745.414 temas | 5.024.883 mensajes | seremos forros, pero somos una bocha
Viejo dvdrgn dijo: 11.12.09
¿Qué es lo que pasa cuando una banda entrenadísima en el primer rock & roll y el rockabilly empieza a crecer y experimentar y añade a su propuesta elementos de música nativa de su tierra, blues, Motown/Stax y psicodelia?

¿Qué sucede cuando, además, esta banda está conformada por talentosísimos multiinstrumentistas y cantantes (cada uno de voces personales, distintivas) y ensamblada por un tipo que es a partes iguales un genio de la guitarra y de la composición?

Pues sucede esto:




Y todos nosotros enloquecemos, como enloquecieron los que tuvieron la enorme suerte de disfrutar el pico creativo de este quinteto formado por cinco canadienses y un estadounidense y llamado simplemente The Band. Hablamos, claro, de una de las bandas más importantes de la historia del rock y que en una época en la cual este ebullía de ideas y nuevas propuestas -más precisamente, la última mitad de los '60 y primera de los '70- se convirtió en un grupo absolutamente influyente, en una nave que combinó popularidad y aceptación crítica gracias a una propuesta única y jamás emulada.

¿Pero quiénes eran estos muchachos y cómo pasó esto? Pues bien. Este grupo nació originalmente como backup band del canadiense Ronnie Hawkins, insigne exponente del rockabilly que los hacía tocar varias veces por semana y ensayar interminablemente. Así, nació entre los miembros del grupo (que se llamaba The Hawks) la alquimia que se desprende del conocimiento y entendimiento entre sí.

Los muchachos, además, eran unos músicos tremendos: tenías al "único baterista que te puede hacer llorar" Levon Helm (a la sazón único yanqui del grupo) que encima era un cantante fantástico, de notorios visos country; a Garth Hudson, un pianista clásico que le podía sacar unos sonidos increíbles a su teclado y se convirtió en pieza clave del quinteto; al eximio multiinstrumentista y "cantante principal" de la banda Richard Manuel; al otro vocalista, tremendo bajista y violinista autodidacta Rick Danko y, en el medio de todos ellos, al silencioso Robbie Robertson, guitarrista, compositor y arreglador de la banda que -a la manera de genios como Fripp- no cantaba pero era el master of puppets de un grupo talentoso como quizás ningún otro de los años '70 (es importante notar, igualmente, que sin estos cinco muchachos The Band no sería lo que fue, la reunión ochentosa así lo testimonia).

Con semejantes intérpretes, el grupo evolucionó y eventualmente abandonó a Hawkins para convertirse en el poco marketinero (?) quinteto Levon And The Hawks. Esta poco redituable aventura les duró hasta que un pibe que recién empezaba, un tal Robert Zimmerman (?), que buscaba un grupo para pasar de folk a electricidad, se encontró -por reiteradas recomendaciones- con Helm y Robertson y los llamó a tocar con él. Los pibes aceptaron, pero al poco tiempo (dos o tres conciertos después) le dijeron a Bob que sólo seguirían con él si contrataba a Hudson, Manuel y Danko. Dylan aceptó, según dicen no muy convencido (?) y así la banda empezó un torbellino de shows haciendo de backing band de Dylan entre septiembre del '65 y mayo del '66.

Estos shows, como dijimos, marcaron la transición más polémica de Dylan y contaron con otrora pacifistas fanáticos del folk puteando al maldito Bob (?) por la movida, hecho que llevó a Helm (un ninio zenzible, se ve) a abandonar la banda. En medio del parate de Levon se dio el que quizás es el más importante show de la intensa y extensa carrera de Dylan, el de mayo del '66 en Manchester, Inglaterra, donde un fanático le gritara "Judas!" a Bob. Ahí, además, se produce un quiebre -literal (?)- en la carrera de nuestro judío favorito (?): casi se mata en un accidente de moto.

Este hecho, que uno diría podría haber terminado con la carrera de Bob, funciona al contrario: la potencia, y así es que mientras se recluye en New York llama a la banda que lo acompañaba a compartir el garrón (?). De esta unión surgieron (póstumamente) los impresionantes The Basement Tapes ('66, editado en el '75), documento imprescindible del momento más creativo de Dylan al que le seguiría un disco más o menos (?): Blonde On Blonde (1966), quizás el opus magna de Dylan, grabado con la importantísima colaboración de todo el grupo. La creciente popularidad y la enorme aceptación de esta nueva configuración dylaniana hizo que la atención hacia el grupo que lo acompañaba creciera y así es que obtuvieron un contrato propio de grabación y, en paralelo a los conciertos como banda soporte, empezaron a grabar sus propias canciones.

Así surgió uno de los manifiestos más interesantes de finales de los '60, el imprescindible Music From Big Pink (1968), que además de tener el único gran éxito del grupo (la sensacional "The Weight") marca la primera vez que tienen un nombre: como en todos lados los conocían como la banda, ¿cómo se ponen? Sí, el genial nombre de The Band los definiría de allí en más. Music From Big Pink es un disco, ¿cómo definirlo? Perfecto. Temas co-escritos con Dylan se entremezclan con números de caótica armonía country, rock, R&B, soul, folk y visos psicodélicos. Gracias a este álbum giran ellos solos -tomá Dylan, tekerematá (?)- y llegan a tocar en Woodstock (en la peli no se los ve pero fueron cabeza de cartel).

El mismo año de Woodstock sale mi favorito, su segundo álbum, un fenomenal autotitulado conocido también como The Brown Album (recordemos que The Beatles era un recuerdo reciente, y la moda había pegado, se ve) donde directamente y para ser académico, se van al re-carajo (?) con un disco conceptual sobre tradiciones americanas, bien country-folk pero con un espíritu rockero y rítmicas de soul innegables. Ahí están quizás la mejor canción que se haya escrito sobre la Guerra Civil, "The Night They Drove Old Dixie Down" y un manifiesto emotivísimo sobre la sindicalización de los trabajadores rurales, "King Harvest". Un -otro- álbum fundamental de The Band para la historia del rock, una marca clave en el firmamento de la música popular.

Del '70 en adelante la insospechada fama, el cansancio de las giras y las peleas internas (sobre todo por la preeminencia de Robertson, casi dictatorial, y su disputa con la otra estrella, Helm) se empiezan a notar y hacen un poco de mella, aunque no mucha, en sus registros posteriores. Aquel año sale Stage Fright, un registro irregular con un par de bellas canciones -"Sleeping" y "Just Another Whistle Stop"- coescritas por el genial Richard Manuel (un tipo al que su adicción no permitió dar más, lamentablemente) y la popular canción que da título al álbum y poco más. Un año después sale su cuarto disco, Cahoots, donde invitan a Van Morrison para el disco más soulero (aunque también más flojo) de la agrupación.

En el '72 editan un show grabado en Año Nuevo y llamado Rock Of Ages, con unos arreglos de viento sensacionales, la banda en la mejor forma posible (eran tremendos en vivo, tremendos), una linda lista de temas y la participación (cuándo no...) de Dylan en un par de temas incluida su extraña canción "When I Paint My Masterpiece". Hay un silencio en medio en el cual se dedican a descansar sólo para salir, en 1973, con Moondog Matinee, un disco de covers donde homenajean a sus inicios (y no tanto: hacen "A Change Is Gonna Come", largamente posterior a la época de los Hawks) y para además reunirse con Dylan para volver a actuar como su backing band.

Esto revitaliza a la aquejada estructura de The Band y tanto en el álbum de Bob que sigue a esta reunión, Planet Waves como en el tremendo disco en vivo que testimonia el tour Before The Flood (ambos de 1974) se los ve en la mejor forma desde principios de la década, tremendos en la sincronía, con sus voces intactas y, sobre todo, con muchísimas ganas de tocar juntos. El directo que les cito aquí es otro de mis registros favoritos de The Band porque tanto en los temas de Dylan como en los de Robertson se respira una intensidad inaudita, una fuerza motriz desconocida. Escuchen la versión de "Lay Lady Lay" si no, y me cuentan.

En el '75, envalentonados por este renacimiento, sacan su mejor registro desde el disco marrón: Northern Lights - Southern Cross, tremebundo álbum (primero de temas 100% nuevos desde el '71, además) donde incluyen las populares "Ophelia" y "Rags And Bones" además de la historicista "Acadian Driftwood", la conmovedora "It Makes No Difference" y otras cinco joyas que son una hermosa muestra de vitalidad de un grupo que, sin embargo, daba sus últimas señales de vida.

Tal es así que en el '76 deciden despedirse. Pero lo hacen a lo grande, y el resultado es el show The Last Waltz, editado en álbum y documentado (en una genial película, de los mejores documentos de rock) por el amigo de Robertson Martin Scorsese. El recital es un repaso por las muchísimas influencias de The Band, desde el blues (Paul Butterfield, Muddy Waters son invitados) hasta un homenaje a su mentor Hawkins pasando por el folk de Joni Mitchell y Crosby, Stills, Nash & Young (¡"Helpless"!), canciones nativas (la lacrimógena "Tura Lura Lural", que alguna vez cantó Barney Gumble, en las voces de Van Morrison y Manuel) en una coda interminable para una banda sensacional.

La despedida (que en el medio tuvo a Islands, disco-por-contrato de 1977 que no vale la pena mencionar), como tantas otras, no sería definitiva. Pero la The Band que vuelve, sin Robertson, no es lo mismo. Editan tres irregulares y prescindibles discos en los '90 -el mejorcito, Jericho (1993), High On The Hog
('96) y Jubilation (1998)- antes de separarse definitivamente tras el fallecimiento de Rick Danko.

No sé qué más decir de The Band que no haya dicho acá ya. Ah, sí, vayan a escucharlos, loco. No se pierdan de esto que si lo hacen, se están perdiendo de algo que -si les gusta la música, ya no el rock- no se deberían estar perdiendo.


Pequeñas recomendaciones para escuchar The Band
Conseguirse primeramente Music From Big Pink (1968) y The Band (1969). Escucharlos dos veces cada uno. Después agarrar Before The Flood (1974) y ver cómo la podían rockear, experimento que será seguido por la escucha de Blonde On Blonde (1966) y Planet Waves (1973) de Dylan para que vean las sutiles (y no tan sutiles) diferencias entre la forma de tocar de The Band en sus discos y en los de Bob. Finalmente, darse una panzada con The Last Waltz (1976), disco y película y si están enamorados ya (lo cual es seguro) conseguir todos los otros álbumes (los de los '90 no, bah, si quieren).

3 Comentarios | Registrate y participá

Viejo juan_carlos_pelotudo dijo: 11.12.09
The Last Waltz es genial, tanto el disco cuádruple -más reciente- como la película, pero sobre todo la película.

Emm, creo que no quedó nada afuera, a lo sumo tambien la actuación en el Festival Express, con un montón de bandas más.
Viejo dvdrgn dijo: 11.12.09
Lo que me quedó afuera es recordar que el recital del "Royal Albert Hall", como se conoce al célebre show de Manchester, está editado como The Bootleg Series, Vol. 4 (1998), es conseguible y -obvio- recomendable.
Viejo El Idolo de Barro dijo: 11.12.09
Muy buena banda, sobretodo por ser el cerebro criminal de la creacion del "Judas" de Bob Dylan (?)

¡Rag Mama Rag!

Herramientas
Iniciar Sesion

Recordarme

Top de Usuarios