignificancia referido por el juez Candela en su sentencia no es reconocido legalmente por la mayoría de los tribunales. Sin embargo, algunas provincias, como Buenos Aires, contemplan esa doctrina.
“Cuando el legislador formula una ley penal, hace una fórmula genérica, y espera del acusador y del juzgador que actúen con sentido común. En la Constitución se dice que se debe administrar justicia con un criterio de razonabilidad. Mediante esta idea simple se construye lo que se llama ‘insignificancia’”, explicó Guillermo Nicora, fiscal de Mar del Plata e integrante del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip).
El fiscal consideró que destinar recursos para procesar a una persona que roba dos fracciones de queso “es una exageración”. “Con delitos de defraudación y corruptela, utilizar recursos en casos de hurto como éste es asimilable a la malversación de caudales públicos. Siempre que se utilizan recursos en casos como éste hay que tener en cuenta que, en una Justicia saturada, no se investigan otras causas”, cuestionó Nicora.
“¿Cuánto puede perjudicar ese robo a una cadena de supermercados? Siempre hay que tener en cuenta la afectación. Es ridículo meter a alguien preso por algo tan insignificante. Además, no hay que olvidar que el sistema penal es siempre una respuesta violenta, y una sociedad que busca la paz debe utilizar el sistema penal sólo cuando no hay más remedio, cuando todo lo demás no funciona”, opinó.
En la misma línea se expresó el defensor general de San Martín, Andrés Harfuch. “Desde la incorporación de los pactos internacionales de derechos humanos y aun desde antes, el principio rector de la Justicia penal es el de la mínima intervención.” “La Justicia penal, el poder más violento del Estado, tiene que ser llamado a intervenir en última instancia. Sin embargo, en general se usa el principio de máxima intervención y por eso hay muchos fallos ridículos como éste”, comentó Harfuch (ver aparte).
De acuerdo con el Código Procesal Penal, los fiscales pueden aplicar el “principio de oportunidad”, que permite seleccionar qué casos van a impulsar. “En general, los fiscales eligen los casos menores, como el robo de un picaporte que llegó a juicio, y dejan de lado los delitos importantes”, criticó Harfuch. Agregó que el Código Penal contempla el “hurto famélico”: el robo para comer, que no es punible. Es una concesión extraordinaria para “evitar un mal mayor”, como la muerte de la persona. “En un país con tanta impunidad es inadmisible que el Estado gaste recursos en un hurto de dos barras de queso”, fustigó Harfuch.
Según el artículo 71 del Código Penal, todos los delitos deben ser investigados, entre ellos el hurto. Mientras, el artículo 4 permite a los fiscales desistir de casos, como el hurto de pequeñas cantidades de alimentos, explicaron los penalistas a Página/12. “En nuestro país, que tiene una tradición inquisitoria, todos los delitos son perseguidos, aunque la Constitución nacional dispone la mínima intervención”, aclaró el defensor.

Página/12 :: Sociedad :: A juicio oral por robar dos quesos
¿Lo condenaron en el juicio oral? No lo creo, la nota no lo menciona.

Una condena, que alguien me muestre UNA condena por hurto famélico, por favor!

Originalmente publicado por berenjena Ver mensaje
OK. Pasa que interpretaste mal. Yo no dije que el hurto famélico sea delito digo que robar comida sí es delito y que TU ejemplo no configura un caso de hurto famélico
Paso a explicarte:

El robo se configura cuando hay violencia contra la víctima o local atacado-

El hurto consiste en el arrebato, sin violencia.

El ejemplo que diste de COTO no configura estado de necesidad por las siguientes razones:

en plena ciudad o pueblo, donde puede haber un COTO, la gente para conseguir comida TRABAJA, o como acá, cartonean, van a pedir sobras al supermercado que siempre les da lo que están por tirar y esto te lo aseguro porque lo veo, o en el peor de los casos mendigan. O sea, hay miles de cosas antes de meterse en un COTO a afanarse un paquete de fideos. Y es por eso que TU ejemplo no es un caso de hurto famélico. El único caso de hurto famélico que se me ocurre en este momento en un estado de guerra y quizás de sitio, pero es realmente muy complicado que se dé.
Podría estar hasta mañana con esto, pero con el tiempo he aprendido a no poner energía en debates estériles.

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