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Viejo fak23 dijo: 02.05.12
Aclaración: El título de esta historia es en ingles sólo porque suena más profesional.

Dos amigos deambulan por Olivera y Directorio, donde debería estar el parque avellaneda en un mundo racional, pero teniendo en cuenta que esto es sólo una historía, aquí se encuentra una simple cuadra plagada de casas sin vida y de estos dos personajes que se encuentran dialogando sobre las mencionadas.


Imberto: Boludo, ¿sabés la que me pasó el otro día?
Jorge: No me preguntes si sé lo que pasó el otro día. Sabes que no sé lo que pasó el otro día.
Imberto: Que sé yo si sabes. Puede ser que sepas.
Jorge: Imberto, no sé ni lo que pasó hoy ¿y voy a saber lo que pasó el otro día?
Imberto: Bueno, te cuento. No sabes lo que pasó. Estaba…
Jorge: Esperá, no me lo repitas de vuelta. Me estás refregando en la cara que no sé lo que pasó. Ya sé que no sé lo que pasó.
Imberto: Pero es una expresión, no te la tomes demasiado literal.
Jorge: Bueno, que sé yo. Es que no sé de qué estás hablando
Imberto: Entonces te cuento. El otro día Carlos entró a lo de novia y…
Jorge: Si, disculpá. Ya sé de lo que me estás hablando.
Imberto: ¡¿Y por qué no me dijiste que ya sabías?!
Jorge: ¡Es que no sabía que sabía de lo que estabas hablando!
Imberto: A todo esto, ¿vos decís que va a venir Angélica hoy?
Jorge: Puedo decirlo, pero de ahí a que venga.
Imberto: Ya la llevamos esperando un buen ratico.
Jorge: ¿Ratico? ¿Me parece a mí o dijiste “ratico”?
Imberto: Si, suena bien.
Jorge: Si, en Guadalajara quizás suene bien.
Imberto: Escúchame una cosilla, Jorge, yo hablo como…
Jorge: ¿Me parece a mí o dijiste “Cosilla”? ¿Qué carajo te pasa?
Imberto: Mirà, Jorge, si vas a cuestionar todas mis palabras, yo tengo que cuestionar tus escritos.
Jorge: ¿Qué pasa con mis escritos?
Imberto: Son un bodrio. Interminables, cansadores, agotadores.
Jorge: ¿Sos consciente de que tiraste tres sinónimos en una frase, no?
Imberto: ¿Eh? No sé si será que no soy del palo, pero te voy a ser sincero: No tenes que escribir mas. No es lo tuyo. Está bien que seas demasiado autocrítico, pero Jorge, el último escrito tuyo fue una cargada.
Jorge: No entiendo. ¿Qué tenía de malo?
Imberto: Te voy a decir que tenía de malo. Escribiste en primera persona la vida de un tipo que es manco.
Jorge: Es muy original. No me podés decir que no.
Imberto: ¿Me querés decir cómo mierda hizo para escribirla si le faltan dos brazos?
Jorge: Esa es la magia del asunto. No te lo digo. Me gusta dejar cabos sueltos.
Imberto: Eso es porque sos un flor de panqueque.
Jorge: Aprendé a putear, Imberto. Mi primo insulta mejor que vos.
Imberto: Tu primo tiene 43 años.
Jorge: Si, pero está internado en el Borda.
Imberto: Ahí viene Angélica. (señalando hacía la esquina)


Se acerca Angélica, con su eterna sonrisa y un apuro que podría hacer mover hasta a las estatuas.


Angélica: ¿Cómo les va, anticristos? ¿Vamos?
Jorge: Todavía sigo desconociendo que hacemos acá.
Angélica: Me tienen que acompañar a la escuela, tengo que retirar el documento de mi hermanito.
Imberto: ¿Le pidieron el documento….y no se lo devolvieron?
Angélica: Es que le pegó a un chico y se fue corriendo.
Jorge: En ese caso le tendrían que haber pedido la matricula, en vez del documento.
Imberto: Jorge, te hago una preguntita, ¿te parece?
Jorge: No, aparte ya me la estás haciendo.
Angélica: Paren de boludear, chicos. Lo más importante es lo que les voy a decir ahora. Les voy a pedir un favor. El chico de allá. De la esquina. ¿Lo ven? Vende droga (lo dice bajito)
Imberto: ¿Por qué lo decis bajito?
Angélica: Porque decía así en el guión (de nuevo lo dice bajito)
Jorge: ¿Qué se supone que tenemos que hacer?
Angélica: Comprarle, obviamente.
Imberto: Esperà, Angélica, yo no hago ese tipo de cosas.
Angélica: Ay, Imberto, te hacía más hombre
Jorge: Exacto, Imberto. Estás hecho una mujercita.
Angélica: Es cierto, todo una maraca.
Jorge: Te diría que estás hecho todo una trola.
Angélica: Te falta la cartera digamos.
Jorge: Y los tacos.
Angélica: Con eso, ya es todo un equipo.
Jorge: Y le falta el….
Imberto: Bueno, basta. Ya entendí. No es necesario tanto ataque hacía mi persona. Está bien, está bien, voy a comprarle droga.
Angélica: Y vas a probar eh!
Jorge: No creo que Mariquita Sánchez Thompson se anime.
Imberto: Si, está bien. Pero… ¿Qué le compro?
Angélica: Tiene cara de vago. Pregúntale si tiene un porrito armado. Decìle que le pagás mas si lo tiene armado.
Imberto: Le digo así entonces. Porrito armado.


Imberto se va caminando hacía el traficante recordando “porrito armado porrito armado porrito armado porrito armado” para no olvidarse de su misión.


Imberto: Buenas.
Traficante: ¿Te conozco, flaco?
Imberto: Me gustaría mucho que me des un polvito calmado.
Traficante: ¡¡¿Qué?!!
Imberto: Un polvito calmado, vos sabes, acà que no nos ve nadie.
Traficante: ¡Tómatelas, maricòn!


El vendendor de drogas empuja a Imberto y corre hacía la otra esquina para que éste no se le acerque, a lo que Imberto vuelve con sus amigos.


Angélica: ¿Y? ¿Qué pasó?
Imberto: No sé que onda. Le pedí todo como debía ser y me dijo que era un maricón.
Jorge: Es increíble que se haya dado cuenta conociéndote tan sólo un minuto.
Imberto: Jorge, basta con esas diabluras, ¿me escuchaste?
Jorge: ¿¿Diabluras?? ¡Que palabras de mierda que decís!
Angélica: ¡Chicos, recibí un mensaje de texto de mi vieja! ¡La escuela está cerrada!
Imberto: Si, a esta hora era cantado.
Angélica: Son las 3 de la tarde. ¿Qué era cantado? Mi hermanito se va a poner como loco. Voy a tener que volver mañana.


Se presenta un silencio incómodo entre los tres, y por cinco minutos nadie menciona siquiera una palabra, hasta que Angélica se decide por romper el hielo.


Angélica: No sé ustedes, pero yo me quedé con ganas de fumar.
Jorge: Bueno, pero por culpa de Imberto no vas a poder.
Angélica: Voy a tener que ir yo.


Angélica toma coraje, cruza la cuadra y visita al traficante que lucía bastante calmo.


Angélica: Discúlpame, ¿estás vendiendo algo?
Traficante: Depende.
Angélica: ¿De qué depende?
Traficante: De según como se mire, todo depende.
Angélica: ¿Vos me estás cargando, flaco?
Traficante: Intentaba poner un poco de onda.
Angélica: ¡Al final sos un idiota!
Traficante: ¿Por qué? ¿Por cantar Jarabe de palo?
Angélica: Si, va contra las reglas.
Traficante: Estoy vendiendo droga, ¿pero lo que va contra las reglas es que me guste Jarabe de palo? Es una gran banda. Escúchate Bonito. Gran tema. “Bonito, todo me parece bonito”.
Angélica: Si, es un genio el tipo. Menciona tres millones de boludeces y después dice “bonito, todo me parece bonito”. ¿Sabés lo que pienso yo?? Boludo, vos me pareces un boludo.


Angélica vuelve ofendida al lugar de encuentra observando con un odio inentendible a sus amigos.


Angélica: No traigo nada.
Imberto: ¡Vamos todavía! (apretando fuertemente el puño)
Jorge: Cerrá la boca, Imberto, ¿Qué pasó?
Angélica: No quiero hablar de eso. ¿Jorge, vamos a tu casa?
Jorge: No, va a tener que quedar para otra oportunidad. Está siendo fumigada en estos momentos. Está llena de larvas.
Imberto: ¿Siguen existiendo las larvas?
Jorge: Y….vos estás vivo.
Angélica: Jorge, ¿Por qué no vas a probar suerte con el dealer? Mirá que es un pelotudo importante.
Jorge: No pasa nada. Yo sé manejar este tipo de situaciones.


Jorge, con su destacada y desmedida confianza, se acerca hacia el vendedor y lo tantea visualmente. Luego de dar una alevosa vuelta alrededor de él, comienza a hablarle.


Jorge: ¿Qué tenés?
Traficante: Frío. Está complicado el tiempo.
Jorge: Ya sé que vendes droga, decime que es lo que tenés, así te compro.
Traficante: ¿Vos sos policía? ¿Sabés que si te lo pregunto, me tenes que responder que si, a pesar de que estés encubierto?
Jorge: ¿Hace cuánto viste 8MM?
Traficante: Dos días.
Jorge: No, no soy policía. ¿Te quedo claro?
Traficante: Está bien, flaco. Como pareces buen tipo, te comento que la droga que tengo es vieja.
Jorge: ¿Qué, es la que no pudiste vender en las vacaciones?
Traficante: No, es de 1999. Recién ahora me animo a venderla.
Jorge: ¿Vos estás queriendo vender marihuana de hace veinte años? ¿En serio me estás diciendo?
Traficante: Sí, pero un amigo mío que se animó a probar me dijo que los efectos son terribles. Fumás un poco y seguís pensando que Menem es el presidente.
Jorge: Esto es demasiado para mí. No puedo creer lo que estoy escuchando. Angélica tenía razón. Sos un pelotudo importante.
Traficante: ¿Angélica se llama la chica?
Jorge: Sí, y estamos acá porque vinimos a buscar el documento que le sacó una profesora a su hermanito. Disculpá, no sé por qué te lo estoy contando a vos si ni te interesa.
Traficante: No me jodas. Encontré este documento en un tacho de basura ubicado cinco cuadras atrás.


Efectivamente el Dni que el ignoto vendedor de drogas tenía en sus manos pertenecía a Junior.

Jorge: Gracias. Casualidades de la vida.
Traficante: ¿Ahora me podés hacer gancho con ella?
Jorge: Olvídate. ¿Qué le voy a decir a ella? ¿”Angélica, un flaco que hace veinte minutos estaba revisando la basura quiere salir con vos”?
Traficante: No es así. No sabés lo que me pasó.
Jorge: No me digas que no sé lo que te pasó. Ya sé que no lo sé.
Traficante: Es que…

…Y allí culmina una historia cuyo comienzo es tan similar al inicial, no sólo por el diálogo mantenido, sino también por el nivel de estupidez, del cuál me encargué de mantenerlo durante toda la historia a pesar de que mi cabeza me dijera una y otra vez “Leíste El Aleph, ¿Qué hacés escribiendo esto?”.


THE END

Aclaración: También "The End" hace referencia al ingles porque... ¿Hay alguna duda de qué suena más profesional que "Fin"?

Editado por fak23: 02.05.12 a las 01:00

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