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Eritis Sicut Deus, Scientes Bonum Et Malun en el foro de Filosofía:
Hoy estuve leyendo Fausto, que de paso comento que es una obra sobrehumanamente maestra, y en cierta parte Mefistófeles, luego de hacer el pacto y de burlar a Fausto por la vida ermitaña que vive entre su búsqueda de grandeza mediante el conocimiento y la angustia de no poder disfrutar de nada en la vida, se disfraza de Fausto para hablar con alumno que Fausto niega recibir.
Mi pregunta, o lo que contemplé luego de haber leído esta conversación, y para esto pido que en parte aceptemos (o que consideremos) que en vano tendemos a buscar elevar nuestro conocimiento priorizando ...
Hoy estuve leyendo Fausto, que de paso comento que es una obra sobrehumanamente maestra, y en cierta parte Mefistófeles, luego de hacer el pacto y de burlar a Fausto por la vida ermitaña que vive entre su búsqueda de grandeza mediante el conocimiento y la angustia de no poder disfrutar de nada en la vida, se disfraza de Fausto para hablar con alumno que Fausto niega recibir.
Mi pregunta, o lo que contemplé luego de haber leído esta conversación, y para esto pido que en parte aceptemos (o que consideremos) que en vano tendemos a buscar elevar nuestro conocimiento priorizando la ciencia, razón etc, para satisfacernos de cierto modo en nuestra interminable búsqueda de quien sabe que será. Capaz que lo que se me viene a mente es que ridiculiza todo lo que tenga que ver con conocimiento, que reduce la importancia del conocimiento como una necesidad para la felicidad, pero que aclara un cierto “porque” de la necesidad: el sentirse Dios. De ahí que me parece genial como obra del Diablo que es Mefistófeles en ésta conversación de persuadir al alumno de esta forma, con palabrerío insignificante, con que esto lo llevara a sentirse Dios, y que de ahí si termina como Fausto, que se da cuenta de lo irónicamente agobiante que es su conocimiento, caiga en la tentación del Diablo. No nos olvidemos claro, que Mefistófeles se introduce a Fausto diciendo “Soy una parte del todo, de aquellos que, queriendo hacer el mal, hacen el bien.” Entonces mi pregunta es simplemente, que opinan sobre el texto? Si se les surgio alguna idea parecida o cualquier cosa.
Lamentablemente, seguramente, lo que quiero en el fondo decir no se expresa en su totalidad. Fausto es un libro que es grande, épico, y sublime en todo sentido, y produce tales estados. Algo así es difícil expresar con palabras.
Aquí la conversación entre el Alumno que busca a Fausto, y de Mefistófeles disfrazado como Fausto.
Spoiler
MEFISTÓFELES
(Vestido con el ropón de Fausto). Desdeña la razón y el saber,
supremas fuerzas del hombre; déjate afirmar, por el espíritu
de mentira, en las obras de ilusión y prestigio; de esta suerte
ya eres mío de manera incondicional... Dióle el destino un
espíritu que, indómito, se lanza siempre adelante y, en su
harto precipitado esfuerzo, salta por cima de los goces
terrenos. Yo le arrastraré por una vida desordenada, por la
trivial frivolidad; es preciso que se me revuelva, se obstine y
se prenda en la liga, e insaciable como es, verá suspendidos
manjares y bebidas ante sus ávidos labios, sin que llegue a
tocarlos. En vano implorará consuelo para él, y aunque no se
hubiese dado al diablo, habría de perderse sin remedio.
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ESTUDIANTE
Muy poco tiempo hace que estoy aquí, y vengo sumiso
para ha-blar y conocer a un hombre, a quien todos me
nombran con respeto.
MEFISTÓFELES
Vuestra cortesía me halaga en extremo. Veis un hombre
como tantos otros. ¿Os habéis dirigido ya a otras partes? ESTUDIANTE
Ruégoos que os intereséis por mí. Llego con la mejor voluntad,
algún dinero y sangre joven. A duras penas consintió
mi madre en separarse de mí. Bien quisiera yo aprender aquí
algo bueno.
MEFISTÓFELES
Entonces os halláis cabalmente en el sitio debido.
ESTUDIANTE
Francamente, quisiera volverme ya. Entre esas paredes, en
esos recintos, no me hallo a gusto en manera alguna. Es un
espacio harto reducido, no se descubre nada de verdor,
ningún árbol, y en esas aulas, en esos bancos, se me van el
oído, la vista y el pensamiento.
MEFISTÓFELES
Eso no es sino cuestión de hábito. Tampoco, al principio,
toma el niño de buen grado el pecho de su madre, pero bien
pronto se alimenta con delicia. Así también, junto a los
pechos de la sabiduría, sentiréis cada día acrecentarse vuestro
afán.
ESTUDIANTE
A su cuello quiero colgarme con deleite, Mas decidme:
¿cómo puedo conseguirlo?
MEFISTÓFELES
Explicaos antes que vayáis más lejos, ¿Que facultad elegis?
ESTUDIANTE
Quisiera llegar a ser muy sabio, y me gustaría comprender
todo cuanto hay en la tierra y el cielo, la ciencia y la
naturaleza.
MEFISTÓFELES
Estáis, pues, en el verdadero camino, pero no debéis
dejaros distraer.
ESTUDIANTE
Conforme estoy en alma y cuerpo; pero sin duda no me
vendría mal un poco de libertad y esparcimiento en las
hermosas vacaciones de verano.
MEFISTÓFELES
Aprovechad el tiempo; ¡pasa tan pronto...! Pero el
método os enseñará a ganarlo. Para ello, caro amigo, os
aconsejo ante todo el Collegium logicum. Allí se adiestrará bien
vuestro espíritu, aprisio-nado en borceguíes españoles, a fin
de que así, más reflexivo, en ade-lante recorra con paso
mesurado la vía del pensamiento y no divague tal vez como
un fuego fatuo de aquí para allí, a diestro y siniestro. Luego
se os enseñará durante muchos días que aquello que antes
solíais ejecutar de un solo golpe con toda libertad, como el
comer y el beber, es necesario hacerlo en uno, dos, tres
tiempos. No hay duda que con la elaboración de las ideas
pasa lo mismo que con una obra maestra de tejedor, en la
cual una simple presión del pie pone en movimiento un
millar de hilos, las lanzaderas se disparan hacia aquí y hacia
allí, los hilos corren invisibles, y un golpe único forma de
repente mil trabazones. Viene el filósofo, y os demuestra que
ello debe ser de este modo: lo primero era así y lo segundo
así, luego lo tercero y lo cuarto son así; y si lo primero y lo
segundo no existiesen, lo tercero y lo cuarto jamás podrían
existir. Los estudiantes de todas partes ponen esto sobre las
nubes, mas no han llegado a ser tejedores. El que quiere conocer
y describir alguna cosa viviente, procura ante todo
sacar de ella el espíritu; entonces tiene en su mano las partes,
lo único que falta ¡ay! es el lazo espiritual que las une.
Enqueiresin naturoe llama a eso la química, que, sin saberlo, se
burla de sí misma.
ESTUDIANTE
No puedo acabar de comprenderos.
MEFISTÓFELES
Pronto lo entenderéis mejor cuando aprendáis a reducirlo
y clasificarlo todo de la manera debida.
ESTUDIANTE
Tan aturdido estoy con todo ello, como si dentro de la
cabeza me diera vueltas una rueda de molino.
MEFISTÓFELES
En seguida, antes que ninguna otra cosa, es menester que
os apliquéis a la Metafísica. En ella, ved de abarcar con
espíritu profundo lo que no se adapta al cerebro humano.
Para aquello que entra en él o deja de entrar, tenéis a vuestra
disposición un nombre rimbombante. Pero sobre todo, en
este medio año observad bien el mejor método. Cinco horas
de lección tenéis cada día; estad dentro al toque de campana.
Venid bien preparado de antemano y tened bien aprendidos
los parágrafos, a fin de que luego veáis más claro que el
profesor no dice sino lo que está en el libro. No obstante,
aplicaos de veras a escribir, como si os dictara el Espíritu Santo.
ESTUDIANTE
Eso no tendréis que decírmelo dos veces. Ya me figuro
cuán provechoso es, puesto que lo que se posee en negro
sobre blanco, puede uno llevárselo confiado a su casa.
MEFISTÓFELES
Pero elegid una facultad.
ESTUDIANTE
A la jurisprudencia no puedo acomodarme.
MEFISTÓFELES
No encuentro eso tan mal de parte vuestra. Bien sé lo que
pasa con esta ciencia. Leyes y derechos se transmiten de un
modo hereditario como una enfermedad perenne; van
arrastrándose de generación en generación y avanzan
lentamente de un lugar a otro. La razón se convierte en
sinrazón, el beneficio en ofensa. ¡Desgraciado de ti que eres
nieto! Del derecho que con nosotros nació, de él ¡ay! nunca
se dice una palabra.
ESTUDIANTE
Mi aversión crece al oíros, ¡Oh! ¡Dichoso aquél a quien
vos adoctrináis! Ahora casi estoy por estudiar Teología.
MEFISTÓFELES
No quisiera yo induciros en error. Tocante a esta ciencia,
es muy difícil evitar el falso camino; hay en ella tanto veneno
escondido, que apenas puede distinguirse del remedio.
También aquí lo mejor será que no escuchéis sino a un solo
maestro y que juréis por su palabra. En suma, ateneos a las
palabras. Entonces, por la segura puerta, entráis en el templo
de la certeza.
ESTUDIANTE
Pero la palabra debe entrañar una idea...
MEFISTÓFELES
¡Cabal! Pero no hay que apurarse mucho por eso, pues
precisa-mente allí donde faltan las ideas, se presenta una
palabra en punto y en sazón. Con palabras se puede discutir
a las mil maravillas, con palabras es posible erigir un sistema;
en las palabras se puede creer a ciegas; de una palabra no se
puede quitar ni un tilde.
ESTUDIANTE
Perdonad si os detengo con tantas preguntas, pero no
puedo menos de molestaros aún. ¿No podríais decirme
también alguna pala-brita de peso acerca de la Medicina? Tres
años son un tiempo asaz breve, y ¡ay, Dios! el campo es
dilatado en exceso. Si uno tiene siquiera una indicación, esto
permite más pronto avanzar por tanteos.
MEFISTÓFELES (Aparte).
Ya estoy ahito de este tono árido; es menester
que vuelva a mi papel de diablo.
(Alto).
El espíritu de la Medicina es fácil de concebir. Estudiáis a fondo el grande y el
pequeño mundo, para dejar al fin y al cabo que vayan las
cosas como a Dios le plazca. Inútil es que divaguéis de un
lado a otro en busca de sabiduría; cada uno aprende sólo
aquello que puede aprender; empero, el que sabe aprovechar
el momento oportuno, es el verdadero hombre. Por lo
demás, estáis dotado de regular apostura, tampoco os falta
osadía, y bastará que tengáis confianza en vos mismo, para
que los demás la tengan en vos. Aprended sobre todo a
gobernar a las mujeres. Sus sempiternos ayes y gimoteos,
repetidos de mil maneras diversas, hay que curarlos todos de
un modo único y con sólo portaros tal cual decentemente,
dispondréis de todas ellas como se os antoje. Ante todo, un
título debe darles plena garantía de que vuestro arte
sobrepuja a muchas otras artes. De buenas a primeras palpáis
entonces todas aquellas cositas, alrededor de las cuales otro
va rodando años enteros. Sabed oprimir bien el pequeño
pulso, y asestando picaras miradas de fuego, ceñid con
delicadeza el talle esbelto sin reparo alguno, para ver si le
aprieta demasiado el corsé.
ESTUDIANTE
Eso parece ya mejor. Al menos ve uno el dónde y el
como.
MEFISTÓFELES
Toda teoría es gris caro amigo, y verde el árbol de oro de
la vida,
ESTUDIANTE
Os juro que eso me parece un sueño. ¿Me permitiréis que
venga a molestaros otra vez para escuchar a fondo vuestra sabiduría?
MEFISTÓFELES
Cuanto de mí dependa, gustoso lo haré.
ESTUDIANTE
No puedo en manera alguna retirarme sin presentaros
antes mi álbum. Otorgadme esa muestra de fineza.
MEFISTÓFELES
Muy bien.
(Escribe, y devuelve el álbum). (Lee).
ERITIS SICUT DEUS, SCIENTES BONUM ET MALUN. **
(Cierra el álbum con respeto, y se despide).
MEFISTÓFELES (Solo).
Sigue la vieja sentencia de mi prima la serpiente, y
de seguro algún día te dará que sentir tu semejanza con Dios.
**Serás como Dios, consciente del Bien y del Mal
La traducción la encontre en el Internet para no escribirla entera, y si esto no va en filosofía, perdón.
En otra parte menciona también que la dignidad del hombre no cede ante la grandeza de los dioses. Tratamos acá con la eterna búsqueda de la inmortalidad, del poder de Dios, de entenderlo todo