Originalmente publicado por Witold  Los programas de Cris Morena no imponen nada. Al contrario, son un reflejo de la sociedad; imitan no de la realidad concreta, sino de la realidad de su mentalidad.
Un mensaje racista no tiene cabida más que en una comunidad racista. Si en esas series no aparece ningún negrito, es porque una proporción significante de nuestra sociedad desprecia la figura del negrito.
Hay cosas a las que no se les puede atribuir la finalidad de formar cabezas. Son otros los ámbitos a los que corresponde la educación, empezando por casa. Si vas (no, no vos; hablo en general) si vas a encomendar la crianza de tus hijos a la televisión, entonces el problema es de los padres, o de los maestros, o de a quien le quepa ese lugar... No a Cris Morena o etcétera.
Pero esa no es la cuestión.
No son esos programas los que moldean a la sociedad, sino al revés. Esa cosa vaga y ambigua a la que le tiramos la pelota, ese comodín para echarle la culpa a los otros que es la sociedad es quien da a luz productos como -bueno- toda esa porquería que consume la juventud. (En cursivas el sarcasmo). Que no es porquería; después de todo, no es ni más ni menos lo que merecemos.
Hay otros canales, hay otros programas. ¿Por qué la gente elige otros? Porque la culpa no es del chancho.
Por suerte se me pasó hace rato la paja del comunismo y toda la cuestión de la buena consciencia. Y en el fondo, tampoco nadie cree en eso. Y el que se lo cree se olvida, porque no conozco a nadie que no sueñe con bombardear con napalm una villa miseria, o que deje pasar una semana sin haber pronunciado las palabras negros de mierda por un motivo u otro.
Ergo, no me cabe ni un poco el asunto de ir rasgándose las vestiduras. Cris Morena refleja lo que la sociedad que le da de comer sueña con ver: orfanatos con pibitos rubiecitos y blanquitos y vestidos en John L Cook.
A hacerse cargo. |