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Viejo sebastien dijo: 20.01.07
ammm tengo que reirme????.............si a eso le llamas humor..................en realidad no se a que queres llegar con eso que escribirs...................tiene algun fin especifico????

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Viejo Musoir dijo: 20.01.07
si, que lo leas y te pudras
Viejo sebastien dijo: 20.01.07
jajajaja...........no es para tanto cheeee................perdon si hable de mas.....................es simplemente que no entiendo..................................boludece s mias.............................mis disculpas brother........................
Viejo Musoir dijo: 20.01.07
El señor de los anillos.

Libro 1: La conmemoración del puentecillo.
El mundo ha cambiado.
Lo siento por acá, lo huelo por allá, lo zamarreo por aquí…
Por favor, que viciosa que soy.

Tres baldosas sobre la cabeza de los Reyes Elfos desde el cielo.
Siete consoladores para los siete enanitos de Blancanieves.
Nueve de Oro para los hombres mortales condenados a morir en la cámara de gas.
Uno (o una) para el Señor oscuro, en el cuarto oscuro, en el territorio de Morbor donde las sombras se extienden, se extienden, se extienden.
Un terremoto para sacudirlos a todos, una silla eléctrica para freírlos, una buena peste para liquidarlos, y una soga de alambre de púas para atraparlos a todos y atarlos en la piecita del fondo… la de los cachivaches.


Prólogo

Todo comenzó con la fabricación de los grandes Anillos, que solo servían para que la gente se hiciera invisible y viviera para siempre pero todos se hacían los bonitos con eso, como si fuera gran cosa. Tres fueron dados a los elfos (Cagamiel, Al Ronron, y Sindar Tunuyan, pero este por cómodo se lo dio a Gandalfalfa, un mago), siete a los enanos de las Cuevas de Moria Casan (alias blancanieves) y nueve fueron dados a los hombres, que lo único que desean es poder, porque una cosa es poder, y la otra querer y no poder. Pero todos fueron engañados como bestias repugnantes y pajeras, porque fue creado otro anillo.
En las tierras de Morbor, el señor Dinosaurón forjó en secreto (hizo forjar, bah) un anillo que tenía las marcas de la película Señales, pero que en idioma decente quiere decir un terremoto para sacudirlos a todos… y todo lo que dice arriba, menos lo de las baldosas, los enanos y los hombres. Empezó a hacer desastres por todos lados, bajando el precio de las vacas, privatizando los canales, clausurando el mercado de Liniers, opinando de todo en las radios, hasta que los hartó a todos, y los hombres y los elfos hicieron la Ultima Alianza Somosmás y fueron a luchar contra los ejércitos de Dinosaurón en las faldas de Florencia de la V, que tenía un bulto llamado Montaña del Desatino. Había de todo ahí. Hombres, elfos, orcos bien maquillados (porque los orcos eran lindos en esas épocas), porristas, políticos haciendo campaña, las bananas en piyamas, unos meteorólogos, etc. Había un caginche que se la pasaba dele gritar en los ejercitos de la Alianza Somosmas “¡quiero irme a mi casa!” “¡Me hice arriba!” pero los elfos creían que decía “disparen” “No sean cobardes”, y disparaban flechas, ballestas, cañones, estaban los centuriones con el ráfaga éter, el inspector gadget diciendo “sal de mi sombrero, truco helicóptero”, etc.
La batalla iba bien, para el señor Dinosauron, hasta que Isildur, el hijo del rey Elendil, luego de hacer matar a su padre para quedarse con el trono, le hizo tragar un laxante sumamente potente. Dinosauron puso cara de urgencia impostergable y salió corriendo por todo el campo de batalla llevándose abriéndose paso a bastonazos en busca de un sanitario, y una vez que se metió adentro, se tiró un pedo tan grande que explotó, y rajó la tierra y a la mitad de los ejércitos que no tenían puesta la máscara antigas porque no habían tenido la precaución de llevarla. Los restos de la armadura del señor Oscuro salieron expulsados en todas direcciones sembrando el caos un tanto al gas porque ya estaba sembrado, sin cuerpo porque la ventosidad lo había desintegrado. Después, Isildur agarró un juguetito que encontró tirado para consolarse de la muerte de su padre, pero vio que se le deshacía en la mano y que quedaba el Anillo Unico. No se entendía muy bien porque se le decía así si había otros diecinueve, pero bien, se lo quedó, aunque había unos que le decían que lo tenía que tirar en un pozo de la Montaña del Desatino, Oro Ruin en lengua de Dinosauron.
Bien, la cuestión es que Isildur se quedó con el Anillo. Para que. Una vez que andaba a caballo lo atacaron los orcos (eso creía él porque venía de una partuza y estaba medio tomado, pero en realidad eran chicas que querían pedirle un autografo porque creían que era Robbie Williams) se tiró al mar para escapar y lo mataron a flechazos (en eso también lo confundió la borrachera, en realidad se cayó en una bañadera al aire libre y se desnucó) y el anillo se le fue por el desagüe.
Pasaron como dos mil quinientos años. La historia se convirtió en leyenda, la leyenda en mito, y el mito, cuando lo agarró un escritor, en best-seller. El anillo desapareció de la mente de casi todos.
Un día, para dejar contentos a quienes querían que se limpiara el riachuelo, un político tiró una gigantesca cadena y se removió toda la mierda que había abajo. El anillo (que estaba medio hediondo aunque no oxidado) se puso al descubierto y fue idem por la criatura Jeff Goldblum, que lo llevó a su escondite de las Montañas Alunadas. Allí, el anillo se consumió de asco, porque la criatura Jeff Goldblum se la pasaba hediendo a pescado y dándole usos poco recomendados por la moral.
Pasaron otros quinientos años. Se susurraba acerca de un olor sin nombre, consistente en olor a huevo podrido, calzoncillos de atleta después de correr una maratón de cuatro mil kilómetros, mierda de gato, pedo de cuzco, meada de zorrino, sangre coagulada y alcantarilla sin limpiar, procedente de las antiguas tierras de Morbor. Se decía que un poder oscuro había tomado forma nuevamente luego de haber sido expulsado por un concilio de magos que no tenían otra cosa que hacer, y que los orcos volvían a aparecer (afeados porque sus genes se habían arruinado con el pedo de Dinosauron) con nuevas armas e inclinaciones al heliocentrismo platónico. La torre del Señor Oscuro había sido reconstruida porque habían encontrado los planos después de todo ese tiempo (a lo que estaban medios borrosos por el tiempo se confundieron y más que torre oscura parecía una mezcla entre la Torre Eiffel, el Titanic, y la Casita de Tucuman). El anillo percibió eso y un montón de horrores más que nadie se imaginaba, como por ejemplo, ver a Bush con un pavo de plástico, Antonito de la Rua bailando en un video de Shakira, Ileana Calabro cantando, y tras ver eso, tuvo la tentación de quedarse con Goldblum para que no sucediera, pero luego, al ver que este se ponía un tanto mimoso, decidió abandonarlo, y cayó en manos de la persona más absurda, estúpida, hinchabolas, puerca, cutre, perezosa, holgazana, repugnante, asquerosa, amargada, arrastrada, sucia, gansa, aburrida, pava, charlatana, zángana, infradotada, boba, tonta, tarupida, puta, idiota, chota, ladrona, gansa de nuevo, rata y cómoda que jamás se hubiera imaginado; un hobitt, Bilbo Bolsadegatos.


Antes, sobre los hobbits y todo el embrollo que tenían por vida.


¿Qué se puede decir sobre los hobbits que no sean insultos, comentarios maliciosos, reconocimiento de su completa inutilidad y malas parodias como esta? Muchas más cosas, al parecer. Los hobbits son (o eran, porque dicen que se murieron todos) un pueblo pequeño de cuerpo y de ideas, más numeroso en tiempos antiguos que en la actualidad, lo que demuestra que no servían ni para revolcarse con una burra. Amaban la paz, la tranquilidad, la siesta, el sueño, la comida, y detestaban el trabajo, pero debían realizar sí o sí esa actividad tan desagradable. En los tiempos de los que trata este libro vestían ropas de brillantes colores porque se creían a la moda, y nunca usaban zapatos porque nacían con pantuflas clavadas en la planta de los pies, y los pies mismos estaban recubiertos por una espesa pelambre porruda y piojosa de la que estaban muy orgullosos. Por esta razón, organizaban ridículos concursos de peinados estúpidos donde a los pies les hacían la permanente, trencitas, batidos, pero los peluqueros sabían ser muy brutos y a veces se los despellejaban, por eso pocos se anotaban. Sus rostros no eran hermosos, por no decir que eran fuleros, y sus bocas estaban dispuestas a la comida, a la bebida, a los fasos, a la cerveza, y sigue la lista… Es verdad que los hobbits son parientes nuestros (muy lejanos, por suerte) pero no se los ve más, igual que a los elfos y los enanos, que solo vienen cuando precisan plata. Antiguamente hablaban los idiomas de los hombres, adaptado a sus ideas cuadradas y confusas, y se hacían pasar por enanos en los circos, sacándoles el trabajo a los verdaderos.
El origen de los hobbits viene de muy atrás, de los Días Contiguos, ya perdidos, olvidados, escupidos, etc. Solo los elfos conservan algún registro de esa época, como propagandas de autos, pagos fáciles, televisores en cuotas, pero de los hobbits, ni noticias. Sin embargo, es obvio que vivían en la Tierra Ni Ocho Cuartos antes de que nadie se espantase al verlos, pero en los días de Bilbo Bolsadegatos y de su sobrino Frodo, de pronto los hobbits se hicieron los bonitos por los hechos en los que se vieron involucrados, y con su look de niñas seducidas y abandonadas hicieron calentar a los Grandes y a los Sabios.


Sobre la desordenación de la Comarca Gadora.

La Comarca se dividía en cuatro; este para mamá, este para papá, este para… No. Se dividía en la Cuaderna del Norte, el Cuaderno del Sur, la Carpeta del Oeste y la Bruja Mala del Este. Apenas tenía gobierno (era un anarquía total, un despelote) y cada familia hacía lo que se le daba la gana. El único jefe que tenían era el Alcalde del Acabado Grande, que no hacía una mierda, aunque de él dependían los servicios policiales y los de Internet, pues los que no trabajaban, que no eran pocos, se la pasaban todo el día chateando. Claro que además de los policías (que tampoco hacían mucho) estaba la Sociedad Protectora de Animales, cuyos integrantes se dedicaban a eso para no ir a trabajar, y los Fronteros, que esos sí, que trabajaban yendo de un lado para otro por los tiempos de Frodo porque había informes de criaturas extrañas y antinaturales (Luciana Salazar, Julieta Prandi, Guido y Silvia Suller, y hasta el doctor Socolinsky) que andaban de un lado para otro junto con criaturas más comunes como lobos de dos cabezas, orcos, árboles carnívoros, trolls (aunque Guido Suller era medio troll). Muy pocos prestaron atención a estos asuntos, ni siquiera Bilbo Bolsadegatos, que se la pasaba con las repugnantes narices metidas en todos lados. Habían pasado sesenta años desde que emprendiera el inverosímil viaje con los enanos y Gandalfalfa. Y aún guardaba en secreto el anillo que había encontrado.


El descubrimiento de América… es decir, del Anillo.

Resulta que Bilbo, escapando del dragón (escapando de las películas de Gandalfalfa, decían) se perdió en una cueva buscando el subte, y encontró el anillo en un tacho de basura. Después se encontró con la criatura Goldblum, que muy amablemente le indicó por donde quedaba la salida de la cueva del subte. Sin embargo, Goldblum se volvió loco cuando se dio cuenta de que este tenía el anillo, y lo persiguió hasta la salida, a los gritos de “¡vicioso! ¡devolve eso! ¡comprate una muñeca inflable!”, pero no salió de la cueva porque le tenía miedo al sol por el agujero de ozono y a la luna porque cuando se ponía llena salía el hombre lobo.






Capítulo I: Veinte poemas de amor y una reunión desesperada.


Todo comenzó con ¿la fabricación de los grandes Anillos? Nopo. Con el anuncio de Bilbo Bolsadegatos, que dijo que iba a celebrar su cumpleaños numero ciento trece, con lo cual todo Hobbittown celebró cuando lo supo porque entonces faltaba un año menos para que se muriese.
Se decía que era rico después de un viaje que había hecho con doce enanos y el mago Gandalfalfa a cierto lugar donde habían dado muerte a un dragón que tenía un tesoro, pero los más realistas suponían que era algo relacionado con la trata de blancas y pornografía, con lo que se hubieran hecho más ricos que matando al dragón. Bueno, el asunto que mandó mensajeros por toda la Comarca Gadora (región compuesta por la Cuaderna del norte, el Cuaderno del sur, la Carpeta del Oeste y la Bruja Mala del Este) invitando a todos a la fiesta, avisándoles que era a la canasta y que como recompensa les iba a regalar cosas usadas a mitad de precio. Como los hobbits son algo cortos de entendimiento, les pareció bien, y se prepararon para acudir en cantidad.
Bien. Gandalfalfa llegó a la Comarca en su carro tirado por un caballo muerto de hambre, y no va que Frodo, el sobrino de Bilbo, lo vio, dejó de leer las Aventuras sexuales de Tarzan, y se fue corriendo para saludarlo. Como era un tanto pegajoso, Gandalfalfa le gritó “¡salí, sarnoso!”, pero igual Frodo se tiró de cabeza para saludarlo, con tan mala puntería que aterrizó dentro del culo del caballo. El mago lo sacó de ahí y empezaron a hablar:
-¿No creías que faltara a la fiesta de Bilbo, tu tío?
- Tenía mis dudas luego del asunto con el dragón.
- Si te refieres a los rumores de que hacía travestir a tu tío y a los enanos para que practicasen zoofilia con los burros mientras yo sacaba fotos, no son ciertos. Eran gallinas… las que se comía el dragón, claro- aclaró Gandalfalfa, nervioso.
- A pesar de todo te nombraron abusador oficial de enanos. ¿Qué pasa en el mundo exterior? ¡Dimelo todo!
-¡Todo, frodo! Eres un hobbit muy curioso y preguntón… Que hinchapelotas. ¿Qué puedo decirte? El mundo sigue como siempre, con los reyes embobados por la Play Statión 3, sus oficiales jugando al counter strike, y los rebeldes que compran a la gente regalándole copias piratas de juegos de computadora y películas pornos, apenas concientes de la existencia de los hobbits, aunque si los conocieran, no haría mucha diferencia. ¡Ah, veo que el viejo está preparando su propia fiesta!
- Así es- suspiró frodo, al ver un monumento de Narciso al cuadrado. Los que había empleado Bilbo estaban levantando un cartel hecho por él mismo que decía “¡Feliz cumpleaños, Bilbo Bolsadegatos, y que vivas otros 100 más!”, pero alguien le había agregado con tinta roja “bajo tierra y sin oxigeno”. Ahí Frodo se despidió de Gandalfalfa porque se le hacía tarde para la manicura, y el mago siguió camino hacia lo de Bilbo. Al verlo pasar, varios niños se refugiaron en el escondite más cercano que hallaron porque tenía la misma fama que el padre Grasi.

Gandalfalfa llegó a Bolsadegatos en la Cuneta, la casa de Bilbo Bolsadegatos, luego de haberle pegado unos cuantos chirlos al caballo, que no quería caminar. En la puerta de la casa, había un cartel que decía “Prohibido el paso, excepto para felicitarme o darme algún regalo”. Gandalfalfa tiró el cartel a la mierda y golpeó la puerta con el bastón. Apenas lo hizo, se escuchó la voz de Bilbo que decía “¡Yo no trabajé en esa película porno! ¡Odio a ese mago botón!”. Gandalfalfa se molestó algo y le dijo “¿Así tratas a los viejos amigos?”. La puerta se abrió, y por ahí salió Bilbo, operado como él solo, que se había hecho una trenza que le llegaba a la cintura (no de pelo, sino de la piel que se había estirado) vestido con pollera escocesa y botas de cuero de enano castigador. Se alegró muchísimo al ver a Gandalfalfa, más que nada al agarrarle el sombrero de punta, y lo invitó a pasar, diciéndole que se sentara en donde pudiera que iba a revolver en la heladera pues no tenía nada para convidarle, ni siquiera vino. Mientras el hobbit simulaba buscar algo, el mago se fijo un papel arriba de la mesa lleno de símbolos y frases incomprensibles, tipo, la Última Cena, los antiguos símbolos masculinos y femeninos, y un anagrama “Cataclismo; ¡negame, ole! Bordan W.N.” y al lado la traducción “¡Me cago en el capitalismo! Dan Brown” Dicha frase le pareció oscura y no apta para su mente. Después llegó Bilbo con una picadita que se había dignado sacar, y mientras hablaba de cómo meterles cartuchos de dinamita en el culo a toda la Comarca, Gandalfalfa se sintió tentado de preguntarle si tenía sarna en las bolas porque estaba dele meterse la mano en el bolsillo.


Llegó la fiesta, y se desarrolló alrededor del Árbol de Fiesta, un sauce centenario del que colgaban varios ahorcados, de cuando los hobbits eran más intolerantes que ahora. Los hospitales de Hobbittown no dieron abasto, bah, y la morgue tampoco, porque los fuegos artificiales de Gandalfalfa le hicieron volar distintas partes del cuerpo, cuando no el mismo entero, a más de uno. A pesar de todo, nadie se quejó porque era gratis verlos. Si hubieran tenido que pagar algo, ahí si que se armaba el lío, pero como no tuvieron que hacerlo no hubo problema. Había varias atracciones; había que tirarle huevos podridos en el culo a un enano, sal inglesa para ponerle en la comida a la gente que a uno no le gustase, había nudistas, y un grupo de viejas de la Gente Grande (como nos dicen los hobbits para no decirnos de otra forma), vestidas de paquitas que sacudían las piernas al ritmo de “¡somos las chicas petiteras, flacas y fuleras, del 76…!”. Frodo estaba pasando vergüenza bailando como un boludo, su jardinero Sam Notansagaz Gamyi tenía un pedo violeta con toda la cerveza que había lastrado, y Bilbo estaba asustando a los niños contándoles la siguiente historia:
-… y ahí estaba yo, atado a los pies de la cama con todos los enanos desnudos, mientras esos marineros gigantes discutían si hacernos esto, lo otro o lo de más allá primero, hasta que llegó la luz del sol, y ¡puff!, se dieron cuenta de que éramos nosotros travestidos y nos corrieron a patadas sin devolvernos las pelucas.- Luego de este relato, los niños crecieron de golpe y precisaron cincuenta años de terapia para sacarse esas imágenes de la cabeza.
En eso, dos hobbits parientes de Frodo quien sabe por cual lado, Maríadoc Brandigamo y Peperín Tuk, fueron al carro de Gandalfalfa aprovechando que él no se veía por ahí e intentaron robarle unos rompeportones para ponerle en la barba, pero no contaron con que él sabía lo que iban a hacer y les puso una trampa. Apenas agarraron lo que les pareció una cañita voladora un poco rara, esta se convirtió en un dragón luminoso que salió volando y los aventó a la mierda. Maríadoc quedó colgando de un árbol y Peperín chocó contra un aljibe y quedó con una cara de boludo que le duró toda la película. En cuanto al dragón, estalló bien arriba con tal luminosidad que todos quedaron ciegos media hora seguida.
Llegó el momento del discurso de Bilbo. Más de uno empezó a retirarse disimuladamente porque todos se veían venir una charla pesadísima en la que nombraría todos los apellidos y diría cosas difíciles de entender, pero no pasó nada de eso. Llamó a su antigua novia Rosita Meadadeburro (no la llamó Meadadeburro, ese era su apellido de soltera) sacó el anillo y lo tiró para arriba de tal forma que se le cayó en el escote de la mujer, que tenía bastante delantera. Gandalfalfa sufrió un julepe. Bilbo fingió desesperación y empezó a meter mano buscando la joya, ante la indignación de su marido Alberto Cando Tumalvón. Luego de manosear bastante a la hobbit, y al sentirse apuntado por la escopeta del señor Tumalvón… ¡Bilbo desapareció! Sin embargo, la señora Rosita Tumalvón siguió sacudiéndose algunos instantes a los gritos de “¡el hombre sin sombra, el hombre sin sombra!” y cayó al suelo con una cara de placer de las que no se olvidan. Todos los hobbits calientes empezaron a meterle mano a toda la concurrencia femenina y le echaban la culpa a Bilbo.
El hobbit se había puesto el anillo, e iba corriendo a su casa cagándose de risa de todos, y en cuanto entró, se sacó el anillo, se lo guardó en el bolsillo (junto al corpiño de Rosita Tumalvón), y fue rascándose el culo hasta la cocina, donde Gandalfalfa le descargó un bastonazo en la cabeza al grito de:
-¿Te crees muy gracioso, Bilbo Bolsadegatos?
-¡Ah, la mierda!- dijo Bilbo pegando un salto hasta el techo, donde se acható el ya nacido chichón o se hizo otro sobre el mismo.- ¿A que te refieres?
- Hay muchos anillos mágicos en el mundo y ninguno debería ser usado de esa manera.
- Bien que le gustó a la Rosa…
-¡Hablo de que te lo pusiste, idiota!
-¡Ah, eso! Pero viste que cara pusieron… Bueno, en fin. Me voy de Hobbittown. ¡Quiero ver montañas, Gandalfalfa, y no terminar en un geriátrico de lujo rodeado de elfos desviados! Vigila a Frodo. No quiero que se gaste toda la plata en poco tiempo.
- Si no hay más remedio… ¿Le dejarás también el anillo?
- ¿Qué anillo?- preguntó Bilbo haciéndose el distraído.
- El anillo, vamos, no seas tripudo- le dijo Gandalfalfa.
- Es mío, y no tengo porque dárselo a nadie.
-¿No quedamos en eso?
- Sí, pero ahora no. Es mío. Mi precioso. Mi…- juntó aire y aulló.- ¡Mi precioso, buajajajaja!
- Ahora se demuestra el poder que tiene sobre ti. ¡Dejalo, viejo amigo! No seas bolas tristes.
-¡No tendrás mi anillo, si se te antojó!- gritó Bilbo, y fue a pelear con Gandalf, pero el mago puso cara de aburrido y lo tuvo por la cabeza, y bostezó mientras el hobbit tiraba inútiles golpes al aire. De pronto, se descuidó, y Bilbo le dio un formidable golpe de yudo que lo tiró contra una lámpara que tenía los cables pelados. Gandalfalfa apoyó la mano y la electricidad (que también se usaba para contener a los dinosaurios de Parque Jurasico) le erizó los pelos, las barbas, y lo hizo soltar un alarido cavernoso. Eso, y las chispas que largaba por los dedos lo hicieron parecer mucho más imponente de lo que era. Bilbo se cagó todo, le tiró el anillo en la cara, y después de agarrar una maleta a la pasada, hasta Rivendel no paró. El mago se desconectó y se cayó arriba del anillo. Apenas lo tocó, dio otro saltó porque le agarró la visión de un gran ojo ígneo con conjuntivitis.


Frodo llegó buscando a Bilbo para que le explicase como había hecho para embocar el anillo en ese escote, aunque en verdad no era ninguna ciencia, y se encontró con Gandalfalfa sentado en un sillón ajustándose el marcapasos, pues la descarga eléctrica se lo había jodido. Le iba a decir algo pero se agarró el juanete con el anillo. Se cagó en todos los seres vivientes, tomó la joya y le preguntó al mago:
-¿Se ha ido?
- Sí, por suerte. No lo aguantaba mucho yo al enano patas de tero.
- No, yo digo el pececito- dijo Frodo, señalando una pecera donde una piraña flotaba muerta de hambre.
- Ah, no me había fijado. Pero Bilbo también se ha ido. Te dejó Bolsadegatos en la Cuneta…- el mago le agarró el anillo a Frodo, lo puso en un sobre, lo lacró, después metió el sobre en una cartuchera, a la cartuchera la puso en una caja fuerte con candado de siete llaves, y a la caja fuerte la puso en un campo minado.-… y todas sus posesiones.
-¿El anillo también?
- Sí, aunque yo en tu lugar no lo usaría.
-¿Cómo podría?- suspiró Frodo, mirando el campo minado a quinientos metros que ahora estaba vigilado por un escuadrón de la muerte nazi.
- No lo uses y punto. Bueno, ahora me tengo que ir porque tengo asuntos que atender, no como vos…
-¿Pero por qué irte?
- Tengo que averiguar algo urgente.
- Acabas de llegar. No entiendo. ¡Ah! ¿Alguna puta…?
- Ojala, pero no. Guarda el anillo. Que nadie sepa de él- dijo Gandalfalfa, y se fue como alma que lleva el diablo. Frodo quiso ver el anillo pero voló por los aires al pisar la primera mina. Cuando lo bajaron de la punta del Árbol de Fiesta el día siguiente, le tocó la tediosa tarea de repartir obsequios que Bilbo había dejado para toda la Comarca, aunque, la verdad, nadie entendió lo que debía hacer con los cartuchos de dinamita.


Mismo momento, en Morbor. Unos orcos llevaban una cosa humanoide a una cama enfocada por una cámara de un canal pornográfico, y le amenazaban con hacerle esto o aquello si no les decía algo que intentaban averiguar.
-¡No! ¡Menos! ¡Ni mamado que estuviera!- gritaba la cosa, a propósito, hasta que vio una argolla de hierro que le hizo acordar algo, y gritó.- ¡Bolsadegatos! ¡Bolsadegatos!
-¡Y todavía nos insulta!- dijeron los orcos.- ¡Decirnos bolsa de gatos! ¡Si te regalabas con tal de llegar a Morbor!
-¡No, tirifilos!- dijo la criatura Jeff Goldblum.- ¡Ese es el apellido del que tiene el anillo!



Viejo Musoir dijo: 20.01.07
Capitulo II: La roncha del pasado.


Pasó el tiempo, y Frodo se gastó la plata de la herencia de Bilbo en partuzas, droga, y mujeres. En cuanto al anillo, para ir gastando el campo minado cada tanto hacía que su jardinero Sam Notanzagaz Gamyi se diera una recorrida por ahí, aunque hubiera que rastrearlo, porque después de cada explosión aterrizaba en un lugar distinto. Mientras tanto, se iba haciendo amigo de Maríadoc y Peperin, y correteaba con ellos por toda la Comarca, aunque se lo veía por los caminos de noche, asustando a la gente. Muchos, sin embargo, pensaban que iba a visitar a los Elfos, siguiendo la costumbre de Bilbo, a quien le gustaba darle a cualquier bicho viviente.
Gandalfalfa no había aparecido más, y Frodo estaba sorprendido por eso, aunque le daba lo mismo verlo o no, total, para lo que servía… Sin embargo, estando en la dura tarea de preparar un postre que había aprendido en Utilisima Satelital, escuchó en el patio unos pasos, un insulto de Gandalfalfa, y un rayo que hizo retumbar todo Bolsadegatos en la Cuneta.
-¡Pero petiso de mierda, no sabes avisar!- dijo Gandalfalfa chupándose el brazo.
-¡Tanto tiempo, viejo amargo!- dijo Frodo, mosqueado por lo de “petiso de mierda”.- ¿No leíste el cartel?
-¿Cuál cartel?- preguntó Gandalfalfa y leyó un cartel rojo que decía “Perro no tengo… pero la cobra del jardín no es idiota”.- Así que eso era- dijo, después de lograr que el veneno no llegue al corazón.
-¿Por qué no entraste por la puerta?
- No se me antojó. ¿El secreto está a salvo?
- Ah, sí. Nadie sabe que la tumba de María Magdalena esta abajo del Louvre.
-¡No, estúpido! Habló del anillo.
- Sí. Sam ha pisado todas las minas, y envenené a los nazis, pero no pude abrir la caja fuerte. Aún así, no sé que cerradura tiene la cartuchera.
- Pues bien, debo hablar contigo sobre el anillo. Ve a buscarlo.
-¡Ni en pedo! No sé la combinación…
-¡Ay! Los hobbits son criaturas asombrosas. Uno vive como cien años con ellos y siempre lo sorprenden con alguna estupidez- se lamentó Gandalfalfa, sacó un control remoto, apretó un botón, y la caja fuerte se abrió, y la cartuchera donde estaba el sobre lacrado con el anillo salió disparada por los aires, aterrizando en las manos de Frodo, que sufrieron una descarga eléctrica de diez mil voltios.- Ups. Se me pasó. Con permiso- le sacó la cartuchera a Frodo, abrió el sobre con una sierra y le alcanzó el contenido al hobbit.
-¿Qué ves en él?
- Un agujero en el medio.
-¡No! ¿Tiene alguna marca, algo?
- No. Lo que sí, tiene un poco de olor a podrido…
-¡Entonces mira!- exclamó Gandalfalfa, le quitó el anillo de nuevo, y lo mandó con una chilena contra la salamandra.
-¡No! ¡Es lo único de oro que tengo en casa, boludo!- dijo Frodo, aterrado, e intentó sacarlo, pero se quemó con las brasas. “Por idiota”, murmuró el mago, intentó sacar el anillo con unas tenazas pero se le quemaron porque eran de madera. Ante la risa de Frodo, le tiró un balde de agua al fuego y el humo lo tizno todo. Al fin sacó el anillo, y le dijo al hobbit:
- Extiende tu mano, Frodo. ¡Está frío!
- Ni en pedo, me voy a quemar.
-¡Con esto!- le gritó Gandalfalfa, y le quemó las palmas con una plancha.- Listo. Ahora no vas a sentir más nada por un rato. Agarra el anillo, Frodo. ¿Ves algo en él, aparte del agujero y la forma de anillo que tiene?- especificó.
Frodo miró el anillo y de pronto, empezó a ver unas misteriosas marcas inentendibles:


-¿Qué significa esto?- preguntó asombrado. Gandalfalfa puso su mejor voz de tenor y le dijo sombríamente:
- Este es el anillo del Señor Oscuro Dinosauron. Eso que tiene escrito ahí significa “un terremoto para sacudirlos a todos, una silla eléctrica para freírlos, una buena peste para liquidarlos, y una soga de alambre de púas para atraparlos a todos y atarlos en la piecita del fondo… la de los cachivaches”- y se quedó viendo el efecto que causaba.
-¿Dice eso?- preguntó Frodo, extrañado.- Para mí dice otra cosa.
- En la época en que fue fabricado las cosas no querían decir lo de ahora, y la escritura es similar a los signos de ahora pero no tienen nada que ver.
“En tiempos remotos fueron fabricados muchos anillos de porquería para que los herreros de los elfos se dejaran de joder con eso del aumento de sueldo. Pero los realmente peligrosos para los hombres comunes son los Anillos de Poder, porque si uno se pone uno, aparte de volverse invisible vive para siempre. ¡No te imaginas lo grosso que es eso! Aunque jode un poco porque cada vez que te pones un anillo te ve el Señor Oscuro Dinosauron.
-¡Qué cagazo!- dijo Frodo. De fondo se escuchaban las tijeras de Sam acribillando a todos los sapos y víboras que había en el jardín.- ¿En serio?
- Sí, aunque si fuera eso, nomás. En total eran veinte anillos que fabricó el Señor Oscuro, y les regaló tres a los elfos mariposas, siete a los enanos de mierda, nueve a los reyes de los hombres impotentes, y Uno para sí mismo (porque se quería mucho), el más peligroso de todos. No solo porque te vea dinosauron, sino porque uno se pone cascarrea al poco andar, como Bilbo, aunque si fuera por eso, se puso el anillo un poco al pedo… Bueno, que te estaba diciendo. Los hombres fueron los primeros que cayeron y se hicieron chichones. Los enanos y los elfos (que ahora no se pueden ni ver) le escondieron sus anillos, y lo hicieron enojar porque se los quería probar a ver como le quedaban. Hicieron la guerra de la que te conté otro día, e Isildur, el hijo del rey, literalmente hizo cagar a Dinosauron. Sin embargo, su espíritu sobrevivió a su derrota. Se pasó unos cientos de años embrujando una casa hasta que se enteró de que su anillo no había sido destruido como creyó siempre, entonces se quiso castrar por todo el tiempo que había perdido, y volvió a Morbor, su casa, donde encontró todo comido por los yuyos, la torre oscura vuelta un chiquero, y a todos los orcos en pedo, escuchando cumbia villera. No vale la pena que te diga como los sacó volando a todos y les hizo mover el culo desde entonces. En resumen. Tiene los nueve anillos, y con ellos lleva de las narices a los dueños, que ahora son los Nazgul, los pollerudos del Anillo. Solo recuperó cuatro de los enanos, porque los boludos perdieron los otros. En cuanto a los elfos, se los escondieron bien, aunque no quiero pensar donde. Sin embargo, todo eso no le importa, porque si recupera su anillo, ¡agarrate Catalina, a lo que es el más pulenta de todos! Lo perdió en la batalla con Isildur, y se le perdió tanto, que cuando volvió a Morbor ni siquiera pudo averiguar donde se le había caído.


- Pero lo encontró la criatura Jeff Goldblum- apuntó Frodo. Los sonidos de los animales achurados por Sam habían callado.
- Sí. Él mismo me ha contado como lo encontró, pero no pienso decírtelo. Al principio bolaceaba en todo, decía que lo había sacado en una carrera de sortijas, o en una torta de boda tirando de la cintita, en una bolsa de papas fritas, hasta que lo puse en un detector de mentiras que le daba una patada con cada bolazo. Así, poco a poco, me dijo como lo había encontrado, y como un boludo, apenas lo solté, se me escapó en patineta. No lo pude encontrar sino gracias a un amigo, largo tiempo después. Ahí me di cuenta de que idiota que había sido yo. Goldblum se fue a Morbor porque escuchó que un tal Peter Jackson hacía un casting para una película, y ahí los orcos lo agarraron y lo hicieron cantar todo. El bolas paspadas de Bilbo le dijo su apellido y de donde venía, como si hubiera tenido necesidad. En fin, y toda esta charla para decirte que el señor Oscuro Dinosauron está buscando la Comarca Gadora, y en cuanto te agarre, te achura.


-¡No!- gritó Frodo.- ¡Toma! ¡El anillo es tuyo!
-¡No me tientes!
-¡Toma el anillo, Gandalfalfa!
-¡No me tientes a colgarte del ventilador por despreocupado! ¡Hazte cargo de algo alguna vez, enano patas piojosas! ¡O sino te destripo!.- El mago dijo esto tan convencido que Frodo imitó al correcaminos y armó la valija a todo trapo mientras el otro le decía que debía ir a tal pueblo, a la Posada del Poney Puteador. De pronto, en una de esas, se escuchó un grito en la ventana. Gandalfalfa sacó el brazo largo de la ley por la ventana y agarró a Sam, que estaba haciendo un nudo marinero con una yarara.
-¿Qué estabas haciendo, Sam Notansagaz Gamyi? ¿Estabas escuchando?
-¡No! ¡Estaba destripando sapos y víboras!- contestó Sam, y mostró las tijeras como prueba, donde había dos sapos clavados dando las últimas patadas.
-¿No es muy tarde para andar destripando sapos y víboras? ¿Qué escuchaste?
- Algo sobre lo asombrosos que son los hobbits, sobre orcos escuchando cumbia villera y anillos. ¡Y elfos! Ahí me puse a escuchar pero para lo poco que dijo sobre ellos…
- Bueno. Irás con Fodo. Ahora mismo.
-¿Pero no deberíamos ocuparnos de un montón de cosas? Decir que vendemos la casa, o algo- aventuró Frodo.
- El trolo de tu jardinero les ha dado un motivo. ¡Los de la Sociedad Protectora de Animales estarán felices con los animales que ha desparramado en el patio! Y con el espamento que hacen…- El mago todavía hablaba, pero Frodo y Sam ya habían salido corriendo.



Capítulo III: Los pollerudos del Anillo.


La cuestión quedó así; Sam y Frodo huyendo de la Sociedad Protectora de Animales, y Gandalfalfa que se fue a caballo para ver a Saru-Súper-Man, el líder de su orden, que vivía en Distengart, algo parecido a Stonehenge pero en grande y con plantas, en una torre muy alta que le servía para agarrar todos los canales. El subte pasaba justo por debajo de Ortotank (como se llamaba la torre) cuando llegó ahí y justo Saru-Súper-Man estaba debajo de un escape de aire, por lo que le pasó lo mismo que a Marilyn Monroe. Se le levantó la túnica y se le vieron los culotes, blancos como el resto de la vestidura, de los que salía un olor del cual, para que hablar.
- Buen día, Saru-Súper-Man- le dijo Gandalfalfa después de haber vomitado.- Te traigo noticias.
-¿Estás seguro de que es el único?- le dijo Saru-Súper-Man rato después, mientras recorrían los alrededores de la torre en monopatín.
- Sí, sí, es el único- le respondió Gandalfalfa.
-¿Por qué no lo trajiste?
- No pude.
-¡Pero hay que ser tarado! Un combo de cuatro Play 3 a quinientos pesos y un mago de mierda que conozco no lo compra, y todo porque encontró… ¿Qué habías encontrado?
- El Anillo Único de Dinosauron- dijo Gandalfalfa con aire de haberlo dicho un millón de veces sin que le dieran pelota. Ahí si Saru-Súper-Man lo entendió, porque del sobresalto se cayó del monopatín.- ¿Eh? ¿Estás seguro?
- Sí. Todo este tiempo estuvo bajo mis narices y no lo vi.
- No me extraña- dijo Saru-Súper-Man-, con ese pedazo de naso…
En eso, unos pájaros que estaban dando vueltas los empezaron a cagar y ellos se tuvieron que refugiar en la torre, donde Saru-Súper-Man siguió hablando:
Viejo UnDrcoVr dijo: 20.01.07
le regalo un mc swing al q se lea ese masacote de palabras.
Viejo Philipo dijo: 20.01.07
Bueno hay que decir varias cosas:

1ª Esta malisimo malisimo malisimo ( multiplicado X 100000000000000) no tiene gracia
2ª Para medio entederlo hay que leer el original (los tres libros)
3ª Creo que solo le causa gracia al seudofriky que lo hizo por que creo que a nadie mas.


O esa es mi opinion, la verdad no me causo gracia, espero que la presona que lo posteo no se ofenda por mi comentario. simplemente es lo pienso
Viejo Hernyz dijo: 21.01.07
malisimo, pesimo, horrible, etc.
Viejo sebastien dijo: 21.01.07
jajajajaja pobre pibe che............................un poco de piedad.......................
Viejo dario09 dijo: 21.01.07
una de las peores cosas que leí en mi vida !!!
chau

PD: leer esto me quito las ganas de seguir leyendo el foro de humor !!!

salu2 ..

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