745.387 temas | 5.024.839 mensajes | seremos forros, pero somos una bocha
Viejo única dijo: 18.06.06







Feliz día a todos los papis forros y a los papis de todos los forros

29 Comentarios | Registrate y participá

Viejo menta dijo: 18.06.06
me encantaría poder hacerlo, pero tamos peleados...
y si, es re lindo.
feliz dia para tu viejo
Viejo Rou_ dijo: 18.06.06
yo no se si da para festejar... los padres deberian hacer merito diario para que hoy merezcan un buen saludo...por su parte el mio es alguien q debio pensar dos veces antes de tener hijos.
Por ende, feliz dia a los padres q hacen meritos reales y no les cagan la vida a sus hijos.
Viejo BERRO dijo: 18.06.06
mi papá si hace merito diario para mercerse eso!!!!
muchas gracias nochedelsur!!!!!
obvio que lloré, pero que lindo!!!!
Viejo Lean_Fr dijo: 18.06.06
Feliz dia papuchooo!!!!!!!!

Y felices los padres de los forros y feliz dia a Bush.
Viejo nochedelsur dijo: 18.06.06
Hoy es el dia del padre y queria regalerles algo que a mi me llego mucho:

"No leer sin un pañuelo"....... me lo envío una amiga y me parece hermoso. Me recuerda indefectiblemente al mío...(y a otros padres que tuve la suerte de conocer). Para los que no lo conocen Sergio Sinay es un escritor argentino.

"Mi padre" por Sergio Sinay:

Mi padre se llamaba Moisés. Era hijo de Miguel y de Lea. Fue hermano de Marcos y de Rubén. Fue el marido de Miriam. Fue el padre de Horacio y de mi. Era el abuelo de Ivan y de Javier. Cuando murió, hace dos días, tenía 85 años.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero hacía el mas sabroso café con leche que jamás probé. Nos los preparaba cada mañana a Horacio y a mi, cuando ibamos al colegio, y nos lo servía con unos enormes panes con manteca y dulce.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero pelaba las naranjas como nadie. Las dejaba sin un rastro de ollejo, brillosas, lisas, tentadoras. Yo no quería comer naranjas si no las pelaba él.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero llenó de libros nuestra casa de la infancia y los dejo absolutamente a nuestro alcance. Nunca dijo "ese libro no es para vos". Y asi aprendimos a amar la lectura desde chicos. Todavía hoy leo como entonces, como él. Con voracidad, con desorden, con placer. Mi casa está llena de libros, las bibliotecas son los muebles principales.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero a los 84 años aprendió a hacer señaladores de cuero, con sus dedos agarrotados, y me regaló uno, simple, bello y austero, con el que hoy guió mis lecturas.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando yo tenía 10 años y Horacio 7 y vivíamos en La Banda, Santiago del Estero, compró entradas y un 9 de julio nos llevó a la cancha del Club Mitre a ver a River, que venía de gira. Seguimos el partido subidos a un sulky, porque no había lugar para nadie Fue la primera vez que vi a River, y lo vi con Carrizo, con Lostau, con Labruna, con Perez, con Pipo Rossi. Mi padre era hincha de Independiente, nosotros nos hicimos de River.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero nos llevaba cada domingo a la cancha a ver a Central Argentino, de La Banda, a pesar de que el era hincha del eterno rival, Sarmiento. Y hasta se alegraba con nosotros si ganaba Central.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero una tarde de mi adolescencia, en la trastienda de la farmacia que él y mi madre tenían en La Banda, me explicó como se hacían los chicos. Tartamudeaba y estaba rojo y sudoroso. Yo ya sabía, pero me fascinó su explicación.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando hice mi viaje de egresado, en tren desde Santiago a Mendoza con mis compañeros del Colegio Nacional Absalon Rojas, me llamó aparte en el anden y me dió tres preservativos. - "Toma, por si los necesitas", me dijo. Y otra vez estaba rojo y sudoroso.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero un dia, cuando cumplí doce años, se apareció en casa con el curso de dibujo de Los Doce Famosos Artistas como regalo. Y yo, que amaba las historietas, tuve como profesores a Hugo Pratt, a Alberto Breccia y a otros asi.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando me acariciaba, y me acariciaba mucho, tenía las manos tibias; y cuando me besaba, y me besaba mucho, tenía los labios suaves y húmedos.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero un día, cuando un chico mas grande que yo, uno de los pesados de la cuadra, me estaba dando una paliza en plena calle, el apareció de la nada y cagó a patadas en el culo a mi enemigo.
Mi padre no fue un gran hombre. No me enseñó a manejar, pero resultó lo bastante confiado como para dejar las llaves del auto a mi alcance, de manera que una siesta las agarré, subí al Fiat 1500 verde y debuté por mi cuenta paseando durante dos horas, maravillado de que semejante artefacto respondiera a mis movimientos. Cuando se lo conté, mi padre sonrió casi complacido, casi aliviado.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero venía a verme cuando yo jugaba al basquet en los infantiles y en los cadetes del Club Olímpico y, al principio me llevaba a los entrenamientos, y a mi hermano también. Y aunque él era un patadura, yo, creo, jugaba para él, para que él me admirara.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero, aunque jamás aprendió a andar en bicicleta, me sostuvo en la mia y no me soltó hasta que pude mantener el equilibrio por mi mismo. Y yo sabía que no me iba a dejar caer.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero lagrimeaba de orgullo cuando nos presentaba a Horacio y a mi y decía "Estos son mis hijos". Lo decía con el mismo enfasis cuando eramos chicos y cuando nos hicimos hombres.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero nadie sabia contar "El patito feo" como él. Y nadie tuvo su paciencia para narrármelo una y otra vez, siempre con el mismo entusiasmo, cada siesta y cada noche de mi niñez temprana, respetando mi necesidad de volver a oir mi cuento favorito.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero todavía a sus ochenta y pico era capaz de poner inyecciones como nadie, sin que sintieras ni el pinchazo ni el dolor. Muchas veces preferí inyecciones a otro remedio, porque sabia que estaba él para ponerlas.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero descubría siempre los mejores chocolates.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero hasta el último domingo de su vida leyó el diario de pe a pa y era un interlocutor informado y apasionado de los sucesos del mundo y de la vida.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero amaba el cine y las películas y nos enseñaba a amarlas junto a él; nos llevaba a las matinés del cine Renzi y a los estrenos del Petit Palais, del Grand Splendid, del Select o del 25 de Mayo. Disfrutaba como un chico de las de cowboys y hacia el sacrificio de llevarnos cinco días seguidos a ver "La Cenicienta" o "Sanson y Dalila con Víctor Mature y Hedy Lamar. Ahora, en sus últimos tiempos, seguía contando escena por escena, como un personaje de Manuel Puig, cada película que veía en el cable, y lloraba de emoción o de bronca, según fuera una escena de amor o de injusticia.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero era el mejor público para contarle un chiste. No había que hacer grandes esfuerzos narrativos, el se descomponía de risa por el solo hecho de saber que era un chiste.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cada vez que mi madre se lo pedía era el mejor ayudante de cocina. Nunca vi a nadie batir claras a nieve, como él. A mano.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero tenía la letra mas bella y firme que yo conozca. Me fascinaba ver cuando escribía cartas, cuando firmaba boletines o cuando hacia los discursos que después leía en las reuniones de la colectividad judia santiagueña; yo observaba hipnotizado como iba surgiendo sobre el papel el dibujo de su caligrafía y como el mismo disfrutaba mientras su mano cobraba velocidad, calor e inspiración.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero me enseñó, con sus actos, que un hombre sI puede llorar. El lloraba de emocion o de dolor.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero supo despedirse antes de partir. El domingo a las cinco de la mañana me desperté y no pude volver a dormir por un largo rato. Era una hora silenciosa y quieta. De marea en baja Entonces supe que, en la sala de terapia intensiva del hospital, él estaba muriendo. Que me despertaba suavemente, como cuando en las mañanas frias del colegio se acercaba a mi cama, me tocaba suavemente el hombro y me decía, en un susurro, "Pichu...arriba". Y que esta vez lo hacía para despedirse. En mi cama, en la oscuridad, no luché contra el insomnio, simplemente me despedí de él, le deseé buen viaje, le agradecí lo que tenía que agradecerle y le hice saber que, por mi parte, no había cuentas pendientes entre nosotros. Ninguna.
Me dormí nuevamente a las siete y el teléfono sonó a las ocho para pedirnos que fueramos con urgencia al hospital. Entonces le dije a Marilen: -"Mi Viejo murió hoy a las cinco y media, es eso lo que nos van a informar". Un par de horas después, nos entregaron un certificado de defunción que decía: "hora del fallecimiento: 5:30".
Mi padre no fue un gran hombre. Pero enfrentó a la muerte entero y vivo. Peleó con sabiduria, conocedor de que la batalla sería posible mientras hubiera equivalencia. Cuando sintió que ya estaba, que había hecho lo suyo, que las reglas de juego habían dejado de ser parejas, dijo basta. No lo dijo como un derrotado. Había comido una porción de las grandes (como a él le gustaban) de la vida; su último año y medio habia sido de placer, de reivindicación y de buena vida. Entonces decidió que estaba a punto y murió. En su muerte, fue un modelo. Y no es poca cosa.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero murió como un señor. Sin degradarse sin deterioro, sin corromperse, como una persona íntegra y consciente. No huyo, no tuvo miedo, llego vivo a su muerte. Y cuando lo vimos, antes de ocupar su cajón, su rostro era plácido, pacífico, como quien sueña sueños íntimos y felices o como quien observa deslumbrado algo que lo hara feliz pero de lo que no quiere hablar. Era, en ese momento y en ese lugar, en la morgue del hospital, nada menos, un viejo hermoso y sereno.
Asi nos despidió Soltándose, soltándonos.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero fue honesto.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero fue amoroso.
Mi padre no fue un gran hombre. Y no importa. Los grandes hombres ocupan a veces, demasiado lugar. Asfixian. Y son acreedores de deudas que nos hacen la vida más pesada. Visto asi, por suerte, mi padre no fue un gran hombre. En muchas cosas fue solo un pequeño hombre. Pero mas allá de todo fue algo más dificil y más importante. Mi padre fue un buen hombre.
Agradezco eso. Gracias, papá, por tu vida...

La mayoria de los que leimos este texto se nos escapo una lagrima (en realidad lloramos), es un texto muy lindo.
Si tenes aun a tu papa abrazalo fuerte y decilo lo mucho que lo queres, si no
prendele una velita para recordarlo con cariño.
Un fuerte abrazo para todos los padres en su dia.
Viejo Raziel dijo: 18.06.06
Feliz dia a todos los padres forros y a mi PAPUCHO :P
Viejo ·LoLa· dijo: 18.06.06
Papi: Ya se que a veces nos distaciamos un poco, que a veces soy medio pelotuda y no me doy cuenta de que te hago mal...Pero se que vos que a pesar de todo lo que paso yo siempre te ame. Y siempre, pase lo que pase voy a estar cerca tuyo. TE AMO MUCHO!!

Es un buen tipo mi viejo
que anda solo y esperando,
tiene la tristeza larga
de tanto venir andando.

Yo lo miro desde lejos,
pero somos tan distintos;
es que creció con el siglo
con tranvía y vino tinto.

Viejo mi querido viejo
ahora ya camina lerdo;
como perdonando el viento
yo soy tu sangre mi viejo
Yo, soy tu silencio y tu tiempo.

El tiene los ojos buenos
y una figura pesada;
la edad se le vino encima
sin carnaval ni comparsa.

Yo tengo los años nuevos
y el hombre los años viejos;
el dolor lo lleva adentro
y tiene historia sin tiempo.

Viejo mi querido viejo,
ahora ya camina lerdo
como perdonando al viento;
yo soy tu sangre mi viejo.
yo, soy tu silencio y tu tiempo.


Ps: Feliz dia Ruso
Viejo agυѕтιncιтo™ dijo: 18.06.06
bueno, no voy a empezar con los agradecimientos porque me pongo melancólico .... Feliz dia Papá
Viejo Andy dijo: 20.06.06

Originalmente publicado por nochedelsur
No se si es exactamente aca donde hay que poner este tema, sino es asi por favor disculpen y ubiquenlo donde corresponda.
Hoy es el dia del padre y queria regalerles algo que a mi me llego mucho:

"No leer sin un pañuelo"....... me lo envío una amiga y me parece hermoso. Me recuerda indefectiblemente al mío...(y a otros padres que tuve la suerte de conocer). Para los que no lo conocen Sergio Sinay es un escritor argentino.

"Mi padre" por Sergio Sinay:

Mi padre se llamaba Moisés. Era hijo de Miguel y de Lea. Fue hermano de Marcos y de Rubén. Fue el marido de Miriam. Fue el padre de Horacio y de mi. Era el abuelo de Ivan y de Javier. Cuando murió, hace dos días, tenía 85 años.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero hacía el mas sabroso café con leche que jamás probé. Nos los preparaba cada mañana a Horacio y a mi, cuando ibamos al colegio, y nos lo servía con unos enormes panes con manteca y dulce.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero pelaba las naranjas como nadie. Las dejaba sin un rastro de ollejo, brillosas, lisas, tentadoras. Yo no quería comer naranjas si no las pelaba él.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero llenó de libros nuestra casa de la infancia y los dejo absolutamente a nuestro alcance. Nunca dijo "ese libro no es para vos". Y asi aprendimos a amar la lectura desde chicos. Todavía hoy leo como entonces, como él. Con voracidad, con desorden, con placer. Mi casa está llena de libros, las bibliotecas son los muebles principales.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero a los 84 años aprendió a hacer señaladores de cuero, con sus dedos agarrotados, y me regaló uno, simple, bello y austero, con el que hoy guió mis lecturas.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando yo tenía 10 años y Horacio 7 y vivíamos en La Banda, Santiago del Estero, compró entradas y un 9 de julio nos llevó a la cancha del Club Mitre a ver a River, que venía de gira. Seguimos el partido subidos a un sulky, porque no había lugar para nadie Fue la primera vez que vi a River, y lo vi con Carrizo, con Lostau, con Labruna, con Perez, con Pipo Rossi. Mi padre era hincha de Independiente, nosotros nos hicimos de River.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero nos llevaba cada domingo a la cancha a ver a Central Argentino, de La Banda, a pesar de que el era hincha del eterno rival, Sarmiento. Y hasta se alegraba con nosotros si ganaba Central.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero una tarde de mi adolescencia, en la trastienda de la farmacia que él y mi madre tenían en La Banda, me explicó como se hacían los chicos. Tartamudeaba y estaba rojo y sudoroso. Yo ya sabía, pero me fascinó su explicación.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando hice mi viaje de egresado, en tren desde Santiago a Mendoza con mis compañeros del Colegio Nacional Absalon Rojas, me llamó aparte en el anden y me dió tres preservativos. - "Toma, por si los necesitas", me dijo. Y otra vez estaba rojo y sudoroso.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero un dia, cuando cumplí doce años, se apareció en casa con el curso de dibujo de Los Doce Famosos Artistas como regalo. Y yo, que amaba las historietas, tuve como profesores a Hugo Pratt, a Alberto Breccia y a otros asi.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando me acariciaba, y me acariciaba mucho, tenía las manos tibias; y cuando me besaba, y me besaba mucho, tenía los labios suaves y húmedos.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero un día, cuando un chico mas grande que yo, uno de los pesados de la cuadra, me estaba dando una paliza en plena calle, el apareció de la nada y cagó a patadas en el culo a mi enemigo.
Mi padre no fue un gran hombre. No me enseñó a manejar, pero resultó lo bastante confiado como para dejar las llaves del auto a mi alcance, de manera que una siesta las agarré, subí al Fiat 1500 verde y debuté por mi cuenta paseando durante dos horas, maravillado de que semejante artefacto respondiera a mis movimientos. Cuando se lo conté, mi padre sonrió casi complacido, casi aliviado.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero venía a verme cuando yo jugaba al basquet en los infantiles y en los cadetes del Club Olímpico y, al principio me llevaba a los entrenamientos, y a mi hermano también. Y aunque él era un patadura, yo, creo, jugaba para él, para que él me admirara.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero, aunque jamás aprendió a andar en bicicleta, me sostuvo en la mia y no me soltó hasta que pude mantener el equilibrio por mi mismo. Y yo sabía que no me iba a dejar caer.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero lagrimeaba de orgullo cuando nos presentaba a Horacio y a mi y decía "Estos son mis hijos". Lo decía con el mismo enfasis cuando eramos chicos y cuando nos hicimos hombres.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero nadie sabia contar "El patito feo" como él. Y nadie tuvo su paciencia para narrármelo una y otra vez, siempre con el mismo entusiasmo, cada siesta y cada noche de mi niñez temprana, respetando mi necesidad de volver a oir mi cuento favorito.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero todavía a sus ochenta y pico era capaz de poner inyecciones como nadie, sin que sintieras ni el pinchazo ni el dolor. Muchas veces preferí inyecciones a otro remedio, porque sabia que estaba él para ponerlas.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero descubría siempre los mejores chocolates.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero hasta el último domingo de su vida leyó el diario de pe a pa y era un interlocutor informado y apasionado de los sucesos del mundo y de la vida.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero amaba el cine y las películas y nos enseñaba a amarlas junto a él; nos llevaba a las matinés del cine Renzi y a los estrenos del Petit Palais, del Grand Splendid, del Select o del 25 de Mayo. Disfrutaba como un chico de las de cowboys y hacia el sacrificio de llevarnos cinco días seguidos a ver "La Cenicienta" o "Sanson y Dalila con Víctor Mature y Hedy Lamar. Ahora, en sus últimos tiempos, seguía contando escena por escena, como un personaje de Manuel Puig, cada película que veía en el cable, y lloraba de emoción o de bronca, según fuera una escena de amor o de injusticia.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero era el mejor público para contarle un chiste. No había que hacer grandes esfuerzos narrativos, el se descomponía de risa por el solo hecho de saber que era un chiste.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cada vez que mi madre se lo pedía era el mejor ayudante de cocina. Nunca vi a nadie batir claras a nieve, como él. A mano.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero tenía la letra mas bella y firme que yo conozca. Me fascinaba ver cuando escribía cartas, cuando firmaba boletines o cuando hacia los discursos que después leía en las reuniones de la colectividad judia santiagueña; yo observaba hipnotizado como iba surgiendo sobre el papel el dibujo de su caligrafía y como el mismo disfrutaba mientras su mano cobraba velocidad, calor e inspiración.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero me enseñó, con sus actos, que un hombre sI puede llorar. El lloraba de emocion o de dolor.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero supo despedirse antes de partir. El domingo a las cinco de la mañana me desperté y no pude volver a dormir por un largo rato. Era una hora silenciosa y quieta. De marea en baja Entonces supe que, en la sala de terapia intensiva del hospital, él estaba muriendo. Que me despertaba suavemente, como cuando en las mañanas frias del colegio se acercaba a mi cama, me tocaba suavemente el hombro y me decía, en un susurro, "Pichu...arriba". Y que esta vez lo hacía para despedirse. En mi cama, en la oscuridad, no luché contra el insomnio, simplemente me despedí de él, le deseé buen viaje, le agradecí lo que tenía que agradecerle y le hice saber que, por mi parte, no había cuentas pendientes entre nosotros. Ninguna.
Me dormí nuevamente a las siete y el teléfono sonó a las ocho para pedirnos que fueramos con urgencia al hospital. Entonces le dije a Marilen: -"Mi Viejo murió hoy a las cinco y media, es eso lo que nos van a informar". Un par de horas después, nos entregaron un certificado de defunción que decía: "hora del fallecimiento: 5:30".
Mi padre no fue un gran hombre. Pero enfrentó a la muerte entero y vivo. Peleó con sabiduria, conocedor de que la batalla sería posible mientras hubiera equivalencia. Cuando sintió que ya estaba, que había hecho lo suyo, que las reglas de juego habían dejado de ser parejas, dijo basta. No lo dijo como un derrotado. Había comido una porción de las grandes (como a él le gustaban) de la vida; su último año y medio habia sido de placer, de reivindicación y de buena vida. Entonces decidió que estaba a punto y murió. En su muerte, fue un modelo. Y no es poca cosa.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero murió como un señor. Sin degradarse sin deterioro, sin corromperse, como una persona íntegra y consciente. No huyo, no tuvo miedo, llego vivo a su muerte. Y cuando lo vimos, antes de ocupar su cajón, su rostro era plácido, pacífico, como quien sueña sueños íntimos y felices o como quien observa deslumbrado algo que lo hara feliz pero de lo que no quiere hablar. Era, en ese momento y en ese lugar, en la morgue del hospital, nada menos, un viejo hermoso y sereno.
Asi nos despidió Soltándose, soltándonos.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero fue honesto.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero fue amoroso.
Mi padre no fue un gran hombre. Y no importa. Los grandes hombres ocupan a veces, demasiado lugar. Asfixian. Y son acreedores de deudas que nos hacen la vida más pesada. Visto asi, por suerte, mi padre no fue un gran hombre. En muchas cosas fue solo un pequeño hombre. Pero mas allá de todo fue algo más dificil y más importante. Mi padre fue un buen hombre.
Agradezco eso. Gracias, papá, por tu vida...

La mayoria de los que leimos este texto se nos escapo una lagrima (en realidad lloramos), es un texto muy lindo.
Si tenes aun a tu papa abrazalo fuerte y decilo lo mucho que lo queres, si no
prendele una velita para recordarlo con cariño.
Un fuerte abrazo para todos los padres en su dia.
yo soy uno a los que se les escapo una.... unas cuantas

me siento culpable por no haber podido pasar el dia del padre con el, no pude por el laburo, pero justificarse no sirve. este tipo de cosas como la qeu leimos arriba nos hacen darnos cuenta de lo obvio, de como alguien da tanto por las personas que tiene, que mas quiere. mi viejo solo sabe usar la pc para jugar al solitario spider, y no va a leer esto, pero lo quiero decir igual:
pa, aunque nos peleemos siempre y no te vea nunca, creeme que sos una de las personas q mas quiero en el mundo, no se que haria sin vos, por favor quedate siempre conmigo. Feliz Dia



P.D.: si vieron mi lado maricon aca

P.D.: Ruso tu gorda es hermosa!



Editado por Andy: 20.06.06 a las 05:31 Razón: DoblePost Unido

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