746.535 temas | 5.026.514 mensajes | seremos forros, pero somos una bocha
Viejo negro28 dijo: 25.02.08
Progresista o Conservador cuestion de Cerebro







Parece que han observado diferencias en la actividad neuronal en el córtex entre aquellos que se definen liberales (es decir, la izquierda socialdemócrata en la terminología USA) o conservadores, en concreto en un mecanismo del cerebro que han denominado “control de conflictos”. Aunque algunos de los ejemplos dados (como Bush/Kerry ante la guerra) parecen un poco ad hoc, por lo que habrá que esperar a ver cómo lo recibe la comunidad científica.
En realidad, que las actitudes políticas liberales y conservadoras son en gran medida hereditarias es algo que saben hace tiempo los neurocientíficos, gracias a estudios estadísticos con gemelos univitelinos separados en el momento del parto. Por supuesto, no porque las ideas políticas se codifiquen en el ADN, sino porque arraigan de forma natural en personas con distintos temperamentos heredados. El eje derecha-izquierda agrupa en cada lado gran cantidad de creencias que aparentemente no tienen nada en común (son verdaderos sistemas de creencias sobre la naturaleza humana, que algunos autores resumen en “Visión Utópica” y “Visión Tragica”, según se crea más o menos en la ingeniería social).
Por supuesto, hay también componentes culturales (históricos e intelectuales) bien arraigados. Según Steven Pinker (dedica un interesantísimo capítulo a este asunto en La tabla rasa), expresiones tales como las reacciones tan rápidas y emocionales que suscitan los encontronazos políticos, sentirse atraídos por personas con ideas parecidas y la menor tendencia a cambiar de modo de pensar son manifestaciones de cuándo pueden ser heredados estos sistemas de creencias.
barrapunto.com
Cerebros de izquierdas y de derechas
La ciencia muestra la actividad neuronal de liberales y conservadores
Un estudio de la Universidad de Nueva York presentado esta semana en la revista científica Nature Neuroscience ha demostrado que el cerebro de las personas de izquierdas funciona de manera distinta del de las que son de derechas. La idea ya ha sido repetida en varias ocasiones, incluso el director de cine Woody Allen apuntó en su musical Todos dicen I Love you que la razón por la que uno puede volverse republicano después de haber vivido toda la vida entre demócratas podía estar en un pequeño tumor que le impide a uno razonar adecuadamente.
Pero los científicos del estudio han ido más allá. Han llegado a la conclusión de que las diferencias se dan a la hora de improvisar en situaciones inesperadas y no siempre ante cuestiones políticas. El estudio asegura que aquellos que se definen como liberales muestran mayor actividad neuronal en el córtex cingulado anterior, una zona del cerebro que se activa siempre en situaciones en las que se impone solucionar un conflicto. Este tipo de personas, según los científicos, son expertas en inhibir sus reacciones.
Los conservadores, con un perfil más estructurado y permanente, suelen mostrarse menos flexibles en las situaciones en las que se requiere cambiar un hábito, incluso si han recibido instrucciones de hacerlo.
El estudio basa todo su hallazgo en el descubrimiento de un mecanismo del cerebro humano que denominan “control de conflictos”. Aún así, aseguran que ninguna de las dos formas de pensar que ambos tipos de personas desarrollan en esas situaciones es mejor que la otra.
Frank J. Sulloway, uno de los investigadores del Instituto de Personalidad e Investigación Social de Berkeley que no ha valorado las conclusiones de sus colegas y ha señalado que han servido para proporcionar “una elegante demostración de que las diferencias individuales entre conservadores y liberales están fuertemente relacionadas con la actividad del cerebro”.
Sulloway explicó que el estudio servía además para explicar por qué mientras el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, no se bajaba del burro en la guerra de Irak, su contrincante, el senador John F. Kerry (demócrata) cambiaba de opinión a menudo.
La investigación ha sido realizada mediante una serie de pruebas a varios estudiantes que se sometían a un electroencefalograma mientras respondían a las señales de un ordenador. A los estudiantes se les acostumbraba a responder siempre lo mismo ante una determinada señal pero luego eran sorprendidos con otras que los obligaban a inhibir o modificar su comportamiento. El encefalograma medía las reacciones neuronales de los cobayas en el momento en que entraban en conflicto con el hábito que habían adquirido.
De todas formas, el director del estudio, David Amodio, matizó en Los Angeles Times: “El voto no está determinado sólo por la actividad neuronal. Influyen mucho los factores educacionales, culturales y ambientales”.
El Pais

0 Comentarios | Registrate y participá


Herramientas
Iniciar Sesion

Recordarme

Top de Usuarios