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Viejo sole86 dijo: 07.06.09
Me presento con mi primer relato erótico
y quisiera que dejen sus opiniones sobre le mismo.
Saluditos.



Mi primer pt.

Esto sucedió no hace más de dos años. Yo estaba con él
a quien amaba profundamente, casi como una niña
entusiasmada con su príncipe azul. Él era todo para
mí. Recién comenzaba la Facu, y nos habíamos conocido
en el aula, las charlas en los tiempos libres nos hizo
conocernos más y más y así fue que terminamos en un
noviazgo. Nunca había practicado uno. Esa fue la
primera vez. A él lo llamaremos Jhonny. Era un día de
otoño, estábamos los dos en uno de los pisos
superiores de la Facu, en uno de los tiempos libres,
la Facu estaba muy vacía. No caminaba nadie. Había
silencio y nosotros dos nos murmurábamos cosas lindas,
nos mirábamos y nos sonreíamos. Yo había ido con
pollera hatsa la rodilla y camperita jean clara, y él,
de jean gastados y buzo. El murmullo nos encerraba
cada vez más en un intenso aire de calor. Nos dábamos
besos pero lo que más nos gustaban eran esas miradas
cómplices acompañadas con risitas. ¡Era la
oportunidad! . El disimulaba muy bien, se mantenía
fresco como siempre y no mostraba signo alguno de
excitación, yo no daba más, estaba toda mojada, la
bombacha estaba húmeda a más son poder. Se lo pregunté
y dubitó. Yo sabía que quería pero su timidez no le
permitía aceptarlo a la ligera en una escalera de la
Facu, siempre alguien nos podía ver. La desfachatez
que me caracteriza me impulsó seguir adelante y
conociéndolo, si le insistía preguntando se iba a
negar. Así fue que me fui arrodillando lentamente y él
se movió bien al cruce las paredes de la escalera.
Desde allí podía ver hacia arriba y hacia abajo por si
alguien se acercaba, escucharía sus pasos y lo vería.
Yo me moví rápidamente y le tomé el bulto con la mano
mientras le miré la cara. Inmediatamente bajé la
mirada le bajé la bragueta, metí mi mano, y le baje el
boxer. Comenzó a ponerse rígido, lo conocía, se lo
conocía, no era amplio con tu grosor, tamaño mediano.
Lo saqué afuera y le dí dos sube-baja con la mano. Mi
mano es pequeña y ese día no llevaba ningún anillo de
fantasía de los que me gustan usar. Hubo una segunda
mirada cómplice entre ambos y le me acarició la
mejilla izquierda. No se lo que sentí. Me volví sobre
su pene, ya erguido, y lo puse en mi boca. La primer
sensación fue de asco, pero no podía volver atrás.
Cuando lo introduje en mi boca algo agrio, tal vez los
restos secos de su última orina me provocaron esa
sensación de asco. Ni lenta ni perezosa le mandé mucha
salida y me apuré cada vez más, lo había tomado de las
piernas y ya no me sentía mojada, había olvidado los
minutos anteriores, ahora sólo quería terminar y no
quedar mal delante de él. Se que él lo entendería,
pero era yo la que no quería pasar por eso ya que yo
misma había provocado la situación. Él lo disfrutaba,
yo no pero, pero aún así, yo seguía. Creo que lo hice
bien. El tiempo pasó volando. Y estaba por acabar.
Tuvo la delicadeza de darme aviso. Me tocó suavemente
pero apretándome el hombro. Me daba la oportunidad que
lo deje todo ahí, sin que acabe, pero yo no podía
hacerle eso. Me propuse seguir. El momento llegó,
sentí como pegaba en el fondo de mi garganta y tragué
la primera. Mi futura profesión no me permite el
asquito como para escupirlo. También los conocimientos
en nutrición me alentaban a tragarlo todo. Seguí
chupando, y cada vez que él acaba en cada secuencia de
chupeteo, yo tragaba. Ese día no lo olvido más. Tenía
tanto que no sabía cuando terminar, cuando lo sentí
que ya no había más, hice un buche de saliva y lo pasé
por todo el pene que tenía dentro de mi boca, quería
limpiarlo lo más posible, hasta que lo retiré de la
boca y un último cohetazo lleno de espermitos que me
dio justo en la comisura del labio del lado derecho.
“No puede ser” me dije internamente, pero
no lo insinué, él sacó una carilina y me la pasó por
el labio para limpiarme y me la entregó, me dio el
paquete de carilinas para que lo tenga yo y me limpie.
Lo hice, busque un tacho de basura pero no había, la
Facu estaba sucia como siempre así que los arrojé al
rincón, para cuando limpien, a los dos bollitos de
carilinas. Él lo tenía afuera, no lo limpió y lo
guardó así como estaba, y me susurró un “te
quiero” al oído. Yo me sonreí y le pedí que me
acompañe al baño. Fuímos juntos, yo entré y me
enjuagué.
Viejo 90eugenio90 dijo: 28.12.09
ta buena tu historia

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