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Viejo Sharbel dijo: 14.04.07
La vestimenta en la antigua Roma

La vestimenta habitual de los romanos, desde los tiempos más antiguos, era la toga. Todos los ciudadanos que nacían libres la llevaban, y, originariamente, tanto las mujeres como los hombres. Habían diferencias de color y de ornamento según las edades, rangos y funciones, pero la forma de la vestimenta era idéntica para todos. Habitualmente, la toga era de lana blanca, los magistrados y -en la Roma de los primeros tiempos- los reyes, cuyos magistrados son, cada uno por su lado, sus herederos parciales, llevan una toga adornada con una banda púrpura tejida paralelamente en el borde. Es la toga pretexto, con la que también se vestía a los niños hasta los dieciséis años. La toma de la toga viril por los jóvenes daba lugar a una ceremonia religiosa y familiar. Marcaba el pasaje a la edad adulta y el acceso a los derechos del ciudadano.

A veces, en una familia de luto, o cuando un pariente o amigo era acusado de un crimen capital, los hombres revestían una toga de color sombrío, negra la mayor parte de las veces. En ocasión de un triunfo, el general vencedor subía al Capitolio cubierto de una toga bordada, la toga picta, enteramente púrpura, como la que revestía Júpiter Capitolino. Los historiadores remontan esta costumbre a los tiempos del mismo Rómulo. De hecho, parece que la toga había sido una vestimenta de tradición estrictamente nacional a la que siempre se le atribuyó un complejo simbolismo. En su origen, la toga debió de haber sido simplemente un cuadrado o una banda de tela, una manta parecida a las que servían de vestimenta a todos los pueblos que necesitaban protegerse de los rigores del clima. Luego, poco a poco, esta banda se adaptó; se cortó según una forma que permitiese un drapeado menos primitivo. Las imágenes más antiguas de togas que se ven en las sepulturas no se remontan más allá del siglo m antes de J.C. Reconstituciones minuciosas probaron que estaba formada, en aquel entonces, por una especie de trapecio de lados curvos. Se comienza por poner la gran base (AB) sobre el hombro izquierdo, la extremidad inferior (Bb) desciende hasta la mitad de la pierna, delante del cuerpo. El brazo izquierdo sostiene la tela, mientras que el resto se lleva hacia atrás, debajo de la axila derecha. La parte Aa gira alrededor del cuerpo y se coloca sobre el hombro izquierdo.

Dicha vestimenta, por decorativa y noble que sea, es muy incómoda. Por esta razón no se la utilizaba en el trabajo. El romano entonces se vestía solamente con su túnica. Esta túnica era una simple banda de tela con un agujero en el medio para poder pasar la cabeza. Dos paños, colocados transversalmente o, en ciertos casos, tejidos junto con el cuerpo de la vestimenta, formaban las mangas que descendían solamente hasta la altura del codo. Un cinturón ajustaba la cintura y permitía un escueto «blusado». Con este traje se representa a los «soldados campesinos» de la República trabajando en el campo. Sólo revestían la toga cuando se los llamaba para ejercer una magistratura o pera tomar un mando militar.

La túnica no siempre era lisa; en ciertos casos llevaba dos bandas de púrpura longitudinal es. Las bandas anchas (túnica lato clauo) indicaban el rango senatorial. Las bandas angostas (angustus clavus), el rango ecuestre. Las túnicas de la gente modesta, las de los esclavos (en general, su única vestimenta) no poseían banda púrpura.

Esta vestimenta masculina, la toga y la túnica, persistió hasta el final del Imperio, a pesar de algunos cambios en la forma y en el drapeado de la toga. Veremos que en la vida cotidiana, los romanos adoptaron, por razones prácticas, vestimentas similares a nuestras capuchas y pantalones, la paenula y los brajes, tomados de los galos, como también el pallium de los griegos. Pero nunca abandonaron la toga y la túnica.

La vestimenta femenina, en cambio, estuvo sujeta a variaciones considerables desde muy temprano. Ya en tiempos de la República, solamente las niñas y las cortesanas llevaban la toga. Las matronas utilizan sobre la túnica un manto drapeado llamado palía, que, al contrario de la toga, cubre los dos hombros. No era más que un échaipe en tres grandes dimensiones que descendía hasta las rodillas. En público, las mujeres tenían la costumbre de cubrirse la cabeza con dicho écharpe, pues se consideraba inconveniente presentar una cabeza descubierta a las miradas de los demás. Pero los primeros avances del lujo ejercieron una clara influencia en la vestimenta femenina. Veremos que la severidad tradicional de la palía y de la túnica se compensará rápidamente mediante la elección de las telas, la variedad de los colores, y también el empleo de joyas. La túnica misma se transformó y adquirió más amplitud que la túnica masculina. Es la que encontramos, bajo el nombre de stola, en los textos de finales de la República y bajo el Alto Imperio.

De todas maneras, en los comienzos de la ciudad, el rigor y la austeridad de la vestimenta revelan claramente el espíritu de un pueblo tradicionalista, cuidadoso de conservar las formas exteriores y que consideraba las innovaciones de la fantasía individual como un relajamiento intolerable. Un pueblo disciplinado hasta en las minucias.

En estos tiempos lejanos, los romanos llevaban barba y cabellos largos. Las mujeres adoptaban peinados muy sencillos pero no tenemos informaciones muy precisas al respecto. Parece, por ejemplo, que las jóvenes se contentaban con llevar el cabello hacia atrás para formar un rodete anudado, sostenido con horquillas y cintas. El peinado ritual de las recién casadas guarda sin duda alguna el recuerdo de estas antiguas costumbres.

Escaneado de: "La vida en la Roma antigua". Pierre Grimal. Paidós

3 Comentarios | Registrate y participá

Viejo ZeKKi dijo: 14.04.07
Toga y hojas de Laurel.... que buenas épocas..... lástima que invierno te cagabas de frio no....
Viejo Emius dijo: 16.04.07
Muy buena la información. Siempre me pregunté si sería cómodo caminar con las túnicas y más un día luvioso....Ya que a veces me es molesto caminar mojado con ropa actual.Roma era bastante fresca en invierno. Suetonio dice que Augusto sufría mucho el frío y que debajo de la toga usaba 4 túnicas y se abrigaba también los muslos y las piernas. De salud delicada tampoco aguantaba el calor, y viajaba de noche. Se cubría la cabeza para no recibir los rayos del sol.
Viejo eljalon dijo: 28.04.07
primero que te cagas de frio y segundo tambien :P

naa no se, habria q ver si se ponian algo mas!

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