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  • 1 Mensaje de Fakir Montailes

Viejo Yogui D. dijo: 29.09.14
Qué hacer en esta soledad posmoderna, en el arte que se queda en la tapa, en el saludo cibernético, en el abrazo fantasma. Cómo unir dos puntos cuando incluso esto se escribe sobre la nada, queda en la nada.

Por otra parte para qué hacerlo más que para paliar este dolor de humanidad herida de muerte, humanidad en offside, no vale, no sigue. Quién nos embandera, quién nos pone en papel de descriptor de sueños y suelos y mentes. Nadie. Entonces qué hacemos, por qué la forma que tenemos de vivir y caminar es colocar una letra delante de otra delante de otra delante de. Queriendo quedarnos nos vamos, queriendo unir dos mentes nos vamos, disparados, una línea tras otra, en búsqueda de, la eterna búsqueda de. Siempre un sueño que no se alcanzará y que tal vez sólo sirva para trabajar el iris, cordillera oftálmica en constante movimiento. Pero también -siempre- hay un plano que se quiebra por el desarreglo de los sentidos, truco tan viejo como el polvo, y algo que permanece por un instante…abierto. Twenty four hours open. Tanta locura dando vueltas, tanto pirómano envolvente viendo el mundo desde su balcón mientras tras sus ojos arde también el interior amueblado de humanidad.

Un rápido deterioro mental le persigue, se pierden las relaciones tiempo-espacio y las luces naranja, pequeñas estrellas de ciudad, se prenden, se pierden y se van, se prenden, se pierden y se van. Una sirena suena lejos o cerca, azul y rojo, azul y rojo, doppler visual because even police is going somewhere. Todo siempre está yendo, viniendo, movimiento en todas partes. Lo fraudulento es el estatismo de una mente sin sueño que se pierde y no…

El humo, las volutas de pensamiento y el violento y frío odio circulando las aceras, todo junto, caldo de cultivo en blancas hojas con lunares...

¡Diario! ¡Diario!

Sin dudas esta tinta llenando los ojos, la ansiedad de comunicar, el deseo de sentir… ¡Poesía! Poesía, poesía en todas partes. Empieza a refrescar y un poco se apaga el ardor, el alma tiembla, pero el fuego no se va, no se va…

¡Diario! ¡Diario!

Tirar la ceniza, ya no sirve. Salir a caminar ahora que está húmedo el asfalto, permeable a todo, permeable a los blandos pasos de un hambriento, somnoliento hombre. Se tuerce el destino y las líneas, un paso tras otro, un paso tras otro. Y definitivamente dormir. En el pasto, contra el cordón blando y suave de la vereda mientras el dolor urente nos apisona el cráneo y el corazón… ¿Y el corazón? ¿Hallará descanso entre dos faroles?

Amo esta música, este silencio de mentira, espiral de grillos y estrellas.

Botellas, cristales verdes, verde líquido, veneno sensual. Vida negra dicen los marineros, buscando su sombra está Peter Pan. No existe el tiempo y las cadenas se borran de un tachón o con un parpadeo, tal vez… No. No se borran ¡No! Con otro parpadeo, tampoco. Otro parpadeo…

¡Qué resaca! Ying yang. Bianconero. Que se calle ese canillita de mierda. La búsqueda alegre y eterna, los por qués, la cerveza y el cordón de la vereda.

El cordón de la vereda, tan cómodo para preguntas existenciales, para el desglose de papiros o supresión de protocolos, proliferación y extensión de las pupilas, sedientas, ávidas, vacías y hambrientas, chatas, planas, vueltas para afuera, derramadas sobre el absurdo transcurrir del tiempo.

¿Por qué? Por qué arrastrarse en el dolor, en la miseria, esperando pequeños lagos de esperanza, gris esperanza que nunca llega, que nunca coagula y siempre se corre un poco más. La felicidad viene en cucharaditas de té. La vié en rose no pasa, no existe, violar lo que se ama para vivir, eso es. Eso es vivir, la vida, la humanidad, una tapa manchada, un libro que a veces, una melodía que arrastra saudade por los poros. La flor del tango, hermosa espina que hace sangrar dulcemente las manos y que deja otra vez a la vista, retaceando, revoloteando, la pregunta, sobre todo, sobre los techos vacíos, sobre las mentes sin descanso a quienes al surgir entierra bajo una camilla de osos remolones y un póster viejo y amarillo.

¡Diario! ¡Diario!

Dolor porque nada puede inventarse, crearse de la nada. Dolor porque lo que vemos existe antes de verlo. Porque lo único que queda, que existe, es la violencia de introducirse en el mundo a los empujones, transformarlo a los empujones, a cada paso. Pero desde la nada, nada…Nadie ha visto lo que no ha podido ver.

La arena derramándose del vaso y escurriéndose entre los bordes de las baldosas. Al menos algo está delimitado, si es que eso es algo bueno. La vida detrás de los anteojos como un sueño incesante, recurrente y atroz. El cielo existirá aunque no exista el sol, al igual que esta poesía, este grupo de bichitos negros crucificado en el paredón blanco como justificativo o intento de alianza entre lo que es y lo que debiera, entre lo real y lo profundo, lo verdadero.

Y siempre la muerte acechando por detrás de planas palabras que esconden un mundo oscuro, un subterfugio al que el cántaro roto ya no sabe llegar.

¡Diario! ¡Diario!

O tal vez sí. Preguntar. Dos puntos. Al ciego custodio de la biblioteca universal, escondido detrás del manto negro y de una sublime queja. Tal vez algo exista detrás de los ojos, algo detrás de la sal, del velo gris…

Supurantes polaroid de un cielo hermoso, sin estrellas visibles pero con espléndidas nubes y rayos que hacen de la noche vista por sobre un hombro ajeno pero nuestro una ondulada ensoñación, que dormita tapada apenas por tenues sábanas. Las nubes se mueven contrastando con tanto tan intacto en el calor de un hogar inerme, soporoso y cansado. Las palabras como lenguas que acarician un cuadro, como piolines que intento arrojar para atrapar un instante siempre perfecto. Amo todo esto (los pequeños oasis de tierra, los lagos celestes), la diversidad de un mundo siempre expandiéndose, siempre hacia. Entropía, preciosa entropía. Un escalofrío recorre la espalda y un dubitativo beso cae sobre la mejilla del cuadro intentando movilizar un poco, sacudir la modorra solo a modo de transformar, de dejar una impronta tal vez, la firma bajo una pintura que no nos corresponde porque no la pintamos… o tal vez sí, con la entrevisión, con los ojos pinceles lamiendo los días y las nubes y la noche, que acechando gozosa va desplazando los segundos e inunda de semillas naranja el abismo de un séptimo D de un edificio cualquiera. Amo el duro suelo y el blando e intocable viento que me inunda el alma, amo esto que entre parpadeos me ocurre y que parece vida.

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Viejo Fakir Montailes dijo: 29.09.14
Muy bueno Yugi O

Aunque no pude entender la mitad, estoy muy cansado de tanto laburar todo el día por unos míseros centavos para dilapidar mis indestructibles esperanzas de libertad en la prisión de la never ending symphony.
A thechaston le gusta esto.
Viejo thechaston dijo: 30.09.14
Bien ahí!!!!!

Todo un puerta.

Sunshine, sunshine reggae

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