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Viejo rasenchidori dijo: 06.09.15
BORUTO – VIENTOS NUEVOS SUSURRAN VIEJAS LEYENDAS

Hola a todos, espero que les guste este fanfic, vuelvo después de tiempo a escribir, y es que no encuentro muchos fics sobre la nueva generación de Naruto y me quedé con ganas de más después de la película de Boruto. Lo único que he encontrado es pura miel de boruto y sarada, y aunque este fic tendrá algo de borusara también (hay que darle a la gente lo que quiere, jeje), me concentraré más en la acción. Así que, rasenchidori vuelve a las andadas. A quienes lo lean (ojalá, este sitio anda algo solo últimamente XP, Re padme, Akihira, Lizahyuga, hatake, kyo, hatakeotto, arckangelblack, aca los espero TwT)y los chicos recién llegados y fans de Naruto y los fanfics también; muchas gracias, y espero sus comentarios.

CAPITULO 1: En el calor de los tiempos nuevos

La nueva konoha brilla bajo la cálida luz del sol del mediodía. Mucho había cambiado desde la cuarta gran guerra shinobi, y la modernidad no se había hecho esperar. El mundo pasaba por una época pacífica, que comenzó durante el ascenso a hokage de cierto shinobi hiperactivo con cabeza hueca. Que ya no era tan hiperactivo. Ni tan cabeza hueca.
En el techo de la oficina del Hokage, un rubio descansaba tomando los gentiles rayos del sol, mirando los siete rostros del monumento hokage. Pensando, reflexionando…. no, más bien, padeciendo el aburrimiento de un dia libre para alguien como él.
¿?: AAAAGH!!! ESTO ES TAN ABURRIDOOO!!!
Se sentó en el suelo. No podía estarse quieto.
¿?: Debe haber algo en lo que ocuparme… no me gusta estar simplemente sentado aquí.
¿?2: Podrías aprovechar el tiempo y entrenar un poco. Eres muy hábil, pero eso no implica descuidarse.
El rubio alzó la mirada para ver junto a él a un rubio aun mayor y con una línea más en cada mejilla.
¿?: Mira quien lo dice, el señor “soy nanadaime hokage y no necesito entrenar”.
El aludido se sentó al lado del respondón.
Naruto: Vamos, no me seas así, Boruto. ¿Quién dice que no entreno?
Boruto: Siempre estás trabajando, no tienes tiempo ni de llegar algo temprano a casa. ¿En qué momento entrenas? - puso un puchero en su rostro - Bien, tampoco es que lo necesites.
Habían pasado 3 años y medio desde que Boruto, junto a su padre y su maestro Sasuke, habían derrotado a los poderosos Kinshiki y Momoshiki Otsutsuki, dos enemigos formidables de la raza de Kaguya, y el doble de fuertes. Gracias a esa experiencia, Boruto ya no detestaba a su padre, de hecho, su respeto por él había aumentado colosalmente tras ver su gran poder y su entrega por su familia y su aldea. Pero su trabajo aun le molestaba un poco… y nunca perdía la oportunidad de hacérselo notar al séptimo hokage, con quien, por fortuna, había mejorado mucho su relación en comparación a ese entonces. Claro, eso no evitaba una que otra riña semi-molesta ocasional.
Naruto: Ugh, estaba seguro de que lo habías entendido ya, hijo.
Boruto: Lo entiendo, sí; ya sabes, yo me he acostumbrado… pero Himawari te extraña a veces. A veces no tengo idea de cómo lo hace mamá…
Naruto: Hinata es una persona muy fuerte, siempre te lo digo. Incluso yo he cometido el error de subestimarla. No quiero que hagas lo mismo.
Boruto: Jeh, al menos ella te ve más que nosotros dos.
Naruto suspiró.
Naruto: Ya basta, Boruto, no trates de hacerme sentir mal, por favor.
Boruto: Puedo hacerte desaparecer ahora mismo si quieres.
Naruto: ¿?
Boruto: Vamos, no me vengas con eso, eres un clon, ¿no es asi?
Naruto: Jajaja, eres un tonto…
Boruto miró de reojo a su padre y lanzó un golpe con mediana fuerza, la suficiente para hacer desaparecer un clon. Naruto no lo evitó.
Boruto: ?
Su padre continuaba allí, a su lado.
Naruto: Bien, debo volver al trabajo, saca tu puño de mi cara. Si Shikamaru descubre que puse otro clon en la oficina, va a matarme.
Boruto: Woah, lo siento viejo, no creí que fueras el original.
Naruto: Descuida. Y no te preocupes, fui a ver a tu madre antes de venir para acá. Dale un beso a tu hermana de mi parte.
El hokage se retiró ante la mirada atenta de su hijo. Su forma de organizar su tiempo mejoró mucho tras el incidente con Momoshiki. Claro que muchas veces mandaba clones a entrenar con él, otros a hacer mandados para Hinata, y otros para saludar a la dulce Himawari cuando salía de la academia, pero otras muchas los había sorprendido siendo él mismo quien escapaba de la oficina, para darle un beso a su mujer y a su hija, o para animar a su hijo cuando el entrenamiento se volvía muy pesado. Pensar que este esfuerzo lo provocó un pastel arruinado y graves discusiones padre-hijo (ver película de boruto XD).
Boruto (con una gran sonrisa): Jeje, estás mejorando, viejo de mierda.
El chico se quedó mirando las nubes por un momento más. Pensó que si su maestro Sasuke estuviera en la aldea, podría pedirle que lo entrene un poco, pero el Uchiha, aun cuando la paz había vuelto, viajaba entre aldeas y dimensiones de vez en cuando, solo para estar seguros. Y hablando del uchiha…
Boruto: ¡Eso es! ¡Sarada!
¿?: No puede ser, creí que te sorprendería.
Boruto (volviéndose): ¡!
Detrás de él se acercaba su compañera de equipo, con pelo negro algo más largo que hace 3 años, seria y con esos ojos azabaches acusadores tras sus lentes rojos.
Sarada: Realmente has mejorado, o yo hago un pésimo trabajo como uchiha, pensar que me atraparías tan fácil.
Boruto: No, yo… - luego de pensarlo, era mejor para su imagen seguirle el juego, ¿no? – es decir, por supuesto que te descubrí, tendría que ser un tarado para no notar a mi compañera.
Sarada medio frunció el entrecejo.
Boruto: Como sea, por cuanto tiempo estuviste ahí.
Sarada: Lo suficiente para ver que aún le faltas el respeto al séptimo.
Boruto (suspira): Ya vas con eso otra vez…
Sarada: Sé que es tu padre, pero deberías tener la decencia de no tratar de golpearlo. Si yo le hiciese eso a mi padre…
Boruto: No te haría nada, tonta.
Sarada: ¿Eh?
Boruto se tapó la boca de repente. Como maestro y alumno, Sasuke y él habían entablado una medianamente buena (al menos cordial) relación, lo suficiente como para que el Uchiha le confiase a su discípulo su aprecio por su mejor amigo, el hokage; y el amor que le tenía a su esposa y su hija, por quien, estaba seguro, daría sus ojos y su único brazo con tal de verla bien y a salvo siempre. Sin embargo, katana en mano, Sasuke, quien era un grandísimo tsundere que odiaría que sus amadas chicas supieran los bellos pensamientos que estas le traían; había amenazado muchas veces al chico con cosas demasiado horribles para pensarlas, si abría la boca.
Sarada ¿Qué quieres decir?
Boruto: No… no es nada. Más bien, estaba pensando en ir a buscarte.
Sarada (algo roja): ¿A buscarme? ¿Para qué?
Boruto: Estoy aburridísimo, quiero que entrenes conmigo.
Sarada: ¿Qué hay de Mitsuki? ¿Por qué no entrenas con él?
Boruto: Se ha vuelto fanático de los animales de un día para otro, se la pasa en el bosque con pájaros, osos y lagartijas. Y sabes lo difícil que es de rastrear. Me da pereza.
Sarada: Deja de comportarte como Shikadai. Somos chunin ahora, no podemos andarnos con tonterías como esas, menos tú, como hijo del hokage que eres.
Era verdad. El año pasado rindieron el examen chunin que años antes había sido interrumpido por el ataque de los otsutsuki. Y esta vez, Naruto se aseguró de que la división científica se desentendiera totalmente del asunto, encargándole esto último a Tenten, quien hizo un grandioso trabajo. Esta vez, Boruto pasó junto a su equipo, por su propio mérito y habilidad (y tras un entrenamiento intensivo con Sasuke)
Boruto: Deja de sermonearme. ¿Vas a venir conmigo o no?
Sarada (roja de nuevo): ¡¡N-no lo digas así!! Pero, está bien, ya que insistes.
Boruto: Bien, te veré en la entrada del bosque de la muerte en 5 minutos.
Dicho esto, desapareció de un salto. La uchiha se quedó de pie un momento y suspiró resignada.
Sarada (sonriendo, algo colorada): Idiota.

EN LA ACADEMIA NINJA
Shino: Es todo por hoy. Antes de irse, les entregaré sus pruebas semifinales. De nuevo, la mejor calificación va para Himawari Uzumaki.
La ya no tan pequeña uzumaki se acercó a recibir su prueba, con una gran sonrisa.
Shino: Es bueno ver que tú no sacaste la cabeza hueca de tu padre como tu hermano. Buen trabajo.
Himawari soltó una gran sonrisa con sus mejillas sonrosadas. Ya no era una pequeña, pero era igualmente adorable. Shino la alababa constantemente (a su manera algo callada y siempre interrumpida), más por su parecido con su gran amiga Hinata que por sus calificaciones en sí. Fuera como fuere, era una situación en la que la chica se hubiera ganado gran cantidad de enemigos, niños envidiosos y bravucones, pero ella no era presumida, ni actuaba como una de esas mocosas mimadas que se ponen pesadas cuando sus padres tenían algún cargo importante, tenía en cambio una dulzura y corazón de oro que derretía a quien la conociera, y que habrían convertido a la tosca y ahora robusta Anko en una madre gallina si hubiese enseñado a esa clase.
Himawari: Gracias Shino-sensei. Mamá le envía saludos.
La pronta kunoichi salió corriendo del lugar, presta a ir a casa. Este era su ultimo año en la academia, y pronto daría su examen para volverse genin. Pero no estaba preocupada, y no era por exceso de confianza. A diferencia de su madre cuanto tenía su edad, autoestima no le faltaba, claro, pero ella se esforzaba siempre, aspirando a ser tan buena como su amado oni-chan, quien casualmente, pasaba por allí de camino al punto de encuentro con Sarada.
Himawari: ONIII CHAAAAN!!!
Boruto se volvió a recibir el abrazo de su hermana menor, la única persona además de su madre, quien le hacía comportarse dulcemente. Ay de quien tocase a su hermana. Ni el propio hokage lo salvaría. Era su adoración.
Boruto: Como estás Hima. ¿Qué tienes ahí?
Himawari: Es mi prueba semifinal. ¡Calificacion perfecta!
Boruto: Woaa, eres genial, como siempre, a este paso, alcanzaras a oni-chan, de seguro.
Himawari (con estrellas en sus ojos): ¿DE VERDAD? ¿LO CREES ONI-CHAN?
Boruto: ¿Alguna vez te he mentido?
Himawari: Pues… me dijiste que eras el mejor de la clase cuando estudiabas aquí, pero Shino-sensei dice que la mejor era Sarada y que tu siempre hacías tonterías.
Boruto: Ugh… - ¡¡Por amor de dios, por qué demonios no podía enojarse con esta niña!! – creo que deberías ir a casa, Hima. Mama debe estar esperándote.
Himawari: ¿No me acompañarás?
Boruto: De verdad que lo siento… pero voy a entrenar con Sarada-chan. La próxima vez será.
Himawari: Woaaa, oni-chan, eres genial.
Boruto: Bueno, ya me voy.
Himawari: Si, tmb yo, ¡te veo en casa!
Ambos ya se separaban cuando Boruto recordó.
Boruto: ¡Hima, espera un momento!
Himawari (volviéndose): ¿Si?
La uzumaki se volvió para encontrar los labios de su hermano apretando su frente.
Boruto: ¡Es de parte de papá! ¡Saluda a mamá de mi parte! ¡Te veré luego!
Himawari vio a su hermano alejarse y miró a los rostros kage, al de su padre en particular, con una enorme sonrisa.

EN EL PUNTO DE ENCUENTRO
Cuando Boruto llegó, Sarada lo esperaba con brazos cruzados.
Sarada: Llegas con retraso.
Boruto: Lo siento, me encontré con mi hermana de camino para acá y….
Sarada (suspira): Lo sé, no puedes resistirla.
Boruto solto una risita de disculpa.
Sarada: Bien, como vamos a entrenar.
Boruto: Quiero entrenar como lo hago con Sasuke-shisho. Activa tu sharingan.
Sarada: ¿Estas seguro? Sabes que lo he dominado casi por completo.
Boruto: Si, si, lo se, solo hazlo.
Sarada activo su doujutsu, dos ojos escarlata con tres aspas en cada uno.
Sarada: No tendré piedad contigo.
Boruto: Tu padre jamás la ha tenido.
Sarada: ¡Allá voy!!
Boruto: ¡VAMOS!
Sus shuriken chocaron y su eco se esparció por los alrededores.

EN LA CASA UZUMAKI
Himawari: Mamaaaá, ya llegueeeé!!
De la sala de estar salió a recibirla Hinata, con un vaso de té helado en sus manos.
Hinata: Bienvenida a casa, Himawari. ¿Cómo te fue?
Himawari: Me fue genial. Me encontré con oni-chan de camino para acá. Me saludó de parte de papá.
Hinata: Oh, me alegro mucho. Papá paso a verme hace algunas horas también.
Himawari: ¿Papá? ¿No era kagebunshin-chan?
Hinata: No, era papá de verdad.
Himawari: Genial…oh, me olvidaba, jiji.
Hinata (mirando a su hija haciéndole señas para que se acerque más a ella): ¿Qué pasa?
Himawari se acercó a su madre y le dio un beso en la frente, como hiciera su hermano. Hinata sonrió
Hinata: ¿Oh, y eso?
Himawari: Es de parte de oni-chan.
Una vez lo dijo, se fue corriendo a su habitación, dejando a Hinata sonriente en la entrada de la sala. Sin embargo, un sonido de timbre interrumpió la tranquilidad del lugar.
Hinata (abriendo la puerta): ¿Quién es?
Frente a la puerta, se encontraban los nuevos descendientes de los clanes Yamanaka y Nara.
Inojin: Buenas tardes, Hinata-san.
Hinata: Inojin, Shikadai, buenas tardes.
Shikadai: Buscamos a Boruto. ¿Está aquí?
Hinata: Lo siento, no ha venido aun. Ha de andar por ahí.
Inojin: Ya veo. Lamento las molestias.
Hinata: Pero…
Inojin y Shikadai: ¿?
Hinata: Busquen a Sarada. Estoy segura de que encontrarán a Boruto si la buscan.
Tras decir esto con una calida sonrisa, la hyuga mayor cerró la puerta luego de despedirse de los confundidos chicos.
Inojin: ¿Por qué habrá dicho eso?
Shikadai: Son compañeros de equipo, y conoces como son, han de estar entrenando por ahí.
Inojin: Bien, busquémoslos.
Shikadai: Que fastidio.

EN LA OFICINA DEL HOKAGE
Shikamaru (entrando a la oficina): Naruto, traigo el reporte de los exámenes preliminares de la academia.
Naruto: Bien, lo revisaré ahora.
Un clon de Naruto se acercó a Shikamaru y empezó a leer el pergamino de gran longitud.
Naruto: Ya veo. Bien, dentro de un rato te daré los nombres de quienes rendirán el examen final.
Shikamaru: A todo esto, ¿no te has estado ausentando mucho tiempo esta vez, verdad?
Naruto: Glup… o-oye, ¿Qué dices?
Shikamaru: Por favor, sé que te escapas de vez en cuando, ¿por quién me tomas?
Naruto (nervioso): Esta…está bien, te lo explicaré…
Shikamaru: Descuida, no voy a reñirte, sé que quieres darte unos minutos para tu familia, pero no abuses, recuerda que eres el hokage.
Naruto: Jaja, que grande eres Shikamaru.
Shikamaru: Si, si, como sea…
Naruto (mirando al vacio): ?
Shikamaru: ¿Ocurre algo?
Naruto: Es Sasuke…
En eso, por la puerta y sin advertencia, entró el ninja más rápido y serio de Konoha.
Shikamaru: ¿Sasuke? ¿Cuándo llegaste?
Sasuke: Hola.
Naruto: Me imaginé que vendrías para acá, pero no estaría mal que saludes a Sakura-chan antes de venir.
Sasuke: ¿Cómo sabes si no lo hice?
Naruto (con una gran sonrisa amistosa/burlona): Puedes ser el ninja más rápido del mundo, pero puedo sentir donde y como está cada persona es esta aldea si me concentro un poco. Ya no puedes engañarme.
Sasuke (con media sonrisa): Hmpf.
Shikamaru: No te ausentaste mucho esta vez.
Sasuke: No he hallado nada inusual “del otro lado” ni en los países aledaños.
Naruto: ¿Ningún rastro de otros otsutsuki o similares?
Sasuke: Si fuesen otsutsuki, los percibiría de inmediato, por lo demás, solo encontré algunos bandidos típicos…
Naruto: Pero.
Sasuke: ¿?
Naruto: Te conozco. Sé que algo te está molestando.
Shikamaru: Lamento interrumpir el romance, pero me gustaría saber qué te inquieta, Sasuke.
Sasuke (volviéndose al consejero): ¿Recuerdan la aldea de la Lluvia? Donde solia gobernar Hanzo de la salamandra antes de Pain y Akatsuki.
Naruto: Si, ¿Qué hay con eso?
Sasuke: He hallado indicios de un culto extraño.
Shikamaru: ¿De que hablas?
Sasuke: Son un grupo de personas, o mejor dicho, un par de grupos sectarios que adoran a los hijos de Hagoromo Otsutsuki.
Shikamaru: ¿Hagoromo?
Naruto: El viejo sabio de los seis caminos.
Sasuke: Así es.
Naruto: ¿Dices que adoran a sus hijos?
Sasuke: Sí. Por lo que he podido confirmar, son dos grupos: “Los elegidos de Indra” y “Los hijos de Ashura”.
Naruto: Ya veo…
Sasuke: Dado que tú y yo somos transmigraciones de esos dos, deberíamos tomarles algo de atención.
Shikamaru: ¿Son hostiles?
Sasuke: No, por el momento, no han mostrado ser grupos peligrosos, ni siquiera creo que sean shinobi. Pero nunca se sabe.
Naruto: De acuerdo. Enviaré a algunos AMBU para allá, para que los mantengan vigilados. No actuarán a amenos que yo les diga.
Shikamaru: Supongo que estará bien así.
Sasuke: Bien, ya hice lo que vine a hacer. Me iré a casa.
Naruto: Si, deberías ir a hacer a tu hija esa cosa rara que le haces en la frente. Seguro le gustará verte.
Sasuke: No molestes, usuratonkachi.
Dicho esto, el uchiha cerró la puerta tras de sí.
Shikamaru: Nunca entenderé la relación que tienen ustedes dos. Es tan molesto.
Naruto: Jaja, despreocúpate Shikamaru. Por ahora, continuemos con el trabajo – soltó un largo bostezo – quiero terminar antes de que anochezca, al menos esta vez.
Shikamaru: Deberías dejar de mandar clones a todos lados y conservar algo de energía.
Naruto: Jajaja

EN LA CASA UCHIHA
Sasuke (entrando a la cocina): Estoy en casa…
Al ingresar, el uchiha encontró a su mujer en una amena charla con sus amigas Ino y Temari.
Sakura (emocionada, corriendo a recibirlo): ¡Cariño, llegaste muy pronto!
Ino: Hola Sasuke, que bueno que volvieras.
Temari: Tu mujer se siente algo sola cuando nos dejas, así que vinimos a verla por un rato. Espero no te moleste.
Sasuke: Ah…sí. ¿Sarada está aquí?
Sakura, Ino y Temari (al unísono): Debe estar con Boruto.
Un escalofrío extraño recorrió la espalda de Sasuke, que sólo mostró con un pequeño y casi imperceptible movimiento de su ceja derecha, mientras las tres amigas reían al ver que tenían la misma idea.
Sasuke: Ya…ya veo.
Sakura: Por favor, no te pongas nervioso, recuerda que es tu discípulo, han de estar entrenando, ya sabes, son compañeros.
Sasuke: ¿Por qué estaría nervioso?
Sakura: Pues… tu mano está sosteniendo el mango de tu espada.
El uchiha vio que su esposa tenía razón ¿Por qué lo hizo? Un movimiento involuntario, sin duda. Pero esa duda que asaltaba a Sasuke les daba a Sakura y sus amigas motivos para aguantarse la risa.
Sasuke: Yo… iré a buscarla.
Sakura (aguantando la risa): Relaaki…ants dla…cnagh…pr favor… (Tráela aquí antes de la cena por favor)
Sasuke: Hm.
Sasuke salió de su hogar con un ligero e inexplicable fastidio picándole las orejas, con las cuales oía como las amigas soltaban por fin las carcajadas que aguantaron por el tiempo que tardó en salir de allí.

CON BORUTO Y SARADA
El claro frente a la entrada del bosque de la muerte era un auténtico desastre. Por supuesto, había shurikens, kunais y tierra removida por todos lados, en el suelo, los árboles, y parte del cerco del bosque también. Un poco más allá, jadeantes, se encontraban Boruto y Sarada, algo sucios y con algunos golpes, nada grave, pero ciertamente el entrenamiento había sido intenso.
Boruto: Gracias Sarada-chan. Konohamaru-sensei no me habría dado un entrenamiento tan bueno.
Sarada: Estoy algo frustrada, creí que con mi sharingan te vencería, pero supongo que me alegra que mi compañero de equipo sea tan hábil.
Boruto: Jejejeeee. Ya te lo dije, algún día yo superaré a mi padre.
Sarada esbozó una sonrisa. Ciertamente, Boruto podía ser molesto, irritante e irresponsable, sin mencionar algo pedante. Pero había cosas en él que le recordaban a la persona que tanto admiraba, el séptimo hokage, entre ellas, esas metas bien definidas y esfuerzo permanente por las mismas. Y aunque, a diferencia de ella, Boruto ya había decidido que no quería ser hokage como su padre y su abuelo, le hacía feliz saber que podía contar con él para cubrirle la espalda. Le daba seguridad, pero claro, aun eran rivales, y debía vigilarlo constantemente para que no le sobrepasara. ¿Por qué otra razón le seguiría a todos lados? No podía ser otra cosa, claro que no.
Boruto: Sarada... ¡Hey, Sarada!
Sarada de pronto volvió a la realidad.
Boruto: ¿Qué te pasa? ¿Te me quedaste mirando y me empecé a incomodar. No sabía que soñabas despierta.
Sarada (muy roja): ¡CA-CALLATE YA!
Boruto: ¿Eh? ¡¿Qué demonios dije ahora?!
Sarada: No… ¡No importa!
Boruto: bufff…
¿?: Ah, aquí están.
Boruto: ¡Ah, Sasuke-shisho!
Sarada: ¡Papá!
La chica se acercó a su padre, quien le acercó dos dedos a la frente de su hija, ella os recibió feliz.
Sasuke: Tu madre me dijo que estabas con Boruto. Me dijo que quizá entrenabas, eso está bien.
Sarada: ¡¿Mamá dijo qué?!
Sasuke: ¿? ¿Qué quieres decir? ¿No se lo habías dicho antes de venir?
Sarada trató de no entrar en pánico. ¿Por qué su madre supuso que estaría con Boruto? ¿Acaso tenía ideas equivocadas? No, no era momento para eso. Los meses que su padre tardaba en volver se habían reducido de meses a solo semanas en los últimos 2 años, pero aun así, había llegado antes de lo esperado, y pensaba sacarle el máximo provecho.
Sarada: N-no papá, no es nada. Y claro que se lo dije antes de venir, jeje. Me alegro mucho de verte.
Boruto: Woah, e incluso llegaste aquí antes que yo, realmente eres la hija de Sasuke-shisho.
Sarada le lanzó a Boruto una furiosa mirada que Boruto entendió como “¡Callate!”, confundiéndose aun más.
¿?: ¡EEEH BORUTOOO!
El rubio se volvió para ver llegar a sus compañeros Inojin y Shikadai, que se acercaron de un salto.
Borito: ¿Qué hacen aquí?
Inojin: Te estábamos buscando. Queríamos que jugaras con nosotros un par de partidas – sacó su consola de juegos portátil - ¿te apuntas?
Shikadai: Tu madre nos dijo que estarías con Sarada, así que tras no encontrarla, fuimos a preguntarle a Sakura-san.
Esta vez, tanto Boruto como Sarada casi entran en pánico. Boruto se removía los sesos tratando de resolver como su madre sabría que estaba con Sarada. Sarada pensaba lo mismo. ¡¿Qué rayos les pasaba a todos?! ¿Por qué deducían eso así como así? Era cierto que Sarada siempre andaba “vigilando de cerca” a Boruto. Y era cierto que a Boruto le gustaba siempre verse bien frente a ella, pero, claro, era rivalidad, con eso se demostraban que ninguno estaba dispuesto a perder contra el otro. Era eso, ¿verdad? No podía ser otra cosa…
Inojin: ¿Y ahora por qué están tan nerviosos los 3?
Sarada: ¿Lo-los 3?
Sasuke cayó en la cuenta de pronto que había vuelto a poner su mano sobre su katana. ¿Pero qué demonios estaba pasando aquí?
Boruto: Sa-¿sasuke shisho?
Sasuke: Hmpf, debo estar algo agotado. No importa. Sarada, está anocheciendo, vayamos a casa, tu madre debe estar esperándonos para cenar.
Sarada: S-sí.
Los uchihas se fueron de un salto, luego de que Sarada se despidiese de sus compañeros, y una rabieta de 10 minutos por parte de Boruto hasta que Sasuke accedió a entrenarlo algunos días.
Inojin: ¿Qué fue lo que pasó Boruto?
Boruto: Ah! No, no tengo ni idea. Rápido, mi madre debe estar esperándome con mi hermana también, juguemos una partida antes de irme.
Shikadai: Que problemáticos son todos.
Los 3 chicos se fueron caminando, mientras, desde un árbol, un chico pálido de cabellera color cielo los veía alejarse con una sonrisa divertida.
Mitsuki: Vaya, mis compañeros son tan divertidos. No debería ausentarme tan seguido. Las cosas se ponen muy interesantes.

EN LA ENTRADA DE KONOHA
Las puertas de la aldea estaban cerrándose pasadas un par de horas desde el anochecer. Como todos los días, ningún guardia reportó nada fuera de lo normal. Sin embargo, entre el bosque, una figura encapuchada vigilaba desde la maleza.
¿?: Aquí está. Konoha. La aldea que dicen es protegida por los shinobi más poderosos de la historia. – procedió a quitarse la capucha, mostrando a una bella mujer peliblanca con ojos azules pálidos y muchos adornos con forma de sharingan colgando de su frente y otros en su cuello, alusivos al clan senju. – Por fin los he encontrado. Indra-sama. Ashura-sama.

Continuará…

SPOILER SIGUIENTE CAPITULO
Shikamaru: Una extraña mujer solicita el asilo del hokage. Dice que es importante hablar con él.
Naruto: Es extraño. Creo haber visto antes a esa mujer. Pero no sé dónde.
Boruto: ¿Eh? ¿Cómo que no sabes? ¡Eres el hokage, viejo!
Sasuke: No solo tú. Yo siento lo mismo.
Sarada: ¿Tú también, papá?
Mujer: Por supuesto. Ya nos hemos conocido antes. En una vida anterior.
Naruto: ¿Eh?
Mujer: Que regocijo me trae encontrarlos por fin, Indra-sama, Ashura-sama.
Sasuke: ¿Cómo dices?
Boruto, Naruto, Sarada: ¡¿EEEEEEEEEH?!
Boruto: En el próximo capítulo: La mujer que busca la unidad.
Sarada: ¡Esto es sencillamente increíble!
FIN DE SPOILER

FIN DEL CAPITULO 1

Gracias por leer, espro sus comentarios XD XD. La continuacion probablemente salga este fin de semana que viene.

Editado por rasenchidori: 23.11.15 a las 10:51

48 Comentarios | Registrate y participá

Viejo rasenchidori dijo: 12.09.15
Y bueno, no hay comentarios aún, pero seré paciente, en fin, solo estamos en el segundo capítulo. Como digo siempre, muchas gracias a los lectores y espero sus comentarios. Perdón si el capitulo es un poco largo XD XD

CAPITULO 2: LA MUJER QUE BUSCA LA UNIDAD
La noche ya había entrado por completo, y la luna iluminaba gentilmente konoha. Las puertas de konoha ya estaban cerradas, pero aún con eso, iba a haber mucho revuelo dentro de poco. Y por supuesto, esto tenía que comenzar en la oficina del hokage.
Naruto (con la cabeza caída en el escritorio): Y….con esto…..terminamos….por hooooy….
Shikamaru: Te has sobre esforzado mucho hoy, nunca vi a nadie que hiciera papeleo con tantas ganas. Digo, no es la actividad más emocionante del mundo.
Naruto (frotándose los ojos): Ufff…. Quería salir lo más temprano posible hoy… y pasar un rato en casa... ntes de dormir…
Shikamaru: Comprendo. No hagas de esto un hábito, exigirte mentalmente no te resultará tan bien como cuando lo haces físicamente… ya sabes lo que quiero decir…
Naruto: Ni siquiera tengo cabeza para devolverte esa…uff
Shikamaru: Como sea, vete a casa ya.
Naruto: Buenas noches…
El hokage se disponía a salir de la oficina, pero antes que pudiese hacer algo, Udon y Moegi entraron apresuradamente, sorprendiendo a Shikamaru y sacando a Naruto de su letargo.
Moegi: ¡Nanadaime-sama!
Naruto: ¡Udon! ¡Moegi! ¿Qué ocurre?
Udon: ¡Hay un intruso en la aldea!
Shikamaru: ¡¿De qué estás hablando?! ¿Acaso no hay guardias para eso?
Udon: Eso es lo más perturbador…nadie puede acercársele.
Naruto: ¿A qué te refieres?
Udon: ¡Literalmente, nadie puede hacerle nada, ni siquiera acercarse! ¡Se quedan paralizados frente a él!
Moegi: ¡Tienes que salir de aquí, Nanadaime, viene hacia acá, por lo que debe venir a por ti!
Naruto: ¿Los paraliza, dices?
Shikamaru: Naruto, si lo que dicen es verdad, debemos atacar sin que lo note, no importa que tan poderoso seas, si no puedes hacer nada frente a él, lo mejor es un ataque estratégico.
Naruto: No.
Shikamaru, Udon y Moegi: ¿Qué?
Naruto: Ya percibí al intruso. Y no siento malas intenciones.
Shikamaru: Olvidaba que eres un sensor… bien.. ¿Qué hacemos entonces?
Naruto: Udon, Moegi. Vayamos a darle el encuentro.
Shikamaru: Te escoltaré, por si acaso.
Naruto: Bien.
Los cuatro shinobi salieron de la oficina y la mansión kage, encontrando que frente a la puerta ya estaba el intruso, cubierto con una capucha y manto negros.
Udon: Es él, Nanadaime.
En eso, se acercaron muchísimos shinobi, rodeando al grupo.
Jounin: Nanadaime-sama, lo lamento mucho… no pudimos hacer nada, este sujeto…
Chunin: Entró por la puerta como si nada, los mismos guardias le dejaron entrar sin reacción…no se cómo lo hace, pero es peligroso.
Naruto: Está bien. Retírense todos.
Jounin2: Pero Nanadaime-sama…
Naruto: Dije que está bien. No se preocupen. Todos vuelvan a lo que estaban. Yo me encargaré.
Jounin y Chunin: ¡Hai!
Todos los shinobi salvo Shikamaru, Udon y Moegi se retiraron de un salto.
Naruto: Así que tú eres el intruso, ¿eh?
No recibió respuesta.
Naruto: O debería decir… ¿intrusa?
Shikamaru: ¿?
El encapuchado procedió a descubrirse, mostrando a la bella mujer peliblanca que apareciera horas antes en la puerta de la aldea.
Udon: Es una mujer.
Moegi: ¿Será una Kunoichi?
Shikamaru: Debe serlo…¡!
El pelinegro notó a la mujer sacando a escondidas unas agujas sembon de su cinturón.
Shikamaru (sacando un kunai): ¡Alto!
No supo bien lo que pasó. De repente, no podía moverse, deteniendo su kunai a mitad de camino. Y podía moverse con total libertad, el problema era que… simplemente, no podía atacarla. ¿Por qué? El Nara vio a su alrededor y notó que Udon y Moegi también estaban como el, con sus armas en mano. Sin embargo para su sorpresa, Naruto permanecía impasible.
Shikamaru: Naruto… no podemos…
Naruto: Hm.
La mujer procedió a lanzarse contra el hokage apuntándole con sus sembon.
Shikamaru: ¡Naruto, cuidado!
Sin embargo, y para impacto de Shikamaru y los otros, Naruto ni siquiera se inmutó, atrapando a la mujer del brazo, inmovilizándola y quitándole las sembon en un rápido movimiento.
Shikamaru: Naruto… tú…
Naruto: No sé lo que les hayas hecho a mis compañeros, pero no funcionará en mí.
Mujer: Así lo veo.
De pronto, la mujer se relajó y se rindió por completo.
Mujer: Me rindo. No puedo hacer nada contra ti.
Shikamaru: Ni… siquiera intentó luchar.
Naruto: Es porque esa jamás fue su intención. ¿Me equivoco?
Mujer: En efecto. Simplemente admirable, no esperaba menos.
En eso, y para sorpresa del grupo y de uno que otro curioso cercano, la mujer se arrodilló en el suelo y le hizo una total reverencia a Naruto.
Mujer: Me llena de regocijo al fin haberte encontrado… Asura-sama.
Naruto y Shikamaru se sorprendieron muchísimo. Una extraña mujer había llegado a entrar a la aldea anulando toda resistencia y ahora se inclinaba como hacia un dios ante el séptimo hokage.
Udon: ¡Hey! ¿Qué crees que haces?
Moegi: ¡Te estás confundiendo! ¡El no es Asura, el es Naruto Uzumaki, el séptimo Hokage de Konohagakure!
Mujer (poniéndose de pie): Ya veo. Ese es el nombre que tienes en esta vida.
Shikamaru: ¿Esta vida?
Mujer: Aún tras tantos años, sigues desbordando la grandeza de un líder. Alguien a quien los demás siguen sin temor.
Shikamaru: No sé qué está pasando, pero será mejor que volvamos a la oficina y hablemos.
Mujer: Se lo agradezco de corazón.
Dicho esto, los 4 shinobi regresaron sobre sus pasos entrando a la mansión kage. Naruto suspiró.
Naruto: Parece que hoy también llegaré tarde a casa.

EN EL GRAN RESTAURANTE DE ICHIRAKU
Inojin: ¡Aaagh, otra vez perdí!
Boruto: Deberías practicar un poco más, recibes cada ataque sin poder defenderte. Y ahora te has quedado sin puntos.
Shikadai: Eso es porque nunca me escucha, siempre le digo que use el truco en clave que viene en el juego, pero es un terco.
Inojin: Yo soy un jugador honesto. No me gustan los trucos.
Boruto: Pues disfruta tu honestidad, porque con nuestros ítems al máximo, Shikadai y Yo te seguiremos pateando el trasero.
Inojin: Ugh…
Shikadai: Bien, creo que es todo.
Boruto; ¡Vamos, un juego más!
Inojin: Aah, Boruto, ya basta, te estás haciendo adicto.
Ayame (llegando con la comida): ¡La comida está listaaa!
Boruto: Ok, una pausa chicos. Inojin, aprovecha para recargar energías.
Shikadai (bostezando): Bufff.
Inojin: ¿No cenarás en casa?
Boruto: Nah, comeré aquí un pco y volveré a comer en casa.
Inojin: Cuidado con la indigestión, no puedes hacer algo así.
Shikadai: Te terminarás poniendo como Chouchou.
¿?: Oh, ¿de verdad?
El Nara y el Yamanaka voltearon para encontrar a su compañera de equipo detrás de ellos, tronando los nudillos y con una mirada sádica en su rostro.
Inojin: Cho..!
Shikamaru: ¡Chouchou! ¡Espera!
Chouchou: Vine a comer un poco de ramen para abrir el estómago y resulta que me encuentro con ustedes, bastardos, hablando a mis espaldas. ¡¡Ahora van a ver!!
Boruto: ¡Hey, hey, mi comida!
El restaurante se hizo un gran alboroto, mezclando sillas y platos rotos con los chillidos de los pequeños ninja y los gritos de furia de Chouchou.

EN LA MANSION HOKAGE
Naruto sentado en su oficina, y Shikamaru apostado a su lado, con Moegi y Udon a los lados de la sala, estaban esperando a que la recién llegada se explicase.
Shikamaru: Comienza a hablar.
Mujer: Antes que nada, me disculpo por haber irrumpido así en su aldea, Asura-sama.
Naruto: Mi nombre es Naruto. Y aún no explicas por qué me llamas así.
Mujer: Sí. Mi nombre, o mejor dicho, el nombre de ésta mujer era Hayami, de la aldea de la lluvia.
Shikamaru: ¿La aldea de la lluvia? ¿De verdad?
Udon: ¿Por qué ahora hablas en tercera persona?
Mujer: Porque ese era el nombre que tenía antes de recobrar todos mis recuerdos… de mi vida pasada con Indra-sama y Asura-sama.
Naruto: ¡¿Eres de la época de Indra y Asura?!
Mujer: Sí. Y mi nombre, que llevé entonces y uso en este momento, es Haruko.
Naruto: ¿Haruko?
Haruko: Sí. Y supongo que no está muy seguro de cómo supo que su intruso era una mujer.
Shikamaru: Estaba a punto de preguntar eso.
Naruto: Yo… lo percibí. Sentí… como si ya la hubiera visto, hace mucho. Pero no lo recuerdo.
Haruko: Así es. Usted me percibió como soy debido a que ya nos hemos conocido antes. Yo solía ser una amiga muy cercana de usted e Indra-sama.
Shikamaru: Pero que está ocurriendo…
Haruko: Y como puede ver, no tengo ninguna mala intención para con usted y su gente, Asura-sama. Tiene que creerme.
Naruto: No es que no te crea… pero esto es…muy difícil de asimilar.
Haruko: Así como usted es una transmigración, yo también lo soy. Pero yo sí recobré mis recuerdos, por alguna razón.
Un momento de silencio aconteció.
Shikamaru (mirando a Naruto): Tu qué piensas.
Naruto: Por más difícil de creer que sea … está siendo sincera.
Haruko: A todo esto, ¿Indra-sama también se encuentra aquí, verdad?
Naruto (tomando un teléfono móvil): Así es.

EN LA CASA UCHIHA
Sakura (sirviendo la comida): ¡Sarada! ¡Sasuke! ¡Hora de comer!
Los Uchiha se disponían a comer, cuando de pronto, el teléfono de la casa sonó.
Sakura: ¿Hola?
Naruto: Sakura-chan, buenas noches.
Sakura: ¿Naruto? ¿Ocurre algo?
Sasuke y su hija se quedaron de pie, oyendo la conversación.
Naruto: ¿Sasuke está allí?
Sakura: ¿Sasuke? Ah..sí…
Naruto: Necesito que venga de inmediato a mi oficina.
Sakura: ¿Eh? Pero estábamos por cenar…
Naruto: Perdón, Sakura-chan, pero es de suma importancia. ¿Podrías decirle?
Sakura (suspira): Está bien, vaya por dios…
Naruto: De verdad, gracias, Sakura.
Sakura (volviéndose): Cariño, es Naruto, él…
La pelirrosa se volvió para encontrar que Sasuke ya se había ido y había dejado su plato vacío sobre la mesa, con un pequeño cartel que decía “Gracias por la comida”.
Sakura: Ah, parece que oyó todo.
Sarada: Mi papá es tan rápido… ni siquiera lo vi.
Sakura: Que inoportuno es Naruto. Ya sé que es el hokage ahora, pero aún así…
Sarada: Mamá, deberías tener un poco más de respeto con el hokage…
Sakura: Jeje, lo sé, tú lo admiras mucho, si hasta quieres sucederle.
Sarada: Claro que sí.
Sakura: Bien… al principio vimos como obligación empezar a llamarlo, ya sabes, honoríficos como Nanadaime o Hokage-sama…pero a Naruto jamás le gustó que nosotros, sus amigos, con quienes vivió tantas cosas, le tratásemos como alguien que estaba por encima de nosotros. Si… realmente se ha vuelto alguien digno de admirarse.
Sarada (sonrojada): Woah…
Sakura: Como sea, vamos a comer.
Sarada: S-sí.

EN LA MANSIÓN HOKAGE:
Shikamaru: ¿Y ahora?
Naruto: No te preocupes.
En eso, llamaron a la puerta y seguidamente, el Uchiha ingresó a la oficina con su aire serio de siempre. Haruko se volvió a verlo y un extraño rubor cubrió sus mejillas.
Shikamaru: Qué rápido.
Sasuke: Qué es lo que quieres, Naruto. No me digas que ya tengo que salir de nuevo… ¡!
El uchiha notó de pronto a Haruko, quien parecía temblar de la emoción.
Sasuke: Ella es…
Shikamaru: ¿Tú la conoces?
Sasuke: No… no tengo idea de quien es… fue solo un extraño sentimiento…
Haruko: Es… es usted… Indra-sama.
Sasuke: ¡!
Naruto: Sasuke, ella es Haruko, afirma venir de la época de Indra y Asura, y al ser los 3 transmigraciones, pudo reconocernos como tales en el acto.
Haruko: Ya veo… Indra-sama siempre ha tenido afinidad para transmigrar en los Uchiha…
En eso, Haruko comenzó a llorar entre su rubor.
Moegi: O-oye…
Haruko: Perdónenme… - se secó las lágrimas - es que es la primera vez después de tantísimo tiempo… que veo a mis dos amigos… sin que estén tratando de matarse. Cuanto los extrañé… aunque no me recuerden… estoy tan feliz…
Naruto: Haruko lleva llamándome Asura desde que llegó. Debe ser porque somos las transmigraciones de esos dos.
Sasuke: Ya veo. De verdad era algo importante.
Shikamaru: Aún hay algo que no entiendo.
Todos: ¿?
Shikamaru: ¿Por qué ni los shinobi de konoha ni nosotros pudimos acercarnos a ti?
Sasuke: ¿Cómo dices?
Haruko: Oh, lo lamento mucho. Les explicaré.
Hubo un momento de silencio hasta que Haruko comenzó a hablar.
Haruko: Hagoromo-sama, el padre de Indra-sama y Asura-sama, vió que su poder se había dividido entre sus hijos. Sin embargo, pensó que entre dos personas con tan increíble potencial podrían destruir a todos los que se les opusieran o trataran de dañarles en el futuro. Por eso, a mi, que siempre estaba cerca de ellos, me cedió algunas pocas habilidades…. Entre ellas, las de rechazar a cualquier enemigo que quisiera hacerme daño. Dado que no tengo habilidad combativa… nadie con intenciones de atacar puede lastimarme. Ni a larga ni a corta distancia.
Shikamaru: Increíble… ¿esa habilidad existe?
Udon: ¿Entonces por qué el séptimo si pudo contra ti?
Haruko: Porque mi habilidad es inútil contra alguien que tenga el chakra de Hagoromo-sama. Es decir, que únicamente Indra-sama y Asura-sama podían hacerme daño. Pero éramos amigos… así que estaba a salvo.
Sasuke: Y dinos… ¿A qué has venido?
Haruko se volvió hacia el uchiha, volviendo su rubor, pero esta vez, mezclado con una mirada algo triste.
Haruko: Realmente eres Indra-sama. Tienes esa forma de ser tan fría y distante… y a la vez tan familiar…
Sasuke: Mi nombre es Sasuke Uchiha. Y eso no responde mi pregunta.
Haruko (tratando de calmarse): S-sí, claro. Necesito su ayuda.
Naruto: ¿?
Haruko: Mi pueblo, en la aldea de la lluvia, está en conflicto.
Sasuke: ¿Eres de la aldea de la lluvia?
Haruko: Sí, en el hay dos sectas que…
Naruto: Lo sabemos. Sasuke lo investigó.
Haruko: ¿?
Sasuke: Dos grupos, los elegidos de Indra y los hijos de Asura.
Haruko: No creí que estuviesen informados.
Naruto: ¿Hay algo más?
Haruko: Yo… pertenezco a un tercer grupo… que adora a los dos hermanos. Y estamos en medio de un conflicto entre las otras dos sectas, que desean unificar a los otros dos grupos al suyo, con sus creencias.
Naruto: Una lucha de bandos y un tercero en medio.
Haruko: Si ellos ven a Indra-sama y Asura-sama esto podría arreglarse, podrían ustedes convencerlos de detener esta locura…
Shikamaru: ¿Qué insinúas?
Haruko (inclinándose ante Naruto y Sasuke): ¡Por favor, Indra-sama, Asura-sama! ¡Tal vez ya no sean ustedes mismos, pero si parte de mis amigos sigue en ustedes, no me abandonarán! ¡Se los suplico!¡Ayuden a mi pueblo!
Naruto: Oye, cálmate un momento.
Haruko se reincorporó.
Naruto: Esto no es algo que podamos hacer así como así. Soy el hokage y no puedo abandonar mi aldea de la nada, es mi obligación proteger este lugar.
Haruko bajó la cabeza con pesar.
Shikamaru: Por lo pronto, te daremos asilo aquí. Estoy seguro de que algo podremos hacer para ayudar.
Udon: La aldea de la lluvia no está bajo la dirección de ninguna de las grandes naciones. ¿Quién la dirige?
Haruko: Yo… la dirijo.
Todos: ¿Qué?
Haruko: Soy la líder de la aldea de la lluvia. Mi presencia aquí indica tanto mi incapacidad para el cargo como mi grave situación. Los conflictos se me han salido de control.
Moegi: Séptimo…
Naruto (tras meditar un poco): Denle asilo aquí. Resolveremos esto mañana.
Haruko (inclinándose triste): Se lo agradezco, Asura-sama.
Naruto: Otra cosa.
Haruko: ¡!
Naruto (amablemente): Por favor deja de llamarnos Indra y Asura. Sé que fueron tus amigos y los percibes en nosotros, pero no somos ellos. Somos Naruto y Sasuke. ¿Está bien?
Haruko: Está bien. Disculpe mi impertinencia y gracias por su hospitalidad.
Udon y Moegi escoltaron a la mujer a las habitaciones de la mansión Kage, cerrando la puerta tras de sí.
Shikamaru: Se inclinó ante ustedes de esa forma a pesar de ser la líder de una aldea que no nos debe nada. Realmente está desesperada.
Sasuke: Naruto.
Naruto: ¿Hm?
Sasuke: Envía un equipo a la aldea de la lluvia. La misión será de ellos, pero yo los dirigiré. Si había cosas de las que no me enteré cuando investigué, fácilmente puede haber más que no sabemos.
Naruto: Lo sé…
El uchiha vio a su amigo con rostro pensativo.
Sasuke (poniendo su mano en el hombro de Naruto): Sé que quieres ayudarle, pero tú mismo lo dijiste. Tienes un deber con Konoha y no puedes abandonarla por algo como esto.
Naruto: Sasuke…
Sasuke: Yo me encargaré. Asegúrate de darme un equipo para guiar la misión. Estaré listo para cuando des la orden.
Naruto: Bien, lo haremos así entonces.
Terminada la conversación, Sasuke desapareció con su velocidad de siempre.
Naruto: Esto es tan….
Shikamaru: Problemático.
Naruto: Jeje, sí… problemático. Como sea, me gustaría olvidarme de este asunto por hoy. Problemas de trabajo se quedan en el trabajo.
Shikamaru: Bien dicho. Deberías ir a casa. Aún llegas a tiempo para la cena.
Naruto (super animado de pronto): ¡Oh, es cierto!
Y casi tan rápido como su amigo, Naruto desapareció a la carrera.
Shikamaru: Heh, estos gajes del oficio. No quisiera ser el, claro que no. Temari no lo toleraría tan bien, la he consentido mucho. Como sea, - salió de la oficina - hora de ir a casa.

EN LA CASA UZUMAKI
Hinata: Himawari, ¿Sabes si tu hermano ya regresa?
Himawari: Oni-chan me dijo que entrenaría y luego vendría para acá. No se dónde puede estar.
Hinata: Oh… la cena ya está casi lista.
En eso, el timbre de la casa sonó interrumpiendo el silencio.
Hinata: Ah, ya está aquí.
Himawari: Yo abriré.
Hinata (entrando a la cocina): Bien, dile que ya estamos por cenar, aquí que tiene que asearse rápido.
Himawari: Como digas, mamá.
La madre Uzumaki entró a la cocina y comenzó a servir los platos con una tranquila sonrisa, parecía una noche normal hasta que…
Himawari (desde la sala): ¡PAPAAAAÁ!
Hinata: ¡!
Naruto (abrazando a su hija en la puerta): Buenas noches mi bello girasol. ¿Cómo has estado?
Hinata: ¿Querido? ¿Eres tú?
Naruto (entrando a la cocina con Himawari): Sí, estoy en casa.
Hinata (entusiasmada): Has vuelto tan temprano.
Naruto: Puse toda mi energía en el trabajo, quería salir antes para estar con ustedes, al menos hoy. Con Boruto recordándome lo ocupado que estoy siempre, pues… me fue imposible resistirlo. Aunque me tardé más de lo que hubiese querido.
El rubio vio a su esposa esbozándole esa tierna sonrisa amorosa con mejillas sonrosadas que lo volvía loco; como lo hizo el día que por fin correspondió sus sentimientos por él, hace tanto; o como el día que se casaron, estando frente a frente en el altar; o como cuando dio a luz a Boruto… siempre dándole esa sonrisa tan dulce, tan llena de amor, comprensión y agradecimiento... no pudo resistirse a acercársele, posar su mano es su cálida mejilla y saludarla con un beso en sus labios, que duró varios segundos mientras Himawari los veía con enormes estrellas en los ojos.
Himawari (extasiada): Haaaaaaa.
Los esposos se separaron sonrientes. Hinata, por más que llevara un buen tiempo casada con él, parecía la misma chica de antaño que se ruborizaba al verle. Naruto adoraba eso. Le recordaba que era amado, que siempre, por alguien, fue, era y sería amado.
Hinata: Bienvenido a casa, querido.
Himawari: Aaaah, cuando podré conseguir a alguien para hacer eso.
Naruto y Hinata: ¡¿E-espera, que dices?!
La divertida escena se interrumpió por el sonido del timbre de nuevo.
Hinata: ¿Quién será esta vez? ¿Será Boruto?
Naruto: Yo abriré – esbozó una maquiavélica sonrisa – quiero ver su cara de idiota cuando me vea, hehe.
Hinata (con sonrisa condescendiente): No hagan nada extremo, querido, ¿está bien?
Naruto procedió a abrir la puerta para encontrar a Boruto disponiéndose a entrar.
Boruto: Estoy en ca… - de pronto vio la figura de su padre en el umbral – sigh, ¿es en serio?
El rubio menor se lanzó a dar una patada a su padre, quien, en vez de recibirla, atrapó a su hijo por el pie.
Boruto: ¡!
Naruto (burlón): Qué decepción. Un verdadero chunin no caería dos veces en lo mismo.
Boruto: ¡¿Viejo de mierda?! ¿¡De veras eres tú?!
Naruto dejó a su hijo caer de pie.
Naruto: Sip, logré terminar el trabajo antes de la cena, tu aparición de hoy me dio la energía que necesitaba para dar el triple en el trabajo y terminar lo antes posible. Te lo agradezco.
Boruto (sonrojado, mirando al lado): N-no lo digas así – tebassa.
Naruto: Jaja, bien, entra, Hinata está terminando la cena. Ve a asearte, estás hecho un desastre. ¿Entrenabas con Sarada?
Boruto (De pronto violentamente rojo): ¡¡DEJEN….DEJEN YA DE DEDUCIR ESAS COSAS!! ¡¿QUÉ DIABLOS LES OCURE A TODOS?!
El chico fue molesto a su habitación echando humo por los oídos.
Naruto: ¿Dije… algo malo?
Hinata y Himawari: Jajaja.

EN LA CASA UCHIHA
Sakura: Cariño… ¿te ocurre algo?
Sasuke, que leía un pequeño libro, se volvió a verla con curiosidad.
Sasuke: ¿Por qué lo dices?
Sakura: Bueno… - se sentó a su lado – desde siempre te he observado – y como tu esposa, no estaría haciendo un buen trabajo si no supiera cuando algo te molesta.
Sasuke se la quedó viendo. En realidad, no existían muchas mujeres como Sakura. Ella se había mantenido fiel a él desde el inicio hasta el final, al igual que su amigo. Su corazón siempre había estado con él, y no cambió en lo absoluto a pesar del tiempo que estuvo lejos. Él ahora la amaba, y ella lo sabía. Pero las tragedias en la vida de Sasuke le habían convertido en un hombre estoico e inexpresivo, a simple vista cualquiera pensaría que no podría amar ni ser amado por nadie. Pero aquí tenía a un alguien, frente a él. Alguien que se emocionaba como una niña con cada ínfima muestra de afecto que él le mostrara o a su hija. No la merecía, pero ella estaba ahí. Algo precioso para él, aunque no lo demostrase a menudo. Y, al igual que Naruto, pensó que no sería bueno traer noticias problemáticas a su familia. No era el momento ni el lugar.
Sasuke: Está bien – puso su mano semicerrada sobre la cien de su esposa, dando una ligera caricia en su mejilla – no es nada grave.
Sakura: De acuerdo – apoyó su cabeza en el hombro de su esposo, quien no se lo impidió – pero sabes que si algo te molesta, me lo puedes decir.
Sasuke: Sí. Lo sé.
Sarada, mientras, los observaba sonriente desde las escaleras a su habitación, con una mano en su pecho.

EN LA CASA UZUMAKI
Ya habían pasado varias horas desde que la cena terminó. Naruto aprovechó a su familia todo lo que pudo y ellos hicieron lo mismo con él. A una animada cena le siguió una igualmente animada conversación familiar, en la que circularon risas, bromas, y ligeras riñas físicas entre Boruto y su padre de vez en cuando. Naruto veía a su familia. Sus hijos ya no eran unos niños pequeños. Cuánta nostalgia. Si bien estaba ocupado siempre, los veía crecer y lo hacían rápido. Cómo añoraba el día en que lo superasen.
Hinata (interrumpiendo la conversación): Bien, ya es tarde, deberíamos ir a dormir.
Naruto: Creo que alguien se te adelantó – señalando a Boruto, quien estaba profundamente dormido sobre el sofá – ha de estar exhausto. ¿Cómo habrá sido su entrenamiento?
Himawari: Sarada-chan es una uchiha, seguro que Oni-chan lo tuvo difícil. Pero él no va a perder. ¡Y yo tampoco!
Naruto: Jaja, bien dicho, Hima. Y al fin y al cabo, esos dos son rivales, es natural que quieran ser fuertes.
Hinata: Sí, me recuerdan mucho a ti y a Sasuke. Pero…
Naruto: ¿?
Hinata (sonriendo feliz): Pienso que el superarse entre sí no es la única razón por la que entrenan tan intensamente. Creo que el entrenar solo por superarse el uno al otro… podría funcionar bien como excusa.
Naruto (interpretando a su esposa): Jajajaja, vaya vaya.
Himawari: Oni-chan, ve a la cama.
Boruto (dormido): Aún es temprano mamá…
Himawari: Oni-chaaaan!!
Y así pasó un tiempo más. Ya pasaban de la 1:30 de la madrugada, y Hinata y Naruto se preparaban para dormir.
Hinata (acomodándose el manga-cero que usaba para dormir): Bien, deberíamos acostarnos ya.
Naruto: Sí… o…
Hinata se sorprendió al sentir a su esposo abrazándola desde atrás.
Hinata: Na-naruto!! ¡Que estás…!
Naruto: Realmente… te ves igual que la primera vez que pasamos la noche juntos.
Hinata (pensando): ¡Oh, cielos, oh cielos! – (hablando): Tienes que trabajar mañana también, ¿recuerdas?
Naruto: En serio, lo siento. No puede evitarse.
Hinata (pensando): ¡Él va en serio! – (hablando, derrotada, besándo a su marido): Jaja, supongo que no.
Naruto: Mañana iré cansado a trabajar de nuevo, pero esta vez, valdrá la pena.
Hinata: ¡¡E-espera, Naruto!!
Y las luces se apagaron. Casi toda konoha pasó una tranquila noche. Casi.

A LA MAÑANA SIGUIENTE, EN LA OFICINA DEL HOKAGE
Shikamaru: Sasuke, ¿has visto a Naruto? El no suele tardarse, ya pasaron 15 minutos.
Sasuke: Ni idea. Tal vez solo se le hizo tarde.
Shikamaru: Agh, eso le pasa por sobre-esforzarse en el trabajo.
Haruko: Diaculpen, pero… Asura..quiero decir, Naruto-sama está llegando.
En eso, un alegre y resplandeciente hokage entró de golpe a la oficina.
Naruto: ¡BUENOS DIAAAAS!
Sasuke: Que ruidoso…
Naruto: Oh, ya están todos aquí.
Shikamaru: ¿Dónde estabas?
Naruto: Lo siento, lo siento, anoche no dormí mucho y me quedé dormido.
Sasuke: ¿Entonces también eres un sensor?
Haruko: Así es, Ind… Sasuke-sama.
Sasuke: Tienes el quipo que irá.
Naruto: No tienes que pensarlo mucho, ¿cierto?
Sasuke: Ya veo.
Naruto: ¿Te molestaría si va Konohamaru? Ya sabes, es el capitán del equipo 7.
Sasuke: No me importa, pero supongo que ya sabe que yo guiaré.
Naruto: Sí, se lo dije de camino para acá.
Haruko: ¿Usted no irá, Naruto-sama?
Naruto: En serio lo lamento, pero es imposible para mí si el asunto no resulta ser tan grave. Y en tu aldea ya no hay shinobis, ¿verdad?
Haruko: No, solo unos pocos, y no suelen estar en la aldea, son más para protección y vigilancia externa.
Naruto: Te acompañará un equipo muy capaz, no te preocupes.
Haruko: ¿Quiénes son?
Naruto: Vamos a la entrada de la aldea. Ellos estarán esperando.
Haruko: Sí.

EN LA ENTRADA DE KONOHA
Konohamaru: Ah, Naruto-niichan se está tardando.
Boruto: Yo me alegro de que nos haya dado una misión para variar.
Konohamaru: Tranquilo, es de rango C.
Boruto: Es decepcionante, pero es mejor que estar sin hacer nada.
Sarada: ¿Eh? ¿Y el entrenamiento no fue nada?
Boruto: Al contrario, ¡Vamos a usarlo para darles una paliza a los enemigos!
Mitsuki: Oh, Hinata-san y Sakura-san se acercan.
Boruto y Sarada: ¿Eh?
Ambas madres se acercaban del lado este de la puerta, con dos mochilas listas.
Hinata: Boruto, olvidaste tu mochila de misión.
Boruto (tomándola): Waaah, demonios!
Hinata (con una gran y brillante sonrisa que discordaba mucho con su disculpa): Lamento esto, es que Himawari ya se había ido a la academia.
Boruto (pensando): ¿Mamá...¿Por que está tan feliz?
Sakura: No te disculpes Hinata. Ah, pensar que son chunin y sus pobres madres tienen que traerles el equipaje, que vergüenza.
Sarada (recibiéndola, super-avergonzada): Lo-lo siento.
Sakura (y mirando a Konohamaru): ¡¿Y qué clase de capitán no nota que su equipo no está listo?!
Konohamaru (sonriendo en el extremo de los nervios): ¡Lo-lo siento Sakura-san, por favor no le digas a Naruto-niichan!
Naruto: ¿Qué no me diga qué?
Todos se volvieron al ver a Naruto, Sasuke, Shikamaru y Haruko llegando.
Konohamaru: ¡Ah, Naruto-niichan!
Sasuke: ¿Ya están listos?
Boruto: ¡Hai! ¿Cuál es la misión, viejo?
Naruto: Deben llevar a Haruko de vuelta a la aldea de la lluvia. Allá Sasuke les dará nuevas instrucciones.
El equipo 7 se asomó a mirar a Haruko, quien caminaba junto a Shikamaru.
Sarada: ¿Ella es Haruko, papá?
Haruko de repente se sorprendió. Esa chica ciertamente se parecía mucho a Sasuke. Y ahora que lo notaba, ese chico rubio junto a ella se parecía mucho al hokage.
Haruko: Naruto-sama, estos chicos…
Naruto: Sí. Es el equipo 7, su capitán es Konohamaru. Los chunin son Mitsuki, Sarada, Bolt, hijo de Hinata y mío…
Haruko se volvió a mirar a la hyuga, que se presentó amablemente. Ella le correspondió con la misma calidez. Jamás hubiese pensado que su amigo Asura, tan concentrado como lo conocía en proteger a los demás, hubiese hallado el amor… ¡En una descendiente de hamura!
Haruko: ¡E-eres una hyuga! ¡Una descendiente de Hamura-sama!
Hinata: Sí. Me enteré de eso hace algún tiempo. Es un placer.
Haruko se acercó a Boruto, poniéndose a examinarlo con cuidado.
Haruko: Ya veo… Naruto-sama escogió realmente bien el equipo para protegerme. Un descendiente de Hagoromo-sama y Hamura-sama… es un honor.
Boruto (colorado, pensando) ¿De qué demonios habla? ¿Quién diablos es Hagoromo? ¿Y Hamura? ¿Serán cosas de los viejos? – (luego, hablando): Ah…eh…c-claro que sí, jajaja, Yo algún día superaré al viejo.
La peliblanca sonrió. Qué emoción ver que su querido amigo no sólo había transmigrado en un poderoso y respetable ninja, sino que además, su hijo tenía un potencial tremendo.
Naruto: Jeje, bien, y por último, esta es Sarada, hija de Sasuke y Sakura-chan.
Sarada: Ahm… hola.
Sakura: Soy la esposa de Sasuke, mucho gusto.
Esta vez, la reacción de Haruko fue algo diferente. Tan solo respondió al saludo de Sakura con una fría reverencia, a lo que ésta se mostró confundida. Luego pasó a examinar a Sarada, que a decir verdad, parecía haber heredado más de su madre que de Sasuke/Indra. Era una lástima. Sin embargo, no era eso lo que le molestaba. Pero no importaba. Su pueblo estaba en peligro y si Naruto y Sasuke pensaban que eran los indicados, confiaría en ellos.
Haruko: Ya veo. Naruto-sama se lo tomó con mucho cuidado.
Todos los que viajarían se acercaron a la puerta.
Sasuke: Bien, es hora de irnos.
Hinata: Vayan con cuidado, ¿sí?
Sakura: Vamos chicos, si los fastidian, denles una paliza.
Naruto: Te los encargo, Sasuke.
Sasuke: Entendido.
Boruto: No me esperen despiertos.
Dicho esto, Sasuke, Haruko y el equipo 7 partieron. Mientras caminaban, tanto Boruto como Sarada se preguntaban por la actitud de Haruko. ¿Quién era esa mujer? ¿Qué tenía que ver con el pasado de sus padres? Todos esos pensamientos deambulaban durante lo que parecía que sería una misión fácil. Sí. Así parecía.

Continuará…

SPOILER CAPITULO 3:
Boruto: Llegamos a la aldea de la lluvia sin problemas. ¡El problema es esta lluvia del demonio!
Sarada: Ya deja de quejarte, es una misión importante.
Mitsuki: Por cierto, esta extraña mujer parece tener cierto apego por tu padre, Sarada-chan.
Sarada: Que nada, no digas tonterías.
Haruko: Sasuke-sama, amigos, éste es mi pueblo, por supuesto, solo la facción neutral está aquí reunida.
Hombre: ¡Haruko-sama! ¡Nos atacan! ¡Son los elegidos de Indra!
Sasuke: Para no ser shinobis, conocen muchos jutsu.
Boruto: ¡Que importa, vamos a patearles el trasero!
¡Sarada: Hey, espera!
Boruto: En el próximo capítulo: Los elegidos de Indra
Haruko: Por favor deténganse. ¡He traido a Indra-sama!
FIN SPOILER

FIN CAPÍTULO 2

Y bien, es todo por esta semana, como ya dije antes, la continuación la saco el fin de semana que viene. Nos vemos, gracias por leer XD.

Editado por rasenchidori: 13.09.15 a las 23:47
Viejo rasenchidori dijo: 19.09.15
CAPITULO 3: LOS ELEGIDOS DE INDRA

El grupo de seis ya se encontraba muy adelantado, pero aun así, les quedaba mucho camino por recorrer. Habían tenido que ir a un paso más pausado de la normal, ya que si bien Haruko tenía las habilidades shinobi más básicas, no estaba a la altura de sus protectores en cuanto a movilidad. Y por supuesto, era una situación que a más de uno le molestaba. Sólo que en sí, solamente uno se quejaba.
Boruto: ¡Agh, ¿Qué no podemos ir más rápido?!
Sarada: ¡Boruto, no seas grosero!
Haruko: Cuanto lo siento, Boruto. Como le comenté a tu padre ayer, mi habilidad ninja es muy deficiente. Temo que es todo lo rápido que puedo ir sin sobre-exigirme.
Mitsuki: Vamos, Boruto, cálmate, no tienes que ser impaciente. Es tan solo una misión de rango C, ¿recuerdas?
Boruto: Sí, pero…
Sasuke: Ese es el rango oficial.
Boruto, Sarada y Mitsuki: ¿?
Konohamaru: Naruto nii-chan me comentó que ésta misión puede variar mucho en dificultad dependiendo de lo que encontremos. Llevar a Haruko a su aldea podría simplemente ser una parte de la misma.
Sarada: ¿Es por eso que estás viniendo con nosotros, papá?
Sasuke: Así es. Me tomaría mucho tiempo contarles los detalles, así que solo les diré que a donde nos dirigimos tal vez encontremos algunos asuntos relacionados de cierta forma con Naruto y conmigo.
Haruko: Creo que eso es algo seguro, Sasuke-sama.
Boruto: Oh, ¡esto es asombroso! ¡Por una misión así, vale la pena esperar!
Sasuke: Como ya se te dijo, depende de lo que hallemos. Se relacione con nosotros o no, si podemos resolverlo sin necesidad de combatir con alguien sería lo más adecuado.
Boruto: Pst…
Mitsuki: Tranquilo Boruto, teniendo en cuenta la suerte que tienes, es posible que la posibilidad de dificultades aumente.
Todos pusieron rostros de desagrado. En realidad, Boruto no solo heredó la apariencia, la confianza, la energía y la cabeza dura de su padre, sino que también su impresionante habilidad para atraer los líos. Claro que Boruto no era tan tonto como su padre solía ser, pero podía ser muy torpe e imprudente, lo suficiente como para provocar que hace 1 año, en una misión, un malentendido lograse que varios shinobi de sunagakure apalizaran a Konohamaru creyendo, por el grito de guerra de Boruto, que venían a buscar pelea, y le hubiesen hecho un daño grave de no ser por la intervención de Gaara, quien sólo disculpó a Boruto por la amistad que tenía con su padre y porque le hizo gracia su parecido.
Konohamaru: Por el bien de la misión, espero que te equivoques Mitsuki.
Sarada (pensando): Oh dios… Mitsuki siempre tiene razón con estas cosas.
Boruto: Sarada, ¿te pasa algo?
Sarada: Estaba pensando que ojalá no eches esta misión a perder.
Boruto: Oye, oye…
Sarada: Por cierto… ¿Haruko, verdad?
Haruko: Sí.
Sarada: Llevas todo el tiempo llamando Sasuke-sama a mi padre, igual con el séptimo. ¿Qué relación tienes con ellos?
Haruko: Bueno…
Hubo un largo momento de silencio mientras Haruko se interrumpió.
Sasuke: Está bien.
Haruko: ¿?
Sasuke: Naruto decidió que los nuevos shinobi tuvieran una idea general del asunto, si quieres decírselos, no te detendré. Se enterarán tarde o temprano.
Haruko: ¿Está seguro, Sasuke-sama?
El uchiha dejó de prestarle atención y no respondió.
Haruko: Bien, supongo que puedo contarles, después de todo, ustedes son sus hijos, y por lo tanto, esta situación bien podría ser de su incumbecia.
El equipo 7 guardó silencio, aguardando expectante.
Haruko: Díganme, ¿conocen la historia de Hagoromo Otsutsuki?
Konohamaru: Ah… es el viejo que convirtió a Naruto nii-chan y a Sasuke en superninjas, ¿verdad?
Haruko: ¿Eh?
Sarada: Ignóralo, por favor continúa.
Konohamaru: Sarada... que mala eres.
Haruko: Bien… claro. Verán, Hagoromo Otsutsuki fue el creador del ninjutsu, o mejor dicho, de lo que ustedes llaman ninjutsu. Para él y los que le siguieron, era el ninshu. Es gracias a él que existen los shinobi y que existe la manipulación de chakra. Él se quedó aquí en la tierra, mientras su hermano Hamura y un grupo de personas a su cargo se fueron a vivir en la luna.
Boruto: ¡¿LA LUNA?! ¡¿ESA LUNA, LA DE ALLÁ ARRIBA?! ¡ESO ES RIDICULO!
Haruko: Bueno, digamos que Hagoromo-sama y Hamura-sama no eran del todo…humanos.
Sasuke: Boruto, esos dos eran de la misma raza que Momoshiki y Kinshiki.
Boruto: ¡WOAH! ¡¿De verdad?!
Haruko: Por lo visto han tratado con seres similares.
Boruto: Hace unos años vinieron a hacer un desastre en la aldea, pero Sasuke-shisho, papá y yo los derrotamos.
Haruko: Oh, me da gusto oírlo. Bien, como decía, Hagoromo-sama tuvo dos hijos: Indra-sama, el mayor; y Asura-sama, el menor. Indra-sama nació con unos bellos ojos escarlata con aspas negras, que le conferían habilidades con las que muchos solo pueden soñar. Era talentoso, ágil y poderoso… - en ese momento, el rostro de Haruko se tornó triste – pero por lo mismo optó por la soledad e hizo a un lado a todos los cercanos a él, incluso a su propio hermano, y además... – guardó silencio por un momento - en fin, creía que el poder lo era todo.
Sarada (pensando y mirando a su padre): Mamá mencionó una vez que mi padre solía ser así, pero el séptimo lo hizo recapacitar a tiempo… ¿será coincidencia?
Haruko: Por otro lado, Asura-sama, nació únicamente con el espíritu y fuerza de su padre. Sus habilidades eran muy deficientes en comparación de su hermano, no tenía ni el poder ni el talento que Indra-sama tenía. Pero a medida que pasó el tiempo, se hizo de muchísimos amigos y seres queridos, junto a los cuales avanzó gracias a la ayuda mutua y el amor. Un buen día, gracias a sus ideales, su chakra logró florecer, y obtuvo un poder que estaba a la par con el del propio Indra-sama.
Boruto: Jeje, me suena que era un tipo muy parecido al viejo de mierda. ¿Raro, no?
Haruko: De hecho, no lo es, Boruto – su semblante se volvió uno de extrema tristeza – Indra-sama y Asura-sama tuvieron muchísimos enfrentamientos entre sí posteriores a la muerte de Hagoromo-sama, esto debido a que éste decidió que Asura-sama debía guiar al mundo del ninshu. Indra-sama siempre se consideró superior a todos los demás… y no lo aceptó. La oscuridad cubrió por completo su corazón.
Todos se sorprendieron y vacilaron, dado que Haruko comenzaba a llorar mientras hablaba.
Haruko: Hasta que llegó ese día fatídico… en que tuvieron un encuentro final. Fue una lucha de titanes, destruyeron por completo el campo de batalla. Al final… no quedó nada de ninguno de los dos… nadie sabe que les pasó… ni siquiera yo misma… ¡Yo, que siempre estuve con ellos desde el inicio… no pude hacer nada para salvarlos!
Sarada: ¡Ha-Haruko, ¿estás bien?!
El grupo se detuvo por un momento mientras Haruko se desmoronaba en lágrimas.
Konohamaru: Pero… ¿De qué hablas Haruko? ¿A qué te refieres con que no pudiste salvarlos? Sé que es una historia triste, pero no hubieses podido hacer nada…
Haruko: No he terminado aún… - se secó un poco las lágrimas – El poder y voluntad de ambos no desapareció junto a sus cuerpos… y a lo largo de las eras, tuvieron muchas reencarnaciones, mejor dicho, transmigraciones, en los que su poder y voluntad se transmitieron a muchas personas que compartieron destinos similares al de ellos.
Sarada: Aun no entiendo que tiene que ver con esto…
Haruko: ¿Conocen la historia de Madara Uchiha y Hashirama Senju?
Boruto: Hashirama... ¿el viejo primer hokage?
Sarada: Sí sabemos de ellos. Fueron los creadores de Konoha y camaradas hasta que se enfrentaron en un combate final, que se rememoraba en el valle del fin antes de que fuese destruido bajo circunstancias desconocidas, durante la Cuarta guerra shinobi.
Haruko: Ellos dos fueron dos de las principales transmigraciones de Indra-sama y Asura-sama. Y terminaron casi de la misma manera. Amigos… luego enemigos hasta la muerte.
Mitsuki: Pues eso es muy trillado. Bastante increíble.
Haruko: Y la razón de que yo esté aquí, es porque Sasuke-sama y Naruto-sama son las últimas transmigraciones.
El equipo 7 se quedó en shock. ¿Era eso posible? Muy difícil de asimilar, así era. Pero sobre todo…
Sarada: ¿Papá? ¿Es eso cierto?
Sasuke: Sí. Cada palabra.
Sarada: ¡¿Y planeabas contármelo alguna vez?!
Sasuke: No había necesidad de que conocieras el pasado, al menos, no a menos que fuera necesario… y al menos, creo que ahora podría ser necesario.
Sarada: ¿Hay otra cosa que me escondas?
Boruto: El viejo y Sasuke-shisho…
Haruko: Los uchiha descienden de Indra-sama, y los uzumaki son una rama de los senju, que a su vez descienden de Asura-sama.
Sarada: ¿Eso significa que el destino será el mismo?
Todos se volvieron a ver a Sarada, que empezaba a asustarse.
Sarada: ¡¿Acaso el séptimo y mi padre están destinados a volverse enemigos y luchar entre sí hasta que mueran?!
Sasuke: Sarada…
Haruko: Bueno… yo…
Sarada: ¡Respóndeme!
Boruto: Espera… Sarada-chan…
Sarada: ¿?
Boruto: ¿Lo recuerdas? Nuestras madres nos contaron aquella vez…
Sarada recordó, cuando eran unos niños pequeños y estaban en la academia ninja, paseaban con sus madres en la aldea.

FLASHBACK

Sakura: Y ya vez, eso fue lo que paso.
Hinata: Vaya, pensar que Naruto y Sasuke hicieran algo así, es muy curioso…
Sarada: Mamá.
Sakura: ¿Qué pasa, Sarada?
Sarada: Ustedes siempre dicen que nuestros padres son mejores amigos… ¿Cómo pasó?
Sakura: Bueno…
Hinata: Naruto y Sasuke solían pelear mucho, eran tan parecidos y tan diferentes a la vez.
Sakura: Pero, durante mucho tiempo, estuvieron distanciados… tenían ideas muy diferentes… incluso llegaron a enfrentarse después de la guerra. Fue su encuentro final.
Sarada: …
Boruto: ¡¿Y quién gano?! ¡¿Quién gano?!
Hinata: Jamás lo supimos.
Sakura: Pero ese día fue que se forjó esa amistad de la que les hablamos. Digamos… que Nanadaime sacó a Sasuke de la oscuridad tras esa batalla…
Boruto y Sarada: Woah…

FIN DEL FLASHBACK

Sarada: Lo... recuerdo.
Sasuke: Ese fue nuestro último combate. Fue donde ambos perdimos nuestro brazo. Yo tenía la intención de matar a Naruto, para acabar de sellar mis emociones y todos mis lazos existentes… pero él jamás me abandonó. Ese día, destruimos el valle del fin.
Sarada: Fueron ustedes… debió ser una gran batalla…
Boruto: Asombroso…
Sasuke: Como seguro sabes, Sarada, he cometido muchas equivocaciones a lo largo de mi vida. Naruto adquirió una prótesis totalmente funcional, pero yo rechacé la mía. Éste brazo faltante me recuerda quién me rescató, quién soy, y los errores que jamás debo volver a repetir. El valle del fin quedó en ruinas, tal cual, para simbolizar nuestro deseo de cerrar por fin el círculo de conflicto entre las transmigraciones de Indra y Asura.
Mitsuki: Y dejaron en su lugar, los restos que forman el símbolo de la unidad y la reconciliación.
Sasuke: Sí.
Sarada: Yo… no lo puedo creer…
Sasuke: Tuve mis razones para no decirlo. Lo mismo con Naruto. Tu reacción confirma los temores que tenía.
Sarada: Estoy bien… gracias por decirnos esto.
Boruto: Y todo eso que tiene que ver contigo Haruko. ¿Por qué hablas como si hubieras vivido en la época de Indra y Asura?
Haruko: Es porque yo también soy una transmigración.
Todos (salvo Sasuke): ¡¿Qué?!
Haruko: Pero, a diferencia de ellos… yo tengo mis recuerdos de mi vida como una amiga cercana de Indra-sama y Asura-sama. Por eso me duele tanto recordar… como terminaron.
Mitsuki: Increíble…
Sarada: Tres transmigraciones…
Haruko: Y las pocas habilidades que poseo… me las concedió el mismo hagoromo-sama.
Boruto: Eso… es demasiada información para un solo día.
Konohamaru: Yo… me parece que deberíamos continuar.
Dicho esto, el grupo se volvió a poner en movimiento… esta vez ninguna queja se escuchó, y eso que iban más lento que antes. Boruto y Sarada se encontraban pensativos. ¿Tan increíble fue el pasado? ¿Tan trágicas historias ocultaban sus padres? Entendían sus razones, pero aun así… ¿por qué ahora? ¿Qué les esperaba allá? Eso les preocupaba. Sin embargo, casi al mismo tiempo, una sonrisa se dibujaba en los rostros de Boruto y Sarada. Sus padres estaban destinados a algo terrible, pero de alguna forma, lograron darle la vuelta y cambiar al mundo para bien. Eso les fortalecía. Y ahora que conocían la verdad, estaban seguros de que no debían quedarse atrás. Superarlos ya no era cuestión de simplemente ser la siguiente generación. Ahora se trataba de demostrar que la decisión que tomaron al revelarles todo fue la correcta. Ésta misión era el primer paso.

MIENTRAS, EN KONOHA, EN LA ACADEMIA NINJA

Shino: Himawari… ¿te encuentras bien?
El aburame veía a una chica que, a pesar de tener pequeñas ojeras en sus ojos, luchaba por mantenerse tan feliz y radiante como siempre… lo cual no salía muy bien.
Himawari: Lo… siento…Shino-sensei… no dormí bien anoche…
Shino: Shikamaru me contó que Naruto salió antes del trabajo… y que hoy llegó muy ruidoso y alegre. Fue él, ¿verdad?
Himawari: Y mamá… parecían estar divirtiéndose mucho solos… me alegra pero…
Shino: Oh cielos…
Himawari: Hicieron mucho ruido durante la noche… no sé que estaban haciendo, pero esta mañana parecían estar brillando, se veían tan alegres que no les pregunté nada… pero yo no pude dormir bien…
En la mente de sino se formaban las imágenes de lo que estaba seguro había pasado. Su pobre amiga, casada con un tipo que a la más mínima tentación saltaba sobre ella…. Y ella que ni siquiera lo trataba de evitar…
Himawari: ¿De qué habla Shino-sensei?
Shino (de pronto notó que estaba pensando en voz alta…): No… no es nada… trata de dormir mejor esta noche ¿está bien?
Himawari: Siiiiii….
Era un alivio. A pesar de que ya no era una pequeñita, al menos no entendía lo suficiente para imaginar lo que de verdad ocurrió. Esa misma tarde, trató de charlar seriamente con su amiga Hinata sobre el asunto… pero la encontró tan brillante y feliz que no pudo articular palabra. Sólo atinó a saludar.

CON SASUKE Y EL EQUIPO 7

Habían pasado ya 2 días. Sasuke obligó al grupo a acelerar el paso, muy a su modo de “o me siguen o se pierden”, y lograron llegar a Amegakure, la aldea de la lluvia, llegando al tercer día. ¡Y valla que merecía el nombre! Una lluvia torrencial caía sobre sus cabezas.
Boruto: ¡¡ESTA LLUVIA DEL DEMONIOOO!!
Mitsuki: Ciertamente es muy fuerte. ¿Deberíamos guarecernos?
Sasuke: Haruko. Llévanos con tu gente. Quiero terminar con esto lo antes posible.
Haruko: Sí, lo que diga, Sasuke-sama.
El grupo se encaminó, guiado por Haruko, a una de las torres más altas de la aldea. Y eran muchas, tantas que parecía una fábrica gigante. Y estaba casi desierta.
Mitsuki: No hay mucha actividad por aquí.
Haruko: Desde que Pain y Konan-sama desaparecieron, el cargo pasó por muchas manos hasta llegar a mí. Sin embargo, los ninja que teníamos se dispersaron por los 5 grandes países, en sus límites, quedando sólo algunos con la intención de permanecer en su pueblo.
Tras unos minutos, llegaron a la entrada de la torre objetivo. Haruko les abrió la puerta y los condujo por escaleras en caracol enrevesadas, hasta llegar, muy arriba, a una extraña sala iluminada, cubierta por cuadros con el símbolo uchiha del lado izquierdo, y el símbolo senju en los muros derechos. Siguieron caminando hasta llegar con un grupo numeroso de personas vestidas con ropa simple y mantos grises con capucha.
Mujer: Haruko-sama, ha regresado.
Haruko: Sí. Les agradezco su paciencia. ¿Ha habido incidentes?
Hombre: No más de los normales. Los hijos de Asura se han apaciguado, pero los elegidos de Indra se están tornando más agresivos.
Haruko: Ya veo. Por favor, pasemos al gran salón con nuestros invitados.
Hombre2: ¿Son shinobi de Konohagakure?
Haruko: Sí. Su líder fue muy amable al enviar este grupo a protegerme en mi camino de vuelta.
Mujer2: Les agradecemos mucho haber devuelto con bien a Haruko-sama.
Konohamaru: Ah, no, vamos, que es nuestro trabajo, jejeje.
Haruko: Pasen por aquí.
La peliblanca abrió un pequeño pórtico que, al atravesar, conducía a una suerte de altar en el que se veían estatuas de Indra y asura a los lados, tal y como los cuadros de la sala anterior. Los presentes excepto los shinobi, se arrodillaron ante las imágenes.
Hombre3: Haruko-sama, ¿Cómo le fue? ¿el líder de konohagakure accedió a intervenir?
Haruko: Temo que el hokage no podrá apersonarse. Lo siento…
Mujer: Oh… contábamos con que Asura-sama viniera… es el mejor candidato para fomentar la unidad.
Boruto: ¿Ellos lo saben?
Haruko: Claro que sí, son mis allegados, personas de confianza. No tengo secretos con ellos.
Mujer: Pero si Asura-sama no viene… ¿Qué vamos a hacer? ¿Quién combatirá a los que nos atacan?
Boruto: ¡No se preocupen! ¡Si alguien viene a fastidiar, le patearemos el trasero!
Sarada: ¡Basta ya, Boruto!
Sasuke: ¿Qué tan graves han sido los ataques?
Hombre: Disculpe, pero… ¿Quién es usted?
Haruko: Tengo el honor de presentarles a Sasuke Uchiha-sama. Él es la última transmigración de Indra-sama.
Mujer2: ¡INDRA-SAMA!
Hombre3: ¡Nos ha traído a Indra-sama!
Con todo el ruido que se armaba, los shinobi se mostraron algo incómodos, más aun cuando todos los presentes se arrodillaron ante Sasuke en total reverencia.
Hombre: Aunque me parece increíble, Indra-sama ha venido a salvarnos. No somos dignos, no somos dignos…
Sasuke: Suficiente.
Todos: ¡!
Sasuke: No tolero que hagan eso frente a mí. Pónganse de pie de inmediato. Podré ser la transmigración de Indra, pero no soy él. Soy Sasuke Uchiha.
Todos (algo intimidados): …
Sasuke: Pero tienen razón en que hemos venido a ayudar con éste problema. Después de todo, este asunto es de interés para nosotros también.
Mujer: Es tal como lo describió, Haruko-sama.
Haruko: Sí.
Hombre: Bueno, Indra…Sasuke Uchiha-sama…
¿?: ¡HARUKO-SAMA! ¡HARUKO-SAMA!
Un shinobi llegó apresurado a la sala en que todos estaban.
Haruko: ¿Qué sucede Kagane?
Kagane: ¡Son los elegidos de Indra! ¡Nos están atacando!
Haruko: ¡Sasuke-sama! ¡Por favor…!
Sasuke: Ustedes. Andando.
Boruto: ¡Por fin algo de acción!
Mitsuki: ¿Ves? Te lo dije, Boruto.
Sarada: Maldición, odio cuando Mitsuki tiene razón.
Konohamaru: Vamos, chicos.
Para cuando los shinobi salieron al exterior con Haruko, vieron a una gran cantidad de personas realizando jutsus de fuego y viento contra la torre de la que acababan de salir. Y no parecían ninjas.
Sasuke: Dijiste que no habían muchos shinobi aquí.
Haruko: ¡No los hay! ¡Desconocía totalmente que la secta de Indra manejara ninjutsu!
Mientras, los elegidos de Indra atacaban encabezados por un hombre grande y fornido, que gritaba cual fanático religioso.
JEFE: ¡INDRA-SAMA ES EL CAMINO DEL PODER PURO! ¡EL PODER ES LA FORMA CORRECTA DE CONSEGUIR LA UNIDAD!
Boruto: Genial, un loco.
Haruko: Ese es Yudako, el líder de los elegidos de Indra.
Dicho esto, y a pesar de los reclamos de Sasuke, Haruko se adelantó hacia los atacantes.
Haruko: ¡Por favor, deténganse! ¡No continúen!
Yudako: ¡ES LA LÍDER DE LOS NEUTRALES! ¡NADA ES PEOR QUE ESTAR DE LADO DEL HERMANO DEBIL, SOLO PRETENDER SERVIR A AMBOS! ¡ELIMINENLA!
Los shinobi lanzaron una ráfaga de viento mezclado con jutsu de flama de dragón uqe impactaron en apariencia a Haruko de lleno.
Boruto: ¡HARUKO!
Sarada: ¡Oh no!
Mitsuki: ¡Aguarden, miren!
Todos los presentes notaron que, a la velocidad del pensamiento, Sasuke se había puesto delante de Haruko y haciendo uso de su Rinnegan, abrió un portal pequeño frente así que se tragó todo el ataque de los enemigos.
Yudako: ¿Q-QUÉ PASÓ?
Secuaz1: ¡Yudako-sama! ¡Mire a ese hombre! ¡sus ojos!
El jefe prestó atención, y vió con terror los ojos de Sasuke, que lo miraban con frialdad glacial.
Yudako: ¡Sharingan! ¡Ri-rinnegan!
Haruko (corriendo poniéndose frente a Sasuke): ¡Por favor, deténganse! ¡He traído a Indra-sama!
Yudako: Indra…sama… imposible…
Haruko: ¿Ahora lo ven? ¡Yo decía la verdad! ¡Este hombre es la transmigración de Indra-sama!
Yudako: Si eso es verdad…quiere decir que por fin has recapacitado y has decidido unirte a la senda correcta. La senda del poder…
Haruko: ¡Claro que no! ¡Indra-sama y Asura-sama! ¡Ambos fueron importantes para el mundo! ¡No pidemos optar por un solo camino egoísta!
Yudako: ¡¿Cómo puedes decir eso?! ¡Es imposible! ¡SI ESE HOMBRE FUESE INDRA-SAMA, TE HABRÍA ARRANCADO LA CABEZA NI BIEN HUBIESES DICHO ESO!
Sasuke: No soy Indra. Mi nombre es Sasuke Uchiha. Y es cierto que soyla transmigración de Indra, pero no por eso pienso igual. Ya no.
Yudako: No… Indra-sama…¡¡INDRA-SAMA NOS HUBIERA APOYAADO AL INSTANTE!! ¡TENDRAS SU PODER, PERO NO ERES NI UN ÁPICE DE LO QUE EL ERA!
Sasuke: Es cierto. Indra, como ustedes, y como yo en el pasado, tomó muchas decisiones erradas. Estoy aquí para terminar con esta locura.
Yudako: No… ¡NO LO EREEES!
El ninja se lanzó a atacar a Sasuke, quien, tras un suspiro de impaciencia, apareció de la nada detrás de el y le dio un fuerte golpe en la nuca con el mango de su katana, dejándolo inconciente al instante.
Sasuke: Y ustedes… ¿cometerán el mismo error?
Secuaz1: ¿De… de verdad eres la transmigración de Indra-sama?
Sasuke: Lo soy.
Secuaz1: Entonces… Haruko decía la verdad.
Secuaz2: ¡Traidor!
El compañero se lanzó a matar al hombre que ya empezaba a creer las palabras de Sasuke, y podría haberlo logrado de no ser porque un clon de Boruto llegó al rescate dándole al atacante una patada foribunda en la cara.
Boruto: ¡QUE CREES QUE HACES, MALDITO INFELIZ, ES TU COMPAÑERO!
Secuaz3: Indra-sama trajo ninjas con él.
Secuaz4: No es Indra-sama ¡Indra-sama creía que el poder se obtenía en soledad! ¡No pierdan el camino!
Sin embargo, a pesar de las palabras del hombre, muchos de los elegidos de indra se acercaban a Sasuke con intención de reverenciarlo.
Sasuke: Deténganse. La verdad, no me importa en quién o qué crean. Mi único objetivo es devolver la paz a este lugar. Si están de acuerdo conmigo, vengan con Haruko.
Secuaz1: Haruko-sama…perdónenos… ahora vemos que decía la verdad.
Haruko: Todo está perdonado. Gracias por recapacitar.
El hombre redimido y unas 5 personas más se unieron a Haruko. Los demás ya comenzaban a huir.
Secuaz4: ¡Traidores! ¡Todos ustedes! ¡Este no es el fin! ¡Indra-sama, el verdadero Indra-sama verá por nosotros y porque la gente vea por fin su verdadero camino!
Una vez dijo esto, cargó a Yudako con él y huyó con los demás.
Sasuke: Boruto, buena reacción.
Boruto: ¡Gracias, Sasuke-shisho!
Sasuke: Pero para la próxima, no seas imprudente. Konohamaru, aprende a dirigir mejor a tu equipo.
Konohamaru: Diablos, todos me regañan…
Sarada: Lamento que no saliera del todo bien, Haruko…
Haruko: Salió mejor de lo que esperaba. Gracias por intervenir Sasuke-sama.
Sasuke: Nos quedaremos un poco más. Dudo mucho que esos sujetos vayan a rendirse. Y como sea, tenemos que pensar en el otro grupo también.
Haruko (ruborizada): ¡Se lo agradezco de verdad, Sasuke-sama!
Sasuke: Notificaré a Naruto nuestra situación. Enviaré al halcón, yo tengo al más rápido de la aldea. Imagino que aquí no hay señal para comunicaciones.
Haruko: Lo lamento. Prepararé sus habitaciones.
Sasuke asintió y se retiró.
Haruko (a los ex-secuaces): Ahora ustedes, ya que por fin vieron la verdad, vengan conmigo. Estaremos felices de recibirlos.
Sarada: Hah, creí que acabaríamos más rápido.
Mitsuki: ¿No les parece interesante todo esto?
Boruto: Rayos, quien entiende tus gustos Mitsuki.
Mitsuki: No es para tanto.
Haruko: Por favor, acompáñenme.
El equipo 7 y los pobladores redimidos siguieron a Haruko a la torre, volviendo a entrar. Sasuke los alcanzó segundos después.
Konohamaru: Sí que eres rápido, Sasuke.
Sasuke: Ya envié el halcón. Descansen hoy. Mañana será de exploración.
Boruto: ¿?
Konohamaru: Ya veo. Buscaremos el paradero de los otros grupos, ¿cierto?
Sasuke: Una vez que los hallemos podremos ver la forma de resolver esto sin esperar más ataques sorpresa.
Boruto, Sarada y Mitsuki: ¡Hai!
Haruko cerró la puerta de la torre, mientras la lluvia caía.
Sasuke: ¿Que acaso no usaste tu habilidad de repeler los ataques con ellos?
Haruko: Como le dije, desconocia por completo que pudiesen hacer eso, que manejaran ninjutsu... Y no es algo que funcione de forma automática.
Sasuke: Hm... será mejor que te cuides la proxima vez. Podria no estar yo para salvarte de nuevo.
Haruko: S-sí.
Ese día no hubo sangre derramada, por fortuna. Desgraciadamente, en un conflicto, siempre se derrama algo. Sangre, lágrimas. En éste caso, habría de ambos. Más pronto de lo que creían.

SPOILER DEL SIGUIENTE CAPITULO

Konohamaru: Bien, ya escucharon a Sasuke, vayan y exploren la aldea, ¡debemos hallar a esos grupos!
Sarada: Daré lo mejor de mí.
Boruto: También yo.
Hombre: ¡Si ese hombre es Indra-sama, es muy poderoso para enfrentarlo! ¡Pero si capturo a estos mocosos, de seguro se mostrará más sumiso y apoyará nuestra causa!
Mitsuki: ¡Sarada, cuidado!
Sarada (con dolor): ¡¡Kuaaaaaaagh!!
Boruto: ¡BASTARDOS! ¡ME LAS VAN A PAGAR! ¡LES JURO QUE ME LAS VAN A PAGAR!
Hombre: ¡Q-que es esto!
Konohamaru: En el próximo capítulo: ¡Emboscada! ¡La furia de Boruto arde con el color del fuego!
Boruto: ¡LE PROMETÍ QUE LA PROTEGERÍA! ¡Y LO HARÉ AUNQUE TENGA QUE MATARTE!

FIN DEL SPOILER


FIN DEL CAPITULO 3

Y bueno, es todo por hoy. Sigo esperando pacientemente sus comentarios. Vamos, no me dejen solito chicos XD XD XD. Los espero. La continuación la saco el fin de semana que viene. Nos vemoooooos.

Editado por rasenchidori: 23.11.15 a las 10:53
Viejo re padme dijo: 20.09.15
tarde o temprano iba a existir el uzumaki-uchiha jaja aunq yo pense q iba a ser naruto y sasuke jajaj muy buena historia, ojala atraigas varios nuevos al loquero, necesitamos sangre fresca jaja yo ya estoy viejita jajaja
Viejo rasenchidori dijo: 21.09.15
Estamos viejitos... pero descuida, ya vendrán, jeje. ¿Que hay de l@s otr@s chic@s del grupo de facebook? XD XD XD ¿Eran de los temas anteriores?

Editado por rasenchidori: 25.09.15 a las 09:45
Viejo re padme dijo: 27.09.15
sip pero ni idea q paso jaja
Viejo rasenchidori dijo: 27.09.15
Bueno, pero al menos sabemos que están ahí, jaja. Ya aparecerán. Mientras, seguiré publicando. Acá está el capítulo 4 (Oh, eso casi rimó XD) Creo que este capitulo es un poco largo, pero les dará más que leer, jejeje, bien alla vamos. (Perdonen las faltas ortográficas si las hay, mi teclado esta algo chistoso)

CAPITULO 4: ¡EMBOSCADA! LA FURIA DE BORUTO ARDE CON EL COLOR DEL FUEGO

Haruko, Sasuke y el equipo 7 se encontraban sentados en círculo en una habitación pequeña, todos con miradas serias y algunos hasta algo preocupados. No era para menos, teniendo en cuenta lo que acababa de pasar.
Haruko: Sasuke-sama, ¿Qué deberíamos hacer?
Konohamaru: Bien, mañana los chicos saldrán a buscar a esos alborotadores. Mientras, me parece que Sasuke y yo deberíamos revisar los alrededores fronterizos de la aldea a ver si encontramos a la otra secta.
Sasuke: Me parece adecuado. Pero ¿ustedes van a estar bien?
El uchiha miró extrañado a los chunin, que se encontraban algo pensativos y distraídos.
Sasuke: ¡Oigan! Estoy hablándoles.
Boruto: ¡Ah-ah, lo sentimos Sasuke-shisho! ¿Qué nos decía?
Sasuke: Necesito que estén listos para mañana. Van a estar por su cuenta, así que deben ser muy cuidadosos. Ya vimos que nuestros enemigos manejan ninjutsu muy variado, y encuentren a quien encuentren, es muy probable que sea hostil.
Sarada: Entendido.
Sasuke: Mitsuki, cuento con tus habilidades de rastreo para esto.
Mitsuki: Si. Pierda cuidado.
Sasuke: Entonces es todo por hoy – empezó a ponerse de pie – ustedes descansarán aquí. Konohamaru y yo tenemos que planear nuestra línea de acción de mañana.
Sarada: ¿Qué no deberíamos saber eso también?
Sasuke: Ustedes concéntrense en su propia misión. No sería bueno si se desvían si se les ocurre tratar de ayudarnos.
Boruto: Que rudo eres Sasuke-shisho.
Sasuke (saliendo con Haruko y Konohamaru): Buenas noches.
Konohamaru: Descansen chicos, mañana tenemos trabajo.
Haruko (cerrando la puerta): Que descansen bien.
Una vez salieron, todo quedó en silencio. Claro, había mucho en que pensar, claro que sí.
Boruto: Tch, pensar que nos asignarían la parte aburrida de la misión.
Mitsuki: ¿De qué hablas?
Boruto: Vamos, Sasuke-shisho puede teletransportarse con ese agujero que saca de su ojo. ¿No crees que ya saben dónde está la mayor cantidad de enemigos y nos dejan a nosotros los fáciles?
Mitsuki: Pues es un buen argumento…
Boruto: ¿Verdad que sí? ¿Tú que dices, Sarada-chan?
La uchiha se encontraba mirando a otro lado, muy distraída para responder.
Boruto: ¡Hey, Sarada-chan!
Sarada (volviéndose a ellos): ¡Ah…! ¿si?
Boruto: Caray, ¿en qué estás pensando? Estás así desde que llegamos.
Sarada: Lo siento… sé que dije que estaba bien pero… mi mente ha divagado desde que papá y Haruko nos contaron esas cosas.
Boruto (poniéndose pensativo también): Ya… veo…
Aunque habían tratado de aparentar normalidad, las cosas que Sasuke y Haruko les habían revelado les habían afectado mucho. Sus padres venían de una época que jamás conocieron, más oscura. ¿Qué tanto les habían escondido sobre eso? Boruto, tras el incidente de los Otsutsuki, se había enterado por boca de sus padres, de muchas cosas, pero ahora sentía que sólo le habían contado menos de la mitad. Claramente tuvieron sus razones, pero aún así era muy sobrecogedor. Sarada, por su parte, sabía que sus padres no siempre tuvieron una buena relación, al menos, no de parte de su padre. Y Sakura le había contado a Sarada, a su manera, gran parte de su historia con su padre y su amigo Naruto. Sarada, digna hija de su padre, era lo suficientemente lista para saber que su madre estaba suavizando el tema. Por eso mismo tenía muchas preguntas para su padre el día que por fin lo conoció. Sólo que ahora, muchas más preguntas venían a su cabeza.
Mitsuki: ¿Saben?
Boruto y Sarada salieron de su ensimismamiento para escuchar a Mitsuki.
Mitsuki: Mi padre solía contarme muchas cosas acerca de dos ninjas peculiares que conoció. Dos genin diferentes a todo lo conocido.
Boruto: ¿Nuestros padres?
Mitsuki: Sí. Era una época cuando mi padre… aún tenía ciertas ideas algo desviadas.
Sarada: Pues su versión está muy acolchada, la verdad.
Mitsuki: Jaja, lo siento, es verdad. Él logró tentar a uno de ellos, llevarlo a su lado, seduciéndolo con poder… aún era un chico necio y solitario, siempre persiguiendo la sombra de alguien… Y el otro, que ocultaba un poder desconocido, siempre persiguiéndolo.
Sarada: ¿El te contó todo eso?
Mitsuki: Sí. Mi padre me hablaba mucho de cómo esos dos genin siempre excedían sus expectativas, era como si su crecimiento no tuviese final. Uno era un genio, el otro un idiota. Pero la verdad, ambos eran muy similares. Era como si estuviesen unidos… por algo. A él siempre le dio curiosidad ese asunto.
Sarada: Sí, pero estaba muy interesado en tomar el cuerpo de mi padre para sí mismo como para darle importancia a esa curiosidad, ¿cierto?
Boruto (cómicamente horrorizado): ¡¿QUE QUERÍA HACER QUÉ?!
Mitsuki: Ah… sabes mucho, Sarada-chan…
Sarada: Mi madre me contó muchas cosas sobre Orochimaru. Nada bueno, siendo honesta.
Boruto: Agh, ustedes siguen guardándose eso... ¿Quién diablos es tu padre Mitsuki?
Mitsuki: Ya te lo dije, es mejor si lo dejamos así. Como sea, no te enfades conmigo Sarada, solo trato de conversar.
Sarada (suspira): Sí, si, lo siento.
Mitsuki: Un día, le pregunté por qué cambió. Qué fue lo que le hizo abandonar esas inclinaciones tan destructivas. El me respondió que, en parte, fue debido a esos dos genin. Se habían vuelto demasiado poderosos como para que él o alguien pudiese lidiar con ellos. Y el cambio que hizo uno de ellos en su vida y su corazón le llevó a pensar que tal vez había una forma de continuar sus ideales sin necesidad de tener asuntos problemáticos con todos los que le rodeaban.
Boruto: Vaya, tu padre debió der todo un encanto, ¿uh?
Mitsuki: No le disculpo, pero supongo que de cierta forma, no ha cambiado mucho respecto a entonces. A veces me asustaba mucho con ideas muy torcidas… pero ya me he acostumbrado.
Sarada: ¿Y cómo se refería Orochimaru a nuestros padres?
Mitsuki: Pues… a Sasuke lo reconocía como alguien con un potencial ilimitado que lo superó más rápido de lo que jamás hubiese anticipado. Mientras a Nanadaime-sama, pues… no le dio muchas vueltas hasta que notó lo poderoso que se había vuelto. Eran dos grandes amenazas con las que ya no podía tratar.
Sarada: …
Mitsuki: Es por eso que estoy en Konoha. Decidí que quería algo más para mi futuro. Incluso cuando le propuse a mi padre irme a Konoha, ni siquiera trató de objetar. De hecho, me dijo que tal vez eso era lo mejor para mí.
Sarada: ¡¿Dices que vives solo?!
Mitsuki: Pues…sí, he sido autosuficiente desde que tenía 3 años.
Boruto: Aterrador… y yo que me quejaba de mi padre… ¿el tuyo lo es siquiera?
Mitsuki: Jaja, bien, jamás nos hemos visto como padre e hijo en sí, ni siquiera creo que nos parezcamos.
Boruto y Sarada se miraron y luego a su compañero. Piel pálida. Ojos amarillos inquietantes y serenos. Ideas y gustos raros. ¿Qué acaso no se daba cuenta del colosal parecido?
Boruto: Como sea, cada vez sabemos más cosas interesantes sobre los viejos. ¡Estoy decidido a ser mucho más fuerte que todos ellos algún día!
Sarada lo miró. ¿Nada de esto le perturbaba? No, estaba segura de que sí. Sin embargo, dada su personalidad, Boruto no era de los que se amedrentaran con historias del pasado o reflexiones. Él solo enfocaba todo lo que sabía, todo lo que hacía, en sus metas. Sonrió al darse cuenta de eso.
Sarada: Bien, deberíamos descansar. Mañana estaremos ocupados.
Dicho esto, Mitsuki apagó las luces y todos se acostaron en sus respectivas bolsas de dormir. Sin embargo, por largo rato, ninguno pudo pegar un ojo esa noche.

CON SASUKE, KONOHAMARU Y HARUKO

En una habitación cercana a la de los chunin, se daba una charla un tanto más seria… si eso era posible.
Sasuke: Entonces no tienes idea de donde pueden estar.
Haruko: Intenté usar mis habilidades de sensor… pero es como si las estuvieran bloqueando de alguna forma.
Konohamaru: Podríamos usar tu habilidad para encontrarlos, Sasuke.
Sasuke: El transporte entre dimensiones solo es útil si sabes a donde te diriges. A diferencia de Naruto, yo no puedo sentir las emociones de las personas.
Haruko: Es una lástima que no haya podido venir.
Konohamaru: Vamos, vamos, descuida, no te preocupes. Vamos a estar bien. En algún momento deben aparecer.
En eso los tres se volvieron hacia la puerta, alguien llamaba.
¿?: Haruko-sama.
Haruko: ¿Sí? ¿Ocurre algo?
Una mujer anciana entró en la habitación, con semblante intranquilo.
Anciana: Unos shinobi enmascarados han venido buscando a Sasuke Uchiha-sama.
Konohamaru: ¿Eh?
Sasuke: Han de ser los ANBU que Naruto envió.
Haruko: Naruto-sama…
Konohamaru: Vamos.
En la entrada de la torre, los shinobi se encontraron con un grupo de 6 ANBU.
ANBU1: Sasuke, de modo que ya está aquí.
Sasuke: Naruto les envió, ¿cierto?
ANBU1: Nanadaime-sama nos notificó que usted llegaría aquí. No hemos hallado nada sospechoso aún.
Sasuke: Es comprensible. Ayer fuimos atacados, pero los agresores no eran shinobi.
ANBU1: ¡! Lo- lo sentimos de verdad… no consideramos…
Sasuke: Olvídalo. Quiero que se queden cerca de los límites de la aldea, armen un perímetro que esté dentro del alcance de todo el grupo. No quiero que nada salga o entre aquí sin que me entere. Si es sospechoso, inmovilícenlo y notifiquen.
ANBU1: ¡Hai!
Todo el grupo se retiró.
Sasuke: Esto recién comienza.

A LA MAÑANA SIGUIENTE, ENTRE LAS TORRES DE AMEGAKURE

Los chunin se despertaron temprano. No habían dormido mucho, pero no se sentían cansados. Esa era una propiedad que no debía faltar en shinobi como ellos, pero aun así, era algo que no era tan necesario en esa situación. Esa mañana, los chunin tomaron un camino, mientras Sasuke y Konohamaru tomaron otro, todo con el objetivo de cubrir el mayor terreno posible. Pero ya habían pasado muchas horas, y aún no habían hallado nada. A nadie. Ni un alma.
Boruto (pateando una pequeña piedra): Vaya que es aburrido.
Sarada: ¿Puedes ver algo Mitsuki?
Mitsuki: Nada que sirva como un rastro. No de los que nos atacaron ayer.
Boruto: Espera, ¿entonces tienes algo?
Mitsuki: Bueno… puedo detectar rastros casi insignificantes… huellas borradas, algo de sudor…
Boruto: ¡Podría ser algo útil! ¡Vamos, guíanos!
Mitsuki: Calma, esto no es algo que pueda hacer porque sí.
En realidad sí podía. Mitsuki había demostrado tener habilidades shinobi muy por encima del promedio, estando al nivel de sus compañeros Boruto y Sarada, considerados prodigios hijos de genios, y de quienes siempre esperaban muchas cosas. Por sobre todo, Mitsuki había mostrado un gran talento para la detección de rastros, como si de un pequeño forense se tratara, sin equipo, sin herramientas adicionales, Mitsuki podía encontrar una aguja en todos los pajares que quisieras. Y tenía la atención suficiente para no dejar pasar nada por nimio que fuera, y la paciencia suficiente para tomárselo con calma.
Mitsuki: Bien, vamos por acá.

MIENTRAS, OBSERVANDO DE CERCA

Entre unas tuberías, unos hombres con gorras metálicas de ala amplia sobre sus cabezas observaban a los chunin moverse. No vestían como shinobi, pero sus habilidades para ocultarse ciertamente eran las de uno.
Hombre: Gekoro-sama, ¿Qué piensa?
Gekoro: Ya viste la lucha de ayer. Esos chicos estaban ayer con el hombre que tiene el poder de Indra.
Hombre: ¿Qué haremos entonces?
Gekoro: Como habrás observado, ese hombre es demasiado para nosotros. Y además, es el enemigo. Nosotros, los hijos de Asura, no podemos permitir que tomen ventaja usando su poder. Pero tal vez…
Hombre: ¿Se le ocurre algo?
Gekoro: Puede trastarse del enemigo. Pero con un incentivo adecuado, un enemigo así puede convertirse en un arma igual de formidable. Una que esté a nuestro favor.
Hombre: He visto a la chica. Es una uchiha como él.
Gekoro: Eso no es importante. Si logramos someter a esos 3, entonces el hombre con el poder de Indra se volverá sumiso y lo forzaremos a luchar para nosotros contra nuestros enemigos. ¡Por fin podremos unificarlo todo, bajo la voluntad de Asura-sama. Un solo mundo, todos iguales, nadie indispensable y nadie despreciable. Y usaremos el poder del camino incorrecto a nuestro favor, encaminándolo por la senda de la unificación!
Hombre: Entendido. ¿Cómo actuaremos?
Gekoro: Seremos precavidos, Kosugi. Trae contigo a unos 6 hombres más, y encuéntrenme.
Kosugi: Entendido, vaya con cuidado Gekoro-sama.
Una vez acabada la charla, Kosugi se retiró de un salto.
Gekoro: Vamos a comenzar.

CON LOS CHUNIN

Mitsuki: Vamos a ver… ¿será por aquí?
Boruto: Oye, oye. ¿Ya perdiste el rastro?
Mitsuki: No, no lo he hecho. Pero esto es extraño.
Sarada: ¿Qué ocurre?
Mitsuki: El rastro termina aquí, pero… siento como si se dispersara.
Sarada: ¿Cómo así?
Mitsuki: Como lo digo. Va a todos lados. Deben haberlo hecho a propósito para despistar.
Boruto: ¿Puedes resolverlo?
Mitsuki: Puedo. Pero tomará tiempo.
¿?: Tiempo que no tienes.
Los chunin reaccionaron justo cuando un sello explosivo caía amarrado a un kunai cerca de ellos. Los tres reaccionaron lo suficientemente rápido para evitar la explosión.
Boruto: ¡¿Qué fue eso?!
Mitsuki: ¡Por allá!
En eso, los tres vieron aparecer entre la humareda de la explosión a Gekoro, armado y listo para el combate.
Gekoro: Oh, creo que los subestimé un poco. Para ser unos chicos, se saben mover bien.
Mitsuki: ¿Será uno de los que atacó ayer?
Sarada: Ni idea. No recuerdo haberle visto.
Gekoro: Oh, no, yo no tuve nada que ver en el incidente de ayer.
Sarada (pensando): ¿Estuvo ahí?
Boruto: ¿Quién eres y que es lo que quieres aquí?
Gekoro: ¿hm? ¿Qué clase de pregunta es esa? Son ustedes los que están algo lejos de casa, ninjas de Konoha.
Boruto: Eso no responde a mi pregunta, ¿acaso no me oyes?
Gekoro: Soy Gekoro, líder de los hijos de Asura-sama. He venido por ustedes, chicos.
Mitsuki: ¿Por nosotros?
Gekoro: Vengo a incorporarlos a nuestra causa. A seguir el camino de la unificación.
Boruto: ¡Agh, este lugar esta plagado de locos con complejo de poeta!
Gekoro: Cuida tus palabras, chico. Recuerda que hablas con la cabeza de quienes pronto unificarán el mundo.
Boruto: Supongo entonces que buscas pelea. Somos 3 contra 1. ¿Seguro que lo has pensado bien?
Gekoro: Claro que lo pensé bien…
Mientras hablaba, Kosugi y un grupo de hombres armados con grandes shuriken llegó al lugar, rodeando a los chunin.
Gekoro: Después de todo, tengo la ventaja de ser local.
Boruto: Demonios.
Sarada (sacando su kunai): Cálmate. Podemos con esto.
Mitsuki: No bajen la guardia.
Kosugi: ¡Doton! ¡Fukai kiretsu no jutsu!
Tras el sello de manos le siguió un gran golpe en la tierra, que provocó que el suelo se abriera debajo de ellos.
Sarada: ¡Apartense!
Los chicos lograron evitar el derrumbe de rocas, pero tras esto terminaron separados, luchando contra dos cada uno. Gekoro decidió retroceder, con una mirada sospechosa.
Sarada: Demonios… - decidió activar su doujutsu - ¡sharingan!
Los ojos de la chica se tornaron escarlatas con 3 aspas en ellos.
Hombre1: Una uchiha…
Hombre2: Despreocúpate. Son solo sus ojos.
Sarada: ¡Katon!¡Goukakyuu no jutsu!
La chica escupió una gran bola de fuego que impactó muy cerca de los enemigos.
Sarada: ¡Katon! ¡Hosenka no jutsu!
Hombre2: ¡Maldicion!
Hombre 1: ¡Suiton! ¡Mizurappa!
Unas grandes ráfagas de agua impactaron las bolas de fuego de Sarada, eliminando ambas técnicas dejando un muro de vapor.
Sarada: Ah, no, no lo harás. – dio un gran salto sobre la nube de vapor – No vas a atraparme así.
Los dos hombres que buscaban interceptarla entraron a la nube, pero no la encontraron.
Hombre1: ¿Dónde se fue?
No hubo tiempo de reaccionar. Sarada, quien anticipó la posición de sus enemigos, ya les caía encima con su puño cargado de chakra.
Sarada: ¡¡SHANAROOOOOO!!
El golpe dispersó la nube de vapor y mandó a ambos hombres a volar, dejándolos fuera de combate.
Mientras, con Mitsuki, sus enemigos intentaban asestarle un golpe por todos los medios, pero Mitsuki y sus pies ligeros los evadían con relativa facilidad.
Mitsuki: ¿Es todo lo que pueden hacer? Oh, bueno.
El peliceleste dejó de evadir y puso sus manos en un sello secuencial.
Mitsuki: ¡Ninpo! ¡Nan no Kaizō!
Los brazos de Mitsuki se estiraron y persiguieron a sus oponentes que luchaban por evadirlos, pero finalmente, los alcanzó, enroscando sus extremidades en ellos.
Hombre3: ¡Bastardo! ¡Raiton! ¡genzai no mahi!
Mitsuki fue inmediatamente electrocutado por una corriente eléctrica no muy fuerte, pero si dolorosa, haciéndolo caer.
Mitsuki: Guh!!
Hombre4: ¡Lo tenemos!
Boruto: ¡No me jodan, idiotas! – gritaba mientras descendía con una gran técnica preparada.
Hombre4: ¡Oh no!
Boruto: ¡ODAMA RASENGAN!
La técnica impactó a los dos hombres, creando un cráter en el suelo con esos dos lastimados.
Mitsuki: Gracias, Boruto. Veo que has mejorado tu rasengan.
Boruto: Ya ves, ahora no necesito mucho tiempo para hacer uno muy grande. Al menos el viejo tuvo un poco de tiempo de enseñarme a hacerla.
Sarada (llegando): ¡Boruto! ¡Acabemos con ellos!
Boruto: ¡Sí! ¡Mitsuki! ¡Cúbrenos!
Mitsuki: Bien – vio como sus compañeros se alejaban a la carrera, atacando a los enemigos faltantes. - ¡Hone no shoheki!
La túnica de Mitsuki creció, formando un escudo frente a sus compañeros, protegiéndolos de ataques de kunai que les lanzaban.
Sarada: ¡Ahora!
Boruto: ¡Sí!
Sarada saltó y lanzó shurikens hacia sus enemigos, los cuales ellos lograron repeler, no sin que antes notaran una pequeña corriente eléctrica saliendo de ellos. Entonces notaron que estas shuriken salían volando mientras la corriente se desviaba a la bola de chakra que Boruto les lanzaba.
Boruto y Sarada: ¡RAIJIN RASENGAN!
El ataque impactó en Kosugi, pero la energía residual se transmitió en forma de corriente eléctrica con viento cortante, que derribó al otro hombre también. Gekoro dio un salto en dirección desconocida en la confusión, pero no se había retirado. Cuando la nube de polvo se hubo disipado, los chunin notaron que sus oponentes yacían en el suelo, fuera de combate.
Boruto: ¡Ja, eso es!
Mitsuki: Vaya, no sabía que podían hacer eso.
Sarada: Tú te vas todo el tiempo, no entrenas con nosotros, así que no me sorprende.
Mitsuki: Jajaja, lo siento, jaja
Sarada: Como sea, aún necesitamos mejorar esa técnica, Boruto.
Boruto: ¿eh? ¿No es buena?
Sarada: Pero serás...
Boruto: Bueno, bueno, creo que terminamos aquí.
Mitsuki: Esperen.
Boruto y Sarada: ¿?
Mitsuki: ¿Dónde está Gekoro?
Los chicos no tuvieron tiempo de reaccionar siquiera a la pregunta de Mitsuki. A una velocidad endemoniada, Gekoro se acercó a la carrera con sus armas.
Mitsuki: ¡Sarada, cuidado!
Demasiado tarde. Para cuando Sarada volteó, Gekoro ya le había atravezado por el vientre con una gruesa espada.
Sarada: ¡Kuh…!
Boruto: ¡SARADA-CHAN!
Para terminar el trabajo, Gekoro retiró la espada de su víctima con violencia, amplificando el daño y dejando escapar mucha sangre.
Sarada: ¡KUAAAAAGH!!
La uchiha se desplomó escupiendo sangre, solo sostenida por Boruto, que evitó que diera con el suelo. Su sharingan se desactivó.
Boruto: ¡SARADA-CHAN! ¡POR FAVOR, RESISTE! ¡SARADA-CHAN!
Gekoro (retrocediendo de un salto): No pensé que me fueran a dar tantos problemas. – sus compañeros se reincorporaban poco a poco - ¿Qué acaso no fui claro? Dije que se unirían a nuestra causa, y será así aunque tenga que forzarles.
Mitsuki: Maldición, esto es grave…
Kosugi: Ni se molesten en pedir ayuda. He colocado un muro de aire que repele el sonido alrededor de ésta área antes de venir. No hay manera de que nadie fuera de aquí nos escuche.
Boruto (impotente, temblando, mirando a Sarada): Sarada-chan…
En sus brazos, su compañera escupía más sangre y daba gemidos de dolor.
Mitsuki: Está perdiendo mucha sangre. Si no hacemos algo…
Boruto: ¡MALDICIÓN, SARADA, NO HAGAS ESTO! ¡NO NOS DEJES!
La uchiha no parecía escuchar. De pronto, empezó a entrecerrar los ojos, mientras su respiración se hacía más lenta.
Mitsuki: ¡No, no, no!
Boruto (apretando los dientes): ¡Gh…!
Gekoro: Si no quieren terminar como su compañera, será mejor que cedan. Es una lástima que la uchiha haya sido la víctima, pero la unificación requiere ciertos sacrificios.
Boruto (entre dientes): Cierra la puta boca…
Gekoro: ¿?
Mitsuki: ¿Boruto?
Todos notaron que Boruto temblaba cada vez más violentamente. Pero a simple vista se veía que no era terror. Era ira. Rabia pura. Y también veían que empezaba a emanar una gran cantidad de chakra visible de él.
Kosugi: Aun planea pelear.
Gekoro: Sometámoslos de una vez. No perdamos el tiempo.
En eso, Boruto alzó la mirada, y los presentes se estremecieron al ver los ojos de Boruto, rojos como el fuego y con la pupila rasgada, mietras las líneas de sus mejillas se engrosaban y sus dientes y uñas se afilaban.
Gekoro: ¡Que… que esta pasando!
Mitsuki: Esto es… pero es imposible…
Boruto dejó a su compañera al lado de Mitsuki, quien se apresuró a sostenerla, sin apartar la vista del ahora aterrador Boruto.
Boruto: Yo se lo prometí…
Mitsuki: ¿?
El chakra de Boruto comenzó a manifestarse descontrolado y a tornarse del mismo color de sus ojos, mientras la tierra se resquebrajaba a sus pies.
Gekoro: ¡Este poder… ¿de dónde lo sacó?!
Boruto: ¡Me las van a pagar bastardos! ¡LES JURO QUE ME LAS VAN A PAGAR!
El chakra de Boruto comenzó a abrir un cráter bajo de él mientras se arremolinaba.
Boruto: ¡¡GRAAAAAAAAAAAAH!!
El rubio se lanzó a gran velocidad dando un golpe tremendo que Kosugi no pudo evitar, y que lo mandó a volar hacia un muro cercano. El shinobi quedó inconciente mientras un hilo de sangre salía de su frente.
Boruto: ¡YO LE PROMETÍ QUE LA PROTEGERÍA! ¡¡Y LO VOY A HACER AUNQUE NO QUEDE NADA, AUNQUE TENGA QUE MATAR A CADA UNO DE USTEDES, MALDITAS RATAS!!
Hombre3: ¡Es un monstruo, huyan!
No le dio tiempo de escapar. Boruto dio un salto que sus enemigos no pudieron anticipar y alcanzó al hombre, colgándose de el por el cuello y empezando a golpearlo sin piedad tras tirarlo al suelo. Cada golpe abría más la tierra debajo de él.
Mitsuki: Oh, dios…
Sarada: ¡Guh…!
Mitsuki: ¡Uah, Sarada! ¡Gracias al cielo, aun sigues con nosotros! ¡Por favor, resiste!
Sarada volteó a ver la pelea débilmente, viendo a su compañero apalizando con brutalidad a sus oponentes.
Sarada (volviendo a entrecerrar los ojos): Bo… ru…to….

MIENTRAS, EN LA CASA UZUMAKI

En konoha todo estaba tranquilo y Hinata hacía algo de limpieza. Estaba moviendo algunos y limpiaba la kunai que Tenten les regaló el día de su boda, cuando de pronto, en un movimiento, el retrato de la familia se cayó. Hinata, hábilmente, logró atraparlo antes de que cayera al suelo.
Hinata: Oh, vaya, eso estuvo cerca.
En eso, se oyó un ruido de rotura.
Hinata: ¿?
La ojiperla volteó el retrato para asegurarse de que estuviera bien, y se sorprendió al notar que, en el vidrio, la parte en la que estaba Boruto se había resquebrajado.
Hinata: Q... ¿qué?
Un escalofrío corrió por su espalda, haciéndola temblar un poco y llevándose el retrato a su pecho, con un semblante muy preocupado.
Hinata: Boruto… ¿te ha ocurrido algo…?
No hubo respuesta, mientras Hinata apretujaba la foto contra sí en el cuarto semiiluminado.

CON BORUTO, SARADA Y MITSUKI

Gekoro: ¡¿Qué esta pasando aquí?!
Los hombres de Gekoro que quedaban atacaban a boruto con muchísimos jutsu, con todo lo que tenían, pero este se encontraba tan furioso y poderoso que recibía todo sin inmutarse por el daño recibido y aun con algunas shuriken clavadas sobre sí, rasguños, cortes y quemaduras, se lanzaba y golpeaba fuertemente y sin misericordia a sus oponentes.
Gekoro: ¿Qué es esto? ¿Quién es el?
Mitsuki: El es Boruto Uzumaki, chunin de la aldea de Konoha.
Gekoro volteó hacia Mitsuki.
Gekoro: ¡¿Y eso que diablos significa?!
Mitsuki: ¿Qué no lo sabes? El es un uzumaki de Konohagakure. ¿No sabes lo que eso implica?
De pronto Gekoro se congeló. Uzumaki. Había oído ese nombre inumerables veces hace algún tiempo, después de la cuarta guerra mundial shinobi. Un nombre conocido por pertenecer a un ninja heroico, poderoso y cuyo nombre se había vuelto mundialmente conocido.
Gekoro: U…Uzumaki…
Mitsuki: Así es. ¡Él es el hijo del Nanadaime hokage de Konohagakure, el héroe de la guerra y actualmente el shinobi más fuerte del mundo! ¡Naruto Uzumaki!
El jefe de los hijos de Asura se paralizó de horror. El hijo del ninja más conocido y fuerte del mundo estaba ahí mismo, dándoles una paliza a sus hombres, y el acababa de herir fatalmente a su compañera. Para hacerlo peor, había incurrido en su ira y con un aspecto bestial, era perfectamente capaz de matarlos a todos.
Gekoro: No…puede ser…
Mitsuki: Y acabas de hacerlo enojar mucho, Gekoro. Vas a pagar lo que has hecho.
Boruto (golpeando a otro de los hombres de Gekoro): ¡VOY A HACERLOS TRIZAS!
Tras su grito, un fortísimo golpe cayó sobre el enemigo, destrozando el suelo bajo él.

MIENTRAS, EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Naruto (poniéndose de pie de pronto en su oficina): ¡!
Shikamaru: ¿Naruto? ¿Ocurre algo?
Naruto: Bo… Boruto…
Shikamaru: ¿? ¡¿Ha ocurrido algo?! ¿Qué sientes?
Naruto (agarrándose el pecho con fuerza): Esto… no es posible…
Shikamaru: ¡Naruto, ¿Qué está pasando?!
Naruto: ¡Shikamaru! ¡Por favor, hazte cargo de esto por un rato! ¡Necesito encargarme de algo!
El nara vio a su líder y amigo, había pasado mucho tiempo desde que lo vio tan preocupado. Decidió ceder.
Shikamaru: Está… bien. Avisame si necesitas algo.
Naruto asintió y se dirigió a una habitación oculta tras la librería de la oficina. Comenzó a bajar unas escaleras que lo llevaron a una habitación muy oscura, iluminada apenas por un par de minifaroles. El hokage se sentó allí en pose de meditación, mientras llamaba…
Naruto: ¡Kurama! ¡Necesito hablarte!
El rubio se transportó mentalmente a lo profundo de su ser, en el donde se encontró con él hace tiempo liberado Kurama, que estaba sentado esperándolo.
Kurama: ¿Lo has sentido también, Naruto?
Naruto: Que esta pasando Kurama. ¡Por que puedo sentir tu chakra emanando de mi hijo!
Kurama: No lo se. Sabes que mis dos mitades se volvieron a unir, así que soy yo completo, dentro de ti. Esto no debería pasar. A menos…
Naruto: A menos que qué. ¡Dime ya-ttebayo!
Kurama: Calmate. ¿Recuerdas a Ginkaku y Kinkaku?
Naruto: Los hermanos del país del rayo que estuvieron en tu estómago y sobrevivieron allí.
Kurama: Vivieron alimentándose de mi chakra, el cual les dio habilidades de Jinchuuriki cuando escaparon de mí. Incluso lograron despertar varias de mis colas durante la guerra.
Naruto: Lo recuerdo.
Kurama: Puede que sea algo parecido.
Naruto: ¡Pero tu estas dentro de mí! ¡No te hemos transferido a Boruto, ni una parte de ti esta sellada en el!
Kurama: Naruto, tu chakra y el mío son prácticamente uno solo ahora. Estamos enlazados, y si bien cada quien puede usar su chakra independientemente, están en la perfecta capacidad de entremezclar su flujo sin manifestar cambios, estemos luchando o no.
Naruto: ¡Eso significa…!
Kurama: Sí. Puede que al concebir a tu mocoso, parte de mi chakra se haya transferido también a él. Una parte mínima e insignificante, y que ni siquiera debería manifestarse, pero que fue desarrollándose a medida que fue creciendo. Ahora, tiene la cantidad suficiente para manifestar su poder bajo ciertas condiciones. Y puede crecer mucho más, así como con los hermanos esos de la guerra. Además, es muy probable que esto sea lo que suprimió los genes de la princesa hyuga que tiene tu vástago
Naruto: Por eso no tiene el byakugan como su hermana...
Kurama: Sí.
Naruto: Pero él no sabe controlarlo. Eso solo podría pasar si…
Kurama: Si estuviese tan furioso como tu cuando lo manifestabas durante tu niñez.
Naruto: Oh, dios, esto es…
¿?: Y eso que solo es el chakra de Kurama.
Naruto y Kurama voltearon, mientras vieron llegar a las demás bestias con cola.
Naruto: ¡Oah! ¿Todos están aquí?
Gyuki: ¿Qué no recuerdas? Parte del chakra de cada uno está dentro de ti, así que eres como una sala de reuniones humana para nosotros.
Naruto: Es cierto. El viejo Rikudou lo dijo.
Chomei: También hemos sentido el poder de Kurama fuera del cuerpo de Naruto.
Matatabi: ¿Esta todo bien?
Naruto: Es mi hijo. Parece que le transmití parte del chakra de Kurama…
Gyuki: Como te digo, puede que no solo el de Kurama.
SonGoku: Tu chakra está unido al de todos nosotros, puede que parte de cada cual se haya transmitido a él.
Isobu: Si no logra controlarlo, podría ser peligroso, Naruto.
Saiken: ¿No hay nada que podamos hacer?
Shukaku: ¿Qué quieres hacer desde aquí? No es como si pudiésemos comunicarnos con el o algo así.
Kokuo: De hecho, podría funcionar.
Shukaku: ¿eh?
Kokuo: Puede que no sepamos si hay al menos una gota de nuestro chakra en él, pero sí estamos seguros respecto a Kurama.
Matatabi: Kurama, ¿podrías tratar de hablar con él? Si es tu chakra, de seguro puedes transmitir tu mente a el temporalmente.
Kurama: No lo sé. Jamás había ocurrido algo como esto.
Naruto: Por favor, Kurama, inténtalo.
Kurama: Ya voy, ya voy, te he dicho que te calmes. – se puso en posición meditativa y cerro los ojos – vamos a ver…
Naruto: Maldición… ¿Qué demonios está pasando ahí? ¿Qué está haciendo Sasuke?

EN AMEGAKURE, CON SASUKE

Sasuke: Ya ha pasado mucho tiempo. No hay nada por aquí.
Konohamaru: ¿Qué tanto más va a alargarse esto?
Sasuke: Lo que no he podido dejar de notar…
Konohamaru: ¿?
Sasuke: Hay una ligera humareda saliendo a lo lejos, del otro lado de la aldea – ambos fijaron su vista en el lugar – pero no oigo ruidos o conmoción viniendo de ahí.
Konohamaru: Pues no lo sé… me parece sospechoso.
Sasuke: Un minuto… ¿no fueron mi hija y los demás por esa área?
Konohamaru: Así lo creo… ¿crees que estén luchando?
Sasuke: Mejor vayamos a revisar.
Konohamaru: Estoy de acuerdo.
Ambos ninja se dirigieron al lugar a revisar.

CON LOS CHUNIN

El sitio era un verdadero desastre. Boruto ya había derrotado a todos los hombres de Gekoro, y ahora su atención estaba en él. No había perdido para nada su aspecto animal y los ojos rojos le refulgían con odio.
Gekoro (acercándose a Mitsuki y Sarada): ¡No te me acerques! ¡No te me acerques o los mataré ahora mismo!
Mitsuki: ¡Boruto! ¡Aún podemos salvar a Sarada! ¡Vámonos, ahora!
Boruto (formando un rasengan en su mano): No…
Gekoro: ¿?
Boruto (lanzando el rasengan): ¡NO VAS A ESCAPAR, PERRO ASQUEROSO!
El ataque salió disparado como una pelota a gran velocidad, pero disminuia su tamaño. Gekoro se cubrió, pero el ataque se desvaneció antes de tocarlo.
Gekoro: Jaja, al parecer ya no tiene energías… bien… entonces puedo… ¡GUAH!
En ese mismo momento en que Gekoro pensaba, una enorme onda de choque le impactó de lleno y directo en el vientre, desgarrando su ropa en esa área y provocando graves contusiones en su cuerpo, mandándolo a volar. Por supuesto, la fuerza del ataque aumentó el daño con el poder de Kurama.
Gekoro: ¡Kuagh!
El hombre cayó al suelo, sin posibilidad de levantarse. Pero esto no había acabado aun. Gekoro vio con terror al rubio acercándose a el y mirándolo desde arriba.
Boruto: No es castigo suficiente. Te voy a devolver lo que le hiciste a Sarada-chan, ahora mismo.
Gekoro: Basta… basta… ten piedad…
Boruto (apretando el puño): Piedad…
Gekoro: ¿?
Boruto (poniendo su mano en posisión para desgarrar): ¡¿PIEDAD?!
Gekoro (mientras Boruto ya se disponía a atacar): ¡Noo, por favooor!
¿?: ¡ALTO!
Boruto de pronto detuvo su ataque a medio camino. ¿Quién era? Esa voz no era de sus compañeros. Ni de nadie conocido. ¿Estaba oyendo cosas? ¿La rabia lo habia vuelto loco?
Boruto: ¿Quién eres? ¡QUIEN DIABLOS ERES, MUESTRATE!
¿?: Tranquilizate mocoso. No soy tu enemigo.
Boruto: ¡¿Quién ERES, DIMELO?!
Kurama: Mi nombre es Kurama. ¿Sabes quien soy?
De pronto, Boruto se vio en un lugar abierto y sin nada alrededor, solo un suelo que parecía no serlo, y un enorme zorro de nueve colas sentado frente a el.
Boruto: ¡UAAAH! ¡QUE ERES! ¡QUIEN ERES!
Kurama: Tranquilo, mocoso. No voy a dañarte. Vengo a terminar con tu desastre.
Boruto: ¿?
Kurama: ¿Tu padre jamas te hablo de mi?
Boruto: Ah… me hablo de un compañero… que estaba dentro de él desde niño, un biju, una bestia con colas, la de 9… ¡¿Eres tu?!
Kurama: Así es. Tu furia ha despertado la parte de mi poder que reside en ti…
Boruto: Yo… Sarada-chan…
En el mundo real, Boruto se volvió a ver a Sarada y Mitsuki.
Kurama: Ya veo. Eres muy parecido a tu padre la primera vez que despertó mi poder.
Boruto: ¿?
Kurama: Escucha chico. Ahora que sé lo que pasó, puedo ayudarte. Pero necesito que te calmes, y confies en mi.
Boruto: Pero como…
Kurama: Tu padre, al parecer, pasó una cantidad ínfima de mi chakra a ti al concebirte, la que se ha ido desarrollando junto a ti durante estos años.
Boruto: Puedes…
Kurama: ¿?
Boruto: ¡¿Puedes ayudarme a salvar a Sarada-chan?!
Kurama: Sí puedo. Ahora sígueme.
De vuelta en la realidad, Boruto reaccionó y se apartó de Gekoro, que se desplomó por completo. Su aspecto volvió a la normalidad, salvo sus ojos que regresaron al azul de siempre, pero con la pupila aun rasgada.
Mitsuki: Boruto…
Boruto (legando con sus compañeros, muy herido pero sin conciencia de esto): ¿Cómo está Sarada-chan?
Mitsuki: Aún respira, pero no le queda mucho tiempo. Llevemosla con los demás.
Boruto: Kurama, que hago….
Mitsuki (sorprendido): ¿Qué dijo?
Kurama (solo su voz): Pon tu mano sobre la herida.
Boruto obedeció.
Mitsuki (pensando): ¿Qué esta haciendo?
Boruto: ¿Y ahora?
Kurama: Moldea chakra sobre ella. Piensa que estas haciendo un rasengan, pero quita la rotación de la energía y concéntrate en distribuir tu chakra al objetivo, ya no tu mano, sino la herida de la mocosa.
Boruto asintió, y procedió a acumular su chakra en su mano. No se tardó mucho.
Boruto: ¿Qué sigue?
Kurama: Déjamelo a mí.
Sin que Boruto pudiese refutar, Kurama empezó a pasar su chakra al acumulado por Boruto, envonviendo a Sarada y curando velozmente la herida de su vientre.
Sarada: Hmgh…
Mitsuki: ¿La estas curando? ¡Increible! ¿Cuándo lo aprendiste?
Boruto: No… no soy… yo…
Kurama: Hm… esto es grave… lo siento chico, voy a usar tu chakra también, con la cantidad que has desarrollado no basta.
Boruto: ¡Hazlo ya!
Kurama procedió. La herida de Sarada se vió completamente curada segundos después.
Mitsuki: Increible.
Kurama: Es todo chico. Le diré a tu padre que todo está en orden.
Boruto: S-sí…
No se volvió a escuchar la voz del biju. Los dos chunin vieron a su compañera restablecer su respiración normal, pero aun estaba inconciente.
Boruto: Ella…
Mitsuki: Está bien. Hiciste un gran trabajo.
Boruto (cargando a Sarada en brazos, sus ojos y aspecto volvieron por completo a la normalidad): Llevemosla… con Sasuke-shisho…
Mitsuki: Boruto, espera, tu también estas muy herido…
Boruto: No me importa… yo se lo prometí… si algo le llega a pasar a Sarada… Sasuke-shisho no me lo perdonará… Yo no me lo perdonaré…
Mitsuki: Se lo dijiste… aquella vez…
Mitsuki recordó, ese día en el que ya había pasado el incidente con los otsutsuki, mientras los 3 veian la aldea desde los rostros kage…

FLASHBACK

Sarada: Oye, Boruto…
Boruto: hm?
Sarada: Ahora… tu tambien quieres ser hokage?
Boruto: Bueno eso…
Su equipo esperaba su respuesta.
Boruto: Claro que no. Ahora se lo que significa ser alguien como mi padrey mi abuelo. Sarada, ahora que lo comprendo, te voy a apoyar siempre en tu meta de ser hokage.
Sarada: ¡!
Boruto: Yo seré un ninja como Sasuke-shisho, que protege al hokage y la aldea desde las sombras. Así que te prometo que te protegeré, no importa lo que pase.
Mitsuki sonreía, mientras Sarada apartaba la vista, violentamente sonrojada.

FIN DEL FLASHBACK

Mitsuki: Entiendo. Vamos.
Los dos chicos dejaron el campo de batalla, lleno de hombres vivos, pero que ciertamente tardarían mucho en recuperar la conciencia… y mucho más en recuperarse del horror que acababan de vivir. Al menos, la mayoría de ellos.

EN KONOHA, CON NARUTO Y LOS BIJU

Kurama abrió los ojos de pronto.
Naruto: ¡Como esta mi hijo, Kurama! ¿Qué paso?
Kurama: Tu mocoso esta bien, logré comunicarme con él. Su ira estalló debido a que unos enemigos hirieron mortalmente a una compañera suya.
Naruto: ¡No, Sarada!
Kurama: Descuida, lo instruí para usar mi chakra y salvarla. Pero ha terminado muy agotado por eso. Fuera de esto, está bien.
Naruto (suspirando aliviado): Menos mal…
Kurama: Me recuerda mucho a ti, cuando aun eras un niño tonto.
Naruto: Jeje, ¿de verdad?
Naruto recordó ese momento en que estalló por primera vez, cuando creyó que Sasuke había muerto por protegerlo durante la batalla con zabuza y haku, hace tantos años.
Naruto: Maldición…
Gyuki: ¿Qué ocurre, Naruto?
Naruto: Me siento tan patético… pensar que no paso tanto tiempo con mi hijo como para notar lo que puede hacer… lo que puede pasarle…
Kurama: La verdad es que no entiendo bien eso… pero yo… nosotros veíamos al viejo rikudou como nuestro padre.
Naruto: Estoy harto.
Todos: ¿?
Naruto: Puedo ser el hokage de Konoha, pero antes que nada, soy el padre de Boruto. No puedo dejar pasar esto más tiempo. Kurama…
Kurama: Esta bien, yo te ayudaré. No puedes descuidar tus responsabilidades, sea como sea.
Shukaku: Bien, ya que resolvimos esto, nos vamos.
Gyuki: Hasta luego, Naruto.
Naruto: Gracias, chicos.
Los biju desaparecieron dejando a Naruto y a Kurama solos de nuevo.
Kurama: Pensar que me va a tocar ser niñera, maldición…
Naruto: Perdón por las molestias, Kurama.
Kurama: Jeje, si, como sea.
El rubio regresó a la realidad y abrió los ojos con semblante serio.

EN AMEGAKURE

Konohamaru y Sasuke se dirigían al lugar de la humareda, cuando de pronto, notaron algo acercándose.
Konohamaru: Sasuke, eso…
Sasuke: Ya los vi… ¡!
El uchiha logró ver a lo lejos a Boruto, muy herido, cargando a Sarada en brazos, dirigiéndose hacia ellos.
Konohamaru: ¡Boruto, Sarada, Mitsuki!
Sasuke: ¡Vamos!
Los dos grupos se encontraron segundos después de verse.
Sasuke: ¡Sarada!
El uchiha recibió a su hija de los brazos de Boruto, agachándose para sostenerla.
Konohamaru: ¡¿Qué fue lo que ocurrió?!
Mitsuki: Nos emboscaron. Fueron los hijos de Asura. Hirieron muy gravemente a Sarada, pero Boruto logró salvarla…
Sasuke: ¿Boruto? ¿Desde cuándo conoces ninjutsu medico…? ¡Boruto!
El rubio, presa del cansancio, se desplomó inconciente allí mismo, frente a su maestro.
Konohamaru: ¡Boruto!
Sasuke: Está muy malherido… ¿Qué esta pasando Mitsuki?
Mitsuki: Boruto no uso ninjutsu médico, Sasuke. Usó el poder de un tal Kurama…
Sasuke: ¡¿Kurama?!
Mitsuki: Lo hubiese visto, cuando Sarada cayó, Boruto perdió el control, era más fuerte, más rápido y más violento que nunca. Y su apariencia…
Sasuke: Suficiente. Entiendo.
Konohamaru: Debemos llevar a ambos donde Haruko, Sasuke.
Sasuke: Konohamaru, lleva a Boruto. Vámonos.
El grupo partió de vuelta a la torre principal, con Sasuke llevando a su hija y Konohamaru a Boruto. En el camino, Mitsuki les narró todo lo que había ocurrido, sorprendiendo a los dos shinobi. Sasuke no podía creer que Boruto hubiese heredado no solo el chakra de Naruto, sino también el de Kurama. Aunque si pensaba bien las cosas, no era algo tan loco.
Konohamaru: Rayos, si Naruto nii-chan estuviera aquí, me mataría.
Sasuke: Naruto conoce mejor que nadie los riesgos de una misión para shinobi más allá del nivel genin. Si se las confiamos a nuestros hijos, es porque creemos en su capacidad para salir airosos de estas.
Konohamaru: Pero aun así…
Sasuke (mirando a su hija): Sí… lo sé.

EN LA CASA UZUMAKI, EN KONOHA

El timbre de la casa sonó y Hinata fue a abrir. Ella esperaba a su hija, pero se sorprendió al ver a su esposo en el umbral, con aire muy serio.
Hinata: Naruto…
Naruto: Hinata… a juzgar por tu expresión… debes haber sentido lo mismo que yo.
Hinata se arrojó a abrazar a su marido, muy preocupada. Naruto le correspondió el abrazo buscando sosegarla.
Hinata: Boruto, el…
Naruto: Lo sé. Mi poder me permite sentir lo que ocurre, pero… tu, como su madre, tienes tu manera de percibirlo incluso mejor que yo. No te preocupes, ya todo está bien. Verás que Boruto regresará con bien a casa.
Hinata: Gracias, Naruto… yo no sé qué haría, si algo le pasa…
Naruto: Te pido perdón por eso.
Hinata: ¿?
Naruto: Estoy seguro de que jamás me demuestras lo sola que te sientes cuando no estoy aquí, en casa… y nuestros hijos…
Hinata: No digas eso querido, es cierto que vienes muy tarde y a veces los chicos no te ven… pero yo siempre puedo verte… además, es tu trabajo…
Naruto: Lo sé. Pero no voy a aceptar esto por más tiempo. Hinata…
Hinata (mientras veía a Naruto tomar sus manos): ¿Naruto?
Naruto: Yo voy a encargarme personalmente de Boruto. Voy a buscar el modo, aunque acabe con mis fuerzas… voy a compensar con él todo el tiempo que he perdido… para hacerlo más fuerte. Porque…
Hinata: ¡!
Naruto (con una sonrisa determinada en su rostro): Yo también quiero que nos supere.
Hinata (con una gran sonrisa): Y yo estaré allí con ustedes.
Naruto: Sí.
Hinata: Pero que pasará…
Naruto: No te preocupes. No voy a descuidar mi responsabilidad con la aldea. Shikamaru ha accedido a darme una mano. Después de todo, si yo me ausentase, no hay nadie más a quien yo dejaría a cargo. De todos modos, usaré clones para no dejarle toda esa carga.
Hinata: Ya veo. Eso es bueno.
¿?: ¡Oh, ya estás aquí temprano de nuevo!
Los esposos voltearon al ver llegar a su hija, que se apresuró a recibir a su padre.
Himawari: ¿Paso algo, papa?
Naruto: Bueno…
Hinata: Está bien, querido, después de todo, lo va a saber de Boruto.
Naruto: Jaja, supongo que tienes razón.
Himawari: ¿hm? ¿de qué hablan?
Naruto: Vengan. Vamos a contarte Himawari.
Los tres entraron a casa, bajo las últimas luces de la tarde, que daba paso al anochecer.

EN AMEGAKURE

Sarada despertó sobresaltada de pronto, pero se vió en una habitación iluminada, acompañada de su padre.
Sarada: Papá…
Sasuke: ¿Te encuentras bien?
Sarada (viendo su vientre): No lo entiendo… yo…
Sasuke: Está bien, ya has sido curada. Mitsuki nos contó lo que pasó.
Sarada (incorporándose): Lo…lo que pasó…
Sasuke: Estaba preocupado. Mitsuki nos dijo que casi mueres en esa lucha.
Sarada: Recuerdo que ese sujeto Gekoro… atravezó mi vientre con su arma… no debí bajar la guardia, fui una tonta…
Sasuke: Es cierto…
La chica bajó la cabeza ante la honestidad tan brutal de su padre.
Sasuke: Pero no fuiste solo tú. Todos ustedes bajaron la guardia. Un error que no deben volver a repetir… - puso su mano en la mejilla de su hija, para sorpresa y rubor de esta – a tu madre y a mi nos importas mucho… no nos quites eso, ¿de acuerdo?
Sarda: Lo prometo, lo siento papá…
Sasuke: En realidad es en parte mi culpa. Como mi hija y uchiha que eres, yo debería ocupar más tiempo en enseñarte. Has estado desarrollándote prácticamente por ti misma y por tu madre todo el tiempo… pero voy a cambiar eso.
Sarada: ¡No puedes papá! ¡Tu eres el maestro de Boruto…!
En ese preciso momento, las imágenes borrosas de Boruto descontrolado de furia que pudo alcanzar a ver vinieron a su mente como balas.
Sarada: ¡Boruto! ¡¿Dónde esta Boruto?!
Sasuke: Cálmate. Está descansando en la otra habitación.
Sarada: ¿Qué?
Sasuke: Él fue quien te trajo hasta mí antes de colapsar. Llegó cargándote, pero había agotado prácticamente todo su chakra, y ni bien te entregó a mi… cayó inconciente. Fue él quien derrotó a los enemigos que los atacaron y quien te salvó de la muerte.
Sarada: No puede ser… ¿Cómo?
Sasuke: Te lo explicaré luego. Ahora debes descansar…
Sarada: ¡¿Dónde está?! ¡Quiero verlo!
Sasuke (suspira): Bien. Ve a la habitación de la derecha. Mitsuki y Konohamaru están con el.
Su hija no le dio tiempo de continuar, ya que salió corriendo del lugar.
Sasuke: Ese chico… se parece tanto a ese tonto…

EN LA HABITACIÓN DE BORUTO

Sarada (abriendo la puerta con prisa): ¡Boruto!
La chica encontró a Mitsuki y a su capitán cuidando de él, que yacía inconsciente y lleno de parches, y algunos vendajes.
Konohamaru: Sarada… ya despertaste.
Mitsuki: Que bueno que estas bien.
Sarada: El… ¿esta bien?
Konohamaru: Solo necesita descanso. Un laaaargo rato de descanso, teniendo en cuenta todo el chakra que perdió.
Sarada apretó su puño contra sí. Mitsuki notó lo que pasaba.
Mitsuki: Konohamaru-sensei, necesito hablar con usted y Sasuke. Sarada, ¿podrias cuidar de Boruto?
Sarada: Lo haré.
Mitsuki (parándose) Bien, vamos, sensei.
Konohamaru: Bien, te lo encargo, Sarada-chan.
Sarada (mientras los shinobi dejaban la habitación): Sí…
Los dos dejaron a Sarada, que permanecía seria, y cerraron la puerta. La uchiha miró a su compañero inconsciente y se acercó a él, sentándose sobre sus rodillas.
Sarada (mirando a su compañero): Tú… me lo prometiste…
La chica recordó ese momento, hace tres años y medio, cuando Boruto le dijo que la protegería.
Sarada (acercándose y poniendo la cabeza de su compañero en su falda): Me lo prometiste esa vez, ¿verdad? – la voz de la chica se tornaba llorosa, mientras las lágrimas ya empezaban a salir de sus ojos – lo siento… ¡de verdad que lo siento!¡No puedo llamarme a mi misma tu rival!
Las lágrimas de la uchiha caían sobre Boruto, escurriéndose y mojando los vendajes.
Sarada: Lo siento por ser tan débil… soy tan débil que tuviste que terminar así para salvarme… lo siento mucho…
Mitsuki, con rostro triste, oía desde afuera, sin dejar que Konohamaru se acerque, provocando que este empiece a quejarse de no poder oir nada.
Sarada (agachando su rostro acercándolo un poco hacia Boruto, aún entre lágrimas): Gracias por haberme salvado… tu… de verdad que cumples tus promesas… ahora… yo…
Tomó la mano de su compañero con fuerza.
Sarada: Te prometo entrenar mucho… me haré más fuerte para poder protegerte también… Porque no solo soy tu rival, también soy tu compañera, y tu amiga, y también…
No pudo decir nada más. Sólo continuó llorando por unos minutos más, hasta desahogarse. Cuando terminó, volvió a acomodar a Boruto en su bolsa de dormir y cambió los vendajes que sus lágrimas mojaron. Luego se sentó cerca de él, pensativa, pero tras su llanto y el estrés de ver a su compañero en ese estado, volvió a quedarse dormida.
Esa noche, Boruto no despertó, y ambos se quedaron dormidos donde estaban. En la mente de Sarada muchos pensamientos se entrelazaban, en torno a su compañero. Se sentía muy triste y muy feliz a la vez, no sabía explicarlo. Pero en su corazón, ella sabía lo que realmente tenía que hacer. Sólo que no estaba segura de cómo empezar. ¿Lo lograría? ¿Conseguiría hacer aquello que necesitaba con tantas ganas? No lo sabía. Pero ya era hora de poner esfuerzo en ello. De una vez, y fuera cual fuere el resultado, no deseaba tener arrepentimientos. Por Boruto y por ella misma. Su corazón y su mente ya estaban encaminados.

Continuará…

RESUMEN DEL SIGUIENTE CAPITULO

Konohmaru: ¡Boruto no ha despertado! ¿Por qué?
Sasuke: Kakashi me contó una vez que cuando Naruto no sabía controlar el poder de Kurama, terminaba tan exhausto que tardaba un día o más para recuperarse.
Konohamaru: Uh... ¿de veras?
Boruto: ¡Ya desperté! ¡ya desperté!
Mitsuki: Oh, buenos días.
Boruto: ¡Espera, ¿Dónde esta Sarada-chan?! ¡¿Ella esta bien?!
Mitsuki: ¿No recuerdas nada?
Boruto: Recuerdo lo que pasó, pero jamás supe si…
Mitsuki: Ella esta bien, calma.
Sarada: ¿Boruto? ¿despertaste?
Boruto: ¡Oah, Sarada-chan! ¿estas bien?
Sarada: Boruto… yo….
Boruto: ¿Eh…?
Sarada: En el próximo capítulo: Lo que significas para mí; un torrente de sentimientos sinceros.
Boruto: Sarada… ¿por qué me miras así?

FIN RESUMEN

FIN DEL CAPITULO 4

Y bueno, así acaba el capitulo, algo largo creo yo. Espero me disculpen, no pude resistirme a darle el nombre a la tecnica equipo de boruto y sarada, el mismo que tiene en el juego de ultimate ninja storm 4 que va a salir, y aunque no la hemos visto, tengo cierta idea de como va... Ojalá les haya gustado, como les digo, conmigo es hasta el próximo fin de semana. Nos vemos!!!!!

Editado por rasenchidori: 23.11.15 a las 10:59
Viejo rasenchidori dijo: 04.10.15
CAPITULO 5: LO QUE SIGNIFICAS PARA MI. UN TORRENTE DE SENTIMIENTOS SINCEROS

Sarada abrió sus ojos entrecerrándolos con cierto sopor momentáneo. La luz no era demasiado fuerte, pero aun así, con solo dar un vistazo alrededor se dio cuenta de que se había despertado muy temprano. Procedió a examinar sus alrededores, pero encontró la habitación totalmente vacía, a excepción de Boruto, quien no parecía haberse movido en toda la noche.
Sarada: ¿Boruto?
No obtuvo respuesta.
Sarada: Oh, dios… ¿el daño que recibió fue tan grave?
La puerta se abrió en ese mismo instante, ingresando el resto del equipo.
Mitsuki: Buenos días, Sarada. No pensamos que te hallaríamos despierta.
Sarada: Ya dormí lo suficiente. Pero…
Konohamaru: No es posible… ¿Aun no se despierta Boruto? ¿Creen que le haya ocurrido algo más…?
Sasuke: Despreocúpense.
Todos: ¿?
Sasuke: Kakashi ya me ha hablado de esto antes. Cuando éramos más jóvenes, antes de la muerte del tercer hokage, Naruto activaba el poder de Kurama por medio de la rabia… y cuando era herido o extenuado tras usarlo, tardaba muchísimo en recuperarse. Poco a poco el tiempo fue disminuyendo hasta que eventualmente dejó de requerirlo.
Konohamaru: Ya… veo…
Sasuke: El estará bien si descansa. Sin embargo…
Sarada: ¿Qué ocurre, papá?
Sasuke: Deberíamos llevarlo de vuelta a konoha. La misión oficial aquí ha concluido, y aunque aun quedan asuntos por resolver, me parece que no debemos apresurarnos.
Mitsuki: ¿De que hablas?
Konohamaru: Pues… las dos sectas enemigas se han dado cuenta de que Haruko tiene aliados peligrosos para ellos. No se arriesgarían a volver a atacar, no por el momento.
Sasuke: Así es. Además, me gustaría que Boruto sea revisado por Sakura y Shizune, por si acaso. Volveremos a la aldea.
Mitsuki: ¿Cuándo saldremos?
Sasuke: Ahora mismo – el uchiha salió por la puerta dejándola semi-abierta tras de sí – los espero abajo.
El pelinegro salió de la habitación dejando a todos en silencio.
Konohamaru: Supongo que tendré que llevar a Boruto.
Mitsuki: ¿Puedes moverte bien, Sarada?
Sarada (mirando a Boruto): Estoy bien… no voy a retrasarlos.
Konohamaru: De acuerdo, será mejor que hablemos con Haruko y nos vayamos.
El capitán del equipo 7 cargó en la espalda a Boruto y salió por la puerta, Sarada se prestaba a seguirlo, pero fue detenida por Mitsuki.
Mitsuki: Sarada.
Sarada: ¿Qué ocurre, Mitsuki?
Mitsuki: No te sientas mal por lo que pasó. Boruto se enfadaría mucho si se enterase que te culpas por su estado.
Sarada ni siquiera trató de refutar esta vez. Se sentía muy extraña, era como si estuviera perdida en sus pensamientos, y lo estaba, en efecto. Su cabeza era un caos total, así que solo respondió mecánicamente.
Sarada: Sí, claro…
La chica salió de la habitación y Mitsuki la siguió, cerrando la puerta.

EN LA ENTRADA DE LA TORRE PRINCIPAL

Haruko: Ya veo, lo entiendo Sasuke-sama. Gracias por toda su ayuda.
Sasuke: No malentiendas.
Haruko: ¿?
Sasuke: Esta misión ha terminado, sin embargo hay mucho por hacer si esto sigue. No sabemos si los enemigos tienen conocimiento de nuestros movimientos, así que será mejor que juntes todos los shinobi que tengas y los reúnas aquí. Yo dejaré a los ANBU de Konoha en las afueras, para estar al tanto.
Haruko: Entendido. Se lo agradezco – puso rostro melancólico de pronto – espero verle de nuevo pronto.
Sasuke: Presiento que así será, al menos hasta que todo esto se termine.
Konohamaru: Ah bien, deberíamos irnos ya.
Sasuke: Por cierto, Haruko.
Haruko: Ah… ¿si…?
Sasuke: Te recomiendo que mantengas activada tu habilidad de repulsión. Podría ayudarte a mantener a raya los ataques.
Haruko: Me esforzaré, Sasuke-sama.
Sasuke: Andando.
El equipo 7 se fue, nuevamente dirigido por Sasuke, internándose en los bosques aledaños. Los ANBU, mientras los veían partir, crearon una barrera de sellos explosivos a orden de Sasuke, pero se mantendrían en los alrededores.

EN KONOHA, EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Shikamaru: De modo que así están las cosas, ¿uh?
Naruto: De verdad que te agradezco que hagas esto.
Shikamaru: Ah, ni lo menciones. Temari no está muy feliz con esto. Pero estoy seguro que en el fondo lo comprende.
Naruto: No te preocupes, me disculparé con ella por ti.
Shikamaru: ¿Disculparte? ¿Qué no la conoces?
Naruto: Jajajaja.
Shikamaru: En fin, supongo que se irá acostumbrando.
Naruto: Tranquilo, te prometo que es solo temporal. ¿Shikadai no dijo nada sobre eso?
Shikamaru: ¿Shikadai? ¿Es broma, no? ¿Por qué opinaría algo?
Naruto: Sí, me lo imagino diciendo cosas como “no me vengas con esos asuntos tan molestos”, o algo así.
Shikamaru: ¿Qué insinúas?
Naruto: ¿Se parece a su padre o no?
Shikamaru: Mira quien lo dice.
Naruto: Jaja, si…
El hokage se quedó pensativo por unos segundos.
Shikamaru: ¿Te sientes bien?
Naruto: Me pregunto… si el estará bien…
Shikamaru: No te preocupes por eso, es tu hijo, y ha sobrevivido un encuentro con un Otsutsuki, una misión no debería ser problema para él.
Naruto: Sea como sea… creo que está listo para lo que pienso hacer.
Shikamaru: Oh… estas más serio que de costumbre. ¿Seguro que lo soportará?
Naruto: Tú lo has dicho, ¿no? – el rubio volteó a ver al Nara – es mi hijo.
Shikamaru sonrió.
Naruto: Como sea, te dejaré las listas para los exámenes finales de la academia. Boruto no es el único que dará un gran paso estos días.
Shikamaru: Ah, claro, lo sé.
Los dos compañeros continuaron con el trabajo. Si bien Naruto iba a alterar mucho su itinerario, no estaba dispuesto a dejar que Shikamaru hiciese todo el trabajo por él, aunque claro, tal vez hubiese momentos en que no llegaría a la oficina, después de todo, un entrenamiento como el que Naruto tenía planeado era impredecible, y Shikamaru lo sabía. Se acercaban días problemáticos, pero Shikamaru ya no era un chico tedioso, o mejor dicho, lo era, pero había madurado lo suficiente para soportar de pie. El hokage había elegido al mejor consejero posible.

EN EL BOSQUE, DE CAMINO A KONOHA

Habían pasado varias horas desde que el equipo había salido de Amegakure, pero debido a que ya no tenían a Haruko limitándolos, podían ir a una velocidad decente, tanto así, que si se apresuraban un poco más, llegarían a la mañana siguiente. Mitsuki se mantenía al pendiente de su compañera, que se encontraba mirando de cuando en cuando la espalda de su capitán, con el rubio sujeto a ella. La notaba muy extraña, parecía ida. Sin embargo, no preguntaba debido a que no deseaba incomodarla. Pero si podía distraerla un poco con algo relevante.
Mitsuki: Disculpe Sasuke, ¿tenemos la información suficiente para el Hokage?
Sarada, tal como Mitsuki lo planeó, se mostró muy interesada en la conversación que acababa de iniciar.
Sasuke: Sí, pero no creo que la vaya a usar aún. Después de todo, la misión oficial ha sido exitosa, y Amegakure sigue estando fuera de nuestra jurisdicción, por más que nos hayan pedido ayuda. Las demás aldeas podrían tomarlo como algo afrentoso por su parte si se precipita.
Konohamaru: Pero creí que los Kage se llevaban bien…
Sasuke: Eso tal vez a nivel personal, pero estamos hablando de líderes de aldea, su buena relación solo se debe a que logramos la paz entre todas… y toda buena relación se mantiene a través del respeto. Naruto no puede actuar como si Amegakure estuviera bajo su control.
Konohamaru: Ya entiendo. Necesitamos algo de tiempo.
Sasuke: Sí.
Sarada: Papá…
Sasuke: Que ocurre.
Sarada: ¿Si el séptimo hubiese venido con nosotros… habríamos solucionado esto ya?
Sasuke: No tengo manera de saberlo. Parece que originalmente esperaban a la transmigración de Asura, así que mi presencia los sorprendió.
Sarada: …
Sasuke: Pero también puede que Naruto no hubiera solucionado nada, ya has visto cómo se comportan esas dos sectas.
Sarada: Así que es eso.
El grupo continuó avanzando, de árbol en árbol. Al menos, Mitsuki vió que su plan, aunque a medias, había resultado. Por más que pareciera que solo prestaba atención a aquello que era de su interés, realmente se preocupaba por sus compañeros. El problema era que, siempre con esa sonrisa, solía ser malinterpretado. Pero eso no era importante ahora. La pregunta que ahora venía a su mente era ¿Qué seguía? Volverían a Konoha, reportarían los resultados de la misión y… claro, también estaba el asunto de Boruto.

A LA MAÑANA SIGUIENTE, EN KONOHA

Los guardias de la entrada vieron al grupo llegar, y se sorprendieron bastante de ver a Boruto inconsciente, con la ropa llena de cortes y a él llena de vendajes.
Chunin guardia: Espera, ese es…
Sasuke: Esta bien. Solo está descansando. Vamos a dar el informe al Hokage.
Chunin guardia 2: ¿Y qué haremos respecto a Boruto…?
Konohamaru: Llévenlo al centro médico y avisen a Sakura o Shizune, alguna de ellas le atenderá.
Chunin guardia: Entendido.
Konohamaru pasó al inconsciente Boruto a uno de los chunin, quienes desaparecieron con él.
Mitsuki: Iré a acompañarlos, me quedaré con Boruto hasta que despierte, ya no debe tardar.
Sasuke: Como quieras – se comenzó a alejar, camino a la oficina de Naruto – Konohamaru, vamos.
Mitsuki: ¿Me acompañas, Sarada?
Sarada: Sí… vamos.
Los dos chunin comenzaron a caminar hacia el centro de atención médica de la aldea. Sin embargo, de camino, se encontraron pasando por la casa de la familia Uzumaki.
Sarada: Mitsuki.
Mitsuki: Si, ¿Qué ocurre?
Sarada (mirando la casa): Voy… a quedarme aquí.
Mitsuki (volviéndose a mirar la casa): Entiendo. Me adelantaré entonces.
Sarada: Sí.
El chico se alejó del lugar, dejando a Sarada sola, frente a la puerta de la casa.

EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Naruto: Entonces eso fue lo que pasó.
Sasuke: Puedes culparme si quieres. Pero Boruto hizo su elección. Y realmente me alegra que lo haya hecho.
Naruto (suspira): Supongo que sí… Kurama ya me había advertido que Boruto terminaría en extremo agotado.
Shikamaru: Ah, vaya, esto se nos está saliendo de control…
Naruto: No, no lo veas así Shikamaru. Ya verás que lo resolveremos.
Shikamaru: Eres tan optimista…
Konohamaru: Naruto nii-chan… lo siento mucho, yo soy el capitán del equipo 7, debí…
Naruto: Konohamaru. Las misiones tienen sus riesgos, eso es algo que todos nosotros sabemos muy bien. No tienes que sentirte culpable por esto. Ninguno de los dos.
Shikamaru (pensando, mirando a Naruto): Realmente está actuando como hokage, su rostro no podría estar más preocupado de lo que se ve…
Sasuke: En cuanto a la misión…
Naruto: Sí, ya que lo mencionas… creo que esos grupos resultaron ser excesivamente hostiles. Tenemos que prepararnos.
Konohamaru: De modo que Sasuke tenía razón. Aún no hemos terminado.
Sasuke: ¿Qué es lo que haremos?
Naruto (Mirando a Sasuke): Tu y yo sabemos lo que tenemos que hacer, al menos por ahora ¿o no?
Sasuke: Ya veo.
Shikamaru: Ah, estos dos comunicándose en su lenguaje otra vez…

EN LA CASA UZUMAKI
La joven uchiha se quedó de pie frente a la casa por un par de minutos. Hasta que se armó de valor, y tras respirar hondo, se acercó a la puerta y tocó el timbre.
Hinata (abriendo la puerta): ¿Si, quien…? ¡¿Sarada?! ¿Ya regresaron?
Sakura (saliendo de la casa junto a Hinata): Hola, Sarada, ¿Cómo les fue?
Sarada: Ho…hola…
Sakura: Hija, ¿Qué tienes? ¿Ocurre algo?
Hinata: ¿Boruto está bien? ¿Dónde están los otros…?
Sarada: ¿Puedo pasar?
La hyuga dejó entrar a la chica, detrás de la cual ingresó la pelirrosa. Sakura se preocupó mucho, su hija no parecía ella misma, estaba muy desalentada. Hinata le dio un asiento para que se sentara.
Sarada: Antes que nada… Hinata, Boruto se encuentra bien…
Hinata: Ah…. Qué alivio…
Sarada: Pero Konohamaru-sensei lo ha llevado al centro médico, ya que mi madre está aquí, supongo que lo dejarán con Shizune-san.
Hinata: ¡! Pero...¡dijiste que estaba bien…!
Sarada: Mi papá quiere que lo revisen, en apariencia solo está muy agotado, pero no ha despertado… después de la lucha que tuvimos en Amegakure… después de….
Las madres miraron a Sarada sorprendidas. No podía terminar la frase y se encontraba abrazándose a sí misma, frotando sus brazos con sus manos cruzadas, como si estuviese congelándose.
Sakura: Después de que Sarada….
Sarada: Después de salvarme. Uno de los enemigos me atacó por sorpresa… por poco muero.
Sakura (tomando las manos de su hija): ¡¿Y tú estás bien?! ¡¿Qué te hicieron?!
Sarada: Terminé gravemente herida… pero papá dijo que Boruto me salvó, gastando casi todo su chakra en el proceso. Aún no lo entiendo bien…
Sakura: Sarada…
Sarada: No recuerdo lo que pasó… pero recuerdo haber visto vagamente a Boruto… peleando… gritando… tan violentamente… parecía arder…
Hinata: Que… ¿Kurama…?
Sakura: Imposible…
Sarada: Hinata, por favor discúlpeme… de no haber sido por mí… Boruto no estaría así… ¡!
Madre e hija se sorprendieron. Hinata había perdido su semblante preocupado, y había adoptado una cálida sonrisa comprensiva.
Hinata: Está bien. No tienes que disculparte conmigo.
Sarada: Pero…
Hinata: Boruto se parece mucho a su padre. Está dispuesto a todo para salvar a quienes son cercanos a él, sin importarle nada más, y yo no podría estar más orgullosa. No deberías sentirte mal.
Sarada sólo devolvió una sonrisa débil, pero tranquila.
Sakura: Bien, si han sido así las cosas, lo mejor será que yo lo revise personalmente. Déjamelo a mí, Hinata.
Hinata: Sí. Muchas gracias. Lo dejo en tus manos.
Sakura (saliendo de la casa): Bueno, me voy entonces. ¡Ya no te preocupes Sarada!
Dicho esto, cerró la puerta, dejando a Sarada mirando hacia allí.
Hinata: ¿No la quieres acompañar?
Sarada: Discúlpeme Hinata-san… pero yo… aun no tengo el valor de verlo…
La hyuga se quedó mirando a la chica por un momento. Poco a poco, comenzó a asociar las ideas, fuera como fuere, ambas eran mujeres, y ella había sido una chica confundida también, así que comprendía como se sentía.
Hinata: Sarada.
Sarada (sorprendida): ¡Ah..¿Si?!
Hinata: ¿Por qué no vas a hablar con mi esposo?
Sarada: ¡¿Con Nanadaime-sama?! ¡De ninguna manera, no podría, yo debería…!
Hinata: Hey, hey, tranquila. Naruto no te va a morder.
Sarada: Ya lo sé, es solo… ¿Por qué me dice esto?
Hinata: Bueno… aun con todo lo que te hemos dicho, pareces muy confusa, hay algo que quieres sacar de tu pecho y no sabes como. Pero Naruto siempre ha sabido hacernos sentir más tranquilos a todos, incluso en los momentos más difíciles. Tal vez necesites hablar de lo que sientes con él.
Sarada: Está bien… gracias Hinata-san.
La uchiha salió del hogar Uzumaki, mientras Hinata se despedía amistosamente de ella.
Hinata (mientras veía alejarse a Sarada): No… gracias a ti, Sarada.
La ojiperla cerró la puerta. Sus preocupaciones se habían disipado, y en su lugar, una cálida sensación la embargaba. Su hijo estaba bien, solo debía reposar. Y ahora estaba en las manos de Sakura, la mejor en lo que hacía. Pensando bien las cosas, era incluso… gracioso. Sentía que no debía serlo, pero tal vez la ironía de la situación lo hacía ver de ese modo. Ya se daba una idea de lo que estaba por venir, solo deseaba, desde el fondo de su corazón, que “ESA” parte de Boruto no la hubiese heredado de su padre. Sería muy complicado si fuese así.

EN EL CENTRO MEDICO

Shizune: ¿Cómo lo ves, Sakura?
Sakura (examinando a Boruto): Fuera de las heridas superficiales que tiene, todo está perfectamente. Pero sus niveles de fatiga parecen haber descendido mucho. No debe faltar tanto antes de que despierte.
Mitsuki: ¿Puedo aguardar aquí?
Sakura: Pues… no veo por qué no…
Mitsuki: ¿Qué pasa?
Sakura: Pues… ahm…
Shizune (llevándose a Sakura): No es nada, no es nada. ¡Vamos, Sakura, hay otras cosas que ver!
Sakura: ¡Ah... sí, te lo encargo Mitsuki!
El chico solo levantó un pulgar y cuando las mujeres se fueron, se sentó al lado y comenzó a jugar con su kunai haciéndolo girar. Unas pequeñas aves se posaron en la ventana, robándose toda la atención de Mitsuki. Vaya guardián que resultó ser. Bueno, no es que hubiese mucho que vigilar, en realidad. Boruto, ya desde muchas horas antes, había comenzado a roncar.

EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Naruto se encontraba revisando unos papeles junto a Shikamaru, ya se habían formado unas 5 pilas de documentos, por lo que ya estaban por terminar. Un par de clones de Naruto se encontraban buscando en el librero. Alguien comenzó a tocar la puerta.
Naruto: Adelante.
Una joven chica de ojos azabache abrió tímidamente la puerta delante de sí.
Shikamaru: ¿Sarada? ¿Por qué estas aquí?
Naruto la miró con rostro pensativo.
Sarada: Ahm, bueno… es que yo…
Shikamaru: Cielos, Sarada, habla ya. ¿acabas de volver de la misión, verdad? ¿necesitas algo?
Naruto: Shikamaru. Déjanos.
Shikamaru: ¿?
Naruto: Por favor.
Shikamaru (suspirando): Bah, bien, entiendo. No te tardes demasiado, ¿quieres?
Naruto: Descuida, ni lo sentirás.
El nara salió de la oficina mirando con curiosidad a la joven uchiha, y cerrando la puerta tras de sí.
Naruto: Bien. ¿Necesitas hablar de algo? ¿Te sientes bien?
Sarada: Pe-¿pero cómo…?
Naruto: Jeje, tengo cierta habilidad para saber estas cosas. Dime, qué te esta molestando.
Sarada: De verdad, lo siento, Hinata-san me dijo que debería venir, pero debo estar quitándole tiempo…
Naruto: Sarada. ¿Por qué no respiras hondo?
Sarada: ¿?
Naruto: Estás tan nerviosa que empiezas a divagar. Respira.
La chica obedeció, aspiró una gran bocanada de aire y la soltó con suavidad. Vaya, se sentía muchísimo mejor.
Naruto: ¿Bien? ¿Todo en orden?
Sarada: Nanadaime-sama… es Boruto, el…
Naruto: Ya sé lo que pasó. De hecho, puede que lo sepa mucho mejor que tú misma.
Sarada: ¡!
Naruto: Hay asuntos algo complicados en todo esto, sobre todo con la inesperada intervención del chakra de Kurama.
Sarada: He estado oyendo ese nombre una y otra vez. ¿Es uno de esos llamados Biju, Nanadaime-sama?
Naruto: Jeje, tu sí que prestabas atención en clases, jaja. Así es. Kurama es el zorro de las nueve colas, que estaba sellado en mí, y aunque sigue dentro, se ha vuelto más un compañero que una bestia enjaulada, de hecho, ya ni siquiera está encerrado, no es necesario.
Sarada: Ya veo...
Naruto: Pero me estoy desviando del tema. Boruto usó su poder para vencer a sus enemigos y después salvarte. ¿estoy en lo correcto?
Sarada: …
Naruto: Veo que no me equivoco. Si es así, ¿Por qué estás tan molesta?
Sarada: Nanadaime-sama, es que yo… me siento tan… frustrada… y a la vez…
Esta vez, Naruto sintió algo diferente. Sarada no estaba enfadada, o mejor dicho, lo estaba, pero no por las razones que él pensaba. Ahora lo comprendía. Pero de todas formas, quería que ella pudiera expresarse.
Naruto: Sarada, no tienes que reprimirte conmigo. Dime lo que tengas ahí dentro. Sin importar lo que sea. Yo te comprenderé.
Sarada: Me siento muy mal, Nanadaime-sama. Boruto terminó así por mi culpa, y yo…
Naruto: ¿?
Sarada: ¡Yo quiero ser capaz de protegerlo también! ¡Yo soy su compañera, me siento tan inútil, tan frustrada por no haber podido evitar todo esto! ¡¿Cómo se supone que me vea como su rival si tiene que estar protegiéndome todo el tiempo?! ¡Aun si me lo prometió, aun si me dijo que siempre me protegería, esto no es correcto!
Naruto se sorprendió. Desconocía totalmente que Boruto hubiera prometido algo así a Sarada. Claro, no es que anduviera siempre detrás de su vida personal, pero aún así, no pudo evitar esbozar una sonrisa mientras Sarada ya comenzaba a alzar más la voz.
Sarada: ¡Él puede estar dispuesto a todo por mí, pero quiero que sepa que me siento de la misma manera! ¡Es tan injusto!
La chica se dio cuenta de pronto de lo que estaba haciendo. ¿Acaso estaba gritándole al hokage? ¿Se había vuelto loca?
Sarada: Nanadaime-sama… lo lamento mucho, yo solo…
De pronto pasó algo muy raro. Naruto había escondido el rostro entre sus dedos cruzados, no por enfado, simplemente trataba de no reírse, lo cual no pudo lograr por mucho rato.
Sarada: ¿Nanadaime… sama?
Naruto: Lo siento, lo siento – se comenzó a calmar - es que eres digna hija de tus padres.
Sarada: ¿?
Naruto: Tienes esa propiedad de Sasuke de ocultar lo que siente, aun cuando parece estar diciéndolo. Y la capacidad de tu madre de albergar tantos sentimientos…
Sarada: Que…
Naruto se puso de pie, levantándose de su silla, y se acercó a Sarada, quien lo miraba con extrañeza. Y esta solo aumentó, acompañada de un gran rubor en sus mejillas, cuando el hokage se inclinó para darle un cálido abrazo.
Naruto: Te lo agradezco mucho, Sarada.
Sarada: ¡!
Naruto: No sé por qué Hinata te dijo que yo podría ayudarte. Yo, tan cabeza hueca que me tardé años en notar lo que ella sentía por mí, desde que éramos unos niños.
Sarada: ¿Qué dice…?
Naruto: Está bien, no tienes que decir nada más. ¿No te sientes mejor?
Sarada notó que esa gran presión que sentía en su pecho se había ido en gran parte.
Naruto: Sólo… quiero pedirte algo.
Sarada: ¿uh…?
Naruto: Estoy seguro de que Sakura te contó como solía ser yo, ¿verdad? Pues Boruto no está muy lejos de eso, jajaja.
Sarada sonrió con nerviosismo.
Naruto: Por favor… tenle paciencia. Lo conoces, es muy cabeza dura. El único consejo que puedo darte, es este: No te rindas. Haz lo que tengas que hacer y así no habrá un “hubiera hecho” después.
Sarada (violentamente roja) ¡¡Na…Nanadaime-sama..!!
Naruto: Jajaja, lo siento. Es que ustedes dos han sido amigos desde que son unos niños pequeños, tantos años… me siento muy feliz.
Sarada agachó la cabeza con algo de duda.
Naruto: Pero si quieres protegerlo, será mejor que te esfuerces mucho.
Sarada: ¡!
Naruto: Me voy a encargar personalmente de que Boruto se haga mucho más fuerte de lo que es ahora. Porque él también tiene esa voluntad de proteger a todos aquellos a quienes quiere. Por eso, si te sientes tan frustrada, será mejor que pongas todo de ti para no quedarte detrás de él.
Sarada: Nanadaime-sama…
Naruto: Bien, te he ayudado como he podido – volvió a tomar asiento – lo demás depende de ti.
Sarada: Muchas gracias, Nanadaime-sama.
Naruto sonrió, mientras la chica salía de la oficina a toda carrera. Estaba mucho más animada de lo que estaba cuando llegó a la aldea, y Shikamaru lo notó también cuando esta se cruzó con el de camino a la salida de la mansión Kage. No entendía por qué el Hokage no se consideraba como alguien que pudiese ayudarla. ¡Era gracias a el que se sentía mejor ahora! De hecho, era gracias a todos ellos. No sentía que estaba lista para lo que debía hacer, pero estaba dispuesta a tomar valor par hacerlo. No había marcha atrás.

EN EL CENTRO MÉDICO

Pasaron 4 horas desde que Boruto llegó al centro médico y Sakura lo examinó. Mitsuki ya había dejado entrar a unas tres aves que se mantenían jugando con sus manos, saltando entre sus dedos. Mas un ruido muy familiar las mandó a volar de regreso al exterior.
Boruto (despertando de pronto): ¡UAAAAAH!
Mitsuki: ¡Boruto, por fin has despertado!
Boruto: ¡¿Dónde estamos?! ¡¿Qué es este lugar?!
Mitsuki: Tranquilo, estas en el centro médico. Regresamos a Konoha esta mañana.
Boruto: Maldición, seguro que fue mi culpa, me desmayé…
Mitsuki: No, no fue tu culpa, ya habíamos hecho lo que debíamos de todos modos. ¿Recuerdas lo que pasó?
Boruto: Bueno, estábamos peleando y luego de vencerlos ese tipo… - la imagen de Sarada herida de muerte llegó a su cabeza cual saeta - ¡SARADA-CHAN! ¡¿DONDE ESTÁ?! ¡¿ESTA AQUÍ TAMBIEN?!
Mitsuki: ¿eh? Pero si tu la curaste.
Boruto: ¿Lo hice? ¿yo…? – recordó la imagen de Kurama y la forma en que uso su chakra para curar a Sarada – Ugh… lo recuerdo… menos mal, ese viejo zorro gigante me ayudó…
Mitsuki: Ah… si.
Boruto: ¿Y donde está?
Mitsuki: No lo sé, ella estaba muy preocupada, creí que me alcanzaría aquí.
Boruto: Tch, genial, debe haberse enfadado porque actué imprudente otra vez… aunque bueno, ni yo mismo se bien como pasó… estaba tan enfadado…
Shizune (entrando): ¡Ah, Boruto! Ya estas despierto, me alegro mucho.
Boruto (saltando de la cama): Sí, me siento muy bien, jaja.
Shizune: Espera, espera, acabas de despertar, ¿no esperas que te de de alta sin revisarte o si?
Boruto: Ah, vamos, solo estaba dormido.
Shizune: Sí, por más de 12 horas.
Boruto: Üah… ¡¿de verdad?!
Sakura (llegando): Vamos, Shizune, dejalo ir. Es hijo de Naruto, ¿recuerdas?
Shizune: ¡Ni hablar, hay que revisarlo, no seas condescendiente con el!
Boruto (saltando por la ventana): ¡Andando, Mitsuki!
Shizune: ¡¡BORUTOOOO!!
Mitsuki (siguiéndolo): Lo lamento mucho…
Los dos chunin salieron corriendo del lugar tras aterrizar, mientras Shizune les gritaba desde arriba y Sakura sonreía.
Mitsuki: ¿Iras a casa?
Boruto: Nah, si Sarada-chan va a reñirme, es mejor que sea ahora, ya sabes como es.
Mitsuki (pensado): ¿reñirle? – (hablando): Bien, vamos a buscarla entonces.

EN EL CAMPO DE ENTRENAMIENTO

Sarada se encontraba entrenando algo de shurikenjutsu mientras pensaba en su siguiente paso. ¿Qué iba a hacer cuando Boruto despierte? Estaba segura que lo primero que el esperaría de ella era un buen puñetazo, y asi hubiera sido, si se hubiese tratado de algo normal. Pero tenten le había dicho antes que un ligero entrenamiento con shuriken era bueno para quitarse el estrés, calmarse o concentrarse. Y ciertamente tenía razón. Eso, al menos, hasta que oyó a cierto rubio ruidoso gritarle a lo lejos.
Boruto (llegando con Mitsuki): ¡Sarada-chaaaaaan!
Mitsuki: Hey, Sarada, Boruto ya despertó.
Los chicos vieron de pronto a su compañera acercándose a ellos, pero el más extrañado de ambos era Boruto.
Boruto: Ah… Mitsuki…
Mitsuki: ¿Hm?
Boruto: ¿No notas… algo rara a Sarada-chan?
Mitsuki forzó un poco la vista y notó algo diferente en la mirada de la uchiha. Entonces, supo perfectamente lo que tenía que hacer. Miró a su compañero de reojo y cuando estuvo seguro de que ya no lo miraba, escapó de un salto del lugar. Boruto no se reponía de la sorpresa ¿Mitsuki acababa de abandonarlo? Por supuesto, sabía lo que se venía y se largó antes de que lo regañase a el también. Aunque siendo honestos, el único al que solía regañar era a él, solo que esta vez, no entendía por qué, pero no importaba, solo quería acabar rápido y luego preguntarle si se encontraba bien. Después de todo, recordaba haberla curado, pero no si lo había hecho bien. Probablemente también había ido al hospital, y salido antes. Ahora que lo pensaba bien… ¿no estaba Sarada acercándose más rápido? Oh cielos, estaba corriendo. ¡Estaba corriendo hacia el! ¿Acaso lo iba a golpear? ¡Pero que desagradecida, le había salvado la vida y ahora su regaño se había vuelto un golpe de enojo! ¡Pero qué molestia! Tan preocupado que el había estado e iba a recibir una paliza a cambio. Si así iban a ser las cosas, era mejor irse antes de que tuviese que volver al hospital. Espera… ¿Qué pasaba con esa mirada? No parecía molesta. Más bien parecía que quisiera…
Sarada (arrojándose a abrazarlo): ¡Boruto!
El rubio no salía de su sorpresa. Sarada estaba… ¡¿abrazándolo?! Está bien, no estaba siendo desagradecida pero, vamos… eso era exagerado, ¿no? Bueno, no debería parecerle extraño, ellos habían sido amigos prácticamente desde siempre. Pero también… ella era una uchiha, un clan fuerte y orgulloso, al menos, ella siempre lo había puesto así. Como sea, todo esto se estaba poniendo raro.
Boruto: Woah, tranquila Sarada, solo estaba dormido, no pasa nada.
La chica lo soltó.
Sarada: Estaba preocupada… creí que quizá tendrías algo grave.
Boruto: Jajaja, se necesita más que un agotamiento para detenerme. No sé por qué te preocupas tanto, puedes ser una uchiha, pero yo también soy muy resistente. No me deberías subestimar.
Sarada: ¿Subestimarte…?
Boruto: ¿?
Sarada: ¡¿De verdad crees que esto se trata de subestimar a alguien?! ¡¿Crees que soy una uchiha nada más?! ¡¿Qué diablos pasa contigo?!
Era el colmo. Ella estaba tratando de abrirse a él, de dejar que su sentir aflore… ¿y este idiota se estaba poniendo arrogante? ¿Qué acaso ya no la veía de otra forma además de un compañero o un rival? Había estado pensando tanto por nada, qué desperdicio de tiempo. Ahora solo quería volverse y largarse de allí. Ya ella pensaba en irse y trató de dar media vuelta para llegar a casa y olvidarse de todo esto, pero el rubio la retuvo sujetándola de los costados de los hombros, quedando frente a frente.
Sarada: ¡¿E-EH?!
Boruto: ¡!
El rubio no se encontraba mejor. Había actuado instintivamente, se dio cuenta de que ni bien notó que Sarada se iba, la había sujetado con fuerza. Ni siquiera se le pasó por la mente que podía estar lastimándola, simplemente la mantenía allí. ¿Pero por qué? ¿Por qué hizo eso? ¿Acaso no quería que se vaya? Pues no, no quería. Había llegado allí preocupado por su bienestar, después de todo, él siempre se mantenía al pendiente de que estuviera a salvo, él la apreciaba muchísimo y había prometido protegerla y por poco rompía esa promesa hacía unos días. Quería disculparse por eso, pero siendo quien era… las disculpas no estaban muy actualizadas dentro de su repertorio de frases. Y mirando la situación, era un momento sumamente incómodo, y ambos estaban tan rojos como tomates.
Boruto: ¡Ah…eh…¿estas… bien?
Sarada: ¿ah?
Boruto (arrojándose a hablar, aun más rojo): ¡Quiero saber si estás bien! ¡Quiero saber si realmente fallé en ver por ti como te dije que lo haría! ¡Quiero saber que confías en mí todavía para protegerte! ¡No te voy a soltar hasta que me esclarezcas todo esto!
Sarada: Boruto… yo…
Entonces era eso. Boruto no se estaba poniendo arrogante. Era su manera de decirle que aún podía continuar siendo su compañero, cubriéndole las espaldas y quien siempre cuidaría que estuviese bien. Solo estaba mostrando su preocupación a su modo. Eso le hizo sentir mejor. Pero… ¿por qué la sujetaba así y no hacía nada? ¿Qué acaso aún no se daba cuenta de lo que pasaba, de lo que ella pensaba? Pero que tonto era. Entonces, recordó las palabras del hokage: “Tenle paciencia…”; “El no está muy lejos de ser como yo solía ser…”; “… es algo cabeza dura”. La chica, aun colorada, dio un gran suspiro, que bajó esa coloración a un rubor alzado. Miró a su compañero y decidió lanzarse, si él no podía entender, ella haría que lo haga. Procedió a acercarle un poco el rostro, relajar su cuerpo. Y ante la enorme sorpresa de Boruto, continuó cerrando los ojos y ofreciendo sus labios.
Boruto se aterrorizó. Claro que sabía lo que seguía a esto, pero… ¿era en serio? ¡No podía moverse! Ya habían llegado a los 16 años, pero él se sentía como un mocoso de cinco. Estaba demasiado nervioso, no sabía cómo proseguir… hasta que lo notó. ¿Realmente estaba considerando hacerlo, verdad? Se puso a pensar a mil por segundo. Sarada era realmente una persona muy importante para él. De hecho… incluso podía decir que la quería. Y mucho. ¿Qué acaso no había notado que el solo pensar en que pudo haberla perdido bastó para desatar su furia? Recordó lo que pensaba mientras la sostuvo herida en sus brazos. Quería abrazarla y no soltarla, no quería dejarla ir, no podía. Y ahora mismo, que la tenía frente a él, entera, sana y salva, sentía que pensaba lo mismo. ¿Qué acaso no era ella la causa de que fuera un chunin, o el aprendiz de su padre? Ella siempre lo había apoyado, de hecho, siempre estaba a su lado, sólo que apenas lo veía desde el ángulo adecuado. Sí. Realmente la quería y se notaba que ella a él. Así que solo quedaba una cosa por hacer. ¿No quería dejarla esperando, no? Sólo esperaba no estropearlo o le pesaría. Empezó por inclinarse, sentía la respiración de la joven en su cara y su rostro claro, sereno y ruborizado le parecía incluso… lindo. Se acercó más y pegó los labios a los de su compañera, cerrando los ojos también, todo esto sin dejar de sujetarla.
Sarada sufrió un estremecimiento. ¡Lo había hecho! ¡Boruto realmente la había besado! ¡No podía creerlo! Para ellos lo que estaba pasando era asombroso, pero que bueno que estaban solos, porque quien quiera que los hubiera visto, habría notado que estaban tan tensos que lo estaban haciendo espantosa y torpemente mal. Pero no iba a durar mucho, a Boruto no le gustaba perder, y la uchiha ya había tomado la iniciativa al querer besarle. Era su turno. Ya fuere por voluntad propia o por instinto, bajó las manos de los hombros de Sarada hasta su cintura. Ella, al sentir esto y sus brazos libres, los subió y con ellos rodeo al rubio por la nuca. Ambos se relajaron, y se mantuvieron así por un rato, dejándose llevar, mientras la brisa suave soplaba a su alrededor.

CERCA DEL RESTAURANTE DE ICHIRAKU

Shikadai: ¿Oyeron lo de Boruto?
Inojin: Mi madre me comentó algo por el estilo… Sakura le contó que algo durante la misión salió fuera de lo planeado y tuvieron que luchar, casi matan a Sarada.
Chouchou: ¡Sarada! ¡Oh, no! ¡¿Ella está bien?!
Inojin: Sí, Boruto la salvó. Me dijo que usó una clase de poder desconocido, se puso furioso, aplastó a los enemigos. ¿Verdad Mitsuki?
Mitsuki: Sí, asi fue.
Metal Lee: ¿Pero cómo fue que curó a Sarada? ¿Boruto conoce ninjutsu médico?
Mitsuki: Eso es lo raro. Oí que usó el poder de Kurama…
Inojin: ¡¿Kurama?! ¡¿El bijuu de las 9 colas?!
Shikadai: ¿Qué ese no es el bijuu que fue sellado dentro del séptimo?
Inojin: Estoy tan confundido como tú.
Mitsuki: Supongo que habrá que esperar a que Boruto arregle sus asuntos con Sarada para preguntarle.
Shikadai: ¿Asuntos?
Mitsuki: Jajaja, bien, cuando Boruto despertó fuimos a buscar a Sarada y… jajaja
Metal Lee: ¿Y qué, que paso?
Chouchou: ¿Qué no sabes? ¡Es completamente obvio!
La Kunoichi vio a todos sus compañeros, a excepción de Mitsuki, mirándola extrañados.
Chouchou: ¡Ella acaba de saber cuánto significa para su compañero! ¡Puede ser una uchiha, pero antes que nada, es una chica! ¿Qué no lo entienden?
Shikadai: Por favor, no lo creo, Boruto no es de los que piensen en esas cosas.
Inojin: Si, ya estás fantaseando otra vez.
Chouchou: Es mi amiga, estoy segura de que sé lo que ocurrirá. Sólo espero que Boruto no haga nada estúpido….¡Agh, hombres tenían que ser! ¿Pero tú entiendes, verdad Mitsuki?
Mitsuki: Jajajaja
Chouchou: ¡Por favor, ayúdame, Mitsuki!
La gente miraba extrañado a ese alborotado grupo de chunin que ya empezaban a alzar la voz, todo esto, mientras Mitsuki trataba de no reír a carcajadas.

CON BORUTO Y SARADA

Los chicos acababan de liberar muchísima tensión con ese beso. Pero no por eso estaban menos nerviosos. Separaron sus rostros, pero aún estaban sujetos, el de su cintura y ella de su cuello, pensando en qué podían decirse. No se les ocurría nada. Luego se dieron cuenta de que… ¡se veían realmente muy estúpidos! Acababan de decirse sin palabras cuánto se querían, cuanto se necesitaban el uno al otro. ¿Qué más daba lo demás? Se estaban portando como tontos.
Boruto: Ahm… yo…
Sarada: fufu…
Boruto: Je…
Boruto y Sarada: Jajajajajajaja
Se sentían mucho mejor. Sarada ya no tenía por qué esconder más sus sentimientos, y Boruto por su parte, sentía por primera vez que podía tomar la mano de la joven sin que esta se enojara, se alejara o lo golpeara. Ambos se sentían muy bien, y al menos, con la risa, los nervios se habían ido.
Sarada: Te quiero… tonto.
Boruto se puso completamente rojo, pero ésta vez, con una gran sonrisa.
Sarada: Ahora que ya hicimos esto… quiero agradecerte por salvarme.
Boruto: Tsk, no tienes que hacerlo – tomó su mano con fuerza, poniendo cara de tsundere – lo haré las veces que sea necesario, ¿entiendes?
Sarada: Sí… - correspondió a Boruto y también le tomó la mano – lo sé.
Ambos chicos se fueron caminando hacia la aldea, lado a lado. Y aunque el rubor en ellos aún continuaba, no se soltaron por el resto del camino.

EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Shikamaru: Oye… ¿de que quería hablar Sarada?
Naruto: ¿Eh? ¿Por qué me preguntas eso?
Shikamaru: Bueno, asumí que quería hablarte de Boruto, ya sabes.
Naruto: Tan perspicaz como siempre. Pero la verdad, creo que ella preferiría que no te lo dijera.
Shikamaru: Oh, vaya.
Naruto: Bien, terminé el trabajo de hoy. ¿Te puedo encargar el resto?
Shikamaru: ¿Cuántas veces vas a repetir eso? Te he dicho que lo dejes en mis manos.
Naruto: Muy bien. Shizune pasó hace poco a decirme que Boruto ya despertó, así que será mejor que esté listo. Porque mañana comenzaremos a entrenar. Por lo que me dijo, ya está muy lleno de energía.
Shikamaru: No vayas a matarlo, ¿si?
Naruto: ¡Hey, ¿Qué estás diciendo?!
Shikamaru: Jejeje.

EN EL BARRIO UCHIHA

Habían pasado muchas horas desde que boruto despertó, pero lo que ocurrió en e campo de entrenamiento les había parecido tan intenso que no se dieron cuenta de cuanto había pasado. Claro, la mayor parte del tiempo pasó mientras Boruto y Mitsuki buscaban a Sarada, pero de todos modos era increíble como pasaba el tiempo. Ya el sol se estaba empezando a ocultar.
Boruto y Sarada caminaban sin hablar. Ya se habían dicho mucho antes, de modo que no había realmente nada que quisieran decir, y no les incomodaba el silencio. Cuando llegaron a la casa de Sarada, la joven se acercó a su puerta y Boruto esperaba a que entrase, pero faltaba aún una cosa.
Sarada (regresando): Oye.
Boruto: ¿?
Sarada dio un paso rápido y le beso de nuevo, esta vez con total soltura. Boruto parecía haberse acostumbrado también, correspondiéndole.
Sarada: Te veré mañana.
Boruto: Sí, seguro.
Sarada: Y no estés diciendo lo que hicimos o te golpearé.
Boruto: Jajaja, ¡esa es mi Sarada-chan! Jajaja
Ni bien dijo eso, Sarada se ruborizó mucho y entró a su casa tras hacer ademán con la mano hacia Boruto en despedida.
Boruto sonrió.

DENTRO DE LA CASA

Sarada: Mamá, ya llegué.
La joven llegó a la cocina y allí, encontró a su madre mirándola con lágrimas en los ojos, y con muchas estrellas en ellos también.
Sarada: ¡¿Mamá, que pasa?!
Sakura: Mi niña… tan hermoso…
Sarada se aterró. La ventana estaba abierta y Sakura junto a ella. ¡¿Lo había visto todo desde allí?!
Sarada: ¡¿Nos viste?! ¡Ay no, que verguenzaaa!
Sakura: ¡¿Eh?! ¿Qué estas diciendo? ¡Vamos, ven y abraza a tu madre, estoy tan feliz por ti!
Muchos gritos salían de la casa Uchiha, mientras Sarada trataba de escapar del asfixiante orgullo romántico de Sakura. Boruto oía todo y sonreía. Ambos estaban muy felices por haber podido por fin mostrar lo que sentían por el otro, y para Boruto, ya no le parecían cosas tan cursis como antes.
Boruto: Si mi padre hubiese visto esto, se habría reído.
El rubio se retiró del barrio, mientras su maestro lo observaba desde el techo de una de las casas del barrio, con mirada fastidiada y una ligera sonrisa irónica.
Sasuke (suspirando): Estos chicos tontos. En fin, que se le va a hacer.
Realmente no esperaba que algo así pudiera pasar. Pero no tenía razones para molestarse, así que simplemente dejaría que todo siguiera su curso. Si su hija estaba feliz, él no se metería. Después de todo, eran buenos chicos. Hasta que cierta escena del pasado, con el y Naruto, en el aula de la academia ninja, llegó de súbito a su mente, provocando un cambio total de expresión.
Sasuke: Oh, maldición… ese escalofrío otra vez…
El uchiha volvió a casa a encontrar a su mujer y su hija aun haciendo ruido. Si. Esa iba a ser una laaarga noche.

Continuará…

SPOILER CAPITULO SIGUIENTE

Boruto: ¡¿En serio, viejo?! ¿Tu mismo me entrenaras?
Naruto: Ya es hora de que sepas ciertas cosas
Sarada: Boruto, Papa va a comenzar a entrenarme también
Boruto: ¡¿Qué esta pasando?! ¿Nos ocultan algo?
Sasuke: No es nada de eso.
Naruto: Te estuve buscando desde la mañana, pero creo que tenías otros planes ¿eh? ¿No habrás hecho enojar tan pronto a Sarada o si?
Boruto y Sarada: ¡¡O-OIGAN...!!
Sasuke: Caray...
Boruto: En el próximo capitulo. Para que seas más fuerte que yo.
Naruto: Ahora hijo. Es el momento.
Sasuke: Mejor pongan todo de sí.

FIN SPOILER


FIN CAPITULO 5

Editado por rasenchidori: 13.11.15 a las 20:26
Viejo rasenchidori dijo: 09.10.15
CAPITULO 6: PARA QUE SEAS MAS FUERTE QUE YO

La luz del día entraba con fuerza por las ventanas de la casa Uzumaki, en especial por las de cierto chunin que hacía lo posible por cubrirse de la misma arropándose con las sábanas, dando quejidos de fastidio. En eso, la alarma de al lado sonó con fuerza, lo cual logró por fin despertar por completo al rubio, que saltó a agarrar el molesto aparato y apagarlo…
Boruto: ¡LAS NUEVE! ¡¿POR QUÉ NO ME DESPETARON?!
Himawari (desde la habitación contigua): ¿Oni-chan? ¿ya despertaste?
Boruto (vistiéndose): ¡CLARO QUE ESTOY DESPIERTO! ¡SARADA-CHAN ME MATARÁ SI NO ESTOY ALLÁ EN 10 MINUTOS!
Todos los días que decidían entrenar, el equipo 7 se reunía en la puerta de la academia ninja y allí decidían la forma de entrenamiento del día. Sin embargo, las últimas semanas, Mitsuki se había estado ausentando, así que solo él y Sarada entrenaban. De hecho, fue durante esos días que terminaron su Raijin Rasengan. Y a Sarada no le gustaban las tardanzas.
Himawari (entrando a la habitación de su hermano): Lo siento oni-chan, mamá y yo queríamos despertarte, pero dormías como marmota y no reaccionabas.
Boruto: Agh, no importa, me iré ahora.
Hinata (desde la cocina): ¡No te vayas sin desayunar, Boruto!
Boruto (bajando al primer piso): ¡En serio, no tengo tiempo mamá!
El rubio llegó al comedor seguido por su hermana, llegando a la mesa y bebiéndose de sopetón un gran vaso de refresco de naranja.
Hinata: Boruto, no te apresures así – lanzó un largo suspiro al ver que su hijo no le escuchaba – después de lo de ayer no creo que Sarada vaya a enfadarse porque llegues un poco tarde. Y no creo que a Mitsuki le importe.
Boruto por poco escupe su jugo, poniéndose muy rojo de repente. La tarde del día anterior, luego de dejar en su casa a Sarada, caminó directo a su hogar, con bastante buen humor. No era para menos, después de todo. Pero cuando llegó a casa, las cosas se agitaron un poco…

FLASHBACK

Boruto (llegando a casa): ¡Mamá, Hima, ya regresé!
Himawari (saliendo de la cocina): ¡Hola, oni-chan! ¿Cómo estás?
Boruto: Genial, todo está bien.
Himawari: Oí que tuviste problemas en tu misión, estaba muy preocupada.
Boruto (con una gran sonrisa): ¡Vamos, vamos, Oni-chan es muy fuerte, y lo sabes Himawari! ¡Solo necesitaba un poco de descanso!
Himawari: ¿Qué fue lo que pasó allá, Oni-chan? Mamá y papá me contaron algo, pero quiero saber todo. ¿Sarada-chan está bien? ¿Cómo fue que la curaste? ¿Y Mitsuki?
Boruto: Oye, son demasiadas, preguntas, Himawari. La verdad es que ni yo mismo sé bien lo que pasó ahí – se rascó la cabeza con fastidio – al menos todo terminó bien.
Hinata: ¿Boruto? ¿Eres tú?
La hyuga salió de la cocina a recibir a su hijo con un gran abrazo.
Boruto: Agh… mamá…
Hinata: Que bueno que ya despertaste, hijo. Me preocupaste.
Boruto: Tch, todos se preocupan demasiado, ni siquiera me hirieron tanto…
Hinata (con alivio): Lo sé, lo sé, lo siento mucho…
Boruto (tomando la mano de su madre): Ah… no, no, yo lo siento.
Hinata sonrió aliviada.
Himawari: ¿Oni-chan, te encuentras bien de verdad?
Boruto: Ya te dije que sí, Hima, estoy bien. ¿Ocurre algo?
Himawari: Es que… desde que llegaste vi que estás rojo como un tomate. ¿Tienes fiebre?
Boruto: Ah… fiebre, no, no. Sólo fui con Mitsuki a ver como estaba Sarada-chan y…
Boruto se paró en seco. Estaba a punto de abrir la boca, pero entonces recordó que no debía decir nada al respecto de su beso con Sarada. Y no porque ella le hubiera dicho que lo golpearía si lo hacía, sino porque no quería que todo un circo se armara por algo así. A pesar de todo, ni Boruto ni Sarada dejaban de ser dos chicos algo orgullosos, y no querían hacer escándalo. Pero las cosas funcionan así. Mientras más quieres mantener un secreto, por lógica, todo el mundo se enterará en algún momento. Y en este caso, iba a pasar muy rápido, ya que tanto madre como hermana lo miraban con sofocante interés. Rayos, ese rubor que adoptó por lo sucedido acababa de delatarlo.
Hinata: ¿Eh? ¿Fuiste a ver a Sarada, de veras? Que considerado. Ella quería agradecerte mucho por salvar su vida. Y estaba también muy preocupada por ti, se ve que le importas mucho.
Himawari: Oni-chan y Sarada-chan son muy buenos amigos, no deberías estar sorprendida mamá,
Hinata: Jaja, creo que tienes razón.
Himawari: ¿Y qué hiciste oni-chan? ¿Ya dejaste de ser tímido? ¿Ya le dijiste que la quieres?
Boruto: ¡¿Q-QU-QUEEEÉ?!
Hinata: ¡Himawari! ¿Por qué le dices eso?
Himawari: Vamos, mamá, tu siempre me decías que Sarada-chan y Oni-chan eran muy unidos pero que siempre lo negaban y se ponían muy rojos. ¿Verdad que sí, Oni-chan? Además, se nota de lejos una gran atracción entre ustedes.
Boruto miró a su madre, luego a su hermana con los pelos de punta. ¿Atracción? ¿Qué tanto sabían ellas? ¿Acaso sospechaban? No podían saber, no era posible… ¿o sí? ¡Dios, las mujeres eran tan raras! Pero presentía que si no decía algo, le seguirían acosando, y no podía mentir, detestaba mentirle a su madre. Así que mejor hablar ahora. Pero eso sí, no iba a decirles mucho, no iba a convertir su casa en una sala de entrevistas.
Boruto: Bueno, yo…
Hinata y Himawari: ¿?
Boruto (entre dientes): Lu bfsu…
Himawari: ¿Eh? ¡Oni-chan, habla claro!
Boruto: ¡LA BESÉ! ¡DIJE QUE LA BESÉ, MALDITA SEA!
Hinata y su hija se quedaron de piedra. ¿Estaban hablando con el mismo Boruto? ¿Ese Boruto? ¿El mismo que siempre decía “por favor, tengo mejores cosas en que pensar que en una chica”? Y lo más importante… ¡acababa de gritarlo a los cuatro vientos!
Hinata (con una sonrisa entre divertida y tranquila): Vaya, vaya…
Himawari: Oni-chan… con… Sarada nee-chan…
Boruto: ¡¿NE… NEE-CHAN?!
Himawari (extasiada): ¡Oni-chan ya es un hombre!
Boruto: ¡¿QUÉ DEMONIOS ESTAS DICIENDO?!
Hinata: Cálmate hijo, es algo muy normal, eres un chico…
Boruto (super-rojo y simulando enfado): Solo… mantengan este tema lejos del viejo. No quiero que me empiece a molestar.
Hinata: ¿Huh? Pero el estaría muy feliz… yo lo estoy.
¿?: Tiene razón.
Hinata y sus hijos se volvieron mientras veían a Naruto parado justo en la puerta.
Boruto: ¡V-VIEJO…!
Hinata: Bienvenido querido. ¿Cuándo llegaste?
Naruto: Dejaron la puerta abierta. Hay mucho ruido aquí.
Himawari: ¡Papá, papá, ¿oíste lo que pasó?!
Naruto: Lo suficiente.
Boruto (dando una patada al hokage): ¡No me jodas, viejo de mierda!
Naruto recibió de lleno la patada, tan solo para desaparecer como humo.
Himawari: Kage bunshin-chan…
Boruto: Tsk, ya me parecía.
Naruto (desde atrás de Hinata): Cielos… ¿algún día podre llegar sin que intentes golpearme?
Boruto: Espera… ¿si eres tú?
Naruto: Si, enamorado, soy yo.
Boruto: ¡CA-CALLATE!
Naruto: La verdad es que Sarada estaba muy confundida cuando llegó aquí de la misión, ¿sabes?
Boruto: ¿?
Naruto: Fue a verme después de hablar con Hinata. Se sentía muy mal por lo que te pasó.
Boruto (mirando abajo con culpa): Maldición… no tenía idea…
Naruto: Pero creo que ya resolvieron ese asunto, ¿verdad?
Boruto: ¿No vas… a burlarte, verdad?
Naruto: ¿Burlarme? ¿Por quién demonios me tomas?
Boruto suspiró con alivio.
Hinata: Querido, no deberíamos seguir incomodando a Boruto…
Naruto: Je, supongo que tienes razón.
Himawari: ¡¿EEH?! ¡Pero yo quiero saber más!
Boruto: ¡Ah no, eso fue todo! ¡Déjenme en paz!
Naruto (serio de repente): Boruto.
Boruto: ¿?
Naruto: Sé que estas feliz y me alegro, pero hay algo que tengo que tratar contigo. Mañana saldré antes de la oficina. Quiero que estés aquí para el almuerzo.
Boruto: Ja, si claro.
El rubio menor subió escaleras arriba, acosado por su hermana que no dejaba de hacerle preguntas. No volvió a tocarse el tema, y tras la cena, fue directo a su habitación. Estaba fastidiado por haber tenido que hablar de lo que ocurrió con Sarada con su familia, pero por algún motivo, no podía dejar de sonreír. Se sentía feliz. Y pensando sobre ellos, se quedó profundamente dormido.

FIN DEL FLASHBACK

Hinata: En fin, no regreses muy tarde, recuerda que tu padre te verá hoy durante el almuerzo.
Boruto (comiendo una tostada a la carrera): ¿Y tú le creíste?
Hinata: ¡Boruto!
Boruto: SIgh, aunque planee hacerlo, no podrá, tiene que trabajar todo el día, ¿recuerdas?
Hinata: Bien, podría sorprenderte.
Boruto se quedó mirando a su madre con extrañeza. Ella solo le sonrió y volvió a lo que hacía. El chico se despidió y se fue. Tenía 5 minutos para llegar con sus compañeros, y aún estaba masticando el último bocado de su tostada. Pasó por una tienda y compró una botella de agua para enjuagarse la boca y un caramelo de menta para disimular el aliento del desayuno. Sin embargo, cuando llegó, no encontró a nadie. Revisó su reloj. Había llegado con 30 segundos de sobra. Dio un gran respiro para recuperar el aliento, pero su soledad no iba a durar mucho.
Sarada (llegando): Buenos días.
Boruto: ¡Ah, hola Sarada-chan!
Los chicos se encontraron frente a frente, mientras pensaban en cómo continuar la conversación. ¿Por qué estaban tan nervosos?
Sarada (colorada, mirando a un lado): O-oye, veo que llegaste temprano esta vez.
Boruto (algo rojo también): No, no, acabo de llegar, si desperté hace muy poco.
Sarada: Ya veo…
Los dos se miraban y luego a otro lado, era un momento muy incómodo.
¿?: ¿Y bien? ¿No van a hacer nada más?
Mitsuki llegó de improviso y aprovechaba el momento para divertirse un poco.
Boruto y Sarada: ¡No, no es nada, solo…!
Mitsuki: Vamos, que ya sé lo que pasó ayer, no sé por qué se ponen nerviosos.
Sarada: ¡¿Eh?!
Boruto: ¡Te escapaste para espiar!
Mitsuki: La verdad solo me hice una idea de lo que pasaría, pero dada su reacción, veo que no me equivocaba. Voy a sentirme un poco fuera de lugar desde ahora, jaja.
Sarada (suspira): Los otros no saben nada, ¿cierto?
Mitsuki: ¿? ¿No deben? ¿Qué tiene de malo?
Boruto: No queremos que nos fastidien. Sería muy molesto.
Mitsuki: Pero serán… bien, no me parece que deban estar escondiéndolo, mas si así lo quieren, no diré nada.
Boruto lo pensó. ¿Desde cuándo le importaba lo que opinaran los demás? Jamás, nunca, siempre había dicho y hecho lo que quería. ¿Por qué parar ahora? Mitsuki tenía razón. Él no había cambiado, sólo su relación con Sarada, y para mejor. Y así, rojo como estaba, extendió la mano y tomó la de Sarada, llevándola con él.
Sarada: ¡¿B-Boruto?!
Boruto: Vamos, ya sé dónde podemos entrenar. ¡Mitsuki, vamos!
Mitsuki: Y ese es el Boruto que conozco. Jaja.
El equipo 7 caminaba por la aldea, guiados por Boruto. Sarada, para disimular, se adelantó hasta terminar al lado de Boruto, y Mitsuki se puso al otro lado para no quedar atrás. La uchiha miraba al suelo muy ruborizada, por un lado, sentía mucha vergüenza de que la vieran así, pero por otro, se sentía inmensamente feliz de que a Boruto no le importase lo que la gente dijera de su nueva relación con ella. Además, a simple vista, era algo normal, un equipo de Chunin caminando hacia algún lugar… mientras eran espiados por otros 4 shinobi más. Sí. Chouchou había logrado convencer a sus compañeros de que algo especial ocurría y se habían dispuesto a espiarlos durante su supuesto día de entrenamiento. Boruto y Sarada estaban tan concentrados en no parecer tensos mientras se tomaban de la mano (con resultados opuestos, obviamente) que Mitsuki era el único que, divertido, notaba que los seguían.
Chouchou (desde el techo de una casa cercana al equipo 7): ¡Lo sabía! ¡Tenía razón!
Shikadai: ¿De que estas hablando? No es como si estuvieran en una cita o algo así. ¿Ves? Mitsuki está con ellos.
Inojin: Ah… Shikadai. Creo que deberías prestar atención.
Shikadai (viendo las manos de Boruto y Sarada tomadas): ¡Ugh! ¡Cielos! ¡No es posible!
Chouchou: Justo cuando creí que Boruto era un idiota total, resultó ser un hombre de verdad.
Metal Lee: Vamos, que no es para tanto. Este es solo el asunto del “héroe que salvo a la chica”. Cuando se olviden del asunto, se aburrirán y será como si nada hubiese pasado.
Chouchou: ¡Cierra el pico Lee! Sarada-chan no es de esas chicas. Ella sólo actúa de acuerdo a los sentimientos en su corazón.
Shikadai: Woah, eso es sorprendentemente profundo, viniendo de ti.
Inojin: Pues… yo estaría de acuerdo con Chouchou, Boruto normalmente aborrecería tener que hacer algo como eso. Pero solo míralo.
Chouchou: Ah… estoy tan celosa… quiero un novio también.
Shikadai: Oye, oye, no vayas tan rápido. Sólo van tomados de la mano, no es que se hayan besado o algo así.
Metal Lee: Lo que no puedo creer es que Sarada esté actuando así. Digo, es un miembro del clan Uchiha, uno creería que actuaría más…
Inojin: Bien, por ese lado Chouchou tenía razón. Sarada podrá ser una Uchiha, pero no deja de ser una chica.
Shikadai: Pero que fastidio. Ahora solo tengo a Inojin para jugar en la consola, y no es que sea difícil ganarle.
Inojin: ¡Oye!
Chouchou: Tsk, ¿no están grandecitos para esas cosas? Nunca creí que diría esto, pero deberían aprender de Boruto y ponerse los pantalones de una vez. Bien, ¡ha llegado mi turno de buscar el amor! ¡No dejaré que Sarada se me adelante!
Inojin: Je, buena suerte, gordita.
Shikadai: Bufff, esto es tan molesto…
Chouchou: Ja, pues veremos quien ríe al final, a las chicas no les suelen gustar los superficiales como tú.
Shikadai: Oigan…
Inojin: ¿Ah sí? Como si eso me importase ahora.
Shikadai: ¡Oigan!
Metal Lee: Vamos, no empiecen a discutir.
Shikadai: ¡¡Oigan!!
Couchou e Inojin: ¡¿Qué?!
Shikadai: Ellos ya se van.
Los chunin vieron al equipo 7 alejándose del lugar, a paso tranquilo.
Chouchou (preparándose para saltar): Bueno, no sé ustedes, yo voy a saludar.
Inojin (sujetándola del brazo): ¡Oye, alto!
Chouchou: ¿Qué?
Shikadai: Tú conoces mejor a Sarada, pero nosotros conocemos a Boruto. Si llegas así de la nada, podría hacer algo ofensivo para ella, como soltarla, sacudírsela o algo así.
Chouchou: Si lo hace, yo misma lo apalizaré.
Dicho esto, saltó del techo en el que estaban.
Mitsuki: Chicos, relájense un poco.
Boruto: Maldición… ¿por qué estamos así?
Sarada: Lo siento… yo soy la más tensa…
Boruto: Ah... no, no hablaba de…
¿? (Desde atrás, sobresaltando a Boruto y Sarada): ¡¡AJAAAAÁ!!
La robusta akimichi llegó de un salto delante de ellos.
Chouchou: ¡Lo sabía!
Boruto: ¡Gyeeh!
Sarada: ¡Chouchou!
Mitsuki: Buenos días.
El primer instinto de Sarada fue soltarse de Boruto cuando su amiga apareció, pero notó que no deseaba hacerlo de ningún modo. Y luego notó que no sintió ni el más mínimo esfuerzo de Boruto por soltarse tampoco. ¿Esto era real?
Sarada: ¿Q-que haces aquí, Chouchou?
Chouchou: ¿Qué, no puedo venir a ver a mi mejor amiga durante su primera cita?
Boruto: Tch, estamos yendo a entrenar, Chouchou.
Chouchou: ¿Entrenar? ¿es en serio? ¿Qué ustedes no saben hacer otra cosa juntos?
Boruto y Sarada: ¡Glup!
Mitsuki: Fufufu…
Chouchou: Ambos están saliendo, ¿no? Pues si es así, ¿no deberían aprovechar para pasar unos momentos solos? Ya saben, haciendo… esas cosas que las parejas hacen…
Sarada: ¿Pa…re… jas…?
Chouchou: ¡Maldición Boruto, deberías llevar a tu novia a algún lado bonito a pasar el rato! ¡¿Qué no sabes nada de chicas?!
Boruto: ¡D-deja de molestar Chouchou!
Shikadai (viniendo desde atrás con Inojin y metal lee): Y pensar que crecerías tan pronto, miren nada más.
Boruto: ¡Shikadai, chicos!
Mitsuki: Nos han estado siguiendo todo el rato.
Sarada (mano en la frente): Ay, cielos…
Chouchou: No se avergüencen Sarada. Estamos muy felices por ustedes – se asomó hacia sus compañeros lanzándoles una mirada amenazante – (entre dientes): ¿V-E-R-D-A-D?
Shikadai, Inojin y Metal Lee (aterrados): ¡Si, verdad, de verdad!
Chouchou: Bueno, dejaremos a los tortolitos solos, jiji.
Boruto: ¡¡YA PARA CON ESO CHOUCHOU!!
Chouchou (empujando a Mitsuki): Bien, nos vamos, y tú haces mal tercio aquí, cara pálida.
Mitsuki: Eso… creo… jaja.
Boruto: ¡Mitsuki, espera! ¡El entrenamiento…!
Chouchou: ¡Ya déjense de estupideces y tengan su cita! ¡Boruto, si haces llorar a mi amiga, te moleré hasta la muerte, así que no lo arruines!
Boruto: ¡¡Ya te puedes esperar sentada, gorda!!
Los chunin se fueron dejando solos al rubio y a la uchiha.
Boruto: Maldición, estos idiotas….
Sarada: Jaja…
Boruto: ¿?
Sarada: hmpfjajajajajajaja jajajajaja
Boruto: ¿Dije algo gracioso?
Sarada (dejando de reírse): Lo siento… solo estoy feliz.
Boruto: ¡!
Sarada: Aún con todo lo que acaba de pasar… no intentaste soltar mi mano en ningún momento.
Boruto (tsundere): Bah, me da igual su opinión, no te solté porque no había razón para hacerlo.
Sarada (feliz y ruborizada): Gracias.
Boruto: Además, ya te he besado, ¿no? Soltar tu mano por algo así sería muy estúpido de mi parte.
Sarada: Jaja… así es…
Boruto: Entonces…
Sarada: ¿?
Boruto: ¿A dónde quieres que te lleve?
Sarada: ¿EH?
Boruto (muy tsundere): ¿Ya oíste a Chouchou, no? Eres mi novia ahora. Tengo que llevarte a algún lado. ¿Qué te gustaría que hiciéramos?
Sarada se coloreó mucho esta vez. Ciertamente ya habían hecho, aunque muy pocas, cosas que solo las parejas hacen, pero no se había figurado como “novia” de Boruto en específico. Una vez más se mezclaron varias cosas en su mente, entre ellas el deseo de enojarse con todos ellos, y el de gritar de emoción. Pero aun así, ¿Qué se suponía que hiciesen? Cada vez que se juntaban, era para entrenar. Y ya no podían jugar juntos como cuando eran niños. Habían crecido y desde eso, no se reunían para otra cosa que perfeccionar técnicas y tal vez una que otra charla, pero siempre con Mitsuki.
Sarada: Pues… no… tengo idea.
Boruto: Ugh, vaya… esto es difícil.
Sarada: Ya lo creo.
En eso, Boruto tuvo una idea.
Boruto: Ya sé. ¿A ti te gustan las películas basadas en libros, no?
Sarada se sorprendió. Ciertamente era una de sus cosas favoritas, pero no se lo había comentado a nadie, no porque fuese un secreto, solo que no había razón para estarlo comentando. Y ahora se daba cuenta de que Boruto lo había notado por su cuenta. Él realmente le prestaba atención.
Boruto: ¿Qué tal si vemos una?
Sarada (soltándose de él para hablarle frente a frente): O-oye, no tienes que forzarte…
Boruto: No lo hago, hay una que me gustaría ver… no es rosa y me parece que a ti también te gustará.
Sarada sonrió. Boruto trataba de aparentar naturalidad, pero se notaba que temía que ella pudiera enojarse. Le pareció muy tonto y tierno a la vez. Pero así eran los chicos. Ella avanzó con calma hacia él.
Sarada (agarrándose de su brazo): Ok. Es una cita.
Boruto: Bien… ah… vamos.
Mientras caminaban, Boruto notó que él continuaba tenso mientras Sarada ya se había relajado un poco. ¡Estaba perdiendo otra vez!
Sarada: Sigues nervioso.
Boruto: Tú también.
Sarada: No es verdad.
Realmente se divirtieron ese día. La película resultó ser muy interesante, por no decir cómica, y Boruto se sorprendió mucho de saber que compartía un gusto fílmico con la chica. Luego fueron por un poco de helado, el verano arreciaba con fuerza y estaban acalorados. Hasta que llegó la hora del almuerzo. Boruto recordó lo que su padre le dijo, pero estaba pasándola bien, así que decidió dejarlo pasar. Además lo más probable era que él ni siquiera recordara que le había pedido que se reunieran. Sin embargo, eso no le molestaba en ese momento. No estando con ella.
Boruto: Yo…
Sarada: ¿?
Boruto: También estoy feliz.
Sarada esbozó una sonrisa enternecida. Ya se encontraban caminando, saliendo del puesto comercial en el que se detuvieron a mirar algunas cosas. ¿Pero que iban a hacer ahora? Lo que menos querían era comenzar a aburrirse en su primera cita. Ambos tenían una idea de lo que podían hacer, pero temían ofender al otro si lo decían. Sin embargo, ninguno de los dos pudo con las ganas:
Boruto y Sarada (mirándose, al unísono): Entrenemos un poco.
Boruto: ¡!
Sarada: Ah…
Los dos estallaron en carcajadas. ¿Por qué se habían preocupado tanto? Los dos habían tenido una cita de verdad, y aparentemente, su gusto por los temas fílmicos coincidía. Pero en lo que siempre habían estado al tanto, era de su gusto compartido por el entrenamiento. Era lo que acostumbraban, y el que fueran pareja ahora no tenía que cambiarlo, por mucho que Chouchou protestara.
Sarada: ¿Vamos al área de entrenamiento?
Boruto: Sí, vamos allá.
Y aunque ninguno de los dos parecía haberlo notado, mientras se dirigían a su destino, seguían tal cual comenzaron el día. Tomados de la mano.

EN LA CASA UZUMAKI

Naruto: Ugh, ¿Dónde se metió ese muchacho?
Hinata: Creo que no se tomó muy en serio lo que dijiste.
Naruto: Bueno… supongo que es en parte mi culpa.
Hinata: No digas eso, querido. ¿Por qué no vas a buscarle?
Naruto: Tienes razón. No confié a Shikamaru tantas cosas como para que esto no funcione.
Hinata: Hey, recuerda que yo también voy a ayudar.
Naruto: Lo sé, y te lo agradezco de verdad.
Hinata: Soy su madre. Yo también quiero que sea fuerte. Fuerte para proteger a quienes amamos. Fue lo que nos hizo quienes somos.
Naruto: Así es – se puso de pie del sofá en que estaba recostado. – voy a ir por él.
Hinata: Los esperaré con el almuerzo.
Naruto: Sí, gracias Hinata.
El rubio salió de la casa. No sabía a donde había ido, pero tenía algunas ideas.

CON BORUTO Y SARADA

Boruto: ¡AAAAGH, MI PUNTERÍA APESTAAAA!
Sarada: Pues sí, no das ni una.
Los blancos de los troncos estaban llenas de shuriken clavadas en ellos, pero las únicas que habían dado en el centro eran las de Sarada.
Boruto: Tch, y es por eso que prefiero los kunai.
Sarada: No seas bebé, creí que ya tenías esto dominado.
Boruto: Por alguna razón soy mejor con objetivos en movimiento. Aún no lo entiendo.
Sarada: Jajaja.
Ambos chicos se sentaron sobre las bases superiores de los troncos, dejando que la brisa los acariciara.
Sarada: ¿Sabes? Somos muy orgullosos los dos.
Boruto: ¿Y a qué viene eso?
Sarada: Al menos yo… - se sonrojó un poco – siempre andaba siguiéndote, cuando entrenabas, supuestamente por vigilar que tan hábil te hacías. Creo que sólo era mi excusa para verte.
Boruto: Ah… ¿de verdad?
Sarada (cómicamente molesta): ¡¿No lo notabas?!
Boruto: Pues no… cada vez que te veía me preocupaba más por no hacer el ridículo. – empezó a reírse mucho – aunque no siempre me salía bien, jajaja. Tienes razón, somos muy orgullosos.
Sarada: Jajaja.
¿?: ¿Lo están pasando bien?
La voz congeló a los chicos, que voltearon entre intervalos entrecortados, fríos de miedo. Detrás de ellos, se encontraba el siempre serio Sasuke, mirándolos con curiosidad. Los dos chunin saltaron de donde estaban separándose un poco.
Boruto: ¡SA-SASUKE SHISHO!
Sarada: ¡¿Papá?!
Sasuke: Sakura nos espera en casa. ¿No has visto la hora?
Sarada: Uah… ya pasó la hora del almuerzo… mamá debe estar molesta.
Sasuke: Descuida, no lo parecía. Pero por otro lado, teníamos cosas que hacer, ¿recuerdas?
Sarada: Es… verdad…
Boruto: Espera… ¿a ti también te llamo tu padre, Sarada-chan?
Sarada: ¿?
Boruto: El viejo me dijo que le viera hoy, hace una hora, pero…
Sarada: ¿Ah? ¡¿Y por qué no dijiste nada?!
Boruto: No te enfades, estábamos pasándola bien.
Sarada (sonriendo): Ah… ya veo…
En eso, Boruto notó… ¡Sasuke estaba oyendo todo!
Boruto: ¡Ah.. no.. sasuke shisho, no quise…!
Sasuke: ¿Por qué te pones así?
Boruto: No… ¿le molesta?
Sasuke: Lo sé desde ayer. ¿Por qué habría de enfadarme?
Boruto: Pues… yo creí…
Sasuke (suspirando): Cuando terminen, ve a casa, Sarada. Boruto, ya se divirtieron, pero deberías ir a casa, Naruto te espera. Y mejor te esfuerzas.
Boruto: ¿?
Sasuke: Porque si Sarada se hace más fuerte que tú, no necesitará que la protejas.
Boruto: ¡!
Una vez dijo esto, se retiró a la velocidad de siempre.
Así que eso era. Tanto su padre como su maestro estaban pensando en entrenarlos a él y a Sarada. Seguramente se trataba de lo que pasó durante su misión. Boruto ya empezaba a sentir la emoción de un nuevo entrenamiento… ¡con su padre!
Sarada: Bien, supongo que nos veremos luego Boruto.
Boruto: ¿Es broma? Te veré mañana. Te prometo que le pondré muchas ganas al entrenamiento.
Sarada: Sí. También yo.
Esta vez, ninguno vaciló. Se acercaron y se dieron un tierno beso. Cuando se separaron, Sarada hizo ademán de despedida y se fue de un salto.
¿? (Detrás de Boruto): Es linda, ¿no la has hecho enojar hoy, cierto?
Boruto: Claro que no. Es genial… debo volverme más fuerte para seguir protegiéndola.
¿?: Bien dicho.
Boruto de pronto reaccionó, encontrando a su padre detrás de él, con una gran sonrisa en su cara.
Boruto: ¡Maldición viejo, no hagas eso!
Naruto: Descuida, no tienes que hablar si no quieres. Estuve buscándote por un buen rato, tuve que usar mi habilidad sensora para hallarte. ¿Han estado todo el tiempo aquí?
Boruto: Pues… fuí a un par de lugares con Sarada-chan…
Naruto: Jaja, me alegra. Vamos a almorzar. Percibí a Sasuke cerca, así que imagino que ya sabes lo que vamos a hacer.
Padre e hijo comenzaron a caminar a casa.
Boruto: Me tienes sorprendido. ¿Realmente vas a entrenarme tú?
Naruto: Soy el único que puede enseñarte ciertas cosas. Y si quiero que algún día seas más fuerte que yo, mejor empezar ya, ¿no crees?
Boruto: Vaya viejo, no recuerdo la última vez que me alegré tanto por un entrenamiento. – chocó su puño con su otra mano - Verás cómo lo lograré fácilmente.
Naruto: Que bueno que tienes confianza – su semblante se volvió una sonrisa seria – vas a necesitar mucha. Ambos.
Boruto: ¡!
Naruto: Pero tengo hambre, así que vamos a almorzar primero.
Boruto: Sí, si.

EN LA ACADEMIA NINJA

Shino: Por hoy, hemos terminado. Por favor estén listos, mañana rendirán su examen para graduarse como genin. Espero que todos puedan pasar.
Los pequeños futuros shinobi ya se retiraban, cuando Himawari se acercó a Shino.
Shino: ¿? ¿Qué ocurre Himawari?
Himawari: Shino-sensei, ¿de verdad es necesario?
Shino: ¿De que hablas?
Himawari: Me refiero… ¿realmente necesitamos aprender bunshin no jutsu?
Shino: Oye Himawari, de verdad, no puedo darte consejos para pasar el examen, no sería justo…
Himawari: No busco consejos… es que…
Shino: Jamás has tenido problemas con ese jutsu mientras se te ha instruido en él, ¿verdad? Y teniendo en cuenta quien es tu padre, pues no me imagino como podrías fallar.
Himawari (suspirando): Suoongo…
Shino: Bien, si eso es todo, te veré mañana. No pierdas esa confianza, ¿si?
Himawari: Si, Shino-sensei.
Mientras Shino se iba, Himawari cambió su rostro preocupado por uno de fastidio.
Himawari: Ah… ¿Qué voy a hacer ahora?
Una vez dicho esto, Himawari desapareció como humo, saliendo la verdadera desde atrás de una gran maceta.
Himawari: Moo, no tengo idea de como ahcer el bunshin no jutsu, solo sé hacer el kage bunshin no jutsu como papá. – dio un gran suspiro – ojalá no me de problemas, no si quiero alcanzar a oni-chan… - en eso, Himawari reaccionó - ¡Oni-chan! ¡Tengo que ver como entrena!
La pequeña Uzumaki-hyuga salió de la academia corriendo a toda máquina, emocionadísima y olvidándose de su problema.

MÁS TARDE, EN LAS AFUERAS DE KONOHA

Naruto: Bien. ¿Ya estás listo?
Boruto: Papá, ¿por qué está mamá aquí? Sin ofender.
Naruto: No te preocupes por eso ahora. Por el momento, solo concéntrate en mí.
Boruto: Genial, ¿Qué vamos a hacer?
Naruto: Ya has usado el chakra de Kurama, ¿verdad?
Boruto: Ahm… ¿ese viejo zorro enorme? Sí, supongo… en Amegakure.
Naruto: Pero no sabes controlarlo, y a juzgar por tu edad, tienes el chakra suficiente para aumentar el tuyo propio muchísimo. Sólo has sido capaz de usarlo canalizándolo con tu furia.
Boruto: Bien, ¿entonces?
Naruto: Vamos a matar dos pájaros de un tiro. Quiero que gastes todo tu chakra.
Boruto: ¿Eh? ¿Ahora? ¿Cómo voy a hacer eso?
Naruto: Para este entrenamiento, quiero que tu control de chakra sea casi perfecto, para ahorrar energías. Por eso, al mismo tiempo que gastas todo tu chakra, quiero que me muestres todas las técnicas ninjutsu que conozcas. Todas las que sepas hacer.
Boruto: Bien… supongo que no estará de más.
El rubio menor comenzó con el kage bunshin, sacando sus dos clones de siempre. Y cada uno de ellos comenzó a hacer técnicas distintas. El Boruto original comenzó con el rasengan desvanecido, rompiendo un gran árbol cercano, luego continuó con un rasengan común, descargándolo contra unas grandes rocas cercanas. Acto seguido, junto a uno de sus clones, comenzó a formar el Odama rasengan. Mientras, el tercer clon se dedicaba a aplicar el taijutsu original que había desarrollado al combinar su estilo con el puño suave de Hinata. La ojiperla observaba sonriente la habilidad de su hijo, pero al ver a su esposo, notó en su expresión que aún estaba preocupado. En eso, Himawari llegó corriendo.
Himawari: ¡Holaaaaa!
Hinata: Oh, Himawari, nos encontraste.
Himawari: Estuve buscándolos por mucho tiempo, pero ni siquiera estaban en casa.
Hinata: Lo siento, Naruto estaba muy apurado y vinimos aquí ni bien llegó con Boruto.
Himawari: Por cierto, ¿Qué hace Oni-chan? ¿No iban a entrenar?
Hinata: Naruto está planeando algo. Por eso le ha dicho que use todas las técnicas que sabe.
Boruto (ocn la técnica lista): ¡Odama rasengan!
La técnica impactó contra el suelo, formando un gran cráter medio profundo en él.
Boruto (desapareciendo los clones, y jadeando) Listo… viejo… he usado mis mejores jutsu. ¿Qué te parece?
Naruto: Veo que dominaste el Odama rasengan. Eso es bueno. Pero…
Boruto: ¿?
Naruto: Aún te queda algo de chakra, ¿no?
Boruto: Ah… si, un poco.
Naruto: ¿Me has mostrado todas las técnicas que conoces?
Boruto: Hm… supongo que no he usado alguna, pero…
Himawari (desde su lugar): ¡Oniii-chaaan! ¡¿Ya has usado el oiroke no jutsu?!
Tanto Boruto como Naruto se quedaron de piedra. Para empezar, Boruto desconocía totalmente que su hermana sabía que podía hacerlo. Y Naruto, por su parte, no lo había usado en muchísimo tiempo, mejor dicho, en muchos años, y tampoco se lo había mostrado a su hijo, no era apropiado después de todo. Hinata, algo nerviosa, volteó hacia su marido.
Hinata: Na-naruto, ¿acaso tu…?
Naruto: ¡Te juro que no tengo nada que ver con esto!
Boruto: ¡E-espera, puedo explicártelo! ¡Konohamaru-sensei me lo mostró y me dijo que papá se lo enseñó…!
Naruto (aguantando la ira cómicamente): Konohamaru…
Hinata: Ah… Boruto, ¿por qué no solo usas la transformación normal y ya?
Boruto: Ah… sí. ¡Henge no jutsu!
El chico se envolvió en una nube de humo, saliendo con la apariencia de su maestro Sasuke al disiparse esta.
Naruto: Jaja, es Sasuke, ¿uh?
Boruto volvió a la normalidad, pero aún no parecía demasiado agotado.
Naruto: Hm… ¿esa es la máxima cantidad de clones que puedes crear?
Boruto: Hm… puedo crear hasta 9 clones sin agotarme mucho. No he probado creando más.
Naruto: Hazlo en este orden: Primero, kage bunshin, luego usa henge no jutsu, y por ultimo, manteniendo la transformación, usa el rasengan. Así agotarás tu chakra rápidamente.
Boruto obedeció. Siguiendo la secuencia de Naruto, nueve borutos se transformaron en 9 ninjas diferentes de la aldea, cada uno formando un rasengan, y luego, para rematar, una cierta cantidad de Odama rasengan. Boruto terminó tirado en el suelo, jadeando de agotamiento.
Boruto: Ya… está… no… no puedo más…
Himawari: Oni-chan…
Naruto: Realmente no utilizas muchos jutsu, aunque los que conoces son muy fuertes de por sí. Tenemos que arreglar eso. Bueno, no es muy distinto a como estaba yo a tu edad.
Himawari: ¡Papá!
Naruto: ¿Qué ocurre Himawari?
Himawari: ¿Y si oni-chan hiciese esto?
La chica puso sus manos en una posición muy conocida para sus padres.
Naruto y Hinata: ¡¿Qué?!
Himawari: ¡Taju! ¡Kage bunshin no jutsu!
La Uzumaki menor creó cientos de nubes de humo alrededor del área en que se encontraban, revelando muchísimas Himawari delante, detrás, arriba y en los árboles.
Boruto: ¡¿QUÉ QUEEEEEEÉ?!
Naruto: ¡WOAH…! ¡Hima, ¿Cuándo aprendiste eso?!
Himawari: Una vez te ví usarlo, Iruka-san me enseñó un video en el que lo usabas. No recuerdo para qué, creo que fue tu examen chunin.
Naruto: Entiendo.- estaba sorprendido por el increpible instinto de su hija - Jajaja, si haces eso en el examen genin, no tendrás problemas.
Hinata le sonrió con alegría.
Himawari (borrando todos sus clones): ¿De verdad? ¡Y yo que tan preocupada estaba! ¡Hurra!
Boruto (levantándose): Maldición, no puedo dejar que me supere mi hermana menor.
Naruto: Escucha, Boruto. La técnica de kage bunshin es una que tienes que perfeccionar por ti mismo, y lo harás en tu tiempo libre. Tengo otras cosas en mente para ti.
Boruto: ¿?
Naruto: Dado que ya no tienes casi nada de tu propio chakra, usaremos la reserva del chakra de Kurama que tienes. Intenta hacer un rasengan.
Boruto no entendía bien de que iba el asunto, pero no discutió. Se puso en posición y trató de juntar chakra. Cosa obvia, nada pasó, había agotado su chakra.
Boruto (hartándose): Bah, esto es inútil, viejo.
Naruto: ¿Oh? ¿A dónde fue a parar toda esa confianza? Vamos, si se lograse al primer intento, sería demasiado fácil y no sería un entrenamiento, ¿cierto?
Boruto: Hm…
Naruto: Ah, que le vamos a hacer. ¡Kage bunshin no jutsu!
Al lado de Naruto, apareció un clon de sí mismo.
Boruto: ¿Qué planeas hacer?
Naruto: Tal vez Kurama te lo pueda explicar mejor. ¿Kurama?
El clon de Naruto comenzó a engrosar las líneas de sus mejillas, los colmillos y los ojos de fuego del bijuu de 9 colas.
Kurama: Nos volvemos a ver, mocoso.
Himawari: Oh, es Kurama-chan.
Kurama: Oye, oye, recuerda a quien le estás hablando, niña.
Himawari: Glup!
Naruto: Jaja, vamos Kurama, necesitamos tu ayuda.
Kurama: Hmpf. Bien, mocoso, escucha. Mi chakra funciona de la misma manera que el de cualquiera, pero no se siente igual. A diferencia de tu padre, yo no estoy dentro de ti, por lo que no compartimos chakra directamente. Así que yo no puedo ayudarte a usarlo. Sin embargo, las emociones son un catalizador muy bueno, como ya sabrás. Si te concentras en lo que sentiste aquella vez, puede funcionar. Dime, ¿Qué fue lo que sentiste?
Boruto: ¿Qué sentí? Pues… estaba enojado, rabia, ira…
Kurama: Concéntrate en eso. Piensa en esa emoción, siéntela y trata de manipular tu chakra.
El rubio lo intentó, pero por más que trataba de concentrarse en la furia que sintió, no ocurría nada.
Boruto: Ugh… no puedo… ¿Qué rayos pasa?
Naruto: No te frustres. Tal vez sea algo más, Boruto.
Boruto: ¿?
Naruto: Estabas furioso aquella vez, ¿pero por qué?
Boruto ¡¿Por qué casi matan a Sarada-chan, por qué rayos preguntas lo que ya sabes?!
Naruto: Cálmate. Eso significa que lo que te motivó fue tu furia, y a ésta, la motivó algo más. ¿Qué era?
Boruto trató de entender. Simplemente vio a su compañera, a quien tanto quería, casi morir y perdió el control por la rabia. ¿Qué otro motivo habría para enojarse? Eran puras sandeces. Trató de organizarse. ¿Por qué se enojó? Por impotencia. Porque era su compañera y la apreciaba. Porque le aterraba el hecho de perderla. Porque… ¡un momento! ¡eso era!
Boruto: Tenía miedo…
Naruto, Kurama, Hinata y Himawari: ¡!
Boruto: Tenía miedo de perderla… tenía miedo de que muriera en mis brazos sin que yo pudiese hacer nada… tenía miedo de no volverla a ver…
En eso, Boruto entendió. Tenía que anclar las emociones que sintió.
Boruto: Estaba furioso – levantó su brazo dispuesto a hacer el rasengan. – porque le hicieron daño, porque tenía miedo de que ella muriera – se empezó a acumular chakra oscilante entre azul y rojo en su mano - ¡y tenía miedo de todo eso porque me impuse el deber de protegerla a toda costa!
Ni bien terminó de exclamar eso, en su mano se formó una poderosa masa esférica de chakra de color rojo, mucho más grande que un rasengan normal.
Kurama: Hmpf. Eso es todo.
Hinata: Lo lograste, Boruto.
Himawari: Sarada nee-chan hubiera estado tan feliz de oír eso…
Boruto: ¡No lo vayas a estar divulgando, ¿sí?!
Kurama: Escucha, mocoso.
Boruto: ¿?
Kurama: Cada vez que requieras usar la parte de mi chakra que has adquirido, debes concentrarte en eso mismo. Te prometo que habrán muchos menos límites para lo que puedas hacer.
Boruto: Sí. Esto es genial.
Naruto: Muy bien, suficiente. Ahora úsalo. Quiero ver el poder que le diste a ese rasengan.
Boruto: ¡Ok! – salió disparado, corriendo hacia una zona despejada y empedrada. - ¡Rasengan!
La técnica impactó de lleno en el área, creando una tremenda onda de choque de la que Hinata cubrió a su hija y de la que el hokage ni se inmutó; además de una pequeña explosión de energía que cubrió a Boruto por completo.
Himawari: ¡Oni-chan!
Naruto: Tranquila, Himawari.
Himawari: ¿uh…?
Cuando la explosión se disipó, todos vieron a Boruto sobre el tremendo cráter y suelo destrozado que el rasengan había dejado.
Boruto: ¡Asombroso!
Naruto: Bien hecho, hijo. Ahora vamos a continuar.
Kurama: Supongo que por ahora, no me necesitarás. Así que me voy.
Naruto: Gracias, Kurama.
El clon de Naruto que usó Kurama se desvaneció, dejando solos a los Uzumaki.
Boruto: ¡Vamos, papá! ¡Qué sigue! ¡Qué sigue!
Naruto: Me quedan unas horas más antes de que deba ayudar a Shikamaru en la oficina. Entrenaremos la manipulación de elemento hasta la hora de la cena. Entonces, pasarás a otro entrenamiento, independientemente de que lo hayas logrado o no.
Boruto: ¿Eh? Pero faltan como 5 horas hasta la cena. ¿Por qué no habría de dominarlo?
Naruto: Jaja, no importa. Antes, tenemos que ver tu afinidad elemental. – sacó un extraño trozo de papel de su bolsillo – te voy a explicar.

CON SARADA

La pelinegra cayó al suelo sentada, jadeando con pesadez. Sudaba a mares y sentía mucha tensión en su cuerpo, mientras su sharingan se desactivaba.
Sakura: Sarada…
Sasuke: Hm. Has dominado el sharingan, pero no en su totalidad. Te agotas con demasiada facilidad.
Sarada (jadeando): Lo… lo siento… papá… yo…
Sasuke: Sakura, mantente preparada.
Sakura: ¿?
Sasuke: Le daré a Sarada un pequeño descanso. Pero luego de eso, voy a ser más duro con ella.
Sakura: ¿Pero que estás buscando lograr? Puede lastimarse de gravedad si te pasas sólo un poco.
Sasuke: ¿Tú crees que Naruto va a tener esas consideraciones con Boruto?
Sakura: ¡!
Sasuke: No quiero que vuelva a correr un peligro similar como el de aquella ocasión. Por eso voy a presionarla como pueda.
Sakura: ¡Sasuke, ella no es como tú solías ser! ¡Ella es una chica ruda, pero también…!
Sasuke: Sí. Por fortuna también se parece a ti.
Sakura: Sasuke…
Sasuke se acercó a su hija.
Sarada: ¿?
Sasuke (agachándose para acercarse): Lo siento. Supongo que no puedo presionarte de la misma manera que yo me presioné a mí mismo. Tú no has sido víctima de la maldición del odio y ruego porque jamás lo seas.
Sakura (pensando): ¡Entonces eso es lo que el quiere…! ¿Pero… cómo vamos a lograrlo?
Sasuke: Los uchiha hemos accedido a nuestras habilidades por medio de la desgracia, desde siempre. Pero no estoy dispuesto a pagar ese precio sólo para hacerte más fuerte. Hay otras formas de hacerlo. Las hallaremos.
El uchiha se puso de pie y regresó junto a su esposa. Sarada bajó la cabeza. ¿Acaso no era suficiente todo su esfuerzo? ¿Por qué no podía seguir al ritmo de su padre? ¿Boruto tendría os mismos problemas? Boruto… era por él que se estaba esforzando tanto. De verdad quería ser fuerte por sí misma, pero también quería proteger a esa persona a la que tanto atesoraba además de a su familia, quería ser capaz de pelear a su lado hombro a hombro. Y un poco de cansancio no iba a detenerla. No lo iba a permitir.
Sasuke (acercándose a Sakura): Continuaremos mañana, pensaré en alguna otra forma de… ¡!
Cuando se volvía, noto a su hija con un puño cargado de chakra apuntándole.
Sarada: ¡SHANNAROOOOO!
Sasuke esquivó el ataque sin dificultad, mientras Sakura se cubría de la nube de humo.
Sakura: ¡Sarada!
Sarada, volviéndose a buscar a su padre con el sharingan de nuevo activado, corrió en su dirección presta a atacar.
Sarada: ¡Katon! ¡Hosenka no jutsu!
Sasuke evadió el ataque de su hija a la carrera.
Sakura: ¡Sarada, ya basta!
Sarada: ¡NO NECESITO QUE ME TRATEN CON CONDESCENDENCIA! ¡DIJE QUE ME HARÉ MAS FUERTE Y LO HARÉ!
Sakura: ¡No necesitas sobre-esforzarte para ello!
Sarada (haciendo sellos): ¡Boruto está entrenando porque quiere ser más fuerte, para protegerme, para proteger a todos! – puso sus manos en posición de sello Katon - ¡¿Qué clase de ninja sería si me permito quedarme atrás por una nimiedad como esta?!
Sasuke: …
Sarada: ¡Katon! ¡Goukakyuu no jutsu!
De la boca de la chica salió una gigantesca orbe de llamas que se acercaba a Sasuke a toda velocidad. Por supuesto, para el uchiha, era cámara lenta.
Sasuke: Realmente eres mi hija. – puso su posición de manos - ¡Katon! ¡Goukakyuu no jutsu!
Una bola de fuego mayor a la de Sarada impactó con la que ésta lanzó, regresando ambos ataques.
Sarada: ¡Por dios, Sarada, sal de ahí!
Sarada: No voy a retroceder. Yo también quiero protegerte, Boruto. ¡Quiero tener el poder para proteger a todos aquellos a quienes amo!
El ataque de Sasuke se acercaba amenazante al de Sarada. Sakura, presa del horror, se preparaba para ir por su hija justo en el instante en que parecía su fin. Pero en el momento en que las llamas ya casi tocaban a Sarada, una horda de fuego negro empezó a rodear a la esfera incandescente, consumiéndola a toda velocidad, hasta desaparecerla. Sarada, con pesadez, cayó al suelo inconsciente.
Sakura: ¡Sarada! – corrió a atender a su hija - ¿estás bien?
El uchiha mayor se acercó a paso pausado hacia ellas.
Sakura: Esta inconsciente… - la pelirrosa se volvió a su marido - ¡Sasuke, por amor de dios, prométeme que nunca volverás a hacer eso! ¡Pudo salir herida!
Sasuke: Ella es como tú y como yo, Sakura. Ambos hemos pasado terribles entrenamientos para tener la fuerza que tenemos. Eso es algo que no va a cambiar, sea la generación que sea.
Sakura: Bueno, está bien… si no hubieses usado el Amaterasu, quien sabe qué habría pasado…
Sasuke: Sakura.
Sakura: ¿Qué sucede?
Sasuke: Yo no usé el Amaterasu.
Sakura: ¿Eh? Claro que sí, ese jutsu solo puedes hacerlo tú, que tienes el Mangekyou… ¡!
La mujer veía a su marido sonreír mientras miraba a su rendida hija.
Sakura: ¡No me digas…! ¡Es imposible! ¡Tú mismo lo dijiste!
Sasuke: Al parecer me equivoqué.
Sakura: Pero ¿Cómo? La maldición del odio…
Sasuke: Recuerdo que durante la guerra, el reanimado Hashirama Senju me dijo; que el clan Uchiha eran shinobi capaces de amar y odiar a extremos increíbles. La maldición del odio fue la que me dio el poder… pero pude salir a tiempo de sus garras.
Sakura: ¿Quieres decir que Sarada…?
Sasuke: Sí. Ahora, viene una nueva preocupación… pero por el momento, vamos a continuar a este ritmo.
Sakura (sonriendo): Sí – secó el rostro de su hija con un pañuelo – después de todo, es una uchiha, ¿verdad?
Sasuke: Sí. Algún día. Algún día ella será la uchiha más fuerte.
Sakura: ¿Mas que tu?
Sasuke: Más fuerte que yo. Te lo aseguro.
Los padres de Sarada la llevaron de vuelta a casa, mientras un hilo de sangre caía de su ojo derecho y se deslizaba por su mejilla.

CON LOS UZUMAKI

Naruto (mirando a su hijo con un papel cortado en la mano): Ya veo.
Boruto: ¿De que estás hablando? El papel solo se cortó.
Naruto: Lo que significa que, al igual que yo, eres afín al elemento viento. Eso me hará más fácil entrenarte.
Boruto: ¿O sea que tú también eres elemento viento?
Naruto: De nacimiento, sí. Pero desde que adquirí el senjutsu de los 6 caminos y el chakra de los 9 bijuu, soy capaz de usar chakra de casi cualquier tipo elemental.
Boruto: Vaya…
Naruto: Vamos. Es hora de que domines el fuuton rasengan. Luego dependerá de ti.
Boruto: ¿De mí?
Naruto: La manipulación de elemento implica un nivel de control muy grande. El resultado es una técnica poderosa, pero sólo si logras aplicar la manipulación de forma que usas en el rasengan junto con la manipulación de tu naturaleza elemental.
Boruto: Hm…. Que complicado…
Naruto: Jeje, descuida, aprenderás sobre la marcha.
Boruto: Bien, vamos.
Naruto: De acuerdo. Esto es lo que tienes que hacer.
Las horas pasaban mientras Boruto ponía todo de sí en el entrenamiento. Ambos, a Boruto y Sarada, los movía su deseo de protegerse el uno al otro. Tenían un lazo irrompible, marcado, que los impulsaría más allá de sus límites. Sus padres lo sabían, y estaban totalmente dispuestos a ayudarlos en el camino a hacerles más fuertes que ellos mismos. Éste era tan solo el primero de mil escalones. El camino estaba marcado y ya habían empezado a avanzar.

Continuará…


SPOILER SGTE CAPITULO

Boruto: El entrenamiento está resultando ser brutal… nunca me había sentido tan frustrado…
Sarada: ¿No te está saliendo bien?
Boruto: Unos cuantos progresos. Pero no voy a rendirme.
Sarada: Lo sé. Yo tampoco. Te daré una gran sorpresa.
Hinata: Boruto, ¿te gustaría que intentemos algo?
Boruto: ¿Eh? ¿Mamá? ¿Tu también?
Naruto: Jaja, ¿sorprendido?
Boruto: Qué rayos, vamos, enséñenme todo lo que puedan. ¡Yo lo haré mejor!
Sarada: Lo mismo digo.
Boruto: En el próximo capítulo: Aciertos. Fallas. El progreso de la nueva generación.
Himawari: Oni-chan, Sarada nee-chan, ¡Yo también me voy a esforzar!
Sarada: ¿E-ella me acaba de llamar…?
Boruto: Jejejeje.

FIN DEL SPOILER

FIN DEL CAPITULO 6

Yyyyyyyyy... nos vemos el sabado o domingo que vieneeee.

Editado por rasenchidori: 15.10.15 a las 10:09
Viejo rasenchidori dijo: 18.10.15
CAPITULO 7: ACIERTOS. FALLAS. EL PROGRESO DE LA NUEVA GENERACIÓN

Boruto: ¡¡AAAAAAAAGH!!
Ese era como el tercer grito de frustración de Boruto en todo el rato que estuvo tratando de cortar la corriente de un riachuelo cercano que su padre había creado para ayudarle. Era una corriente que iba en círculos, por lo que era ininterrumpida mientras Naruto la mantuviese así. Boruto debía usar su manipulación de chakra elemental para cortar la corriente y mantenerla así por al menos medio minuto.
Naruto: No te desesperes, ni siquiera ha pasado un día.
Boruto: Tsk…
Naruto (con expresión compasiva): Boruto, un entrenamiento como este nunca es fácil. Aún no salgo de mi sorpresa de que hayas dominado el chakra de Kurama tan pronto.
Boruto: No fue gran cosa, solo… pensarlo bien.
Naruto: Jaja, que digas eso me hace sentir algo…
Boruto: ¿?
Naruto: No importa. Por hoy hemos tenido suficiente hijo. Continuaremos mañana.
Boruto: Creo…
Naruto: ¿?
Boruto: Creo que voy a necesitar también mi propio chakra para hacer esto, papá.
Naruto: Parece que sí.
Todos quedaron en silencio por un momento.
Naruto: Bueno, ya tengo que volver con Shikamaru. Volveré a casa en unas 3 horas.
Boruto: Claro…
Naruto: No te desanimes hijo. Mañana continuaremos, lo prometo. Ahora te recomiendo que descanses.
Hinata (entregándole a Naruto un bento): Aquí está tu cena, querido.
Naruto (sorprendido): Santo cielo, Hinata, piensas en todo.
Hinata: Creí que algo así podría pasar. De todas formas, trabajo es trabajo.
Naruto: Muchas gracias, ojos de luna.
Hinata (rojísima): ¡¿NA-NARUTO?!
Algunas veces, durante las noches, incluso antes de que se casaran, Naruto y Hinata gustaban de salir a mirar el cielo nocturno. Era un gran y relajante pasatiempo, además del curioso gusto por la jardinería que compartían. Una de esas noches, Naruto notó que los ojos perla de Hinata parecían destellar con la luz de la luna reflejada en ellos cada vez que lo miraba. Y se le ocurrió un apodo que recordaba, cada vez que veía ese destello: Ojos de luna. Había leído, en uno de esos libros que pedía prestado a Sai, que a las chicas les gustaban los apodos dulces o frases medio poéticas, con las que, francamente, el rubio era muy malo. Pero éste apodo le salió del corazón, y vaya que sí funcionó. Hinata, al oír la razón de su apodo, se ruborizó tanto que Naruto no pudo evitar reírse, aunque luego ya estaban ambos riendo. Aun así, Naruto nunca la había llamado de ese modo frente a sus hijos, al menos, no que ella recordase; pero de nuevo, en ese momento, el Uzumaki mayor había visto ese mismo brillo en los ojos de su esposa, reflejando la suave luz de la luna.
Hinata (manos en las mejillas): Naruto… no delante de los chicos…
Himawari: Que lindo…
Boruto: Ay no, por dios…
Naruto: Jajaja, lo siento, jaja. Igual, muchas gracias.
Hinata le sonrió feliz y aún ligeramente ruborizada.
Hinata: Te estaré esperando.
Naruto: Sí. Buenas noches, chicos.
El hokage procedió a acariciar la cabeza de su hijo a sabiendas de que este se lo quitaría de encima, pero esta vez, ni se inmutó. Con algo de preocupación, Naruto partió a su lugar de trabajo.
Hinata (acercándose a Boruto): Vamos hijo, un entrenamiento no rinde frutos si te esfuerzas innecesariamente. Vamos a cenar.
Himawari: Oah… han pasado 5 horas en muy poco tiempo…
Boruto: Si, si, vámonos ya.
La familia regresó a casa, mientras Boruto se debatía entre la frustración y la emoción de saber que ocurriría mañana.

CON SASUKE, EN LAS AFUERAS DE LA ALDEA

Sasuke se encaminaba con paciencia hacia cierto lugar. Ya había acostado a Sarada y dejó a Sakura cuidando de ella. Por ahora, sólo tenía una preocupación. Sarada acababa de dar un gran paso en su entrenamiento, antes de lo que él hubiese podido prever. Pero eso no quería decir que no estuviese preparado. Y sólo había una persona a la que recurrir por éste nuevo problema. No le gustaba tener que tratar con él, pero tenía una compañía que, por lo menos, iba a mejorar un poco la estadía.
Mitsuki: Aún me parece raro que me hayas llamado, tu puedes lidiar solo con el.
Sasuke: No es por ofender, pero realmente me enferma tener que tratar con el. Simplemente voy porque el tiene lo que necesito. Y creo que será más rápido si vas conmigo, tú lo conoces mejor.
Mitsuki: Ya veo. Jaja, no me sorprende.
El dúo continuó caminando por un rato más hasta llegar a una caverna muy bien disimulada. Sacaron la maleza circundante y se adentraron en ella. La caverna disonaba mucho con lo visto en el exterior. Por dentro estaba llena de recubrimientos metálicos, que le daban aspecto de una sede bastante moderna. Siguieron avanzando, hasta que ingresaron a una sala llena de tubos gigantes llenos de un líquido azulado burbujeante, y mesas llenas de matraces y recipientes de laboratorio por doquier.
Mitsuki: No ha cambiado mucho desde que me fui. Y eso que han pasado años.
Sasuke: Si el hombre no cambia, menos el sitio donde vive.
¿?: Ohh, eso de verdad duele. ¿Qué no puedes ser algo más cortes?
Los recién llegados se volvieron para ver entrar a un muy conocido sujeto para ellos… solo que no podía decirse que era agradable… si, era muy complicado.
Orochimaru: Mitsuki, que sorpresa.
Mitsuki: Hola, padre. Sasuke tenía cosas que tratar contigo.
Orochimaru: Lo sé. Ya me parecía que vendrías.
Sasuke: Entonces supongo que el encargo que te pedí está listo.
Orochimaru: Así es. ¿Lo quieres ahora?
Sasuke: No vendría si no fuese así.
Orochimaru: Bien, por favor sígueme.
Los tres continuaron por un pasadizo más oscuro, bastante largo y lleno de puertas metálicas a los lados, era tan extenso que tardaron 5 minutos completos en salir del mismo. Llegaron a un sitio muy similar al que acababan de dejar, pero aquí había muchísimos más tubos como los del lugar anterior. Y a diferencia de esos, en éstos había algunos elementos extraños flotando dentro.
Sasuke: ¿Qué rayos haces aquí?
Orochimaru: Por favor, la última vez que viniste estaba mucho peor. Claro, los especímenes eran defectuosos, y con tu petición, pues… tuve que ocupar mi atención en mejores muestras. Afortunadamente tenía el material que necesitaba.
Sasuke: Espero por tu bien, que solo lo hayas usado para lo que te pedí.
Orochimaru: Debo admitir que tuve mucha curiosidad por ver qué más podía hacer con eso. Pero tengo muchas cosas que hacer como para ser exterminado por ti ahora. Además… tuve mucha vigilancia.
Los tres presentes voltearon al oír pasos acercándose, entrando a la sala Karin, acompañada de Suigetsu.
Karin: ¿Sasuke? ¿Eres tu?
Mitsuki: Hola, Karin.
Karin: Mitsuki, que gusto verte. No nos visitas muy seguido.
Mitsuki: Jajajaja
Orochimaru: Sasuke ha venido a recoger el encargo.
Karin: Lo imaginaba. Pasó muy pronto, me sorprendí muchísimo.
Suigetsu: Yo no. Teniendo en cuenta que se trata de Sasuke, ya nada me sorprende.
Sasuke: Basta de charla. Sólo díganme donde está.
Orochimaru guió al grupo a un tubo un poco más grande que los otros, en el cual reposaba un cuerpo extraño, con la apariencia similar a la de un zetsu blanco, pero mucho menos humana, parecía ser aún un feto.
Sasuke: ¿Qué se supone que es esto?
Orochimaru: Que no te engañe su apariencia desgreñada. Es perfectamente utilizable. Y si tienes problemas éticos al respecto, no está vivo, no de forma convencional.
Mitsuki: Estado vegetal. Aquí lo mantienes vivo.
Orochimaru: Sí. El cambio se manifestó apenas hace algunas horas.
Sasuke: ¿? Creí que tú eras quien controlaba eso.
Orochimaru: ¿Qué no te haces una idea? Es el mismo material genético, es natural que las reacciones de su contraparte sean las mismas.
Sasuke: Bien. Terminemos con esto, y regresaré a casa.
Orochimaru: De acuerdo. Karin, desconecta este contenedor. Vamos a hacer esto ya mismo.
La pelirroja se acercó a unos grandes cables que salían de la parte posterior del contenedor, desconectándolos todos de golpe.
Orochimaru: Bien. Trabajemos antes de que el espécimen muera. Suigetsu, prepara un mini-contenedor.
Suigetsu: ¿Eh? ¿Esa cosa va a entrar en un contenedor tan reducido?
Orochimaru: Descuida – procedió a recostar sobre la mesa al ser, cuyo rostro semi-humano tenía la vista entrecerrada – sólo necesitamos sus ojos.

EN KONOHA, EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Naruto: Veamos… - revisaba un conjundo de documentos que Shikamaru le alcanzaba – esto iba por aquí…
Shikamaru: ¿Cómo va el entrenamiento?
Naruto: Algo lento, me temo. Pero es de esperarse.
Shikamaru: ¿Lo estás presionando lo suficiente?
Naruto: Aun necesito que domine ciertas técnicas para poder llevar el entrenamiento en serio. Si no, no serviría de mucho.
Shikamaru: Entiendo.
Naruto: ¿Cómo están Temari y Shikadai? ¿Te han dicho algo?
Shikamaru: Ah, bueno, con Shikadai no tengo que lidiar mucho, pero con Teamri, ya ves, lidio por dos.
Naruto: Lamento oírlo. ¿Está muy enfadada?
Shikamaru: Enfadada no es la palabra… está algo disgustada.
Naruto: ¿Estas de veras seguro que no quieres que vaya a disculparme con ella?
Shikamaru: Olvídalo, yo trataré con ella. Le haré algo de sopa de queso de soja y la calmará un poco.
Naruto: Ignoraba que supieras cocinar.
Shikamaru: Cuando tu esposa se enoja con tanta facilidad, es mejor tener un as bajo la manga.
Naruto: Jaja.
Shikamaru: Mañana será el examen de graduación de la academia ninja. ¿Estara bien Himawari?
Naruto: Sí, tengo mucha confianza en ella.
Shikamaru: ¿De veras? Eso etsa bien.
Naruto: Van a sorprenderse mucho por allá. Yo me sorprendí.
Shikamaru: ¿Eh? ¿De que se trata?
Naruto (medio cantando): Es un secretoooo.
Shikamaru: Tsk, por favor.
Naruto: ¿?
Shikamaru: ¿Qué ocurre?
Naruto: Esto es extraño… Kirigakure solicita un equipo de konoha para una misión rango C.
Shikamaru: ¿De rango C? ¿Qué ellos no tienen sus propios shinobi?
Naruto: La cuestión es… que Chojuro está pidiendo la presencia de un Nara.
Shikamaru: ¿Un Nara para una misión de rango C? ¿Por qué? No tiene sentido.
Naruto: No me mires a mí, tú eres el listo.
Shikamaru (cómicamente molesto): ¡Y tú eres el Hokage, maldita sea!
Naruto: Es de rango C. ¿Te parece si enviamos al equipo de Shikadai?
Shikamaru: Estaría bien, supongo. Últimamente se queja de que no tiene mucho que hacer.
Naruto: Así será entonces. Le diré a Mirai que mañana saldrán a Kirigakure.
Shikamaru: ¿Qué dice la carta?
Naruto: Los detalles de la misión muestran a un shinobi desaparecido, un genin específicamente. Requieren las habilidades deductivas que solo un Nara posee.
Shikamaru: ¿Habilidades deductivas?
Naruto: Mi consejero es uno de los shinobi más inteligentes del mundo, si no el más. ¿Con todo lo que hiciste durante la guerra, creías que los demás lo pasarían por alto?
Shikamaru: Y supongo que esperan que mi hijo haya heredado eso. Una cosa es ser listo, ser un Nara es otra.
Naruto: Descuida, si con el no basta, estará Mirai, quien después de todo, es tu aprendiz.
Shikamaru: Bien, no te discutiré eso.
Naruto: Pasemos a lo siguiente.

CON SASUKE

Orochimaru: Asumo que ya está listo.
Sasuke: Sí. Con esto, el problema debería poder resolverse.
Mitsuki: ¿Me dirás por que nos estamos llevando esto, Sasuke?
Sasuke: Te lo explicaré luego. Ahora nos tenemos que ir. Mientras antes hable con mi esposa y con Naruto, será mejor.
Mitsuki: Como quieras.
Karin: Oye Sasuke.
Sasuke: ¿Qué pasa?
Karin: Quisiera… poder verla. A Sarada.
Sasuke: Hm…
Karin: No la veo desde que nació… y no estuve cuando vino acompañando al hokage. Sé que no tengo nada que ver con ella, pero… quisiera poder verla... si no te molesta.
Sasuke: No voy a traerla aquí, Karin.
Karin (bajando algo la cabeza): Lo… lo comprendo.
Sasuke (yéndose con Mitsuki): Si quieres verla, ven a Konoha. Pediré a Naruto que te deje entrar.
Karin (recuperando la emoción): ¿De verdad? ¡Gracias, Sasuke!
Sasuke: Adiós.
Mitsuki: Adiós padre. Karin. Suigetsu.
Los dos shinobi se alejaron del lugar, internándose en la oscuridad del bosque.
Orochimaru: Ah, es tan nostálgico…
Karin: Que ni se te ocurra.
Orochimaru: Fufufu, no estaba pensando nada particular, Karin.

EN LA CASA UZUMAKI

El hijo de los Uzumaki se tendió sobre su cama pasada la hora de la cena, con rostro serio. Tal vez solo necesitaba descansar, mañana ya le iría mejor. Pero paciencia era lo que más le faltaba. No podía dejar de sentirse fastidiado.
Himawari (tocando la puerta): Oni-chan. ¿Puedo pasar?
Boruto: Ah… si, claro, entra.
La hermana menor entró con fluidez a la habitación, acercándose a su hermano y sentándose sobre la cama.
Himawari: Oni.chan, ¿estas bien?
Boruto: No lo sé… yo esperaba mejores resultados hoy.
Himawari: Te estás esforzando mucho Oni-chan, estoy segura de que lo lograrás muy pronto. Yo creo en ti.
Boruto: Gracias, Himawari.
Himawari: ¿Sabes? Me das mucha envidia Oni-chan.
Boruto: ¿Eh? – el rubio se sentó de un salto al lado de su hermana - ¿Por qué?
Himawari: Eres un chunin muy fuerte y todo el mundo cree que muy pronto serás tan bueno como para pasar a ser un Jounin. Y yo ni siquiera me he graduado.
Boruto: ¡O-oye, eres dos años menor que yo!¡Y para mañana serás genin, no tienes que apresurarte así, tu eres muy buena! ¡Incluso haces el kage bunshin mejor que yo!
Himawari: Oni-chan…
Boruto: ¿?
Himawari: Tú, Sarada nee-chan y los otros… todos ustedes. Quiero alcanzarlos, sobre todo a ti. Me esforcé con el kage bunshin para estar a tu nivel… pero de pronto vas a volver a superarme, por mucho.
Boruto: Bien, ciertamente soy muy hábil, así que mejor pon mucha fuerza para que llegues rápido a chunin. Pero yo seguiré haciéndome más y más fuerte. No te será tan fácil alcanzar a Oni-chan.
Himawari: Jejeje.
Boruto: ¿De qué te ríes?
Himawari: Logré que admitieras que eres hábil. Mi trabajo aquí terminó.
¿Era una broma? ¿Himawari había ido allí solo para animarlo? Y para hacerlo peor, se las arregló para no tener que decir nada importante, sino que el mismo reconociera su propia capacidad. Cada vez se parecía más y más a su madre.
Boruto: Tch, me atrapaste. No tenías que decir todas esas cosas para hacerme recuperar la confianza.
Himawari: No mentía, Oni-chan. Realmente quiero alcanzarlos a todos ustedes.
Boruto: Hima…
Himawari: Te envidio mucho… pero te admiro y te amo más de lo que jamás podría envidiarte.
Boruto: ¡!
Himawari se acercó a su hermano y le dio un fuerte abrazo.
Himawari: Y ¿sabes? También estoy un poco celosa de Sarada nee-chan. Creo que ya no seré la única chica a la que Oni-chan abrace.
Boruto: ¿Hyeeeh?
Himawari: Jajaja, es broma, es broma.
Boruto: Jeje. Oye, Sarada-chan será mi novia, pero tú eres mi hermana. Nadie va a reemplazarte. Jamás.
Himawari (sacando la lengua): Ya lo sé. ¿De dónde si no sacaras una hermana tan adorable como yo?
Boruto: ¡Tu, pequeña…!
Himawari: Jajaja – salió del cuarto a la carrera - ¡Buenas noches Oni-chan!
El rubio volvió a recostarse. Su hermana podía ser algo molesta a veces, pero de verdad que la adoraba, ahora más que nunca. Se estaba volviendo tan buena como su madre para levantarle el ánimo. Ya mañana todo sería mejor. Y pensando en eso, se rindió al sueño por el cansancio que le invadía. Había sido un día agotador.

A LA MAÑANA SIGUIENTE, EN LA CASA UCHIHA

Muy temprano, en la mañana, Sarada despertó, algo molestada por la luz del día que le daba en los ojos. Para ser la hora que era, estaba muy brillante. La chica se encontró en su habitación, acostada, procediendo a levantarse mientras trataba de recordar qué había ocurrido. La imagen de una enorme bola de fuego a punto de impactarle llegó a su mente.
Sarada: Ya veo… ¿entonces no logré nada?
Siguió tratando de recordar. Vió en su memoria las llamas negras consumiendo el fuego que se dirigía a ella.
Sarada: Amaterasu… papá tuvo que salvarme… maldición…
La chica se puso de pie, algo cabizbaja. Se puso a pensar que tal vez no estaba haciendo las cosas correctamente. Como sea, mientras no supiera como continuar, seguiría entrenando, de algo le serviría de todas formas. Salió de su habitación y bajó las escaleras de camino a la cocina. Era muy temprano todavía, por lo que no esperaba que hubiese alguien despierto. No podía estar más equivocada.
Sarada: ¿Mamá?
Sakura (sentada en la mesa del comedor): ¡Sarada! Buenos días. ¿Ya te sientes bien?
Sarada: Sí, yo… creo que me desmayé.
Sakura: Bueno, sí, lo que ocurrió fue bastante inesperado. Tenía que ser Sasuke, caray…
Sarada: Hablando de papá, ¿Dónde está?
Sakura: Ayer en la noche salió a un lugar… seguro que en cuanto regrese, vendrá.
Sarada: ¿Una misión? Ya veo…
Sakura: no te pongas triste, hija, no era una misión. Sasuke debería estar regresando en cualquier momento.
Sarada: Mamá.
Sakura: ¿Sí?
Sarada: Quiero que me entrenen con más fuerza.
Sakura: ¿?
Sarada: Jamás lograré ser fuerte si están preocupados de si voy a lastimarme o no. Tal vez si mi papá no hubiese detenido su ataque, yo podría haber hecho algo…
Sakura: ¿Eh? ¿No lo recuerdas?
Sarada: ¿Recordar que?
Sakura: ¿Crees que tu padre detuvo la bola de fuego?
Sarada: Pues sí, el amaterasu solo puede hacerse con su mangekyou sharingan, ¿no?
Sakura: Yo también lo creía. Hasta ayer.
Sarada: ¿Qué quieres decir?
Sakura (sacando de su bolsillo un pañuelo manchado con sangre): Esto… lo usé para limpiar algo de sudor y sangre de tu rostro cuando te desmayaste.
Sarada: ¿Sangre? Pero no estaba sangrando…
Sakura: En efecto. No estabas sangrando – se puso de pie y tomo las manos de su hija – pero te aseguro Sarada, tu padre no hizo ningún uso de su mangekyou ayer.
Sarada: ¿Qué dices…? Pero eso quiere decir…
La chica no lo podía creer. Las ideas ya se estaban asociando en su mente. Su padre no hizo ese Amaterasu. Su madre le limpió sangre del rostro aunque no estaba sangrando. Y ahora, recordaba haber sentido un agudo pinchazo en los ojos justo antes de desmayarse. Eso solo quería decir una cosa.
Sarada: ¿Me… me estás diciendo… que yo…?
Sakura: Tu padre está muy orgulloso, hija. Él no te lo dirá, pero podía ver sus ojos…
Sarada: Es imposible… mi padre ya me lo ha explicado, la única manera de despertar el mangekyou es…
Sakura: Dolor. Odio. La pérdida de un ser amado. Todos esos factores influyen, sí. Pero parece que tú eres un caso especial… no fue el odio lo que lo despertó. Fue tu esfuerzo, tus ganas de proteger a los que amas. Has hecho historia, hija mía. Tu Mangekyou Sharingan fue despertado por amor.
La uchiha menos oía todo esto asombrada y algo ruborizada. Recordó la primera vez que despertó su sharingan. No fue por ira, no fue por odio. Fue por la emoción de por fin conocer a su padre, a quien tanto había estado esperando, toda su vida. Y ahora, un sentimiento similar la había hecho crecer más. ¿Su padre se había equivocado? ¿Sería posible que los uchiha tuvieran una forma mejor de hacerse fuertes sin necesidad de recurrir a la pérdida y al dolor? No cabía en sí de la emoción, creyó que lloraría. Pero no había tiempo para eso. Sólo atinó a darle a su madre una sonrisa cálida.
Sakura: Ahora ven… déjame verlo.
Sarada: ¿?
Sakura: Quiero ver ese Mangekyou Sharingan que solo tú has podido despertar. Ese poder maldito que ahora tú has bendecido por el amor.
Sarada pensaba en lo que decía su madre. Pero tampoco había sido consiente, sino hasta ese momento, de que había logrado despertar el mangekyou, por lo tanto, no sabía cómo hacerlo. Primero trató de hacer lo de siempre, consiguiendo despertar el Sharingan común. ¿Pero como iba a despertar algo que no sabía que había despertado?
¿?: ¿Tienes problemas, Sarada?
Sakura y Sarada se volvieron para ver a Sasuke ingresando al comedor.
Sarada: ¡Papá!
Sakura: Bienvenido de nuevo, Sasuke.
Sasuke: Sarada, escúchame.
Sarada: ¿?
Sasuke: Despertar el Mangekyou sharingan es un gran paso. Pero es algo a lo que te tienes que acostumbrar. Y para hacerlo, necesitas pensar en aquello que te movió a despertarlo, de modo que siempre lo hagas, hasta que sea algo natural para ti.
Ante la sonrisa de aprobación de su madre, Sarada se puso a pensar. Esa noche de ayer. La bola de fuego frente a ella. Su deseo de proteger a todos a quienes quería. Su madre. Su padre. Sus amigos. Su admirado Nanadaime. Su aldea… Boruto.
Con éstos pensamientos en la mente, la chica abrió tamaños ojos mientras volvía a sentir aquel agudo pinchazo.
Sarada: Gh…
Sakura: Ohh…
Sasuke: Bien hecho – en su mano sostenía con firmeza los galones que se llevó de la guarida de Orochimaru, con dos pequeñas esferas una en cada uno flotando – Sarada.

UN PAR DE HORAS DESPUÉS, EN LAS AFUERAS DE LA ALDEA

Boruto: ¿Entonces el viejo no podrá venir hoy?
Hinata: Vamos hijo, recuerda que aún cuando está entrenándote, debe trabajar. Ayer no durmió mucho, se fue hoy muy temprano para terminar rápido y venir a verte.
Boruto: Uh… supongo que solo lo esperaré para entrenar con la corriente de agua.
Hinata: No tienes que hacerlo si no quieres.
Boruto: ¿?
Hinata: El examen de la academia aun será dentro de unas horas. ¿Quieres calentar un poco?
Boruto: Ah, seguro.
Hinata: Bien, vamos – Hinata se encaminó a unos metros de su hijo y se puso en posición – ven aquí.
El rubio no se lo pensó y se lanzó al ataque. Hinata evadía hábilmente los puños, patadas y golpes suaves de su hijo, hasta que en determinado momento, Boruto decidió acelerar un poco las cosas.
Boruto: ¡Kage bunshin no jutsu!
Tras Boruto salió un clon que se unió a la lucha, buscando que darle algo más de dificultades a su madre, quien, al ver que su hijo iba en serio, decidió poner de su parte también. Primero, de un buen golpe con la palma de su mano derecha, desapareció el clon de Boruto, para después aumentar la velocidad, y mientras el rubio se acercaba, golpeó con un dedo en cada mano, sin activar su byakugan, varias áreas de las extremidades de Boruto. El chico no sintió dolor, pero retrocedió como medida preventiva. Sin embargo, cuando trató de volver a la carga, notó algo extraño.
Boruto: Que… que es esto – trataba de moverse pero era inútil – no… puedo…
Hinata: Bastante efectivo, ¿no es asi?
Boruto: ¿?
Hinata se acercó y volvió a usar sus dedos para golpear suavemente las zonas en que había impactado antes a su hijo.
Boruto (moviendo y revisando sus articulaciones): Woah, me sorprendiste con eso ¿Qué fue lo que hiciste, mamá?
Hinata: El clan hyuga tiene un estilo de taijutsu que se basa en dañar internamente al usuario. Eso ya lo sabes, ¿no?
Boruto: Si, claro que lo sé.
Hinata: Pero nuestras habilidades están fuertemente arraigadas al uso del Byakugan. Si un oponente está consciente de esto, podría intentar atacar nuestros ojos, lo cual, si consigue dañarlos, debilitaría mucho, si no inutiliza, varias de nuestras técnicas.
Boruto: Uhm…
Hinata: Lo que acabo de hacer, lo hice sin necesidad del Byakugan. Es una técnica de emergencia que se nos enseña a los Hyuga, como un plan de respaldo si por algún motivo, no podemos usar nuestro doujutsu correctamente en la batalla.
Boruto: ¿Y de que se trata?
Hinata: Se trata de los puntos de presión. Si se usa correctamente, puede causar que el enemigo quede inmovilizado, como habrás podido notar. Y todo lo que se necesita, es poner un poco de chakra en nuestras manos, y acostumbrar al cuerpo a reconocer rápidamente esos puntos. Por supuesto, también se nos enseña a liberarlos.
Boruto: ¡Oh, es increíble!
Hinata: Vamos, voy a enseñarte a hacerlo. Podemos hacer tiempo mientras tu padre viene.
Boruto: Seguro que sí. ¡Vamos, vamos!
Hinata (sonriendo): De acuerdo, aquí vamos.
La mujer sacó de su bolsillo frontal un papel doblado, el cual comenzó a estirar y desdoblar, revelando un esquema increíblemente detallado de los puntos de presión en la anatomía humana.
Boruto: ¡Uaaah! ¡Creí que íbas a enseñarme taijutsu, no una clase de ciencias!
Hinata: No te quejes, Boruto. Es necesario que sepas esto si quieres aprender lo básico.
Boruto: Caray…, bien, haré lo que pueda-ttebasa.

EN LA CASA UCHIHA, EN EL PATIO POSTERIOR

Sasuke: De acuerdo. ¿Estas lista?
Sarada: Sí. ¡Ven con todo!
Sasuke: No comas ansias. Aún eres nueva en esto. Recuerda. Concéntrate y enfoca tu objetivo. Entonces lo liberas.
Sarada: ¡Hai!
Sasuke: ¡Katon, goukakyuu no jutsu!
Sasuke lanzó con fuerza una gran bola de fuego que se dirigía a Sarada.
Sarada (en su mente): Bien… ¡ahora! ¡Magenkyou sharingan!
Los patrones negros de los ojos de la chica se empezaron a deformar, moviéndose hasta adoptar una forma similar a una flor negra de cuatro pétalos puntiagudos, en un fondo rojo escarlata.
Sarada (en su mente): ¡Amaterasu!
La bola de fuego de su padre se encendió en llamas negras que poco a poco se expandieron en ella, consumiéndola hasta desaparecerla. Sarada sintió otra vez un dolor agudo, pero esta vez solo en su ojo derecho, con el que había ejecutado el jutsu. Se puso de cunclillas en el suelo, cubriéndose su ojo con la mano dando un ligero quejido de dolor. Empezó a lagrimear algo de sangre.
Sasuke (llegando con ella): Aún tardas un poco en hacerlo.
Sarada: No entiendo como lo haces… - empezó a jadear – duele mucho.
Sasuke: Una vez que lleguemos al final, no tendrás que preocuparte por sentir ese dolor.
Sarada: Ah… bien, entiendo.
Sakura (acercándose y ayudando a su hija a ponerse de pie): Buen trabajo, Sarada.
Sarada: Gracias. Pero tengo una duda.
Sasuke y Sakura: ¿?
Sarada: Me dices que el Amaterasu lo utilice con mi ojo derecho. ¿Qué hay del izquierdo?
Sasuke: Bien, es una forma de optimizar la energía de ambos ojos. El ojo izquierdo lo usarás para ejecutar el tsukuyomi.
Sarada: ¡¿Tsukuyomi?! ¿El genjutsu de los uchiha? No puedo, los que lo han sufrido han padecido cosas terribles allí. Yo no podría…
Sasuke: Uno puede proyectar el genjutsu de la forma que prefiera. Y en algún momento tendrás que usarlo si no quieres vencer a tu enemigo por la fuerza, o para incapacitar. Es importante que lo domines. Además, no puedes depender solo del Amaterasu. En tu estado actual, usarlo consumiría mucho de tu chakra, lo cual es un riesgo.
Sarada: Entiendo.
Sasuke: Ya que has dominado el Amaterasu, será mejor que practiques el tsukuyomi.
Sarada: ¿Hm? ¿Cómo voy a hacerlo? Para eso necesitaría aplicarlo en alguien.
Sakura (limpiando la sangre del ojo de Sarada): Yo te ayudaré.
Sarada: ¿Mamá? Claro que no, es tsukuyomi ¿estas segura? Podría hacerte daño, es una técnica de tortura.
Sakura: Descuida, ya he pasado por eso antes – procedió a voltear a ver con algo de burla a su esposo - no será peor que entonces.
Sasuke volteó algo nervioso a mirar a otro lado.
Sarada: ¿Uh? ¿Qué está pasando?
Sakura: Fufufu, no importa. Vamos, tienes que dominar esto también.
Sarada: ¿Qué… debo hacer?
Sasuke: Proyecta en tu mente una imagen de lo que quieres que tu enemigo vea. Se trata de tu madre, así que procura que solo sea algo que la derribe. Yo estaré a su lado si algo sale mal.
Sarada: Está bien. Lo voy a intentar.
La uchiha cerró los ojos. Trató de imaginar algo lo menos tortuoso para someter a su madre, no quería lastimarla por ningún modo. Cuando estuvo lista, abrió los ojos y se acercó a su madre.
Sarada: ¿Lista?
Sakura: Vamos, hazlo ya.
Sarada: No dudes en decirme si es demasiado, lo cancelaré al momento.
Sakura: Descuida, estaré bien.
Sarada: Aquí voy.
Sarada abrió bien su ojo y ante los ojos de Sakura, las puntas de los patrones del sharingan de su hija comenzaron a girar rápidamente hasta que se vio de pie, en el rojo y oscuro mundo del tsukuyomi, rodeada de la nada y con el sharingan brillando como una luna sobre ella. En eso, del suelo comenzaron a surgir cuerdas que la ataron en ese mismo lugar de pies y manos, sin posibilidad de soltarse. La pelirrosa vió de pronto a su hija frente a ella, de pie, inmóvil. De pronto, comenzó a oír la voz de su hija, desde ser casi inaudible hasta casi gritos.
Sarada: ¡Mamá! ¡Mamá!
Sakura despertó de repente en la realidad. Había sido derribada y ahora se encontraba en brazos de su esposo. Miró a su hija, que la llamaba preocupada.
Sarada: ¡Mamá, ¿estás bien?! En serio lo siento, traté de ser suave, pero…
Sakura: Descuida, hija – se puso de pie ayudada por Sasuke – la única molestia fue la inmovilidad y ese ambiente sofocante. Pero no me hiciste ningún daño, no te preocupes.
Sarada cayó al suelo, agotada.
Sakura: ¡Sarada!
Sasuke: El tsukuyomi exige un esfuerzo mental muy alto, Sarada. Ya conoces el sentimiento que implican ambas técnicas. Ahora, debes concentrarte en idear la forma de usarlas sin desgastarte física y mentalmente. ¿Entendido?
Sarada: Espera.. ¿es todo? ¿No vas a entrenarme más?
Sasuke: Por supuesto que lo haré. Me has sorprendido mucho dominando tan rápido ambas técnicas, a mí me costó mucho acostumbrarme. Pero aún debes afinarlas, y yo voy a estar aquí para que lo hagas bien. El dominar una técnica no lo es todo en un entrenamiento.
Sarada: Gracias papá.
Sasuke: Ve a tomar un descanso. Volveremos a entrenar en una hora.
Sarada: Sí – se encaminó a entrar a la casa – te veo al rato.
Abrió la puerta y entró a la casa, cerrando la puerta tras de sí.
Sakura: Gracias por amortiguar mi caída, cariño. No tenía idea de que me había derribado.
Sasuke: Lo siento.
Sakura: ¿Ah? Hey, que te estoy dando las gracias.
Sasuke: No, no es eso.
La pelirrosa entendió al instante de lo que hablaba el uchiha.
Sakura: No, yo lo siento – se pegó a su esposo abrazándolo de lado - tú has cambiado para bien, no tengo derecho a recordarte esas cosas.
Sasuke: No tienes que hacerlo. Siempre que te miro, vienen a mi mente muchos recuerdos, los buenos y los malos. Y el haberte torturado tanto tiempo, tantas veces, cuando éramos más jóvenes… es algo con lo que tengo que vivir.
Sakura: No, Sasuke, ¿acaso no han dejado de perseguirte tus acciones pasadas? Yo ya te he perdonado por ellas, mucho antes de casarme contigo. ¿Acaso tú no te has perdonado?
Sasuke: Y nunca lo haré – alzó con su mano el rostro cabizbajo de su esposa – pero al verte también recuerdo… que es un peso con el que estoy feliz de cargar. Porque tú estás aquí.
Sakura (abrazando a su esposo, apoyando su cabeza en el pecho de éste): Maldición… tanto que has cambiado y sigues siendo tan necio respecto a eso…
Sasuke: Hmpf… - posó su mano en la espalda de su mujer – supongo que tienes razón.

EN LA ACADEMIA NINJA

En el reloj marcaba el medio día. Fuera de la academia ninja, había un gran tumulto de personas, aguardando por los resultados del examen, el cual estaba a punto de comenzar. Dentro del recinto, Shino comenzaba a llamar a los estudiantes, pidiéndoles los ejercicios básicos: shurikenjutsu, taijutsu básico y movimiento de kunai. Entonces, llegó el momento del examen de ninjutsu básico. Shino comenzó a llamar a los estudiantes, uno por uno, primero pidiéndoles el henge no jutsu, y después el bunshin no jutsu. No había problemas hasta ahora, y aunque había ciertos estudiantes con problemas en las pruebas anteriores (incluyendo el examen escrito), nadie había mostrado dificultades en ninjutsu.
Shino: Bien Ikumi, buen trabajo.
Una niña pelinegra canceló su bunshin no jutsu y se fue a sentar.
Shino: La siguiente… Himawari Uzumaki.
La joven Uzumaki llegó al frente de la clase, con algo de nervios.
Shino: Bien, primero quiero ver henge no jutsu.
Himawari: Ok. ¡Henge no jutsu!
Una gran nube de humo cubrió a la chica, y cuando por fin se disipó, todos vieron la figura de Naruto.
Shino: Ah… Nanadaime. Bien hecho.
Himawari volvió a la nomalidad.
Shino: Bien, vamos a terminar. Bunshin no jutsu y será todo.
Himawari no se movía.
Shino: ¿Himawari? ¿Pasa algo?
Himawari: Pues…
Ya se empezaban a oír murmullos de espaldas a Himawari. Shino se sentía confundido, pues Himawari siempre había sido una estudiante prometedora, sin mencionar que nunca había tenido problemas en controlas su flujo de chakra y en memorizar los sellos.
Shino: Himawari, ¿acaso tu no…?
Himawari (respirando hondo): Bien. Aquí voy.
La chica puso sus manos en posición del sello respectivo.
Shino: Espera, eso es…
Himawari: ¡Taju! ¡Kage bunshin no jutsu!
El aula se llenó de clones de Himawari después de varias explosiones de humo. Los clones estaban en el suelo, las sillas, en los escritorios, y un par de ellos en el escritorio de Shino.
Shino: Ahm… ¿Qué no podía ser solo un clon?
Himawari: Ejeje...
La Uzumaki puso el sello de liberar, desapareciendo a todos los clones excepto a uno que estaba a su lado.
Himawari: Sé que no es el bunshin no jutsu pero…
Shino: No importa. Sería un crimen si no te apruebo después de eso.
Himawari se volvió para ver a todos sus compañeros y los chunin vigilantes con bocas tan abiertas que parecían hipopótamos. Decir que estaban sorprendidos sería abreviar mucho.
Himawari: Lo siento… jejeje.
Shino: Sea como sea, estás graduada. – procedió a entregarle su banda, con el símbolo de Konoha en ella - Felicidades. Ahora eres un genin.
Himawari: ¡Hurra!
En el patio exterior de la academia, la gente se preguntaba por qué había tanto ruido dentro de la academia. Hinata y Boruto llegaron en ese mismo momento, justo cuando las puertas se abrían para que el chunin sensor colocara las listas ocn los resultados. Todos los presentes se apresuraron a mirar.
Boruto: Tch, caray, ahora ni podemos acercarnos.
Hinata: No te enojes. Esperemos a que se calmen las cosas y podremos mirar.
En esos momentos, los chicos comenzaron a salir de la academia, en grupos o en solitario, algunos muy contentos y con sus bandas, otros algo más tristes o fastidiados.
Boruto: ¿Dónde está Hima? Cono conociéndola, ya debería haber salido.
Hinata: Fufufu.
Boruto: ¿Eh? ¿Qué paa?
Hinata hizo señas con los dedos, señalando a Boruto su hombro.
Boruto se volvió a mirar, viendo a Himawari mirándolo desde un lado.
Boruto: ¡Oah! ¿Cuándo llegaste?
Himawari: Jajaja, te atrapé oni-chan.
Hinata: ¿Y te fue bien?
Himawari: Sip – les alcanzó su banda nueva – ahora soy un genin. ¡Y pronto rendiré el examen chunin para alcanzar a oni-chan!
Boruto y Hinata sonrieron por su entusiasmo.
Hinata: Mañana los pondrán en equipos, ¿no es asi?
Himawari: Si. ¡No puedo esperar!
Hinata: Bien, vamos a casa, hay un pastel de felicitaciones esperándote. Vamos a comerlo.
Boruto: ¿El viejo podrá venir?
Hinata: Pues… no lo sé. Estoy segura de que felicitará a Himawari cuando venga a entrenarte.
Boruto: Más le vale.
Hinata: Bien, vámonos ya.
Los tres se encaminaron a casa, a celebrar, al menos por un rato, el nacimiento de una nueva shinobi en la familia.

EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Mirai: Ya comprendo. Parece que el talento de Shikamaru-shisho es muy conocido incluso fuera del país del fuego.
Shikadai: Tsk, si quieren a un Nara, ¿Por qué no va mi padre?
Shikamaru: Es una misión rango C, algo de lo que incluso tu no te puedes quejar.
Shikadai: Si, lo que sea.
Naruto: Bien, esos son los detalles de su misión. Saldrán ahora mismo.
Chouchou: Hah, por fin algo de acción.
Naruto: Mirai, tengo algo de experiencia en misiones de Kirigakure. Puede que vaya a resultar algo más que un simple chico perdido, así que por favor estés atentos, y no duden en pedir ayuda si la requieren.
Mirai: Sí, Nanadaime. No se preocupe.
Naruto: Bien, eso es todo, ya pueden irse.
Shikamaru suspiró.
Naruto: ¿Y eso?
Shikamaru: No es nada, es solo… ah, Shikadai resultó ser aun más flojo de lo que yo era. Espero que no lo eche a perder.
Naruto: Ten algo más de fe en tu hijo, Shikamaru.
Shikamaru: Hmpf.
Naruto: Bueno, ya me voy.
Shikamaru: Sí. Yo me encargo desde aquí. Buena suerte.
Naruto: Te veo en la noche.
El hokage salió por la puerta mientras Shikamaru tomaba unos papeles.
Shikamaru: A ver, veamos… armar los equipos genin, ¿uh? Al menos esto será entretenido.

EN LA CASA UZUMAKI

Boruto (terminando su almuerzo): Gracias por la comida.
Hinata: Vaya que si tenias hambre.
Himawari: ¡Es hora del pasteeeel!
Boruto: Jaja, como te gustan los dulces, eres una golosa.
Himawari: Mooh, oni-chan, no me digas golosa.
Hinata: Ya,ya, no se peleen.
Boruto: ¡Bien! ¡Cuando papá venga, estaré listo para volver a empezar!
Himawari: ¡Animo, oni-chan!
Hinata: Ah, que bueno que estás animado. ¿Pero no vas a querer pastel?
Boruto: ¿Pastel? ¡Dame, dame!
Himawari: ¡Oni-chan, yo voy primero!
Boruto: ¡Ah, vamos!
Un feliz alboroto se armó en la casa de los Uzumaki. Para cuando el hokage llegara, habría que limpiar un poco antes de comenzar a entrenar.

FIN DEL CAPITULO 7


SPOILER CAPITULO 8

Mirai: Genin desaparecidos… ¿ahora son mas de uno?
Shikadai: Bah, que fastidio, ¿a quien se le antojaría ponerse a secuestrar gente?
Chouchou: Mira a ese tipo ¡tras el!
Inojin: ¡Espera, Chouchou!
Boruto: ¿Se fueron de misión? Bueno, eso me da algo de tiempopara darles una gran sorpresa después de mi entrenamiento.
Sarada: Boruto, no estamos entrenando para eso.
Boruto: Jajaja, como sea, no pienso quedarme atrás.
Naruto: En el próximo capitulo: Nuevas dificultades.
Sarada: Competimos y nos animamos. Asi superaremos lo que sea.
Boruto Vamos a por más-ttebasa.
Shikadai: ¿Pero que significa esto?

FIN SOPILER

FIN CAPITULO 7

Conmigo es todo por esta semana, nos vemos el fin de semana que viene. Bye bye.

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