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Bloqueo de escritor y otras yerbas en el foro de Literatura:
Este thread va dirigido especialmente a aquellos que, además de leer, disfrutan escribiendo. El tema que planteo es el siguiente: ¿Qué hacer ante el tan temido bloqueo de escritor? La idea es que podamos intercambiar consejos, ayudarnos entre nosotros y demás etcéteras.
Otra cosa. ¿No les pasa que una vez que creen haber terminado algo más o menos decente, a las dos semanas lo quieren tirar a la mierda? ¿Cuál es el momento en el que uno está completamente (o casi) satisfecho con su obra?
Ojalá el tema les resulte interesante. Au revoir ....
Este thread va dirigido especialmente a aquellos que, además de leer, disfrutan escribiendo. El tema que planteo es el siguiente: ¿Qué hacer ante el tan temido bloqueo de escritor? La idea es que podamos intercambiar consejos, ayudarnos entre nosotros y demás etcéteras.
Otra cosa. ¿No les pasa que una vez que creen haber terminado algo más o menos decente, a las dos semanas lo quieren tirar a la mierda? ¿Cuál es el momento en el que uno está completamente (o casi) satisfecho con su obra?
Yo empecé a escribir algo a los 14 años, y es el día de hoy que no pasé del capítulo 2. Tengo todas pero todas las ideas en al cabeza pero simplemente no las puedo escribir. Cada vez que lo vuelvo a leer lo modifico todo.
Igual a mi me ayuda mucho mirar películas por ejemplo, me inspira para escribir.
Yo hace mas o menos 6 meses que no escribo nada, y cuando digo nada es NADA ni un simple poemita, un micro cuento...NADA. Simplemente se me quedó dormida la musa inspiradora y el cerebro se me quemó já! Que hago? nada, no me desespero, sigo leyendo como siempre hasta que me rehaga un click inspirador....las cosas no se fuerzan, o estan o no estan.
Con respecto a la satisfacción de la obra terminada, a mi me pasa que cuando escribo sale todo de un tirón, sin muchas vueltas asique termino de escribirlo, lo releeo y ahi nomas le pongo punto final....muchas veces me ha pasado de ver que el final del escrito está flaco o pobre pero al querer cambiarlo me doy cuenta que no me sale mejor que eso y es por la sencilla razon que asi tenia que estar, asi tenia que escribirlo. No doy muchas vueltas con mis escritos, no doy demasiadas vueltas con las cosas....soy simple.
Nunca les pasó de tener ese sentimiento de tener ganas de ponerse a escribir algo pero que no lo hacen porque cuando se sientan delante de un documento nuevo de word no saben que escribir....si una historia....una relato...una poesía....algo de humor....un pensamiento...lo que sea?
Este thread va dirigido especialmente a aquellos que, además de leer, disfrutan escribiendo. El tema que planteo es el siguiente: ¿Qué hacer ante el tan temido bloqueo de escritor? La idea es que podamos intercambiar consejos, ayudarnos entre nosotros y demás etcéteras.
Otra cosa. ¿No les pasa que una vez que creen haber terminado algo más o menos decente, a las dos semanas lo quieren tirar a la mierda? ¿Cuál es el momento en el que uno está completamente (o casi) satisfecho con su obra?
Ojalá el tema les resulte interesante. Au revoir.
Hola. En mi caso, cuando escribo lo hago básicamente por dos motivos. Uno de ellos es cuando, por alguna razón que ignoro, después de reflexionar o darle vueltas a algún asunto (sin intención previa de llevar nada al papel), descubro o visualizo algo (por lo general algun concepto filosófico o algo por el estilo) que se me hace importante y trato de plasmarlo en el papel lo antes posible. Otras veces me dispongo a escribir algo (sobre todo microrrelatos para participar en concursos) y pueden ocurrir dos cosas: comienzo a divagar libremente y voy descartando ideas e imágenes hasta que se me cruza algo que siento que vale la pena y comienzo a desarrollarlo; o puede ocurrir que, tras un buen rato divagando, no se me ocurra nada que valga la pena y termine frustrado, sintiendo que perdí el tiempo. En cuanto a tu segunda pregunta, te diré que, en muchos casos, no necesito esperar dos semanas ni mucho menos para sentir que lo que escribí no tiene mucho valor. Con casi todo lo que escribo me pasa que cada vez que lo releo me causa una impresión diferente (a veces para mejor, a veces -la mayoría quizá- para peor). Con respecto a tu última pregunta, te diré que casi nunca quedo del todo conforme con lo que escribo, lo cual, claro está, es bastante frustrante.
NO HAGAS CLICK
EN LA CALAVERA LOS ENEMIGOS DE MIS ENEMIGOS NO SON MIS AMIGOS
Esta bueno lo que decis, no se yo no disfruto escribiendo (a veces si) , pero generalmente disfruto del trabajo final.
En cuanto al bloqueo que decis, creo que no se si es tan asi, a mi me pasa que en esos momentos en donde no escribo nada, tomo un tiempo para pensar ideas y para corregir textos.
Lo mejor para mi es ponerme a leer o hacer ejercicios como cadaveres exquisitos y escritura automatica en general.
Revivo esto. Hacía tiempo que quería opinar pero estaba bloqueado...
En fin, últimamente estoy hecho un pelotudo. Tengo un cuento muy lindo hace como una semana. Es infinito, lo cual es una manera bella y mentirosa de decir que no tiene fin. En su momento, tras 3/4 horas escribiendo noctámbulamente, le di un cierre apestoso, trillado y moralinezco. Qué asco.
Y sé, sí, sé que para salir adelante de un bloqueo lo mejor es hacer ejercicios. Algunos componen sonetos o bucean en los alejandrinos. Otros se ponen a traducir. ¿Y por qué no la descripción de un cuadro? Juegos, ejercicios, cosas que te hagan pensar más allá del texto en cuestión. De la frase que no te genera más que repugnancia y dejadez.
Eso es lo que se hace. Y no puedo porque estoy hecho un pelotudo. O algo parecido que llaman no sé cómo.
Por cierto, me encanta este tema. Deberíamos revivirlo cada tanto para no sentirnos solos a la hora de escribir y pretender ser más que una inspiración.
Estoy en un estado bastante malo en mi escritura, recien lei algo, que hice hace un tiempo que a mucha gente le gusto pero ahora no me gusta. Despues con toda la literatura que estoy leyendo y los trabajos de la facultad tan estructurados, tan limitados me hacen no escribir. Y despues lo que me pasa es que en este tiempo hay lugares en Rosario , en donde se desarrollan congresos y encuentros de lectura con escritores bastante reconocidos. ¿que pasa? me siento una verdadera pelotuda, porque me codeo con gente muy careta, muy de figurita, muy insulsa. Y por ejemplo fui a una charla de Cesar Aira, y lo que me paso a mi y a la mayoria de mis compañeros fue ver a un "escritor reconocido" que tiraba abajo la novelista contemporanea con frases estupidas y trasgresoras, leyendo su trabajo "el escritor reconocido" no levanto ni un segundo su vista, no miro ni un momento al todos los jovenes que estabamos ahi, esperando algo.(No se que)
Diciendo frases contradictorias: Por ejemplo dijo que la narrativa es una cagada ahora porque los escritores no tienen problemas. Èl es la persona menos interesante del mundo, comodo, sin problemas, y se digna a decir esas frases trasgresoras, que parecen mas de un rebelde porque si, que se caen por su propio peso. ¿Que tiene que ver esto con mi escritura? tiene que ver porque veo que la gente aplaude a un pelotudo, que se rie de sus chistes insulsos , trasgresores e inutiles. La gente me desanima mucho, me desanima saber que la gente puede ser buena por un solo aspecto de la critica porque si le caes bien a los diarios y revistas y no te metes en lios. Te aplauden en una facultad, y te van a ver 200 personas.
Bueno, aveces por esos aspectos me bloqueo y otras hierbas.
Soy nuevo en el foro, sabrán comprender.
Habría que empezar por aclarar que hay diferentes tipos de personas que escriben (casi se podría decir escritores), imaginativos, biográficos, los técnicos, los que plagian, etc. Cada uno de ellos necesita diferentes cosas y se maneja a diferentes tiempos, a veces uno no puede escribir porque su vida no es rica en situaciones (para crear), o bien tiene problemas, o bien está perdido en la vida, o lo que sea. También la edad cuenta mucho, la mayoría de los escritores si bien empiezan de jóvenes, generalmente dejan o se ausentan un tiempo de esa actividad y la retoman cuando son más maduros y su visión del mundo es mucho más amplia, ésto no quiere decir que sea la regla para todos, pero es bastante común. Un verdadero escritor, para mi, es alguien que se pasa la vida escribiendo en su mente, y de vez en cuando lo pasa al papel. Hay un cuento de Borges llamado "El Milagro secreto" que habla en cierta forma un poco del tema, si no lo leyeron se los recomiendo.
Para finalizar mi humilde opinión: no podés escribir, hacé otras cosas hasta que puedas.
Saludos y como dice Sabina, escritores que no escriben, vividores que no viven.
Estoy en un estado bastante malo en mi escritura, recien lei algo, que hice hace un tiempo que a mucha gente le gusto pero ahora no me gusta. Despues con toda la literatura que estoy leyendo y los trabajos de la facultad tan estructurados, tan limitados me hacen no escribir. Y despues lo que me pasa es que en este tiempo hay lugares en Rosario , en donde se desarrollan congresos y encuentros de lectura con escritores bastante reconocidos. ¿que pasa? me siento una verdadera pelotuda, porque me codeo con gente muy careta, muy de figurita, muy insulsa. Y por ejemplo fui a una charla de Cesar Aira, y lo que me paso a mi y a la mayoria de mis compañeros fue ver a un "escritor reconocido" que tiraba abajo la novelista contemporanea con frases estupidas y trasgresoras, leyendo su trabajo "el escritor reconocido" no levanto ni un segundo su vista, no miro ni un momento al todos los jovenes que estabamos ahi, esperando algo.(No se que)
Diciendo frases contradictorias: Por ejemplo dijo que la narrativa es una cagada ahora porque los escritores no tienen problemas. Èl es la persona menos interesante del mundo, comodo, sin problemas, y se digna a decir esas frases trasgresoras, que parecen mas de un rebelde porque si, que se caen por su propio peso. ¿Que tiene que ver esto con mi escritura? tiene que ver porque veo que la gente aplaude a un pelotudo, que se rie de sus chistes insulsos , trasgresores e inutiles. La gente me desanima mucho, me desanima saber que la gente puede ser buena por un solo aspecto de la critica porque si le caes bien a los diarios y revistas y no te metes en lios. Te aplauden en una facultad, y te van a ver 200 personas.
Bueno, aveces por esos aspectos me bloqueo y otras hierbas.
Sabés que Aira me da esa impresión en las entrevistas que le leí... Igualmente el "La guerra de los gimnasios" está muy bien escrito, si bien se va desvirtuando (y él lo reconoce y estimula). Ojo, tampoco era genial, pero no me arrepiento de haberlo leído.
Qué sé yo, hay muchos artistas que para disfrutar su obra tenés que obviar su persona.
Soy nuevo en el foro, sabrán comprender.
Habría que empezar por aclarar que hay diferentes tipos de personas que escriben (casi se podría decir escritores), imaginativos, biográficos, los técnicos, los que plagian, etc. Cada uno de ellos necesita diferentes cosas y se maneja a diferentes tiempos, a veces uno no puede escribir porque su vida no es rica en situaciones (para crear), o bien tiene problemas, o bien está perdido en la vida, o lo que sea. También la edad cuenta mucho, la mayoría de los escritores si bien empiezan de jóvenes, generalmente dejan o se ausentan un tiempo de esa actividad y la retoman cuando son más maduros y su visión del mundo es mucho más amplia, ésto no quiere decir que sea la regla para todos, pero es bastante común. Un verdadero escritor, para mi, es alguien que se pasa la vida escribiendo en su mente, y de vez en cuando lo pasa al papel. Hay un cuento de Borges llamado "El Milagro secreto" que habla en cierta forma un poco del tema, si no lo leyeron se los recomiendo.
Para finalizar mi humilde opinión: no podés escribir, hacé otras cosas hasta que puedas.
Saludos y como dice Sabina, escritores que no escriben, vividores que no viven.
Disiento ferreamente con las dos frases citadas.
-La vida no necesita ser rica en "situaciones" para que la imaginación vuele. Ejemplo: Joyce escribió el Ulysses estando 7 años encerrado en un ático. Ni qué decir de los 7 tomos de En busca del tiempo perdido. Lo único que hacía Proust era meterse en una habitación llena de corchos. Y salía sólo para cumplir con sus obligaciones sociales (ir a cenas de ricos). En definitiva, la imaginación significa eso, sobrepasar lo que es y crear.
-"La inspiración existe, pero siempre te encuentra trabajando" "La creación es 100% inspiración y 100% trabajo" (ambas de Picasso). No creo que haya falta decir más. Pero por si las dudas, te regalo este poema de Fernando Pessoa.
Spoiler de Tabaquería
No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.
Ventanas de mi cuarto,
de mi cuarto de uno de los millones de gente que nadie sabe quién es
(y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?),
dais al misterio de una calle constantemente cruzada por la gente,
a una calle inaccesible a todos los pensamientos,
real, imposiblemente real, evidente, desconocidamente evidente,
con el misterio de las cosas por lo bajo de las piedras y los seres,
con la muerte poniendo humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres,
con el Destino conduciendo el carro de todo por la carretera de nada.
Hoy estoy vencido, como si supiera la verdad.
Hoy estoy lúcido, como si estuviese a punto de morirme
y no tuviese otra fraternidad con las cosas
que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
la fila de vagones de un tren, y una partida pintada
desde dentro de mi cabeza,
y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos a la ida.
Hoy me siento perplejo, como quien ha pensado y opinado y olvidado.
Hoy estoy dividido entre la lealtad que le debo
a la tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.
He fracasado en todo.
Como no me hice ningún propósito, quizá todo no fuese nada.
El aprendizaje que me impartieron,
me apeé por la ventana de las traseras de la casa.
Me fui al campo con grandes proyectos.
Pero sólo encontré allí hierbas y árboles,
y cuando había gente era igual que la otra.
Me aparto de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué voy a pensar?
¿Qué sé yo del que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? Pero ¡pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser lo mismo que no puede haber tantos!
¿Un genio? En este momento
cien mil cerebros se juzgan en sueños genios como yo,
y la historia no distinguirá, ¿quién sabe?, ni a uno,
ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay locos perdidos con tantas convicciones!
Yo, que no tengo ninguna convicción, ¿soy más convincente o menos convincente?
No, ni en mí...
¿En cuántas buhardillas y no buhardillas del mundo
no hay en estos momentos genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas
-sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas-,
y quién sabe si realizables, no verán nunca la luz del sol verdadero
ni encontrarán quien les preste oídos?
El mundo es para quien nace para conquistarlo
y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
He soñado más que lo que hizo Napoleón.
He estrechado contra el pecho hipotético más humanidades que Cristo,
he pensado en secreto filosofías que ningún Kant ha escrito.
Pero soy, y quizá lo sea siempre, el de la buhardilla,
aunque no viva en ella;
seré siempre el que no ha nacido para eso;
seré siempre el que tenía condiciones;
seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta
y cantó la canción del Infinito en un gallinero,
y oyó la voz de Dios en un pozo tapado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Derrámame la naturaleza sobre mi cabeza ardiente
su sol, su lluvia, el viento que tropieza en mi cabello,
y lo demás que venga si viene, o tiene que venir, o que no venga.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
conquistamos el mundo entero antes de levantarnos de la cama;
pero nos despertamos y es opaco,
nos levantamos y es ajeno,
salimos de casa y es la tierra entera,
y el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.
(¡Come chocolatinas, pequeña,
come chocolatinas!
Mira que no hay más metafísica en el mundo que las chocolatinas,
mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.
¡Come, pequeña sucia, come!
¡Ojalá comiese yo chocolatinas con la misma verdad con que comes!
Pero yo pienso, y al quitarles la platilla, que es de papel de estaño,
lo tiro todo al suelo, lo mismo que he tirado la vida.)
Pero por lo menos queda de la amargura de lo que nunca seré
la caligrafía rápida de estos versos,
pórtico partido hacia lo Imposible.
Pero por lo menos me consagro a mí mismo un desprecio sin lágrimas,
noble, al menos, en el gesto amplio con que tiro
la ropa sucia que soy, sin un papel, para el transcurrir de las cosas,
y me quedo en casa sin camisa.
(Tú, que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
o diosa griega, concebida como una estatua que estuviese viva,
o patricia romana, imposiblemente noble y nefasta,
o princesa de trovadores, gentilísima y disimulada,
o marquesa del siglo dieciocho, descotada y lejana,
o meretriz célebre de los tiempos de nuestros padres,
o no sé qué moderno -no me imagino bien qué-,
todo esto, sea lo que sea, lo que seas, ¡si puede inspirar, que inspire!
Mi corazón es un cubo vaciado.
Como invocan espíritus los que invocan espíritus, me invoco
a mí mismo y no encuentro nada.
Me acerco a la ventana y veo la calle con absoluta claridad,
veo las tiendas, veo las aceras, veo los coches que pasan,
veo a los entes vivos vestidos que se cruzan,
veo a los perros que también existen,
y todo esto me pesa como una condena al destierro,
y todo esto es extranjero, como todo.)
He vivido, estudiado, amado, y hasta creído,
y hoy no hay un mendigo al que no envidie sólo por no ser yo.
Miro los andrajos de cada uno y las llagas y la mentira,
y pienso: puede que nunca hayas vivido, ni estudiado, ni amado ni creído
(porque es posible crear la realidad de todo eso sin hacer nada de eso);
puede que hayas existido tan sólo, como un lagarto al que cortan el rabo
y que es un rabo, más acá del lagarto, removidamente.
He hecho de mí lo que no sabía,
y lo que podía hacer de mí no lo he hecho.
El disfraz que me puse estaba equivocado.
Me conocieron enseguida como quien no era y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise quitarme el antifaz,
lo tenía pegado a la cara.
Cuando me lo quité y me miré en el espejo,
ya había envejecido.
Estaba borracho, no sabía llevar el dominó que no me había quitado.
Tiré el antifaz y me dormí en el vestuario
como un perro tolerado por la gerencia
por ser inofensivo
y voy a escribir esta historia para demostrar que soy sublime.
Esencia musical de mis versos inútiles,
ojalá pudiera encontrarme como algo que hubiese hecho,
y no me quedase siempre enfrente de la tabaquería de enfrente,
pisoteando la conciencia de estar existiendo
como una alfombra en la que tropieza un borracho
o una estera que robaron los gitanos y no valía nada.
Pero el propietario de la tabaquería ha asomado por la puerta y se ha quedado a la puerta.
Le miro con incomodidad en la cabeza apenas vuelta,
y con la incomodidad del alma que está comprendiendo mal.
Morirá él y moriré yo.
Él dejará la muestra y yo dejaré versos.
En determinado momento morirá también la muestra, y los versos también.
Después de ese momento, morirá la calle donde estuvo la muestra,
y la lengua en que fueron escritos los versos,
morirá después el planeta girador en que sucedió todo esto.
En otros satélites de otros sistemas cualesquiera algo así como gente
continuará haciendo cosas semejantes a versos y viviendo debajo de cosas semejantes a muestras,
siempre una cosa enfrente de la otra,
siempre una cosa tan inútil como la otra,
siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
siempre el misterio del fondo tan verdadero como el sueño del misterio de la superficie,
siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni la otra.
Pero un hombre ha entrado en la tabaquería (¿a comprar tabaco?),
y la realidad plausible cae de repente encima de mí.
Me incorporo a medias con energía, convencido, humano,
y voy a tratar de escribir estos versos en los que digo lo contrario.
Enciendo un cigarrillo al pensar en escribirlos
y saboreo en el cigarrillo la liberación de todos los pensamientos.
Sigo al humo como a una ruta propia,
y disfruto, en un momento sensitivo y competente,
la liberación de todas las especulaciones
y la conciencia de que la metafísica es una consecuencia de encontrarse indispuesto.
Después me echo para atrás en la silla
y continúo fumando.
Mientras me lo conceda el destino seguiré fumando.
(Si me casase con la hija de mi lavandera
a lo mejor sería feliz.)
Visto lo cual, me levanto de la silla. Me voy a la ventana.
El hombre ha salido de la tabaquería (¿metiéndose el cambio en el bolsillo de los pantalones?).
Ah, le conozco: es el Esteves sin metafísica.
(El propietario de la tabaquería ha llegado a la puerta.)
Como por una inspiración divina, Esteves se ha vuelto y me ha visto.
Me ha dicho adiós con la mano, le he gritado ¡Adiós, Esteves! , y el Universo
se me reconstruye sin ideales ni esperanza, y el propietario de la tabaquería se ha sonreído.