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| ¿Qué necesita…? "El mejor amigo del hombre es aquel que puede acompañarlo un prolongado silencio sin ladrar" Roberto Fontanarrosa
…"Si me divierto, divierto" decía el negro Fontanarrosa. Me ha pasado con este cuento. Espero que usted también. No es difícil imaginar la situación planteada en el cuento, sobretodo cuando es alegre. La alegría es motivadora y amplifican el estado de bienestar del organismo, aunque usted sea una persona "seria y responsable". Algunos hombres la hemos pasado, no con la absurda diversidad de este texto, pero si con la vergüenza de estar en publico y pedir preservativos imaginando lo que el resto de la gente, y el propio vendedor, estarán pensando sobre uno. No quiero imaginar lo que se ha de sentir al tener que elegir entre tantas y novedosas variedades y la farmacia llena de gente esperando ser atendidos, mientras que uno esta tratando de superar la vergüenza publica y adecuar su fantasía al tipo de profiláctico que le convendrá llevar…Algunas personas, sobretodo los ancianos, pensarán que uno es un pervertido degenerado --y no se equivocan--. Otras, aprovechando la diversidad sexual que hay hoy en día, se preguntarán para que los usaré --y se quedaran con la duda-- Habrá quienes, al menos me imagino, desearán que lo use con ellas --si Claudia me lo permite--. Como sea, lo cierto es que da algo de vergüenza y el cuerpo lo refleja…Ese cuerpo transformado por la vergüenza de las circunstancias es el evidente resultado de los cambios biológicos que produjo automáticamente la emoción en nuestro organismo, que le sirve de guía para decidir en consecuencia… Con un poco de imaginación podemos ver las distintas reacciones, promovidas por las emociones, en los protagonistas de este cuento. La dependiente, de aparentemente predispuesta y voluntariosa, pasa a irritarse por la reacción del comprador que, además de avergonzado esta confundido sin saber bien que comprar y porque también imagina a su potencial pareja retándolo porque prefería los de fresa… Sus rostros, sus gestos, su tensión lo demuestra claramente. No conviene decir que estos organismos representan la frustrada transacción comercial…Hace cincuenta mil años no existían farmacias ni preservativos. Las emociones, como la vergüenza y el enojo, se actualizan permanentemente a cada circunstancia pero existen desde siempre. Las emociones transforman los organismo que las poseen y tiene por fin, como intuyo Darwin, promover la supervivencia. No del mas fuerte, ni del más apto, sí del que las posea, para fortalecerlo y adaptarlo mas efectivamente al medio. Se dan en forma automática, sin que uno las convoque, ajustando al organismo a las circunstancia para mejorar sus acciones y hacerlas más eficientes a la hora de sobrevivir. Parece que la vida no depende exclusivamente de nosotros. Pero de su gestión, tal vez sí. Pero no nos distraigamos y volvamos a la farmacia…Quizás la vendedora no tenga un buen día. Su presión arterial esta algo alta y le duela un poco la cabeza como consecuencia de su presión y de la evaluación de la marcha de su potencial proyecto vital que no va como desearía. Algo no anda bien y su organismo lo refleja, internamente en su presión arterial, su dolor de cabeza, los latidos de su corazón; externamente en el tono y frecuencia de sus palabras, sus movimientos algo lentos y sin gracia. Además la noche anterior no durmió lo suficiente y su cuerpo esta cansado y sin las habituales ganas de trabajar. Mientras hace un esfuerzo por concentrarse en su trabajo sigue pensando en su temporal frustración y esta situación dispara otras emociones que potencian su mal humor. Y es aquí donde aparece, alegremente, nuestro "pervertido" comprador que no tiene muchas intenciones de saber lo que le pasa a ella, ni le interesa que nadie sepa lo que va a comprar, porque está mas concentrado en lo que le pasará a él…si es que le pasa y consigue lo que busca. A esto se denomina emociones de fondo, porque suceden en forma interna y si bien se exponen en forma externa, no son tan evidentes. Nadie sabe que le duele la cabeza, que apenas durmió y que su organismo esta naturalmente intentando equilibrar sus funciones. Sospechamos, si sabemos ver, que algo anda mal, pero no sabemos que. Sigamos…la vendedora hace un esfuerzo e intenta ser gentil al preguntar: "En que lo puedo ayudar…" Entonces todo cambia. La vendedora redobla su esfuerzo por ser cordial y no pegarle un sopapo --que merecido lo tiene por agrandado y fanfarrón--. El comprador intuye algo, pero no lo inquieta. Y aquí empiezan a aparecer las emociones básicas o primarias que se suman a las de fondo, en las que, además de los cambios internos, se ve evidente la cara de enojo, justificada en este caso, de la vendedora. La también evidente cara de sorpresa, muy bien justificada, del comprador al enterarse de la diversidad de productos entre los que debía optar y de los que no tenia idea de su existencia, también es una emoción básica o primaria. El miedo, la ira, el asco, la tristeza, la sorpresa y la alegría son emociones primarias que compartimos con otras especies y fácilmente identificables en los gestos de la cara y el cuerpo. Y en todos los casos representan la necesidad vital de todos los organismos de vivir con bienestar. El miedo es, hasta cierto punto sano, nos aleja o nos advierte del peligro. La tristeza nos permite elaborar duelos o perdidas lamentables o inevitables. Las fobias raciales, por ejemplo, son construcciones intelectuales de emociones que se dieron en algún momento de nuestra evolución para advertirnos de la presencia de seres "distintos" y obrar en consecuencia, pero ya no sirven, al menos en el sentido en que nos fueron útiles…Regresemos…la vergüenza del "depravado" compradores una emoción social y las compartimos con aquellas especies que viven en comunidad. Mendieta, mi alegre perra viejo pastor ingles, sabe muy bien cuando hace una macana, aunque ponga cara de jugador de póker y yo lo advierta nítidamente. La simpatía, la indignación, la envidia, la gratitud, la vergüenza, los celos, entre otros, son emociones sociales que no solo se disparan en compañía, también pueden sucedernos en soledad al evocar un recuerdo competente, bueno o malo, triste o alegre. No podemos tener emociones sociales, sin las básicas, ni estas sin las de fondo. De la misma manera que no podríamos ser humanos si alguien, muy parecido a nosotros, que no sea un dinosaurio, no nos precedió en la evolución. Tenemos algo de bacteria, de reptiles y, por supuesto de mamíferos porque lo somos. De lo simple a lo complejo. Del preservativo común, al saborizado. Desde la regulación más básica del metabolismo de un organismo unicelular, a la más maravillosa y contagiosa sensación de placer y bienestar en un organismo como el nuestro que distiende sus músculos, siente fluir su sangre sin dificultad y facilita la comunión con sus pares en momentos de placer. Todos los organismos por pequeños que sean tienen sistemas que, segundo a segundo, regulan el estado interno de su cuerpo en función a lo que pasa afuera. Convengamos entonces que las de fondo regulan el estado "vegetativo" por decirlo de alguna manera, de nuestro cuerpo sin que nos demos cuenta, son automáticas y estereotipadas, y es mejor que sea así. Nadie mejor que la naturaleza para regular la acidez o alcalinidad de nuestro organismo. Nadie mejor que nuestros organismos para desechar lo inservible de los alimentos que injerimos o regular el ritmo cardíaco…Las emociones básicas, facilitan nuestra relación, nuestros deseos y apetitos con las posibilidades reales de lo que pasa afuera. Las sociales nos ubican, no sin esfuerzo, en el lugar que deseamos tener en la sociedad, siempre y cuando cumplamos con sus códigos. Las emociones primarias y las sociales son contagiosas en la medida en somos capaces de ponernos en la piel del otro y disfrutar o entristecernos de lo que le pasa. La tristeza nos encierra, la alegría nos promueve… Lo curioso de todo esto es nuestra capacidad de ignorarlas y desconocerlas creyendo que nos debilitan, cuando es todo lo contrario. Lo sorprendente es suponer que todas las emociones son automáticas y que ver a una persona triste es tan normal como estarlo uno mismo, porque, sin dudas: "ya pasará". Es sorprendente escuchar que no hay que dejarse llevar por ellas, cuando son ellas las que nos acompañan en todo momento. La ameba no podrá nunca desconocer el impulso vital de alejarse del peligro porque ni siquiera sabe quien es. Tampoco lo sabe Mendieta, que no podrá cocinarse la comida que más le gusta, porque no le da la cabeza. Jamas sabremos lo que le pasa al otro si negamos lo que nos pasa a nosotros. Jamas podremos meternos en su piel, como sugería Adams Smith, si evitamos meternos en la nuestra. Resulta poco inteligente creer que pensamos bien sin el gobierno de las emociones. Pero mucho mas preocupante e inquietante es no saber como le habrá ido a nuestro amigo…¡En fin…! Ricardo A. Kleine Samson Contador Publico NacionalÒ Neuquén, 19 de septiembre de 2009 | ||
| {Un lavarropa inteligente "¿Puede una persona desaparecer de a poco…? Porque a la Eulogia le desapareció la cintura… Roberto Fontanarrosa Sí, pase por acá por favor…bueno, este lavarropa es lo ultimo de lo ultimo. Es el ultimo modelo que salió en el mercado. Es un lavarropas inteligente. Digamos, para ser justos, que todos son inteligentes, pero este es el más inteligente de todos. Es hijo, por decirlo de alguna manera, de este y este otro. De la unión de estos dos lavarropas inteligentes nace este otro que, desde ya le digo: ¡Es una barbaridad!. No se imagina. En primer lugar hace todo lo que un lavarropas convencional. Lava y centrifuga además de otras funciones como lavado corto, lavado largo, centrifugado suave, centrifugado mojado. Tiene para suavizante, para lavandina, para jabón en polvo, jabón en barra…bueno en fin, todo lo que se imagina…lo puede programar, si usted por ejemplo ya sabe que a las 17 horas del día 16 de septiembre del año que viene se le va a ensuciar la camisa de su esposo, entonces el lavarro…Ah!!, es soltera, bueno, que desperdicio, con esos ojos…yo me la imaginaba casada. Bueno pero tendrá novio, usted no puede estar sola…Vive por el barrio??…Que raro, nunca la vi por aquí…Claro lo que pasa es que yo estoy muy concentrado en la venta de lavarropas y casi no tengo tiempo para distraerme…Sí, yo también soy soltero y tampoco tengo novia…Bueno, no me diga esas cosas por favor. Yo ya estoy viejo…Podría ser su padre…Si, es cierto, me mantengo bien. Hago mucha gimnasia, camino mucho, corro, salto, leo, oro…Hago mucho deportes…Aquí, en el gimnasio de acá a la vuelta…¡¡¿Usted también va al mismo gimnasio?!! ¡¡Pero que casualidad!! Nunca la vi…¿Qué días va?…Igual que yo…Martes y jueves…¡Pero como no nos vimos!!!! Los mismos días y al mismo horario y nunca nos vimos. Que curioso…Bueno leer, me gusta leer a Ricardo Kleine. Me he leído todos sus libros…¿Leyó el ultimo?…Yo ya lo compré y ya lo leí…Es que se agota volando…Bueno, si quiere se lo presto, yo ya lo leí, no se consigue,…se lo puedo prestar si quiere…mañana o pasado se lo traigo…No, como me va a molestar llevárselo a su casa. No tengo problemas…no quisiera molestarla…a lo mejor está muy ocupada y no voy a ir yo a llevarle un libro…¡¿Esta noche?!…No, no tengo nada que hacer, además es un ratito, le dejo el libro y me voy para el gimnasio…¡¡Ahh! ¿A cenar?…Usted quiere que yo vaya a cenar a su casa…no sé que decirle…me gustaría mucho…pero bueno…esteeee…sí…sí, sí ¿A qué hora?…A las 10 de la noche estoy ahí…Le llevo el vino…¿Tinto o blanco?…Le voy a llevar un tinto que le va a encantar. malbec. ¿Le gusta el malbec? Igual que yo…Le sigo contando del lavarropas, le estaba diciendo que es de ultima generación y justo le iba a contar lo de la programación cuando nos distrajimos…Le llevo el libro. Yo llevo el libro y el vino…¿Le gusta el helado? …De limón…¡Le llevo de limón!…El libro, el helado y el vino…Bueno, supóngase que quiera lavar esta camisa tan linda que tiene puesta…imagínese que tiene una mancha rebelde aquí en el puño…entonces este lavarropas…¿Qué me va a hacer de cenar?…Si, si, tiene razón que sea una sorpresa…sigamos con la manchita en su puño…bueno, supóngase que mete mucha ropa en el lavarropas, pero usted quiere particularmente que le lave muy bien esa manchita rebelde…entonces lo programa así, le ponemos MAN-CHI-TA RE-BEL-DE CA-MI-SA BLAN-CA…enter, y la maquina identifica la prenda, busca el puño y le saca la manchita de la camisa y se la deja como nueva…¡¡Nueva, nueva!!…Mire, présteme la camisa, va a ver lo que le digo…No se haga problemas, acá nadie la va a andar mirando…¿Qué importa que no se haya puesto corpiño?…Préstemela…que lindos pechos que tiene…disculpe, pero ¿son suyos?…Mitad suyos mitad de su hermana…Bueno, las felicito a las dos…Mire, metemos la camisa y lo programamos…En diez minutos esta lista…Y dígame, mientras esperamos ¿a qué se dedica?…Productora agropecuaria…Que interesante…¿Tiene algún campito?…Quince mil hectáreas, a la pipeta…¿En donde?…En Bolivia…¿Alguna herencia…? Lo compro usted…Y ¿qué hace? ¿Maíz, sorgo, trigo…frijoles?…¡Que produce!…¡Cocaína y marihuana…!! Que bien…¿Y como anda el negocio?…Y si, esta todo tan difícil…Bip, bip, bip…Ese es el lavarropas, le esta dando la señal que ya lavó la manchita del puño y se la esta mostrando por el visor para ver si esta conforme…Fíjese ¿Qué le parece?…¿Esta conforme? Bueno, entonces le ponemos enter y termina de lavar todo…Es una maravilla…Ahí tiene su camisa, seca y planchada por el mismo lavarropas…Ahh…a ver, a ver, acá me esta diciendo que también le cosió un botón flojo…Claro, con esos pechos se afloja todo...bueno, todo no...¡Qué me cuenta! No es caro…tampoco es barato, pero para lo que hace. Sesentamil dólares…¿Dos? ¡Quiere dos…! Si, tengo, tengo. ¿Quiere que se los lleve esta noche? No se haga problemas, se los llevo junto con el vino, el helado y el libro de Kleine…A las 10. Esta noche a las 10… …en principio déjeme decirle que cualquier coincidencia entre el autor preferido del protagonista del cuento y el que suscribe es pura y desinteresada casualidad. Hecha esta sincera aclaración sigamos con lo nuestro…es evidente como este, no tan casual, encuentro entre la señora…o señorita (ya que desconozco su estado civil) ha modificado el estado de sus organismos. Sus caras, sus gestos, la expresión de sus manos. El falso interés de ambos en el lavarropas. La postura ganadora del vendedor. Resuelto. Decidido a todo, incluso a venderle un lavarropa y la cadencia seductora de la señora nos demuestran claramente que algo a cambiado en ellos producto de la emoción de este fugaz y no tan casual encuentro. La posibilidad de venta de un lavadora puede generar un deseado encuentro entre ambos. Como ya sabemos, las emociones son publicas y se dan a nivel del organismo. Pero los sentimientos o las sensaciones son totalmente privadas y suceden en la mente de el que las posee. Los sentimientos son ideas de lo que le pasa a nuestro cuerpo que nos posibilitan reflexionar sobro como actuar. Desde que hay un cerebro como el nuestro ya no se actúa tan automáticamente como lo hacen la mayoría de los mamíferos. Pero no todos los animales tienen sentimientos. Para tenerlos hay que tener conciencia de sí mismo y no todos las tienen. Los perros, las jirafas o los gatos tiene emociones, pero no saben que son suyas. Ni siquiera saben que son ellos. La respuesta a las emociones --como puede ser escapar de un potencial peligro-- de los organismos que no poseen sentimientos es automática y estereotipada y viene "por defecto" en sus organismos a través de su sistema nervioso, que cartografía momento a momento el estado de su cuerpo en relación a si mismo y el al medio en que se encuentra. No pueden decidir a voluntad que hacer en determinadas situaciones. No hay alternativas y hay que huir. Para la rutinaria vida de estos animales y su entorno, les sobra sus emociones y la interacción de estas con su cerebro para poder sobrevivir. En cambio y en la medida en que la vida se hace mas compleja y necesita de respuestas mas acordes a su complejidad es que aparecen los sentimientos. Sin el aparato correspondiente no tendríamos sentimientos, y sin ellos no sabríamos lo que pasa y nos pasa. Si las emociones sirven para mejorar la supervivencia del que las posee, los sentimientos viene a mejorar este potencia dando respuestas mas eficaces, biológicas e intelectuales, para el gobierno de la vida…como este moderno lavarropa que no solo lava, sino que además identifica manchas en los lugares específicos que se le indiquen y, sorprendentemente (no se como lo hará), cose botones… …pero que les paso a nuestros "enamorados"…Escuchemos a Antonio Damasio: "…hubo rápidas alteraciones químicas en su medio interno, cambios en su ritmo cardiaco y la respiración compatible con sus deseos apenas definidos, redistribución del flujo sanguíneo y un preestablecimiento muscular de los diversos patrones de movimiento en los que usted se podría implicar, pero en los que probablemente no lo haría. Las tensiones de sus sistemas musculoesqueleticos se redistribuyeron; de hecho, aparecieron tensiones donde antes no las había, y asimismo surgieron nuevas relajaciones. Añadida a todo esto, intervino la imaginación, haciendo que los deseos fueran ahora mas claros. La maquinaria de recompensa, química y neural, funcionaba a toda marcha, y el cuerpo desplegó algunos de los comportamientos asociados a la sensación eventual de placer. En realidad, muy excitante, y muy cartografiable en las regiones cerebrales de sensación corporal y de soporte cognitivo. Pensar en el objetivo del apetito causó emociones placenteras y los correspondientes sentimientos agradables. Ahora el deseo era suyo." Estos cambios orgánicos no fueron causados por la flecha de Cupido sino, además, por agentes químicos claramente definidos como son la oxitocina y vasopresina que intervienen directamente en el comportamiento sexual y afectivo. Sin ellos no hay "amor", no hay reconocimiento afectivo del otro. Habrá sexo, pero no apego. El lavarropa lavará, pero no sabrá coser un botón. Pero no solo sentimos amor, también vergüenza, odio, felicidad, es decir toda la gama de sensaciones sociales que van entre la alegría y la pena. La alegría y toda la gama de sus sentimientos hacen que nuestro organismo funcione óptimamente. Se potencian las ideas y hay fluidez y armonía en el organismo. Por el contrario, la tristeza desestabiliza al organismo, reduce y limita las imágenes mentales y puede potencialmente matar al organismo que las posee. Los sentimientos son, entonces, ideas mentales del fiel reflejo de la marcha de la vida en el interior del organismo en relación al medio. Pero los sentimientos no solo traducen nuestros propios éxitos o fracasos, también lo hacen con el de nuestros pares, porque juegan un papel decisivo en el comportamiento social. Imagine el lector una sociedad en la que sus miembros desconocieran biológicamente no solo su propia marcha vital, sino la de sus pares. ¿Cómo haría el fabricante de lavarropas para mejorar su producto sino supiera lo que quieren sus usuarios…? No existirían leyes, no habría justicia. Ni premios, ni castigos. ¿Cómo haría y que guiaría a nuestro amigo para tentar una cita con la estanciera sino sintiera en su piel lo que ella también desea…? ¿Cómo haríamos -- como dice Damasio-- para razonar sobre lo bueno y lo malo sin saber lo que es positivo o negativo para el gobierno de nuestra vida y la ajena? Sin sentimientos no habría respuestas sociales deliberadas, pensadas y sentidas, a los requerimientos propios y de la comunidad. No habría manera de ajustar nuestros requerimientos al mundo real. La guía del comportamiento humano no nos la dio el socio de Cupido, se fue acumulando en el transcurso de la evolución en la complejidad de los distintos organismo que fueron apareciendo en la tierra. Si bien es cierto que gran parte de nuestros comportamientos responden a pulsiones biológicas con el único propósito de garantizar la supervivencia, también es verdad que muchos otros nacen del proceso deliberativo. La comunión vincular de dos organismos de distinto sexo responde a la necesidad de procrear la especie y funciona automáticamente. La necesidad de satisfacerse mutuamente responde también a una necesidad biológica de estar y sentirse bien. Pero no es casual que nuestra potencial pareja se interese en sus gustos personales. Es estratégica. No es casual el perfeccionamiento del lavarropa inteligente. No es casual, ni mucho menos limitado a la pulsión biológica, el esfuerzo deliberado que durante miles de años hemos estado haciendo para hacer una sociedad mas y mejor integrada, aunque cada vez mas alejada de lo deseable. Y, entonces, si el fabricante de lavarropas se preocupa y puede mejorar la calidad de su producto para garantizar la satisfacción de sus clientes, si nuestro amigo se ocupa y puede conocer los gustos de su potencial enamorada para hacerse feliz mutuamente. ¿Por qué no habremos de ocuparnos con el mismo empeño de la alegría de nuestros pares…? Ricardo A. Kleine Samson Contador Público Nacional® Neuquén, 4 de octubre de 2009. | ||
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