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18 de octubre de 2007, 18:03
| | | Historias de la Noche (tus poesías, cuentos y relatos sobre la noche) | La noche habla, tiene historias de todo tipo.
Me gustaría que en este espacio publiquemos sobre esas
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Editado por Aparecido: 19 de mayo de 2008 a las 15:56.
Razón: muchas...
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18 de octubre de 2007, 19:06
| | | | Registrado: 20 de enero de 2007 Sexo: Hombre Mensajes: 27 | | Re: Historias de la Noche (tus poesías, cuentos y relatos sobre la noche) | | Está buena la idea, después pongo algo mío, alguno sobre la noche hay ya en este foro creo, ahora no tengo tiempo pero más tarde lo hago, un abrazo. | 
19 de octubre de 2007, 12:30
| | | Re: Historias de la Noche (tus poesías, cuentos y relatos sobre la noche) | | ????????????????????
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Editado por Aparecido: 19 de mayo de 2008 a las 15:58.
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19 de octubre de 2007, 15:50
| | | | Registrado: 14 de mayo de 2006 Ciudad: R'lyeh Sexo: Hombre Mensajes: 399 | | Re: Historias de la Noche (tus poesías, cuentos y relatos sobre la noche) | | Originalmente publicado por Aparecido  Noches desveladas
¿Quién podría dormirse?... Es inútil intentar lo de antes cuando se tiene la certeza de que ya nada podrá volver a ser lo que era. Lo supe cuando apoyé la cabeza en la almohada, recosté mi cuerpo de perfil al tiempo que ubicaba una segunda almohada entre mis rodillas y una tercera, la mas suave, en mis brazos. Luego de un lapso indeterminado tuve que admitir que algo no estaba saliendo bien, algo molestaba la evolución del sueño, algo sutil que yo no podía apartar se escondía en las sombras del desvelo y acechaba silencioso. “Pero, ¿qué es?” me preguntaba, "la comida fue liviana”... “no hubo café ni cigarrillos y tampoco grandes emociones en el día”...” apenas una pequeña siesta que...” "¡ pero claro, la siesta!". Ahora sí que estaba en problemas, con una siesta encima seria dificultoso dormirme.
Aún así no debía ceder, no podía dejarme vencer por una siestita que por lo general no pasaba de las tres horas; entonces decidí utilizar mis recursos de adormecimiento:
Al comienzo fui Jhonson, el mejor futbolista de la historia, que por cierto también era estrella de Rock, boxeador y hasta llegaba a organizar -si es que aún no me había dormido- gigantescos espectáculos callejeros atrayendo millones de fanáticos que observaban deslumbrados las proezas de aquel héroe del siglo XX; pero aún no me dormía y mi gran personaje sucumbía al primer insignificante movimiento de mis pies, se iba junto con los rostros cada vez más lejanos de sus admiradores. Parecía que, inexorable, el mundo real me alejaría de aquel imaginario espacio de la mente; casi desesperado me aferré tenaz a un delgado hilo de fantasía. Construí un mundo, llevé al máximo la inventiva y fui Dios, luego el elegido (pero esta etapa duró poco ya que no encontraba, para éste, cualidades más fantásticas que las del viejo Jhonson); creí que lo había logrado cuando, convertido en ave, las nubes rozaban mi cuerpo animal y mis alas se abrían blancas al sol, “Estoy volando, siento el viento cálido de la altura acariciando mi frente, viajando junto a mí”. Sin embargo la oscuridad que había estado acechando en silencio, clavó sus uñas en mis alas y me arrastró a la terrible realidad que hasta esos instantes no percibía. Cuando abrí los ojos no me estremeció lo primero que sentí, sino lo segundo que oí: aquel cálido viento en la frente no era otra cosa que un helado aire que entraba por la ventana, absurdamente abierta de par en par. Posterior a este descubrimiento, un sonido se hizo mayor a todos los sonidos de la noche, a escasos metros de mi ventana se escucharon pasos tan claros como aterradores, luego susurros, corridas y el aceleramiento de un coche. Me dije "no hay nada que temer, lo que haya ocurrido ha sido del otro lado de estas rejas", “NO HA PASADO NADA", "acá no ha pasado nada" me repetí esta vez con menos fe. A continuación sucedió lo peor: desde el otro extremo de la casa un grito agudo cruzó el pasillo, la sala, y fue directo a mis tímpanos, era una exclamación desesperada de auxilio. El terror se apoderaba de mi raciocinio y comenzaba la pelea contra la muy insignificante probabilidad de que todo fuera sólo un sueño, una pesadilla. De nada servía continuar pensando y perdiendo fracciones de segundos "¡levántate, ahora!" me ordené tratando de infundirme valor. Por segunda vez sentí los gritos, que ahora venían acompañados de llantos descorazonados. De manera automática reconocí que provenían de mi madre, “no puede ser”, pensé resignado. Al salir de mi habitación encontré la casa destrozada. La confusión y el dramatismo controlaban el escenario, las ventanas estaban dobladas como goma, la mesa, las sillas, la puerta de calle, todo hecho pedazos. “¿Cómo no oí todo este desastre?”, “¡los tapones, esos estúpidos tapones de oreja!”. Mi cabeza no coordinaba nada, mi corazón se dilataba y mis pulmones se cerraban con cada grito de mi madre. Intenté avanzar, no pude, mis pies parecían haberse endurecido de espanto, al primer paso tropecé y fui dar mi frente contra algún objeto, el golpe fue seco, el dolor imperceptible. No pude levantarme, por alguna extraña razón había dejado de tener dominio sobre mis piernas, debía cruzar los 10 o 15 metros de la casa arrastrándome como pudiera. Un líquido espeso y púrpura no dejaba de caer por mi frente dificultando la visión. “Esto no puede estar pasando” me dije, "la sangre se derrama", "la siento caer por mi frente, entrando en mi boca, la veo en derredor, y sin embargo no existe dolor alguno". Sin dejar de avanzar, llevé una mano hacía la herida para comprobar la gravedad, sorprendido hallé que todo se encontraba en normalidad, aún así la hemorragia continuaba dispersándose. No quería gritar, tampoco llorar, toda acción desmesurada sería inútil y agregaría más locura al asunto, debía controlarme, lo importante era llegar a la habitación de mis padres, y ya casi lo lograba. Y cuando por fin lo logré, inexplicablemente, pude incorporarme sin problemas. Mi madre se encontraba sentada de espaldas a mí y con su cabeza a gachas soslayaba y profería incomprensibles palabras. Me acerqué un poco más pero continuaba inalterable en su estado y desentendida de mi presencia. Muy triste, toqué su hombro e intenté hablarle pero no sabía como, aferré mis manos con mayor fuerza, pero nada, no reaccionaba. Caminé dos pasos más y me coloqué frente a ella. Entre sus débiles manos descubrí un portarretratos, y en la foto, mi padre. Caí de rodillas y sujeté sus piernas, ahora yo también lloraba impotente hasta quedarme sordo. Ya no necesitaba comprender las palabras de mi madre. Espantado, lo entendí todo, se habían llevado a mi padre. Acto seguido, un zumbido desolador lo nublo todo y las imágenes desaparecieron, entonces desperté. La incertidumbre permanecía viva en mi estómago, subía muy dura por mi pecho y caía por mis ojos convertida en lágrimas de angustia. Saqué los tapones de mis orejas y caminé hasta la puerta de mi habitación que se veía tan real o irreal como en el sueño. Abrí la puerta y los vi, mis padres muy entretenidos y con las camisetas de la selección Argentina miraban la televisión. Me dijeron que había dormido como un ángel desde la siesta y no quisieron despertarme para el partido inaugural del mundial 78. Las siguientes noches apenas pude dormir, pasaba gran parte de las horas viendo por la ventana, escuchando alerta cualquier sonido. Todo había cambiado a partir de aquel sueño, algo me angustiaba cada noche: el miedo. | Muy bueno, la verdad. | 
19 de octubre de 2007, 16:27
| | | Re: Historias de la Noche (tus poesías, cuentos y relatos sobre la noche) | | ??????????????
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Editado por Aparecido: 19 de mayo de 2008 a las 15:58.
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20 de octubre de 2007, 23:57
| | | | Registrado: 20 de enero de 2007 Sexo: Hombre Mensajes: 27 | | Re: Historias de la Noche (tus poesías, cuentos y relatos sobre la noche) | | Sinceramente, muy bueno, lo había leído muy por arriba, pero por consejo de alguien lo leí bien y es espectacular. Lamentablemente todo eso me toca de cerca y bueno, fue, es y será muy feo recordar todo aquello. Voy a poner algo mío también de la noche, ya está en el foro pero como es otro espacio éste, lo pasó también. Una forma de tenerte
La taza con café se desprendía del humo blanco y un olor agradable, seco y amargo. Dos sorbos pequeños me devolvieron el sabor de la bebida. Por un momento mi boca se humedeció. El plan que urdía consumió mi semana de trabajo. El jueves se preparaba para nacer cuando pensé que todo este asunto dejó de ser una quimera para transformarse en algo plausible. Quizá fue ella misma descendiendo de mi auto el sábado anterior, arrojándome otro beso, como si pudiésemos habernos dado otro ese día, yo creía que nos habíamos dado todos. Tal vez haya resuelto mi indecisión el martes, cuando me dijo hasta el viernes. Dos días sin ella: demasiado. Pensé en alguna manera de tenerla. No encontré ninguna dentro de las normas. Nadie puede robarse a una persona, no debe. Tendría que hacer las cosas bien, que nadie sospeche de su falta, ni siquiera ella debería saberlo. La idea acarició mi mente con suavidad, con yemas dulces del inconsciente. Apenas me insinuó su presencia cuando comenzaba a impacientarme la búsqueda infructuosa de una solución. Un clic me despabiló y la respuesta cayó como una palabra justa para un poema. Ella no se enteraría de nada, nadie lo sabría excepto yo, el ladrón que esa noche la sacaría de su casa. Sin guantes negros, sin sigilo. Ella estaría conmigo a la madrugada durante unos minutos o segundos, pero eso alcanzaría, por lo menos hasta el viernes. Esa noche me dormí como siempre, juntando los pedazos guardados de días para recordar en días sin nada que recordar. No sé si ella habrá sentido algo cuando la tomé de la mano y la llevé a caminar por aquel mundo. El duelo entre realidad e ilusión nos atrapó. Escribimos poemas en nuestras lenguas. Sin papel creamos libros de historias falsas y felices. Algunas frases se deshicieron de su sentido y las palabras sueltas nos sirvieron para otras poesías. No sé a quién pertenecía ella cuando la saqué de su lugar, ni a qué. Ahí estaba, yo quise tomarla, y pude.
La mañana la borró cuando abrí los ojos, era jueves. A la noche la robé de nuevo unos minutos. El viernes no importó su ausencia porque la vería en algún momento y porque la fórmula para tenerla cuando quisiera ya la había encontrado. | 
22 de octubre de 2007, 12:50
| | | Re: Historias de la Noche (tus poesías, cuentos y relatos sobre la noche) | | ?????????????????????????
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Editado por Aparecido: 19 de mayo de 2008 a las 16:01.
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29 de octubre de 2007, 15:56
| | | Re: Historias de la Noche (tus poesías, cuentos y relatos sobre la noche) | | ??????
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Editado por Aparecido: 19 de mayo de 2008 a las 15:59.
Razón: pocas
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29 de octubre de 2007, 17:12
| | I want to be ever young | | Registrado: 07 de septiembre de 2007 Ciudad: Desconocida... Sexo: Mujer Mensajes: 80 | | Re: Historias de la Noche (tus poesías, cuentos y relatos sobre la noche) | | Leí tu cuento Aparecido y no me esperaba ese final… al principio imaginé que historia vendría más adelante, pero no era lo que me había imaginado. Me gustó. Cuando estaba leyendo En silencio y con calma, se me vino a la cabeza un poema de Benedetti, que se llama Despabílate amor. Tu poema me lo recordó. Yo escribí algo sobre la noche, pero es algo chiquito… la verdad es que lo mío no es escribir.
Editado por Náyade: 29 de octubre de 2007 a las 17:13.
Razón: tamaño de letra
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29 de octubre de 2007, 17:21
| | | Re: Historias de la Noche (tus poesías, cuentos y relatos sobre la noche) | | ???????????????
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Editado por Aparecido: 19 de mayo de 2008 a las 16:00.
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