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Viejo rasenchidori dijo: 25.10.15
CAPITULO 8: NUEVAS DIFICULTADES

Naruto: ¡Estoy en casa!
El hokage ingresaba a su hogar, siendo recibido por, digamoslo asi, el alma de la fiesta.
Himawari: ¡Papá, papá!
Naruto: ¡Himawari! ¿Cómo estas?
Himawari (luciendo su banda, puesta en su brazo derecho): ¿No notas algo diferente?
Naruto: Caray, no juegues conmigo, preciosa – procedió a acariciar la cabeza de su hija – yo siempre supe que lo lograrías sin sudar.
La genin sonrió dulcemente a su padre.
Boruto: Ya me temía que no llegaras, papá.
Hinata: Bienvenido a casa, querido.
Naruto: Jaja, lo siento, he dejado a Shikamaru con muchísimo trabajo… me siento feliz, pero a la vez algo culpable.
Boruto: Oye, oye, no te vayas a echar atrás ahora.
Naruto: Jajaja. Ah, por cierto, Boruto, Himawari, tengo algo para ustedes.
Boruto: ¿Uh? Pero la que pasó su examen fue Hima, no yo…
Naruto: Pensé en darte esto cuando pasaste el examen chunin, pero preferí hacerlo cuando los dos hubiesen ascendido de nivel.
Boruto: Ya veo…
Naruto (sacando un kunai como los del 4to hokage de su bolsillo): Hija, este es para ti.
Himawari (tomándolo): Woah… el kunai del abuelo.
Naruto: Jeje, este es algo diferente… pero me gustaría que lo llevases a tus misiones, así de cierta forma, estaré más cerca.
Boruto: Oye viejo, no la consientas, ya es una ninja como tú o yo.
Hinata: Vamos, no seas así, Boruto.
Naruto: Bien, cascarrabias, este es para ti.
El rubio le alcanzó a su hijo una barra alargada, oscura, con el símbolo Uzumaki en ella.
Boruto: ¿Qué es esto?
Naruto: Para ser honesto, pedí ayuda a Sasuke para esto. Dado que es tu maestro, llegará el día en que te enseñe a usarla.
Boruto notó que había una ranura en la barra, decidió averiguar un poco. Tomó el otro extremo y logró separarlo, revelando que el área donde estaba el simbnolo uzumkai era un mango, y el resto de la barra cubría la filosa hoja de una katana muy similar a la de Sasuke, pero más corta. El chunin quedó sin habla.
Naruto: ¿Qué te parece? ¿Verdad que es genial?
Boruto (viendo su regalo): Papá… yo…
Naruto: Un simple “gracias” basta.
Himawari: ¡Gracias papá! – se volvió a su hermano emocionada - ¡Oni-chan, ¿verdad que es increíble?!
Boruto: Jeh, bien, te hiciste una, papá. – blandió un poco su katana – esto es genial.
Naruto: Muy bien. Ahora, vamos a continuar con tu entrenamiento hijo.
Hinata: ¡Naruto! ¿No olvidas algo?
Naruto: ¿Uh?
En eso, el estruendoso sonido del estómago de Naruto resonó en la sala de la casa
Naruto (colorado): Oh… ah, jajajajajajajajaja
Boruto: Sigh, nunca cambias, viejo. Será mejor que comas algo.
Hinata: Ven a almorzar, querido. Después, hay algo de pastel de Himawari.
Naruto: ¡Woah! ¡Los postres de Hinata son siempre los mejores!
Boruto: ¡Come de una vez viejo!
Naruto: Jajajaja

EN LA CASA UCHIHA

Unas columnas de fuego negro se extinguían delante de Sasuke, mientras éste desempolvaba un poco su capa.
Sasuke: Debes tener más cuidado al usar el Amaterasu. Si te descuidas solo un poco puedes llegar a matar a tus porpios compañeros.
Sarada: Lo se, lo se, por eso estoy practicando.
Sakura: Dale algo de crédito a tu hija, Sasuke. Ha dominado ambas técnicas del Mangekyou en tiempo récord.
Sasuke: Supongo que tienes razón. De haber sabido que era tan habilidosa la habría entrenado desde un inicio en vez de molestarme con Boruto.
Sarada: ¡Papá! ¿Cómo puedes decir eso?
Sasuke: Bien. Creo que por hoy es todo. No debes esforzarte demasiado con esto.
Sarada: ¿Uh? Pero ya ni siquiera sangro tanto. – tomó un pañuelo y lo pasó por su oj derecho – apenas un poco. Aunque aun duele.
Sasuke: No hay problema, tu control no es perfecto, pero si mucho mejor que cualquier cosa que yo hubiese podido predecir.
Sarada: Papá…
Sasuke: Bien, como te dije, es todo por hoy.
El pelinegro se retiró del lugar, dejando solas a su mujer y su hija.
Sarada: Papá es tan serio… ¿Cómo puede decir esas cosas? Boruto es su alumno.
Sakura: Tu padre debe estar muy feliz.
Sarada: ¿?
Sakura: Ambas lo conocemos, y sabemos que Sasuke no conoce el sentido del humor. No creí vivir para oírlo bromear.
Sarada (cómica) ¡¿ESO FUE UNA BROMA?!
Sakura: Hey. Si no tienes nada que hacer…
Sarada: Bueno… no, no se me ocurre nada, además Boruto debe seguir entrenando. Me pregunto que habrá aprendido ya.
Sakura: Si es así, entonces me gustaría enseñarte ninjutsu médico. Dado el control de chakra que tienes, dudo mucho que sea un problema para ti.
Sarada: ¡¿De veras?! ¡Si, me gustaría mucho!
Sakura: Jajaja, que bueno que te emocione, vamos a comenzar.

CON EL EQUIPO MIRAI

El cuarteto de shinobi ya estaba en camino a Kirigakure, debido a que Naruto les facilitó un pergamino de transporte hacia allí, de modo que solo debían cruzar una zona boscosa para entrar.
Shikadai: ¿Ya llegamos?
Mirai: ¿Exactamente cuantas veces estas planeando preguntarme eso?
Chouchou: Unas diez, me parece.
Inojin: ¡¿Las cuentas?!
Mirai: Ya basta. Shikadai, el mizukage solicitó a un Nara para esta misión, así que será mejor que honres el apellido de Shikamaru-shisho.
Shikadai: Tsk, lo que hay que oír…
Inojin: ¡Hey, miren, por alla!
Ante el equipo se alzaban los edificios de Kirigakure.
Chouchou: Pues Konoha no es el único lugar que se ha modernizado.
Mirai: De hecho, si hablamos de modernidad, Konoha está segundo después de Kumogakure.
Inojin: Tch, Kumogakure siempre se nos está adelantando.
Mirai: Vamos, que no tenemos tiempo para pensar en esas trivialidades. Vamos a ver al Mizukage.
Los shinobi se acercaron a la aldea, siendo detenidos por los guardias hasta que Mirai les presentó la carta de permiso de Chojuro. Cuando les dejaron entrar, fueron guiados por un alto ninja muy particular.
Ao: Mi nombre es Ao. Yo los guiaré con el Mizukage.
Mirai: Se lo agradezco.
Mientras caminaban, Chouchou miraba a Ao por todos lados, incomodándolo notablemente, claro, esto no parecía importarle mucho.
Ao: Eres bastante molesta, niña. ¿Qué estas viendo?
Chouchou: Pues… eres algo viejo para ser una escolta del mizukage, ¿no?
Mirai: ¡Chouchou!
Ao: Y por lo visto tu eres bastante insolente. Tch, aun no comprendo como ese muchacho aguanta personas como tu.
Inojin: ¿Muchacho?
Ao: Ya saben, Chojuro. Es un blando igual que la anterior Mizukage. Ah, en mis tiempos todo era diferente.
Shikadai: Cierra la boca, Chouchou, o empezará a darnos el clásico discurso de “cuando era joven”.
Mirai: De verdad, lo siento, estos chicos…
Ao: Huh, no sería la primera vez que me topo con gente así, pierda cuidado. He aprendido a tenerles algo de paciencia.
El grupo llegó a un edificio muy similar a la mansión kage, claro, cambiando los motivos rojos por los de aquí, que eran azules. Ingresaron con pasividad, mientras Ao los presentaba con el mizukage.
Ao: Chojuro, los de Konoha ya están aquí.
Chojuro: Ao, ¿Qué no puedes ser algo mas cortes con los invitados?
Ao: No me molestes tu también, hijo. Ya tuve bastante por el camino.
Mirai: Mizukage-sama, buenas tardes.
Chojuro: Gracias por haber venido. El hokage siempre es muy rápido para responder estas cosas, ¿uh?
Chouchou: ¿Hm? ¿De veras?
Chojuro: ¿?
Mirai: Por favor disculpela, mizukage-sama. Por favor informenos de nuestra misión.
Chojuro: De acuerdo. Para comenzar, tu debes ser el miembro del clan Nara aquí, ¿cierto?
Shikadai: Ahm… si, supongo.
Chojuro: Bien. Hemos tenido unas cuantas complicaciones desde el mensaje que envie a su aldea.
Todos: ¿?
Chojuro: Verán… el numero de desaparecidos aumento mucho hace unos días, pero recién hoy recibimos el informe. Todos y cada uno de ellos son genin de Kirigakure. Sus familias están muy angustiadas.
Mirai: ¿Algun sospechoso?
Chojuro: Nadie concreto, me temo. Algunos chunin y Jounin que dirigían a los genin desaparecidos lograron avistar una silueta, según lo describen, pero demasiado agil y escurridizo para identificar.
Shikadai: Bien, el sigilo no es exactamente su especialidad supongo.
Mirai: ¡Shikadai, como puedes…!
Chojuro: Espera. Tu acotación me da curiosidad. Por favor continua.
Shikadai: Bueno… a diferencia de Konoha, aquí tienen la ventaja de la niebla, pero desde que llegué aquí no he visto más que suelo asfaltado. Sus habilidades funcionan bien fuera de Konoha, pero para ser honestos, en una batalla uno contra uno el calzado tradicional shinobi delata fácilmente nuestra posición.
Chojuro: Fufufu…
Todos: ¡!
Chojuro: Increíble. Eres tan solo un chico y has convertido algo tan trivial y básico en un elemento que tenemos fuertemente en contra, al parecer.
Shikadai: Sí, como sea… solo es una suposición. No estoy asegurando nada.
Chojuro: Quiero que trabajen con Marika – señaló a una atractiva muchacha de cabello azul océano, ojos verdes y vestimentas grises que estaba a su lado – sus facultades de sigilo van más allá que los mejores shinobi de aquí. Les ayudará.
Marika: Es un placer conocerles – les hizo una reverencia educada – espero que trabajemos bien juntos.
Shikadai notó a la chica mirándole con sorpresa y un rubor muy extraño.
Mirai: Entonces, mizukage-sama, comenzaremos la búsqueda. La prioridad será rescatar a los desaparecidos, pero si logramos capturar al secuestrador, le notificaremos.
Chojuro: Gracias. Ya pueden irse. Marika, por favor acompáñales.
Marika: Si, mizukage-sama.
Liderados por Marika, el equipo de konoha salio de la oficina.
Ao: Pues estoy muy sorprendido con ese chico.
Chojuro: Te dije que sería una buena elección.
Ao: Si, para haber sido un mocoso llorón te has vuelto muy bueno en esto.
Chojuro: Oye, oye…

CON LOS UZUMAKI

Boruto: ¿Usar clones?
Naruto: Sí.
La familia Uzumaki ya estaba en el área de siempre, y Naruto había creado algunos círculos de corriente de agua adicionales.
Naruto: Para aprender mis técnicas solia usar mis clones para acelerar el proceso. Lo que un clon aprende, es adquirido por el shinobi original una vez el jutsu es cancelado.
Boruto: Oah, eso no lo sabía, pero tiene mucho sentido.
Naruto: Puedes crear hasta 9 clones, ¿no? Pues bien, puedes dividirlos dos o tres en cada circulo que creé. Si uno de ellos lo consigue, lo habrás logrado.
Boruto: Crea más.
Naruto: ¿?
Boruto: ¿Recuerdas que ahora puedo usar el chakra de Kurama?
Naruto: ¡!
El hokage vio como su hijo comenzaba a reunir chakra rojo y combinándolo con el suyo propio, ponía el sello respectivo.
Boruto: ¡Kage bunshin no jutsu!
Detrás del chico, apareció un ejército de veinte clones.
Naruto: Oh… buen uso del chakra de Kurama.
Boruto: Llena de agua esos círculos, papa. Hoy lo lograré sí o sí.
Naruto: Está bien. ¡Suiton! ¡Mizurappa!
Naruto expulsó una oleada de ráfagas de agua que llenaron las zanjas circulares.
Boruto: Bien, allá voy.
El rubio y sus clones se dispusieron en grupos alrededor de los círculos, y pusieron sus manos sobre las aguas.
Boruto: ¡Ahora!
Los clones, todos y cada uno, siguieron al rubio original, mientras acumulaban control elemental de chakra para intentar cortar la corriente. Sin embargo, por más que casi todos lograban cortarla por unos segundos, les era imposible mantenerlo sin que volviera a correr inmediatamente después.
Boruto: Maldición… ¿es que esto no se acaba? – se puso a pensar mientras él y sus clones seguían intentando. – mis clones y yo estamos poniendo nuestro chakra para hacer esto… y aun así… por más que todos lo hagamos en determinado momento, el agua corre poco después, es como si necesitara dar varios golpes a la vez…¡!
El chico puso un rostro de sorpresa que su padre interpretó como una señal positiva.
Naruto (pensando): ¿Lo notó?
Boruto (a sus clones): ¡Alto, todos!
Los clones del chico obedecieron, mirándolo con atención.
Boruto: ¡Escuchenme! ¡Cuando cuente 3, todos usen su chakra para dar el golpe mas fuerte que puedan!
Hinata (sentada algo cerca de ahí con Himawari): ¿Hm? ¿Qué se la ha ocurrido?
Boruto: ¡Todos en posición!
Los clones siguieron al original, agachándose y poniendo sus manos en palma sobre las corrientes.
Boruto: ¡Uno!
Himawari tragó saliva, expectante.
Boruto: ¡Dos!
Los clones y Boruto comenzaron a acumular chakra en sus palmas.
Boruto: ¡TRES!
Todos, a la misma vez, comenzaron a empujar su chakra hacia la corriente, logrando que el agua se rebalsara de las zanjas.
Hinata: Oh… no funciono muy bien…
Boruto: ¡Eso es, ahora!
Todos: ¿?
Con sorpresa, todos notaron que Boruto original fue el único que desacató su propia orden.
Naruto: ¡Eso significa…!
Naruto vio cómo su hijo deshacía todos sus clones, adquiriendo de estos la acumulación de chakra que habían logrado, la cual, combinada, cortó de plano la corriente de agua de la zanja de Boruto, dejando la mitad llena y la otra mitad totalmente vacía.
Boruto: ¡Ja! ¡Toma esa!
Himawari: ¡Oni-chan, asombroso!
Naruto (pensando, sorprendido): Cuando yo apliqué este ejercicio, necesité una sincronía perfecta con mis clones debido a mi escaso control de chakra de entonces. Pero Boruto no tiene esa carencia, y la aprovechó para evitarse la sincronía con los mismos y pasar directo a adquirir su experiencia justo en el momento en que la adquirían. Y lo que es más, ahora que lo ha logrado será capaz de repetirlo cuando quiera, debido a que ha tomado toda la experiencia de cada clon. – esbozó una sonrisa orgullosa – Cuanto has crecido, hijo.
Boruto: ¡Bien papá, lo he logrado! ¡¿Qué sigue?! – mientras le hablaba, veía a su padre sonreírle sin responderle - ¡Hey, papa, que te estoy hablando!
Naruto (despertando): ¡Ah! Lo siento mucho. Buen trabajo, realmente me sorprendiste con eso.
Boruto: ¿Ya puedo hacer la manipulación de naturaleza?
Naruto: Sí. Pero creeme que aplicarlo en una simple corriente es muy distinto de hacerlo en un jutsu. Y mas en uno del nivel del rasengan que haces.
Boruto: Oah…
Naruto: Bien, te voy a explicar – extendió una mano e hizo un rasengan en ella – para aplicar la manipulación de naturaleza en un rasengan, debes tener en cuenta que haces ya dos trabajos a la vez solo haciendo un rasengan simple.
Boruto: ¿?
Naruto: El rasengan implica manipulación de chakra y manipulación de forma para darle esta apariencia esférica concentrada. Pero ahora, debes agregar un tercer trabajo, que es la inclusión de manipulación de naturaleza. Y no será sencillo.
Boruto: Me lo imagino, ya de por si es molesto concentrarte en dos cosas a la vez.
Naruto: Bueno, tu no tienes problemas con el control de tu chakra como los que yo solia tener. Tal vez no necesites mucho tiempo, después de todo.
Boruto: ¿De veras?
Naruto: Pero ten cuidado.
Boruto: ¿?
Naruto: Como habrás podido ver, el chakra de tipo viento es bueno para ataques punzocortantes. Por lo tanto, es de esperar que la técnica que logres será del mismo tipo. Debes cuidarte de no ser lastimado por tu propio ataque, o no importará lo fuerte que sea, si no puedes usarlo sin herirte, no vale la pena.
Boruto: Entendido.
Naruto: Bien, intenta.
Boruto: Viejo…
Naruto: ¿?
Boruto: Y si me das una pequeña demostración…
Naruto: Ah… ¿y por que lo dices?
Boruto: Quiero hacerme más fuerte, pero de nada servirá si voy tan despacio como hasta ahora. Necesito saber que esperar si quiero volverme tan fuerte como tu pronto.
Naruto: Hijo…
Boruto: No es impaciencia… es solo que a estas alturas no me siento satisfecho con lo que puedo hacer. Te he visto luchar… no te llego ni a la suela de los zapatos.
Naruto: Suficiente.
Bouto: ¡!
Naruto: No quiero oír que te lamentes. Yo soy yo y tu eres tu. Podrás ser mi hijo, pero eso no significa que debas hacer las cosas tal como yo. Tu mismo ya lo sabes.
Boruto: Ah.. sí. Pero aun así…
Naruto: Entiendo. Tragarte tu orgullo y pedirle a quien quieres superar que te enseñe es francamente duro, así que te daré crédito por ello.
Boruto: Jeh…
Naruto: Muy bien, observa con cuidado, lo haré paso por paso, ¿bien?
Boruto se acercó a mirar con atención.
Himawari: ¡Oah, oah! – corrió en dirección a su padre y su hermano - ¡Yo quiero ver también!
Hinata: Ten cuidado, Himawari.
Naruto: Ah, bien, primero, aléjense un poco los dos.
Sus hijos obedecieron.
Boruto (pensando): Nunca he visto a mi papá usar esta técnica… ese tipo momoshiki absorbía ninjutsu, por lo que tuvo que pelear solo con taijutsu… ¿sera tan increíble como ese rasengan gigante que me ayudo a crear?
Naruto: Ok. Primero – formó de nuevo un rasengan normal en su mano – formo un rasengan común.
Los hijos Uzumaki asintieron.
Naruto: Aquí estoy aplicando la manipulación de chakra y de forma. Ahora – unas aspas pequeñas de viento empezaron a girar en el rasengan. – le aplico la manipulación de naturaleza elemental, viento en mi caso. Este es el fuuton: rasengan.
Boruto y Himawari: Huh….
Boruto: Pero no ha cambiado mucho, papá.
Naruto: Tal vez, pero es mucho mas poderoso que un rasengan normal. Y ahora…
Ante la mirada de sus hijos, Naruto alzó el brazo con el rasengan mientras a éste le salían aspas muchísimo más grandes y comenzaban a girar a toda velocidad provocando un sonido agudo y filoso.
Naruto: Este es el resultado de mi manipulación de naturaleza combinada con la manipulación de forma: ¡Fuuton: rasenshuriken!
Boruto y Himawari: ¡Increíble!
Hinata: Querido, ten cuidado con eso, ¿si?
Naruto: No te preocupes. Esta bien.
Boruto: ¡¿Qué esperas viejo? ¡Lanzalo!
Naruto: Ni de broma – procedió a desactivar la técnica, dejando una pequeña onda de energía residual. – no aquí.
Boruto: ¿Eh? ¿Por qué?
Naruto: El rasenshuriken es una técnica peligrosa, hijo.
Boruto: ¿Hm? ¿Y no lo es el rasengan también?
Naruto: Te lo pondré así. El poder de un rasenshuriken deja al de un rasengan como un pelotazo lanzado por un niño de tres años.
Boruto: ¡!
Naruto: A diferencia del rasengan, que ataca interna y externamente al enemigo de manera superficial, el fuuton: rasenshuriken ataca a las células.
Himawari: ¿Las… células?
Naruto: El rasenshuriken impacta al enemigo y genera una explosión de energía dentro de la cual viajan a velocidades supersónicas millones de espinas de chakra microscópicas. Esas espinas destruyen las células de todas las direcciones, destruyendo el cuerpo del objetivo a nivel celular, dejando nada más que un cuerpo destrozado o por lo menos, despedazado.
Boruto tragó saliva.
Naruto: A menos que quieras acabar con tu enemigo o si este es demasiado para ti, debes usarla sabiamente.
Boruto: Y el elemento viento puede hacer cosas como esa…
Naruto: Bien, ya te mostré, es hora de que empieces a practicar.
Boruto: ¡Si!

EN KIRIGAKURE

Marika: Es por aquí, síganme.
La peliazul llevó a Mirai y los chunin por una senda boscosa, completamente llena de hojas grandes y alargadas que debían apartar.
Mirai: No recuerdo que hubiese semejante vegetación en Kirigakure, no parece coincidir con este clima.
Marika: Eso es porque no son plantas de jungla, kirigakure está lleno de pantanos y dada la humedad, las plantas crecen mucho asi que es fácil confundirse. Pero lo que ven como plantas son en realidad pequeñas hojas en comparación con las enredaderas sobre las que estamos caminando.
Shikadai: Caray, esto es tan problemático.
Marika: No se preocupe, Shikadai, muy pronto saldremos de esta…
La chica se cayó de repente, e hizo señas a sus acompañantes para que hiciesen lo mismo.
Mirai (susurrando): ¿Ves algo?
Marika: No, nada. Pero puedo sentirlo.
Todos: ¿?

EN LA OFICINA DEL MIZUKAGE

Ao: Chojuro.
Chojuro: ¿Qué pasa?
Ao: ¿Por qué enviaste a Marika con ellos? ¿No deberían ser capaces de hacer su trabajo ellos mismos?
Chojuro: Ao. Estas aun muy apegado a las viejas costumbres.
Ao: ¿?
Chojuro: Estoy seguro que ese equipo puede arreglárselas, pero la verdad es que estoy muy preocupado por esos genin, y quiero saber pronto que paso con ellos. Y Marika ayudará a hacer todo esto mas rápido.
Ao: ¿De verdad ella puede…? ¿Es un sensor?
Chojuro: Estoy seguro de que Marika los ha llevado a los pantanos. Es la zona donde la niebla es más espesa. Pero no, no lo hago porque sea un sensor, ya que no lo es.
Ao: Entonces…
Chojuro: ¿Conoces la historia de Marika? – miró a Ao y vio su rostro de ignorancia – ella vivió un buen tiempo sola en los bosques pantanosos de Kirigakure.
Ao: ¡Imposible! ¿Esa frágil jovencita? ¿Cómo sobrevivió?
Chojuro: ¿Fragil jovencita? No podrías estar mas lejos Ao. Ella fue allí abandonada por sus padres cuando solo tenía cinco años, y se vio obligada a sobrevivir por cuenta propia en los pantanos. No quiero ni imaginar cómo y de que se alimentaba.
Ao: Increible… quienes pudieron ser tan crueles de abandonarla allí…
Chojuro: Leí los registros, y sus padres fueron un par de asesinos que desertaron de la aldea hace unos años. Tal vez la abandonaron porque no querían ocuparse mas de ella o porque no se arriesgarían a ser capturados por ser detenidos por ella. Así que simplemente la dejaron allí mientras dormía y se fueron, solo para ser asesinados días después. Pero nadie encontró a la niña.
Ao: No… puede ser…
Chojuro: Cuando despertó, estaba totalmente perdida, por poco cae en la desesperación. Pero según contó a los shinobi que la encontraron un par de años después, un grupo de seres extraños le ayudaron a sobrevivir. Ellos la acompañaron.
Ao: ¿Qué tipo de seres?
Chojuro: No lo sé. Ella los llamaba “espíritus del pantano”. Jamas lo entendí bien.
Ao: Debio haber sido duro para ella. No puedo creer que sea una chica tan dulce después de todo lo que pasó.
Chojuro: Marika me comentó que de hecho, se sentía agradecida por haber sido abandonada allí. Dijo que el lugar, lejos de ser el aterrador paramo fangoso que siempre tenemos en mente, era un lugar pacífico y tranquilo, en el que se sentía extrañamente feliz.
Ao: Ya veo…
Chojuro: Diariamente, Marika va a ese bosque y se pierde en las profundidades, regresando cada vez que tengo una misión para ella. Es decir, esa chica no necesita ser un ninja sensor. Conoce los bosques aledaños por dentro y por fuera, y puede sentir lo que sea que ocurra en él. Su instinto de supervivencia es prácticamente animal, y tiene reflejos comparables a los de un ninja de elite.
Ao: ¿Entonces por que no envio a ella a buscar a los desaparecidos en primer lugar?
Chojuro: Porque si bien es muy hábil, dudo que sea suficiente para enfrentar a un enemigo como este. Mi presentimiento me lo dice. Y si preguntas por qué pedi un Nara…
Ao: ¿?
Chojuro: El hokage siempre me decía que los Nara tenían planes increíbles para todo tipo de situación, su capacidad de análisis es superior a la de cualquier shinobi que el o yo hayamos conocido. Y ya lo notaste con este chico Shikadai.
Ao: Bueno, no te voy a discutir eso. Confiemos en que regresen a salvo.
Chojuro: ¿Hm? ¿Qué fue eso? ¿Te estas ablandando?
Ao: Cierra el pico, chico.

CON EL EQUIPO MIRAI

Mirai: ¿Puedes sentirlo?
Marika: Si. Los arboles… las hojas… los estanques… incluso los insectos y los anfibios… puedo sentirlos.
Chouchou: Niña, me estas matando de miedo.
Inojin: ¿Por qué no te callas, Chouchou?
Marika: Están… llorando.
Todos: ¿?
Marika: Las plantas… los humanos siempre están destruyéndolas sin piedad, sin pestañear siquiera… pero las plantas lloran… al ver cualquier forma de vida sufriendo o muriendo… no pueden expresarlo ante los humanos, pero sienten el terror en formas mas puras que las que nosotros jamas podremos sentir.
Inojin: De acuerdo…. ¿y eso significa?
Marika: Vengan, estoy segura que hallaremos algo por aquí.
El grupo comenzó a saltar entre las lianas y ramas húmedas de los árboles, buscando… algo.

EN KONOHA CON LA FAMILIA UZUMAKI

Boruto: Gh….
En la mano de Boruto se formaban, poco a poco algunas ondas de viento, pero nada que fuese lamativo.
Naruto: Vamos, un poco más. Aún no anochece.
Boruto: Sí, aquí voy de nuevo…
El chico formo de nuevo su rasengan, que se arremolinaba en su mano.
Boruto: Ahora… elemento viento…
Unas ondas de viento comenzaron a agregarse a la técnica, que ya empezaba a temblar sostenida apenas por el rubio.
Naruto: Aguanta, aguanta…
Boruto: Gh… vamos… vamos…
En ese momento, tras una pequeña onda de viento, el rasengan de Boruto se rodeó de unas aspas de viento muy pequeñas que giraban a su alrededor.
Naruto (pensando): ¡Logró el fuuton: rasengan! Qué rápido…
Boruto (desactivando la técnica y cayendo sentado): ¡Gah! ¡Esto es muy difícil también!
Naruto (pensando): Deberia felicitarlo por lograr el fuuton rasengan tan pronto… bueno, es natural que lo haya hecho, es mas hábil que yo en ese entonces. Pero… debo presionarle un poco más…
Boruto: ¿Pasa algo, papa?
Naruto: Has logrado hacer el fuuton rasengan en pocas horas. Eso ya es bueno. Debo volver con Shikamaru para preparar el anuncio de los equipos genin de mañana. Puedes seguir practicando si quieres, pero te recomiendo que termines al anochecer.
Boruto: ¡Eso haré! ¡No te preocupes por mí!
Naruto sonrió al ver que esta vez, su hijo no parecía fastidiado por la dificultad del entrenamiento. Tal vez ya podía notar, como lo hacia él, que ya estaba muy cerca.
Naruto: Ok, nos vemos. – se volvió a su esposa e hija - ¡Hinata, Himawari! ¡Ya me voy, regreso mas tarde!
Hinata: Te esperaré.
Himawari: Buenas noches papá ¡Ponme a un buen equipo, ¿ok?!
Naruto: Jaja.
El hokage se retiró de un salto.
Boruto: ¡Voy a practicar un poco más
Hinata: Me alegra verte tan animado esta vez. ¿Descubriste algo?
Boruto: Jeje, puede ser…
Himawari: Mas vale que sea así oni-chan, papa tuvo que dejar para mañana la elección de equipos genin por entrenarte.
Boruto: Oye, que ya me disculpé por eso.
Himawari: Mentiroso.
Hinata: Jaja.
Boruto: Como sea, voy a continuar. Mamá, Hima, si quieren vayan a casa, iré para la hora de cenar.
Hinata: Esta bien. Vamos Himawari.
Himawari: Voy detrás de ti.
Boruto: Bufff. – se sacudió un poco las manos – a ver, vamos a continuar.

YA POR LA NOCHE EN LA CASA UCHIHA

Sarada se encontraba algo aburrida, ya que su entrenamiento acabó bastante temprano y no quería ponerse a leer los libros de su madre. Ya había anochecido y la luna brillaba grande y clara en el cielo. Miraba al techo pensando en muchas cosas, hasta que ciertas ideas empezaron a asaltar su mente.
Sarada: Los poderes de los uchiha son verdaderamente aterradores – se puso a recordar cómo había entrenado con su padre – pero estoy segura de que papá no me ha mostrado todo.
En eso, la chica volteó hacia la puerta de su habitación, pensativa.
Sarada: Como le estará yendo a Boruto…

EN LA CASA UZUMAKI

Mientras Hinata y sus hijos cenaban, el teléfono sonó en medio de una amena conversación. Hinata se levantó a contestar.
Hinata: ¿Hola? – miró a Boruto que se engullía un enorme plato de fideos - ¿Ah, Boruto? Oh, Sarada-chan, eres tu.
Boruto: ¿?
Hinata (al teléfono): Bien… aún está comiendo… si… entiendo, se lo diré.
La hyuga dejo el teléfono en su sitio y regreso a la mesa.
Boruto: ¿Qué paso?
Hinata: Sarada-chan me dijo que cuando terminaras, fueras a buscarla en su área de entrenamiento. Dijo que era importante.
Boruto: Agh, olvide que le dije que la veria hoy – engullo su comida aun mas rápido, dejando su plato en la mesa al terminar – Gracias por la comida.
Hinata: ¡Boruto, ve con calma!
Boruto (saliendo de la casa): ¡Vuelvo en un rato!
El rubio cerró la puerta con un ligero portazo por las prisas.
Sarada: Moh…oni-chan aun le tiene algo de miedo a los puños de Sarada nee-chan. ¿Asi funcionan las relaciones?
Hinata: Claro que no, Himawari. Además, no creo que se haya ido tan apresurado por esa razón.
Himawari: ¿Eh?
Hinata: Fufufufu…
Himawari: Ah bueno, los hombres en esta casa andan tan ocupados que tenemos mucho tiempo de calidad, ¿eh?
Hinata: Jaja, tienes razón, jajaja.

EN LA ZONA DE ENTRENAMIENTO

Boruto llegó corriendo con paso a trote hasta llegar al área donde el equipo 7 entrenaba siempre. Encontró allí, sentada sobre uno de los troncos, a Sarada.
Boruto: Ya llegué, Sarada-chan.
Sarada (volteando): ¡Oh, eso fue muy rápido! Me siento halagada.
Boruto (colorado): Oye, oye, no juegues conmigo.
Sarada: Jaja, vamos, ven a sentarte, me gustaría charlar.
Boruto se sentó en el tronco que estaba a su lado.
Sarada: ¿Cómo te esta yendo con tu entrenamiento?
Boruto: Tsk, bastante regular, me temo.
Sarada: Nanadaime te lo está poniendo difícil, ¿uh?
Boruto: Es una forma de decirlo. Pero estoy muy cerca de lograrlo.
Sarada: ¿Hm? Eso está bien. Así, cuando tu entrenamiento de frutos, tal vez me alcances.
Boruto: ¡!
Sarada: ¿Quieres ver lo que aprendi?
Boruto: ¡Oh, claro que si, enseñame!
Sarada: Ok. Mira mis ojos.
Boruto: ¿?
Sarada (cerrando los ojos): Aquí voy – luego los abrió de repente - ¡Mangekyou Sharingan!
Los ojos de Sarada se transformaron en su forma mangekyou única.
Boruto: ¡Uaaaaah! ¡Es ese el poder que tiene Sasuke shisho, ¿no es asi?! ¡Es asombroso! ¿Cómo lo hiciste?
Sarada: Fue muy duro, y para ser honesta, aun me duelen un poco los ojos cuando lo uso.
Boruto: Increible… ¡Agh, que estoy diciendo, estoy perdiendo!
Sarada: Parece que sí.
Boruto: Como sea, haz algo nuevo, lo que sea, ¿Qué puedes hacer?
Sarada: Hm… ¿me alcanzas esas hojas secas?
Boruto se volvió y trajo unas hojarascas secas que había cerca del tercer tronco en el que se acercaban los arboles.
Sarada: Dejalos en el suelo y aléjate.
Boruto: Ok… - hizo lo que la chica le dijoy retrocedio – ahora que.
Sarada; Mira esto – abrió bien sus ojos - ¡Amaterasu!
Ante la mirada atónita del chico, las hojas secas se encendieron en llamas negras y fueron rápidamente consumidas junto con la técnica de Sarada.
Boruto: No… no lo puedo creer… ni siquiera usaste sellos…
Sarada: Solo con el poder de mi doujutsu. ¿Verdad que es genial?
Boruto (algo asustado): ¡Sarada, tu ojo!
Sarada se toco la mejilla, notando que estaba sangrando un poco de su ojo.
Sarada: No hay problema, es natural cuando recién lo despiertas – sus ojos volvieron a la normalidad – aun no soy experta, pero lo tengo casi dominado.
Boruto (acercándose): Maldicion, parece muy peligroso – usó su propia manga para limpiar la sangre de la chica – casi me da un ataque.
Sarada (algo colorada): Gracias.
Boruto de pronto se vio de frente a los ojos negros de Sarada que reflejaban un poco los destellos del cielo estrellado, sonrojándose y retrocediendo un poco.
Sarada: ¿Paso algo?
Boruto: Ahaha, no, no es nada.
Sarada (sonrisa burlona): Te gustan mis ojos, ¿verdad?
Boruto: ¡QUE DEJES DE JUGAR CONMIGO, DEMONIOS!
Sarada: Jajajajajaja
Boruto: Tch… caray…
Sarada: ¿Y tu no vas a mostrarme?
Boruto: ¿?
Sarada: Tienes que haber logrado algo, ¿no? Conociendote…
Boruto: Bueno… puedo hacer el fuuton rasengan.
Sarada: ¡¿Dominas la manipulación de naturaleza?! Y decías que no habías avanzado nada.
Boruto: Ah… sí…
Sarada: Anda, muéstrame.
El rubio puso su mano en posición y formó un rasengan, agregándole segundos después las pequeñas aspas giratorias de antes que la hacían temblar en su mano.
Sarada: Wow… se siente mucho poder ahí… y brilla mucho.
Boruto: Pero está incompleta.
Sarada: ¿?
Boruto: Vi a papá hacer una técnica completa con elemento viento, llamada rasenshuriken. Esto no es nada en comparación.
Sarada: Aun asi es sorprendente, y si te hace sentir mejor…
Boruto: ¿?
Sarada: Fue gracias a ti que logré despertar mi Mangekyou.
Boruto: ¿Ah? Pero yo no estaba ahí…
Sarada: Lo sé. Pero estabas conmigo aquí – puso su mano en su pecho – así que gracias.
Boruto se coloreó un poco. Era gracias a el que ella se había vuelto así de hábil... se sentía feliz, a él le había pasado exactamente lo mismo respecto a Sarada. Quería decírselo, pero entonces se le ocurrió… ¿y si su chakra funcionaba de la misma forma que el de Kurama? ¿Si podía sacar mas de la misma manera que lo hizo con el del bijuu? Despues de todo, su madre le había contado que su padre, a veces, podía sacar cantidades imposibles de chakra por su deseo de proteger a sus amigos y seres queridos. Valía la pena intentarlo.
Boruto (mirando su fuuton rasengan): Sarada.
Sarada: ¿?
Boruto: Me siento de la misma manera.
Sarada: ¿Qué?
Boruto: Estoy seguro que gracias a ti, podré lograrlo. Tú eres el último ingrediente que me faltaba.
Sarada: ¡!
Boruto: ¡AAAAAAAAAAAHH!
Sarada se hecho hacia atrás, empujada por las enormes ondas de viento que empezaron a emerger del cada vez más fuerte fuuton rasengan de Boruto.
Boruto: ¡Mas, mas más!
Sarada: In… increíble…
Poco a poco, el rasengan empezó a girar mas y mas rápido, hasta que dos de las aspas de la técnica comenzaron a crecer, obligando a Boruto a alzar el brazo al cielo. Sarada retrocedio instintivamente.
Boruto: ¡Ya casi…!
Entonces, las dos aspas que crecían se alargaron de golpe formando un par de largas líneas de viento conectadas a dos aspas curvadas perpendicularmente a estas, dando la apariencia de dos guadañas girando conectadas en su parte inferior al rasengan cada vez más brillante de Boruto.
Boruto: Esto… esto no es un rasenshuriken… pero se siente igual…
En eso, la técnica comenzó a desestabilizarse un poco, haciendo trastabillar a Boruto.
Sarada: ¡Boruto, cuidado con eso!
Boruto: Rayos, entonces… - se puso en posición de lanzamiento - ¡lo soltaré!
El rubio lanzo su ataque hacia los arboles aledaños creyendo que se desactivaría al abandonarlo, pero para su sorpresa, se elevó como una hélice voladora de dos aspas en el aire, girado cada vez más rápido.
Boruto y Sarada: ¡¿?!
El ataque impactó con los arboles cercanos, talándolos todos completamente con limpios cortes, cortando incluso algunos delos que estaban mas lejos de la técnica. Cuando llegó a una roca, provocó una gran explosión de brillo blanco azulado que lanzó ondas expansivas hacia los chicos.
Sarada: Uah…!
Boruto: ¡Sarada!
El rubio se lanzó a cubrir protectoramente a la chica de las ondas que salían de la explosión, hasta que esta terminó. Cuando se volvieron a mirar al lugar del impacto, se quedaron pasmados y palidos, al ver que toda la zona boscosa había sido talada por completo, dejando un cráter inmenso que llegaba hasta la cerca del bosque de la muerte.
Boruto: No… no puedo… creer esto…
Sarada: Pero… pero que poder…
Boruto (volviéndose de pronto a la chica): ¡Sarada, lo siento, ¿estas bien?!
Sarada: Jeje… y yo creía que te había superado…
Boruto: ¿Uh?
Sarada: Realmente eres el hijo de Nanadaime. No… ¡Boruto Uzumaki!
Boruto sonrió feliz.
Sarada: ¿Cómo dices que se llamaba? ¿Rasenshuriken?
Boruto: Si, pero esta se vio muy distinta, no parecía un shuriken, mas parecía…
Sarada: Un par de kusarigama.
Boruto: Ah… bueno, si.
Sarada: ¡Eso es! ¡Asi llamaras a esta nueva técnica! ¡Fuuton: Rasenkusarigama!
Boruto abrió tamaños ojos. El nombre le quedaba como anillo al dedo. Esbozó una sonrisa muy animada.
Boruto (mirando a Sarada): Ahora estamos a mano.
Sarada: ¿?
Boruto: Yo también logré esto gracias a ti.
Sarada: Ya veo…
Boruto: JAJA, ¡Espera a que el viejo y Sasuke-shisho lo vean!
Sarada: Hey, que el entrenamiento no ha terminado aun. Shikadai y los otros están de misión, asi que si Mitsuki y Metal Lee no nos sorprenden, les daremos a todos una gran sorpresa.
Boruto: ¡Claro que si!
Los chicos se miraron por un rato, mientras el frescor de la noche les acariciaba.
Sarada: Bueno, he tenido más emoción de la que esperaba esta noche. Iré a casa, supongo que leeré un poco.
Boruto: Está bien. Debo volver antes que Himawari venga a buscarme a mí y a Sarada nee-chan.
Sarada: ¡¿Eh?!
Boruto: Jajaja, lo siento mucho.
Sarada: Ah… no, no me molesta para nada.
Boruto: Bien, entonces te veré luego. Saluda a tus padres de mi parte.
Sarada: Lo mismo digo.
La chica se acercó y dio un beso rápido al rubio.
Sarada: Buenas noches.
Boruto: Buenas noches.
Ambos chicos se fueron a sus respectivos hogares mientras la luna brillaba. Lo que Boruto no sabía, es que su entrenamiento iba a tornarse tremendamente brutal a partir de ahora. Pero por el momento, no podía sentirse más feliz. Su papá se llevaría una enorme sorpresa.

Continuará…

SPOILER SIGUIENTE CAPITULO

Mirai: Este enemigo es tan fuerte… tenemos que reagruparnos.
Shikadai: Maldicion, como molesta.
Inojin: ¡Guah!
Chouchou: ¡Ayuda! ¡Mirai-sensei!¡Shikadai!
Shikadai: ¡Oh, no, no lo harás!
Sasuke: Sarada. Tenemos que hablar.
Sarada: ¿Uh?
Boruto: ¿Ocurre algo, Sasuke-shisho?
Sakura: Bueno…
Naruto: Chicos, escuchen con atención.
Boruto: ¡En el próximo capitulo: Obstáculos superados!
Shikadai: Verás que no soy tan blando como mi padre.

FIN DEL SPOILER


FIN DEL CAPITULO 8

Y eso es todo por esta semana, nos vemos el finde que viene. Bye bye!

Editado por rasenchidori: 26.10.15 a las 10:42

48 Comentarios | Registrate y participá

Viejo rasenchidori dijo: 03.11.15
Mis disculpas, pero el fin de semana hasta hoy estuve super ocupado, lo mas probable es que este mismo fin de semana saque la continuacion XD.
Viejo rasenchidori dijo: 09.11.15
Perdon por la tardanza, aqui está:

CAPITULO 9: OBSTACULOS SUPERADOS

Eran las 8 de la mañana, y la familia Uzumaki ya se había reunido en el área llana de los últimos días. Boruto despertó ese mañana ansioso de dejar a su padre con cara de tonto, y apresuró a todos a despertarse y desayunar. Habían llegado al sitio siendo casi empujados por el rubio alborotado.
Naruto (bostezando): Oye, me alegra que estes tan entusiasmado por continuar, pero vamos, ¿despertarnos y hacernos comer tan rápido para venir aquí? Estas exagerando, hijo…
Boruto: En realidad, quería saber si conoces un lugar cerca de aquí donde no puedan causarse grandes daños.
Naruto: ¿?
Hinata: ¡!
Himawari: ¿Qué quiso decir?
Boruto sonrió con desafío.
Naruto (pensando): ¿Lo habrá logrado? ¿Un rasenshuriken, tan pronto?
Boruto: ¡Oye viejo, estate atento!
Naruto: Sí, si - dio un par de pasos hacia su hijo – no te preocupes, puedes hacerlo aquí.
Boruto: ¡Hey, ¿estas subestimándome verdad?!
Hinata: Pero, Naruto, ¿de veras estas seguro?
Naruto: Sí, yo estoy aquí, así que no habrá problemas. Te lo prometo.
Hinata: Está… bien…
Boruto: ¿?
Naruto: Bien, ya has escuchado. Lo que quieras enseñarme, hazlo ahora.
Boruto: Maldición, viejo, tú no viste lo que yo vi, hablo en serio.
Naruto permaneció impasible en su sitio.
Boruto: ¡Bien, como quieras! ¡Pero no te perdonaré que dejes que algo les pase a mi madre y a Hima!
Naruto (pensando): Si habla en serio… debe ser un rasenshuriken inestable. Debe estar preocupado de no poder controlarlo…
Boruto: ¡Aquí voy!
Ante la vista de su familia, el rubio formó un rasengan en su mano, de tamaño regular.
Boruto: Ahora… hacer fuuton rasengan…
El rasengan del chico poco a poco adoptó las pequeñas aspas de viento de antes, girando rápido.
Naruto (pensando): Aquí viene…
Boruto: ¡Y ahora…!
Hinata y Himawari: ¡!
Boruto alzó la mano mientras las aspas de su rasengan crecían y crecían, hasta que las dos aspas opuestas más grandes comenzaron a alargarse.
Naruto: ¿?
Boruto: Vamos… no te descontroles…
En ese momento, las dos aspas opuestas se alargaron de golpe creando las formas de kusarigama de antes, girando a toda velocidad en torno al rasengan del chunin.
Boruto (con esfuerzo): Gh… ya…
Naruto: ¿Qué es eso…?
Boruto: ¡Está lista! ¡Fuuton: Rasenkusarigama!
Hinata: ¿Qué?
Himawari: ¡Increible oni-chan!
Naruto (pensando): Esa cosa se ve impresionante, tanto o más que un rasenshuriken común. Sin mencionar que parece tener mucho poder… - se volvió a mirar a su hijo, que se concentraba en mantener la técnica – tan solo ayer formaba el fuuton rasengan con esfuerzo y ahora viene y me enseña esto…
Boruto: Ah… viejo…
Naruto: ¡!
Boruto: ¿Y bien? ¿Qué te parece?
Naruto (pensando): Aunque parece que aún le cuesta mantenerla.
Boruto: ¿Papá?
Naruto: Bien hecho. ¿Dices que se llama rasenkusarigama? Ya veo por qué.
Boruto: En realidad fue Sarada-chan quien le dio el nombre.
Naruto: Ohh, ella ya lo ha visto, entonces.
Boruto: Fue anoche, cuando fui a verla. Es por eso que te decía que fuéramos a otro lado. ¡La use frente a ella y es por demás impresionante!
Naruto: Ya veo.
Boruto (soportando el peso de su técnica): Gh… ¿Y ahora que hago? No puedo usarla aquí…
Naruto: ¿Puedes lanzarla?
Boruto: Ah.. claro, así me deshice de ella ayer…
Naruto: Ahh… entonces tu causaste ese desastre en la puerta del bosque de la muerte anoche.
Boruto: Entonces…
Naruto: Ok. Usala contra mi.
Hinata, Himawari y Boruto: ¡¿Qué?!
Naruto: Ya me oiste. Arrojamela.
Hinata: ¡Naruto, por favor no hagas eso!
Himawari: ¡Papá, te puedes hacer mucho daño!
Naruto: No te preocupes, Hinata. Yo tampoco me perdonaría que mi descuido les hiciese algún mal.
Hinata: ¡!
Naruto (poniéndose de espaldas a un área boscosa): ¡Kage bunshin no jutsu!
Un clon de Naruto apareció, y se puso de un salto delante de su Hinata y su hija.
Naruto: Ahora estamos listos. Si las cosas se ponen feas, estarán a salvo.
Hinata: Ten cuidado, querido.
Naruto: Descuida. – se volvió a su hijo - ¿Qué estas haciendo? ¡Lanzamelo!
Boruto: ¡Maldicion, ¿es que no entiendes viejo?! ¡Tu mismo lo dijiste!¡Esta técnica es muy peligrosa!
Naruto: Confia en mi.
Boruto: ¡!
Hubo un momento de silencio mientras las mujeres tragaban saliva y Boruto dudaba.
Boruto: Muy bien. ¡No vayas a recibirlo, ¿entiendes?!
Naruto: ¡Vamos, ven!
Boruto: ¡Ahí vaaa!
El chunin arrojo la técnica que se dirigía velozmente hacia el Uzumaki mayor.
Himawari: ¡Papá!
Hinata: Tranquila, Himawari.
Himawari: ¿?
Hinata: Papá estará bien.
Himawari: ¿Cómo lo sabes?
Hinata: Porque soy su esposa. Si él me dice que confíe, lo haré sin dudarlo.
Himawari: Mamá…
En eso, la técnica alcanzó al hokage, que no hizo nada por evitarla.
Naruto: ¡Gugh…!
Boruto: ¡Sal de ahí viejo!
Naruto (soportando la técnica con sus brazos): Es.. increíble… así debe sentirse ser golpeado por un rasenshuriken… es tremendo…
Himawari (medio cubriéndose los ojos): ¡No quiero ver!
Naruto: Este ataque está totalmente al nivel de mi rasenshuriken… rayos, Boruto, me acabas de alegrar la mañana…
Boruto: ¿Hm?
En eso, todos vieron a Naruto adoptar una posición de espalda y cintura gacha mientras la técnica avanzaba.
Naruto: ¡Te felicito hijo! ¡Esto es muy impresionante!
Boruto: Papá… que está..
Naruto: ¡HOOP!
Boruto, su madre y hermana vieron impactadas como Naruto daba un fortísimo cruce de brazos, golpeando el ataque y desapareciéndolo por completo entre fuertes ondas de viento.
Boruto: ¡El…!
Himawari: ¡…lo anuló!
Hinata dio un suspiro de alivio, mientras Naruto se sacudía algo de polvo de su ropa y se acercaba a su hijo.
Boruto: Y yo que quería sorprenderlo… ¿Qué tan fuerte es mi padre, que es capaz de desaparecer esta técnica tan increible como si nada?
Naruto: No pienses así.
Boruto: ¿?
Naruto: Estoy, verdaderamente, muy impresionado.
Boruto entonces, vió que su padre había entrado en el modo ermitaño.
Boruto: ¡Eso es…!
Naruto: ¿De veras no me prestaste atención? Te dije que este tipo de técnica es letal para cualquiera. Claro, cualquiera que no tenga ciertos trucos.
Boruto: Usaste senjutsu para derrotarla.
Naruto: Para serte honesto hijo – desactivo su modo ermitaño y a su clon – yo recién cuando domine senjutsu pude hacer lo que tu haces con mi rasenshuriken, ya sabes, cargarlo un buen rato y lanzarlo.
Boruto: ¡!
Naruto: Ahora mismo, estoy seguro que no hay nadie más orgulloso que yo.
Boruto vio como su padre le alcanzaba su puño, esperando, dándole una de esas enormes sonrisas que le caracterizaban.
Naruto: Este ha sido un peldaño más en tu camino, hijo.
Boruto, feliz, lanzó su puño contra el de su padre, mientras Himawari y su madre sonreían felices.
Himawari: ¡Moh, oni chan sigue haciéndose más y más fuerte!
Boruto: ¡Oye, no te enfades por eso!
Naruto: Bueno – su semplante cambió a uno de completa seriedad – ya has superado la fase de manipulación de naturaleza.
Hinata: Naruto, yo creo que…
Naruto: Lo… lo lamento, Hinata. Tienes razón.
Hinata le sonrió tranquila.
Boruto: ¿? ¿Qué pasa?
Naruto: Esperaba que siguiéramos entrenando con esto hoy, pero con lo que me has mostrado, es más que suficiente.
Boruto: ¿Quieres decir… que se termino?
Naruto: No. Quiero decir que ambos deberíamos aprovechar el dia de hoy para hacer lo que debemos. Yo tengo unos asuntos que tratar con Sasuke.
Boruto: ¿Sasuke-shisho?
Naruto: Y tú deberías tomarte el día. Ve a buscar a Sarada o a Mitsuki. Seguiremos entrenando cuando termine con este asunto.
Boruto: ¿Es sobre su mangekyou sharingan, papá?
Naruto se sorprendió.
Naruto: ¿Lo sabes?
Boruto: Me lo enseñó antes de que yo lograra completar mi técnica. Las técnicas que puede hacer dan mucho miedo-tebassa. ¿Tu también lo sabias?
Naruto: Sasuke me lo comentó. Tenemos que solucionar algo respecto a eso, pero no te preocupes por eso ahora. Los veré más tarde. Himawari, ve a la academia ninja al mediodía. Tu equipo y el Jounin a tu cargo te estarán esperando.
Himawari: ¡Sí!
Hinata: Que tengas un buen día, querido.
Naruto: Gracias. ¡Hasta luego!
El hokage partió con paso tranquilo.
Boruto: ¿Sobre el mangekyou de Sarada-chan? ¿Qué será?
Hinata: Probablemente sea el problema que tienen los uchiha al activarlo.
Boruto: ¿?
Hinata: Estoy segura que tu padre te lo explicará, sé que confiará en ti. Eres su compañero, después de todo.
Boruto (mirando en dirección al barrio uchiha): Sí…
Himawari: ¿Por qué no llevas a pasear a Sarada nee-chan?
Boruto: Ah... si, puede que lo haga. Mamá, antes me gustaría practicar algo de “eso”, si no te molesta.
Hinata: Y tu padre te había dicho que te tomaras el dia… supongo que no aceptaras una negativa.
Boruto: Por favor.
Hinata: De acuerdo. Practicaremos los tres, pero solo hasta el mediodía, ¿está bien?
Himawari: ¡Oni-chan, hace mucho que no practicamos juntos!
Boruto: Jajaja

EL EL BOSQUE PANTANOSO DE KIRIGAKURE

Marika: Es por aquí.
La chica los guiaba a Mirai y su equipo a paso acelerado.
Mirai: ¿A dónde nos llevas?
Inojin: Dijiste que estaban llorando… ¿Pero por qué?
Marika: Alguien, muy cerca de aquí… está sufriendo.
Chouchou: Caramba, pero que grima me da esta chica.
Shikadai: …
El grupo llegó a un claro del bosque cubierto por una niebla especialmente densa. No se esuchaban ruidos, ni una rana croar, ni un grillo chirriar. Era, literalmente, un punto muerto.
Shikadai: Aquí no hay nad…
El nara se calló de golpe mientras Marika le hacía un gesto de silencio.
Mirai (susurrando): ¿Pasa algo?
Marika: El está aquí…
Todos: ¿?
Marika: Está muy cerca, lo puedo sentir. Ellos me lo dicen.
Inojin: ¿Quiénes te lo dicen?
Marika: Los espíritus de este pantano. Rondana a nuestro alrededor… y me hablan.
Chouchou: Maldicion, esta chiflada…
Mirai: Callate Chouchou.
Shikadai: ¡No puede ser, miren eso..!
Los chicos vieron, ante sus ojos, a una figura alta y fornida, cubierto totalmente con vendas suscias y lodosas, saliendo de entre una maleza cercana, que delataba una minúscula entrada a un túnel oscuro.
Mirai: Marika tenia razón…
Chouchou: Vamos, tras el…
Marika: No.
Chouchou: Pero es sospechoso, ¿Por qué…?
Marika: Lo sé… pero no es el momento. Él aún puede devolvernos un ataque imprudente.
Mirai: ¿Cómo sabes que es el?
Marika: Por su olor… apesta…
Inojin: ¿Que apesta, dices?
Marika: Sí… a lagrimas y sangre… es un torturador… ¡El es el secuestrador, sin ninguna duda!
Shikadai: ¿Cómo puedes saber todo eso?
Marika: Ya te lo dije… ellos me lo dicen. En este pantano… nada se me escapa.
Shikadai: Bueno. Entonces daño no hará seguirlo.
Marika: Por favor Shikadai, espere.
Shikadai: ¿?
Marika: La prioridad es encargarnos de rescatar a los desaparecidos. Estoy segura que están dentro de esa caverna. Esperaremos a que este hombre se vaya, e iremos por ellos.
Mirai: De acuerdo, supongo que si tu conoces mejor el lugar, tienes una mejor idea de como actuar.
Marika: Sí.
Chouchou: Vamos, no se compliquen, el tipo esta lejos y a la vista, justo ahí…¡!
En ese instante todos notaron que el extraño había desaparecido de la nada.
Mirai: ¿Qué…? ¡Estaba ahí hace un segundo! ¡No puede ser tan rápido…!
Marika: No puede ser… como pude haberlo perido… ni siquiera lo puedo sentir… - en eso, con los reflejos de un animal salvaje, la chica notó una sombra tenue que se cernía sobre ellos - ¡NOS ENCONTRO!
Instintivamente, todo el grupo se separó saliendo del lugar de un salto, mientras el desconocido les caía encima destrozando con su golpe las rocas y los arboles cercanos.
Mirai: Rayos, eso estuvo cerca. ¡Todos prepárense!
Tras una mirada más atenta, el grupo noto que las vendas cubrían cada parte del cuerpo del enemigo, como una momia egipcia, incluidos los ojos.
Shikadai: ¿Qué pasa con este tipo?
Extraño: Uno… dos… tres… me van a servir.
Mirai: ¿?
Marika: Cuidado… este hombre es peligroso.
Extraño: No se resistan. Puedo percibir todos y cada uno de sus movimientos. No pueden escapar de mí.
Mirai: Ha de ser un sensor.
Chouchou: ¡Vamos, encarguémonos ya de el!
La robusta chica corrió hacia el enemigo, preparándose.
Inojin: ¡Idiota, espera!
Chouchou: ¡Bubun Baika no Jutsu!
La mano de la chica se agigantó hasta caer sobre su enemigo, causando un gran impacto. La batalla daba inicio.

EN KONOHA, EN LA ACADEMIA NINJA

Habían pasado las horas, y el sol del mediodía brillaba sobre la aldea. Himawari, presurosa, se encaminaba a conocer a sus nuevos compañeros y capitán. Estaba tan ansiosa que se había asegurado de ir con su nueva ropa de misión que usaría de ahora en más: Un conjunto estilo chaqueta, de manga corta y color magenta que le llegaba hasta la mitad de los muslos, sobre los cuales se notaban asomando unos pantalones cortos ceñidos de color gris oscuro. Bajo todo eso, se apreciaba llegando hasta debajo de las rodillas y al antebrazo, la tradicional malla que los shinobi utilizaban, y con todo esto, el símbolo Uzumaki en su brazo derecho. Su porta shuriken se situaba en su espalda, sostenida por una cinta negra y gruesa que rodeaba su cintura, sitio hasta el que llegaba su desde hace un año largo cabello. La chica corrió hasta llegar al aula a la que le dijeron que se dirigiera en la entrada. Ahí, encontró a dos personas: Un chico delgado con rostro amable connojos dorados saltarines, un alborotado cabello castaño que le hacía ver como un puercoespín, solo sujetado por una banda blanca en su cabeza, contrastada por su camiseta de cuello abierto azul y sus pantalones cortos color beige. El otro era un chico con un semblante más serio, resaltado por unos penetrantes ojos negros que seguían todo lo que se moviera. Su chaqueta de manga media color verde botella cubría su malla protectora, que asomaba por sus brazos y llegaba hasta sus pantorrillas, cubiertas de vendas. Su portashuriken era sostenido por más vendas aunadas alrededor de unos pantalones medio ceñidos de color crema. Su cabellera negra y semicortada llegaba hasta su nuca por detrás, y cubría parte de su frente por adelante. Cuando la Uzumaki llegó, sus expresiones de impaciencia cambiaron.
Himawari: Ustedes son…
La chica a abrió la puerta del aula ingresando por completo.
Himawari (mirando al chico de cabello castaño): Katou… - (luego mirando al pelinegro): Shiba…
Katou: ¡Oh, no puede ser! ¡Himawari va a ser nuestra compañera!
Shiba: Ah… hola…
Himawari: ¿Así que seremos un equipo? Vaya, estoy ansiosa por empezar.
Katou: Nuestro capitán aún no ha llegado. Me pregunto que tipo de persona será.
Shiba: De todos modos. ¿Creen que vamos a ser buen equipo? Digo, nuestras habilidades no son compatibles en sí y no es que sepamos hacer técnicas combinadas.
Himawari: Estas pensando mucho, Shiba.
Shiba: ¿?
Himawari: Estoy segura de que esta es el mejor equipo en el que pudimos terminar.
Katou: Jaja, que animada estás.
¿?: Eso es bueno. De ese modo será más fácil adaptarse.
Katou, Himawari y Shiba: ¿?
Por la misma puerta por la que Himawari entró, ingresaba un joven extremadamente pálido, trajeado de colores oscuros, grises y negros, con cabello castaño oscuro y una sonrisa que era tan agradable como molesta.
Katou: Ah… usted es…
Shiba: Vaya, de verse.
Himawari: ¡¿Sai-san?!
Sai: Oh, miren nada más esto. Himawari-chan.
Katou: El padre de Inojin-sempai. El esposo de la líder del clan Yamanaka.
Sai: Oh, estás bien informado para ser un recién graduado.
Shiba: De modo que usted va a ser nuestro capitán, ¿uh?
Sai: Sip. Espero que nos llevemos bien. Ahora…
Todos: ¿?
Sai (sacando su lápiz-arma): es hora de una pequeña prueba.
Himawari (pensando): Papá me advirtió de esto… los Jounin asignados a un equipo genin les someten a una prueba sorpresa, para determinar si realmente deben ser shinobi o no. Debo estar lista.
Sai: Siganme, por favor.

EN EL PANTANO DE KIRIGAKURE

Mirai: Demonios…
El grupo estaba muy agotado tras haber estado escapando, luchando y siendo golpeados por el enorme sujeto vendado, que seguía luchando aun con todos los kunai y shuriken que estaban clavadas en el.
Marika: Este hombre… no es humano… es un monstruo.
Inojin: Por más que lo ataquemos, no podemos hacerle nada, nunca deja de moverse.
Chouchou: Rayos, esto es ridículo…
Shikadai (pensando): ¿Qué hacer…? ¿Ni siquiera ha usado ninjutsu, solo golpes como un matón cualquiera, pero ya nos tiene contra las cuerdas… ¿es que nada lo mata?
Mirai: Escuchenme. Intentaré hacer un jutsu de fuego para acabar con el.
Inojin: Mirai-sensei… no pensará…
Mirai: Si seguimos como ahora, va a terminar matándonos. Si no podemos capturarlo, no tenemos más opción que eliminarlo.
Chouchou: Moaaah, ¿Por qué nos dieron esta misión a nosotros? ¡Esto es al menos de clase A!
Shikadai: Tenemos que atacar en equipo, desestabilizarlo para poder vencerlo luego. ¡Inojin! ¡Chouchou!
Inojin: Jeh, sabia que el entrenamiento de equipos seria útil un dia.
Chouchou: Tch, vaya dia…
Marika: Mirai, ¿Qué es lo que van a hacer?
Mirai: Bueno…
Entonces, los tres chunin se pusieron en posición; Chouchou al frente, agachada y lista para cargar, detrás de ella, Shikadai con el sello manual preparado, y respaldándolo, Inojin, preparando su lápiz y un pergamino. Ni bien vio esto, y para sorpresa de Mirai y el desconocido, Marika se alejó de un salto precavido hacia atrás.
Mirai: ¿Acaso sabe lo que van a hacer? Que reacción tan rápida…
Extraño: Hm… esto podría ser un problema…
Chouchou: ¡Vamos, démosle su merecido!
Inojin: ¡Posición lista! ¡Ino!
Shikadai: ¡Shika!
Chouchou: ¡Cho!
El grupo se dispersó a tres flancos diferentes, al ataque del extraño.
Chochou: ¡Baika no jutsu!
La chica se agigantó hasta tener tres veces el tamaño de su enemigo, golpeando y dando bofetones a todas direcciones buscando conectar y aplastarlo.
Chouchou: ¡Vamos, quédate quieto! ¡No es divertido que te aplasten, ¿verdad?!
Mientras el extraño retrocedía, Inojin se acercó por detrás, con su pergamino listo y trabajando.
Inojin: ¡Ninpo! ¡Choju Giga!
Una manada de bestias dibujadas salió del pergamino del Yamanaka, corriendo y cazando al gigante vendado.
Extraño: Ya es suficiente… los voy a necesitar… a ustedes también…
Shikadai: ¡Si, claro!
Extraño: ¡!
El hombre de pronto se vió atrapado en la técnica de sombras de Shikadai.
Shikadai: ¡Ya lo tengo!
Marika: Que bien organizados están… estos son los sucesores del legendario Ino-Shika-Cho de konohagakure.
Shikadai: ¡Ahora, mirai sensei!
Mirai: ¡Katon: Haisekishō!
La chica expulsó de su boca una nube de cenizas que cubrió por completo al extraño. Y en ese mismo instante, Mirai sacaba de su alforja un pequeño encendedor.
Mirai: La verdad es que no fumo, pero… ¡esto es muy útil en ciertas ocasiones!
Tras dar un pequeño chispazo al encender la mecha, la nube se encendió en llamas, cubriendo por completo al enemigo.
Chouchou: ¡Y eso es todo!
Marika: Vaya…
No hubo tiempo para celebrar. De entre las llamas aun yacientes en el lugar, el hombre salió, totalmente quemado y revelando a un ser completamente distinto a lo que se pudiesen haber imaginado. Parecía humano y a la vez, no se veía como tal, su piel ahora revelada blanca como la sal, estaba abierta y llena de quemaduras, pero el sujeto continuaba brutal y agresivo.
Mirai: ¡Imposible! ¡¿De que esta hecho este ser?!
Marika: ¡Fuuton: Shikuu Daigyoku!
La peliazul lanzó un fortísimo golpe de viento que cayó de lleno en el enemigo como un cañón, lanzándolo hacia atrás.
Inojin: Al menos, creo que hemos conseguido debilitarlo.
Extraño: ¡Ya basta!
A una velocidad que nunca antes había mostrado, el hombre se lanzo hacia los chicos, y sin que nadie pudiese evitarlo, atrapó a Inojin y a Chouchou de los tobillos, teniéndolos de cabeza.
Chouchou: ¡Uah! ¡Sueltame desgraciado!
Inojin: Maldición…
Extraño: ¡¡GRAAAAH!!!
Con brutalidad, el vendado comenzó a azotar a los chunin contra el suelo, rápido y fuerte, sin que pudiesen evitarlo.
Inojin: ¡¡UAAAAAH!!
Chouchou: ¡KUAAAH UAAAAH!!
Mirai: ¡Inojin! ¡Chouchou!
Shikadai: Mierda, este tipo es sobrehumano…
El enemigo dejó de agitarlos, mostrando a unos chunin muy malheridos y aun concientes en sus manos.
Inojin: Se…sensei…
Mirai: ¿Qué podemos hacer?
Shikadai: Gh…
Marika: ¡Esto no terminará asi! ¡Monstruo!
La joven corrió hasta situarse arriba de su oponente, presta a atacar con fuerza.
Marika: ¡Fuuton: Shinkuu Renpa!
Shikadai: ¡No, idiota, sal de ahí!
Marika: ¡!
La chica se horrorizo al ver que su objetivo, lejos de afectarse por su ataque, lo recibía con todo su cuerpo, solo para acercarse a ella listo para golpearla de lleno.
Inojin: ¡Huye, Marika!
Imposible. Estaban suspendidos en el aire tras saltar para atacarse, y no había modo de evadir el impacto inminente. Marika solo atino a cubrirse.
Extraño: ¡Muere!
Del golpe salio un gran impacto contra una pendiente rocosa cercana. Ni aun habiendo atacado de eso forma, había soltado a sus presas.
Extraño: Insectos molestos. Si me siguen estorbando, los mataré sin demora…¡!
Cuando la nube de polvo que había levantado se disipo, el captor vio como en el cráter que había creado, no estaba Marika.
Extraño: Que paso… hm…
El gigante se volvió, viendo como Shikadai aterrizaba sosteniendo a Marika, al lao de su maestra.
Mirai: ¡Shikadai!
Shikadai: Maldita sea… ¿y creías que eso iba a ayudar?
Marika: ¡Shikadai, muchas gracias…¡!
La joven notó que en el rescate, parte de su ataque le había caído a su rescatador, y que además, había recibido el golpe de su enemigo, resultando en su brazo izquierdo roto.
Marika: ¡Shikadai! ¡Esta herido!
Shikadai: No se… distraigan… esto aun no termina.
Extraño: Un rescate osado, pero inútil. Sea como sea, - mostro a sus trofeos, Inojin y Chouchou – ya tengo lo que necesito. Salgan de mi camino o les mostrare las formas que tengo de matarlos.
Inojin: ¡Shikadai! ¡Sensei!
Chouchou: ¡Ayudennos!
Mirai: Shikamaru-shisho… ¿Qué harías tu…?
Shikadai: ¡¿Y eso a quien mierda le importa?!
Todos: ¡!
Shikadai: Maldición, Boruto tiene razón, siempre estamos siendo comparados con los viejos. ¡¿Qué no se dan cuenta de que no somos ellos?!
Mirai: Shikadai…
Shikadai: ¡Mi padre no esta aquí, Mirai sensei! ¡Despierte de una vez y ayúdeme!
Mirai: Vaya… mi estudiante me acaba de regañar… me siento patética.
Shikadai: Ya tendrá tiempo para eso luego. Ahora hay que rescatar a nuestros compañeros.
Mirai (suspirando con resignación): Ok, Shikadai, tu mandas. Dime que necesitas.
Shikadai (entregándole su portashuriken): Vacié esto sobre el.
Mirai (mirando dentro del portashuriken de Shikadai): ¡Esto es…! ¿Qué vas a hacer?
Shikadai (sonriendo): Voy a improvisar.
Mirai: Ok.
Shikadai: Marika… perdóname, pero voy a dañar un poco este sitio…
Marika: ¿?
Shikadai: Comprendo lo que sientes… vi claramente la expresión de tu cara cuando Mirai sensei uso Katon.
Marika: ¡!
Shikadai: Yo también… se lo que es no querer que la naturaleza sea destruida – llegaban a su mente recuerdos del bosque de su familia – Verás, como miembro del clan Nara que soy, uno de mis deberes está en proteger el bosque de Nara.
Marika: El bosque de ciervos de Konoha.
Shikamaru: Sí. Y el que este se vea dañado de algún modo fuera de la extrema necesidad… es un insulto, una falta grave para nosotros.
Marika: uh…
Shikadai: De por si, esas normas de la vieja escuela no me interesan. Pero…
Marika: …
Shikadai: Simplemente… me gusta mirar lo que los hombres no han creado. Aquello que llamamos, naturaleza. Y los ciervos. Me gustan mucho los ciervos.
Marika: Shikadai…
Mirai sonrió con aprobación.
Shikadai: ¡Mirai-sensei, ahora!
La Jounin saltó muy alto, situándose sobre el enemigo, y, literalmente, vaciando el contenido del portashuriken de Shikadai sobre el. Y el contenido de este, era siempre el mismo.
Extraño: ¿Globos de papel? ¿Es una broma?
Shikadai: Si, una broma, una muy divertida.
Para sorpresa del vendado desconocido, una gran cantidad de sombras en forma de rama se abalanzaba sobre el.
Extraño (pensando): Piensa atacarme… ¿aun cuando tengo a sus compañeros? Vaya niño…
Las sombras no lograbanalcanzar al veloz extraño, pero en un momento, lograron coger un pie de Inojin y una mano de Chouchou.
Extraño: ¡¿Ataco a los compañeros…?!
Shikadai: ¡¿Atacar?! ¿Crees que estoy atacando?
Extraño: ¡!
Shikadai, como jalando una soga, haló al grupo hacia si mismo con sus sombras. El extraño, no pudiendo resistir, soltó a sus presas para zafarse. Inojin y Chouchou cayeron pesadamente al lado de Shikadai.
Inojin: Gracias, Shikadai.
Chouchou: Cielos, de veras te hicieron mierda esta vez…
Shikadai: Cierren el pico, - se puso de pie sosteniendo con dolor su brazo - el aun esta de pie.
Extraño (parado en medio de una lluvia lenta de globos): Tu distracción fue muy buena, pero necesitarás mas que eso para derrotarme. Y ya que me has hecho perder dos presas…
Shikadai: …
Extraño: Supongo que matarlos a todos es la mejor solución que me queda.
Shikadai: Ah, ¿estabas siendo blando con nosotros? Pero que considerado. Es una lástima…
En eso, el extraño vio, impactado, como los globos de deshacían revelando injectadores repletos de kunai lanzables automáticas.
Shikadai: … creo que soy un maldito cretino.
Las kunai se dispararon por todas direcciones, Mirai se puso protectoramente frente a sus chunin invocando un muro de roco con un rápido sello de manos. Cuando el ruido de impactos se detuvo, todos vieron el espectáculo de su enemigo totalmente ensartado de kunai, estaba perdiendo mucha sangre.
Inojin: Woah…
Chouchou: ¿Cuándo planeaste eso?
Shikadai: Ya les dije, no me gusta pensar… yo solo estaba improvisando.
Mirai: Jeh, es cierto.
Inojin (comico): ¡¿Y que si no hubiese funcionado?!
Extraño: No.. lo… hizo…
Todos vieron como el extraño, aun vivo, trataba de quitarse las kunai y demás armas atravesadas.
Extraño: Esto… no es… suficiente para detenerme… debo…
Shikadai: ¿Sabes? Todo el rato que llevamos peleando has estado alejándonos de la caverna de la que saliste.
Extraño: ¡!
Mirai: Es cierto. Estoy segura de que los genin secuestrados están allí.
Extraño: Voy… a acabar… con ustedes…
Shikadai: Marika. De verdad, lamento esto.
Todos: ¿?
El nara puso con esfuerzo su sello de manos, mientras apuntaba.
Shikadai: ¡Kage Nui no jutsu!
Del nara salieron varias agujas que se dirigían a su enemigo.
Inojin: Es inútil, los kunai no lo mataron, atravezándolo más no acabaras con el.
Shikadai: Lo sé.
Mirai: Ya veo. Lamento que tengas que hacer esto Shikadai.
Shikadai: Somos shinobi – sus agujas de sombra se pegaron a los botones de detonación de las kunai automáticas, para terror del extraño – hacer algo tan deplorable como esto… son gajes del oficio.
Extraño: ¡Maldición…!
Todas las kunai fueron activadas a la vez, liberando una explosión expansiva.
Mirai: ¡Doton: Ni Doryuheki!
La explosión los alcanzo justo cuando mirai alzaba dos gruesos muros de roca lisa para proteger a todos.

EN LA OFICINA DEL MIZUKAGE

Chojuro: ¡!
Ao: ¿Qué ocurre?
Chojuro: Fuego…
Ao: ¿? ¿Dónde?
Chojuro: En el bosque… - se puso de pie y camino hacia la ventada de la izquierda – por allá.
Ao se acercó y vió, asi como el mizukage, la columna de humo que salía del bosque pantanoso.
Ao: Enviaré a alguien a investigar. Puede ser algo malo.
Chojuro: Encárgate, por favor.
Ao (volviéndose a los guardias): ¡Ya lo oyeron! ¡Manden un escuadron de reconocimiento, ahora!
Guardias: ¡Hai!
El grupo se retiró de la oficina mientras el mizukage miraba con preocupación por la ventana.

EN EL BOSQUE

Mirai: ¡¿Estan todos bien?!
Inojin: Bien por aquí.
Chouchou: Augh, mi espalda…
Marika: Me encuentro bien.
Shikadai: Ok. No hay manera de que haya sobrevivido a eso.
Los shinobi salieron de detrás de la roca de Mirai, para ver los restos de las vendas de algo de sangre de su enemigo recientemente derrotado.
Chouchou: Fiuu… creo que lo vencimos.
Mirai: Bien pensado, Shikadai. Te anticipastes a todo.
Shikadai: Nah, no anticipé nada.
Mirai y los otros: ¿?
Shikadai: No me esperaba que sobreviviera a la trampa de los kunai. Si no me hubiese llevado las automáticas, no tengo idea de que habríamos hecho.
Mirai: Claro, claro. Improvisando, ¿uh?
Shikadai: Jejeh… - sintió algo de dolor en su brazo roto – gh…
Chouchou: Shikadai…
Mirai: Busquemos a los desaparecidos. Inojin, Chouchou, apliquen vendajes a ese brazo.
El grupo se movía de nuevo, mientras, en el camino, Chouchou e Inojin vendaban a su compañero, con unas cuantas riñas ocasionales por el dolor que sentía.
Marika (llegando a la entrada): Aquí está.
El grupo entró a la caverna, que resultó ser menos profunda de lo esperado. En ese lugar, encontraron muchos grupos de genin capturados, algunos más afectados que otros.
Mirai: ¡Hey! ¡¿Estan todos bien?! ¡Hemos venido a rescatarles!
Gennin: Uh… que… no… deben huir… el está afuera…
Shikadai: Descuida – se acomodó el vendaje – ya es historia.
Gennin: Q..que…¿Cómo…?
Marika: Hablaremos luego, ahora vamos a liberarlos a todos ustedes.
Genin: Ah… Konoha – veía la banda ninja de Mirai – que humillante, una vez más nos hacen el trabajo.
Inojin: ¿? ¿De que estas hablando?
Gennin: Mi padre me contó, que cuando era niño… un grupo de shinobi de Konohagakure derrotó al temible Zabuza Momochi. Uno de ellos se llamaba… tenía un nombre raro…
Mirai: Jeje, ya veo…
Inojin: ¿De que esta hablando, Mirai-sensei?
Mirai: No es importante ahora – cogió a unos genin con ella – vamos a sacar a estos chicos de aquí.
Inojin: Mirai sensei… ¿Qué es esto?
Mirai (acercándose): Esto… no puede ser… - el equipo veía la caverna decorada con motivos alusivos al clan uchiha y al clan senju. - ¿Qué significa todo esto?

EN KONOHA CON HIMAWARI

Sai llevó a Himawari y su nuevo equipo Gennin a un claro plano de la aldea, parecido a un terreno baldío. Los chicos miraban extrañados a su alrededor.
Himawari: Sai-san… digo, sensei… ¿Qué hacemos aquí?
Sai: Bueno, las cosas son así. Yo voy a decidir si continúan siendo genin o si se regresan a la academia.
Himawari (pensando): Lo sabia.
Katou: ¡¿Qué cosa?!
Shiba: Eso es algo extremo, ¿no cree?
Sai: Vamos, vamos, que no es gran cosa. Piensen en esto como un juego.
Todos: ¿?
Sai (sacando un pergamino y dibujando en el): ¡Ninpo! ¡Choju Giga!
Del pergamino salió un león de tamaño mediano, que se paró frente a ellos.
Katou: Uah…
Shiba: Una bestia de tinta… esto va en serio.
Sai: Las reglas son simples. Atrapen a esta bestia sin que los derrote. Pueden trabajar en equipo o por si mismos, eso no es importante. El punto es que deben capturarla y destruirla antes de que pase una hora. Si no lo consiguen… bueno, ya saben.
Katou: ¡Ah, que injusto!
Sai: Espera, aun no termino, falta lo mas importante.
Todos: …
Sai: Si al menos uno de ustedes atrapa a la bestia, los admitiré a los tres como el equipo Sai. ¿les parece?
Katou: Bueno, eso suena mejor, supongo.
Shiba: No se confíen, debe haber algún truco.
Himawari: Trabajemos en equipo, chicos. Podemos hacer esto.
Sai: Preparados… listos…¡Fuera!
El animal de tinta salió corriendo perseguido por Himawari y sus compañeros.

EN KIRIGAKURE, EN LA OFICINA DEL MIZUKAGE

Chojuro: Buen trabajo, todos ustedes.
Mirai: Gracias mizukage-sama. Y agradecemos que haya enviado un equipo a buscarnos.
Chojuro: Al parecer no era necesario, de no ser porque uno de su equipo salió herido.
Shikadai: Tsk, que molesto, solo es un brazo roto…
Chojuro: fufufu…
Ao: Marika, ¿te encuentras bien?
Marika: Sí, se lo agradezco, Ao-san. De no ser por el equipo de Mirai no se uqe me habría ocurrido. Y de nuevo gracias por todo, Shikadai.
Shikadai: Si, si, como sea…
Chojuro: Los genin se han reunido con sus familias y compañeros. Todos les agradecen mucho su ayuda en este asunto. ¿Seguro que no desean quedarse hasta que Shikadai Nara se recupere?
Mirai: Lo siento, Mizukage-sama, pero aunque estoy segura que Nanadaime lo comprendería, soy parte de su escolta y tengo un deber para con el.
Chojuro: Lo entiendo. Ao, acompañalos a la entrada, por favor.
Marika: Quisiera…
Todos: ¿Uh?
Marika (algo colorada): Desearía ir también… si no es molestia.
Chouchou: Oh… hace algo de calor aquí.
Chojuro: Jajaja, por supuesto que puedes Marika. Y después, tomate un buen descanso.
Marika: Sí.
Chojuro: Gracias de nuevo, por todo.
Mirai (retirándose con los otros): Con su permiso, Mizukage-sama.
El grupo se retiró de la habitación, escoltado por Ao y los guardias.
Chojuro: Cielos… pensar que esta ha sido una de mis mejores ideas. Jajaja

EN LA PUERTA DE KIRIGAKURE

Ao: Les agradecemos su servicio a Kirigakure. Le daremos al Hokage buenas referencias, dada su rapidez y eficiencia en la mision.
Mirai: Vamos, que Marika también nos ayudó muchísimo. ¿Verdad chicos?
Inojin y Chouchou le hicieron señas de que bajara la voz, ya que Marika había apartado un poco a Shikadai del grupo. Mirai sonrió, mientras mas alla, Marika y Shikadai tenían su propia despedida.
Marika: Gracias por todo, Shikadai.
Shikadai: ¿Por qué me agradeces tanto? Es por ti que logramos completar esta misión, no me puedo llevar el crédito solo por vencer al tipo.
Marika: No… el bosque… también sintió tu pesar. No esta enfadado contigo. Ha aceptado tus disculpas.
Shikadai: Oh, eso era… claro.
Marika (jugando con su cabello): Shikadai…
Shikadai: ¿?
Marika: Ojala… podamos vernos… de nuevo.
Shikadai se ruborizó un poco, pero hizo todo lo posible por controlarse.
Shikadai: Jah, no hay problema, con lo problemático que es el mundo, de seguro nos veremos otra vez.
Marika alzó la mirada hacia el con un rubor más alzado.
Shikadai (volteándose para irse): Me agradas, eres una chica buena – empezó a caminar haciendo ademan de despedida – no cambies.
Mirai (viéndolo irse): Bueno Ao-san, adiós.
Ao: Si. Buen viaje de regreso.
Inojin: Hasta luego.
Chouchou: ¡Adios, Marika channnn, me aseguraré que Shikadai te escriba!
Marika (muy colorada): ¡uh!
Ao: ¿? ¿Y eso?
Mientras el equipo Mirai caminaba, Inojin y su compañera no desperdiciaron la oportunidad.
Inojin: Oye… Shikadai, parece que le agradaste mucho a Marika.
Chouchou: ¿Seguro que no quieres quedarte un poco mas? Ya sabes, para que se conozcan mejor…
Shikadai: Ya terminamos con nuestra misión, además, con este brazo roto, mientras antes volvamos a la aldea, mas rápido me podre hacer atender y mi madre se burlará menos por mi descuido.
Inojin: Ah, jaja…
Mirai: Vamos, ya déjenlo en paz.
Chouchou: Ya podrias aprender de Boruto, Shikadai. Le encantas a esa chica. Y tu fuiste bastante lindo con eso ultimo que le dijiste – puso rostro picaro - ¿seguro no estas interesado?
Shikadai: Pfff, no me gustan ver caras largas, es todo.
Chouchou: Maldicion, que frio eres, Shikadai.
Shikadai: Aunque…me gustó su forma de ser. No era tan problemática. Ojala hayan aprendido algo ustedes dos.
Chouchou: ¡¿Eh?!
Mirai e Inojin: Jajajaja.
Shikadai: Vamos, lleguemos a las afueras para usar el pergamino de transporte.
Mirai: Si, si, señor aburrido.

EN KONOHA, CON HIMAWARI

Los genin se pasaron los últimos 55 minutos tratando de atrapar a la bestia de tinta, pero era ridiculamente escurridiza y cuando parecía que iban a atraparla, esta volvía a escapárseles de entre las manos. Himawari, Katou y Shiba estaban bastante cansados, dado que, además de la frustración, no esperaban que un dibujo fuera tan rápido. ¡Es decir, era tinta, por amor de Dios! La uzumaki, quien por lo general era paciente, empezaba a mosquearse.
Sai: Les quedan 5 minutos, chicos. Vamos, ¿no pueden hacer más?
Himawari: Ok. Ya estuvo.
Katou y Shiba: ¿?
Himawari (poniendo el sello): ¡Taju! ¡Kage bunshin no jutsu!
Muchisimas himawari aparecieron alrededor del área, rodeando por completo a los presentes y a la bestia de tinta.
Sai: Oh… parece que el rumor era cierto.
Himawari: ¡A él!
Clones: ¡Hai!
20, 50, 80 y más Himawari se lanzaban como ejercito de una sola hacia la bestia, que, aun con las cantidades abismales de clones, evadia.
Katou: Maldicion, ni asi puede atraparlo…
La bestia saltaba y saltaba usando los clones de Himawari como plataformas, pero cuando llegó a cierta altura…
Himawari: ¡La torre!
Todos: ¿?
Los presentes no salían de su asombro al ver como la chica usaba sus clones para formar una escalera gigante que se bamboleaba manteniendo apenas el equilibrio, con la Himawari original trepando a toda velocidad.
Sai (sonriendo): Uhh miren eso.
Katou: ¡Vamos Hima-chan, ya lo tienes!
Shiba: ¡Va a lograrlo!
Himawari saltó de su ultimo clon para lanzarse en el aire por la bestia de tinta, arrojándole un kunai y haciéndola explotar.
Katou: ¡¡Seeeeeeeeeeee!!
Shiba: No me esperaba eso, jeh.
Sai: Hm… tenemos una kunoichi prometedora aquí.
Himawari: ¡WOAH WOAAAAH!
En eso, todos notaron que Himawari ya comenzaba a caer.
Katou: ¡AGH, MALDICION!
Shiba (lanzándose): ¡Hima!
El pelinegro, asi como hiciese la bestia de Sai, uso los clones restantes de la torre que se caia como plataforma, atrapando a la uzumaki.
Himawari: Uah, gracias Shiba.
Shiba: Caray, ¿te lanzaste a hacer eso sin un plan?
Ambos chicos aterrizaron.
Sai: Bien, eso fue impresionante. Como dije, uno lo logra, los tres pasan. Ahora somos, oficialmente, el equipo Sai.
Katou: ¡Eso es!
Himawari: ¡Hurra!
Sai (pensando): Naruto… creo que tu hija… se parece más a ti de lo que creíamos. Y tú has confiado en mí para ser su capitán. Te prometo cuidarla bien. Tienes mi palabra.
Estos pensamientos pasaban por la ahora serena mente de Sai, mientras sus nuevos pupilos celebraban.

EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Sarada: Na… nanadaime-sama… ¿Qué esta pasando?
La familia Uchiha estaba reunida en la oficina de Naruto, con este ultimo y Shikamaru frente a ellos.
Naruto: Supongo… que Sasuke ya te lo explicó.
Sarada: Hace un momento… ¿es verdad todo, nanadaime-sama? ¿De verdad voy… a perder la vista?
Naruto: Me temo que sí.
Boruto (abriendo la puerta de golpe): ¡Sarada-chan!
El rubio y Mitsuki entraban de golpe a la oficina sin advertencia previa.
Naruto: Boruto…
Boruto: ¡¿Es verdad?! ¡¿Tu lo sabias?!
Naruto: Hinata debe habértelo contado. Sí, hijo, es cierto.
Mitsuki: ¿No hay nada que podamos hacer?
Shikamaru: Es por eso que estamos aquí
Los chunnin: ¡!
Sasuke: Naruto, esto…
Naruto: Son sus compañeros Sasuke. Merecen saberlo.
Sasuke suspiró resignado.
Boruto: ¡¿Qué hay que hacer?! ¡¿Es una planta, alguna medicina que no hay aquí?!
Naruto: Nada de eso.
Sasuke: Para evitar que pierda la vista, Sarada debe recibir los ojos sharingan de alguien más.
Boruto, Sarada y Mitsuki (helados): ¡!
Sasuke: Para tener el Mangekyou sharingan eterno… es necesario el sacrificio de un uchiha que le de sus ojos propios… y hacer un transplante.
Sarada: Trans…plante…
Boruto: ¡Y como demonios van a hacerlo! ¡Sarada es la única uchiha además de…!
El chico se volvió pasmado a mirar a su maestro.
Boruto: Sa…sasuke shisho.
Sarada: ¡NO TE ATREVAS! ¡YO NO PODRIA…!
Sasuke: Si no hubiera otro modo, creeme que quisieras o no, te daría mis propios ojos.
Sarada: Papa…
Sasuke: Pero hay otro camino.
Dicho esto, saco los contenedores que días atrás le diera orochimaru.
Sarada: ¡!
Boruto: Esos son…
Sasuke: Ojos sharingan, si.
Mitsuki: Entonces era para esto que necesitabas a mi padre…
Sarada: ¿Qué…?
Sasuke: Sí. Naruto y yo consideramos que si sarada despertaba el mangekyou algún dia, deberíamos estar listos, dado que es hija única. Y pues… en mi estado actual, lo único que podría hacer seria darle el sharingan de uno de mi ojos, lo cual podría resultar contraproducente y dañino para ambos, para mí, y más importante, para ella..
Sarada: Y esos…
Naruto: Son ojos sharingan que Orochimaru “crió” artificialmente. Hechos del mismo ADN de sarada.
En ese instante, sarada tuvo un flashback del cordon umbilical que hace años le mostró Suigetsu.
Naruto: Sarada, escucha… sé que esto te puede parecer poco ortodoxo, incluso inmoral… y aunque la decisión es totalmente tuya… ten en cuenta que ni tu padre ni yo deseamos que quedes… ya sabes.
Sarada (volteando hacia su madre): Mamá… ¿tu que piensas de esto…? Me siento…
Sakura: Lo sé, hija… pero eso es algo que sólo un uchiha pude entender. Ojala pudiese ayudarte más, pero como tu madre, creo que mi opinión es obvia.
Sasuke: Sarada, escúchame.
Sarada: ¿?
Sasuke: Mis ojos… son a su vez los de mi hermano, Itachi. Supongo que ya lo sabes.
Sarada: El…
Sasuke: Sí. Aunque posteriormente accedí a recibirlos, créeme que al inicio detestaba la idea de poseerlos, por muchas razones personales. Estoy seguro de que compartes algunas de ellas.
Sarada: No…
Sasuke: ¿?
Sarada: Aunque tuviese un hermano… no podría hacerlo… no sería capaz…
Naruto: Es por eso mismo que hicimos esto.
Sarada: Nanadaime-sama.
Naruto: ¿?
Sarada: Ya que no estoy haciendo daño a nadie… y que esto es lo que tengo que hacer como uchiha… pero…
Todos: ¿?
Sarada: La verdad es que estoy… muy nerviosa… ¿Qué va a pasar conmigo después de esto? ¿Voy a cambiar? ¿Y si no funciona?
Boruto: ¡Ah, por favor!
Todos: ¡!
Naruto: Oye, oye…
Boruto: Hay una solución, ¿no es asi? ¡Pues tomala!
Sarada miró a un lado.
Boruto: ¡¿Temes ser diferente?! ¡¿Temes que algo cambie en ti si haces esto?!
Sarada: Yo…
Boruto: ¡Oye viejo!
Naruto: ¿?
Boruto: ¡Cuando sea, donde sea que vayan a tratar con los ojos de Sarada-chan, voy a ir, y no vas a detenerme, ¿entendiste?!
Naruto: ¡¿AAH?!
Sarada: Boruto…
Boruto: Si algo pasa contigo, yo voy a estar ahí para volverte a la normalidad. ¿¡Que tal, eh?!
Sarada lo veía con sentimientos encontrados. Por un lado, estaba impactada de que se estuviera tomando todo con tal asertividad. ¡¿Qué sabia el de lo que iba a pasar?! Pero por otro lado, se daba cuenta que, a su modo, el le estaba diciendo que sin importar qué, el iba a estar ahí para ella. Sasuke soltó una sonrisa seca de las suyas. Todos los demás le siguieron. La uchiha dio un gran y hondo respiro, resoplando con mas calma.
Sarada: Ok. Entonces lo haré.
Mitsuki: Apoyaré a boruto en esto, si no les molesta.
Naruto (poniéndose de pie): Andando. Sakura, Sasuke, está en sus manos. Los apoyaré como pueda.
Sakura y Sasuke: Sí.
Sarada tragó saliva de los nervios y tembló un poco, pero boruto, al notarlo, tomo fuertemente su mano. Ella le sonrió.
Shikamaru: Vayan. Esto debe hacerse con absoluta discreción.
Naruto (saliendo con los demás): Sí.

EN UN TERRENO BALDÍO, CERCA DE AMEGAKURE

Gekoro: Y así fue como ocurrió, Shio-sama
El hombre que hace varios días Boruto había derrotado junto a su equipo, se inclinaba y hablaba con temor ante otro con aspecto joven y severo, con la piel grisácea como muerta y un cabello color ceniza oscuro. Sus ojos rojos miraban todo con detalle y sys atavíos de apariencia tradicional colgaban entre los andamios de un asiento alusivo a un trono en el que estaba sentado.
Shio: Ya veo… aun cuando tu, el supuestamente mas capaz de mis hombres, estaba a cargo en mi ausencia… fueron vencidos por un grupo de niños.
Gekoro: No eran cualquier tipo de niños, Shio-sama. ¡Fuimos derrotados por el hijo de Uzumaki! ¡No teníamos oportunidad!
Shio: Oh… ¿Uzumaki dices?
Gekoro: Sí… el shinobi que acabo con la cuarta guerra hace años… el…¡Guhg…!
El hombre se cortó de repente, mientras una enorme cuchilla aserrada le atravesaba el pecho sin previa advertencia.
Gekoro: Shio…sama…
Gekoro cayó sangrante, inerte, ante el horror de los presentes.
Shio: En el nuevo mundo, no habrá lugar para débiles como tú.
El hombre se puso de pie, y mientras todos los del lugar le cedían el paso atemorizados, se dirigió a un laboratorio muy extraño, similar al de orochimaru. Allí, se encontraba esperándole un hombre alto y delgado con apariencia algo más avejentada y con el cabello cortado en franjas a lo largo de su mollera. Éste miraba al recién llegado con impaciencia.
Shio: Lamento haberte hecho esperar, Garou.
Garou: Tus allegados son tan inútiles como los mios, al parecer.
Shio: Bien… es fácil llegar a la mente de la gente si le ofreces una visión de algo divino. ¿Y que mejor que los hijos de Rikudou para ello?
Garou: Si escucharas las excusas que Yudako y su banda de alfeñiques me dieron. No podía soportarlo.
Shio: Son solo piezas Garou – se acercó a un enorme contenedor donde se desarrollaba un ser gigante, muy similar al que Shikadai y su equipo derrotaron horas antes en Krigakure – las dirigimos como nos convenga, y las que no necesitamos, se desechan.
Garou: Una lastima lo que le ocurrio al primer espécimen.
Shio: El que enviamos al país del agua, ¿uh? Solo era un recolector, nada relevante.
Garou: Pero esos genin hubieran sido buenos sujetos de prueba. Quien sabe lo que se puede hacer con el ADN de los invencibles Indra y Asura.
Shion: Paciencia, compañero. Acabamos de encontrar, sellados y bien resguardados esos restos. No debemos explotarlos demasiado, debemos estar seguros de que obtendremos resultados satisfactorios.
Garou: Jeh, supongo que si. ¿Ese hombre no accedió a ayudarnos?
Shio: No… el tiene la vista puesta en otras cuestiones. Y no teníamos tiempo de obligarlo… nos hubiese dado muchos problemas, ya sabes lo que ocasiono hace tiempo.
Garou: Supe que hace ciertos trabajos para Konohagakure. ¿Seran aliados?
Shion: Lo dudo. Deben tenerlo subyugado de alguna forma.
Garou: Como sea, no importa. Hemos esperado años para poder reproducir a Indra y Asura. Podemos esperar un poco más.
Shios: En efecto. Además… - acarició un gran tubo en el que se desarrollaba un embrión grisáceo con piel cuarteada – ellos eran perfectos para tener al mundo en sus manos. Sin aldeas, sin mas lideres que ellos. Pero prefirieron el camino fácil y dejaron que pasara todo lo que ha acontecido en la historia, revolcándose en un pleito personal.
Garou se acerco a el, ambos mirando al embrión, que abría unos inquietantes ojos con un mangekyou sharingan muy parecido al que tuvo Indra en su momento.
Shion: Vamos a arreglar eso compañero. Sin importar shinobis, samurái, kages o transmigraciones – a su mente llegaron las imágenes de los jóvenes Naruto y Sasuke, conocidos por acabar con la guerra – Un mundo perfecto. Unido y solo uno.
Garou: Bueno, comencemos a trabajar.

Continuará…

SPOILER SIGUIENTE CAPITULO

Sakura: Gracias por cuidar a Sarada mientras trabajo, Boruto.
Boruto: Esta bien. El viejo quiere que me tome un descanso del entrenamiento, dice que dentro de poco será mas duro.
Sasuke: No vayas a acostumbrarte, ¿de acuerdo?
Sarada: ¡Papá! ¡Ya basta!
Naruto: Jajaja
Mirai: ¡Nanadaime-sama! ¡Hay algo importante de lo que debo hablarle! Sobre la misión.
Naruto: ¿?
Boruto: ¡En el próximo capitulo: Un nuevo paso para ambos!
Sarada: Y este es el resultado…
FIN DEL SPOILER

FIN DEL CAPITULO 9

Editado por rasenchidori: 09.11.15 a las 14:38
Viejo rasenchidori dijo: 15.11.15
CAPITULO 10: UN NUEVO PASO PARA AMBOS

La luna llena brillaba imponente irradiando su luz sobre el barrio uchiha, casi se podía sentir que algo importante estaba ocurriendo. El lugar estaba desierto, lo cual no era raro teniendo en cuenta que no había muchos que lo poblaran… pero en esta ocasión, se sentía ese aire opresivo de los lugares que parecen deshabitados, pero que esconden algo, algo muy extraordinario. Fuera como fuere, a simple vista solo se podían ver a dos personas en el techo de un extraño edificio de un piso, con apariencia de cabaña. Uno pálido, con ojos dorados y cabello color cielo; a su lado, un rubio con ropas negras y ojos azules con expresión intranquila.
Mitsuki: Calmate, Boruto, seguro que todo saldrá bien, ella esta al cuidado de los mejores para esto.
Boruto: Tch, ¿Cómo demonios quieres que no este preocupado? Una operación a los ojos no es cualquier cosa.
Mitsuki: Ojala nos hubiesen dejado entrar… pero supongo que no cualquiera puede ver lo que pase ahí dentro, ¿uh?
Boruto: Un estupidez, de verdad… ¿Por qué tanto secreto? De todas maneras cuando Sarada-chan muestre su nuevo sharingan, todos lo sabrán…
Mitsuki: Si todo sale bien, claro… - el chico noto que su compañero desviaba la mirada con grima – lo… lo siento, claro que todo saldrá bien.
Boruto: ¿Y por qué mi padre se presta para esto? Digo, es el quien siempre dice que la aldea es familia… ¿no que no se le debe ocultar nada a la familia?
Mitsuki: A veces hay asuntos que no deben saberse, o ser de conocimiento de todo el mundo, Boruto. Nanadaime-sama no debe sentirse muy feliz con eso, pero ser líder conlleva algunos sacrificios.
Boruto: Sabes mucho de esto, ¿uh?
Mitsuki: ¿? Es solo lógica…
Boruto Si, claro…
A Mitsuki le extrañó que el rubio no siguiera discutiéndole. Estaba, claramente, muy preocupado.
Boruto: A pesar…
Mitsuki: ¿?
Boruto: A pesar de todo lo que dije… aun así… estoy tan inseguro como ella…
Mitsuki (sonriendo): Realmente la quieres, ¿verdad?
Boruto (Violentamente rojo): ¡¡¿P-por qué diablos me preguntas eso?!! ¡¿Qué ya no lo sabes?!
Mitsuki: Jaja, pero que poco honesto eres.
Boruto: Tsk… serás…
Mitsuki: Ella también te quiere. Por eso sintió fuerzas cuando digiste que estarías a su lado, ¿verdad?
Boruto: Si…
Mitsuki (acomodándose en el techo): Bueno, solo resta esperar.
Boruto volteo a ver a su compañero. Su sonrisa relajada de siempre estaba extrañamente ausente esta vez, dando lugar a un semblante serio. Entonces si se lo estaba tomando en serio. Eso le daba a Boruto, al menos algo de tranquilidad.


DENTRO DE LA CABAÑA

Bajo el techo en el que se sentaban a esperar los varones del equipo 7, se hallaba una habitación en extremo oscura, solo iluminada por las ventanas sin cortinas que dejaban pasar la luz lunar por ellas, mostrando un sitio completamente vacío. Bajo una pequeña mesa de madera envejecida, se delataba un pequeño pórtico que daba a unas escaleras de piedra labrada, que descendían 3, 4 hasta 6 pisos hacia abajo, a una estancia iluminada por algunas antorchas, muy similares a las del laboratorio de Orochimaru. Llegando a un pasadizo y caminando por sus 200 metros en línea recta, se podía llegar a una habitación pequeña, mejor iluminada, con pergaminos y sellos con el símbolo uchiha en cada uno de ellos. En el centro de esta habitación, bajo la mayor cantidad de luz, se encontraba el antiguo equipo 7, rodeando una camilla sobre la que se hallaba una inconsciente Sarada.
Naruto: Ya es hora.
Sakura: Oh dios… ya he hecho operaciones antes, pero esto… jamás he estado tan nerviosa.
Sasuke: Cálmate, vas a estar bien. Solo sigue mis instrucciones y no habrá complicaciones.
Naruto: Vamos, Sakura-chan, ya antes has logrado mantenerme vivo bombeando mi corazón manualmente, y ni siquiera había terminado la guerra. Puedes lidiar con esto.
Sakura: ¡No me pidan que me calme! ¡Estamos hablando de mi hija, no voy a calmarme simplemente así!
Sasuke: No te pongas asi, Sakura. No confiaría en nadie más para hacer esto. Sé que no fallarás.
La pelirrosa vio a su marido y dio un gran respiro.
Sakura: Ok… lo entiendo. Voy a poner todo de mi en esto – se volvió a mirar a su hija – voy a hacerlo por ti, Sarada…
Naruto: No se preocupen, si algo ocurre, les ayudaré en todo lo que pueda.
Sakura: Jeh, aun no se como ustedes no están nerviosos por eso… que cabezas tan frías…
En realidad, si Sakura estaba nerviosa, Naruto y Sasuke estaban mucho peor. Pero ambos conocían a la mujer, y sabían que, si bien se había vuelto muy fuerte física y mentalmente a lo largo del tiempo que pasó desde que se conocieron, se trataba de una madre y su hija, y no podía evitar sentirse presionada. Naruto podía percibir los nervios que volvían loco a su amigo uchiha, pero al igual que este, pensaba que la mejor forma de apoyar a Sakura era tragándose sus nervios; y dándole la confianza que solo le podían brindar estando lo más calmados posible.
Sasuke: Todos de acuerdo. Vamos a comenzar.
Naruto y Sakura: Sí.

EN LA CASA UZUMAKI

Himawari: Mamá… han pasado ya seis horas… ¿Dónde está oni-chan? Es tarde.
Hinata: Debe haber ido a ayudar con el asunto de Sarada-chan. No deberías esperarlo despierta.
Himawari: ¿Es muy grave? ¿El problema de los uchiha?
Hinata: No te preocupes. Tu padre está con ellos, así que todo irá bien.
Himawari: Es tan linda esa confianza que le tienes a papá. Es como si pensaras que él lo pudiera hacer todo.
Hinata: Vamos, vamos, eso es exagerar. Pero sí, confío mucho en el. Después de todo, antes de ser su esposa, fui su compañera como shinobi.
Himawari: Ah, sí, sí, ¿Cómo dijiste que era? ¿Los 12 de Konoha?
Hinata: En realidad es los 11 de konoha. Sasuke no estaba con nosotros entonces.
Himawari: Oh… Ojalá mi equipo se lleve bien con los demás equipos asi como ustedes.
Hinata: Seguro que sí. ¿Mencionaste a Shiba y a Katou, verdad?
Himawari: Sip. Y Sai-san… digo, sensei, es mi capitán.
Hinata: Seguro se llevarán bien. ¿Qué me dices de tus compañeros?
Himawari: Bueno… Katou es un chico divertido, siempre nos hacía reir en la academia con sus bromas sobre Shino-sensei.
Hinata: Aha… pobre shino, jaja.
Himawari: Y Shiba, pues… es algo serio, pero es genial, además es increíblemente hábil en taijutsu. Creo que va a ser el segundo al mando, jajaja. Pero hay algo en el…
Hinata miró a su hija con atención. Un leve rubor había aparecido en sus mejillas y se había quedado mirando a otro lado.
Hinata: ¿Himawari?
Himawari: ¿? Oh, lo siento, me distraje…
La hyuga mayor sonrió. Parecía que las cosas en ese equipo iban a ser muy interesantes.
Hinata: Ya veo. Estoy segura que se llevarán muy bien.
Himawari: Sip. Jijiji.
Hinata continuó bebiendo su tasa de té, mientras Himawari se tendía en el sofá, esperando a su hermano.

EN LA CASA YAMANAKA

Sai: Eso huele delicioso…
El palido shinobi se acercaba a su esposa, quien preparaba una especie de brebaje con olor extremadamente dulce.
Ino: Bueno, es natural. Las flores que usé para esto son de las más frescas que hay en la aldea.
Sai: ¿Hm? ¿No son de las que tienes en la floristería?
Ino: No, no, estas flores son extremadamente raras y se marchitarían con facilidad en una maceta común. Son del tipo que; si se extraen de su ambiente natural, se mueren rápido.
Sai: ¿Y para que sirve?
Ino: Sakura me la pidió… es para Sarada.
Sai: ¿Para Sarada? ¿Es una clase de perfume potenciador o algo?
Ino: No… es para el sangrado…
Sai: ¿Qué? ¿Algo le paso?
Ino: Al parecer ya es su hora… como uchiha…
Sai reaccionó con sorpresa ante la revelación.
Ino: Inojin no sabe de esto, no te vayas a ir de boca.
Sai: No te preocupes, no diré nada. Soy experto en eso.
Ino: Sí, sí, señor experto. Pásame el recipiente detrás de ti. Alguien vendrá a recoger esto pronto.
El timbre de la casa sonó de repente.
Ino: Oh, parece que ya ha llegado.
Sai: Iré a ver.
Cuando Sai llegó a la entrada y abrió la puerta, se encontró con la figura de su viejo compañero de equipo.
Sai: ¿Naruto?
Naruto: Hola, Sai. ¿Sabes si Ino ya tiene listo el recado de Sakura-chan?
Ino (llegando con una botella llena de líquido rosa purpurino): Aquí está. No creí que fueras tu quien lo recogiera.
Sai: Vamos, que solo es un kage bunshin.
Ino: Sí, sí. Llévalo. ¿Cómo van las cosas?
Naruto/clon: Jaja, Sakura-chan está muy nerviosa. Pero saldremos bien de esto.
Ino: Mucha suerte.
Naruto/clon: Sí.
El clon se fue de un salto llevando la botella, mientras Ino y Sai salían a la entrada a verlo partir.
Ino: Vamos, Sai. Mañana tienes que reunirte con tu equipo para practicar, así que quiero que vayas lleno de energía.
Sai: Oh, eso me huele a flores negras. Las hubieses hecho para la cena.
Ino: Ni loca, no dejaré que Inojin las coma aun. No querría detenerse.
Sai: Bien, no es que tengas muchos problemas eliminando las sustancias adictivas, ¿no?
Ino: Jaja, te has vuelto muy bueno.
Los esposos entraron a casa, cerrando la puerta tras de sí.

EN EL SOTANO DEL BARRIO UCHIHA

Sakura (secándose el sudor de la frente): Ah… finalmente…
Sasuke: Buen trabajo.
Naruto: Jajaja, les dije que todo saldría bien.
Sakura: ¿Dónde esta tu clon con ese brebaje, Naruto?
Naruto: Hm… ahora mismo, está cayendo desde arriba.
Sakura y Sasuke: ¿?
En eso, por la entrada de la pequeña habitación, entro el clon de Naruto, con la botella que Ino le había entregado.
Clon: Aquí está.
Una vez la pelirrosa recibió la botella, el clon desapareció en una nube de humo.
Sakura: Bien. Sasuke, por favor prepara los vendajes. Untaré esto sobre sus ojos.
Naruto: Eres increíble, no veo una sola sutura, es como si nada hubiese pasado.
Sasuke: Tú mismo lo has visto. Si quedasen suturas tras esta operación, los resultados serían terriblemente inferiores. Por eso no confiaba en nadie más que en Sakura para hacerlo.
Sakura: Oye, tu has hecho el trabajo más difícil.
Naruto: Cuando terminen de alabarse… - sus amigos se volvieron a verlo – será mejor que lleven a Sarada a descansar a casa. ¿Cuánto tiempo le tomará recuperarse, Sasuke?
Sasuke: Varios días, seis, siete, quizá más. Al menos así fue en mi caso.
Naruto: Bien, como sea – se estiró un poco – hay que salir de aquí.

EN EL BARRIO UCHIHA

Mientras Boruto y Mitsuki miraban al cielo nocturno, esperando en silencio, Naruto, Sasuke y Sakura salieron de la cabaña, con Sarada en brazos de su madre. Sus compañeros saltaron del techo a la carrera.
Boruto: ¿Cómo está? ¿Está bien?
Sakura: Sí, ella está bien – los chicos vieron a su compañera dormida en brazos de su madre, con los ojos totalmente vendados – estará inactiva por algunos días, pero afortunadamente, todo salio muy bien.
Mitsuki: Gracias al cielo. Nanadaime-sama, ¿Cómo haremos las misiones sin Sarada?
Naruto: Oye, tranquilo Mitsuki, no hay misiones para ustedes aún, además, el asunto con Amegakure aún no está del todo resuelto, así que los estoy guardando como un “arma secreta”, jejeje.
Sakura: Y ya va este con sus bromas, por dios…
Sasuke: Naruto, llevaré a Sarada a casa.
Sakura: Gracias por la ayuda, Naruto.
Naruto: Cuando quieran.
La familia uchiha se alejó del grupo, encaminándose a su hogar.
Naruto: Bueno, Boruto, es hora de irnos a casa también.
Boruto: ¡Si! ¡Mañana entrenaremos todavía mas!
Naruto: De hecho…
Boruto: ¿Huh?
Naruto: Voy a extender tu descanso.
Boruto: Ah, ya estas poniendo excusas, mira nada más. ¡¿No sabes cómo seguir entrenándome verdad?!
Mitsuki: Calma, Boruto.
Naruto: Ojalá fuese así.
Boruto: ¿?
Naruto: Boruto. Lo que sigue es mucho más fuerte que la manipulación de naturaleza. No quiero que empieces con eso si no hasta estar con tus energías al 100%.
Boruto (tragando saliva): ¿De verdad… es tan duro, viejo?
Naruto: Yo te avisaré. Volveremos a entrenar en cuanto te lo indique, y quiero que estes listo para entonces. Ahora, vamos a casa.
El hokage se puso en camino, mientras Boruto aun permanecía en su lugar, pensando.
Mitsuki: Boruto… ¡!
El chico vio a su compañero esbozar una gran sonrisa desafiante.
Boruto: Tan duro que hasta el viejo quiere que descanse bien… maldición, ya quiero ver de que se trata…
Mitsuki sonrió. Ambos decididos, corrieron para alcanzar al hokage, saliendo del barrio uchiha.

EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Shikamaru: Buenas noches, Mirai. ¿Qué te trae por aquí?
Mirai (entrando a la oficina): Shikamaru-shisho, buenas noches, lamento llegar a esta hora, pero… necesito hablar con Nanadaime-sama.
Shikamaru: ¿Hm? Naruto puede dejar la oficina tarde, pero tu vienes a medianoche…y te noto preocupada. ¿Ha ocurrido algo?
Mirai: Es sobre la misión de la que acabamos de regresar.
Shikamaru: ¿? ¿No le entregaste ya tu informe a Naruto?
Mirai: Es que… me siento muy inquieta.
Shikamaru: Sí… Naruto también se inquietó cuando lo leyó, pero no tenía tiempo de quedarse, Sasuke y Sakura le esperaban.
Mirai: Ya veo. Supongo que deberé esperar hasta mañana.
Shikamaru: Sí. Yo ya estaba de salida, vine hace un momento para recoger unas cosas.
Mirai: Entiendo. ¿Cómo esta Shikadai?
Shikamaru: Pues en casa, quejándose de que el yeso en su brazo no le deja jugar con su aparatejo ese.
Mirai: Jaja, es bueno saber que está bien.
Shikamaru: Bien, me regreso a casa. Te veré luego, Mirai.
Mirai: Sí, Shikamaru-shisho, buenas noches.
Ambos shinobi salieron de la mansión kage, y se dirigieron a sus respectivas casas.
Mirai (recordando la cueva de kirigakure): Pero que será… todo eso… tal vez deba hablar con Sasuke-san también.
Esos pensamientos recorrían la mente de la joven Sarutobi, mientras la brisa fresca de la medianoche hacía volar las hojas del suelo, que bailaban en el viento. Una noche tranquila más para Konoha. Las puertas de la aldea se cerraron tras la orden general.

A LA MAÑANA SIGUIENTE

Eran las 9 de la mañana y una joven pelinegra despertaba tras un largo sopor. Claro, no podía saber la diferencia entre las cosas dado que tenía los ojos vendados, pero unas tenues manchas grises entre la oscuridad de sus vendajes le indicaban que era de día.
Sarada: Ugh… no puedo ver nada…
¿?: Buenos días, Sarada.
Sarada: ¿? ¿Mamá, eres tú?
Sakura: Lo siento mucho, pero tras la operación de ayer, necesitas descansar tus ojos, aun están delicados.
Sarada: Comprendo.
Sakura: ¿Cómo te sientes?
Sarada: ¿Tu fuiste quien me operó, mamá?
Sakura: Ah… sí.
Sarada: Shizune-san me había comentado los rumores que rondan en el hospital sobre ti… - se toco la venda en su rostro – tienes manos mágicas para estas cosas. Apenas siento un cosquilleo.
Sakura: Me alegra oírlo.
Sarada: Espera.. ¿Qué haces aquí? ¿No deberías ir al hospital…?
Sakura: No hay problema, le diré a Shizune-sempai que se ocupe.
Sarada: Ella no puede sola, vamos, no te preocupes por mí. Además, ¿papa no podría quedarse?
Sakura: Bueno, la cosa es…
Sarada: Ya veo… volvió a irse, huh.
Sakura: Ya sabes cómo es, es un trabajo que solo Sasuke puede hacer.
Sarada: Ah… bueno, a esperar que regrese…
Sakura: Ya has visto que cada vez se tarda menos, quizá venga para cuando te recuperes.
¿?: Aún no me he ido.
Ambas se volvieron para ver como Sasuke había aparecido de la nada.
Sakura: ¡Sasuke! Vaya, no esperaba…
Sasuke: No me había despedido de ustedes.
Sarada: Papá…
Sasuke: Lo siento, debo salir de nuevo.
Sarada: Está bien, entiendo.
La uchiha, entonces, sintió dos dedos posarse sobre su frente.
Sarada: Uh…
Sasuke: Te veré luego.
Sarada y Sakura sonrieron.
Sakura: Vuelve pronto, ¿sí?
Sasuke: Sí… - ya se volvía para irse, pero regresó con su esposa y le dio un mediano abrazo que ella recibió sorprendida – volveré pronto.
El uchiha se fue, dejando a madre e hija muy coloradas.
Sarada: Rayos… con esa forma de ser, ¿cómo es que aún nos pone así?
Sakura: Sasuke es simplemente Sasuke. Oh vaya… cuanto tiempo ha pasado desde que me tomó así, - tomo sus mejillas con sus manos y empezó a tambalearse con alegría - ¡estoy tan feliz que no puedo trabajar….!
Sarada: ¡Mamá!
En eso, oyeron el timbre sonar.
Sakura: ¿? ¿Quién será?
La pelirrosa fue a abrir la puerta, encontrando a Boruto frente a ella.
Sakura: ¡Ah, Boruto!
Boruto: Ah… hola, Sakura. ¿Ya despertó Sarada-chan?
En ese preciso momento, Sakura tuvo una “linda y pecaminosa” idea, dibujándose una sonrisa maliciosa en su rostro.
Boruto: Sa-sakura… ¿está bien?
Sakura (volviendo a su semblante normal): Ah, claro, entra, por favor.
Boruto: Gracias. Lamento las molestias.
Sakura (sonriendo): De hecho, llegas en buen momento.
Boruto: ¿?
Sakura: Pensaba quedarme a cuidar a Sarada mientras este de descanso, pero ella me insiste en que vaya a trabajar… ¿crees que podrias cuidarla por mi? Se que es algo egoísta, que estas entrenando y seria molesto venir aquí todos los días, pero aun asi…
Boruto: Pero… Sasuke-shisho…
Sakura: No te preocupes, el está en otra de sus misiones de exploración, asi que no te hará nada, jeje.
Boruto: ¡No, no, yo no lo decía….!
Sarada: ¿Me harias ese gran favor?
Boruto: Yo… lo haré.
Sakura (pensando): ¡Ja, lo sabia, eso fue rapido! – (hablando): ¿De veras no tienes problema?
Boruto: El viejo me ha dado unos días libres, asi que los aprovecharé. No se preocupe, déjemelo a mí.
Sakura: Gracias de verdad, Boruto. Ven, ve arriba.
Boruto: ¡E-espera, ¿allá arriba?! ¡¿A su habitación…?!
Sakura: ¿A dónde si no? Ella tiene que guardar cama.
Sarada (desde arriba): ¡Mamá, ¿Qué esta pasando?! ¿Quién es?
Sakura: Alguien vino a cuidarte, Sarada. Iré a trabajar, pero no te quedarás sola.
Sarada: ¡¿Ah?! ¡¿Quién es?!
Sakura: Bien, regresaré más tarde. ¿Puedes hacerte cargo?
Boruto (rojo): ¡Ah.. sí, claro..n-no se preocupe!
Sakura (saliendo): Ok, te lo encargo, el almuerzo está en la nevera, sirvete cuando almuercen – desde la entrada, volteó hacia Boruto de vuelta con su sonrisa pecaminosa – no hagan nada extraño, ¿de acuerdo?
Boruto: ¡¿D-DE QUE ESTA HABLANDO-TTEBASSA?!
Sakura: Jajaja, no te enojes. ¡Te veo mas tarde, Sarada!
Sarada (desde arriba): ¡¿Qué esta pasando ahí abajo?! ¡¿Mama?!
La pelirrosa salio de la casa, dejando a un colorado Boruto en medio de la sala. El rubio se volvió a las escaleras. No podía hacer nada quedándose ahí paradote, ¿verdad? Entones comenzó a subir, mientras pensaba… ¿Cuánto había pasado desde que estuvo ahí? No en casa de Sarada, sino en su habitación… no lo recordaba. Debió haber sido cuando eran niños, muy pequeños. Luego de eso, no se había atrevido a entrar. Al menos, hasta ahora. Terminó de subir las escaleras, y se paró frente a la puerta. Procedió a tocar un par de veces.
Sarada: ¡¿Mamá?! ¡¿Sigues ahí?!
Boruto: Ya deja de gritar.
Sarada: ¡¡BO-BO-¿BORUTO?!!
Boruto: Hola…
Sarada: ¡¿POR-POR QUE ESTAS AQUÍ?!
Boruto: ¿Puedo… pasar?
Sarada: ¡¡Pe... pero…!!
Boruto: Oye, Sakura me dejó a cargo de ti… pero si te molesta, estaré en la sala, avísame si necesitas algo…
Sarada: ¡Espera!
Boruto: ¿?
Hubo un momento de silencio mientras la chica ordenaba sus ideas.
Sarada: Perdóname… me puse nerviosa.
Boruto: Ah… sí…
Sarada: Puedes… puedes entrar.
El rubio ingresó a la habitación. No había nada fuera de lo normal, era como cualquier otra, ni siquiera parecía pertenecer a una chica (al menos no al estereotipo) Había libros, una mesa de noche, y otras cosas más. Sarada se encontraba en su cama, sentada y cubierta por las sábanas, vestida con una camiseta de manga-cero color blanco que le quedaba bastante holgada, cayéndosele entre los hombros descubiertos. Y eso, más su rostro sonrojado y sus ojos vendados, la hacían ver tan normal… tan indefensa… Boruto se puso tan rojo que comenzó a expulsar vapor.
Sarada (cubriéndose un poco con las sabanas): Buenos… días…
Boruto: Bueno días… - en eso se puso a pensar que era una fortuna que Chouchou no estuviese enterada de la operación de su amiga, porque de lo contrario, seguro iría allá y los encontraría… y un chico en la habitación de una chica era bastante inapropiado. ¡¿En que diablos estaba pensando Sakura?! – vine a verte por un rato, pero parece que cuidaré de ti hasta que te recuperes.
Sarada: ¡¿EH?!
Boruto: No me culpes, estoy tan confundido como tú.
Sarada: Fue idea de mamá, ¿cierto?
Boruto: Eh… sí, lo fue… lamento molestarte.
Sarada: Acércate… no puedo verte…
El rubio se puso más rojo aun, si esto seguía, su nariz iba a empezar a sangrar. ¡¿Qué rayos le pasaba a Sarada?! Esta bien, era su novia y todo eso, pero aun así…¡¿Cómo describir esto?! Como sea, no le quedó de otra que obedecer. Boruto se acercó a ella, sentándose en una silla pequeña cercana que acercó a la cama de la chica, y tras sentarse, tomó su mano. Sarada se sobresaltó un poco.
Boruto: Aqui estoy.
Sarada: Lo siento, yo… me avergüenza mi comportamiento, es que… jamás había pasado que tuviera que estar sin ver tanto tiempo. Me siento tan extraña…
Boruto: Esta bien… solo serán unos días.
Sarada: Gracias por preocuparte así por mí.
Boruto: ¿Por qué me agradeces? ¡No te pongas a decir esas cosas obvias!
Sarada: Je, lo siento.
Boruto (suspirando): Caray, jamás te había oído disculparte tanto.
Sarada: Lo sé… debo sentirme vulnerable estando así.
Boruto: Bueno, no sigas haciéndolo. Mientras yo este a tu lado, nada te pasará. Si estoy aquí es porque me importas, porque te…
El chico se detuvo en seco. ¿Qué estaba a punto de decir? Y para empeorar todo, ahora que se había quedado a medio camino, Sarada, que ya interpretaba lo que seguía, se había soltado de el de los nervios.
Boruto: Ah, lo siento, no quise…
Sarada: Gracias. Estoy feliz de que hayas venido.
La chica se volvió hacia el y le acercó el rostro.
Sarada: Boruto…
Boruto (besándola): Con esto termino la frase.
Sarada (cuando el beso terminó): Diablos, esto se parece a esos libros que lee Kakashi-san.
Boruto: ¡No, no, no voy a hacer nada de eso, no creas…!
Sarada: Jajajaja, solo juego contigo.
Boruto: Parece que lo disfrutas.
Sarada: La persona que quiero está cuidando de mí. ¿Por qué no estaría contenta?
Los jóvenes estuvieron conversando por mucho rato. Boruto superó los nervios, e hizo todo lo posible para hacer su visita a Sarada llevadera, ya que lo haría así por los próximos días. Lo único por lo que rogaba era porque sus demás compañeros no se enteraran, sobre todo Chouchou. Eso sería una llamada instantánea al caos total.
Boruto: ¿Te parece si mañana traigo a Himawari? Si esta libre, seguro querrá verte.
Sarada: Sí, me encantaría.

EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Naruto: ¿Querias verme, Mirai?
Mirai: Sí, Nanadaime-sama. Es sobre lo que vimos en la misión de antes…
Naruto: Si, comprendo. Es casi seguro que los incidentes de Amegakure y Kirigakure están relacionados.
Mirai: ¿Qué vamos a hacer?
Naruto: Ayer Sasuke salió de nuevo a hacer reconocimiento. Si descubre algo más, actuaremos de inmediato.
Mirai: Pero…
Shikamaru: Por lo pronto, si lo que se viene es tan grave como aparenta, queremos que todos estén en plena forma. No gastaremos energías ni shinobi en asuntos tan inconstantes.
Naruto: Pero vamos a estar al pendiente, no te preocupes.
Mirai: Lo… lo comprendo.
Shikamaru: Por cierto, Naruto. ¿Qué no es hoy la reunión con los lideres de los clanes de la aldea?
El hokage se quedó inmóvil. Su expresión boba le daba a Shikamaru la total certeza de que lo había olvidado.
Shikamaru (suspirando): Caray, otra vez con esto.
Naruto: Bufff…
Shikamaru: Calmate, no vamos a reñirte, recuerda que la mayoría de asistentes de la reunión te conocemos, asi que lo vimos venir.
Naruto: Jajaja… es un alivio… ¿A que hora es?
Shikamaru (mirando su reloj): Hm… en 10 minutos.
Naruto: ¡¡10 MINUTOS!!
Shikamaru: Vamos a la sala de reuniones. Si encontramos a algún líder esperándote, podría ser un problema.
Naruto: Ok… cual es el primero…
Shikamaru (revisando una lista): A ver… ¡!
Naruto: ¿Qué ocurre?
Shikamaru: Clan Hyuga, pero… viene Hanabi.
Esta vez, todos en la sala quedaron en silencio. Era bien conocido en la aldea que, en las reuniones con lideres de clan, el clan Hyuga, a cargo del aún fuerte Hiashi, eran los más seriso en cuanto a puntualidad u etiqueta. Cada vez que Naruto trataba con Hiashi, debía siempre luchar por mantener una actitud seria, no porque esto fuera difícil, de hecho, su suegro le tenía en alta estima; pero pese a todo, se trataba de su exigente y severo suegro, con el cual, afortunadamente, no había tenido problemas hasta ahora. Pero esta vez, Hiashi se encontraba en otra aldea, en una reunión con otro clan que era un potencial aliado para los Hyuga y Konoha. Y como su hija Hinata, que era la hermana mayor y heredera, había cedido ante Hanabi para formar una familia con el hokage, era la menor y también heredera la encargada de actuar como representante del clan Hyuga en ausencia de su padre. Y aunque a diferencia de su hermana, Hanabi era una chica algo infantil, irreverente, ruda, elegante y vivaz, también era bien sabido que ella, como Hiashi, tenia las reglas bien presentes y trataría el asunto con la misma severidad, a sabiendas de que debía actuar como digna miembro de la familia más alta del clan. Naruto no podía descuidarse. Shikamaru estaba en extremo nervioso.
Mirai: Calma, Shikamaru-shisho… estoy segura de que todo irá bien…
Shikamaru: Naruto, no es la primera vez que Hanabi viene representando a su padre, por favor, mantén la compostura. Siempre la veo salir muy seria de la sala una vez que terminan de hablar…
Naruto, sin habla, siguió su camino con semblante serio a la sala de reuniones posterior.
Shikamaru: Bueno, ya que, andando.
Hokage, asistente y escolta se encaminaron a la puerta de madera labrada que daba a la sala de reuniones para los líderes de aldea y de clanes, pero en este caso, sería uno por uno. Hanabi sería la primera, y ya estaba esperando para cuando llegaron.
Naruto: Hanabi-dono.
Hanabi: Nanadaime-sama.
Shikamaru y Mirai tragaron saliva.
Hanabi: Llegas justo a tiempo. Empezaba a temer que llegaras tarde.
Naruto: Comencemos la reunión.
Hanabi: Así sea.
El rubio entro a la habitación detrás de Hanabi, cerrando la puerta tras de sí. Los dos guardias hyuga con los que había venido Hanabi se quedaron en la puerta, mirando frente a frente a las escoltas del Hokage.
Shikamaru: Ya veo… ustedes también están preocupados…
Hyuga guardia 1: N-no tenemos idea de lo que pasa con Hanabi-sama… siempre es tan suelta de huesos, pero cuando tiene una reunión con Nanadaime…
Hyuga guardia 2: ¿Ustedes no tienen idea de lo que ocurre ahí?
Shikamaru: Esta puerta tiene un fuinjutsu que evita que nada se escuche desde aquí fuera. Lo que se hable con los líderes de las aldeas, queda entre ellos.
Mirai: Bueno, vamos a calmarnos, todo va a salir bien.

EN LA CASA UZUMAKI

Himawari: Mamá
Hinata: ¿Sí?
Himawari: Hoy tengo que ir a entrenar con Sai-sensei y los chicos… ¿Cuándo vamos a visitar al abuelo? Ya van a ser tres semanas.
Hinata: Mi padre no está en la aldea, Himawari. ¿No lo recuerdas?
Himawari: Ah, si, si. ¿Y que hay de la tia Hanabi?
Hinata: Uh, ella esta en una reunión con tu padre.
Himawari: ¡¿ERA HOY?! Oh por dios, que nervios…
Hinata: Fufufu, no tienes por que.
Himawari: ¿Eh? Pero todo el mundo comenta lo serios que se ponen en las reuniones. Incluso mas que con el abuelo…
Hinata: Te digo que esta bien – le dio una dulce y alegre sonrisa a su hija – no tienen que estar tan preocupados.
Himawari: Ok, como digas… si confias en papá, lo haré también.
Hinata: Bien, asi esta mejor.
Himawari (poniéndose de pie de la silla en la que estaba): Bueno, ya me tengo que ir. ¡Te veré mas tarde mamá!
Hinata (mientas veía a su hija salir): ¡Qué tengas un buen dia, cariño!

EN LA SALA DE REUNIONES

En la mesa, sentados frente a frente, se encontraban el hokage y su cuñada, que lo miraba con semblante muy serio. El silencio era tan opresivo que quien hubiera estado ahí, hubiera tratado de escapar antes que estar en medio de esos dos cuyas expresiones denotaban una gran fuerza. En ese momento, ambos comenzaron a sentir algo, probablemente la contención estaba matándolos. El ambiente era tan callado, que era completamente…
Hanabi: Muy bien. Henos aquí.
Naruto: Sí…
… tan silencioso…
Hanabi: Fuh…
Naruto: Huh…
… tan grave…
Hanabi: Fuaha…
Naruto: Ghha…
… ¡¡Tan ridículamente bien armada esa treta!!
Hanabi y Naruto: ¡¡FUAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!
Los dos estallaron en sonoras carcajadas que por fortuna y gracias al fuinjutsu de la puerta, no podían oír nadie más.
Hanabi (terminando de reir): Jaja, es tan divertido todo esto…
Naruto: No puedo creer que aún se traguen el asunto de la Hanabi severa, jajajajaja
Hanabi: Todos menos one-sama. Bueno, es mejor así, no debes dar la impresión de ser un payaso en asiento de rey, oni-sama.
Naruto: Cielos, Hanabi, ya te dije que dejes de llamarme así-ttebayo… soy tu cuñado, con oni-san, está bien…
Hanabi: De eso nada, puede que nos divirtamos viendo a los demás preocuparse tanto por estas reuniones, pero aún tengo en cuenta que eres el esposo de one-sama.
Naruto: ¿Y como ha estado todo en la casa hyuga? No hemos ido desde hace mucho.
Hanabi: Bueno, ocasionalmente nos visitan Himawari y one-sama. Pero me gustaría al menos hablar algo con mi sobrino, siempre está entrenando, me recuerda a ti.
Naruto: ¡¿Uh?!
Hanabi: No te hagas el tonto, siempre que yo espiaba a one-sama, la encontraba espiándote a ti entrenar, oni-sama.
Naruto: Ahaha, parece que eso de espiar era común en las hermanas hyuga.
Hanabi: Bueno, yo lo hacía por one-sama, pero lo de ella era tan tierno… y tú eras tan tonto…
Naruto: ¡¿Oye, oye, que esto no era una reunión con la representante del clan hyuga?!
Hanabi: Ay, por favor, charlemos un poco más oni-sama, somos familia y no tenemos oportunidad de vernos muy seguido.
Naruto: Ojala Hinata pudiera estar aquí.
Hanabi: Claro que no, no podría molestarte con ella si así fuera, jajaja.
Naruto: ¡Oye!
La amena conversación duró hasta después de una hora. Para cuando salieron de la habitación, de nuevo con semblante serio en ambos shinobi.
Hanabi: Gracias por haberme recibido, Nanadaime-sama.
Naruto: Un placer, Hanabi-dono. Por favor cuide su regreso a casa.
La chica dio una ligera reverencia y se retiró del lugar, escoltada por sus guardias, saliendo por la puerta principal.
Shikamaru: Y… ¿Cómo te fue, Naruto?
Naruto no respondía. Se había dado vuelta dándoles a todos la espalda, arqueándola y poniendo su mano en la boca como si quisiese vomitar.
Mirai: ¡Nanadaime-sama!
Shikamaru: Maldicion, ¿te dijo algo serio? ¿Qué fue lo que paso ahí?
El rubio no respondia a las preguntas de su escolta, estaba demasiado ocupado tapándose la boca para no volver a estallar de risa.
Shikamaru: Vamos, vamos, no te enfermes que sigue el clan Inuzuka.
Naruto (recuperando la compostura): Ejem… si, de acuerdo, esperemos por ellos.

EN LA CASA UCHIHA

Ya había caído la noche nuevamente y el cielo nocturno cernía sus sombras gentiles sobre la aldea. En la casa uchiha, Boruto había estado atendiendo a Sarada en lo que necesitara, charlando alegre y largamente con ella, haciendo más agradable su inactividad.
Sarada: ¿De veras paso eso? No puedo creer que no me lo hayas contado, que increíble.
Boruto: Y entonces, papá y Sasuke-shisho hicieron una cosa rara con esos entes gigantes que sacan y los combinaron…
Sarada: ¿Combinarlos? Oh, asi como hicieron cuando esos otsutsuki atacaron en los exámenes, ¿verdad?
Boruto: Exacto, pero más grande, mas fuerte y más genial, lo hubieras visto.
Sarada: Woah… me gustaría haber estado allí.
Boruto: Claro que no, fue muy peligroso.
Sarada (haciéndose la molesta): Pues tu si que estuviste, ¿no?
Boruto: ¡Yo fui a rescatarlo-ttebasa!
En ese momento, ambos escucharon la puerta de la casa abrirse.
Sakura: ¡Sarada! ¡Ya estoy aquí!
Sarada: Es mamá.
Boruto: Bueno, es hora de que me vaya.
Sarada: Vendrás mañana, ¿verdad?
Boruto: A la misma hora. Me toca cuidarte por varios días, jeje.
Sarada voltró hacia otro lado muy roja.
Boruto (comico): ¡Maldicion, supéralo ya!
Sakura (entrando a la habitación): Gracias Boruto. ¿Se divirtieron?
Sarada: Bueno, no me he aburrido.
Boruto: Oh… tal vez no quieres oir el final de la historia…
Sarada: ¡Hey, no hagas eso!
Sakura (acercándose a ambos con un rostro gigante y malicioso): No han hecho nada fuera de lugar, ¿cierto?
Boruto y Sarada (cómicamente furiosos): ¡¡CLARO QUE NO!!
Sakura: Bueno, bueno, no se enojen.
Sarada: Andar con Ino-san te ha dejado la mente muy sucia, mamá.
A Sakura le apareció una pequeña formación de venas en forma de cruz en la frente.
Sakura (de repente, estirando las mejillas de su hija): ¡Eres una niña mala! ¿Cómo le dices eso a tu madre?
Sarada (cómicamente dolorida): ¡¡Lho shientfo… lho shientfo!!
Boruto (viendo aterrorizado, pensando): ¡Ella da más miedo… que Sasuke-shisho!!
Sakura: Ah, Boruto – solto las mejillas de su hija – de nuevo gracias. Será mejor que vayas a casa.
Boruto: ¿Podria traer a Himawari mañana? Creo que le gustara ver a Sarada-chan.
Sakura: No veo el problema, ella es más apropiadaque tu en esta situación.
Boruto y Sarada (de nuevo cómicamente furiosos): ¡¡ESTA FUE IDEA TUYA!!
Sakura: Bueno, tal vez Chouchou…
Boruto y Sarada: ¡¡NI DE BROMA!!
Sakura: Jajajajaja
Estuvieron asi un rato hasta que Boruto se fue a casa, luego de despedirse de ambas. No tenía prisa, pero decidió irse saltando sobre los techos. Estaba de humor para algo de ejercicio.
Sakura: ¡Bueno, cuéntame ahora, ¿Qué paso?!
Sarada: No pasó nada, mamá. Caray no puedo ver tu cara, pero siento el calor que emanas cada vez que piensas en cosas como esta.
Sakura: ¿De veras?
Sarada: Además, fue muy irresponsable de tu parte dejar a un chico a solas en la habitación con tu hija tan vulnerable. ¿Qué madre hace eso?
Sakura (resoplando): Una que sabe que el amor está en el aire cuando ve a dos tipos como ustedes. Sé que no te haría nada, él te quiere de verdad. Si no somos Sasuke, Naruto o yo, no podría confiarte a nadie mejor.
Sarada: ¿Cómo lo sabes?
Sakura: Porque cuando una chica se enamora de verdad, esos sentimientos no pueden cambiar, no lo harán. Y no necesito ver tus ojos para saber que miran a Boruto de la misma manera en que yo siempre he visto a tu padre.
Sarada (roja): Ya… ya estas de nuevo con tus libros…
Sakura: Nop. Esa frase es solo mía.
Sarada: ¿Eh?
Sakura: Y si Boruto te ha correspondido esos sentimientos… me imagino lo feliz que debes estar.
Sarada (echando vapor): ¡Uaaah, ya no sigas, mamá!
Sakura: Como sea, iré a traerte la cena. Compré algo dulce de camino para acá.
La mujer salió de la habitación de su hija, bajando las escaleras para llegar a la cocina.
Sarada (sonriendo): Así que es de esa forma… ¿verdad, Boruto?

EN LAS CALLES DE LA ALDEA

Boruto se encaminaba a su casa, después de todo, todos comentaban sobre la reunión de su padre con los lideres de los clanes de la aldea, y aunque esos asuntos no le interesaban mucho, si sentía mucha curiosidad por saber como le había ido con su tia. En eso, un chico albiceleste saltó y aterrizó junto a el.
Mitsuki: ¿Cómo te fue?
Boruto: Bastante bien, realmente.
Mitsuki: ¿Crees que podría ir yo?
Boruto: Ni idea, pienso llevar a Himawari y no se opuso a ello, pero creo que aún me incomoda la idea de ser un chico en el cuarto de una chica.
Mitsuki: ¿Estuviste todo el dia con ella?
Boruto: Acabo de llegar de ahí. Sakura tiene cosas muy raras en su mente.
Mitsuki: Pues bien, Sarada ya nos ha hablado de lo romántica que es Sakura-san.
Boruto: Como sea, es mejor que te abstengas, Mitsuki.
Mitsuki: Ah, si, supongo que si.
La noche transcurrió normalmente y todos siguieron su rutina de siempre. Naruto llegó a casa igualmente tarde, y aunque Himawari ya dormía, Boruto no había podido dormir debido a los pensamientos que rondaban su cabeza, por lo que aprovechó para interrogar a su padre como pudo. Hinata reía, mientras Boruto trataba de contrarrestar las evasivas de Naruto. Al final toda la familia fue a dormir, dejando pasar el día más tranquilo en la vida de Boruto. Tranquilo, no aburrido; no había manera de aburrirse con Sarada. Ni con sus compañeros.

Los días siguientes transcurrieron sin mayor novedad. Shikadai aun no se había recuperado de su brazo roto, pero el tratamiento de Shizune estaba resultando tan bien que en pocos días, tal vez una semana, estaría listo para la acción nuevamente. Mitsuki volvió a perderse entre los bosques de konoha, mientras Inojin practicaba con Chouchou a la vista de su compañero lesionado. Y en lo concerniente a Boruto, se las había arreglado para guardar en secreto sus visitas a cuidar a Sarada, y hubo algunos días que llegó con Himawari, que se conmovía al ver el estado de su “Sarada nee-chan”, dándoles a los dos motivos para estar consolándola una y otra vez. Así pasaron los días, hasta que un sábado por la mañana, el momento llegó.

Himawari, Mitsuki y Boruto estaban reunidos en la sala de la casa Uchiha, mientras Naruto, Hinata y Sakura se ocupaban de atender a Sarada mientras se le retiraba el vendaje.
Sakura: Ok, Sarada. ¿Estas lista?
Sarada: Sí.
Sakura: Ok. Voy a retirarte las vendas. Hinata, ayúdame por favor.
Hinata: Sí.
Naruto: Quisiera que Sasuke estuviese aquí.
Sarada: No se preocupe Nanadaime-sama, quiero darle la sorpresa.
El hokage, su esposa y su amiga sonrieron. La chica parecia haber adquirido bastante seguridad respecto a sus ojos en los días que pasaron. Y era obvio gracias a quien había sido esto posible.
Sakura: Aquí vamos.
Vueltas, vueltas y más vueltas daban las manos de Sakura mientras retiraba las vendas de los ojos de su hija. Hinata recibía los restos y los acomodaba a un lado, mientras Naruto observaba. Finalmente, minutos después, Sarada estaba libre de las vendas, y sus ojos estaban cerrados por los días que paso sin ver.
Naruto: ¿Te encuentras bien, Sarada?
Sakura: ¿Puedes abrir los ojos?
Sarada trataba de abrir sus ojos, pero aún no se acostumbraba a la luz.
Hinata: Hazlo despacio, Sarada-chan. Con calma.
La chunin poco a poco fue revelando sus ojos negros, totalmente normales y sin rastro de operación.
Sakura: ¿Puedes ver bien? ¿Cómo te sientes?
Sarada: Estoy bien… - se puso de pie - ¿estan mis lentes por ahí?
Naruto (dándole sus lentes): Toma.
La chica tomo sus lentes y se los puso con presteza. Parpadeó, miró a su alrededor. Todo bien.
Sarada: Ah, mucho mejor. Gracias.
Naruto: Bien, será mejor que bajes, tu equipo te está esperando.
Dicho esto, el grupo bajó las escaleras a la sala. Al sentirlos, los chunin y Himawari se pusieron de pie, expectantes.
Boruto: ¡Sarada-chan! ¡Estás bien, ¿verdad?!
Sarada: Sí. Muchas gracias a todos. Ya estoy bien.
Himawari: Eso quiere decir que Sarada nee-chan ya no está en peligro de quedar ciega, ¿no es verdad? ¿Papá?
Naruto: Te aseguro que Sarada no tendrá que preocuparse más por eso.
Todos sonrieron aliviados.
Mitsuki: ¿Podemos ver tu Mangekyou sharingan eterno?
Sarada: ¿Eh?
Mitsuki: Esta operación se hace por el Mangekyou, ¿verdad? – luego miró a los presentes – ah, no, lo siento, no se que estoy diciendo, la curiosidad me ganó.
Sarada: De hecho…
Todos: ¿?
Sarada: Yo también me muero por probarlo… ¡Mangekyou sharingan!
Todos miraban mientras los ojos de Sarada se deformaban hasta mostrar una apariencia similar a su primer Mangekyou, con las 4 puntas con forma de flor, pero esta vez, agregando unos 4 picos adicionales en las esquinas de cada una, formando una especie de flor de 8 petalos, 4 de los cuales eran más pequeños que los 4 originales, y a diferencia de estos se formaban solo por líneas. Y lo que era mejor, Sarada no sintió el más minimo cosquilleo esta vez, ni sangró para nada.
Himawari: ¡Asombroso!
Boruto: Se ven muy similares a los anteriores, pero la diferencia se nota.
Mitsuki: Nuestro equipo se ha hecho mucho más fuerte de la noche a la mañana.
Sarada sonreía feliz.
Boruto: Bien, Sarada-chan – le extendió su mano - ¿Cómo se siente?
Sarada (tomando la mano del rubio): Estoy de vuelta y lista.
Boruto: Ok. Pero aun podemos hacernos más fuertes.
Sarada: ¿?
Boruto (volteando hacia Naruto): ¿Viejo?
Naruto: Creo que ya has descansado lo suficiente.
Sakura: ¿Huh?
Hinata: ¿Quieres decir…? ¿Ahora?
Naruto: No te preocupes. Lo logrará.
Hinata: No es eso… es que es tan repentino...
Sakura: ¿De qué hablas, Naruto?
Hinata: Boruto, ahora tu entrenamiento será muy fuerte, pero yo creo en ti.
Boruto: Oah oah… ¿Qué esta pasando aquí? ¿Qué es esto viejo?
Sakura: ¡Espera Naruto, ¿acaso…?!
Sarada: Boruto…
Himawari: Oni-chan…
Naruto: Prepárate, Boruto. Irás al Monte Myoboku.

Continuará…

SPOILER SGTE CAPITULO

Mitsuki: Han pasado tres días desde que Boruto se fue. Vaya que se siente su ausencia.
Sarada: Él no está haciendo el vago, Mitsuki. Nanadaime-sama lo dejó allí para que entrene mucho.
Chouchou: ¿Dónde han estado ustedes tres? ¿¡ENCONTRARON UN NUEVO LUGAR PARA ENTRENAR Y NO NOS DIJERON?!
Inojin: Dejalos en paz Chouchou. Yo estoy mas interesado en este nuevo sharingan de Sarada.
Himawari: ¡Sarada nee-chan, deséame suerte! ¡Voy a mi primera misión!
Shikadai: Es una misión genin, no es gran cosa.
Sai: Los genin no tienen misiones de gran riesgo, Himawari. Solo tenemos que llevar a este ingeniero a Kumogakure, y ya confirmamos que nadie quiere matarlo.
Himawari: ¡No me importa! ¡Voy a esforzarme para no quedar atrás de oni-chan!
Naruto: En el próximo capitulo: ¡Esfuerzate, Himawari! ¡La primera misión del equipo Sai!
Katou: Esto será fácil.
Shiba: Pongamonos en marcha.
Himawari: ¡Vamos, equipo!

FIN DE SPOILER

FIN DEL CAPITULO 10

Editado por rasenchidori: 19.11.15 a las 11:47
Viejo rasenchidori dijo: 22.11.15
CAPITULO 11: ESFUERZATE HIMAWARI: LA PRIMERA MISION DEL EQUIPO SAI

Konoha estaba tan agitada como siempre. Gente por aquí y por allá, comprando, vendiendo, comiendo y bebiendo, riendo y charlando. Era una época pacífica, así que podían darse el lujo de hacer todo eso, gracias a que sabían que estaban protegidos, porque sabían que sus vidas estaban a salvo, en manos de su líder, el séptimo hokage y el héroe de la cuarta guerra mundial shinobi. El problema está aquí: No es de él de quien vamos a hablar ahora, sino de la menor de sus dos hijos.
Así es. La ya no más pequeña Himawari Uzumaki iba a tener su primera misión como genin. La emoción que la embargaba era tal que esa noche, no pudo dormir. Pensémoslo de este modo: Hace tan sólo tres días, su hermano mayor se había ido al monte myoboku. Su padre no dijo cómo ni para qué, simplemente fueron hasta allá con el pergamino de transporte, y tras hablar con el anciano Fukasaku, el hokage le encargó a Boruto y regresó a Konoha. Después de todo, si bien él también podía enseñarle, el monte myoboku era el mejor lugar para hacerlo con rapidez, pero era demasiado lejano como para que el líder de Konohagakure permaneciese allí. Esa misma tarde volvió a casa y les dijo a sus amigos y a su hermana que Boruto permanecería allí hasta terminar con el entrenamiento.

FLASHBACK

Ya había pasado el mediodía, todos habían salido hace algunas horas de la casa Uchiha después de quitarle los vendajes a Sarada y ver su nuevo Mangekyou, y el Hokage acababa de regresar de dejar a Boruto en el monte Myoboku hace tan solo unos minutos. Según contó a su esposa, olvidó que Boruto debía firmar el contrato de sangre con los sapos antes de ir allí, por lo que Fukasaku hizo mucho ruido y se tardaron un poco mientras lo hacían y resolvían la rabieta del anciano sapo. La menor de la familia Uzumaki se acercó presurosa a su padre cuando fue a casa a anunciar su regreso.
Himawari: ¿Oni-chan… se ha ido…?
Hinata: No, Himawari, solo fue a entrenar, y el monte Myoboku es el mejor sitio para ello.
Himawari: ¡Pero si papá no está con él puede lastimarse! ¡Tú mismo dijiste que ese entrenamiento seria brutal! ¡¿Qué pasará si…?!
Naruto: Himawari.
Himawari: ¡!
Naruto: ¿Qué somos?
Himawari: ¿Qué?
Naruto: Te he preguntado que qué somos.
Himawari: No… entiendo…
Naruto: Somos shinobi.
Himawari: ¡¿?!
Naruto: Un shinobi debe estar siempre preparado para todo – el rubio tenía un semblante de extrema seriedad – para las peores heridas, para las lesiones más imposibles de sanar, para el estrés y el miedo de la batalla, para poner nuestro ser entero en la línea para proteger todo y a todos por los que peleamos. Incluso… para la muerte.
Himawari: Pa… papá…
Hinata puso rostro preocupado. Ella sabía perfectamente que cada palabra que salía de la boca de su marido era verdad. Ella misma había puesto todo eso en práctica, y gracias a dios había podido vivir y formar una familia amorosa con el hombre que amaba. Pero era la primera vez que Naruto le hablaba a su adorada florecilla de una forma tan seria, y si bien temía que esto pudiese asustarla, también sabía que, en algún momento, llegaría la ocasión para dejar las cosas en claro. Ahora Himawari era una Kunoichi, y debía entender cómo funcionaba el ser un ninja.
Naruto: ¿Lo entiendes, verdad? Es cierto que estamos en una época pacifica… es el futuro que yo deseaba…
Hinata: …
Himawari: …
Naruto: Pero conseguir la paz para todos no es un trabajo que se haga de la noche a la mañana. Existe mucha gente en el mundo, con sueños y metas diferentes… y algunos de ellos no son lo que llamarías “buenas personas”.
Himawari tragó saliva.
Naruto: Es gracias al esfuerzo de muchísima gente que las grandes naciones shinobi y la mayor parte de aldeas aledañas ajenas a ellas viven en paz entre sí. Pero el mundo es muy grande. Es por eso que seguimos siendo shinobi, que seguimos haciéndonos más y más fuertes.
Hinata miraba a su marido. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que lo conoció? ¿20 años? ¿25? ¿Un poco más? No importaba. Ella siempre había admirado al rubio desde que lo vió por primera vez, sus ganas de seguir adelante, su voluntad, su fuerza, su dedicación, el apego a sus sueños y su lealtad sobrehumana a sus camaradas y amigos. Pero a la vez, y aunque jamás le había tomado atención, veía que Naruto era un revoltoso cabeza dura, algo inmaduro y ruidoso. Claro, eso jamás disminuyó el sentimiento que ella siempre tuvo para con él, pero ahora no podía dejar de notar cuanto había madurado su esposo desde entonces. Sí, claro, ya eran adultos, y aunque él seguía siendo un hombre algo ruidoso y con él jamás faltaban unas risas, aun así, era bastante increíble ese cambio. Se había convertido en un gran líder, esposo y padre. Y deseaba, con todas sus fuerzas, que sus hijos pudieran verlo de la misma manera. Eso no se había hecho esperar. A pesar de lo serio de la conversación, la hyuga no pudo evitar sonreír.
Naruto: Y tu hermano sabe todo eso, Himawari. Boruto se está haciendo fuerte por su propia voluntad. Y él saldrá airoso de cualquier obstáculo que le ponga la vida, porque es un shinobi de verdad.
Himawari: Lo… entiendo…
Naruto: ¿?
Himawari: Papá, yo lo entiendo… entiendo todo lo que me dices, sé que es verdad, pero…
Naruto y Hinata: ¡!
Himawari (mirando a su padre con ojos humedecidos): Entiende que es mi hermano… sé que se trata de entrenamiento, pero será difícil, peligroso, y me siento tan asustada como la primera vez que le asignaste una misión peligrosa cuando se volvió chunin… le amo y si algo le pasa, yo…
Naruto veía a su hija, luego se volvió a su esposa, que se sorprendió al ver en él una sonrisa por demás enternecida, no porque él no fuese así, era una de esas sorpresas en las que sabes lo que va a venir, pero igual es impactante.
Himawari: Yo…
La reciente Kunoichi soltó un poco de llanto, nada fuerte, ni contenido, solo estaba angustiada.
Hinata: Hija... ¡!
Himawari: ¡!
Las mujeres abrieron tamaños ojos, al ver al hokage inclinarse hacia su hija para besar los de ella.
Himawari: Papá…
Naruto: Dios… acaso… ¿acaso habrá un hombre más feliz que yo?
Hinata: Querido…
Naruto: Hinata, mírala nada más… es una pequeña tú...
Hinata: ¡!
Naruto: Tanto amor… eres tan dulce… desde que naciste… nos has derretido a nosotros y al salvaje de tu hermano con tu forma de ser, tan parecida a la de tu madre… cada vez que las miro, a ambas…
Himawari y Hinata: ¡!
Naruto: Me siento la persona más afortunada del mundo.
Himawari y Hinata sonrieron con ternura ante la declaración.
Naruto (tomando las manos de su hija): No quiero ver más lágrimas. Te prometo que tu hermano estará bien. Quiero ver que camines siempre hacia adelante, a su lado, a nuestro lado. Eres una Kunoichi ahora, y quiero que afrontes todo lo que venga, con esa sonrisa que adoro tanto ver.
Himawari miró a su padre. Le había hablado con una seriedad que jamás había experimentado en él, más severo de lo que jamás había sido con sus hijos jamás, con la entereza del líder de Konoha… todo eso mezclado con el amor y dulzura que solo un padre puede ofrecer a su hija. Himawari secó sus lágrimas y dio una sonrisa que iluminó su rostro y el de sus padres. Para ella, Naruto era un hombre por demás increíble, su héroe… pero jamás lo había sentido así tanto como en ese momento.
Himawari: Gracias, papá. Te prometo que seré fuerte. Si paso todo mi tiempo preocupándome por oni-chan, terminaré quedándome demasiado atrás como para alcanzarlo algún día.
Naruto: Eso es lo que quería oír. Quiero que tengas esa misma actitud en los siguientes días…
Himawari: ¿?
Naruto: Porque el equipo Sai tendrá su primera misión.
Himawari puso una sonrisa decidida en su rostro.
Naruto: Bien, es hora de trabajar, Shikamaru me espera.
Hinata: Te acompaño a la salida.
Los esposos se dirigieron a la puerta, y Hinata aprovechó mientras le daba su almuerzo, para abrazar al rubio con fuerza.
Naruto (correspondiendo, sonriente): Woah, no te preocupes, todo va a salir bien.
Hinata: No… es que…
Naruto: ¿?
Hinata: Dices que Himawari es una pequeña yo… eso es muy lindo pero…
Naruto: ¿?
Hinata: Yo creo que es más una pequeña tú, claro, en versión femenina.
Naruto: ¡!
Hinata: Ella puede parecerse a mí. Pero aquello que tanto nos enternece de ella viene de ti. Eres… siempre has sido… un hombre maravilloso.
Naruto: Oh, vaya… - el rubio se puso muy colorado, rascando su mejilla – me estás haciendo sonrojar. Y viene de ambos, no me des todo el crédito.
Hinata: Jaja, está bien. Pero te equivocaste en una cosa.
Naruto: ¿?
Hinata: La persona más afortunada del mundo… soy yo.
Naruto miró a su esposa con una sonrisa, que ella no tardó en devolver. Se despidieron, y Naruto se marchó al trabajo mientras Hinata le deseaba un buen día. Himawari los espiaba mientras su corazón, lleno de brillantes sentimientos, le decía que era momento de hacer valer todo lo que sus padres le habían dicho, a ella y entre sí.

FIN DEL FLASHBACK

En la casa Uzumaki, Himawari se acababa de poner su ropa de misión y tenía listo todo su equipo. Salió de su habitación y bajó las escaleras hacia la sala de estar, donde encontró a su madre esperándola.
Hinata: Parece que ya es hora.
Himawari: Sí.
La mujer veía a su hija. Estaba seria como nunca había estado, pero no parecía decaída o enojada. Simplemente era seriedad. Y sus ojos refulgían con determinación.
Hinata: Tienes un buen aspecto, Himawari.
Himawari: ¿?
Hinata: Estoy segura de que te irá bien.
Himawari se acercó a su madre.
Hinata: ¿Hm?
Himawari: Ya me voy… mamá.
Hinata (sonriendo): Sí. Buena suerte.
La puerta de la casa se abrió hacia afuera estrepitosamente, mientras la Uzumaki más joven salía a toda carrera de la casa. Se detuvo en la entrada, y se puso en posición, como la de un atleta a punto de iniciar una maratón.
Himawari: ¡VAAAMOOOOOOOOS!
La chica salió disparada, a la vista entre divertida y orgullosa de su madre, a quien le sonó ligeramente el estómago.
Hinata: Oh, vaya… creo que no desayuné bien por la emoción, fufufu.

EN EL ÁREA DE ENTRENAMIENTO

Mientras todo eso ocurría, los chunin se habían reunido en el área de entrenamiento del equipo 7.
Mitsuki: Ah…
Inojin: ¿Qué ocurre Mitsuki?
Mitsuki: Pues… han pasado tres días desde que Boruto se fue al monte Myoboku.
Chouchou: ¿Y?
Mitsuki: Jeje, pues… su ausencia se nota. Mira lo pacífico que está todo.
Metal Lee: Ah, hablabas de eso.
Sarada: Vamos, que Boruto no se ha ido a hacer el vago, fue a entrenar.
Mitsuki: Jeje, supongo que estas en lo cierto.
Chouchou: Por cierto…
Todos: ¿?
Chouchou: ¿Dónde demonios han estado ustedes estos días, equipo 7?
Mitsuki y Sarada: ¿?
Chouchou: No los he visto por cuanto, ¿una semana? Ni idea, pero fue bastante. De repente, se desaparecieron.
Sarada: Ah… bueno, yo… nosotros…
Chouchou: ¡¿Acaso consiguieron un mejor lugar de entrenamiento y no nos dijeron nada?!
Mitsuki: No, no es nada de eso.
Metal Lee: Tsk, ¿Por qué tanto secreto, eh? Ustedes son tan extraños…
Mitsuki: Mejor digámosles, Sarada, se enterarán de un momento a otro, de una forma o de otra.
Sarada: ¿Estas seguro?
Mitsuki solo sonrió y se puso a jugar con un Kunai.
Sarada: Ok… lo que pasa es que… me estaba recuperando.
Inojin: Oh, ¿te enfermaste? ¿Es todo?
Sarada: No, no era enfermedad. Era mi sharingan.
Chouchou: Tu sharingan… ¿acaso se averió o algo?
Inojin: No seas tonta, el sharingan no es una máquina, no se avería.
Sarada: Mejor les muestro…
Todos: ¿?
La chica cerró los ojos, y los abrió de repente, mostrando su mangekyou sharingan eterno.
Inojin: ¡No puede ser! ¡Mangekyou sharingan!
Chouchou: ¡Woah!
Metal Lee: ¡Entonces era eso! ¡Despertaste el poder oculto de los Uchiha!
Mitsuki: Fufufu.
Inojin: Vaya, ¿Qué clase de entrenamiento hiciste? ¿Acaso pasó algo en particular? ¿Cómo lo lograste?
Sarada: Hey, que estás sofocándome. No preguntes tanto.
Chouchou: Vaya, es increíble, Sarada, ojalá me hubieses avisado, hubiera entrenado contigo.
Sarada: En realidad… estuve entrenando con mi padre.
Metal Lee: ¡¿Con Sasuke?! ¡Imposible! ¡¿Y aun vives?!
Sarada (comica): ¡¿QUÉ QUIERES DECIR CON ESO?! ¡¡ES MI PADRE, DEMONIOS!!
Inojin: De todas formas, Sasuke-san no parece del tipo que sea flexible. Bueno, eres una uchiha, es de esperarse que tengas esos entrenamientos.
Metal Lee: Jaja, Boruto debe haberse puesto celoso y por eso se fue a entrenar a otro lugar.
Chouchou: Vaya, no puedo creer que no se sienta feliz por su novia, - Sarada se puso roja ante la declaración - digo, una chica puede ser más fuerte también, ¿no?
Mitsuki: Bueno, puede que sean pareja, pero eso no ha quitado su posición como rivales.
Chouchou: ¡¿Eh?! ¡¿Y como diablos funciona eso?! Si no dejan la rivalidad van a terminar peleadose de verdad uno de estos días.
Sarada: Bueno, es complicado, jajaja. Pero cálmate, no nos pelearemos solo por querer ser más hábil que el otro. Y Boruto está más que feliz por mí.
Chouchou: Ahhh…
Inojin: Como sea, no importa cuánto entrene Boruto, no creo que logre superar el poder que ha obtenido Sarada. Es decir, ¿Cómo podría?
¿?: Es porque se trata de oni-chan.
Los chunin vieron, frente a ellos, de pie y sonriente, a Himawari.
Chouchou: Oh, Hima-chan.
Inojin: Oye, se que es tu hermano y todo pero…
Himawari: Oni-chan no perderá. Ni siquiera si se trata de Sarada nee-chan.
Todos (mirando a Sarada, excepto Mitsuki): ¡¡¿NEE-CHAN?!!
Sarada (algo nerviosa): Jajajaja.
Mitsuki: Bueno, no podemos contradecir la fe de Himawari-chan en su hermano mayor, ¿o sí?
Chouchou: Pues tendrá que hacer esfuerzos sobrehumanos para alcanzar a Sarada, Hima-chan.
Himawari: Fufu. Como sea, vine para que Sarada nee-chan me desee suerte.
Mitsuki: Oh, te vas de misión, ¿verdad?
Inojin: Mi padre ya debe estarte esperando, mejor que vayas Himawari.
Sarada entonces se acercó a la Uzumaki menor, y le puso dos de sus dedos en su frente, tal y como su padre hacía con ella cada vez que le saludaba o se despedía.
Sarada: Buena suerte, Himawari.
Himawari sonrió muy feliz.
Mitsuki: Cuídate mucho, Himawari-chan.
Chouchou: ¡Ve por ellos, chica!
Metal Lee: ¡Enciendete al máximo!
Chouchou: Tsk, cuando se trata de misiones dejas de ser una bolsa verde de seriedad.
Himawari (yéndose a la carrera): Bien, ¡ya me voy!
La chica desapareció de un salto, corriendo en los techos de las casas.
Inojin: Caray… tan joven y ya puede escalar las paredes. ¿Le habrá enseñado Boruto?
Sarada: Estoy segura que sí.
Chouchou: Nah, debió ser Hinata-san, Boruto no tiene el tipo de maestro.
Sarada (poniendo su puño a medio presionar en su pecho): Tal vez, pero… es gracias a él que pude despertar mi Mangekyou.
Todos: ¿?
Sarada (mirando hacia donde Himawari se fue): Tal vez… haya sido lo mismo con ella.
Chouchou: Oh… hace calor.
Mitsuki: Jajajaja.

CON SAI

Shiba: Se está tardando.
Katou: Solo han pasado 2 minutos, Shiba, dejala en paz.
En ese momento, la Uzumaki llegó de un salto.
Himawari: ¡Buenos días!
Sai: Bien, ya estamos completos. Vamos con el Hokage.
El grupo se encaminó hasta la mansión kage, donde fueron recibidos por los guardias de la entrada. Luego de hablar con Sai, les cedieron el paso. Ingresaron por la puerta principal, y subieron los escalones rojos hasta llegar a la puerta doble color verde, que conducía a la oficina. Himawari tragó saliva. Era la primera vez que iba a ingresar a la oficina de su padre, pero sabía, ya sea por instinto o por las historias de su hermano, que por ningún motivo debía decir “papá” ahí dentro. Se trataba de respeto, lugar y momento. Y por extraño que le pareciera, no iba a reunirse con Naruto su padre, sino con Naruto Uzumaki, Nanadaime Hokage.
Sai: Ya estamos aquí.
Shikamaru: Buenos días Sai.
Naruto: Hola chicos. Pasen.
El equipo obedeció. Himawari trataba por todos los medios de ocultar su ansiedad.
Naruto: Su equipo está encargado de llevar al señor Matsunari Sumaru a Kumogakure, para que pueda realizar su trabajo. Es un ingeniero que solicitaron allá, y dado que pasaba por konoha, decidió que requeriría de los servicios de un equipo shinobi.
Sai: ¿? ¿Alguien quiere dañarlo?
Naruto: No por lo que hemos podido confirmar. Pero se trata de una obra importante, así que solicitó seguridad, por si acaso.
Sai: Ya veo.
Shikamaru: Ustedes llevarán al señor Sumaru hasta Kumogakure y notificarán al raikage de su llegada. Una vez hecho esto, regresarán a la aldea. ¿Preguntas?
Shiba: Yo tengo una.
Todos: ¿?
Shiba: Si se trata de seguridad, ¿Por qué enviar un equipo genin reciente a proteger a un hombre importante? ¿Qué esa no es una misión para chunin?
Katou: ¡Oye, esta es una gran oportunidad! ¡¿Te das cuenta de lo que dices?!
Naruto: Hm… tu eres Shiba Umino, ¿no?
Shiba: Ah… sí.
Shikamaru: Simplemente porque no se trata de una misión difícil. Solo escóltenlo y regresen. Se supone que tienen las habilidades básicas para resolver un posible contratiempo, ¿verdad?
Shiba: Supongo que sí.
Naruto (pensando, con sonrisa nostálgica): Shiba… recuerdo cuando Iruka-sensei me llamó llorando de felicidad por el nacimiento de su hijo. Pensar que sería tan serio, hay que ver…
Sai: Bueno, si no hay más que decir, nos iremos ahora. ¿Dónde está el señor Sumaru?
Naruto: Está ingresando ahora mismo.
Entonces entró a la habitación un hombre mayor, no menor de 55 años. Su tez oscura disonaba por completo con sus atuendos rojo brillante y blanco con líneas y pliegues dorados. Su andar era como el de un ebrio, sin embargo se notaba que estaba bastante sobrio. Unos graciosos lentes de montura corta eran acomodados constantemente por sus manos gruesas y llenas de cayos.
Naruto: Bienvenido.
Matsunari: Uh… hola hola…. ¿?
El hombre se quedó mirando por un rato al equipo que lo escoltaría.
Matsunari: ¿Hokage-san… es este el equipo que me va a llevar a Kumo?
Naruto: Sí. Este es.
Shikamaru: ¿Hay algún problema?
Matsunari: No… bueno…. Es que…. ¿no son algo…?
Naruto: ¿Jóvenes? ¿Unos niños?
Matsunari: Oh… hokage perceptivo…
Naruto: No. No es necesario serlo.
Todos: ¿?
Naruto: Recuerdo mi primera misión de rango C. Nuestro cliente dijo exactamente lo mismo. Aunque no fue tan educado como usted.
Matsunari: Bueno… yo…
En eso, Himawari se acercó al hombre y tomó sus manos con las suyas…
Himawari (sonriente): No se preocupe, nosotros le cuidaremos bien.
El ingeniero sintió la calidez y suavidad de las manos de la chica, mientras la miraba con una mezcla de sorpresa e incredulidad.
Matsunari (pensando): Esta chica tan bonita… ¿estan diciéndome que esta chica puede protegerme? ¡Yo la protegería mejor!
Shikamaru: Bien, si no hay mas dudas, por favor Sai, llévenlo a Kumogakure a salvo.
Sai: Si. No se preocupen por nada. Si todo sale bien, volveremos para mañana por la noche.
Naruto: Te lo encargo, Sai.
El pálido Jounin hizo un gesto con la mano y se fue con el ingeniero y su equipo.

EN EL MONTE MYOBOKU

Los días que pasaron Boruto los pasó entrenando arduamente para aquello por lo que había ido a parar allí. Sin embargo, el método de entrenamiento que esperaba estaba lejos, muy muy lejos de lo que estaba viviendo.
Boruto: ¡Gh…! – el rubio se frotaba moretones y chichones por todos lados – cuando el viejo dijo que el entrenamiento sería brutal, no me imaginé que sería esto…
Fukasaku: No te quejes. Solo te di unos buenos varazos.
Boruto: ¡Si, mientras yo tengo que quedarme sentadote aquí sin defenderme de tus palizas! ¡¿Dónde está la práctica allí?!
Fukasaku: ¡¡Callate!! ¡¡Ni siquiera tu padre era tan quejoso como tu!! ¡Ahora, vuelve a tu posición y si vuelves a moverte te golparé aunque no sea necesario!
Boruto: ¡Aah, maldicióooon!
Shima (llegando a saltos): ¡Oye, Pa! ¡Ya es hora de comer!
Fukasaku: ¡Oh, bien! ¡Boruto-chan, dejaremos aquí el entrenamiento por ahora! ¡Vamos a comer!
Boruto (haciendo ademán de vómito): ¡Burpgh! ¡Larvas otra vez…!
Fukasaku: Pero que grosero. Vamos, que Gamakichi detesta esperar para almorzar.
Boruto: Tch, no sé como papá se lleva bien con él.
Fukasaku: Facil. No era un mocoso berrinchudo que le hacia esperar para comer – luego puso una expresión divertida – aunque no estaba muy lejos, jeje.

CON EL EQUIPO SAI

Una curiosa escena podía verse en el grupo que formaba el equipo Sai. Para ser honestos, la apreciación de tiempo hecha por el pálido Jounin era algo exagerada teniendo en cuenta que su cliente no era un Shinobi… pero al parecer, Sai se refería a ir todos a la misma velocidad, cosa que estaban logrando usando un ave de tinta de su propia creación, sobre la cual viajaba el viejo cliente.
Matsunari: ¡Woah! ¡Woah!
El viejo gritaba como loco a bordo del jutsu de Sai.
Shiba: ¿Seguro que esto esta bien, Sai-sensei?
Sai: ¿A que te refieres?
Katou: ¡¡Esta usando un ave de tinta para llevar a un nombre normal!! ¡¿Quiere que le dé una lista de lo que puede pasar?!
Sai: Vamos, cálmate, si está pasándoselo genial.
Himawari (mirando al viejo sobre el ave): ¡Matsunari-saaaan! ¡¿Se encuentra bien?!
Matsunari: ¡No te preocupes, princesa! ¡Jamás me he divertido tanto en mi vida! ¡Woahaaaa!
Shiba: Cheh… que viejo tan loco…
Himawari: Bueno… si no se siente mal con eso… debería estar bien, ¿no?
Katou: ¿Y que es eso de princesa? ¡Eres una Kunoichi, por favor! ¡Dile algo!
Himawari (riendo nerviosa): ¿Uh? ¿Qué podría decirle?
Sai: Pareces celoso, Katou…
Katou (comico y colorado): ¡¡Claro que no!!
Shiba: Vamos, concéntrense. No tenemos tiempo para tonterías. Ese jutsu de Sai-sensei se mueve más rápido que todos nosotros. Si nos atrasamos, nos va a dejar.
Los ninja continuaron con paso más acelerado, saltando de árbol en árbol, durante horas en las que, cada cuatro, se detenían para descansar. Continuaron al mismo ritmo hasta que, bien entrada la tarde, ya entraban en terreno rocoso y alto.
Sai: Oh… llegamos a os límites del país del rayo.
Katou: Es muy diferente al país del fuego. Parece el país de la tierra más bien.
Shiba: Es verdad, tu vienes de Iwagakure, ¿no es así?
Katou: Nah, pasé mis primeros 3 años allí, luego nos trasladamos a Konoha. A mis padres no les gustaba mucho el ambiente rocoso.
Sai: Bueno, técnicamente aún no llegamos.
Todos: ¿?
Sai: El país del rayo está separado del resto del territorio de las grandes naciones por el mar del país del agua, y se encuentra entre un par de acantilados. Tenemos que llegar a ellos primero. Y cruzarlos.
Shiba: No creo que haya problema, tenemos tus aves de tinta.
Sai: Fufufu.
El equipo continuó su camino entre las peligrosas pendientes rocosas, esto por supuesto, no era problema para Sai ni para Himawari, que podían controlar su chakra para caminar en sentido tanto horizontal como vertical y diagonal. El ingeniero era todavía transportado por el ave de tinta de Sai… pero Shiba y Katou tenían algunos problemas.
Katou (escalando con cuidado): Maldición… esto no nos lo enseñaron en la academia…
Shiba: Supongo que es algo que aprendes sobre la marcha – Shiba tampoco podía mantenerse en pie fácilmente, pero saltaba de muro en muro hábilmente – por lo que veo, Himawari no tiene problemas.
Katou: Su padre es el hokage, ¿Qué esperabas?
Himawari (desde la otra orilla del acantilado): ¡Shibaaaa! ¡Katooou!¡Apresurense!
Katou: ¡Gaaah! ¡Me da tanta rabia!
Shiba (acelerando sus saltos): Cállate y sigue. ¿Por qué no haces lo que yo?
Katou: ¡Detesto las alturas! ¡¿Cómo rayos lo haces tu?!
Shiba: Caray, que inútil, eres. Vamos, deja que te ayude…
Shiba ayudó a su compañero tomándolo del hombro, como quien ayuda a caminar a un herido, y con la fuerza de piernas de ambos, llegaron a la orilla con el resto.
Sai: Se han tomado su tiempo.
Katou: ¡¿Y las aves de tinta?! ¡¿No podíamos cruzar con ellas?!
Sai: ¿Y donde habría estado lo divertido? Además, esto les ayudó a conocer sus falencias, ¿no es así?
Shiba: Tch…
Himawari (acercándoseles, sonriente): Vamos, no se desanimen, yo les puedo ayudar con eso, ¿si?
La sonrisa de su compañera era tan deslumbrante que Shiba y Katou no pudieron evitar ponerse rojos y muy nerviosos.
Matsunari (pensando): Vaya… la forma de ser de esta chica afecta incluso a sus amigos, que hablidad tan aterradoramente linda…
Sai: Bueno, luego lo discutiremos. Ahora debemos llegar a Kumogakure. Hay que atravesar el acantilado. Que da al mar.
Shiba: No hay modo de cruzar sin tus aves de tinta, ¿verdad?
Sai: Jaja, supongo que no. Vamos.
El grupo entero terminó sobre tres aves de tinta, en una iba el ingeniero protegido por Sai, en la otra iba Shiba, y en la tercera, Katou y Himawari. Bajo ellos, el mar se extendía entre los muros del acantilado y el oleaje moderado golpeaba la tierra de los mismos. Cuando llegaron a la orilla final, se encontraron con una llanura rocosa repleta de grandes piedras con algunas minúsculas plantas emergiendo de unos pocos lugares. El anochecer estaba muy cerca, mientras el grupo continuaba su marcha.
Matsunari: Quisiera saber…
Todos: ¿?
Matsunari: Entiendo que usted, el pálido, sea un ninja, pero… ¿Qué hay de estos tres chicos? He oído que este es un negocio peligroso. ¿Por qué se dedican ustedes a esto?
Todos: …
Matsunari: Son jovencitos… que deberían estar más preocupados por citas… o tal vez algo de diversión… o un posible trabajo futuro… ¿Qué es esto de ser ninja desde tan jóvenes?
Sai: Jajaja, bueno… es bastante sencillo, realmente.
Matsunari: ¿?
Sai: Ser un shinobi no se trata solamente de luchar y cazar enemigos. Es mucho más que eso.
Matsunari: Oh…
Sai: Ellos decidieron ser shinobi por su propia voluntad. Es porque tienen la voluntad de proteger su aldea contra todo lo que pueda amenazarla. Y también…
Matsunari: …
Sai: Porque desean ayudar a quien lo necesite, con su propio poder.
Matsunari: Ya… ya veo…
Sai: Y están a punto de demostrárselo aquí mismo.
Todos: ¡¿?!
En ese mismo segundo que Sai terminó de hablar, el grupo terminó rodeado completamente por una banda de 10 desconocidos, bien armados.
Matsunari: ¡Oh… bandidos!
Shiba: Rayos… nos superan en número.
Katou: Vamos, esto será pan comido.
Sai: Todos estén listos.
Bandido1: Había oído que un importante ingeniero de la aldea cercana estaba a punto de llegar. Hemos venido a cobrar el derecho de entrada.
Sai: Hm… no había oído nada de una cobranza para ingresar.
Bandido2: Sí bueno, se acaba de instaurar hace unos instantes. Así que… ¿Por qué no hacemos esto rápido y nos vamos todos felices?
Himawari: ¿Podemos dejarnos ya de teatros?
Todos: ¡¿?!
Himawari: Son enemigos, nuestro trabajo es proteger a Matsunari-san. ¡Así que hagámoslo!
El grupo entero vió a la uzumaki adoptar una posición de pelea que usualmente se veía en los peleadores Hyuga.
Bandido1: Oh… parece que esta florecita tiene espinas…
Katou (sacando su kunai): ¡Tu lo has dicho Hima-chan! ¡Pateémosles el trasero!
Shiba (sacando una fuma shuriken): Parece que no somos los únicos a los que Hima dejó atrás, sensei.
Sai (sacando su pergamino): Jaja, vamos, dame un respiro.
Matsunari: Oh… cielos.
Bandido3: Bueno, parece que buscan líos. ¿Pero seguros que saben contar?
Sai: No hay problema. Uno de nosotros es suficiente para arreglarse con varios de ustedes.
Bandido1: ¡Ya basta! ¡Matenlos!
El ejercito de 10 hombres se acercó a la carrera a los de Konoha, que habían rodeado de espaldas protegiendo a Matsunari.
Shiba: Ok, veamos…
El chico arrojó su fuma-shuriken, aparentemente fallando el tiro por poco.
Bandido: ¡Fallaste, ratita!
Shiba: ¿De veras?
Bandido: ¡!
En cuanto el grupo con el que shiba lidiaba volteó, la fuma shuriken había pasado a dividirse en un enjambre de pequeñas shuriken que se dirigían a ellos.
Bandido: ¡Mierda…!
Shiba: Y eso no es todo – a una impresionante velocidad, el joven Umino propinó unas buenas patadas a sus agresores, que salieron volando justo contra las shuriken que se les venían encima. No pudieron evitar el impacto.
Bandidos: ¡Uaaaagh!
Shiba: Y ahora… ¡Isshi Tojin!
En el centro del lugar donde habían caído los bandidos, se dibujaron una serie de símbolos que rodearon a los hombres, impidiéndoles mover un dedo.
Matsunari: Que…¿Qué es eso?
Shiba: Isshi Tojin. Un jutsu de sellado básico que permite inmovilizar a tu oponente. Aún no soy muy bueno usándolo, pero dado que son simples bandidos, se quedarán ahí un buen rato.
Katou: ¡Hey, que se están poniendo pesados, idiotas!
Con unos hábiles movimientos, Katou se quitó de encima a un par de bandidos que se habían prestado a rodearlo y atacarlo con bastones Bo, que el genin detuvo con un par de kunai. Una vez hecho esto, el chico dio un par de ganchos a sus enemigos, desestabilizándolos, procediendo luego a tirarles bombas de gas en la cara.
Bandidos: ¡Kuaaaah!
Katou: Buenas noches.
Por otro lado, Himawari se veía rodeada de un grupo de cinco de los bandidos.
Bandido1: Bueno, miren que tenemos aquí. Ya no eres tan valiente ¿o no, preciosa?
Himawari: Preciosa…
Bandido1: Huh…
Himawari: ¡Solo dejo que una persona me llame así, ¿me entendiste?!
En ese mismo instante, los ojos de la enfurecida Uzumaki cambiaron a un color perla pálido, mientras las venas de los lados de sus ojos se resaltaban.
Bandido1: ¡¿Eh?! ¿Qué diablos les paso a sus ojos…? ¡!
El hombre vio como su compañero veía a la chica aterrorizado y retrocedía.
Bandido2: Bya…kugan…
Bandido1: ¡¿Ah?! ¿Qué tanto balbuceas?
Bandido2: ¡Byakugan! ¡Es una hyuga! ¡ES UNA HYUGA!
Todo el grupo de bandidos se puso alerta de repente.
Bandido3: ¡Imposible! ¡Sus ojos eran azules, yo los vi! ¡No puede ser una hyuga!
Himawari: Es cierto que mis ojos son los de mi padre… - en eso, adoptó una posición muy reconocible para su sorprendido maestro Sai - ¡Pero yo tengo el poder de mi madre!
Bandido: ¡Maldición….!
Himawari: ¡Teiken!
La chica acercó a gran velocidad su dedo hacia el estómago de su enemigo, impactándolo sin oposición. El hombre, ahí de pie, quedó inconsciente en el acto.
Sai: Vaya… Hinata no perdió el tiempo con ella.
Katou: ¡Hima-chan da miedo! ¡Aterrador!
Shiba: Wow… así que hay que cuidarse de no hacerla enojar.
Himawari: Pero también tengo algunos trucos. ¡Kage bunshin no jutsu!
La chica sacó tres clones de sí misma, siendo una cada una contra un bandido.
Bandido (atacando a la original): ¡Hija de…!
Himawari: ¡Jukenpo!
Ante la vista de todos, la chica y sus clones comenzaron a golpear a sus enemigos al estilo hyuga, con movimientos tan hábiles que no parecían poder ser evadidos.
Matsunari (pensando): No puede ser… estos niños… su líder ni siquiera ha intervenido y tienen toda la ventaja… - luego pasó a mirar a Himawari – y esta chiquilla… golpea como peleador y se mueve como mariposa… pero que mundo tan extraño es este…
Mientras el viejo pensaba, Himawari ya se había deshecho de todos sus enemigos, que caían ante ella fuera de combate.
Himawari (aun molesta): ¡Solo mi padre me llama “preciosa”! ¡Que no se te olvide!
Los bandidos que quedaban de pie huyeron despavoridos, gritando hacia las cavernas rocosas de las que salieron.
Matsunari: Asombroso… que niños tan asombrosos tiene, Sai-san.
Sai: ¿Verdad que sí? Vaya, y ni siquiera pude pelear.
Katou: Usted es un Jounin ¿Por qué iba a perder tiempo con ellos?
Sai: Jaja, como sea, me han dejado gratamente sorprendido. ¿Desde cuando conoces fuinjutsu, Shiba?
Shiba: Bueno, es una técnica que usa mi padre, así que me la enseñó por si acaso. Jamás creí que la usaría antes de dominarla.
Himawari (llegando, ya sin byakugan): Pues yo creo que fue muy genial, Shiba.
Katou: Hima-chan, no tenia idea de que pudieras pelear como los hyuga.
Shiba: Sí, jamás creí ver a alguien con ojos distintos a los hyuga poseer el byakugan.
Himawari: Bueno… aún no se por qué oni-chan no lo posee… pero en lo que a mí concierne, lo tengo desde que era pequeña.
Sai: Bueno, eso no es importante. Lo que importa es que todos ustedes son muy hábiles, y gracias a eso, Matsunari-san llegará con bien a Kumogakure.
Shiba: Pongámonos en marcha. Quien sabe si habrá más de estos payasos por aquí.
Sai: Bien, movámonos.
El grupo continuó la marcha hasta llegar a la entrada de Kumogakure. Los guardias interrogaron a Sai, y este les presentó el permiso para ingresar con el ingeniero. Les abrieron las puertas, y los escoltaron hasta la oficina del raikage. Fueron recibidos por una rubia de piel muy blanca y ojos fríos, los cuales Katou no podía mirar ya que su atención se había desviado inevitablemente a las bombas G que había en el pecho de la mujer.
Samui (sin mostrar emoción): Bienvenidos. Raikage-sama les espera.
Shiba (nervioso, sacudiendo a Katou): ¡Oye, deja de sangrar, Katou…!
Katou (aturdido): Enormes…. Son enormes…
Himawari: ¿estas bien, Katou…?
Samui: ¿? ¿Y a estos que les pasa?
Sai: Jaja, no es nada. Traemos al señor Matsunari.
La rubia les abrió la puerta cediéndoles el paso a la oficina del relajado Raikage, que revisaba unos papeles en su gran pupitre, entre suspiro y suspiro.
Samui: Raikage-sama. Los shinobi de Konohagakure han traído a Matsunari-san.
Darui: ¿? – el robusto shinobi miró como despertando de un sueño a los visitantes – oh, lo lamento mucho, estaba distraído.
Omoi: Hey, Raikage-sama, no se tiene que ser tan disculpón, ¡¿Qué le pasa?!
Darui: Oh, claro, lo siento.
Omoi: ¡¡Y ya va de nuevo!!
Sai: Buenos días, Raikage-sama. Matsunari-san ha llegado.
Darui: Matsunari… Matsunari…
Todos: …
Darui: ¿Quién era Matsunari?
Omoi: ¡Gyaaah, Raikage-sama ya lo olvido de nuevo!
Samui (inexpresiva): Es el ingeniero que vino para la nueva obra de reconstrucción, Raikage-sama.
Darui: Ah, ah, ya veo, perdón. Se me ha olvidado de nuevo.
Katou (pensando) ¡¿Uh?! ¿Qué clase de payaso es el raikage?
Shiba (pensando): Que tipo tan extraño… estoy rodeado de tipos extraños…
Himawari (pensando): Jaja, es tan divertido…
Darui: Bien, como sea, buen trabajo. Les agradezco su ayuda en este asunto. A partir de aquí, nos haremos cargo.
Sai: Sí.
Darui (mirando a Himawari): Oh…
Himawari: ¿?
Darui: Disculpa… ¿eres familiar de Hokage-dono?
Himawari: Ah, si, soy su hija, Himawari Uzumaki.
Darui: Ah… ya veo, si, claro, tienes su tipo.
Matsunari: ¡¿Su hija?! ¡¿Eres la hija del hokage?!
Sai: Claro. ¿No noto el parecido?
Matsunari: Ya me parecía que esas líneas en tus mejillas las había visto antes.
Himawari dio una gran sonrisa.
Matsunari: Eso explica por qué eres tan fuerte.
Darui: ¿? ¿Tuvieron problemas?
Katou: Una panda de mequetrefes que nos quiso asaltar. Les pegamos una paliza.
Omoi: Tsk, nunca faltan esos tontos.
Darui: Bien, con más razón debo agradecerles. ¿Todo ha marchado bien con usted, Matsunari-san?
Matsunari: ¡¿Bien?! ¡Ha sido el viaje más emocionante que he tenido en años! ¡¿Cuándo lo podré repetir?!
Darui: Jaja, bueno, este si que es un cliente satisfecho.
Sai: Bien, ya que hemos hecho nuestra parte, nos regresaremos a Konohagakure.
Darui: De acuerdo. Informaré al Hokage que la misión salió muy bien.
Los ninjas de konoha ya salían de la oficina, pero aun faltaba algo por decir.
Matsunari: ¡Himawari-chan!
El quipo Sai volteó, dejando que Himawari se acercase al hombre.
Himawari: ¿Si? ¿Qué ocurre?
Matsunari: Me quiero disculpar.
Todos: ¿?
Matsunari: Al igual que esos malvivientes… cuando te conocí yo también pensé que eras solo una chica bonita, delicada e indefensa. Pero qué equivocado estaba.
Himawari sonrió con condescendencia.
Matsunari: Y todos ustedes chicos… si Konoha tiene jóvenes tan fuertes como ustedes, estoy seguro de que siempre estará bien protegida.
Shiba (sonrisa desafiante): Eso no hace falta decirlo.
Katou: Hima-chan nos opacó por completo en esta misión. Pero eso no volverá a pasar.
Matsunari: Cuidense en su regreso a casa.
Sai y los chicos se despidieron del viejo, mientras salían de la oficina. Su salida de la aldea también transcurrió sin ningún contratiampo, y se encaminaron prestos hacia Konoha. Himawari estaba bastante alegre. Su primera misión había sido un éxito total, a pesar del pequeño… ¿reves? No, solo fue una ligera demora que se quitaron de encima de inmediato. Y llena de confianza, avanzó junto con sus compañeros, tras su capitán.
Himawari (pensando): Oni… chan… no te perderé de vista… - ante ella, en su mente, veía a Boruto caminando frente a ella – muy pronto… correré junto a ti.

EN EL MONTE MYOBUOKU

Fukasaku: Hasta que por fin pudiste quedarte quieto. Cielos, ya creía que no lo lograbas.
Mientras hablaba, Boruto estaba sentado a su lado, lleno de moretones y heridas, las cuales no parecían preocuparle dado su aspecto extrañamente sereno y su posición meditativa.
Gamakichi: ¿Y cuanto tiempo tardará para esto?
Fukasaku: Bueno… no se ha iniciado de nuevo otra transformación en sapo, ¿verdad? Así que debe estar lográndolo.
Gamakichi: No puedo creer que viví para conocer a un muchacho más inquieto y desconcentrado que Naruto.
Fukasaku: Por lo mismo es que ya casi acabamos el tercer día y aún no lo logra.
Gamakichi: ¿No podrías hacer lo mismo que lo que hacías con Jiraiya? Despuesde todo, el kyubi no está dentro de el como con Naruto.
Fukasaku: No… Naruto-chan me lo dejó muy claro.
Gamakichi: ¿?
Fukasaku: El me dijo – recordó el momento en que el rubio se lo decía – “no quiero que mi hijo dependa de ustedes de la misma forma que lo hacia ero-senin. Quiero que lo entrenes como si te fuera imposible fusionarte con el, asi como conmigo”.
Gamakichi: Oh…
Fukasaku: Eso fue lo que me dijo.
Gamakichi: ¡! ¡Fukasaku!
Fukasaku (mirando a Boruto): Oh…
El rubio abrió los ojos y miró a su alrededor con seriedad y calma.
Fukasaku: Bien, hemos terminado aquí. Pasemos a la siguiente fase.
Boruto (poniéndose de pie): Ya era hora. Empezaba a mosquearme.

Continuará…

SPOILER SGTE CAPITULO:

Sai: La misión acabó sin problemas, pero cuando llegamos a los límites del país del fuego, un hombre nos interceptó.
Katou: ¡Oye tu, dejanos pasar!
Himawari: ¡No voy a rendirme! ¡Podemos vencerle!
Naruto: Un mensaje instantáneo de Sai llegó al pergamino de emergencias. ¡Están en peligro!
Shikamaru: Shikadai está indispuesto aún, Sarada, necesito que lo reemplaces en el equipo Mirai. ¡Vayan a ayudarles!
Sarada: ¡Hai! ¡Los traeremos a salvo!
Himawari: ¡Sarada nee-chan! ¡¿Has venido a ayudarnos?!
Chouchou: ¡Hey, que estamos nosotros también, ¿de acuerdo?!
Inojin: Diablos… es fuerte, demasiado fuerte…
Sarada (jadeando): No… voy a permitir… que los sigas dañando…
Sai: Esto es…
Mirai: Increíble…
Naruto: En el próximo capítulo ¡Protege a tus amigos! ¡El irrompible muro de la determinación de Sarada!
Himawari: Sarada nee-chan…
Sarada: ¡¡SHANNAROOOOOO!!

FIN DEL SPOILER

FIN DEL CAPITULO 11

Editado por rasenchidori: 26.11.15 a las 20:15
Viejo rasenchidori dijo: 26.11.15
Tuve algo de tiempo esta semana, asi que por si acaso estoy ocupado este finde, voy publicando el cap de la semana.


CAPITULO 12: ¡PROTEGE A TUS AMIGOS! EL IRROMPIBLE MURO DE LA DETERMINACIÓN DE SARADA

El equipo Sai continuaba su marcha ininterrumpida entre las rocas del país del rayo. Una vez cruzaron los barrancos y acantilados, y luego de cruzar los pequeños poblados y aldeas por las que ya habían pasado en su camino de ida, lograron llegar tras algunas horas a los inicios del territorio del país del fuego. El camino hasta los límites exteriores de Konoha también transcurrió sin ningún problema.
Katou: Por fin… parece que llegaremos antes de lo que calculó, Sai-sensei.
Sai: Bueno, cuando hice esa estimación, tuve en cuenta la aparición de algún enemigo que pudiese retrasarnos… no conté con que serían simples bandidos. Fue casi demasiado fácil.
Himawari: No se quejen, ahora podemos llegar a casa pron… ¡!
Katou: ¿Qué pasa, Hima?
Shiba (señalando al frente): Eso pasa.
El grupo se detuvo, encontrándose frente a frente con un extraño individuo que les cerraba el paso. Su contextura era delgada y tenía unos brazos inusualmente largos. Su cuerpo estaba cubierto por una malla muy ajustada de color añil, incluidos sus pies y manos, dejando al descubierto una cabeza con rostro casi cubierto pora desgreñada cabellera larga color carbón. Un chaleco negro parecido al kevlar cubria su torso. Su vista inquisitiva observaba al equipo Sai, barriéndoles con la mirada.
Shiba: ¿Y este quien es?
Katou: ¡Hey, tu, el cara de muerto! ¡Dejanos pasar!
¿?: Ni…
Himawari: ¿Qué…?
Ni: Mi nombre… es Ni.
Sai: Hm…
Katou: ¡¡NO TE LO PREGUNTE!!
Ni: Necesitamos más… necesitamos…
Shiba: ¿Qué demonios le pasa?
Sai: Prepárense. Este nombre no es cualquiera.
Todos adoptaron posición de lucha.
Ni: No deseo… pelear… acompáñenme…
Sai: ¿Acompañarte? ¿Por qué deberíamos?
Ni: No quiero… matar…
Himawari: No es bueno.
Shiba: Ni modo, parece que Sai-sensei acertará su cálculo.
Sai: Jamás me sentí tan mal por no equivocarme.

EN EL MONTE MYOBOKU
El callado monte se extendía bajo el cielo nocturno. Y la luz de la luna daba directamente en un sitio algo particular. Un gran bosque de pinchos de roca, puntiagudos y afilados como navajas o las garras de un ave rapaz. Y en lo más alto de la espina rocosa más alta, se balanceaba un alborotado rubio que trataba por todos los medios de no caer de ahí.
Fukasaku: Sigh…. Te digo que te mantengas quieto, si te mueves no vas a durar…
Boruto:¡¡Y SI ME QUEDO QUIETO, CAERÉ Y MORIRÉ!!
Fukasaku: Eso no es verdad… si te quedas completamente quieto, o mejor dicho, quieto y en equilibrio, la tabla quedará suspendida en la punta de éste pico, aun cuando estes encima.
Boruto: ¿Y puedo volver a preguntar el objeto de esto?
Fukasaku: ¡Ya basta de preguntar! ¡Esto es vital para que puedas dominar al 100% la absorción de energía natural! ¡Ahora cállate y quédate…!
Boruto: ¡Wooohoooaa! - en medio del griterío, Boruto perdió por completo el equilibrio y cayó de la tabla, sujetándose apenas con la punta de la roca en donde estaba - ¡Mierda…!
Fukasaku (suspirando): A ver, vamos a comenzar de nuevo, y esta vez, confía un poco más en mí, ¿esta bien?
Boruto (posicionándose en la tabla de nuevo y tratando de mantener el equilibrio): Tch…
Fukasaku: Por cierto... estas rocas son muy puntiagudas hasta para sujetarse. ¿no estas herido?
Boruto: hm… - procedió a ver su mano – hmpf.
Fukasaku: Bueno, entonces vamos a continuar.
Ambos continuaron sobre sus tablas, equilibrándose en la quietud de la oscuridad. Pronto, la tabla de Boruto se dejó de mover.

CON EL EQUIPO SAI

Sai y sus genin se encontraban muy agotados. Habían peleado mucho rato, y ahora, ya de noche, estaban fatigados y casi sin chakra, el cual emplearon en un enemigo que resultó ser demasiado rápido para ellos. Así es, el delgado sujeto se la había pasado esquivando todos los ataques, incluidos, aunque con mayor dificultad, los de Sai.
Shiba: Este tipo… ¿se puede ser tan rápido?
Himawari: Es rápido como mi papá… o como Sasuke-san…
Katou: ¿Para que rayos querrá que lo acompañemos?
Sai: ¡No se distraigan! ¡No debemos caer aquí!
Genin: ¡Hai!
Sai: ¡Ninpo: Chōjū Giga!
Del pergamino de Sai salieron 6 grandes bestias de tinta que se apresuraron a lanzarse sobre su enemigo.
Ni: Inútil… dejar de pelear…
Las bestias ya casi alcanzaban al hombre, pero en el último segundo antes del impacto, éste se las sacó de encima con una serie de rápidas patadas.
Sai: Gh…
Katou: Ni siquiera Sai-sensei puede lograr darle un golpe… maldición, y en nuestra primera misión….
Sai (pensando): No tengo opción… - sacò entonces un enorme pergamino y empezó a escribir en el a toda velocidad – necesitamos refuerzos…
Himawari: Shiba, ayúdame por favor.
Shiba: ¿?
Himawari: No se que esta haciendo Sai-sensei, pero debemos darle tiempo de terminar. ¿Puedes usar tu isshin tojin?
Shiba: Ah… supongo, pero el tipo lo esquivaría sin más.
Himawari: Me aseguraré de que se quede quieto.
Shiba: Pero como….
Himawari: ¡Taju: Kage bunshin no jutsu!
Para sorpresa de Ni, a su alrededor y rodeándolos completamente a todos, apareció un gran ejercito de Himawari.
Ni: Molesto… inútil…
Himawari: ¡Ya veremos! ¡Ataquen!
Todos los clones se arrojaron a por el delgado personaje, que si bien no tenía problemas para desaparecerlos con patadas y golpes, no detenía el hecho de que llegaran más y más.
Ni: Demasiadas… perdida de tiempo…
En eso, el enemigo comenzó a hacer rápidos sellos de manos.
Katou: Oh no…
Ni: Fuuton: Kaitenoshigoto
Un enorme tornado cubrió toda el área, desapareciendo por completo al ejército de clones de Himawari.
Himawari: ¿Qué…?
Shiba: ¡Tranquila, lo tengo!
Ni miró hacia sus pies, dándose cuenta de que estaba atrapado en el jutsu de sello de parálisis de Shiba.
Shiba: De esta no te escapas, infeliz.
Ni: Hm…
Himawari: ¡Bien, Shiba!
Shiba: ¡Hima, lo que vayas a hacer, hazlo ahora!
Himawari: ¡Hai! ¡Kage bunshin no jutsu!
Detrás de la joven uzumaki aparecieron dos clones, que junto a la original, echaron a correr hacia su enemigo paralizado.
Katoui: ¿Qué va hacer solo con dos clones…?
Himawari y clones: ¡Byakugan!
Las 3 Himawari activaron su doujutsu, mientras sus palmas de las manos se imbuían de chakra.
Sai: ¡No irá a…!
Shiba y Katou: ¿?
Una vez las 3 llegaron con Ni, el ataque comenzó.
Ni: ¡!
Himawari: ¡Escapa de esto!
La original y sus clones empezaron a golpear a su enemigo con sus palmas llenas de chakra, cada vez más y más rápido.
Katou: Jukenpo….
Sai: No, no es tan simple… no puedo creer que a esa edad ya lo domine…
Katou y Shiba: ¿?
Sai: Lo que está usando es…
Mientras, Himawari ponía todo su esfuerzo en su mejor técnica.
Himawari (mientras golpea): ¡Ni sho! ¡Yon sho! ¡Hachi sho! ¡Juu roku sho!
Katou: ¡No puede ser!
Sai: Hinata-san… tu hija es increíble…
Himawari: ¡Hakke: Kyujuu Roku Sho!
En cuanto Himawari y sus clones terminaron, dieron un triple golpe final que mandó a volar a Ni contra la arboleda cercana, estrellándolo con los troncos.
Himawari (jadeando): ¡¿Qué te pareció, eh?!
Shiba: Un minuto… dio 16 golpes… ¿y luego pasó a los 96? ¿Cómo hizo eso, saltándose los 32 y 64 golpes?
Sai: Oh… sabes mucho de técnicas Hyuga.
Shiba: Hima me hablaba de cuando su madre se las enseñaba… supongo que no es algo que deba estarse divulgando.
Sai: Calma, eso es porque confía en ti.
Shiba se puso muy colorado al oír esto.
Sai: Y respondiendo a tu pregunta… ten en cuenta que Himawari usó dos más de sí misma para hacer el ataque. Así que en realidad, no se saltó los 32 golpes…
Shiba: ¡Cada una hizo 32 golpes, pero como eran 3 de ellas…!
Sai: Ahora entiendes. Himawari usó las habilidades de sus padres combinadas para optimizar una técnica que aún no completa. Pero aún así… pensar que podía hacer algo como esto…
Himawari trataba de permanecer de pie, estaba muy agotada.
Katou: Pero…
Sai: SÍ. Se ha esforzado de más.
Himawari (jadeando): Al menos se acabó… - su doujutsu se desactivó - ya… no puedo más… ¡!
La vista de la chica estaba presenciando un espectáculo ciertamente perturbador. Ni, aun con todo el daño y los golpes, permanecía impasible y caminaba hacia ellos tras levantarse como si nada.
Himawari: No… no puede… ser…
Ni: Técnica… efectiva…. duele… tú… hyuga… buen sujeto de pruebas…
Sai: ¿Sujeto de pruebas?
Katou: ¡Ni lo pienses!
Los compañeros de la uzumaki y su sensei se adelantaron a ella, cubriéndola y listos para pelear.
Shiba: ¡Si quieres a Hima, pasarás sobre nuestros cadáveres!
Himawari: ¡Chicos!
Sai: Descansa, Himawari. Has estado increíble, estoy orgulloso.
Himawari: Sai-sensei…
Ni: No problema… matar entonces…
Los ojos de Ni empezaron a refulgir con un sadismo extremo.

EN KONOHA, EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Shikamaru: ¿Recibiste el informe del Raikage?
Naruto: Sí, Darui comentó en su mensaje que el cliente estaba de lo más feliz. Creo que se divirtieron.
Shikamaru: ¿Se supone que las misiones sean divertidas?
Naruto: Dejalo estar, es su primera misión.
Shikamaru: Je, si….
Naruto: Ahora veamos, lo siguiente que hay que revisar es… ¡!
Al lado del hokage, un pergamino grande y en blanco pegado a la pared, comenzó a escribirse solo, a toda prisa.
Shikamaru: ¡Q-qué es…!
Naruto: ¡El pergamino de emergencias!
Shikamaru: ¿No te dice de forma variable si alguien tiene dificultades?
Naruto: Fue un invento de Tenten y Katasuke. Según como se escriba el pergamino, se de quien se trata.
Shikamaru: Esto es tinta, por lo tanto…
Naruto y Shikamaru: ¡SAI!
Shikamaru: ¡Deben haber hallado problemas en el camino de regreso…! ¿Pero quién tendría el nivel para darle problemas a Sai?
Naruto: ¡Eso no importa! – el rubio se veía seriamente perturbado, por razones obvias que shikamaru no objetó - ¡Llamemos al equipo Mirai!
Shikamaru (tomando un teléfono móvil): ¡Bien!

EN EL BARRIO UCHIHA

Chouchou: Ahh, bonito libro, Sakura-san.
Sarada: Tch, ¿de veras?
Chouchou: Claro que sí.
En el comedor de la casa de Sarada, ella, Sakura y Chouchou disfrutaban de un pequeño tentempié nocturno, claro, la que comía más de prisa era Chouchou, mientras ojeaba uno de los libros de romance de Sakura.
Sakura: ¿Verdad que si? Pues esta niña no lo aprecia, de verdad.
Sarada: Hay mucha miel en tus libros mamá, leerlo me da vergüenza ajena.
Chouchou: Lo dice una chica con novio.
Sarada: Es algo muy distinto.
Las tres reían mientras conversaban, hasta que en determinado momento, el teléfono de la casa sonó.
Chouchou: ¿Hm? ¿Quién les llama a estas horas?
Sakura: Ni idea – procedió a descolgar el teléfono y contestar - ¿hola?... ¡¿Qué?!
Las chunin se pusieron de pie. Parecía ser algo grave.
Sakura (en el auricular): Si… claro… ¿Chouchou…? ¿Sarada también…? Entiendo… enseguida.
La pelirrosa cortó el teléfono.
Sarada: Mamá, ¿Qué ocurre?
Sakura: Mirai las quiere a las dos en la oficina del hokage, ahora.
Chouchou: ¿Una misión de noche? Uaaaaaah….
Sakura: ¡No hay tiempo de bromear, Chouchou! ¡El equipo Sai tiene problemas!
Sarada: ¡¿Qué?! ¡Pero Sai…!
Sakura: Eso es lo que me tiene tan angustiada, si es alguien que le de tantos problemas a Sai, tiene que ser muy peligroso.
Sarada (corriendo): ¡Vamos Chouchou!
Sakura: ¡Por favor, tengan mucho cuidado!
La mujer ponía ambas manos en el pecho, juntas, mientras veía a las chunin irse a toda carrera.

EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Inojin: Mi padre está…
Naruto: No te asustes, Inojin, Sai resistirá como sea hasta que lleguen.
Shikamaru (viendo a Naruto, pensando): Maldición… está tan perturbado… es increíble la forma en que lo oculta, no estoy seguro de si yo podría hacerlo… espero que Himawari esté bien…
Sarada (entrando con chouchou): ¡Nanadaime-sama! ¡¿Qué ocurre?!
Naruto: Sarada gracias por venir, de veras lamento molestarles a esta hora… pero esta es una misión de emergencia. El equipo Sai ha sido retenido por alguien peligroso, aquí en los límites de la región. Necesito que el equipo Mirai se encargue.
Shikamaru: Shikadai aún necesita un par de días para estar por completo en activo, Sarada, necesitamos que lo remplaces esta vez.
Chouchou: ¡Oh, tendremos una misión juntas, Sarada!
Sarada: ¡Hai! ¡No se preocupe, Nanadaime! ¡Los vamos a traer de vuelta a salvo!
Naruto (pensando, con media sonrisa): Sarada… debe saber muy bien lo que me preocupa más…
Shikamaru: Vayan a los límites de la aldea, a toda prisa.
Naruto: ¡Vayan!
Equipo Mirai y Sarada: ¡Hai!
El grupo salió a toda velocidad de la oficina, los guardias, que ya habían sido informados, les dejaron pasar sin resistencia.
Sarada (pensando): Nanadaime sama… le prometo… por mí vida… - se puso el puño bien cerrado en el pecho – que le traeré a Himawari de vuelta…
Los shinobi se perdieron entre los árboles, ocultados por las sombras de la noche y guiados por la luz de la luna.

CON EL EQUIPO SAI

Sai y los genin habían logrado ganar algo de tiempo replegándose, huyendo y esquivando los imbatibles ataques de Ni, que para su sorpresa, no solo dominaba Fuuton, sino también los otros cuatro elementos básicos. Katou tenía el cuerpo maltrecho y había soportado tres golpes de olas de agua, Shiba había casi perdido su brazo aplastado por jutsus de roca enemigos, y Himawari apenas había logrado escapar viva de salir electrocutada por ondas raiton de Ni. No parecía haber salida para ellos. Esto porque, a diferencia de su oponente, ellos no eran tan rápidos, y no tardaron en ser acorralados.
Sai (jadeando, cayendo al suelo con una rodilla hincada a éste): Es… imposible… Katon, Suiton, Raiton, Fuuton y Doton. Este tipo puede hacerlo todo…
Shiba (sujetando su brazo herido): Pensar que es nuestra primera misión y ya casi pierdo el brazo…
Himawari (jadeando): No podemos rendirnos… no podemos dejar que…
Katou (riendo de los nervios): ¿Y tienen algún plan? Porque si no es así, temo que no nos queda mucho tiempo de vida…
Sai (pensando): Envié ese mensaje hace tres horas ya… ¿acaso no lo han recibido?
Shiba: Maldita… sea… ¿somos tan patéticos?
Sai: Claro que no.
Genin: ¡!
Sai: Todos ustedes… me han dejado muy sorprendido… sus habilidades son mejores que las de un genin promedio… pero él – alzó su vista hacia Ni, viéndolo regodearse en su inminente victoria – él es diferente… está a un nivel que yo mismo no puedo manejar… me disculpo… como su capitán, debería poder hacer más.
Himawari: Sai-sensei… no diga eso…
Sai: Pero… si tengo que caer, lo haré yo solo.
Genin: ¡!
Sai (abriendo un enorme pergamino): ¡Naruto me confió sus vidas a mí! ¡No voy a fallarle, aunque termine hecho pedazos!
Himawari: ¡Sai-sensei!
Sai: ¡Chōshin Giga!
Del gran pergamino en blanco salieron dibujados por Sai, dos enormes entes humanoides de tinta, parecidos a ogros gigantes, colmilludos y musculosos, listos para aplastar.
Ni: Grandes… caerán…
Los monstruos comenzaron a golpear aquí y allá buscando estrellar sus golpes contra Ni, quien esquivaba ya con algo más de dificultad, debido a que los movimientos de los gigantes eran tan erráticos que eran imposibles de predecir. Sin embargo, fue una dificultad que duró no más de unos segundos.
Ni: Suficiente… se hace tarde… venir conmigo…
Con dos grandes ráfagas de chakra imbuido en elemento viento, Ni rebanó a los gigantes por el vientre, deshaciendo el ataque de Sai.
Sai: ¡¿?!
Shiba: Tan fácil…
Ni: Ahora… irnos… venir…
Sai: Gh…
¿? Y ¿?2: ¡Katon: Goukakyu no jutsu!
Dos grandes bolas de fuego impactaron a Ni, quien salió despedido hacia un lado mientras se incendiaba. Sarada y el equipo Mirai llegaron y corrieron hacia el equipo Sai.
Mirai: ¡Sai-sempai! ¡Chicos! ¿Estan bien?
Sarada: ¡Himawari!
Himawari (emocionada): ¡Sarada nee-chan!
Sai: Ah… justo a tiempo…
Chouchou: ¿Quién rayos es ese? – veía como Ni se levantaba sacudiéndose las llamas del cuerpo como si nada - ¿es un tipo de zombie o algo?
Inojin (corriendo hacia Sai): ¡Papá! ¡¿Estas bien?!
Sai: Sí… por poco no la contábamos…
Shiba: Ese sujeto… se llama Ni.
Mirai: ¿Ni?
Sai: No se de dónde viene ni por qué nos atacó… pero es capaz de usar las 5 naturalezas de chakra.
Mirai: ¡¿Cómo?! ¡¿Las 5?!
Sai: Si… me recuerda a ese Akatsuki, de hace años, que Naruto derrotó, Kakuzu…
Inojin: Por supuesto… Nanadaime podría lidiar fácilmente con el…
Shiba: Es tan rápido como Sasuke Uchiha… tengan cuidado…
Sarada: ¡¿Como… mi padre?!
Himawari: Sarada nee-chan, ten cuidado… es verdad, es tan rápido que cuesta seguirlo.
Sarada (activando su sharingan): Pues veremos si mis ojos no pueden hacerlo.
Mirai: ¡Sarada. Una vez más!
Sarada: ¡Hai!
Mirai y Sarada: ¡Katon: Goukakyu no jutsu!
Ni vió venir hacia dos nuevas orbes llameantes, pero ésta vez, estaba preparado.
Ni: Suiton: Taihōdan
De la boca de Ni salió un colosal chorro de agua que impactó y apagó al instante los ataques de las kunoichi, levantando una cortina de vapor.
Mirai: Demonios…
Inojin: ¡Ninpo: Choju Giga!
Del pergamino de inojin salieron cuatro bestias que arremetieron contra Ni. A la velocidad que los de konoha antes describieron, Ni los despachó y se arrojó a por ellos.
Sarada: ¡Tenian razón! ¡Apenas lo puedo ver…! Pero no he terminado… ¡Mangekyou Sharingan!
Los ojos de Sarada cambiaron a su nueva forma, justo cuando el enemigo se plantaba frente a ella para golpearla. Su puño se dirigía a la cara de la uchiha.
Mirai: ¡Sarada!
Chouchou: ¡Sarada, esquivalo!
Himawari: ¡Sarada nee-chan, cuidado!
Para impacto de todos, Ni se quedó quieto con su puño a milímetros de la cara de la chica.
Sai: ¿? ¿Qué paso?
Inojin: Sarada, como lo…
Todos veían a Ni mirando de frente a la uchiha con ojos entreabiertos, parecía hipnotizado.
Mirai: Tsukuyomi…
Chouchou: ¿?
Mirai: El genjutsu de los uchiha… es más efectivo que cualquier otro. No creí que Sarada lo supiera usar.
Mientras ellos hablaban, en la mente de Ni todo se había oscurecido. El sharingan brillaba sobre él y se encontraba parado… ¡en el agua! Por más que miraba a uno y otro lado, no lograba hallar a sus presas, aun cuando en el mundo real, estaban frente a el. En ese momento, del agua, salieron muchísimas cadenas que lo envolvieron, y comenzaron a apretarlo fuerte como lo haría una pitón a su víctima. Entonces, Ni vió, caminando hacia él, a Sarada, también sobre el agua, con un Kunai en la mano. La chica, sin decir palabra, clavó el kunai en el pecho de Ni, quien al dar una mirada atenta, vió que éste tenía un papel bomba mejorado adherido a él. A esto siguió la uchiha retirándose y el papel explotándole a Ni en toda la cara, agitando por primera vez las inertes aguas de ese oscuro mundo.
Mientras, en el mundo real, el desgreñado hombre bajaba su puño y caía de rodillas ante Sarada, quien resopló un poco.
Shiba: Asombroso… solo tuvo que mirarlo a los ojos para vencerlo…
Katou: Hmpf, por algo es del clan uchiha.
Chouchou: Caray de haber sabido, le hubiésemos dicho a Nanadaime que enviase solo a Sarada.
Todos se pusieron a reir. Sin embargo, la gracia se terminó cuando Ni, aparentemente derrotado, agarró de pronto y con fuerza la muñeca de Sarada.
Sarada: ¡Uh!
Sai: ¡Sarada, sal de ahí!
Sin dar oportunidad de que la chica obedeciera, Ni la sujetó fuertemente y la arrojó contra los mismos árboles en los que antes el chocó tras el ataque de Himawari. Sarada, sobreponiéndose al dolor, se puso de pie.
Himawari: ¡Sarada nee-chan!
Inojin: Maldición… otra vez un tipo extraño tan fuerte…
Sai: ¿Otra vez?
Inojin: La última misión que tuvimos, en Kirigakure, nos enfrentamos a un tipo enorme que solo golpeaba, pero era tan resistente como este sujeto. Y ahora que lo pienso…
Todos: ¿?
Inojin: Tiene la misma expresión y forma de ser.
Ni: Ichi…
Inojin: ¿Uh?
Ni: En kirigakure… hermano muerto… ichi…
Mirai: ¡Lo sabía! ¡Estos incidentes no están aislados!
Sai: Ni… ichi… ¡son números!
Chouchou: ¡Oah! ¡Es verdad!
Mirai: Nosotros enfrentamos a Ichi… el numero uno…
Sai: Y este es Ni, que es el numero 2. No puede ser coincidencia.
Sarada (llegando): Antes que nada, debemos ver como derrotarle.
Ni: Katon… también puedo…
Sai: ¡Oh, no!
Ni: Katon: Goukakyu no jutsu.
Su enemigo expulsó una increíblemente grande bola de fuego que se dirigía a ellos.
Mirai: ¡Vamonos!
Inojin: ¡No hay tiempo de llevarnos a mi padre y al resto a tiempo…!
Sarada (poniéndose frente a todos): ¡Todos detrás de mi!
Himawari: ¿Qué vas a hacer Sarada nee-chan…?
Sarada: ¡AMATERASU!
Sai: Pero que chica…
Las llamas negras del sharingan de Sarada envolvieron rápidamente el ataque de Ni, consumiéndola hasta que no quedó nada más que un ligero olor a quemado.
Katou (pensando, cómicamente asustado): ¡Otra chica aterradora! ¡¿Qué pasa con todos ellos?!
Shiba: Woah…
Mirai: Santo dios… ¿Qué le has hecho, Sasuke?
Sarada: Mirai-sensei.
Mirai: ¿?
Sarada: Es cierto que mi padre me entrenó. Es cierto que el me heredó este poder.
Mirai: …
Sarada: Pero no es solo por él que he logrado despertarlo.
Inojin: Sí, sí. Hokage, ¿verdad?
Sarada le respondió con una sonrisa.
Chouchou: Pues con ese poder, lo lograrás seguro.
Ni: Gh…
Todos: ¿?
Sai: Mantengase alertas…
Ni: Uchiha…
La expresión de Ni cambió, de parecer un muerto a la total ansiedad.
Mirai: ¡Vamos, lo estamos haciendo retroce…!
Ni: ¡UCHIHAAAAA!
En ese mismo instante y para el horror de todos, Ni comenzó a contorsionarse, alargando sus brazos en demasía, sacando sus ojos de sus cuencas, haciéndolos visiblemente saltones. Su cabello de por sí desgreñado empeoró su aspecto, obteniendo al final, una apariencia de gorila esquelético infrahumano.
Katou: ¡Gyeeheee!
Himawari (espantada): ¡¿Qué le paso?!
Ni: Uchiha… mejor sujeto… prueba…
Sarada: ¿Cómo dice…?
Shiba: El tipo ha estado hablando de llevarnos con él y algo de sujetos de prueba. Creo que tiene predilección por shinobi con kekkei genkai.
Chouchou: ¿Sujetos… de prueba?
Ni: ¡GRWAAAAAARGH!
Al grito del deforme ser le siguió un gran temblor seguido de una oleada de chakra que emanaba de él.
Katou: Debe ser broma. ¡¿Podía hacerse más fuerte?!
Mirai: ¡Preparense!
Ni: ¡Raiton: Gian Jibashi!
Una increíble andanada de relámpagos fue lanzada por Ni hacia los shinobi de Konoha, Sarada volvió a anular la técnica con el amaterasu, poniendo aún mas furioso a éste.
Inojin: Debe haber una forma de…
Chouchou: ¡No se ustedes, yo voy a hacer puré a ese adefesio! – se adelantó a Sarada y comenzó a correr hacia el ahora deforme Ni - ¡Oye, esperpento! ¡Tengo un regalo para ti! ¡Baika no jutsu!
La chica se expandió hasta triplicar su tamaño, aun corriendo hacia Ni, hasta que dio un gran salto.
Inojin: ¡Esta idiota…!
Chouchou: ¡Niburan Rendan!
Lo que antes era Chouchou se transformó en una bola rodante que se abalanzaba sobre Ni como un alud. Pero lo que nadie se esperaba, era que Ni detendría el ataque con sus manos sin esfuerzo alguno.
Mirai: ¡Chouchou!
Ni golpeó con fuerza la bola rodante que se iba transformando en la misma kunoichi de nuevo mientras salía disparada hacia atrás. Sarada e Inojin evitaron que cayera al suelo, amortiguando su caída.
Chouchou: Ugh… ese desgraciado…
Inojin: Sarada, ¿puedes mantenerlo en un solo lugar un momento?
Sarada: ¿Qué planeas?
Inojin: Voy a tratar de detenerlo posesionándome de él, el suficiente tiempo como para que ustedes acaben con el
Sai: ¡No lo hagas! ¡Si lo atacamos con todo mientras estás es su mente, podemos matarte!
Inojin (poniendo sus manos en posición): Entonces más vale que hagan un muy buen ataque para salir antes que impacte.
Sarada: Si boruto estuviera aquí, podríamos derrotarlo con el raijin rasengan…
Himawari: Ah, la técnica de equipo que tu y oni-chan hacen.
Sarada: Pero sin eso lo mejor que podría hacer sería quemarlo vivo con el amaterasu… pero eso también mataría a Inojin…
Mirai: No tenemos de otra que usar nuestros mejores jutsu de fuego, Sarada.
Sarada: Tch… dudo que eso funcione.
Mirai (poniéndose a su lado): Si no lo hace, al menos lo debilitará bastante, dado que se estará quieto.
Sarada: … ok.
Inojin: Vamos a ver…
Sarada: Bien, lo mantendré en su sitio – sacò un juego de shuriken para ambas manos – no vayas a fallar.
Inojin: ¡Ve!
Sarada corrió hacia Ni lanzando con habilidad increíble las shuriken que llevaba, describiendo cada una una curva parabólica, clavándose todas en el torso del objetivo. Ni trató de quitárselas, pero para cuando siquiera tocó la primera, un fuerte choque eléctrico lo alcanzó.
Chouchou: Alto… ¿eso era electricidad? ¿Sarada también usa técnicas tipo rayo?
Sai: Sasuke debe haberle enseñado a adaptar el chidori a los objetos que usa para pelear.
Mirai: ¡¿Conoce el chidori?! ¡Con el nivel que tiene, ya debería ser un Jounin!
Sai: Tal vez, pero… no es la única.
Mirai: ¿?
Sai: Después de todo… aún son jóvenes. Y por algo han estado entrenando todo este tiempo, ¿no?
Mirai: Pues vaya entrenamiento debe haber sido…
Mientras esa charla se daba, Sarada luchaba por no ser tocada por los foribundos golpes de Ni, quien con la electrocución, estaba desbocado de furia.
Sarada: ¡Cuando quieras Inojin!
Inojin: ¡Espera… ya casi….!
Sai (pensando): Por favor, mucho cuidado Inojin.
Inojin: ¡Lo tengo! ¡Shintenshin no jutsu!
Ni sintió algo extraño. Si, su cuerpo estaba herido, pero no era eso lo que le estaba molestando. Su cabeza daba vueltas, era como si de repente quisiera quedarse por completo dormido. De pronto, sintió una presión en lo más profundo de su mente. ¿Acaso estaba siendo empujado? ¡¿Alguien quería sacarlo de ahí?! ¡ESO JAMÁS!
Ni: ¡RAAAAAAGH!
Todo lo que podría haber salido mal de ese plan, salió peor. Inojin cayó inconciente luego de que Ni lo expulsara con violencia de su cabeza, lo cual dicho sea de paso, provocó que Inojin se quedase sin objetivo y con la mente en blanco hasta que se resuperara. En lo que respecta a Sarada… no tuvo tanta suerte.
Ni: ¡Shiaaaaah!
Sarada: ¡¡KUAAAAAHH!!
De un manotazo espantosamente rápido, Ni arrojó a Sarada de vuelta al lugar de donde vino, cayendo muy herida al lado de Sai, luego de haber dado al menos unas 3 vueltas en el aire antes de tocar tierra.
Mirai: ¡Dios mío, Sarada!
La chica luchaba por ponerse de pié, y lo logró tras un par de decaídas.
Himawari (poniéndose frente a ella): ¡Sarada nee-chan, no continúes! ¡Te va a matar!
Sarada: Himawari…
Sarada sacó suavemente de su camino a Himawari, avanzando hacia Ni, quien se había convertido en una bolsa de huesos, músculos y salvajismo.
Sarada: No voy… a retroceder, Himawari.
Himawari: ¿?
Sarada: Yo, algún día… seré quien proteja a todos en la aldea…
Sai: Sarada…
Sarada: Algún día… ¡voy a ser hokage!
Los demás escuchaban no sin asombro a la pelinegra, que avanzaba hacia adelante.
Sarada: Y Himawari… me prometí a mí misma… que te llevaría a salvo a casa.
Himawari: ¡!
Sarada: Nunca me perdonaría… ¿Cómo podría dejar de protegerte? ¿Cómo puedo aspirar a ser hokage, si no puedo proteger a la hija de la persona a la que admiro… y hermana de la persona a la que quiero…?
Himawari la miraba con sus ojos muy humedecidos, pero aun cuando avanzaba, ella seguía aferrada de su brazo.
Sai: Y pensar…
Equipo Mirai, Shiba y Katou: ¿?
Sai: Siempre comentamos… lo mucho que Boruto se parece tanto a su padre… como a su maestro.
Mirai: No tienes que decirlo sempai.
Sai: ¿?
Mirai: Sarada también tiene cosas de ambos, ¿verdad?
Sai: Sí…
Inojin (despertando): Ugh…
Sai: ¡Inojin! ¿Estás bien?
Inojin: Mi cabeza está matándome… ¿entonces no funciono?
Mirai: Por ahora… solo podemos confiar en Sarada…
Inojin: Rayos, está hecha pedazos… ¿no podemos ayudarla?
Sai: No en este nivel de lucha…
Mirai: Yo quisiera poder hacer algo… pero solo le estobaría.
Inojin: …
Mirai: Sea como sea, estaemos aquí por si lo necesita.
Todos: ¡Hai!
Mientras, la joven uchiha se plantaba frente al agresor.
Ni: Harto… demasiado molestos… ghrrrgh…
Sarada: Himawari, retrocede.
Himawari: ¡No voy a dejarte ir sola!
Ni: ¡GRUAAAAAARGH!
El poderoso monstruo se arrojó hacia ellas, corriendo, areremetiendo, pero Himawari no se movía de su lugar.
Sarada: ¡No lo harás! ¡Amaterasu!
Las flamas negras cubrieron a Ni, que al sentir el dolor comenzó a rodar en el suelo agitarse.
Sarada: No funcionará… una vez que esas llamas te tocan, ni el agua… las apagará…
Sai: Esto se acabó…
Mirai: No… ¡Miren!
Todos: ¿?
Ni, contra todo pronóstico, resistía el dolor y el poder de las llamas, moviéndose mientras su propio cuerpo, ayudado con una excelente conducción corporal de chakra, retrasaba su combustión.
Ni: Yo… morir pronto… pero matarte… antes….
Inojin: ¡Maldicion, tenemos que irnos!
Ni: ¡Katon Karyuudan!
Una vez más, la boca de Ni arrojó su jutsu, que consistía en unas inmensas llamaradas que se propagaban por el lugar… y que no iban a lograr evadir.
Shiba: ¡Rayos, nos atrapo!
Mirai: ¡Usaré suiton! ¡Mizurappa!
Mirai arrojó olas de agua que impactaron las llamas, apagandolas, pero esa era solo la primera oleada.
Sarada: ¡Amaterasu!
La segunda llamarada fue totalmente extinguida por el fuego del jutsu de Sarada, sin embargo, Ni tenía otro as bajo la manga.
Ni: ¡Katon: Karyuu Endan!
Una llamarada aún más grande que la anterior, se dirigía a los shinobi de Konoha.
Chouchou (espantada): Estamos… acabados…
Sai (tratando de levantarse, sin éxito): No… no puede…
Ya estaban todos rodeados por las llamas, esperando el final… sin embargo, la determinación férrea es algo que es en extremo difícil de quemar. Y a Sarada, le sobraba en esos momentos, demostrándolo con una oleada de flamas rojas que empezaron a salir de su cuerpo, cubriendo a todos.
Mirai: ¿Qué… es esto…?
Chouchou: El fuego… no nos quema…
Shiba: Sarada-sempai ha creado una especie de muro de chakra… pero se siente diferente, además mírenlo, no es chakra normal…
Sai: Jeh, Mirai… acabamos de ser… totalmente superados.
Mirai: ¿Qué?
Mientras, Himawari, que se había aferrado a Sarada con los ojos cerrados ante el inminente final, los abrió poco a poco para ver como esas flamas rojas de chakra los cubrían protegiéndolos del fuego de Ni.
Himawari: ¿Qué es… Sarada nee-chan…?
Sarada (para sí misma, pero escuchada por Himawari): Estoy rodeada… de tanta gente maravillosa…
Himawari: ¡!
Sarada: Mi aldea… mis amigos y compañeros… Nanadaime-sama… Boruto… Mamá… Papá… quiero ser Hokage… porque quiero protegerlos a todos… y esto es…
Himawari pronto vio que las flamas rojas que Sarada había invocado intensificaban su fuerza.
Sarada: … Porque los amo… desde el fondo de mi corazón.
Ni bien estas palabras fueron pronunciadas, las llamaradas de Ni fueron totalmente anuladas por el movimiento de dos brazos esqueléticos gigantes abriéndose hacia afuera, apartando el ataque, de modo que todos vieron a la Uchiha y a Himawari rodeadas por un gigantezco esqueleto cornudo sin piernas de color magenta rojizo, envuelto el chakra llameante del mismo color, encontrándose las kunoichi protegidas dentro del torso de éste.
Mirai: ¡Eso… es…!
Inojin y Chouchou: ¡¿?!
Sai: Susanoo… la defensa definitiva de los uchiha…
Mirai: No lo entiendo… siempre se ha sabido que los uchiha obtienen sus poderes a través del odio y el dolor… ¿acaso aun con esta época de paz, Sarada ha pasado por eso?
Sai: Sakura me contó hace poco…
Todos: ¿?
Sai: Me dijo que Sarada había dado una vuelta de tuerca a la historia del clan Uchiha… desde el día que conoció a su padre.
Chouchou: ¡Ah, es verdad, ella despertó su sharingan durante esa búsqueda!
Sai: Sí. Sakura me dijo… que Sarada despertó su poder no por odio, no por dolor… sino por amor…
Mirai: No sabía que eso era posible.
Sai: Ni el mismo Sasuke. Hasta que ocurrió.
Mirai: Ya veo…
Chouchou: ¡Eso Sarada! ¡Dale con fuerza, ponlo a lloraaaar!
Inojin: Oye, ya calmate…
Sarada: Himawari.
Himawari: ¿?
Sarada: Quédate atrás. Estarán a salvo si se quedan tras de mí.
Himawari Sí… sí.
La uzumaki soltó a la uchiha y se dirigió a reunirse con el reto de sus compañeros, mientras pensaba reflexiva.
Himawari (pensando): Oni-chan… Sarada nee-chan es increíble… gracias a ella podré verte regresar. Pero me pregunto… - llegó con sus compañeros y dio vuelta para ver a Sarada lista para volver a la carga - ¿Cómo vas a superar esto?
Ni: ¡UCHIHAAAA!
Sarada: ¡Sí! ¡Soy una Uchiha! ¡Sarada Uchiha!
Ni: ¡!
Sarada: ¡Recuérdalo para cuando acabe contigo!
En ese mismo momento, las flamas magenta rojizo de chakra de Sarada llegaron a su máxima intensidad, cubriendo el esqueleto con fibras alusivas a músculos, y cubriendo todo el ente a su vez con un gran manto que solo dejaba ver sus ojos y un casquete alusivo a una cabeza de halcón algo diferente a la del susanoo de Sasuke. En cada una de las manos del gigante ser apareció una espada semi-curvada, siendo ambas idénticas.
Mirai: Como dices, sempai… hemos sido superados totalmente.
Sai: Shiba, Katou, Himawari.
Genin: ¿?
Sai: Esta es su primera misión… y ya han saboreado el éxito, la dificultad, el temor a la muerte y están presenciando una batalla de alto nivel.
Genin: …
Sai: Quiero que esto los inspire para el futuro. Graben siempre este recuerdo.
Himawari: Hai…
Ni: Fuego negro… quema… duele…
Sarada (pensando): Ni el dolor ni la presencia del amaterasu lo han consumido… este es un enemigo que debo vencer de un golpe muy fuerte…
En eso, Sarada avanzó hacia su enemigo, mientras su susanoo blandía sus espadas gemelas buscando que asestarle un golpe cortante.
Ni: Gh… no es bueno… no preparado…
Sarada: ¡Claro que no!
Ni: ¡!
El ente gigante dio un gran espadazo que Ni evadió a duras penas, causando una fisura enorme en el suelo.
Inojin: Woah…
Shiba: Este es… el poder del clan uchiha…
Sai (tratando de pararse): Si tan solo me quedase chakra… podría ayudar…
Inojin (ayudando a su padre): No digas eso… Sarada se deshará de el.
Mirai: Jaja, que bueno que Nanadaime-sama no está viendo esto, o seguro me regañaría.
Sai: ¿?
Mirai: Ya se me han adelantado… dos de nuestros alumnos… primero Shikadai... ahora ella.
Sai: Yo no lo creo.
Mirai: ¿?
Sai: Naruto estaría más que feliz de ver a Sarada ahora. Después de todo… siempre las nuevas generaciones deben superar a quienes estuvieron antes que ellos. Y esos es lo que nuestros chicos están buscando lograr.
Chouchou: Ok. Yo también voy a entrenar muy fuerte.
Inojin: Ah, entonces con nosotros no te esfuerzas, ¿uh?
Durante la charla que los equipos Sai y Mirai tenían aparte, Sarada dominaba completamente su lucha contra el deformado Ni.
Ni: ¡Katon: Karyuu Endan!
Las llamaradas de fuego impactaron el susanoo de Sarada, quien ni siquiera se inmutó por ellas, cortándolas de plano con uno de los espadazos de su susanoo, el cual también logro alcanzar el brazo de su enemigo, rebanándoselo. La extremidad cercenada cayó a un lado, sangrante.
Inojin: ¡Eso, ya lo tiene!
Sarada: Veo que te gusta mucho usar estilo fuego… muy bien.
En eso, las espadas gemelas de su susanoo se encendieron en llamas magenta que las envolvieron a todo lo largo.
Sarada: ¡Pues pelearemos con fuego!
Con un hábil movimiento, el susanoo de la chica hizo un perfecto tajo cruzado que aventó viento y fuego hacia su oponente, impactándole y dejándole una herida enorme con forma de X en todo el largo y ancho de su torso.
Ni (sangrante): Guh…
Todos veían a Ni, y éste observaba a todos incrédulo. Él era tan poderoso, dominaba jutsu de todo tipo elemental y aun así… estaba incendiándose poco a poco en el Amaterasu de la chica uchiha, y ahora, estaba siendo totalmente dominado por ella en batalla. Sus órdenes fueron atacar a los shinobi de Konoha que encontrase fuera de su aldea, llevárselos a sus amos y no dejar escapar ninguna posible víctima, en especial si esta tenía algún kekkei genaki, o mejor, un kekkei touta. Y por último y más importante que nada, debía evitar a toda costa enfrentarse a las transmigraciones de Indra y Asura. No sobreviviría. Ahora, se encontraba a puertas de la muerte y enfrentado con alguien con un poder con el que no contaba… no veía como derrotar a su enemiga, que lo hería cada vez más y más. ¡Incluso le había dejado incapacitado de su brazo derecho, por no decir mutilado! Ahora que todo estaba por terminar, no podía regresar de vuelta con sus amos derrotado. Lo destruirían. Solo quedaba un único camino para él.
Ni: No puedo… volver… te llevaré… conmigo.
Sarada: ¡!
Ni (sujetándose de unan de las espadas del susanoo): ¡TE LLEVARÉ…. CONMIGO!
Dicho esto, Sarada vió a su enemigo dando fortísimos y demenciales cabezazos al susanoo, luego pateándolo con toda su fuerza, buscando quebrarlo. Sarada lo miraba con seriedad.
Sarada: Ya veo… piensas llevarme contigo quemándome con el amaterasu que ahora está consumiéndote…
Su enemigo no escuchaba y continuaba desesperado tratando de romper o al menos agrietar al enorme Ente de chakra.
Sarada: Pero no puedes… ésta es una muralla creada con mi determinación… con mi deseo inquebrantable de proteger a los que me rodean. Jamás podrás quebrarla.
Con un movimiento brutal, Ni fue lanzado hacia atrás tras ser sacudido del brazo del susanoo de la pelinegra.
Sarada: ¡¿Y crees que eso era golpear?!
Con terror, Ni vió como el susanoo de Sarada desvanecía sus espadas gemelas, poniéndose en posición para golpear.
Sarada: ¡Esto es un golpe!
El puño del susanoo comenzó a cargarse con chakra de forma muy simlar a cuando Sarada usaba el poder enseñado por su madre.
Mirai: Oh… ¿Han visto eso?
Sai: Sí… creo que debería darle una recomendación a Naruto.
Inojin: ¡Hey, espera un poco, ¿si?! Se nos va a adelantar mucho.
Sai: No es mi culpa que prefieras los juegos de video al entrenamiento.
Inojin: Ugh… otra vez con eso…
Chouchou: ¡ACABA CON EL CHICA, DALE, CON FUERZA!
Inojin: ¡Cállate ya Chouchou!
Atrapado, Ni lanzó jutsu de todo tipo, katon, fuuton, doton, suiton, raiton. Nada funcionaba. Era como cuando un gato acorrala a un ratón. Este atacará, saltará, morderá y arañará para pelear por su vida. Solo que ahora, ninguna artimaña de esas iba a funcionar. No con este “gato”.
Sarada: ¡Esto se acabó!
Ni: ¡Gruuerg…!
Sarada: ¡¡SHANNAROOOOOOO!!
El susanoo impactó de lleno su pùño cargado con chakra a Ni, hundiéndolo en la tierra y enterrándolo entre las rocas que ya se desprendían del suelo y volaban por los aires mientras se hacían pedazos debido a la fuerza del impacto, levantando muchísimo polvo. Mirai apenas logró mantener a grupo a salvo de la avalancha voladora que la uchiha levantó, invocando una serie de muros de roca, sin embargo, el impacto del puño de la chica había sido más profundo que expansivo, por lo que casi no fueron necesarios.
Inojin: Gh… ya de por sí Sarada tiene una fuerza bruta inmensa… pero esto es ridículo.
Katou: Es oficial, ¡No voy a salir jamás con una chica de Konoha! ¡Son monstruosas!
Himawari: ¡Katou, eso fue horrible!
Chouchou (tronándose los nudillos): Eh…. Bueno, vamos a probar si es cierto, ¿te parece “amiguito”?
Mirai: Jeje, déjalo ya Chouchou.
Inojin: Y Sarada… ¿esta bien?
Todos miraron al lugar de la pelea. Un enorme y profundo cráter se había formado, y los alrededores estaban repletos de rocas derribadas y piedras rotas. En medio de todo, se encontraba Sarada aún con el Susanoo activado, mirando a Ni, quien inconciente y moribundo, ya no controlaba su chakra para retardar el efecto del amaterasu, que en unos segundos cubrió su cuerpo por completo, comenzando a consumirlo rápidamene.
Sarada (suspirando): Lo… logré… se terminó…
El susanoo se desvaneció en el aire, mientras el sharingan de la chica se desactivaba y ella caía al suelo de rodillas por el agotamiento.
Himawari: ¡Sarada nee-chan!
La uchiha se volvió hacia un lado, viendo a todos los demás llegando con ella, liderados por Himawari que llegó primero y se arrojó a abrazarla.
Himawari: ¡Lo lograste Sarada nee-chan! ¡Que fuerte eres!
Sarada: Si… gracias. ¿Estas bien?
Mirai: Cielos, Sarada, deja de preocuparte por nosotros un momento y mírate, necesitas atención.
Sarada: No… estoy bien…
Ante la vista de todos, la pelinegra reunió chakra verdoso en su mano derecha, y procedió a pasársela por su hombro, curándose a sí misma.
Chouchou: Moh… las sorpresas no se acaban contigo.
Sai: Buen trabajo, Sarada. Sasuke estaría orgulloso.
Sarada (sarcástica): Lo sé, pero por supuesto, no lo oiría de su boca.
Muchas risas le siguieron al comentario de Sarada, lo cual alegró a todos, ya que la pelea no le había afectado demasiado. Había aniquilado a su oponente, pero como ya sabían todos, si no hay otra opción, tienes que cruzar ciertas líneas para cuidar de los demás. Sarada lo sabía, y aunque no le hacía feliz lo que tuvo que hacer, era su deber como Shinobi. Eso no tenía que perturbarla, y no lo estaba haciendo.
Inojin: Jaja, ya quiero ver la cara de Boruto cuando regrese y vea todo lo que puedes hacer.
Chouchou: ¿Necesitas que te ayude, Sarada?
Sarada (poniéndose de pie): ¡Ah no, de verdad que estoy bien! ¡Ustedes deben estar más agotados!
Chouchou: Ok, se acabó. Tu te vienes conmigo.
Sarada: ¡¿Eh?!
Sin que Sarada pudiera evitarlo, su robusta amiga ya la cargaba sobre su hombro, como quien lleva un saco o a un desmayado.
Sarada: ¡Chouchou, bájame!
Himawari: Descuida, yo cuidaré que no te deje caer.
Sarada: ¡¿Tú también, Himawari?!
Chouchou: ¡Vámonos!
Los shinobi se lanzaron a correr, usando las rocas y los árboles para darse impulso y velocidad, entre salto y salto y a pesar de los reclamos de Sarada. Pero la más emocionada de todos era Himawari. Había visto lo asombrosa que era Sarada, y hasta entonces, si bien tenía como objetivo llegar a ser tan buena como su hermano y sus amigos, era más en Boruto en quien se enfocaba. Pero a partir de ese momento, otra espalda apareció en su mente al lado de la de su hermano mayor. Ahora no tenía solo uno, sino dos modelos a seguir. E iba a poner el máximo empeño posible para ser como ellos.

EN EL MONTE MYOBOKU

El rubio estaba recostado descansando sobre una hoja gigante bajo las estrellas, pensando en el curso que había tomado su entrenamiento y sobre todo, su actitud en el lugar. Cuando llegó, se enfadó un poco dado que su padre no podía quedarse, pero comprendió rápidamente la razón, así que no había por qué seguir enfurruñado. Sin embargo, ser entrenado por un ninja superior como su sensei Konohamaru, su maestro Sasuke o su padre, era muy diferente a ser entrenado por un viejo sapo con actitud cambiante entre el anciano feliz y el vejestorio malgeniado. Y dado que él mismo no tenía el carácter más apacible, pues los choques fueron inevitables. Sin embargo, en los pocos días que llevaba ahí, había avanzado mucho, no sólo su entrenamiento, sino también su forma de actuar. ¿Era tal vez el ambiente del lugar? El monte Myoboku era ciertamente un lugar muy apacible, y había aprendido a morigerar su energía de siempre. Se sentía raro estando tan lejos de casa, pero lo que más ocupaba su mente, es qué estarían haciendo sus compañeros y Sarada.
Boruto: Me pregunto… ¿Cómo estarán?
Fukasaku (llegando de un par de saltos): Deberías dormir un poco, Boruto-cham. Mañana tenemos práctica.
Boruto: Ah, sí, claro…
Fukasaku: Hm, oye, comprendo que te sientas raro, pero no tienes que extrañar tu hogar, no llevas mucho aquí.
Boruto: ¿Y cuanto tiempo estaré?
Fukasaku: Eso depende de ti. Si das buenos resultados, te irás pronto.
Boruto: Hm, bueno… supongo que no hay prisa…
Fukasaku: Jaja, oye, oye, no dejes que el ambiente del lugar te relaje demasiado, ¿si?
Boruto: Claro que no-ttebasa.
Fukasaku (retirándose): Jeje, descansa, Boruto-chan.
El rubio se quedó mirando un rato más el cielo del monte, hasta que pronto los páspados empezaron a pesarle.
Boruto (durmiéndose): Me pregunto… que estará haciendo… Sarada-chan…
Los ojos del chunin se cerraron, cayendo en el inevitable sopor de la noche.

A LA MAÑANA SIGUIENTE, EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Naruto: Les agradezco mucho su ayuda en este asunto, equipo Mirai, Sarada.
Los recién llegados estaban de pie frente a la mesa del hokage, en la que Naruto les hablaba con una notoria expresión de gratitud y sosiego.
Chouchou: ¡Debió haberla visto, Nanadaime, Sarada de pronto hizo ¡bam! y apareció un ser gigante que la protegía de todo y luego ¡fush! Ataque con espadas y nosotros decíamos ¡waaah! y entonces…!
Naruto: Jaja, despacio, despacio, Chouchou. Tengo cierta idea de lo que pasó por el mensaje que me envió Mirai anoche. Sarada, te has vuelto increíblemente fuerte, te felicito.
La uchiha le sonrió feliz.
Naruto: Ahora todos, vayan a descansar. Ha sido una misión más difícil de lo que se esperaba.
Todos se retiraron. Himawari estaba un poco triste, ya que aunque sabía que esas cosas podían pasar en las misiones shinobi, la reciente experiencia la había dejado con ganas de abrazar fuertemente a su padre. Pero no era el lugar para hacerlo y sabía que su padre lo haría cuando llegase a casa. Así que solo se aferró del brazo de Sarada y salió junto a todos los demás.
Shikamaru: ¿Estas bien?
Naruto: ¿?
Shikamaru: No estaría de más que fueses un poco más efusivo con tu hija o los que la salvaron. Tu no eres así.
Naruto: Jaja, ¿tu crees? Vaya, lo sien…
Ante la vista de Shikamaru, el hokage desapareció en una pequeña explosión de humo.
Shikamaru: ¡Oh…! Jaja sí. Eso tiene más sentido.

EN LAS CALLES DE KONOHA

Una vez salieron de la mansión kage, el grupo se separó, excepto por Inojin y Sai que volvieron juntos a casa; y por Sarada y Himawari, que irían juntas a la casa Uzumaki donde Sarada dejaría a la genin. Una vez llegaron, las chicas se adelantaron hasta la puerta, que Himawari tocó. Cual no fue su porpresa cuando encontraron, en la puerta, al Hokage en persona.
Sarada: ¡Nanadaime.sama!
Himawari: ¡¿Eh?! ¡Pero tu estabas en la oficina…! ¿Acaso era kage bunshin…? ¡!
Ambas chicas se quedaron inmóviles de la sorpresa, al ver que Naruto se había agachado casi lanzándose sobre ellas, jalándolas hacia sí para abrazarlas con fuerza, una en cada brazo.
Himawari (roja): ¿Papá?
Sarada (muy roja): Nanadaime…
Naruto: Estaba tan preocupado cuando Sai me envió esa alerta…
Himawari (Correspondiendo el abrazo con la misma fuerza): Estoy bien… papá…
Naruto: Te lo agradezco tanto, Sarada.
Sarada no cabía en sí de la felicidad por lo que estaba escuchando. Casi había olvidado que el Hokage no era solo un líder que veía por su aldea, sino también un padre que veía por su familia.
Naruto (viendo a su hija): Hima, ve, tu madre te espera.
La chica no se hizo repetir la orden y entro corriendo a la casa, a abrazar a su madre que la recibió feliz. Naruto había preferido, muy a su pesar, no hablarle de la alerta que la noche anterior había enviado Sai para no preocuparla, pero, como ocurrió con Boruto, ella lo sintió de todos modos. Naruto había estado en casa con ella desde temprano para tranquilizarla, cosa que por fin pasó cuando tuvo a su hija en sus brazos. Desde afuera, Hokage y chunin podían oir las risas de madre e hija. Pero naruto aun tenia algo mas que decir.
Naruto: Gracias por traer a mi hija de vuelta. Tal y como prometiste.
Sarada: ¡¿?!
Naruto: No me sorprende que hayas despertado el Susanoo. Tu fuerte determinación… la sentía desde aquí.
Sarada (sonriendo): Y aun no ha visto nada, Nanadaime-sama.
Naruto: ¿?
Sarada: ¡Claro que la traje de vuelta! ¡Era mi deber protegerla como fuera! ¡Y cuando sea Hokage, podré hacer lo mismo con todos!
Naruto dio una gran sonrisa al escuchar las palabras de la chica. Tras esto, estiró su puño hacia ella, como hacía con su hijo. Sarada se sonrojó mucho, ya que comprendía el gran significado de ese simple gesto.
Naruto: Es una promesa.
Sarada (chocando su puño con el del hokage): ¡Hai!
Ante la vista del rubio, la chica partió de un salto del lugar, mientras Hinata y Himawari lo devolvían al interior de la casa con bellas sonrisas en sus caras. Por su parte, Sarada estaba tan emocionada con lo que acababa de pasar que podría haber gritado, pero estaba esperando llegara casa para contarle a Sakura todo lo que pasó. Sí. Este iba a ser otro gran día.

Continuará…

SPOILER SGTE CAPITULO

Shiba: Ahm…
Himawari: ¿?
Shiba: ¿Quieres caminar un rato?
Himawari: ¡¿Ah… ah…eeh?!
Chouchou: Fuera de aquí, galán, el episodio que viene es nuestro.
Shikadai: Parece que se divirtieron sin mi, ¿uh?
Chouchou: No tienes idea…
Shikadai: Que cruda…
Inojin: ¡¿Qué no entienden lo que pasa aquí?!
Shikadai y Chouchou: ¿?
Inojin: ¡Sarada nos ha dejado muy, muy atrás! ¡Y Boruto no tardará en hacerlo!
Shikadai: Pues ahí tienes un buen punto.
Mirai: Si quieren, puedo darles un entrenamiento especial a ustedes 3.
Chouchou: ¡Eso es Mirai-sensei!
Inojin: ¡Hey, te estas adelantando!
Chouchou: En el siguiente capítulo: La misión de entrenamiento del equipo Mirai.
Inojin: A todo esto… ¿alguien vio a Mitsuki?

FIN DEL SPOILER

FIN DEL CAPITULO 12

Editado por rasenchidori: 27.11.15 a las 11:51
Viejo rasenchidori dijo: 06.12.15
CAPITULO 13: LA MISION DE ENTRENAMIENTO DEL EQUIPO MIRAI

Chouchou: Y entonces, Sarada golpeó aquí y allá y ¡Kaboom! Acabó con ese tipo en un abrir y cerrar de ojos.
Sarada (nerviosa): Jaja…
El grupo de Chunin se habían reunido nuevamente en el restaurante de Ichiraku, dado que Chouchou quería contarles, con lujo de detalles, como fue que Sarada había derrotado al poderoso Ni por sí sola.
Inojin: Ah… no se cuantas veces vamos a tener que oir la historia…
Shikadai: Veo que se divirtieron mucho sin mí.
Chouchou: Mucho, no tienes idea.
Shikadai: Vaya si eres cruda, uh.
Metal Lee: Bueno, a mi me parece muy interesante que Sarada haya despertado un nivel tan grande siendo tan joven. No me sorprendería que te transfirieran a rango Jounin dentro de poco. Sai-san debe haberle dado buenas referencias a Nanadaime-sama.
Inojin: Sin mencionar que es gracias a ti que su hija regresó sana y salva.
Mitsuki: Todos están muy emocionados.
Sarada: Vamos, vamos, es muy pronto para volverme Jounin, además, estoy segura de que muchos shinobi de konoha han hecho cosas así antes.
¿?: Eso es verdad.
Cuando todos se volvieron al lugar de donde venía la voz, vieron acercándoseles a dos de los más renombrados Jounin que Konoha tuvo jamás.
Metal Lee (poniéndose de pie de pronto, con total respeto): ¡Gai-sensei! ¡Buenas tardes!
Gai: Tch, caray chico, deja de ser tan ceremonioso con un viejo en silla de ruedas.
Metal Lee: ¡Eso jamas lo ha detenido, Gai-sensei!
Gai (con fuego en los ojos): ¡Eso es verdad, puedo ser un viejo, pero mi corazón y alma arden con la fuerza de la juventud! ¡Vamos a entrenar ahora mismo, Metal Lee!
Metal Lee (también con fuego en los ojos): ¡Hai, Gai-se…!
Ambos shinobi dejaron su sobreexcitación dado que sus respectivos acompañantes acababan de golpear sus cabezas.
Kakashi y Sarada (cada quien a su compañero): Ya cállate.
Inojin: Buenas tardes, Kakashi-san.
Kakashi: Hey, ¿Cómo están chicos? Los veo muy emocionados con el asunto del susanoo de Sarada.
Chouchou: Le hemos pedido un millón de veces que lo vuelva a hacer, pero simplemente no escucha.
Sarada: Eso no es algo para jugar, Chouchou.
Kakashi: Tiene mucha razón.
Todos: ¿?
Kakashi: Tuve la oportunidad de usar el Susanoo una sola vez… gracias al Sharingan que tuve temporalmente, durante la guerra. Es una sensación increíble, ¿no es verdad?
Sarada: Ah… jaja, sí, sí.
Chouchou: Ah, es verdad, usted solía ser Kakashi del Sharingan, ¿verdad?
Kakashi: Sin embargo, para ser Jounin tiene que darse una prueba particular, así como lo hacen los genin para ser chunin, o los chicos de la academia para ser genin.
Shikadai: Pero Kakashi-san… usted se volvió Jounin a una edad en la que nosotros aun éramos genin, ¿verdad?
Todos: ¡¿QUÉ?!
Kakashi: Ah… co-¿Cómo sabes eso?
Shikadai: Lo oí una vez, cuando Nanadaime hablaba con mi padre.
Kakashi: Ah… pensar que andabas de chismoso…
Shikadai: No me critique, yo lo supe de casualidad.
Chouchou: Woah, Kakashi-san, no por nada fue usted el antecesor de Nanadaime, ¿uh?
Kakashi: Jajaja, si, bueno, pero cuando yo era Hokage no estaba ni cerca de tener la fuerza que tenía Naruto.
Chouchou: Como sea, ¿has visto, Sarada? ¡Tu podrías ser Jounin ahora mismo si quisieras!
Sarada: O-oye…
Kakashi: Bueno, ciertamente no hay nada que te detenga si quieres hacerlo, solo necesitas la recomendación de tu capitán a cargo o un Jounin asociado.
Sarada: Es que… yo…
Todos: ¿?
Sarada: Realmente… no tengo ninguna prisa…
Kakashi (sonriente): Ya veo. Bueno, eso depende totalmente de ti.
¿?:¡¡SARADAAAAAAA!!
El grupo se sobresaltó por el creciente ruido que se acercaba, resultando ser el siempre agitado Konohamaru, que llegó hasta la mesa en que se encontraban los chicos y de forma activa, puso las manos sobre la mesa.
Konohamaru: ¡Escuche todo sobre la misión con el equipo Mirai! – cómicamente, ríos de lagrimas de orgullo salían de sus ojos - ¡No tienes idea del orgullo que me causó escucharlo!
Sarada: ¡Oiga… sensei…!
Konohamaru: ¡No esperemos más! ¡¿Tienes idea de lo genial que se volverá nuestro equipo con dos Jounin?! ¡Estoy seguro de que Naruto nii-chan no pondrá objeciones…!
Sarada: ¡Ya dejen eso! ¡Dije que no tengo prisa!
Konohamaru: ¿Eh…?
Sarada (calmándose): Oigan. Les agradezco su interés pero… creo que aun no estoy lista para ser un Jounin.
Chouchou: ¡¿Eh?! ¡¿Por qué dices eso?! ¡Eres tan fuerte que incluso podrias enfrentar a tu padre!
Sarada: Jajajajajaja
Chouchou: ¿Hm? ¿Dije algo gracioso?
Sarada: Lo siento… es que estás muy equivocada. Fuerte como mi padre, que tontería. Aún me falta mucho para alcanzarlo siquiera.
Kakashi (pensando): Vaya, esta chica si que tiene los pies sobre la tierra…
Sarada: Además…
Chouchou: ¿?
Sarada: Recuerdo una vez… Nanadaime-sama me dijo...

FLASHBACK

Naruto: Hola, Sarada-chan.
El hokage se acercaba a la joven uchiha, incluso antes de que fuese genin, mientras compraba en una tienda cercana a la academia.
Sarada: (Parándose derecha, muy sonrojada): ¡Nanadaime-sama!
Naruto: Oye, oye, no tienes que ponerte nerviosa, Sarada-chan. Vamos, te invito algo de beber.
Sarada (aun sonrojada): S…sí.
El hokage y la pelinegra se sentaron lado a lado en una banca cercana, disfrutando un refresco helado bajo el ardiente sol del verano.
Sarada: Nanadaime-sama.
Naruto: ¿?
Sarada: Me da pena decirle esto… pero…
Naruto: ¿?
Sarada: Desde que me ayudó a encontrar a mi padre… a descubrir quien soy…
Naruto: Oh, ¿es eso? Vamos, que no fue nada.
Sarada: Sí que lo fue. ¡Por eso algún dia, quiero volverme hokage como usted!
Naruto: ¡! …. Ah…. Eh… - el rubio se recuperó rápidamente de la sorpresa - ¡eso es genial! ¡Ponle mucho esfuerzo, ¿está bien?!
El rostro de la chica se iluminó al conocer la aprobación del hokage respecto a su sueño.
Sarada: Entonces... dígame… ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo puedo volverme tan fuerte como usted?
Naruto: Ah… bueno… si lo pones de ese modo…
Sarada: ¿?
Naruto: Veras, Sarada-chan… un shinobi puede ser muy, muy fuerte. Pero el poder no basta para convertirse en Hokage. No importa cuánto poder puedas alcanzar, ser Hokage va mucho mas alla de ser solo un shinobi fuerte.
Sarada: Entonces…
Naruto: Bueno, no te estoy diciendo que no te esfuerces en serlo, si bien no es lo único requerido, es necesario para poder cumplir con el deber del Hokage, que es proteger a todos en Konoha.
Sarada: …
Naruto: Pero también tienes que ver por la gente que te rodea, comprender lo que necesitan y sembrar una confianza mutua entre ellos y tú. El título no lo es todo. Mucho acerca del trabajo lo aprendes sobre la marcha. Te lo digo por experiencia.
Sarada: Uh…
¿?: ¡Oye, viejo de mierda! ¡¿Qué ya te cansaste?!
Naruto y Sarada se volvieron al lugar del que venían los ruidos, encontrándose con Boruto, quien buscaba nuevamente llamar la atención de su padre con otro de sus juegos de escondidas.
Boruto: Si no mueves tu trasero ahora, ¡Jamas me encontraras!
Naruto (suspirando): sigh… este chico…
Sarada: Esta bien, Nanadaime-sama. Muchas gracias por lo de ahora.
Naruto (retirándose): No lo pienses demasiado, Sarada. ¡Solo ponle empeño! ¡Estoy seguro que lo lograrás!
Dicho esto, el Hokage se lanzó a perseguir a su hijo, quien no esperó y se arrojó a correr por los techos de las casas aledañas. No tardaron en alejarse, mientras Sarada los veía sonriendo, con las palabras de Naruto resonando en su mente.

FIN DEL FLASHBACK

Kakashi: Vaya… es interesante que te haya dicho todo eso. – una sonrisa se dibujó bajo su antifaz, mientras pensaba - (pensando): Naruto… de verdad has crecido estos años, ¿uh? Lo que hace el tiempo… no… es más que eso… y esta chica lo sabe.
Todos: ¿?
Kakashi (dejando de pensar): Yo creo… que el piensa que de verdad puedes lograrlo.
Sarada: Si… eso creo.
Konohamaru: ¿Haah? ¿Entonces no daras la prueba para ser Jounin?
Sarada: Quiero… saber que más puedo lograr… no quiero pensar que este es mi límite.
Kakashi: Ya veo… entonces es eso.
Gai: ¡No tengas dudas de tu habilidad, niña! ¡Si lo deseas, puedo darte un entrenamiento especial, junto con Metal Lee!
Metal Lee: ¡Pero antes necesitas usar uno de estos! – le extendió a su compañera un conjunto color verde de la misma clase que la que el usaba siempre - ¡vamos, pruébatelo!
Sarada: ¡¿Tienes una de esas cosas como repuesto?!
Gai: ¡La fuerza de la juventud siempre esta buscando nuevos compañeros! ¡Ahora vamos, pontelo!
Sarada: ¡¡NI EN UN MILLON DE AÑOS!!
Gai: ¡Vamos, Metal Lee! ¡Busquemos a tu padre para una nueva sesión intensiva!
Metal Lee: ¡Hai, Gai-sensei!
Gai (Yéndose a la carrera haciendo girar las ruedas de su silla a toda velocidad): ¡Trata de seguirme el pasoooo!
Metal Lee: (saliendo tras el): ¡Alla voy, Gai-senseeeeeei!
Kakashi lanzó un largo suspiro.
Inojin: No se como sus compañeros de equipo lo toleran.
Kakashi: Jeje, bueno, dejémoslos ser, ¿si? – luego volvió su vista hacia los chunin – Y bueno, ¿saben algo de Boruto?
Mitsuki: No, nada en absoluto. Esta en un lugar incomunicado despues de todo.
Kakashi: Fufu, me pregunto si volverá tan fuerte como su padre cuando volvió de allí.
Chouchou: ¿Y que tan fuerte es eso?
Kakashi: Hm… - una extraña expresión de ironía se formó en su rostro. – Pues… fue capaz de derrotar a un usuario de Rinnegan.
Chunin: ¡¿Rinnegan?!
Shikadai: ¡Se refiere… al doujutsu que tiene Sasuke…!
Kakashi: Bueno, bueno, no estoy asegurando nada. – comenzó a retirarse del lugar – fue bueno verlos chicos. Ya debo irme, cuídense.
Mientras el peliplata salía del restaurante, los chunin no cabían en si de la impresión, sobre todo Sarada.
Sarada: Capaz de vencer a alguien con Rinnegan… ¿tan increíble es el entrenamiento allí?
Mitsuki: ¿Te sientes bien?
Sarada: Claro que sí.
En eso, todos sus compañeros vieron a la chica volverse hacia ellos con una sonrisa desafiante.
Sarada: No puedo esperar a que Boruto regrese.
Inojin: Vaya, aquí vamos con la rivalidad de nuevo. ¿Qué clase de relación tienen ustedes?
Chouchou: Dejalos, a ellos les funciona.
Sarada: Y ya vas de nuevo tu…
En ese mismo instante, el teléfono de Inojin comenzó a sonar.
Inojin: Sí… ¿Mirai-sensei?
El chico se apartó un poco de sus compañeros, quienes guardaron silencio para oír mejor.
Inojin: ¿Es urgente? Entiendo, está bien.
El rubio terminó la llamada y regresó con sus compañeros.
Shikadai: Tch… me acabo de recuperar y ya tengo que ir con Mirai-sensei a hacer quien sabe qué.
Sarada: Vamos, vayan, a Mirai-sensei no le gusta nada que se la den de flojos.
Chouchou: Bufff, como sea, mientras antes acabemos, mejor será.
Los chicos se fueron mientras Sarada y Mitsuki se despedían de ellos con sonrisas de condescendencia.
Mitsuki: Bueno, francamente no tengo hambre. ¿Crees que simplemente me den algo de beber?
Sarada: Si no comes, no bebes.
Mitsuki: Supongo que comeré en casa.
Sarada: Es cierto, mi madre debe estarme esperando para almorzar…
Ayame (llegando): ¿Se puede saber entonces que hacían aquí?
Sarada (nerviosísima): Yo… nosotros… ahm…
Mitsuki: ¿No nos tocara lavar platos, cierto?
Sarada (mirándolo cómicamente enojada): ¡Mitsuki!
Ayame: Ahora van a ver…
Y así, otro pequeño revuelo se armó en el restaurante de Ichiraku… gracias a cierto ninja que no sabía mantener sus comentarios en su cabeza.

EN LAS CALLES DE KONOHA

Himawari (llegando cerca de una tienda): Hola, Shiba. ¿Me pediste que viniera?
Shiba (rojo): Ah… sí.
Himawari: Bueno, supongo que habrá que esperar a Katou, entonces.
Shiba: De hecho… solo te llamé a ti.
Himawari: ¿? ¿Solo a mi? ¿Por qué?
Shiba: Yo…
Himawari: ¿? ¿Shiba, estas bien? Estas muy rojo…
Shiba: Yo quería saber… - por los nervios que intentaba disimular con toda su fuerza, el chico volvió la cabeza a otro lado, intentando parecer duro o desinteresado, con comicos resultados - ¿Quisieras… caminar un rato?
Himawari (sonriendo con sorpresa): ¿Ehin…? Caminar… ¡!
En eso, las ideas comenzaron a asociarse en la mente de la Uzumaki. Su compañero la había llamado solo a ella dejando de lado a su sensei y a Katou. Le estaba hablando muy entrecortadamente, y estaba tan rojo que le recordaba a su hermano…. ¡el dia que besó a Sarada! Y ahora quería caminar a solas con ella. No, esto no podía tratarse de otra cosa… y eso la puso a ella, que siempre había sido muy suelta y segura de si misma; muy fuera de su zona de confort. Ya sentía el calor llegar a sus mejillas.
Himawari: ¡Ah… eh… ¿EEEH?!
Shiba: O-oye, solo era una pregunta, si tienes algo más que hacer, no… no importa, yo…
Himawari continuaba con la cabeza gacha, buscando ocultar lo desenfocada que estaba.
Shiba (retrocediendo para irse): Ehm, bueno… lo siento mucho, yo ya me…
Himawari (arrojándose a tomar su mano con las dos suyas): ¡Espera!
Shiba: ¡!
Himawari se congeló. ¡¿Qué acababa de hacer?! Pensándolo con cuidado, ella no estaba así porque pensara rechazar su oferta, sino porque la sorpresa había vuelto su mente un caos; pero a pesar de ello, no quería ofenderle quedándose ahí parada sin responder. Lo que oyó había sido inesperado, pero de igual forma se sentía halagada; alguien, por primera vez, no la veía como la prometedora pequeña de la familia Uzumaki; sino que la estaba viendo como una chica. Y bueno, pequeña ya no era, y a sus 14 años, no sólo era una joven dulce, sino también muy atractiva. Shiba lo había notado tal cual, y por eso ella estaba feliz… y tenía toda la intención de hacérselo saber a su compañero, aunque le tomara la siguiente media hora.
Shiba Hi-¿Hima?
Himawari: Lo siento… yo… tu… me sorprendiste.
Shiba: No, no, por eso me disculpo, creo que debí esperar un poco…
Himawari: Ahora… o luego… me-me habrías sorprendido igual…
El chico sentía las cálidas manos de su compañera tomando la suya con fuerza, con un ligero temblor en ellas. Aunque claro, él no estaba muy lejos de la misma condición.
Himawari: Shiba…
Shiba: ¡Eh…. ¿s-sí?!
Himawari (Acercándose sin soltarle): Yo… quisiera…
Shiba (poniéndose muy rojo): ¿Uh…?
Himawari (alzando de pronto la cabeza, con fuerza y muy, muy roja): Yo…. Yo quiero ir… a caminar… si tu…. quieres…
Shiba: Ya veo… entonces… ¿A dónde quieres ir?
Himawari soltó la mano de su compañero y se puso a su lado para caminar con él. De camino hacia su destino, ninguno de los dos dijo una sola palabra, pero como Himawari admitiría después, su primera cita fue muy buena, aunque no tenían idea de que su tercer compañero había estado observándolos todo el rato, y desde ese momento, tendría una de las mejores armas para divertirse con esos dos. Qué bueno que su sensei era Sai. Necesitaría mucha paciencia para las bromas que estaban por llegar.

CON EL EQUIPO MIRAI

Los tres jóvenes chunin llegaron con su sensei quien los esperaba en los terrenos abiertos de la aldea que los equipos solían usar para entrenar.
Inojin: ¿Y bien, sensei? ¿Qué ocurre?
Mirai: Creo que tu ya lo sabes, ¿verdad, inojin?
Inojin: ¡!
Mirai: Piensa en nuestras ultimas misiones. ¿Cómo crees que nos ha estado yendo?
Chouchou: De modo que esto solo es una autoevaluación, ¿uh?
Shikadai: Que dolor en el trasero…
Mirai: Dejenme ver… hemos tenido dificultades dado que los enemigos han sido más fuertes de lo esperado.
Chouchou: Bueno, eso ciertamente no es nuestra culpa…
Inojin: ¡¿Qué estás diciendo?!
Shikadai y Chouchou: ¿?
Inojin: ¡¿No ven lo que ocurre?! ¡Sarada se ha vuelto tan fuerte que es capaz de vencer tipos que ni mi padre ni Mirai-sensei pudieron enfrentar! ¡Y ya oyeron a Kakashi-san! ¡Boruto podría regresar siendo igual o más fuerte que eso!
Shikadai: Ya veo lo que dices. Nos estamos quedando atrás, ¿uh?
Inojin: Así es.
Mirai: Todos ustedes han estado muy flojos debido a que las misiones no habían sido nada difíciles hasta ahora.
Chouchou: Bueno, no había la mayor necesidad, todos los viejos se la pasan diciendo que vivimos una época pacífica.
Mirai: La cual no durará si ustedes, las nuevas generaciones, no son capaces de mantenerla así.
Chouchou: ¡!
Mirai: Esta paz se ha conseguido por el esfuerzo de shinobi que se hicieron lo más fuertes posible para enfrentar a aquellos que la amenazaban. ¿Acaso piensan ustedes tirar a la basura todo su esfuerzo, todo su sacrificio?
Inojin (pensando): Jamás vi a Mirai sensei tan seria… hasta parece molesta…
Shikadai (pensando): Ahora que recuerdo… mi padre me hablo de Azuma Sarutobi, su sensei y padre de Mirai-sensei. El murió en batalla cuando ella aun no nacía… debe estar hablando de eso…
Mirai: Y ahora pueden ver a sus compañeros… entrenando para hacerse más fuertes. Miren a Sarada, que ya es hasta más fuerte que Sai y que yo misma… o a Boruto, que no deja de entrenar para superar a su padre, el shinobi más fuerte del mundo.
Chouchou: Bien, bien, lo capto.
Mirai: ¿?
Chouchou: Yo también dije que entrenaría muy fuerte luego de ver a Sarada. ¿De verdad cree que voy a dejar que me supere?
Mirai: Oh…
Inojin: Cuente conmigo. No voy a permitir que nos venzan tan fácil de nuevo.
Shikadai: Esto será molesto, pero no quedaré como cobarde ahora. También entro.
Mirai: Muy bien. Entonces, les voy a dar una misión de entrenamiento.
Chunin: ¿?
Mirai: Les confieso que llegué a creer que se echarían para atrás. Me complace mucho lo que acabo de escuchar, así que vamos a comenzar ahora.
Inojin: Bien… y que vamos a hacer.
¿?: Van a intentar cazarme, antes que yo los cace a ustedes.
Los chicos voltearon para ver a un enorme y viejo perro blanco, que llegaba junto a su amo shinobi, con una sonrisa desidiosa y algo intimidante en la cara.
Shikadai: ¡Kiba!
Inojin: ¡Kiba-san!
Mirai (burlona): Justo a tiempo. Gracias por venir, Akakiba.
Kiba: Hey, ¿No estas muy grande para llamarme así?
Mirai: Jajaja, lo siento, no he podido evitarlo. Te agradezco tu tiempo.
Kiba: Jeh, no hay problema. Tamaki salió con unas amigas, así que no tengo mucho que hacer.
Chouchou: ¿De que se trata esto, sensei?
Mirai: Tal como lo dije. Esta es una misión de entrenamiento para ustedes. Van a intentar cazar a Kiba antes de que el los cace a ustedes.
Inojin: Eso no es justo, ¿existe un mejor rastreador que Kiba-san en Konoha?
Mirai: No te quejes. Si no fuese difícil, no seria entrenamiento.
Kiba: Descuiden, les voy a dar ventaja.
Chunin: ¿?
Kiba: Les doy media… no, una hora para que se oculten, para que escondan su olor, encuentren un lugar inaccesible, en fin, como puedan. Claro que parte de la prueba es atraparme primero, así que si se ocultan todo el tiempo, tarde o temprano los hallaré y perderán.
Chouchou: ¿Y en que nos ayuda esto? Ya sabemos ocultarnos, así que… ¿Cómo nos fortalecerá esto?
Kiba: Porque si los encuentro, no creo que se dejen capturar tan fácil, ¿o sí? Yo, al menos, si soy hallado por ustedes, lucharé y escaparé. Claro, eso en el remoto caso que logren hallarme antes.
Chouchou: ¡Oh, ya veo! ¡Sera como un juego!
Inojin: Yo no lo vería así…
Kiba: Bueno, a decir verdad si que será divertido para mí…. Pero no estoy seguro sobre ustedes, jeje.
Shikadai: Oiga, Kiba, ¿No se esta poniendo muy arrogante?
Kiba (poniendo su característica sonrisa pedante): Si eso te molesta, entonces atrápame y hazme callar, si puedes.
Chouchou (adelantándose): ¡Ok, ya estuvo, vamos por el!
Inojin (sujetándola del brazo forcejeando): ¡Oye, espera…!
Mirai: Les recomiendo que no se confíen chicos.
Chunin: ¿?
Mirai: Este ejercicio no será tan sencillo como creen. Su oponente es alguien muy fuerte y ágil.
Shikadai: No creo que sea peor que con el tipo de Kirigakure.
Mirai: Bien, se los pongo así. Sasuke-san no es el único “rival” de Nanadaime-sama.
Los chunin se impresionaron mucho mientras Kiba volvía a mostrar esa sonrisa de superioridad. Todos sabían que Sasuke Uchiha era el mejor amigo y más grande rival del hokage, por palabras y testimonio de sus allegados, era claro que ambos eran ninjas de un calibre innegable a los que nadie en sus cabales buscaría provocar. Pero lo que jamás nadie imaginó era la existencia de otro shinobi que los equiparase… ¿estaba Mirai diciéndoles que ese altivo y rudo hombre estaba en el mismo nivel que esos dos?
Kiba: Tiene razón, chicos. Y les diré que si Naruto no hubiese sido nombrado hokage, habría sido yo.
Eso fue el colmo. Este hombre estaba no solo diciendo, sino asegurando que podría haber sido Hokage en vez de Naruto. ¿En que estaba pensado su capitán poniéndolos a competir con alguien así?
Mirai (viendo las expresiones de sus alumnos): ¿Hm? ¿Qué es esto? ¿Ya se desanimaron?
Chouchou (recuperándose de la sorpresa): ¡Claro que no! ¡Vamos, hombre perro, a jugar!
Kiba (poniendo expresión de fastidio): Tche, mocosa ruda, ¿uh? – luego dirigió su vista a su compañero – Akamaru, quédate con Mirai. Sería injusto si vas tú también.
Akamaru simplemente gruñó con pereza y se recostó al lado de Mirai, quien se agachó a acariciarle.
Kiba: Maldición, que relajado se ha vuelto este tipo…
Inojin: Y… ¿A qué hora comenzamos?
Kiba: Pues… mientras hablábamos pasaron 10 minutos de los que les dí de ventaja.
Chunin: ¡¿EEEEH?!
Kiba: ¿?
Chouchou: ¡Hey, eso es trampa!
Kiba: Y ya son 11 minutos…
Shikadai: ¡Vámonos ya!
Los tres chunin se retiraron con rápidos saltos, mientras Kiba, Mirai y Akamaru los veían alejarse con atención.
Kiba: Oh, bueno, supongo que aún me quedan unos 45 minutos… ¿Qué tal esta Kurenai-sensei?
Mirai: Oh, bueno…
En ese instante, un trío de pelinegros vestidos en ajustadas mallas verdes pasaba cerca de ahí, mientras gritaban y corrían a toda velocidad.
Gai, Rock Lee y Metal Lee: ¡Hop! ¡Hop! ¡Hop! ¡JUVENTUUUUD! ¡HOP! ¡HOP! ¡HOP!...
El grupo pasó al lado del Inuzuka y de Mirai, provocando que Akamaru alzara momentáneamente su cabeza.
Rock Lee: ¡Oigan, chicos! ¿No se nos unen?
Mirai (con sonrisa nerviosa): Lo siento, estoy trabajando con los chicos ahora…
Kiba: Ah, sí, yo estoy con ella.
Rock Lee (alejándose con los otros): ¡Ok, para la próxima será!
Observaron al extraño grupo irse y perderse en la distancia, mientras Kiba por fin decía lo que en realidad les quiso decir.
Kiba: Antes me arranco los dientes…
Mirai: Jaja, vamos, no exageres.
¿?: Parece que se divierten.
Kiba: Hey, Kakashi, ¿Cómo está?
Kakashi: Asegurándome de que Gai no meta la pata y vuelva a caerse de la silla en otra de sus alocadas correrías.
Mirai: Oiga, eso de meter la pata…
Kakashi: Ah, lo siento, jajajaja.
Kiba: ¿Los ha estado siguiendo todo el rato?
Kakashi: Si, bueno, un poco. ¿Qué haces tu aquí, de cualquier forma?
Kiba: Ayudo a Mirai con su equipo. Naruto y Sasuke estuvieron entrenando a sus hijos, que más decir de Lee que lo hace casi siempre… No puedo dejar que los chicos de Mirai se queden muy atrás.
Kakashi: Jeje, ya veo…
Kiba: Además, piénselo, si alguien del mismo nivel de Naruto y Sasuke entrena a estos chicos, los resultados serán mucho mejores, ¿o no?
Mirai: Jejeje.
Kakashi (pensando mientras sonríe condescendiente): ¿Del mismo nivel? ¿Estamos hablando de los mismos Naruto y Sasuke? ¿No estarás exagerando un poco?
Kiba: ¿Uh? ¿De qué tanto se ríen ustedes?
Kakashi: Calma, calma, no le des importancia.

EN EL BARRIO UCHIHA

Sakura: ¡¿Eeeeh?! ¿No vas a dar la prueba para el nivel Jounin?
Sarada: Moh… ¿tu también?
Madre e hija charlaban en casa, tras que la noticia de los nuevos poderes y la proeza reciente de Sarada se expandieron como el fuego entre toda la comunidad shinobi de la aldea, mayormente gracias al “emocionante” relato de Chouchou; y ya se daban las diversas opiniones de si ella debía dar o no el examen Jounin. Y no había nadie más al pendiente de eso que Sakura.
Sakura: Pero es una gran oportunidad, aprobarías sin duda.
Sarada: Ya lo sé. Pero es que…
Sakura: ¿Acaso no crees estar lista? A ti no suele faltarte la confianza.
Sarada: No es cuestión de confianza, es sólo…
Sakura (suspirando): Es por Boruto, ¿no?
Sarada alzó la vista levemente sonrojada.
Sakura: No puedo creerlo, ¿acaso temes que se enfade contigo si eres de rango mayor al suyo cuando regrese? ¿Te molesta algo tan estúpido?
Sarada: Mamá…
Sakura: No creo que algo asi ocurra, y en el desafortunado caso que así fuera, significaría que es un idiota y no es para ti.
Sarada: ¡Mamá!
Sakura (interrumpiéndose): ¡!
Sarada: Tienes razón… es por el…
Sakura: …
Sarada: Pero no por lo que tu crees. Es algo diferente.
Sakura: ¿A que te refieres?
Sarada: Al principio… - bajó la mirada un poco – se trataba de que no me sentía segura de avanzar demasiado antes que mis compañeros… pero pronto me di cuenta de lo estúpido que era pensar asi, como dices.
Sakura: Hm…
Sarada: Pero entonces me di cuenta de que… realmente no tengo prisa por ser una Kunoichi de alto rango. No tengo necesidad de apresurar las cosas. Puedo rendir esa prueba cuando quiera.
Sakura: Supongo… que llevas razón en eso, pero… ¿Dónde entra Boruto en esto?
Sarada: Vimos Kakashi-san, hoy y… él nos contó – alzo la cabeza con una sonrisa seria para asombro de su madre – que cuando Nanadaime-sama era mas o menos de nuestra edad, y entrenó en el monte Myoboku, regresó siendo capaz de vencer a un usuario de Rinnegan.
Sakura abrió mucho los ojos al oir esas palabras. De súbito, a su mente, llegaron los recuerdos del ataque de Pain, de Akatsuki; a Konoha, de la destrucción que provocó y que nadie pudo evitar, y sobre todo, de la oportuna llegada de un muy poderoso Naruto que logró enfrentar y derrotar a seis cuerpos de Pain juntos cuando casi nadie había logrado enfrentarlos ni por separado. Recordó ese día, ese momento en que Naruto por fin obtenía el reconocimiento que merecía, y se convertía en lo que estuvo siempre destinado a ser: un héroe. Una sonrisa enternecida se dibujó en el rostro de la mujer. Pero la belleza del momento terminó con lo que Sarada dijo después.
Sarada: ¡Y es por eso que quiero esperar a que Boruto regrese, porque quiero medirme con él!
Sakura: ¡¿AAAH?!
Sarada: Enfrentándome a él, sabré de que estoy hecha realmente.
Sakura: Oye, oye, despacio, hija.
Sarada: ¿?
Sakura: Dios, ¿Cómo se te ocurre? ¿Acaso vas a recibir a tu novio con un desafío para pelear?
Sarada: Jaja, estoy segura que el no se negará. Ya lo conoces. Además, aun con nuestra relación, no hemos dejado de ser rivales de cierta forma.
Sakura: ¡Agh, no entiendo cómo funcionan ustedes dos, aaagh!
Sarada: Jejejeje

CON SHIKADAI, INOJIN Y CHOUCHOU

El equipo paso el resto del tiempo de ventaja que les dio Kiba tratando de evitar que pudiese rastrearlos de todas las maneras posibles. Inojin esparció bestias y clones de tinta por todos lados, y se untó un poco en sí mismo para engañar el olfato del inuzuka. Shikadai la tuvo bastante fácil quedándose quieto, oculto y sin hacer ruido, dada su pereza. Y Chouchou… bueno, digamos que rechazó el baño de lodo y las frituras sabor barbacoa que se había comido delataban su posición… pero eso no la detuvo de cubrirse de hojas frescas y pasto húmedo, lo cual la convertía en un gran bulto verde en medio de la arboleda. Al menos parecía un arbusto. Un arbusto grande y glotón. Con sus relojes sincronizados, los chicos contaron los últimos 10 segundos que les quedaban de ventaja. Cuando el tiempo se terminó, todo quedó en silencio. Ni cazador ni presas hacían ruido. Los chicos acordaron separarse para hacer más difícil la búsqueda a Kiba, además de apagar sus comunicadores para que ningún sonido involuntario los delatase.
Shikadai (pensando): Kiba es uno de los mejores rastreadores que hay, mi padre me dijo que casi siempre lo ponían en misiones de reconocimiento y búsqueda… debo cuidarme.
Chouchou, por su parte, no podía evitar moverse un poco de cuando en cuando, ya que las hojas le incomodaban sobremanera. Qué mas decir que se estaba comiendo la segunda bolsa de papas fritas del día.
Chouchou: Hah… que aburrido, parece que el tipo ni vendrá a buscarnos.
Se equivocó. Pasados un par de segundos de su queja, de entre los árboles cercanos apareció Kiba caminando tranquilamente, como si paseara.
Chouchou (pensando): ¡Maldición, debí comprarme las normales, estas papas sabor barbacoa son fáciles de olfatear…!
Y es que la chica podía ser terca e impulsiva, pero no una estúpida. Un arbusto cercano a la chunin comenzó a agitarse suavemente, como si alguien se estuviese moviendo y a la vez tratando de no hacerlo. Kiba volcó toda su atención al lugar.
Kiba (acercándose): Hola, hola, que tenemos aquí…
Chouchou reía entre dientes mientras el Inuzuka caminaba en dirección opuesta a la que ella se encontraba, directo al arbusto que ella movía desde su posición con unos cuantos hilos imperceptibles a simple vista que había colocado. Kiba llegó al arbusto y comenzó a mirarlo con desden.
Kiba: Y bueno… - las uñas del castaño se afilaron como garras. - ¿a quién encontrare…
Para espanto de Chouchou, Kiba bajó la garra a toda velocidad, rebanando el arbusto como si de carne molida se tratase.
Kiba: ¡… aquí?!
El arbusto destrozado cayó a los pies de Kiba, que apartó la vista perdiendo totalmente el interés en el mismo.
Chouchou (desde su lugar, pensando): ¡Esta loco! ¡Si hubiese hecho eso aquí, estaría muerta, ni siquiera vi cuando rasguñó el arbusto!
Kiba (bostezando): Oaah, esto es aburrido… ¿Qué ellos no van a intentar atraparme?
Chouchou (pensando): Yo, al menos, no lo creo.
Kiba (reaccionando de repente): Oh, caray… necesito ir al baño… hm…
En eso, y para terror y asco de Chouchou, que escuchó todo incluido eso ultimo; Kiba se acercó al arbusto donde ella estaba, dispuesto a “Regar el arbolito”.
Chouchou (viéndolo acercarse, pensando): ¡No pensará hacer eso aquí, ¿verdad?! Espera… ¡él no sabe que estoy aquí! ¡Va a mearme encima!
Kiba llegó junto al supuesto arbusto, y llevó lentamente sus manos a su pantalón de basta corta.
Chouchou (aterrada, pensando): ¡Lo va a hacer! Un minuto… ¡¿VA A SACAR “ESA COSA” EN MI CARA?! ¡Y UNA MIERDA, YO ME LARGO!
Antes de que Kiba hiciese cualquier otro movimiento a continuación, Chouchou saltó cubierta de hojas y retrocedió todo lo que pudo, poniéndose a una distancia de al menos 10 metros de él.
Chouchou: ¡Este no es un baño publico, maldita sea! ¡¿En que diablos pensa…?!
Fue entonces que Chouchou vió que el Inuzuka había desaparecido.
Chouchou: ¿Kage bunshin…? ¿Acaso me engaño para que saliera?
¿?: ¿Estas tratando de insultarme, mocosa?
La chica se quedó helada ahí mismo, mientras percibía a Kiba justo detrás de ella, con semblante aterrador.
Chouchou: Ah…¡¿Q-Qué?!
Kiba: ¿A eso le llamas esconderse? Es el escondite más patético que he tenido la oportunidad de ver.
Chouchou (alejándose): Ugh…
Kiba: Y en cuanto a si te engañé, no, sentí tu olor desde mucho antes de llegar aquí, solo jugaba un rato contigo.
Chouchou: ¿Con que si, uh? Entonces…
Kiba: ¿?
Chouchou: ¡Bubun Baika no jutsu!
El pie derecho de la chica se agrandó hasta calzar tres veces su tamaño y grosor, dando una gran patada que Kiba se molestó, por así decirlo, en esquivar.
Kiba: Fiuu, veo que tu eres el cachorro malo de la camada, ¿eh?
Chouchou: Tu….¡¡TU ME PONES DE MALAS!!
Kiba: Bueno, a ver… ¿y tus compañeros donde están, uh?
Chouchou: ¿Estas tratando de que los venda?
Kiba: Cielos, pero si estas tan a la defensiva… en fin, supongo que si te persigo un rato, saldrán a ayudarte, ¿verdad…?
En eso, el castaño percibió algo. No era un olor, tampoco un sonido y mucho menos lo veía venir, pero era algo… y era algo que no quería recibir, así que de repente y para asombro de Chouchou, saltó hacia un lado, esquivando por milímetros el ataque de sombras de Shikadai.
Chouchou: ¡Shikadai!
Shikadai (apareciendo): Maldición, creí que si no hacia ruido, lo atraparía.
Kiba (volviéndose a él): Evadir un ataque es más que solo cuestión de oído, niño.
En ese momento, una manada de bestias de tinta se lanzaron al ataque, siendo evadidas todas por Kiba con mucha facilidad. Pero no se había acabado.
Inojin (apareciendo de pronto): ¡Te tengo!
Con una habilidad casi animal, Kiba realizó una serie de piruetas en medio de su salto de evasión, deshaciéndose de Inojin y de sus bestias a la vez, con una serie de golpes y patadas curvados.
Kiba: Nada mal, pero eso no sirve conmigo… ¿?
Cuando por fin aterrizó, se llevó una ligera sorpresa, dado que Inojin explotó en una marabunta de tinta que cubrió al Inuzuka, manchándole la cara y parte del torso.
Chouchou: Un clon de tinta… buena esa, Inojin.
Kiba (tratando de sacarse la tinta de la cara): Maldita sea… ese chico lo hizo a propósito para quitarme la vista…
Shikadai: Hm… de todas formas el Inojin real no ha venido…
Chouchou: ¡¿Eh?!
Shikadai: Pensándolo bien, es un buen plan… si Kiba nos derrota a ambos, no nos tendrá a los tres.
Kiba (pensando): Y no solo eso… ese clon acaba de quitarme tanto la vista como parte del olfato, dado que la tinta es de un olor muy fuerte… claro que no lo suficiente para quitarme el sentido por completo, pero aun asi… me lo ha dejado deficiente, asi que dependeré del oído…
Shikadai: Como sea… está ciego, así que podemos tener una oportunidad.
Chouchou: ¡Inmovilízalo y yo lo aplastaré!
Kiba (pensando, mientras sonríe): … o eso es lo que ellos creen.
Pasado un segundo de éste pensamiento, Kiba se puso en una extraña posición, que recordaba a un animal salvaje.
Kiba: Bien jugado, mocosos, pero ahora voy a ir en serio con ustedes.
Shikadai: ¡Vamos, que esperas!
Kiba: ¡Tsuga!
Para sorpresa de los chunin, su perseguidor se convirtió en una especie de fuerte remolino filoso que los chicos sintieron, incluso antes de que se les acercara, que debían evadir a toda costa.
Chouchou: ¡WOAAAH!
Shikadai: ¡Gh…!
El remolino que era Kiba pasó muy cerca de ellos, su aire afilado se sentía como si ya les hubiese impactado; para terminar, como un vendaval furioso, chocando contra las rocas y haciéndolas polvo junto a la tierra cercana, dejando un profundo agujero.
Shikadai: Oh.,. rayos…
Chouchou (pensando, espantada): ¡Este…este tipo no bromeaba!
Kiba (saliendo del cráter): Bien. Parece que he ganado.
Shikadai y Chouchou: ¡!
Los chicos se volvieron hacia sus espaldas, notando que un kage bunshin de Kiba los había tomado del hombro uno a cada uno.
Shikadai: Mierda…
Chouchou: Ni siquiera le dimos pelea…
Kiba: Oye, eso ofende. Recuerda que hablas con un rival del Hokage.
Shikadai: ¡Un minuto! ¡No has ganado nada, no tienes a Inojin!
Kiba: La verdad, yo diría que si. ¿Jamás se preguntaron por qué ese clon y las bestias de tinta vinieron a atacarme?
Chunin: ¡!
Kiba: En efecto – luego miró hacia un lado – Oh, aquí vienen.
Todos los presentes se volvieron al lado izquierdo de donde estaban, viendo a otro Kage bunshin de Kiba trayendo a Inojin, quien traía rostro fastidiado y decepcionado.
Shikadai: Entonces… también te atrapó.
Inojin (llegando): Lo siento… hice lo que pude…
Kiba: Sueltalo ya.
El clon del Inuzuka obedeció, desvaneciéndose en una explosión de humo, seguido por los demás.
Kiba: Inojin pensó que si lograba que ustedes me atraparan, podrían ganar aunque mi clon lo derrotara. Fue por eso que llegaron sus refuerzos sin estar él. Estaba ocupado con mi Bunshin.
Shikadai: Pensar que podía hacer lo mismo que Nanadaime…
Kiba: Bueno, la verdad es que no puedo crear el ejército de Bunshin que Naruto hace sin gastar demasiado chakra en el proceso… pero como saben, clonarse es un requisito básico para salir de la academia, así que no deberían sorprenderse.
En eso, Mirai y Akamaru llegaron junto con el grupo.
Mirai: Parece que fueron derrotados.
Shikadai: Sí, sí, ya entendimos, somos una panda de inútiles.
Mirai: Pero seras… yo jamas dije eso.
Kiba: No esperen poder luchar contra mi tan rápido. Aun queda mucho por hacer.
Shikadai: Espera… ¿vamos a continuar?
Kiba: Por supuesto. Este solo fue el primer round. Además, vine a ayudar a Mirai a entrenarlos, y es lo que pienso hacer, hasta que puedan darme una pelea decente.
Los chunin apartaron la mirada del Inuzuka algo molestos.
Kiba (suspirando): Escúchenme.
Chunin: ¿?
Kiba: Sus padres… mis amigos, Shikamaru, Ino, Choji. Ellos son shinobi increíbles, la cuarta guerra no se hubiese podido ganar sin su participación.
Shikadai: Ya están otra vez con los viejos.
Kiba: Eso es lo que iba a decir.
Shikadai: ¿?
Kiba: Tengo entendido que ustedes detestan que los comparen con sus padres. Pues vamos a trabajar así a partir de ahora.
Chouchou: ¡¿Qué?!
Kiba: Voy a recordarles los grandiosos ninja que son sus padres hasta que logren siquiera ponerse al nivel que tenían entonces.
Shikadai: Agh… esto va a ser largo…
Kiba: No haría esto si no tuviese confianza en que lo lograrán.
Mirai (pensando): Jeje, esta poniéndose tierno… estoy celosa… fufufu.
Kiba: Así que se los repetiré. Si no quieren seguir oyendo eso, atrápenme y cállenme.
Chouchou (sonriendo): Bueno,, mientras antes lo consigamos, antes te dejarás de tantas tonterías.
Inojin: Vamos de nuevo.
Shikadai: Vas a arrepentirte de hacerme perder la hora de la siesta.
Mirai (pensando, sonriente): Ok, ya se encendieron.
Kiba: ¡Vamos, mocosos, andando!
Y el entrenamiento del equipo Mirai continuó. Kiba jamás se hubiese imaginado a sí mismo como maestro, pero tenía sus buenas razones para hacer lo que hacía. Tres exactamente: Le gustaba fastidiar para divertirse, le estaba ayudando a Mirai; y para finalizar, estaba decidido a lograr que esos chicos se dejaran de bobadas y liberaran el potencial que estaba seguro que tenían. Porque si dependía de el, iba a convertir a esos enclenques en el trio mas fuerte que se hubiese visto jamás.
Kiba (pensando): Shikamaru, Ino, Choji… voy a hacer que se caigan de sus asientos, ya verán.

EN LA CASA UZUMAKI

La tarde ya vivía sus minutos finales, cuando Himawari abrió la puerta de su casa y procedió a entrar lentamente en ella, cerrándola tras de sí. Pero no continuó su camino, se quedó allí, de espaldas a la puerta, cabizbaja. Cuando Hinata salió, no pudo evitar preocuparse al verla así.
Hinata: ¿Himawari? – se acercó a su hija - ¿Qué ocurre? ¿Ha pasado algo malo?
Himawari: ¿Qué…?
Hinata: ¿?
Himawari (Alzando de pronto la mirada, completa y cómicamente colorada): ¡¿Qué voy a hacer?!
Hinata: ¿Estas bien? ¿Qué te paso?
Himawari: Pues… Shiba me llamó y… quería caminar conmigo… y yo…
Hinata (sonriente): Ah, fue tu primera cita, que bueno por ti. Estaba preocupada de que algo malo hubiese pasado.
Himawari (roja): ¡Pero sí pasó!
Hinata: ¿? ¿Les fue mal? ¿Acaso pelearon o algo?
Himawari: No… nada de eso… terminamos de caminar… y nos despedimos… y yo…
Hinata: ¿Le dijiste algo malo?
Himawari: Yo besé… su mejilla…
Hinata: Ah… que lindo, fufufu.
Himawari: Y entonces él se puso muy rojo y se fue a la carrera. ¡Creo que lo hice enojar, no debí hacer eso!
Hinata: No te preocupes, Hima.
Himawari: ¿?
Hinata: Él no está molesto contigo.
Himawari: ¿Entonces por qué…?
Hinata: Eres una chica bonita, parece que le gustas, y le sorprendiste haciendo eso. Debe haberse puesto tan nervioso que prefirió irse antes de hacer o decir algo que te ofenda.
Himawari: Mamá…
Hinata: Así que no te preocupes. Ya verás que cuando lo veas de nuevo, todo estará bien entre ustedes.
Himawari (algo menos ruborizada): Shiba siempre me ha parecido un gran chico… me pregunto por qué será… creo que me…
Hinata: Fufu, bueno, sea como sea, esfuérzate, ¿si?
Himawari: ¡Sí!
Hinata: Ahora vamos – llevó a su hija al comedor – te prepararé una taza de té para relajarte.

ESA NOCHE, EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Shikamaru: Con esto terminamos por hoy.
Naruto: Ah, que bueno, podremos irnos temprano a casa.
Shikamaru: Oye, oye, se que eso te hace feliz, pero no andes divulgándolo, ¿esta bien?
Naruto: Ya lo sé-ttebayo.
Shikamaru: En fin, revisaré esto y…
Naruto: ¡!
Shikamaru: ¿? ¿Ocurre algo?
Naruto: Es Sasuke…
Shikamaru: ¿Sasuke?
Naruto (poniéndose de pie, alerta): ¡Y trae a…!
Shikamaru: ¿?
En ese instante, en la misma oficina, un portal se abrió, saliendo el uchiha del mismo, tratando de ayudar a caminar a un herido a quien los presentes ya habían conocido antes.
Sasuke: ¡Naruto!
Naruto: ¡Sasuke! ¡Haruko!
El uchiha recostó en la silla del hokage a la herida peliblanca, que abrió sus ojos para ver a los dos amigos y a Shikamaru viéndola con atención.
Haruko: Naruto-sama…
Naruto: ¡¿Qué fue lo que ocurrió?! ¡Sasuke!
Sasuke: Amegakure fue atacada.
Shikamaru y Naruto: ¿Qué?
Sasuke: Mientras hacía reconocimiento sentí un extraño presentimiento, así que decidí revisar Amegakure. Encontré el sitio abandonado, y a Haruko apenas consciente tirada por ahí. La hirieron mucho. Llegué… tarde.
Naruto: Pero su habilidad…
Haruko: Los que nos atacaron… mi habilidad no funcionó… no puede…
Naruto: ¡Pero dijiste que solo Indra y Asura podían atacarte!
Haruko: Esos… que nos atacaron… tenían… habilidades de ellos… eran… tan fuertes… se llevaron a todos…
Shikamaru: ¡¿Que paso con los ANBU que enviamos?!
Haruko: Intentaron protegernos... fueron... derrotados... tambien se... los llevaron...
Shikamaru: ¡¿A dónde los llevaron?! ¡¿Quiénes eran?!
Haruko: Lo siento… - poco a poco, iba quedándose inconsciente – he fallado… lo siento…
La mujer se desmayó en la silla del rubio, sucumbiendo al shock y a sus heridas.
Naruto: ¡Shikamaru, llevémosla con Sakura-chan! ¡Este acaba de volverse un problema grave!
Sasuke: Vamos. Sakura se encargará.
El grupo salió de la oficina del hokage, encaminándose al barrio uchiha a toda prisa, con Haruko en brazos de Shikamaru.
Naruto (pensando, preocupado): Enemigos con poderes de Indra y Asura… esto es grave, muy grave. Boruto… será mejor que vuelvas pronto, hijo.


Continuará…


SPOILER SGTE CAPITULO

Sarada: Haruko se hospedará aquí mientras se recupera, ¿verdad?
Sakura. Sí. Acaba de perder a su gente, tenemos que apoyarla como podamos.
Haruko: Gracias… espero que puedas disculparme, Sakura…
Sakura: ¿Disculparte? ¿Por qué?
Sarada: Pa-¿Papá? ¿Ocurre algo? ¿Por qué me miras así?
Sasuke: Naruto me dio las buenas noticias.
Sarada: ¡Ah! Bueno, gracias, jeje.
Sasuke: ¿Te apetece subir el nivel del entrenamiento?
Sakura: ¡Oigan, no empiecen de nuevo!
Sarada: En el próximo capitulo: Un día diferente en la casa Uchiha.
Haruko: Quisiera hablarte de algo, Sakura.
Sakura: ¿?

FIN DE SPOILER

FIN DEL CAPITULO 13

Editado por rasenchidori: 07.12.15 a las 11:08
Viejo rasenchidori dijo: 13.12.15
CAPITULO 14: UN DIA DIFERENTE EN LA CASA UCHIHA

Sakura: Ten, bebe esto.
Haruko (recibiendo la bebida): Gracias.
La peliblanca bebió el cálido contenido de una tasa entregada por Sakura, que junto a su esposo y su hija, estaban hospedando a Haruko en su hogar desde la noche anterior. Naruto había ido temprano al lugar para asegurarse de que todo estuviese en orden, y de paso, hablar con Sasuke sobre algunos asuntos que, dígase francamente, ni Sakura ni Sarada pudieron ni trataron de escuchar.
Haruko: Les agradezco de verdad. Pude haberme hospedado en la mansión kage.
Sakura: Es más fácil para mi controlar tu curación mientras estés aquí, y si yo no estoy, Sarada tiene ciertos conocimientos básicos.
Haruko: Ah… entiendo.
Naruto: Entonces… puedo encargarte a Haruko hasta que se recupere, ¿verdad?
Sakura (haciendo una cómica imitación de un subordinado): ¡Hai, Nanadaime-sama!
Naruto: Oye, ¿te estas burlando?
Sarada: ¡Mamá!
Sakura (aun divertida): Bien, bien, lo siento.
Sasuke: Tómense las cosas con seriedad, ¿está bien?
Naruto y Sakura (pensando, mirándolo con reproche): Para ti es fácil…
Sarada: Ugh… jeje.
Naruto: Bien. Entonces iré a la oficina.
Sasuke: Ya sabes lo que ocurrió, así que no necesitas un informe.
Naruto: Sí. Te veo luego.
El rubio salió de la casa cerrando la puerta tras de sí.
Sarada: Cielos, Haruko, estabas en muy mal estado cuando te trajeron… que suerte que mamá estuviera cerca.
Sakura: Más que eso, es una suerte que tu padre la haya encontrado. Pudo haber sido mucho peor.
Haruko: Es verdad, si Sasuke-sama no me hubiese hallado…
Sasuke: Suficiente. No importa lo que hubiese o no hubiese pasado. Ahora concentrémonos en lo realmente importante.
Haruko: S-sí, Sasuke-sama…
Sasuke: Quiero que te concentres y me digas… ¿qué fue lo que pasó? ¿Por qué no te llevaron a ti y solo te dejaron para morir?
Haruko: No… no lo sé… nos atacaron pocos… ni siquiera sé si eran hombres. Tenían tamaños tan diferentes, y lucían tan extraño… había… había un hombre.
Sasuke: ¿Qué hombre?
Haruko: Ese hombre… los comandaba… pero era muy raro.
Sakura: ¿En que sentido?
Haruko: Los llamaba no por nombres… sino por números…
Sarada: ¡!
Sakura: ¿Sarada? ¿Ocurre algo?
Sarada: Por números… igual al tipo que derroté cuando fuimos a ayudar al equipo de Sai.
Sasuke: ¿?
Sakura: ¿Qué?
Sarada: Sí. Ese tipo se hacía llamar “Ni”… y también dijo que el enemigo al que el equipo Mirai venció en Kirigakure se llamaba “Ichi”
Sakura: Los números 1 y 2…
Haruko: Espera… ¿Dijiste que lo venciste? ¿Tu sola?
Sarada: ¡Ah… bueno, no estaba sola…!
Sakura: Tch, no seas modesta Sarada, los demás ni siquiera pudieron rasguñarle, se salvaron gracias a ti.
Haruko: Impresionante… como sea… eso significa que ustedes los han conocido también.
Sasuke: ¿Tienes algún recuerdo de sus habilidades?
Haruko: No estoy segura… todo ocurrió tan rápido… pero lo que sí sé, es que eran habilidades que Indra-sama y Asura-sama poseían.
Sasuke: Hm…
Sakura: ¿Qué opinas, Sasuke?
Sasuke: Pues… si tenemos en cuenta que Naruto y yo poseemos habilidades de Rikudou Senin… supongo que esos enemigos deben poseer poderes similares a los del sharingan, o conocer senjutsu… o dominar chakra elemental en su totalidad.
Sarada: Ese hombre, Ni, tenía la habilidades de manipular los 5 elementos básicos, papá. Además, era casi tan rápido como tú.
Sakura: ¿? ¿Entonces como lo venciste? Digo, eres rápida, pero…
Sarada: Noté que se movía solo para evadir.
Sakura: ¿?
Sarada: Noté que solo usaba esa velocidad para evadir, por lo que deduje que la podía utilizar por intervalos cortos de tiempo. Por eso, cuando lo acorralé, de nada le hubiese servido usarla.
Sakura: Ya veo.
Haruko: Por lo demás… es todo lo que recuerdo. Lo siento mucho.
Sasuke: Al final, solo estamos especulando. No tenemos idea de que habilidades podrían haber tenido esos dos además, así que simplemente no vale la pena seguir pensándolo sin tener un modo de averiguarlo. Hablaré con Naruto y Shikamaru al respecto luego.
Sakura: Bueno, lo importante es que tú estas bien, Haruko. Déjanoslo a nosotros, si tu gente de Amegakure está bien, los encontraremos.
Haruko: Gracias, a todos.
Sakura: ¿Naruto no puede percibirlos, o tú mismo?
Sasuke: Intenté hacerlo, captar a aquellos que les atacaron, pero mis habilidades sensoras derivan del rinnegan, y simplemente no son tan amplias como las de Naruto. Y él no puede hacer mucho teniendo en cuenta que no está allá.
Sakura: Ya veo.
Sarada: ¿Esta bien que no estés en el hospital, mamá?
Sakura: Shizune está haciéndose cargo, además Ino se ofreció a prestar su ayuda.
Sarada: Oh…
Sasuke: Bien, Sakura, por favor cuida de Haruko. Necesitamos que se recupere.
Sakura: Sí, cuenta conmigo, cariño.
Sasuke: Sarada. ¿Podemos hablar?
Sarada: ¿Uh? C-Claro, no veo… no veo por qué no.
Sasuke: Bien.
Padre e hija salieron de la casa, dejando a ambas mujeres en la sala de estar, cada quien llevándose su propia interpretación de lo que iba a pasar a continuación entre esos dos.

EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Mirai: Buenos días, Nanadaime-sama, Shikamaru-shisho.
Shikamaru: Hola Mirai. ¿Cómo va el entrenamiento de tu equipo?
Naruto: Kiba los está haciendo sufrir un poco, ¿uh?
Mirai: No puedo creer que se estén esforzando tanto, no parecen los mismos chicos que pusieron bajo mi mando.
Naruto: Jajaja, siempre es bueno algo de competencia para hacerles entrenar por su propia voluntad.
Shikamaru: Sí, muchos de ustedes funcionaban así, ¿uh?
Naruto: Ah, ya recuerdo, tú no entrenabas, eras el que avanzaba "usando la cabeza” nada más. ¡Y vaya que eso te fastidiaba!
Shikamaru: Tché… ahora yo soy el malo.
Mirai: Jajaja.
Shikamaru: Ah todo esto… ¿Kakashi-sensei no iba a venir hoy?
Naruto: Es verdad, está tardándose… como siempre.
Shikamaru: ¿Uh?
En ese momento, alguien tocaba la puerta de la oficina.
Naruto: Jeje…
Shikamaru: Adelante.
Kakashi (entrando): Lo siento mucho, me…
Naruto: Se perdió por el sendero de la vida y blah blah, ¿le cuesta mucho decir que llega tarde de nuevo?
Kakashi: Ah, que sí eres rudo.
Naruto: Bueno, ¿Qué ha pasado, Kakashi-sensei? ¿Es algo malo?
Kakashi: Aha, no, no es nada de eso. Dado que aun siendo un viejo, soy un Jounin, vengo a dejar mis recomendaciones.
Naruto: ¿Recomendaciones?
Kakashi: Verás, como sabes, hay ciertos shinobi que están haciéndose acreedores a elevar su rango a Chunin y a Jounin… y teniendo en cuenta lo que he visto y veré, me parece que puedo ir dejándolas aquí hasta que ellos mismos vengan a solicitar la prueba.
El peliplata dejó unos papeles ante Naruto, quien paso a revisarlos, sorprendiéndose muchísimo con lo que vió.
Naruto: Esto es…
Kakashi: Te lo dije. He tenido en cuenta lo que he visto, lo que veo ahora y lo que sé que veré.
Naruto: Ya veo… espere… ¿usted ha visto algo?
Kakashi: Sabes que mis corazonadas siempre terminan de lujo, Naruto. El decir “lo que he visto” no es más que una expresión, dado el caso.
Naruto: Jajaja, entiendo, entiendo. Pero para ser honesto, también me han llegado recomendaciones de otros Jounin… y para los mismos shinobi. Aunque claro, hay algunas recomendaciones que no entiendo el por qué de que estén aquí…
Kakashi: Vamos, que la respuesta es bastante obvia.
Naruto: Bueno, sí. Es bueno tenerles confianza. Pero no nos adelantemos, jeje.
Shikamaru: ¿No nos adelantemos? ¿Quién diablos eres tú y que hiciste con Naruto?
Naruto: Oye, oye…
Kakashi y Mirai: Jajajaja.

EN EL BARRIO UCHIHA

Sasuke y Sarada se sentaron en el techo de una de las casas aledañas a la suya en el barrio uchiha. El padre tenía algo muy interesante que compartir con su hija.
Sarada: ¿Y de qué quieres hablar, papá?
Sasuke: ¿Te ha ido bien últimamente?
Sarada: Bastante, sí. Mi recuperación pasó bastante rápido.
Sasuke: ¿? ¿De veras?
Sarada: Bueno, en realidad tomó más o menos una semana, pero me refiero a que no lo sentí pasar tan lento.
Sasuke: Hm… entiendo, entonces tuviste compañía.
Sarada: Síp. Mamá no podía cuidar de mí por tanto tiempo, así que dejó a alguien más…
Sarada se calló. ¿Acaso era idiota? ¡Estaba a punto de decirle a su padre que Boruto estuvo con ella, en su propia habitación, cuidándola por varios días! Eso sería suficiente para que Sasuke buscara a su alumno y lo rebanara, si es que no le hacía algo peor. Al menos, esto era lo que pasaba por la mente de la chica, causando una curiosa mirada de su padre.
Sasuke: ¿Estas bien?
Sarada: Ah… pues…
Sasuke: ¿Con quién te encargó tu madre? ¿Chouchou?
Sarada: Bueno, en realidad… - No podía mentirle a su padre, de una forma u otra, y con lo ruidosa y brutalmente honesta que su amiga Chouchou era, se enteraría que no fue ella, pero, instantáneamente, una idea le llegó como un flash, haciéndole hablar impulsivamente - ¡Himawari! ¡Si, vino Himawari!
Técnicamente, no estaba mintiendo. Boruto llegó a su casa varios días trayendo a su hermana, por lo que podía estar algo más tranquila con su conciencia alterando un poco la historia, en lugar de cambiarla por completo. Sasuke, que la miraba con sospecha fría, desvió la mirada de repente, como restándole importancia.
Sasuke: Himawari, ¿uh? Está bien.
Sarada suspiró aliviada.
Sasuke: Ahora que hablas de Himawari, no he visto a Boruto, ni ayer ni hoy. ¿Dónde está? ¿Entrena en casa?
Sarada: ¿Hm? ¿Nanadaime-sama no te lo dijo? Se fue al monte Myoboku.
Sasuke: Oh… interesante. Bien, con todo lo que parece venírsenos encima, será bastante útil.
Sarada: Si. Yo también quiero que regrese pronto.
Sasuke: ¿Lo extrañas?
Sarada: Bueno… - se puso algo roja – sí… se fue casi inmediatamente después de que mi recuperación de la cirugía terminó… pero no solo es eso.
Sasuke: ¿?
Sarada: ¿Es cierto que cuando Nanadaime regresó de allá, pudo derrotar a un usuario de rinnegan como tú?
Sasuke miró a su hija. Sabía que Naruto había derrotado a Nagato y los cuerpos de Pain mientras él estaba fuera de Konoha, pero no conocía en su totalidad los detalles. Todo lo que sabía, se lo habían contado su esposa y Kakashi. Una leve sonrisa se dibujó en su rostro.
Sarada: ¿Papá?
Sasuke: Bueno, en realidad yo no estaba aquí cuando ocurrió. Pero por lo que tu madre me contó, estoy seguro de que es verdad.
Sarada: ¿Es decir… que Boruto podría enfrentarse a ti cuando regrese?
Sasuke: No lo creo.
Sarada: ¡!
Sasuke: Estás precipitándote. Puede que sea capaz de vencer a un hombre con rinnegan, pero eso también depende mucho de la habilidad que el portador del mismo y su oponente posean. Además, como sabes, mi rinnegan es algo diferente de uno normal.
Sarada: hm…
Sasuke: Así que no deberías guiarte de momentos del pasado para obtener una estimación tan básica.
Sarada: Ya veo… perdón si te ofendí…
Sasuke: No me ofendes. Solo quiero que tengas las cosas en claro. Como sea, ¿Qué tiene que ver eso con tu impaciencia por su regreso?
Sarada: Pues… creí que si luchaba contra alguien que podía enfrentarse al rinnegan… podía conocer los límites de mis nuevas habilidades.
Sasuke: Te comprendo.
Sarada: Bueno, no se pierde nada con probar, ¿o sí?
Sasuke comenzó a mirar a su hija no con frialdad, ni tampoco con condescendencia, era un tipo de mirada extraña, de esas que solo una hija puede percibir en su padre.
Sarada: ¿Papá? ¿Por qué me miras así?
Sasuke: Susanoo, ¿eh?
Sarada se sorprendió. ¿Cómo lo supo?
Sasuke: Y tan rápido, es impresionante.
Sarada: No lo entiendo… ¿Cómo lo…?
Sasuke: Naruto me lo contó ayer por la noche.
Sarada: ¿Ayer?
Sasuke; Fue después de dejar a Haruko con tu madre.
Sarada: Es cierto, estuviste fuera por unas horas…

FLASHBACK

El hokage y un hombre ataviado de colores negros y grises se sentaban lado a lado en la barra-mesa del restaurante de Ichiraku. Teuchi, anciano como estaba, seguía sonriéndole a su cliente favorito de siempre.
Teuchi: Aquí está, una botella de mi mejor sake. Disfrútenla.
Naruto: Gracias, viejo Teuchi. Lamento venir tan tarde.
Teuchi: AHAHAHAHA, No necesitas disculparte conmigo, eres el hokage. Y aun sin eso, tú siempre eres bienvenido aquí. – luego se volvió a su hija - ¡Ayame, ve por algunos…¡cof, cof…! …algunos Daifuku para nuestros clientes!
Ayame: ¡Papá, ya basta, hace horas que te estoy diciendo que me dejes trabajar a mí!
Teuchi: ¡Oye, estaré viejo, pero no acabado…cof, cof!
Ayame: Caray… voy por los daifuku. ¡Y después tú te iras a la cama!
La mujer dejó frente a los hombres un plato con un par de apetitosos dulces con fruta y crema.
Ayame: Buen provecho.
Teuchi: ¡Cof, cof, cof!
Ayame: ¡Ya estuvo, te vas a la cama! – Ayame empezó a llevarse a su viejo padre – Discúlpenme, volveré después de dejarlo en su habitación.
Padre e hija salieron del restaurante, mientras esta le reprochaba al anciano su sobreesfuerzo.
Naruto: Caray, le estamos dando problemas a Ayame.
Sasuke (sirviéndose algo de sake): Comete mi Daifuku, detesto los dulces.
Naruto: Sí, lo se, lo se – el rubio también se sirvió algo de la bebida, tomando un bocado de su dulce.
Sasuke: Entonces, ¿de qué querías hablar?
Naruto: Oye, ¿acaso necesito tener que hablar de algo importante para charlar con mi amigo?
Sasuke: Hm…
Naruto: Jajaja.
Ambos shinobi continuaron bebiendo tragos pequeños sin hablar, cosa incómoda de ver, pero no para ellos. Esos dos se entendían mejor a los puños, pero cuando debían hablar, los silencios largos eran algo común para ellos.
Naruto: Ella es… bastante increíble, ¿sabes?
Sasuke: ¿?
Naruto: Sarada.
Sasuke: Oh… sí.
Naruto: De no haber sido por ella… quien sabe que hubiese pasado con Himawari.
Sasuke: ¿? ¿Tuvo una misión peligrosa?
Naruto: Bueno, dado que está en el equipo Sai… estuvo en la lucha contra un enemigo muy poderoso, según el reporte, era muy rápido y dominaba las 5 naturalezas básicas de chakra.
Sasuke: Así que los emboscaron… y enviaste a Sarada a ayudar.
Naruto: Sí, y al equipo Mirai. Ninguno tuvo oportunidad contra él, Sai y Mirai apenas pudieron resistirlo. El Susanoo de Sarada fue lo que los salvó.
Sasuke, que había permanecido impasible toda la conversación, se volvió hacia su amigo sorprendido.
Naruto (masticando su daifuku): Oh, creo que capté tu atención.
Sasuke (recuperando su compostura): ¿Me estás diciendo…?
Naruto: ¿Te sorprende? Ella es una kunoichi talentosa. Es como eras tú, pero sin los problemas de actitud, jejeje.
Sasuke: Hmpf, serás… como sea, eso lo sé, pero aún así… vaya…
Naruto: A mí no me sorprendió para nada. Si hubieses sentido lo que yo…
Sasuke: ¿?
Naruto: Cuando salió de la aldea. Pude sentirlo. Una determinación tan férrea como no he visto en mucho tiempo.
Sasuke: Sí… me recuerda a ti.
Naruto: ¿Hm? ¿Y eso?
Sasuke: Sale con esa idea de ser Hokage… y asumo que es gracias a ti y lo que pasó cuando fueron a buscarme hace años.
Naruto: Ah… si, supongo que es mi culpa, jajajaja.
Sasuke: Pero también… su forma de ver las cosas… ni siquiera presta atención a su talento natural, siempre quiere lograr más. Sólo espero que no le pegues también lo idiota.
Naruto: Tch, mira quien habla, ver nada más a Boruto, ya a veces incluso habla como tú.
Sasuke: Eso no es mi culpa.
Naruto: ¡ES TOTALMENTE TU CULPA-TTEBAYO!
Sasuke: Bueno, ya lo habíamos concluido antes, ese chico es una rara y perturbadora combinación de ambos.
Naruto: Resaltando “perturbadora”.
Sasuke: ¿Y cómo le ha ido en su entrenamiento?
Naruto: Bastante bien, dominó la manipulación de naturaleza hace poco.
Sasuke: Ya veo… ¿Ya ha comenzado a entrenar con el regalo que le diste?
Naruto: Aha, bueno, es algo gracioso, verás…
Sasuke: Pensabas encargarme eso también, ¿uh? Pero que perezoso eres.
Naruto: Jajajajajajaja.
Incluso después de que Ayame regresó, ambos amigos continuaron charlando hasta muy tarde. Y ni siquiera terminaron la botella de Sake. Naruto estaba bastante animado aun con lo que sabía que estaba por venir, pero él era así. Sasuke pensaba en el progreso de su hija y de su alumno. No pudo evitar sentirse feliz, por supuesto, ocultándolo tan bien como solo él sabía hacerlo.
Sasuke: Por cierto… creo que deberías dejar de leer las emociones de la gente. Es bastante raro.
Naruto: No lo puedo evitar, ya casi ni necesito estar en mi forma de control de chakra para hacerlo.
Sasuke: Hm… eso es un problema
Naruto: ¿Qué estás diciendo?
Sasuke: Hmpf.

FIN DEL FLASHBACK

Sarada: Jeje.
Sasuke: Hablamos un rato más y luego nos fuimos. La verdad es que no puedo creer que hayan progresado tan rápido. Supongo que, cuando nosotros éramos más jóvenes, Kakashi y los otros pensaban lo mismo.
Sarada: La generación nueva siempre debe sobrepasar a la anterior, ¿verdad?
Sasuke: Ah, si estás confiada.
Sarada: ¡O-Oye!
Sasuke: En ese caso…
Sarada: ¿?
Sasuke: ¿Te gustaría que subiésemos el nivel del entrenamiento?
Sarada (ansiosa): ¡Oh, ya te habias tardado!
Sasuke (pensando): Ah… estaba impaciente.
Sarada: Y bien, ¿empezamos?
Sasuke: No. No aquí.
Sarada: ¿?
Sasuke: Si vamos a subir el nivel… vamos a necesitar mucho más espacio.

EN EL MONTE MYOBOKU

La tranquilidad del monte se estaba interrumpiendo por un inusual evento que en ese mismo momento, llamaba la atención de los anfibios cercanos al lugar. Para alguien que llegara en ese momento, sería como ver a una multitud concurrida viendo como algo cae del cielo. Sin embargo, en el caso de esta multitud de sapos, lo que estaban mirando estaba algo lejos de ser un descenso. Más bien al contrario. Gamakichi, llevando a Shima sobre su gigantezca cabeza de jefe sapo, llegó de un salto al lugar, curioso por la congregación.
Gamakichi: Oigan, oigan, ¿Qué es lo que está pasando?
Gamatatsu (comiendo un enorme gusano): Ah, Gamakichi, verás, Fukasaku-sama está dándole un entrenamiento intensivo al hijo de Naruto-chan.
Gamakichi: ¿Uh? Pero ¿Qué tiene que ver eso con que todos ustedes estén viendo al cielo?
Gamatatsu: ¿? ¿Qué acaso no has mirado?
Shima: Gamakichi, mira arriba y lo sabrás.
Gamakichi: Hah, pero ¿Qué podría…? – tras dar una mirada hacia arriba, comprendió inmediatamente lo que todos miraban - Oh… claro.
Justo sobre sus cabezas, o mejor dicho, sus miradas atentas, Fukasaku y Boruto daban saltos y más saltos en el aire mientras intercambiaban golpes rápidos y fuertes que resonaban incluso a la distancia en que se encontraban.
Gamakichi: Conque ya llegaron a las katas de sapo, ¿uh?
Gamatatsu: Es increíble como Fukasaku-sama, viejo como está, pueda continuar peleando al mismo nivel que cuando entrenó a Naruto-chan.
Shima: Y no solo eso, tenía la misma capacidad cuando entrenó a Jiraiya-chan… ah, nuestro pobre Jiraiya-chan.
Gamakichi: Entiendo… Boruto tiene la misma cabeza dura de su padre, pero de cierta forma, una vez que aprende algo, se adapta más rápido, y eso ya es mucho decir.
Shima: Si… Naruto-chan logró tener un hijo impresionante.
Mientras hablaban, encima de ellos, Boruto ponía esfuerzo en bloquear las flexibles y rápidas patadas de Fukasaku.
Boruto: ¡¡Graaah!!
Fukasaku: ¡UHYAA!
Los golpes de ambos se chocaron repeliéndose entre sí. Eso no detuvo a los peladores. Ni siquiera cuando ya caían.
Fukasaku: Hm, estamos comenzando a descender. Mejor no pierdas la concentración Boruto-chan.
Boruto: ¡Ja! – el rubio dio una gran kata que lo puso sobre el viejo sapo - ¡Como si fuese a dejar que un anciano sapo me supere!
Fukasaku: ¡Tu constante insolencia me molesta mucho! ¡¿Qué no te han enseñado modales?!
Boruto: ¡No estoy aquí para ser educado! ¡Voy a fortalecerme hasta que pueda ser mucho más fuerte que el viejo!
Fukasaku: Hm…
Los dos continuaron intercambiando golpes, hasta que en un momento dado, Fukasaku dio una gran patada que Boruto no logró esquivar… pero al parecer, nunca planeó hacerlo.
Fukasaku: ¡!
El sapo vió como su nuevo alumno atrapaba su pata con sus brazos, girando sobre sí mismo y lanzándolo al suelo.
Boruto: ¡Ahí vaaaa!
Fukasaku: ¡Uah…!
Mientras caía, Fukasaku logró mantener su balance, recuperando su posición original, la cual le fue óptima para aterrizar sin mayores problemas. Segundos después, Boruto también cayó, apoyándose en sus pies con fuerza.
Fukasaku: Cielos, chico, no deberías caer así, no tiene de malo usar tus manos como un par de patas adicionales.
Boruto: Nah, está bien. Por como acabamos de pelear estimo que puedo aumentar mi fuerza muchísimo.
Shima: ¡Boruto-chan! ¿Qué fue eso de ahora? ¡Por poco empotras a mi esposo contra el suelo!
Boruto: ¡Ah… creo que me emocioné! Jajajajaja
Fukasaku: No te preocupes, Ma. Boruto-chan es algo más agresivo que su padre, pero está bien.
Gamakichi: Aunque el si golpea con ganas, ¿uh?
Boruto: Para ser los que me están enseñando, se quejan mucho.
Fukasaku y Gamakichi (cómicamente enojados): ¡¡TU TE HAS ESTADO QUEJANDO DESDE QUE LLEGASTE AQUÍ, IDIOTA!!
Gamakichi: Bien, de cualquier modo, los curiosos ya se fueron, al parecer.
Fukasaku: Hm, no creí que tuviésemos público.
Boruto: Oiga, viejo Fukasaku.
Fukasaku: ¿Qué quieres?
Boruto: El entrenamiento con Katas ya terminó, ¿verdad?
Fukasaku: Sí, claro. Te adaptaste a mi ritmo bastante rápido y ya tu estilo de pelea cambiante es tan impresionante como impredecible, así que creo que podemos dar por terminado el entrenamiento.
Shima: O sea… ¿Boruto-chan regresará a Konoha?
Boruto: No hay prisa por hacerlo.
Fukasaku: ¿? ¿De que hablas?
Boruto: Pues… he visto que lleva con usted una especie de espada, ¿cierto?
Fukasaku: ¡Oh! ¿Esta cosa vieja? – el sapo sacó su arma de su cintura, mostrándola al rubio – si, aquí está. ¿Qué pasa con ella?
Boruto: Me gustaría que me enseñe a usarla. Algo básico, para no ser torpe al manejarla.
Fukasaku: ¡!
Los sapos vieron al rubio sacar de entre lo poco que trajo, la katana que le regaló su padre cuando Himawari se graduó a genin.
Fukasaku: ¡Oh, ya veo!
Boruto: He intentado aprender por mí mismo durante las noches, pero… simplemente no la uso bien. No como Sasuke-shisho.
Fukasaku: Hm… entiendo. Supongo que puedes quedarte un poco más, para entrenar con la espada. ¿Nos ayudarás, Gamakichi?
Gamakichi: Seguro. El kenjutsu de los sapos es ciertamente envidiable, si está bien que yo lo diga.
Boruto: ¡Bien! ¿Podemos empezar ahora?
Fukasaku: Agh… muchacho impaciente… Gamakichi, estoy algo agotado, por favor comienza tú.
Gamakichi: Tch, bueno, está bien. Comenzaremos por algunos movimientos de espada básicos. ¿Listo?
Boruto: ¡Eso es! – con emoción, desenvainó su espada, cuyo filo destelló a la luz del sol - ¡vamos!

EN LAS AFUERAS DE KONOHA

Sarada: Ehm… ¿de verdad está bien que salgamos así de lejos?
Sasuke: No hay problema. Shikamaru sabe que estamos aquí, así que no habrá líos.
Sarada: Uh…
Sasuke: Solo estamos en las afueras, este claro está cerca del bosque más cercano, así que no ocurre nada, no tienes por qué sentirte presionada.
Sarada: Ok.
Sasuke: Ok. Entonces vamos a comenzar.
Sarada: Hai – la chica activó su Mangekyou sharingan – estoy lista.
Sasuke: ¿Puedes controlar completamente tu Susanoo?
Sarada: Ah, pues… no he intentado volver a usarlo desde la primera vez…
Sasuke (suspirando con impaciencia): Bueno, supongo entonces que puedes intentarlo ahora.
Sarada (pensando): Veamos, concéntrate, Sarada… recuerda el sentimiento…
Pocos segundos después, un ente color magenta rojizo se alzaba envolviendo a la chica.
Sasuke (mirando el Susanoo de arriba abajo): Hm…
Sarada: ¿Y bueno? ¿Qué te parece?
Sasuke: Hm, creí que estaría en la fase inicial, pero ya hasta muestra el ornamento de la cabeza.
Sarada: Ah, sí… no entiendo esa parte.
Sasuke: Hm, debe ser hereditario.
Sarada: ¿Qué?
En ese momento, el uchiha mayor liberó su propio Susanoo, muy similar al de Sarada, con la diferencia de que éste era color púrpura y con el ornamento en el cabeza reemplazado por una especie de casco con cuernos, que se confundía con la propia cabeza del ente, despuntada en una barbilla larga y delgada.
Sarada: Woa… es la primera vez que veo tu Susanoo así.
Sasuke: Pero como seguramente debes haber deducido, esta es una versión incompleta.
Sarada: Sí… sentí algo por el estilo cuando lo logré hacer por primera vez. Digo, no creía haber alcanzado tu nivel tan pronto.
Sasuke: Como sea, vamos a ver cómo te desenvuelves con él.
Dicho esto, su Susanoo se armó con un arco y flechas de chakra purpurino llameante.
Sarada (pensando): Papá va en serio.
Sasuke: Muéstrame lo que tienes.
Sarada: ¡Hai!
Siguiendo el ejemplo de su padre, Sarada dotó a su Susanoo de sus espadas gemelas llameantes.
Sasuke: Bien hecho. Ahora… - su Susanoo se puso en guardia – ven aquí.
Sarada (pensando): No voy a decepcionarle – (hablando): ¡Allá voy!
Susanoo contra Susanoo, Sarada se lanzó al ataque. Sasuke la recibió bloqueándolo con aparente facilidad, permaneciendo ambos entes forcejeando.

EN LA OFICINA DEL HOKAGE

Naruto: ¿?
El rubio se volvió a ver a la ventana de su derecha, poniéndose de pie y dirigiéndose a esta.
Shikamaru: Naruto. ¿Ocurre algo?
Naruto: Esto es…
Shikamaru: ¿Qué pasa? ¿Percibes algo malo?
Naruto: No, bueno, es solo un combate, uno de gran escala, por decirlo así.
Shikamaru: ¡O-oye, no lo digas tan calmado, un combate de esos fue lo que acabó con el valle del fin!
Naruto: Descuida, no están cerca de la aldea, y no es una pelea propiamente dicha. Es más una práctica, muy avanzada.
Shikamaru: Bueno… si crees que no hay problema, entonces está bien.
El Nara regresó a lo que estaba haciendo, mientras Naruto sonreía mirando por la ventana de su oficina.
Naruto (pensando): Estas tomándotelo en serio, ¿no, Sasuke? Pues muy bien. ¡Acepto tu reto!
Shikamaru: ¡Oye! ¿En que estás pensando? Tienes trabajo que hacer.
Naruto (regresando a su asiento, sonriente): Sí, sí.

CON LOS UCHIHA

La joven uchiha se lanzó una vez más contra su padre, chocando sus espadas gemelas contra un par de flechas que junto a su ballesta, Sasuke empleaba como defensa improvisada y muy efectiva. Aunque ella estaba esforzándose, una pregunta circundaba ya en la mente del uchiha mayor.
Sasuke: ¿Qué es lo que estás haciendo?
Sarada: ¿?
Mientras hablaban, Sasuke y su hija estaban rodeados de tajos enormes que abrían la tierra y rocas destrozadas. Ninguno de los dos parecía cansado, pero era más que obvio deducir quien tenía las riendas de la lucha.
Sasuke: Solo estás usando tu Susanoo para atacar y defenderte. Es un gran desperdicio de tiempo y energía.
Sarada; Q-¿Qué?
Sasuke: El Susanoo tiene poderes más allá de solo usar armas y protegerte del daño. Por ejemplo…
Con un ademán simple, el Susanoo de Sasuke desvaneció su ballesta-arco y flechas, reemplazándolas con una espada larga y gruesa, que se encendió en llamas liláceas al instante.
Sarada: E-espera, ¿Puedes cambiar tus armas?
Sasuke: Es eso a lo que me refiero. El Susanoo es una extensión no solo de tu chakra, también de tu fuerza vital, y por ende es parte de ti. Así que, usando un poco la imaginación, puedes ser capaz de alterar su armamento y constitución siempre que lo necesites.
Sarada (bajando un poco la cabeza): No… se me ocurrió.
Sasuke: Bueno, supongo que no debería exigirte tanto. Despues de todo, es aun muy nuevo. Lo que es más…
Sarada: ¿?
Sasuke: Esa técnica que haces con el Susanoo usando el poder de tu madre es bastante interesante. Es la que más logró hacer mella en mi Susanoo.
Sarada: Supongo que sí. Fue con ella con la que vencí a Ni.
Sasuke: Hm… entiendo.
Sarada: ¡Entrenemos un poco más, por favor!
Sasuke: Espera.
Sarada: ¿?
El pelinegro desactivó su Susano de repente.
Sarada: ¿Papá?
Sasuke: Ven, debo hablarte.
La chica no se hizo repetir la orden y obedeció, desactivando su Susanoo también.
Sarada (acercándose a Sasuke): ¿Qué ocurre?
Sasuke: Escucha. Hacer lo que te estoy diciendo es bastante sencillo, puedes lograr obtener armamento variado para el Susanoo si te concentras un poco.
Sarada: Sí, claro.
Sasuke: Sin embargo, el Susanoo también tiene otros usos. Hace años descubrí que es increíblemente útil en técnicas de combinación de poderes del Sharingan.
Sarada: ¿?
Sasuke: Por ejemplo – Sasuke activó su chidori, combinándolo con Enton – está el Kagutsuchi. Puedo multiplicar el poder de mi Amaterasu combinándolo con el Chidori. Y al igual que tú lo haces con tus golpes imbuidos en chakra, yo puedo aplicar esto al Susanoo.
Sarada: Comprendo. Pero yo no puedo hacer el Kagutsuchi…
Sasuke: Aún debemos descubrir eso.
Sarada: ¿Uh?
Sasuke: El Mangekyou Sharingan te da acceso a ciertos poderes, pero algunos de ellos son diferentes, y varían entre Uchiha y Uchiha.
Sarada: ¿Cómo es…?
Sasuke: Por ejemplo, en mi caso, mi Mangekyou me permite lograr el Enton: Kagutsuchi, con el que controlo las llamas del Amaterasu a mi antojo. También me da la suficiente energía para manipular Raiton y Enton al mismo tiempo. Y todo esto es optimizado cuando se usa en conjunto con el Susanoo. Durante la guerra, cuando enfrentamos a Madara Uchiha, su Mangekyou Sharingan le daba la capacidad de aumentar el poder de su Susanoo más allá de lo que cualquiera pudiese haber visto antes. También le proveía del Choku Tomoe, una habilidad con la que el usuario y sus habilidades aumentan su fuerza y fluidez.
Sarada: Oah…
Sasuke: Además, Kakashi, cuando tenía un ojo sharingan, podía usar una técnica llamada Kamui, que le permitía deformar el espacio y arrastrar a su objetivo a otra dimensión, así como también regresarlos en un espacio y tiempo diferentes. Aquella única vez que logró despertar el Susanoo antes de perder el sharingan para siempre, usó el Kamui como aditamento, amplificada en un par de armas lanzables a modo de shuriken que su ente logró crear.
Sarada: ¿Y cuál de esas habilidades crees que yo pueda lograr?
Sasuke: No lo sé. Madara Uchiha, tú misma y yo hemos sido los únicos que han despertado el Mangekyou Sharingan eterno. Sin embargo, en lo que a ti respecta, pueden ser habilidades totalmente diferentes. Dado que ni bien activaste el Mangekyou, te hicimos la cirugía, no tuviste tiempo de descubrirlo. Estoy seguro de que aprenderás sobre la marcha.
Sarada: Jaja, estás hablando igual que Nanadaime-sama.
Sasuke: ¿En serio? Que mal…
Sarada: ¡Oye!
Sasuke: Hm, ahora que hablamos de Naruto…
Sarada: ¿Qué pasa?
Sasuke: El Susanoo es perfecto para técnicas de equipo también. Por supuesto, debe ser con alguien que equipare tu poder.
Sarada: Sí, Boruto me contó esa parte. Tú hiciste equipo con Nanadaime-sama.
Sasuke: Sí. Por lo mismo, quien sabe, si logras llegar a un nivel de Susanoo lo suficientemente alto, puede que logres hacer equipo con Naruto algún día.
Sarada (sonrojada, con estrellas en los ojos): ¿Yo? ¡Hacer equipo con Nanadaime-sama…!
Sasuke: Pero aún falta mucho para eso. Ahora que ya te dije todo esto, vamos a continuar.
Sarada (emocionada): ¡Hai!
Padre e hija activaron sus respectivos Susanoo, poniéndose en guardia.

EN LA CASA UCHIHA

Sakura: Ah vaya, esos dos van a tardarse bastante al parecer.
Haruko: ¿Sabes a donde fueron?
Sakura (con sonrisa resignada): Han de estar por ahí entrenando otra vez. Siempre le ponen mucho empeño a eso, creo que no les gustan los descansos.
Haruko: Ya veo. Cuando la vi por primera vez, me dio la impresión de que Sarada era más como usted.
Sakura: ¿De veras? Bueno, yo diría que tiene un gran balance entre nosotros dos.
Haruko: Ya veo.
Sakura: Hm, ¿Cómo van esas heridas?
Haruko: Sanando rápidamente, por fortuna. Eres muy buena.
Sakura: Pero qué dices, si soy la mejor en lo que hago jaja.
Haruko sonrió. La charla con su hospedadora se había vuelto muy amena, sin embargo, una molestia de mucho tiempo antes le estaba poniendo incómoda.
Sakura: ¿Ocurre algo, Haruko?
Haruko: Es solo…
Sakura: Oye, ya se que te preocupa tu aldea, pero si Naruto y mi esposo se ocupan, todo va a salir bien.
Haruko: Les tienes mucha confianza, ¿verdad?
Sakura: Con mi vida. Uno es el hombre que amo y el otro mi gran amigo, por supuesto que les tengo confianza.
Haruko: Ya veo… lo lamento mucho.
Sakura: ¿Eh? ¿De qué estás hablando?
Haruko: Me disculpo… porque cuando te conocí… no supe mantener mis emociones bajo control.
La pelirrosa recordó entonces. Justo antes de que el equipo Konohamaru se retirara, la líder de Amegakure las había conocido a Hinata y a ella, siendo muy afable con la primera, pero en cuanto la madre Uchiha se presentó, Haruko solo le prestó una reverencia formal muy poco cálida. Sakura pareció entender de inmediato.
Sakura: ¡No, bueno, ese momento es cosa del pasado, y vamos que no fue nada grave! ¡Solo fue un saludo, nada más!
Haruko: Lo sé. Mi disculpa es por la razón de haberlo hecho.
Sakura: ¿?
Haruko: Quisiera hablarte de algo… tu… me recuerdas mucho a mí cuando estaba en mi época original… con Indra y Asura-sama. Tu último comentario sobre Sasuke y Naruto-sama me lo confirmó.
Sakura: ¿Pero por qué?
Haruko (sonrojándose, triste): Porque ambos eran mis mejores amigos… pero Indra-sama… tenía un lugar especial en mi corazón.
Sakura abrió tamaños ojos al oír esto. Lo que acababa de escuchar… era como verse a sí misma hace años, cuando Sasuke ya no estaba en Konoha. Naruto, quien en ese entonces no entendía bien el concepto de “amor”, se la pasaba tratando de enamorarla, aunque ya no era tan insistente como en su infancia, pero ella permanecía siempre rechazándolo (con violencia o sin ella) creyendo que era algo molesto. Sin embargo, con el paso del tiempo, el rubio se había vuelto su apoyo, su mejor amigo, su esperanza de que su amado Sasuke volviese a su lado, cosa que él demostró cuando por fin trajo de vuelta al problemático Uchiha. A pesar de que tiempo después, Naruto logró entender lo que el amor significaba de la mano de su compañera Hinata; la amistad que se había formado entre ellos no se vió alterada, de hecho, fue Sakura quien, así como Naruto la reunió con su ahora esposo; le devolvió el favor haciéndole ver lo que la Hyuga sentía por él, y los nuevos sentimientos recíprocos que en él habían aflorado por ella. Todo terminó bien para ambos, pero lo que ahora acababa de oír… y por lo que conocía de la historia de los hijos de Hagoromo Otsutsuki, la historia de amor de Haruko no terminó tan bien como la de ella.
Sakura: No… lo sabía…
Haruko: Una vez me animé a decírselo… a confesar lo que sentía… pero ya era tarde. Tuve el mal tino de hacerlo cuando Hagoromo había nombrado a Asura-sama como su sucesor. El rencor que invadió a Indra-sama… no le permitió sentir nada, ningún tipo de afecto por nadie más… apenas un último ápice de nuestra amistad que le impidió rechazarme, tan solo dejarme allí, sin ninguna respuesta. Yo… quedé destrozada.
Sakura: Haruko… cuanto lo siento…
Haruko: Por eso… creo que cuando conocí a Sasuke-sama, ese sentimiento… lo sentí allí de nuevo. Y luego, cuando conocí a su esposa, a ti… la amargura me llenó otra vez… era como si… como si se hubiese alejado de mi por segunda vez.
Sakura: Bueno… - la pelirrosa empezó a sentirse bastante incomoda – eso es muy complicado…
Haruko: No. Como Naruto y Sasuke-sama ya me aclararon y a todos en Amegakure… ellos pueden ser las transmigraciones de mis viejos amigos, pero no son ellos, son personas distintas, con sueños distintos, con vidas diferentes. Ahora que he podido hablar contigo… no puedo hacer nada más que sentirme feliz porque en esta vida, por fin alguien logró llegar a ese corazón frío, y darle algo de calor.
Las lágrimas empezaban a rodar por las mejillas de Sakura. Estaba profundamente conmovida por las palabras de su huésped, palabras que había oído antes de una mujer que hace años le ayudó a hacer que su esposo supiera que era padre… por razones muy similares a las de Haruko. Lo que es más gracioso… es que el destino hace jugadas raras. Una de esas cosas estaba a punto de pasar, aunque demasiado rápido.

EN LA ENTRADA DE KONOHA

¿?: ¡Les digo que me dejen entrar!
En la entrada de la aldea, un gran alboroto se había armado. Los guardias ya no sabían como tratarlo.
Chunin: No puedes entrar. Retirate o tendremos que intervenir.
¿?: ¡Te estoy diciendo que el Hokage sabe quién soy! ¡Y si eso no te basta, sus amigos también me conocen!
Chunin: Hah, no hay otro modo. Vamos a tener que sacarte de aquí.
¿?: ¡Inténtalo si puedes, mentecato!
¿?2: ¡Que está ocurriendo!
Chunin: Oh… Nanadaime-sama.
Naruto: ¿Que es todo este ruido?
Chunin: Nanadaime-sama, verá…
Naruto: Sé quien es.
Chunin: ¿?
¿?: ¡Ja! ¡Te lo dije!
Naruto: ¿Qué estás haciendo aquí, Karin?
Karin: ¿? ¿Qué es eso? ¿Sasuke no te dijo que vendría?
Naruto: Me dijo que vendrías, pero no que vendrías hasta aquí a hacer escándalo.
Karin: Oh, claro, se trata de solo un escándalo, pero el líder de Konoha en persona viene a recibirme para acallarlo.
Naruto: Percibí tu chakra desde la oficina. Y no comas ansias, solo se trata de un Kage Bunshin.
Karin: Tch. Claro, claro. Como sea, ¿no vas a dejarme entrar?
Naruto: No es necesario. Sasuke está entrenando con su hija cerca de aquí.
Karin: Oh, entonces sabes a que vine, ¿uh?
Naruto: Sí, solo no te pongas molesta, ¿esta bien?
Karin: Vamos, que ya dejé ir a Sasuke. ¡Pero quiero ver a Sarada! ¡No la he visto desde que nació!
Naruto: Comprendo, comprendo. Ahora sígueme, te llevaré con ellos.
Chunin: Nanadaime-sama…
Naruto (sonriendo): Vamos, vamos, no pasa nada. Sigan en lo suyo, ¿está bien?
Chunin: Ah, s-sí.

EN LA CASA UCHIHA

Haruko: ¿Estas bien?
Sakura: Jaja, lo siento mucho. Me hiciste recordar algunas cosas.
Haruko: Oh…
Sakura: ¿Ya puedes moverte bien, verdad?
Haruko: Ah… claro, seguro.
Una enorme sonrisa se había dibujado en el rostro de la pelirrosa, tanto que a Haruko le pareció que tenía un plan en mente. Tenía razón.
Sakura: ¿Quieres que vayamos a ver a mi esposo y a Sarada entrenar?
Haruko: Bueno… supongo que estará bien. ¿No molestaremos?
Sakura: Estaremos a cierta distancia, eso si aún entrenan.
Haruko: Esta bien.
Sakura: ¡Ok, vamos!

CON SASUKE Y SARADA

Los entes de ambos Susanoo se daban de espadazos a cada minuto, mientras Sarada practicaba cambiar las armas del suyo, lográndolo en ciertas ocasiones, consiguiendo formar shuriken, con las cuales era muy buena.
Sarada (jadeando): Vamos… un… poco más…
Sasuke (mirando a su hija): Ya es suficiente. Terminemos por ahora.
Sarada: ¡No, espera, aun puedo seguir…!
Sasuke: No. No puedes.
Ante la sorpresa de la chica, su Susanoo se desvaneció poco a poco, quedando solo ella, jadeante, delante del imponente poder de su padre.
Sarada: ¿Qué-qué pasó?
Sasuke: Lo que pasa es que no estás lo suficientemente acostumbrada para usar esto por un tiempo indefinido.
Sarada: Oh… entonces es eso…
Sasuke desactivó su Susanoo caminando hacia su hija.
Sarada: Lamento haberte decepcionado…
Sasuke: Yo no lo pondría así. Para ser primeriza, estas aprendiendo a usarlo bien.
Sarada (medio tsundere): No trates de hacerme sentir mejor.
Sasuke: No lo hago. No soy bueno en eso.
Sarada: Huh…
¿?: ¡SASUKEEEEEE!
Sasuke y su hija alzaron la mirada hacia el lugar de donde venía la voz. Lo que vieron fue a una pelirroja con lentes corriendo a toda velocidad hacia los pelinegros, levantando una humareda detrás.
Sasuke: ¿Karin?
Karin: ¡Hola, hola! ¿Te dije que iba a venir, no?
Sasuke: Por lo que veo causaste algunos problemas, como siempre.
Karin (mirando al clon de Naruto que se acercaba): Oh, ¿eso? Nah, es solo un Bunshin.
Sarada: Disculpa… tu eres…
Karin: Sarada…
En eso, Sarada la reconoció. ¡Era la mujer con anteojos que había visto en esa fotografía con su padre y otras personas, hace años! ¡Aquella a la que, por error de Suigetsu, y por el uso compartido de lentes, creyó por un momento su verdadera madre!
Sarada: Eres… Karin… ¿verdad?
Karin: Suigetsu me contó lo que ocurrió años atrás. Aunque en serio me gustaría ser la señora Uchiha, otra persona se me adelantó.
Naruto: Veo que aún no lo sueltas.
Karin: No, no, está bien. Pero yo no suelo callarme las cosas.
Sarada: Esta bien, está bien, todo se aclaró ese mismo día. Mi madre me contó que la ayudaste durante el parto.
Karin: Pues dado que tu padre no estaba en el lugar que debía cuando pasó – La pelirroja miró a Sasuke, que apartó la vista aburrido – no podía dejar que a su hija le pasara algo.
Sarada: Oh… bueno, pues muchas gracias – la chica hizo una reverencia educada – mucho gusto en conocerte.
Karin (lanzándose a abrazarla): ¡Aaaay, pero si es tan lindaaa! – empezó a sacudir a la uchiha mientras se sonrojaban ambas, una por ternura, la otra por seria incomodidad - ¡Y es tan parecida a su padre!
Sasuke dio un gran suspiro de impaciencia, mientras el clon de Naruto se reía.
Karin: Lamento todo lo que ese idiota de Suigetsu te hizo pasar.
Sarada: No importa. Incluso antes de estar segura de que mi madre era mi madre, Nanadaime-sama me hizo ver lo que en verdad importa.
Sasuke: Sí, siempre ha dado buenos discursos.
Naruto: ¿Estas siendo sarcástico?
¿?: ¡Oye, oye, no sacudas así a mi hija!
Todos voltearon para ver a Sakura y a Haruko llegar al lugar.
Sasuke: Sakura.
Haruko: Perdón por la intromisión, Sasuke-sama.
Sakura: Haruko sintió el chakra de ambos bastante elevado, así que no tuvimos problemas para hallarlos. No podía dejarla sola. – luego se volvió a la pelirroja – Hola, Karin. Ha pasado tiempo.
Karin: ¿Cómo estas, Sakura? – soltó a Sarada y se acercó a la pelirrosa – no había visto a tu hija en tanto tiempo, está taaaan linda.
Sakura: Jajaja, ¿verdad que si? Soy su madre, así que es bastante obvio.
Karin: Bueno, yo no lo pondría así…
Sakura: ¡¿Qué dices?!
Naruto: Jajaja.
Sarada (bajando la mirada de vergüenza): Esto es tan vergonzoso…
Sasuke: Sea como sea, ¿Por qué están todos ustedes aquí?
Naruto: Karin estaba dándoles problemas a los guardias, así que la traje con Sarada para tranquilizarla. Es a lo que vino, después de todo.
Sakura: Nosotras veníamos a verles entrenar, cariño, pero parece que nos tardamos.
Sasuke: No hay razón para estar todos aquí. Regresemos a la aldea.
Sarada: No seas frío, papá.
Karin: Espérate sentada, linda.
Sakura: Vamos, regresémonos ya.
Naruto: Bien, mi trabajo aquí terminó.
Dicho esto, se desvaneció en una nube de humo.
Sakura: Un Kage Bunshin, ¿uh?
Karin: Andando.
Sasuke: Tú solo llegarás a la entrada de la aldea, ¿esta bien?
Sakura: ¡Sasuke!
Sarada: ¡Oye, Papá!
Karin: Oye, al menos déjame darle su nuevo par de lentes.
Sakura: Hm, justo pensaba que ya era tiempo de darle unos nuevos.
Sarada: ¿En serio? ¿Ya?
El grupo continuó su marcha hacia Konoha. La mañana había pasado increíblemente rápido, y las luces de la tarde temprana bailaban en el cielo. Pero como no todo es color de rosa, o al menos, no para todos, tal y como Sasuke aseguró, Karin llegó a la entrada de la aldea, se despidió y se fue sin más. Sakura solo suspiró, Sarada, con sus nuevos lentes rojos, estaba algo confundida. Para haber sido una compañera de su padre, no pareciera que a él le agradase mucho su compañía. Él, por su parte, prefería dejarlo como un “asunto a parte, molesto y sin relevancia”. No le discutieron. Siendo Sasuke, era mejor no hacerlo. Era mejor que disfrutaran el resto del día, el cual, hasta el momento, había salido bastante de la rutina. Y con Haruko en casa, iba a seguir siendo así. Al menos, las asperezas con Sakura se habían dejado atrás, así que iban a estar bien.

Continuará…


SPOILER SIGUIENTE CAPITULO

Naruto: Se han visto personajes extraños rondando por Iwagakure. Quiero que vayan a investigar.
Shikamaru: Ustedes apoyarán a la unidad de reconocimiento de Iwa, estarán bajo su dirección.
Sarada: ¿Pero por qué todos nosotros?
Shikamaru: ¿?
Inojin: Bueno, estamos tanto el equipo Konohamaru como el equipo Mirai aquí.
Metal Lee: No se olviden de mí. Voy a reemplazar a Boruto esta vez.
Chouchou: No sé si prefiero a este o a Boruto…
Naruto: Necesitamos que vayan todos ustedes debido a que la descripción que dieron de esos extraños es muy similar a la que nos dieron ustedes sobre esos hombres Ichi y Ni. Necesitarán toda la fuerza que puedan.
Inojin: Vamos chicos, para esto hemos estado entrenando.
Fukasaku: Es hora de ir a casa, Boruto-chan.
Boruto: ¡Sí! ¡Quiero que el viejo se caiga de cara al ver lo que puedo hacer ahora!
Metal Lee: ¡Por allá, ese tipo es sospechoso!
Inojin: ¡Acaba de matar a un shinobi frente a ti, claro que lo es, idiota!
Mitsuki: En el próximo capítulo: Konoha e Iwa contra San, el triturador.
Chouchou: ¿Triturador? ¡Ah, por favor!

FIN DEL SPOILER

FIN DEL CAPITULO 14

Editado por rasenchidori: 14.12.15 a las 11:49
Viejo rasenchidori dijo: 22.12.15
CAPITULO 15: KONOHA E IWA CONTRA SAN, EL TRITURADOR

PARTE I:

Esa mañana en Konoha el clima estaba inusualmente frío. No como en invierno, pero para la estación en que se encontraban, era por demás raro. El sol no se había asomado aunque el día estaba muy claro, y de cuando en cuando soplaba una brisa medio fría que molestaba a los más sensibles. Y en esta fría mañana, a primera hora, los equipos Konohamaru y Mirai fueron llamados a la oficina del Hokage.
Konohamaru: Naruto nii-chan… ¿Qué está ocurriendo?
Naruto: ¿A qué te refieres?
Konohamaru: Pues…
Shikamaru: Oye, que tenemos trabajo que hacer, asì que las preguntas para el final, ¿esta bien?
Konohamaru: Sí, sí.
Naruto: Se han visto personajes extraños rondando por Iwagakure. Quiero que vayan a investigar.
Shikamaru: Ustedes apoyarán a la unidad de reconocimiento de Iwa, estarán bajo su dirección.
Naruto: La tsuchikage me pidió que que enviásemos algunos refuerzos, dado que consideran que conocemos mejor a este enemigo.
Sarada: ¿Pero por qué todos nosotros?
Shikamaru: ¿?
Inojin: Bueno, estamos tanto el equipo Konohamaru como el equipo Mirai aquí. Nos parece muy extraño.
Metal Lee: Gracias por acordarse de mi Nanadaime-sama. ¡Dado que Boruto no está aquí, serviré como un fuerte e increíble relevo!
Naruto: Jaja, seguro que sí.
Chouchou: Jeh, no se si prefiero a este o a Boruto…
Mitsuki: En todo caso, Nanadaime-sama, ¿Por qué estamos todos nosotros aquí?
Naruto: Necesitamos que vayan todos a Iwagakure debido a que la descripción que se ha dado de los sospechosos es muy similar a la que dieron ustedes de esos hombres Ichi y Ni. Dado que ustedes ya los han conocido saben que esperar, y necesitarán toda la fuerza que tengan.
Inojin: ¡Esto es para lo que nos hemos entrenado, chicos!
Sarada: Es verdad. Me muero por ver que pueden hacer ahora.
Chouchou: ¿Estas segura? Quien nos entrenó tiene el mismo nivel que tu padre y Nanadaime, Sarada-chan.
Sarada: ¿? ¿El mismo nivel? ¿Qué no fue Kiba-san?
Chouchou: Sí, de eso hablaba.
Sarada: ¿Eh…?
Chouchou: ¿Qué estas insinuando?
Mirai: ¡Bueno, bueno, eso no es importante! ¿Saldremos ahora mismo, Nanadaime-sama?
Naruto: Sí. El pergamino de trasporte tiene un alcance limitado, por lo que los dejará en el límite del país del fuego cuando mucho. Después de eso, deben pasar por el Kusagakure y Takigakure, lo cual les tomará no menos de un día. Y la Tsuchikage ha pedido su presencia lo antes posible.
Konohamaru: Ah… por eso nos querías a todos nosotros.
Shikamaru: Vaya si eres lento… bien, ya que tienen su misión, les daré a los capitanes algunas especificaciones para el trayecto. Los demás, esperen en la puerta de la aldea.
Naruto: Buena suerte, chicos. Muestren lo que han aprendido.
Chunin: ¡Hai!
Los dos equipos se retiraron dejando a los respectivos capitanes en la oficina. Caminaban hacia la entrada a paso tranquilo, ya que sabían que Konohamaru y Mirai estarían ahí al menos durante los siguientes 15 minutos. Lo que no esperaban, era encontrarse con el propio padre de Sarada que en ese momento se encaminaba a la oficina del hokage.
Sarada: ¿Papá?
Sasuke: Hola.
Sarada: ¿Qué haces aquí?
Mitsuki: ¿Va a la oficina de Nanadaime, Sasuke?
Sasuke: Sí. Sakura y yo tenemos alguna idea de como hacer que Haruko recuerde algo de lo que pasó en Amegakure, pero necesito hablar con Naruto. Tengo el presentimiento de que no le gustará.
Sarada: ¿Eh?
Chouchou: Oh… usando tácticas rudas de interrogación, ¿verdad, Sasuke-san?
Sarada: ¡¡Chouchou!
Sasuke: No es interrogación. Necesitamos información para enfrentar a este nuevo enemigo.
Sarada: Nosotros nos encaminamos a enfrentarlos también. Bueno, aparentemente.
Sasuke: Ya veo. Recuerda tu entrenamiento.
Sarada: ¡Hai!
Metal Lee: ¡Nosotros no quedaremos atrás de Sarada, Sasuke-san! ¡Le prometo que seré un compañero digno de reemplazar a su alumno!
Sasuke: Eso está bien. Buena suerte.
El pelinegro pasó al lado de los chicos, y se retiró sin nada más que decir.
Shikadai: Tú y tu madre deben tenerla difícil con un hombre tan frío como él, ¿uh?
Sarada (sonriente): Bueno, como dice mamá, papá es simplemente papá. Él es así.
Inojin: No puedo creer que sonrías así mientras dices eso… en fin…
Sarada: Vamos, Konohamaru-sensei y Mirai-sensei nos alcanzarán al rato.
El equipo continuó su marcha en esa fría mañana mientras en la oficina de Naruto, las cosas se estaban tornando un poco más serias.
Mirai: ¿D-de verdad, Nanadaime-sama? ¿Quiere que los usemos?
Naruto (serio): Sí.
Konohamaru: Pero… Naruto nii-chan…
Shikamaru: Teniendo en cuenta los enemigos que parecen ser, será mejor que los tengan… como un plan B.
Konohamaru: Bueno, me sorprende dado que tu…
Naruto: Lo sé. Yo mismo prohibí el uso de Kotes fuera de las misiones dado lo que ocurrió hace años… y que preferí confiar en las habilidades de los shinobi de aquí. Pero con los problemas que nos están dando, será mejor asegurarse.
Mirai (pensando): Esto es malo … Nanadaime-sama odia los Kotes, tanto que sin importar que fuese una herramienta útil, la prohibió y encargó a Tenten que vigilara de cerca los avances de Katasuke y su equipo.
Shikamaru: Asegúrense de revisar los pergaminos instalados en su Kote. Incluyen Kage Bunshin, rasengan, chidori, hosenka no jutsu y kagemane no jutsu. Además de algunos jutsu elementales básicos.
Konohamaru: Bien, ciertamente serán útiles.
Mirai: No creo que las necesitemos, con Konohamaru conmigo podremos hacer nuestras combinaciones estilo Sarutobi. ¿Eh, primo?
Konohamaru: ¡Claro que sí!
Naruto: Muy bien, entonces es todo. Ya pueden irse. Tengan mucho cuidado.
Konohamaru y Sarutobi: ¡Hai!
Cuando los Jounin ya se retiraban, un serio pelinegro cruzaba la entrada.
Mirai: ¡Sasuke-san!
Konohamaru: Hola, Sasuke.
Sasuke: Hm.
Naruto: Buenos días. ¿Ocurre algo?
Sasuke: ¿Konohamaru y Mirai ya se van?
Naruto: Ah… bueno, sí.
Sasuke: Muy bien. Nosotros debemos hablar.
Un silencio incómodo llenó la sala ante el comentario tan áspero del uchiha, no porque no lo vieran venir, pero vamos, que esas situaciones son así. Simplemente pasan.
Konohamaru: Bueno… entonces nos vamos.
Shikamaru: Buena suerte.
Los capitanes se retiraron dejando a Sasuke de pie frente al Nara y el hokage, con la puerta cerrada.
Naruto: Ha de ser importante.
Sasuke: Sí. Quiero que me digas que piensas sobre esto.
Naruto: ¿?

EN LA ENTRADA DE KONOHA

Metal Lee: ¡Oh, allí vienen!
Los chunin vieron a sus capitanes de equipo alcanzándolos en la entrada de la aldea.
Mirai: Ok, hora de irnos.
Konohamaru: Aquí está el pergamino de transporte. Mejor pongámonos en marcha rápido.
Los chunin guardias les abrieron las puertas, permitiéndoles el paso. Una vez fuera, Konohamaru situó el enorme pergamino de transporte en el suelo, extendiéndolo al máximo.
Konohamaru: Todo listo. Equipo Mirai, ustedes primero.
Mirai y sus chunin obedecieron, poniéndose de pie sobre el pergamino. Mirai hizo el sello respectivo mientras hincaba la rodilla derecha en el suelo.
Mirai: ¡Los veo del otro lado! ¡Gyaku Hiraishin no Jutsu!
Tras una gran nube de humo, el equipo Mirai desapareció.
Konohamaru: Bien, ahora seguimos nosotros.
Sarada: Konohamaru-sensei.
Konohamaru: Sí, dime.
Sarada: ¿Se encontraron con mi padre cuando en la oficina?
Konohamaru: Sí, ehm… parece que tenía que hablar algo importante con Naruto.
Sarada: ¿No saben por casualidad sobre que?
Konohamaru: Hm, pues bien, Sasuke esperó a que nos fuéramos para hablar, así que francamente, no tengo ni idea.
Sarada: Ya veo…
Konohamaru: Vamos, todos sobre el pergamino.
Su equipo obedeció, mientras se preparaban para el transporte.
Konohamaru: ¡Gyaku Hiraishin no Jutsu!
Una nube de humo los cubrió a todos, y al disiparse, ya no se encontraban, ni ellos, ni el pergamino. Las puertas de la aldea se cerraron.

EN LAS AFUERAS DEL PAÍS DEL FUEGO

Mirai: Mira que se habían tardado.
Konohamaru y su equipo aparecieron de la nada frente a sus compañeros, quienes les esperaban a pocos metros.
Mitsuki: Vamos, vamos, que solo fueron un par de minutos.
Shikadai: Déjense de cosas triviales, tenemos camino por recorrer.
Chouchou: Sí sabes que ya tenemos dos capitanes aquí, ¿no es cierto?
Inojin: No empiecen…
Konohamaru: Bueno, ya que estamos aquí, les diré lo que hablamos con Nanadaime.
Mientras hablaba, el castaño reveló los Kotes que él y Mirai ya se habían puesto en el brazo.
Sarada: ¡Esos son…!
Mirai: Nanadaime-sama parece considerar esta situación como grave, así que nos ha dado estos Kotes para emplear en la misión, como un haz bajo la manga.
Sarada: ¡Pero Nanadaime-sama los detesta!
Konohamaru: Lo sé, a nosotros también nos pareció muy extraño.
Inojin: Bueno, si tomamos en cuenta que casi pierde a su hija con uno de estos enemigos… no me sorprende que esté yendo contra sus propias normas.
Sarada (furiosa): ¡¿Estas diciendo que Nanadaime-sama es alguien que pone sus intereses personales antes que la aldea?!
Inojin: ¡O-oye, no te enfades! ¡Solo digo que el motivo por el que una herramienta útil como esta fue prohibida fue porque le dejó un mal sabor de boca en esos exámenes chunin en que Boruto metió la pata!
Sarada: Tú…
Mitsuki: Por favor, tranquilos… aún no sabemos de que enemigos se trata, y lo del Kote ya es un asunto del pasado…
Mirai: ¡Hey, ya es suficiente! No les estamos diciendo esto para que se peleen.
Sarada apartó la vista de sus compañeros, molesta. Simplemente cruzó los brazos y empezó a caminar alejándose un poco del grupo.
Inojin: Caray, métanse con Nanadaime y se le cruzan los cables.
Chouchou: Tch, eres tan idiota, Inojin.
Konohamaru (suspirando): Bueno, ya esta bien, vámonos antes de que alguien más se pelee.
Mirai: Y ya comenzamos mal… cielos…
Mientras caminaban, Chouchou se adelantó para caminar junto a su amiga, con los demás siguiéndoles.
Shikadai: Y bien, antes de que todo esto se tornara más molesto, iban a decirnos algo sobre los Kotes…
Mirai: Sí. Nosotros, Konohamaru y yo, las usaremos en caso de emergencia.
Metal Lee: Si peleamos todos juntos, no será necesario utilizarlos.
Inojin: Tú no estuviste ahí, Metal Lee. Si resultan ser como los tipos que vimos antes, entonces no podremos reservarnos nada.
Konohamaru: Para eso han entrenado, ¿verdad?
Inojin: Sí. No dejaremos que nos venzan otra vez.
Mirai: Eso es. Ahora vamos, no dejemos que sus compañeras se nos pongan muy adelante.
Así como lo dijo, el grupo aceleró el paso, alcanzando a Sarada y Chouchou, encaminándose todos al cruce de Takigakure. Las cascadas gigantes que rodeaban el lugar no se hicieron esperar para ser vistas, mientras caían en relucientes gotas que parecían joyas en miniatura.

EN EL MONTE MYOBOKU

El sol había dejado su resplandor dorado dando lugar a las bellas luces rojas del atardecer, e cual se veía más grande y hermoso en el monte Myoboku. Sin embargo, y con la personalidad de cierta persona, los presentes en la casa de Fukasaku no estaban prestando demasiada atención a la belleza natural presente sobre sus cabezas.
Shima: Vaya… esto debe ser de familia.
Boruto: ¿Hm? ¿De que habla, vieja Shima?
Shima: Tu padre hizo lo mismo que tú. Terminó de entrenar y se fue.
Fukasaku: No seas así, Ma. El chico tiene cosas que hacer.
Shima: Claro que no. Naruto-chan tenía que reunirse con sus compañeros, pero Boruto-chan no tiene prisa por regresar. ¿Qué hay del entrenamiento con Katana?
Fukasaku: Oh, fue impresionante, aprendió muy rápido.
Shima: ¡¿EEEH?!
Fukasaku: Oye, solo quería un entrenamiento básico, y se lo dimos. Y mira que se ha alargado a una semana más. No nos detuvimos mas que para comer. ¿Verdad Gamakichi?
Gamakichi: Así es. Te aseguro, Shima-sama, que Boruto se mueve y pelea como un sapo.
Boruto: Jejeje.
Shima-sama: Ni modo… al menos llévate algo de comida para el camino – le extendió una cesta llena de enormes y húmedas larvas que aún se movían – podría darte hambre.
Boruto: Eh… ah… - el rubio pensó que ofender a la anciana anfibio no sería la mejor forma de despedirse de ella, así que recibió el regalo sin chistar demasiado – gra-gracias vieja Shima.
Fukasaku: Bien, es hora de que usemos el pergamino de transporte para que regreses a Konoha.
Boruto: Sí.
El rubio extendió su pergamino gigante bajo sus pies, situándose sobre el mientras Fukasaku se ponía en frente suyo.
Fukasaku: ¿Listo?
Boruto: Vamonos.
Fukasaku: ¡Volvere en un rato, Ma!
Gamakichi: Saludame a tu padre de mi parte, Boruto.
Boruto: Sí, gracias por todo.
Fukasaku: ¡Gyaku Hiraishin no Jutsu!
Con la particular nube de humo de la tecnica, el anciano sapo y su mas reciente aprendiz se retiraron del lugar, desapareciendo una vez el humo se desvaneció.
Shima: Uh… recuerdo cuando Jiraiya-chan o Minato-chan se quedaban algo más de tiempo…
Gamakichi: Bueno, no tengo idea de eso, así que no sé como reaccionar a tu comentario.
Shima: ¡AL MENOS FINGE ESTAR DE ACUERDO, IDIOTA!
Gamakichi: ¡Waaah!

EN LA ENTRADA DE KONOHA

Frente a los guardias chunin que vigilaban tranquilamente los exteriores, una explosión de humo sacudió la calma del momento. Como parte del protocolo de seguridad, se pusieron en guardia rodearon la formación nubosa que había aparecido de repente frente a ellos, pero se relajaron de pronto al ver al hijo del hokage emerger de ella.
Boruto: Oh, vaya, no sabía que nos llevaría aquí.
Fukasaku: Supongo que tu padre teme que te vayas a perder el tiempo por ahí si terminas muy lejos.
Boruto: Tch, no creo que sea eso. Como sea, no importa.
Chunin: Boruto, ¿Qué haces aquí afuera?
Chunin2: Dejalo en paz, ha de estar entrenando, mira. Uno de esos sapos de Nanadaime-sama viene con el.
Fukasaku: ¡Para ustedes soy Fukasaku, sarta de irrespetuosos!
Chunin y chunin 2: ¡Glup!
Boruto: No te molestes, viejo Fukasaku. Ellos ni siquiera te conocen.
Fukasaku: Hah, bien, bien. Vamos con tu padre.

CON LOS EQUIPOS KONOHAMARU Y MIRAI

Mientras recorrían la zona boscosa de Takigakure, los de Konoha advirtieron que se encontraban muy cerca del área rocosa que los comunicaba con Kusagakure.
Mirai: Estamos muy cerca.
Sarada: Pero Nanadaime-sama dijo que nos tomaría al menos un día llegar a Iwa…
Konohamaru: Todavía tenemos que atravesar el valle de piedras de Takigakure. Ese es el tramo mas largo antes de llegar a Kusa.
Mitsuki: Sin mencionar que es probable que debamos acampar en Kusa luego de pasar por esto.
Chouchou: No me molestan los exteriores, mientras haya algo de comer.
Inojin: A ti no te molesta nada que tenga algo para comer.
Chouchou: Entonces me entiendes.
Metal Lee: Me pregunto qué clase de personas serán aquellos infiltrados en Iwagakure.
Sarada: Ruega porque no sean como los que enfrentamos nosotros. ¡Sería tremendo!
Metal Lee: ¿En serio? ¡Entonces rogaré porque se trate de ellos!
Sarada: Tsk, no debí decir nada.
Mirai: Jaja, oye Lee, si resultan ser tipos así, vas a lamentarte de lo que estás deseando.
Metal Lee: ¡Claro que no! ¡Mientras más reto representa el enemigo, es más gratificante la victoria que llega después!
Chouchou: Creo que estoy extrañando a Boruto.
Konohamaru: Jajajaja.
Chouchou: ¡En serio, Lee! ¿Cómo rayos te soportan tus compañeros de equipo?
Metal Lee: ¿Soportarme? ¿A que te refieres?
Mirai: Mejor olvídalo, Chouchou. Shikamaru-shisho me contó que Rock Lee-sempai tampoco entedía ni entiende lo molesto que podía ser.
Metal Lee: ¿Molesto? ¡En serio, ¿de qué están hablando?!
Chouchou: Uh, ya entiendo…
Shikadai: Pero que discusión tan molesta.
Mitsuki: Los ánimos están muy elevados ahora, ¿uh?
Shikadai: Demasiado, diría yo…

EN KONOHA

En la oficina del hokage, un joven rubio se plantaba de pie frente a su padre y su mediador, con una actitud inusualmente calmada.
Naruto: Bienvenido de vuelta, hijo.
Boruto: ¿Que tal, viejo? ¿Ha habido novedades desde que me fui?
Naruto: Jeje, mas de las que te imaginas.
Boruto: ¿? ¿De veras?
Naruto: Si, de verdad. Pero antes que nada, deberías ir a ver a tu madre. Ella y tu hermana te han extrañado mucho estos dias.
Boruto: Hm, supongo que sí… ¿Qué hay de Sarada-chan o Mitsuki? ¿Estan en casa?
Naruto: Ah, bueno, ellos se fueron de misión a Iwagakure hace varias horas.
Boruto: ¡Aaaagh, si hubiera llegado aquí antes…!
Naruto: Oye, tu entrenamiento no había terminado, así que no tienes que quejarte.
Fukasaku: De hecho, su adiestramiento terminó hace ya una semana, Naruto-chan.
Naruto: ¿Ah, sí? Conociéndote, ya deberías haber querido regresar. ¿Qué te detuvo?
Fukasaku: Le dimos un pequeño entrenamiento en kenjutsu con el regalo que le diste.
Naruto: ¡Kenjutsu del monte Myoboku! ¡Ya quiero ver eso!
Boruto: Jaja, tranquilo, viejo, solo fue un entrenamiento básico. Espero que Sasuke-shisho me pueda ayudar a hacerme algo más experto.
Naruto: Ya veo. Me gusta que siempre te esfuerces en entrenar.
Boruto: Bueno, según el viejo Fukasaku, es algo que saqué de ti. Aunque no es algo que no sepa ya.
Naruto: Jajajaja.
Boruto: En fin, supongo que buscaré a Inojin y Shikadai para…
Shikamaru: Ellos también fueron a esa misión.
Boruto: ¡¿Qué?! ¡¡Aaaah, esos idiotas fueron a divertirse sin mí!!
Naruto: Oye, que tu novia está entre “esos idiotas”.
Boruto: Ya sabes lo que quiero decir, viejo. ¿Cuándo van a volver?
Naruto: Bueno, teniendo en cuenta el tipo de misión… unos días.
Boruto: Sigh… no puedo creerlo.
Naruto: Vamos, practica algo de taijutsu con tu hermana, seguro le gustará.
Boruto: Bien, me voy a casa entonces.
Naruto: Sí. Te veo esta noche.
Boruto: Hasta luego papá. Viejo Shikamaru.
Shikamaru: Ah… sí, adiós, Boruto.
Boruto: Hasta otra, viejo Fukasaku.
Fukasaku: Cuidate, Boruto-chan.
El rubio salió cerrando la puerta tras de sí.
Shikamaru: ¿Se acaba de despedir sin salir corriendo?
Fukasaku: Jaja, el monte Myoboku ha tenido efectos inesperados en tu hijo, Naruto-chan.
Naruto: No me digas que ha cambiado mucho… Hinata se va a preocupar.
Fukasaku: No, no me refiero a eso. Sigue siendo un mocoso mucho más irrespetuoso que lo que tú eras.
Naruto: Ah…jaja…
Fukasaku: Pero… creo que ha aprendido cuando es momento de relajarse sin aburrirse.
Naruto: ¿No se le habrá pegado lo de Shikadai antes de irse, verdad Shikamaru?
Shikamaru: Escucha al viejo sapo. Dijo “sin aburrirse”.
Fukasaku: Oh, por cierto, Gamakichi envía saludos. Shima me preguntará por ti, de seguro.
Naruto: Ajajajaja.

EN LA CASA UZUMAKI

Himawari: ¡ONIII-CHAAAAAAN!
La menor de los Uzumaki se arrojó a abrazar a su hermano, tirándolo y a sí misma, al suelo cuando volvió a casa.
Boruto: ¡Oye, oye, tranquilízate!
Hinata: ¿Boruto? ¿Has regresado, hijo?
La ojiperla salió de la sala hacia la entrada, viendo a sus hijos poniéndose de pie tras la caída.
Boruto: Hola mamá. Ya regresé.
Hinata (acercándose): Bienvenido a casa.
Boruto le dio una gran sonrisa.
Hinata: ¿Qué hacían los dos en el suelo de todas formas?
Boruto: Pregúntaselo a tu hija, me derribó ni bien entré.
Himawari: Es que te extrañé, oni-chan… estaba feliz y me lancé sin pensar.
Boruto: Sí, sí… ¿Cómo han estado ambas?
Hinata: Ah, bien, gracias por preguntar. Himawari tuvo su primera misión hace poco.
Boruto: ¿De verdad? ¿Y cómo te fue?
Himawari: ¡La misión salió muy bien! ¡Fue muy fácil!
Boruto: Jaja, bueno, aun eres genin, asi que no me sorprende. que haya sido fácil.
Hinata: ¡Boruto! No le digas eso a tu hermana.
Himawari (haciendo pucheros): Que malo eres oni-chan.
Boruto: Bueno, lo siento, ¿esta bien? Me refería a que tu eres hábil, así que eso ayudó también.
Himawari (bajando la mirada): No… no soy tan hábil como crees.
Boruto: ¿? Hima… - el rubio miró a su hermana apartándole la vista, triste - ¿Qué ocurre Himawari? ¿Qué paso?
Himawari: Pues…
Hinata: Boruto…
Boruto: ¿?
Hinata: No quisiera que tengas que preocuparte cuando recién vuelves… pero creo que no te quedarás tranquilo hasta que se aclare este asunto.
Boruto: ¿De que hablan? ¡¿Qué fue lo que paso?!
Hinata: Siéntate. Te vamos a contar.

EN TAKIGAKURE

Sarada: Algo me está molestando…
Mirai: ¿Qué es, Sarada?
Sarada: Estamos cruzando la aldea oculta de la cascada, pero no he visto ningún shinobi cerca, ni nos hemos cruzado con ninguno. ¿Qué acaso no tienen guardia externa?
Konohamaru: Esta aldea está muy bien escondida entre las cascadas que se forman naturalmente alrededor. Para quien no conozca su ubicación será imposible hallarla antes de que sus shinobi noten que los rastrean.
Sarada: ¿Es decir que confían en su localización y la geografía que los oculta.
Konohamaru: Por decirlo de cierto modo, pues sí.
Mitsuki: No me parece que esté tan bien escondida.
Konohamaru: ¿De que hablas?
Mitsuki: Pues, si lo piensas bien, cada una de estas entradas podría esconder diferentes entradas hacia la aldea. Además, un ninja lo suficientemente fuerte podría abrirse camino y hallarla.
Mirai: Eso si logra pasar por los laberintos que hay en cada una de ellas.
Konohamaru: Para acceder, necesitas que alguien de la misma aldea te indique como llegar.
Mirai: Bueno, si fuese Nanadaime-sama o cualquier sensor simplemente tendría que sentir a las personas de la aldea y guiarse de eso. Fuera de ese aspecto, no creo que puedan hallarla así como así.
Shikadai: Está anocheciendo. ¿No deberíamos buscar un lugar donde guarecernos durante la noche?
Mirai: No te falta razón. Debe haber un buen lugar cerca de aquí.
Chouchou: ¿Y que vamos a comer? Bueno, yo traje algunos bocadilos, pero no creo que me basten…
Inojin: Pero si serás tragona… mira, hay mucha agua y riachelos alrededor, ha de haber peces para capturar.
Metal Lee: Podríamos también preparar un plan de ataque en caso de que nos encuentren los enemigos. Uno nunca sabe.
Chouchou: Agh… en serio, ¿Cuándo regresa Boruto, Sarada?
Sarada: No lo sé, no me lo preguntes. Por dios, ni siquiera el se queja tanto como lo haces tú.
Chouchou: ¿No te puedes poner de mi lado?
Konohamaru: ¡Oh, allá veo un buen lugar para descansar!
Shikadai: Es la primera cosa que me da gusto oír desde que este circo comenzó.
Mirai: Hah, todos se ponen tan pesados a veces…

EN KONOHA

El cielo ya se había oscurecido por completo y la luz de las estrellas solo era opacado por el de la luna llena sobre la aldea. En la casa uzumaki, un rubio ojiazul sentado frente a su madre y su hermana apretaba los puños contra sus rodillas, aguantando la furia. Apretaba tanto los dientes que en cualquier momento, se terminaría mordiendo el labio.
Himawari: Oni-chan…
Boruto (tratando de no rabiar): ¿Hay… algo más?
Hinata: No, es todo. Por fortuna todos pudieron salir bien de esa pelea… pero eran enemigos muy peligrosos. Sai y Mirai apenas pudieron hacerles frente.
Boruto: Lo siento…
Hinata y Himawari: ¿?
Boruto: Si no me hubiese ido a entrenar fuera de Konoha… tal vez pude haberte ayudado, Hima… soy un terrible hermano mayor…
Himawari: ¡No digas eso, Oni-chan! ¿No ves que estoy bien? ¡No tienes que sentirte culpable!
Boruto: Yo…
Himawari: Además, Sarada nee-chan fue a salvarnos.
Boruto: ¡!
Hinata: Sí. Sarada fue quien derrotó a ese poderoso enemigo que los atacó.
Boruto: ¿Sarada-chan…. ella sola?
Himawari: ¡Sí, oni-chan, lo hubieses visto! ¡Sarada nee-chan usó un fuego negro y también un monstruo gigante hecho de chakra que la protegía de todo y…!
Boruto: ¿Un monstruo gigante?
Hinata: Sarada despertó el Susanoo, Boruto.
Boruto: ¡¿Qué?! ¡¿Susanoo?! ¡Pero solo Sasuke-shisho podía hacerlo…!
Hinata: Lo sé. Naruto y Sasuke estaban muy impresionados con su progreso. Incluso le animaron para que diera la prueba para ser Jounin.
Boruto se quedó congelado en su sitio. Miraba al vacío como si algo terrible o increíble acabase de pasar frente a sus ojos. No lograba articular palabra.
Himawari: ¿Oni-chan… estas bien?
Hinata: Boruto… ¿no estaras molesto por lo de Sarada, verdad?
Boruto (apretando los dientes): Gh…
Hinata: Boruto…
Boruto: Para que lo haya hecho… el enemigo debió ser impresionante, tanto para llevarla a su límite…
Hinata: ¡Huh..! Yo… supongo que sí.
Boruto: Papá me dijo que mi equipo y el de Mirai-sensei fueron juntos a una misión a Iwagakure… tan lejos y tantos miembros…
Hinata: ¿Qué pasa con eso? Hay misiones así.
Boruto: Tengo… un mal presentimiento.
Himawari: ¿De que hablas oni-chan?
Boruto: No lo sé… es que… me siento inquieto…
Hinata: Lo lamento mucho… no estarías tan preocupado si yo no te hubiese hablado de esto.
Boruto: No, fue lo mejor que pudiste haber hecho.
Hinata: ¿?
Boruto: Mamá, Hima… se que acabo de llegar pero…
Hinata: ¿Acaso tu…?
Boruto: Hay algo… algo está presionándome el pecho… algo que me grita que si no voy… puede que jamás vuelva a ver a Sarada-chan y los otros.
Himawari: ¡Pero no puedes irte! ¡Papá no te dejará!
Boruto: Entonces supongo que tendré que irme sin que lo sepa.
¿?: Eso no será necesario.
Hinata y sus hijos se volvieron hacia la entrada a la sala viendo a Naruto, serio, de pie frente a ellos.
Hinata: ¡Querido…! No te sentí llegar….
Naruto: ¿De verdad estabas planeando… irte sin avisar?
Boruto: ¡No tengo tiempo para esto! ¡Ya sabes lo que pienso hacer, así que no me detengas!
Naruto (suspirando): No pienso detenerte, tonto.
Boruto: ¿?
Naruto: No debería consentirte estas cosas… pero dada la situación, supongo que no hay más que hacer.
En eso, el hokage le extendió a su hijo el pergamino que traía consigo.
Boruto: Eso es…
Naruto: Te llevan muchísimas horas de ventaja. Con esto, si tenemos en cuenta que acampen hasta mañana temprano, si viajas toda la noche y te mueves rápido, los alcanzarás unas tres horas después de que lleguen a Iwa. En el mejor de los casos.
Boruto: Tch, es demasiada diferencia…
Naruto: Entonces será mejor que te vayas ya.
Boruto: Viejo…
Naruto: Si tu presentimiento es el mismo que tengo yo… necesitarán tus nuevas habilidades.
Boruto: ¿Por qué…?
Naruto: ¿?
Boruto: ¿Por qué me permites esto? Como hokage que eres, deberías estarme encerrando por querer desertar o algo así.
Naruto: Tch, oye, no exageres. No es como si pudiera detenerte, de cualquier modo.
Boruto: Bueno, al menos nos estamos entendiendo.
Naruto: Espero que hayas descansado lo suficiente antes de venir.
Boruto (extendiendo el pergamino ahí mismo): ¿Descansar? ¿Qué rayos es eso?
Naruto (haciendo sellos de manos): Jaja, como digas…
Al poner Naruto su mano en el pergamino, su hijo desapareció de la sala en una nube de humo.
Hinata: ¿El estará bien… verdad?
Naruto (muy sonriente): Lo estará. Ya lo verás.
Himawari: Es tan hermoso… Oni-chan va al rescate de su amada Sarada nee-chan…
Naruto: Jaja, bueno, no sabemos lo que va a encontrar.
Hinata: Boruto estaba muy sorprendido cuando oyó lo del Susanoo de Sarada.
Naruto: Hm, lo puedo entender… son rivales, después de todo.
Hinata: Espero que eso no afecte su relación… incluso cometí el error de mencionar que varios opinan que ella ya debería ser Jounin.
Naruto: ¿Error? ¿Hablas en serio?
Hinata: ¿Qué?
Naruto (tomando los brazos de su esposa con suavidad): Boruto no está molesto. De hecho, estoy seguro que está feliz.
Hinata: Eso…
Naruto: Y es porque ahora debe superar una valla más alta. Nada le emociona más que superar a alguien fuerte. Pero quien sabe…
Hinata y Himawari: …
Naruto: Puede que ya la haya superado.
Hinata (sonriente): Sí.
Himawari: ¡Oh no!
Naruto: ¿Qué pasa, preciosa?
Himawari: ¡Oni-chan se fue sin nada que comer!
Hinata: Uh…hu….
Naruto (tratando de calmarla, comico): N-no te preocupes, es un shinobi, estoy seguro de que se las arreglará, no te pongas mal…
Hinata (suspirando): ¿Por qué siempre esta tan apurado?
Naruto: Vamos, preparemos algo de té y te sentirás mejor.
Hinata: Gracias, querido. Vamos, entonces.
Himawari (para sí misma): Cuídate oni-chan…

AL DÍA SIGUIENTE, EN LAS AFUERAS DE IWAGAKURE

Konohamaru: ¡Al fin, hemos llegado!
Mirai: Hace mucho que no venía por aquí. No desde la última cumbre a la que fui con Nanadaime-sama.
Konohamaru: Ya es mediodía… quizá debamos ponernos en marcha antes de que la Tsuchikage se impaciente.
Shikadai: ¿Es muy problemática?
Konohamaru: Según Mirai y Naruto nii-chan, es la más ruda de los cinco Kages.
Shikadai: Tch, mujer tenía que ser.
Sarada y Chouchou: ¡¿QUÉ DIJISTE?!
Metal Lee: ¡Muy bien, andando, la misión solo acaba de comenzar!
Todos los demás (pensando): Está en su propio mundo…
¿?: Hm, de modo que ya están aquí.
Los de Konoha se vieron frente a un grupo de Shinobi con la tradicional ropa de misión pardo-gris y rojo que caracterizaba a Iwagakure, todos ellos liderados por Kitsuchi.
Konohamaru: ¿Hace mucho que nos esperan?
Kitsuchi: No demasiado. Pero Kurotsuchi ha estado hablando mucho tiempo ya.
Mirai: Vaya… les ofrecemos disculpas…
Kurotsuchi: Olvidalo. Vamos a la oficina.
Guiados por los shinobi de Iwa, los de Konoha corrieron junto con ellos entre las enormes rocas y cadenas semimontañosas que rodeaban el lugar.

EN LA OFICINA DEL TSUHIKAGE

Kurotsuchi: ¡Pero bueno! ¡Ya era hora! ¿Qué los retrasó?
En la oficina techada de color y rodeada de torres en la mansión tsuchikage, una inquieta Kurotsuchi hablaba hasta por los codos sin dejar que ni sus propios subordinados se explicaran.
Konohamaru: Ah… bueno, teníamos que cruzar el bosque rocoso y…
Kurotsuchi: Sí sí, lo que sea, no importa. Bienvenidos. Supongo que ya se conociron con el escuadrón que les guiará.
Mirai: Sí, muchas gracias.
Kurotsuchi: Voy a ser breve. Hemos visto exactamente dos personas sospechosas deambulando, pero jamás son capturadas, es como si supieran que van tras ellos.
Shikadai: Supongo que tras tantos intentos ya estarán paranoicos.
Kurotsuchi: No es simplemente eso, es como si fuesen sensores, los vemos, y cuando llegamos, han desaparecido.
Konohamaru: ¿Ha habido algún incidente? ¿Bajas?
Kurotsuchi: Afortunadamente no. Pero de todos modos, no me gusta la idea de dos extraños husmeando en mi aldea buscando quien sabe que.
Sarada: Si son sensores… puede que…
Kurotsuchi: ¿?
Sarada: No… no es nada, solo era una idea.
Kurotsuchi: De acuerdo. Vayan y encárguense de esto. Encuentren a los intrusos y tráiganlos para interrogarles.
Todos: ¡Hai!
Kurotsuchi: Váyanse.
Los shinobi obedecieron. Para cuando salieron de la oficina, se dispersaron por todo Iwa, buscando, observando. La cacería había comenzado. El problema era que… ellos no eran exactamente los cazadores.

CON EL EQUIPO KONOHAMARU

Metal Lee: Konohamaru-sensei, ¿no seria mejor si nos quedásemos todos juntos?
Konohamaru: Somos un grupo muy amplio y de este modo cubriremos mas terreno, así que este es el mejor camino a tomar.
Sarada: De hecho es algo básico que deberías saber, Lee. ¿Por qué preguntas algo así?
Metal Lee: Siempre he creído que es mejor para una fuerza de ataque estar unida para una mayor contundencia.
Mitsuki: Aja… eso suena mucho a Rock Lee.
Konohamaru: ¡Kitsuchi-san! ¿Hay alguna zona que no frecuenten mucho aquí? ¿Algo asi, como deshabitada?
Kitsuchi: Sé lo que piensas. Pero no, no hay una sola zona cerca de aquí que se encuentre deshabitada, si no hablamos de las afueras.
Konohamaru: No lo entiendo… ¿Cómo puede haber más de una persona capaz de husmear por la aldea con mayor cantidad de población de entre las 5 grandes, y no ser detectados? No tiene sentido.
Kitsuchi: De nada servirá seguírnoslo preguntando. Vamos a continuar.

CON EL EQUIPO MIRAI

Shikadai: No entiendo por qué seguimos buscando entre la gente, es una pérdida de tiempo. ¿Cómo vas ahí Inojin?
El Nara, quien estaba agachado vigilando desde el techo de una edificación de la aldea, usaba un audífono comunicador para hablar con su compañero, situado en una cúpula del otro lado de la calle.
Inojin: No hay nada sospechoso cerca de aquí. ¿Y habrá algún momento en el que no oigamos tus quejas?
Chouchou (llegando con Inojin): A mí como que me parece que no.
Mirai (por el comunicador): Concéntrense. Akatsuchi-san, ¿Cómo va ahí arriba?
Sobre la aldea, justo encima de Mirai, a unos 10 metros hacia arriba, un gordo shinobi se hallaba vigilando desde el aire, utilizando un par de binoculares.
Akatsuchi (usando el comunicador): Nop. Nada por ahora. Puedo ver a nuestros compañeros desde aquí, pero no parecen tener mejor suerte.
Shikadai: ¿Por qué no interrogan a todos sus shinobi y tratan de averiguar así quien es el infiltrado? Ha de estar camuflándose, ¿no?
Akatsuchi: No, no, no podemos hacer que la gente entre en pánico. Si aún no ha habido ataques ni muertes, lo mejor será no alarmar a nadie por el momento.
Mirai: Así es. ¿Ahora seguiras con tu trabajo sin quejarte, verdad Shikadai?
Shikadai (con sarcasmo): Ja Ja, gracioso.
En ese momento, un sonido de estática distrajo a los compañeros. Alguien les estaba llamando por la misma frecuencia. Y no sonaba nada feliz.
Chunin: ¡Tenemos problemas! ¡Respondan, hay problemas!
Akatsuchi: ¡¿Los encontraron?!
Chunin: ¡Investigábamos cerca de la locación del monumento de piedra! ¡Pasó muy rápido, ni siquiera logramos ver al sujeto!
Mirai: ¡¿Qué vieron?!
Chunin: ¡Fue como si nos esperara! ¡Se llevó a Suichi como si se tratase de un saco de arroz! ¡Estamos tratando de perseguirlo!
Mirai: ¡No! ¡Quédense donde están!
Chunin: ¡Dense prisa!
La Jounin cortó su comunicador.
Akatsuchi: ¡Mirai-san! ¡Se llevaron a uno de los nuestros, debemos…!
Mirai: ¡Si paso como lo contaron, no lo atraparan asi nada mas! Con nosotros está uno de los mejores rastreadores que tiene Konoha. Debo contactar al equipo Konohamaru.
Akatsuchi: ¡Hazlo rápido, por favor! ¡Me reuniré con mi equipo!
Mirai: ¡Tenga cuidado!
El gordo shinobi de Iwa emprendió una marcha voladora hacia el oeste de donde se encontraban.

CON EL EQUIPO KONOHAMARU

Mirai (desde el comunicador): ¡Equipo Konohamaru! ¡Los necesitamos, ahora!
Konohamaru: ¡¿Dónde están, Mirai?!
Mirai: Nos veremos en el monumento de piedra. Necesitamos a Mitsuki.
Konohamaru: ¡Entendido! ¡Corto y cierro!
Tras presionar el minúsculo botón de su comunicador, Konohamaru acabó la conversación.
Sarada: ¿Qué ocurrió?
Konohamaru: ¡Kitsuchi-san! ¡Nos vamos al monumento de piedra!
Kitsuchi: ¡Andando, muévanse!
Mitsuki: ¿Algo paso?
Konohamaru: Creo que encontramos a nuestros amigos infiltrados. Mitsuki, te toca.
Mitsuki: Hai.

EN AREA ROCOSA DE TAKIGAKURE

Boruto: Maldición, si hubiese esperado un poco, hubiese empacado algo de comer en vez de estar tragando pescado quemado…
Un rubio ojiazul avanzaba a toda velocidad, solo y tal y como regresó del Monte Myoboku. Mascaba carne carbonizada de pescado, con una media mueca de asco.
Boruto: Que bueno que llevé mi equipo allá, o estaría totalmente desarmado… como sea, no tengo tiempo para preocuparme por eso. Este presentimiento… no ha cambiado nada.
El uzumaki había utilizado sus nuevas habilidades y el pergamino entregado por su padre para acelerar su marcha hacia el alcance de sus amigos. No había dormido en toda la noche, y apenas había comido algunos peces al fuego, pero eso no ocupaba su mente tanto como la preocupación por Sarada y los otros. ¿Acaso eran sus nuevas capacidades las que le permitían sentir un aura fatal al conocer el paradero de sus compañeros? No lo sabía, y francamente, responder eso no iba a calmarlo. Solo cuando viera sus caras, a ellos sanos y salvos, lograría mermar su estremecimiento.

EN IWAGAKURE

Mitsuki: ¿Fue aquí donde se lo llevaron?
Chunin: Sí. Tratamos de usar doton para frenar su huida, pero era como si volara.
El joven palido se agachó al pie del monumento de piedra, pasando sus dedos en el mismo y cerca del suelo.
Mitsuki: Como si volara, ¿uh? Pues ciertamente, era bastante rápido.
Kitsuchi: ¿Cómo puedes saber eso?
Mitsuki: Hay un ligero rastro en el monumento… pero está demasiado difuminado, cosa que solo se puede lograr dando un paso a gran velocidad… está apuntando al noreste de aquí.
Kitsuchi: Al Noreste… está en dirección a los valles volcánicos.
Mirai: ¿Volcanicos?
Kitsuchi: Una sección de Iwa llena de pequeños volcanes apenas activos. No hay de que preocuparse.
Akatsuchi: Eres muy bueno, Mitsuki-chan.
Mitsuki: Por ahora, hay que ir al lugar. Les avisaré en cuanto el rastro se acabe.
Kitsuchi: ¡Vamos!
El grupo se encaminó velozmente hasta el lugar indicado. Como decía su nombre, era una gran extensión rocosa, llena de géiceres y volcanes muy pequeños, algunos de los cuales humeaban mucho. El calor presente era casi como si se tratara de una mañana de verano, no pasó mucho rato antes de que más de uno comenzara a sudar.
Mitsuki: Tal y como dijeron. El rastro se termina aquí.
Sarada: No debe venir mucha gente por aquí.
Akatsuchi: No, claro que no. Si bien podemos soportar bien el calor, aun es muy incomodo este sitio.
Konohamaru: Hm, creo que debimos empezar por aquí.
Inojin: Kitsuchi-san. Ese Suichi del que hablan… era ese chico alto y de cabello crispado que venia con nosotros, ¿cierto?
Kitsuchi: Así es, ¿Por qué?
Inojin: ¡Allá, al frente, están dándole una paliza!
En ese mismo lugar, en las lejanías, lograron distinguir a dos hombres altos y aparentemente jóvenes, idénticos en apariencia, con la sola diferencia de que uno tenía un cabello largo y azabache, casi como carbón, mientras el otro lo tenía igual de largo, pero más arreglado. Cada uno de ellos presentaba heterocromía en sus ojos, por lo tanto era fácil deducir que eran hermanos. El compañero perdido de los de Iwa yacía a sus pies, desafortunadamente, ya sin vida.
Kitsuchi: ¡Bastardos…!
Metal Lee: Esos deben ser los sospechosos.
Inojin (sarcástico): ¿Tú crees, Lee?
Mientras, los aparentes hermanos notaron la presencia de sus perseguidores.
¿?: Mira San, más carne.
San: Descuida Yon, deja que me encargue. Puede que tengamos cosas que hacer, pero quisiera divertirme en el proceso.
Yon: Tienes razón, este ni pelea nos dio.
San: Como te digo, yo me quiero hacer cargo de ellos. ¿No te molesta, verdad?
Yon: Nomás no te demores, ¿sí?
San: Oye, no seas así. Quién sabe, puede que aquí halle a la persona que tanto he buscado.
Yon: Ya veremos.
San: Es hora de triturar. Haah, si que estoy emocionado.

Continuará…


Dadas las fechas en que nos encontramos no me ha dado tiempo de escribir mas, asi que lo he dividido en dos partes. Dentro de unos días sacare la segunda parte del capítulo. Muy probable que sea este mismo fin de semana. ¡Nos vemos!

Editado por rasenchidori: 25.12.15 a las 21:02
Viejo rasenchidori dijo: 25.12.15
Y aqui esta la segunda parte del capitulo. Disfrutenla XD.

CAPITULO 15: KONOHA E IWA CONTRA SAN, EL TRITURADOR

PARTE 2

San: Hah… me estoy emocionando.
Ambos individuos comenzaron a acercarse a paso moderado hacia los shinobi que les habían encontrado.
Konohamaru: Aquí vienen.
Mirai: Tal y como pensábamos, son del mismo tipo que esos Ichi y Ni.
Chouchou: Lo siento, Sarada-chan, pero esta vez nosotros vamos a brillar en esta pelea.
Sarada: Eso no importa. Lo importante es que, como ellos, estos tipos atacarán a matar también.
Shikadai: Bien, al menos estos si dominan la sintaxis, al parecer.
Konohamaru: ¿De donde estarán saliendo?
San (legando con Yon): ¡Hey! ¿Qué tanto están hablando? ¿Qué no vienen a jugar?
Chouchou: Infeliz, te voy a…
Konohamaru: Espera, Chouchou.
Chouchou: ¿?
Konohamaru: Mirai y yo nos encargaremos de esto. Trataremos de darle fin antes de que más tengan que salir heridos.
Mirai: Kitsuchi-san, Akatsuchi-san, por favor, peleen a nuestro lado.
Kitsuchi: ¡No tienes que decirlo, niña! ¡Vamos a vengar a nuestro camarada caído!
Akatsuchi: Chicos, por favor estén alerta. No queremos más bajas.
Chunin de Iwa: ¡Hai!
Sarada: ¡Por favor, tengan cuidado!
Yon: Parece que vas a luchar con un buen grupo, San.
San: Cuatro contra uno, si, es muy injusto.
Yon: Deberían ser más, si, ya lo sé.
San: ¡Vamos a divertirnos!
Mitsuki: Sarada.
Sarada: ¿? ¿Qué pasa?
Mitsuki: No quiero ser pesimista… pero no estoy seguro de que puedan vencer a ese tipo.
Sarada: ¿Qué…?
Mitsuki: Ese hombre tiene algo… no sé muy bien lo que es… pero me da una sensación desagradable.
Sarada: Entonces será mejor que estemos listos para intervenir si nos necesitan.
Mitsuki: Sí.
Mirai: Hey, Konohamaru ¿Recuerdas cuando me enseñabas jutsu? Esta podría ser una buena oportunidad para que me enseñes un par de cosas más.
Konohamaru: Jaja, no tengo mucho que enseñarte, ya hasta eres escolta de Naruto nii-chan.
Mirai: Y será mejor que no vuelva a avergonzar ese honor.
Kitsuchi: Atentos, compañeros. El enemigo está frente a nosotros.
San: Veamos… ¿de qué forma debería triturarlos…? ¿Los aplasto? ¿Los hago carne molida? ¿Los corto en pedacitos?
Akatsuchi: ¡¿Qué es lo que vienen a hacer a Iwa, monstruos?!
San: Haaa, peo que adecuada elección de palabras – el gigante de cabello oscuro se plantó con soltura frente a sus enemigos – la verdad es que tenemos ciertas ordenes, pero obviamente, no se las podemos decir, jeje.
Kitsuchi: Oh, solo espera – el hombre se colocó en posición de pelea, apretando fuertemente los puños – ya verás que te haré hablar.
San: Uh… bueno, entonces supongo que…
Sin que nadie pudiese evitarlo, tan rápido como un parpadeo, San desapareció de su sitio y apareció al lado de Kitsuchi, quien reaccionó suficientemente a tiempo para evadir una gran patada que apuntaba a su cabeza. El Jounin de Iwa, dio un par de piruetas hacia atrás.
Mirai: ¡¿Esta bien, Kitsuchi-san?!
Kitsuchi: Estoy bien. No me dio.
San: ¿Tu crees?
En ese momento, Kitsuchi notó un ligero dolor en su mejilla, muy cerca de su ojo derecho. Al palparse, notó un pequeño rastro de sangre, revelando que tenía una pequeña raspadura.
Akatsuchi: Eso estuvo muy cerca…
Un enorme ruido sorprendió a todos. Al mirar atrás, notaron que lo que les había llamado la atención, no era otra cosa que algunos de los mini volcanes del lugar se habían desmoronado sobre sí, y las más altas formaciones rocosas que estaban en dirección a la patada de San se habían, literalmente, triturado en el aire.
Kitsuchi: Q-que fue…
San: Muy buena reacción, en serio. Mis patadas son tan fuertes para abrir montañas, así que imagínate como habría quedado tu cabeza si la hubieses recibido.
Akatsuchi: ¡Doton: Goremu no jutsu!
De la boca del shinobi se comenzó a formar un ser humanoide totalmente hecho de roca, el cual, una vez completo, se desprendió de su creador y emergió grande y lista, lanzándose a atacar a San.
San: Por favor.
El golem se arrojó sobre San golpeándole sin piedad y sin que este pareciese capaz de detenerlo.
Konohamaru: ¡Lo tienes!
Yon: Piensa de nuevo.
Konohamaru: ¿?
San parecía estar siendo golpeado, pero pronto se dieron cuenta de que el hombre no se estaba defendiendo porque no lo necesitaba. Los golpes del Golem no habían abierto una sola herida en el.
Inojin: Maldición, es como ese sujeto de Kirigakure, Ichi. Ningún tipo de daño por contusiones le afectaba.
Metal Lee: ¿Qué estamos esperando? ¡Vayamos a apoyarles!
Sarada: Espera, esto apenas ha empezado. No subestimes a Konohamaru y Mirai-sensei.
Chouchou: Pues entonces mejor que hagan algo y rápido.
Sarada (para sí misma): No entiendo… ¿Por qué es este hombre tan resistente? Es como si… no… no puede ser verdad…
Yon: Ah, entonces ¿ustedes fueron los que vencieron a ese inútil? En fin, era de esperarse, no puedes enviar a un bebé a enfrentar a un lobo.
Inojin: Estos son aún más fuertes…
San: Bueno… ya va siendo hora de jugar más seriamente, ¿no?
Dicho esto, el pelinegro detuvo con sus manos los puños del golem, aplastando luego su cabeza y su torso con un par de fuertes palmadas con sus manos desnudas.
Akatsuchi: Gh…
Mirai: Esos ataques eran devastadores… ¿acaso estos tipos están hechos de acero?
San: Esa idea es algo exagerada. Tengo la misma proporción de carne y sangre que tu tienes.
Yon: San, ¿no te dije que no te demoraras?
San: Vamos, déjame jugar un poco más.
Yon (suspirando): Eres un niño…
San: Bueno, eso complementa la dupla, ¿o no?
Mirai: ¡Ya es suficiente! ¡Konohamaru, vamos a pelear también!
Konohamaru: De acuerdo. Ahora veamos, el tipo es super fuerte y los ataques físicos no le afectan mucho…
San: Olvidas una pequeña cosa.
Konohamaru: ¿?
San: ¡Raiton: Gian!
Todos: ¡!
Un enorme relámpago cruzó la zona en que los Jounin se situaban, casi impactándoles de no ser porque estos se agacharon o saltaron a tiempo. Tras pasar la humareda, se veía una extensa y profunda fisura que hería la tierra como si hubiese sido hecha por una navaja.
Konohamaru: Cielos…
Mirai: ¡Katon: Gōukakyū no jutsu!
Una gran bola de fuego se dirigía a San, pero este no parecía querer molestarse en evadir.
San: Oh… fuego, ¿uh? Bien, tenemos un gran popurrí aquí.
El ataque impactó de lleno en San, rodeándolo de profundas llamas que se prestaban a consumirlo… pero eso no fue lo que ocurrió. Con la tranquilidad con que se sale después de tomar una ducha relajante, San emergió de las llamas con su ropa arruinada, pero con la piel casi intacta.
Mirai: ¿Q-que…?
Konohamaru: ¡Katon: Karyu Endan!
El castaño disparó de su boca muchísimas balas de fuego, que se lanzaban como saetas hacia San mientras aumentaban de tamaño y de temperatura.
San: Tche, que simple.
El hombre se cubrió como si se tratase de una simple onda de choque, recibiendo el ataque de lleno. Ni siquiera se inmutó cuando este terminó.
San: Yo… supongo que ahora me vuelve a tocar.
Konohamaru: ¡Ni lo pienses! ¡Mirai, un jutsu de tierra, rápido!
Mirai: ¡Doton: Doryūdan!
Un gran dragon de barro emergio del suelo y lanzaba bolas de lodo a San, quien las esquivaba rápidamente o las bloqueaba con sus puños.
Kitsuchi: ¿Puede hacer doton?
Konohamaru: Claro que podemos. No por nada somos nietos de Sandaime hokage.
Akatsuchi: ¡Sandaime! ¡Ustedes son del clan Sarutobi, es verdad!
Konohamaru: ¡Bien! ¡Ahora voy yo!
En la mano del Jounin, se comenzó a formar una muy conocida esfera de viento y chakra.
Sarada: ¡Konohamaru-sensei va a usar el rasengan!
Mitsuki: Es cierto. Nos dijo que Nanadaime-sama se lo enseñó.
Inojin: Debió haber empezado con eso.
San: ¿? ¿Qué es esa cosa?
Konohamaru: ¡Ahora vamos…aaaaaaah!
Los presentes se sorprendieron muchísimo al ver la bola de chakra de Konohamaru rodeándose de llamaradas arremolinadas que parecían formar una especie de huracán ardiente alrededor de la técnica, como un pequeño planeta con anillos de fuego.
Sarada: ¡Manipulación de naturaleza!
Mirai: ¡Usalo ya, se acaba el tiempo!
Konohamaru: Ok. ¡Katon: Dai Rasen Endan!
Así como Naruto lanzaba su rasenshuriken, Konohamaru arrojó con una gran curva descrita, su técnica mejorada, que, ante la vista de todos, aumentaba el tamaño y velocidad de los halos de fuego que la rodeaban mientras avanzaba.
San: ¡Woah! ¡Miren esa cosa!
El ataque del Jounin impactó a su objetivo, que se vio, en apariencia, abrumado por el poder de este nuevo jutsu, que poco a poco iba ganando terreno.
San: ¡Demonios… que fuerte…!
Mientras forcejeaba, el rasengan que le golpeaba explotó en un revoltijo de viento y llamas que se elevó por los aires cual tornado, llevándose a San consigo. Todo quedó en silencio tras el gran alboroto del poderoso ataque del Sarutobi.
Inojin: Increible…
Sarada (para si misma): Es como el rasenkusarigama de Boruto… pero usando Katon en vez de Fuuton.
Mitsuki: ¿Estas bien, Sarada?
Sarada: Ah… sí.
Metal Lee: ¡Buen trabajo Konohamaru-sensei!
Akatsuchi: Hm… tengo entendido que esa técnica es similar a la de Hokage-dono. ¿Me equivoco?
Konohamaru: Sí… así es… - el Sarutobi jadeaba con algo de cansancio – pero no me he acostumbrado a ella, me drena mucho chakra.
Mirai: Impresionante, primo. Eso debe haber bastado para vencerlo.
Yon: ¿? ¿De qué están hablando?
Todos: ¿?
Yon: San ha estado esperando a que se den cuenta – el peliblanco extendió su brazo señalando a su derecha – está por allá.
El grupo de shinobi se volvió a ver a un medio herido San, sonriente y arrogante, apoyado en una roca cercana, frotándose los golpes y heridas.
Mirai: ¡Imposible!
Chouchou: Tch…
Sarada: ¿En… en que momento…?
San: Eso me dolió muchísimo, maldito. Por poco acabas conmigo. Claro, eso si no tuviera cierto as bajo mi manga.
Konohamaru (jadeando): Maldita sea…
Shikadai: Muy bien, se acabó. Nosotros entramos.
Mirai: ¡Shikadai!
Shikadai: Fue para esto que nos entrenaron, ¿no es así?
Inojin: Vamos a demostrarles lo que podemos hacer.
San: ¿Hm? ¿Qué es esto? ¿Vienen mas a jugar? ¡Bien!

EN LA ENTRADA DE IWAGAKURE

Boruto: ¡MALDITA SEA, NO HAY TIEMPO PARA ESTO, DEJENME PASAR!
El Uzumaki acababa de llegar hace un par de minutos a la entrada de Iwa, sin embargo, tenia problemas con la guardia, que por supuesto, estaba haciendo su trabajo y no le daba la entrada asi nada mas.
Chunin guardia: No puedes ingresar. No tienes ni una orden ni un permiso.
Boruto: ¡Agh…. Soy el hijo del vie…. digo, del hokage! ¡Si quieren avísenle a su líder, ella me ha conocido!
Chunin guardia 2: Si, claro, es la excusa mas vieja y estúpida que he oído jamas.
Boruto (pensando): Ugh… estoy perdiendo tiempo…
Jounin (llegando): ¿Por qué hacen tanto ruido?
Chunin guardia 2: Un shinobi de Konoha acaba de llegar diciendo que quiere acceso para encontrarse con sus compañeros.
Jounin: Hm… ¿te refieres a los dos equipos que vinieron a dar apoyo?
Boruto: ¡Sí, a esos me refiero! ¡Ahora déjenme entrar!
Chunin guardia: ¿Qué hacemos?
Jounin: Sea cual sea la verdad, si un shinobi de otra aldea viene aquí, debe pasar primero por tsuchikage-sama.
Boruto: ¡Lo que sea, pero déjenme pasar rápido!
Chunin guardia: Pero que insistente…
Chunin guardia 2: Dices que eres hijo del Hokage, ¿hm? Bueno, entonces lo veremos.
Jounin: Acompáñanos.
El chunin comenzó a caminar escoltado por los shinobi de Iwa, que le abrieron las puertas mientras se encaminaban a hablar con Kurotsuchi.

CON KONOHA E IWA

Mirai: ¿Crees que puedas hacer otro ataque como ese?
Konohamaru: No sin agotar todo mi chakra… y si lo recibe de la misma forma, sería un desperdicio.
San: Jaja, no digas eso, amigo, tu ataque fue muy poderoso, cualquier persona normal habría muerto. Una lastima que lo hayas usado en mi.
Shikadai: Tche… es un maldito presumido.
Chouchou: ¿Qué dicen amigos? ¿Le cerramos el pico?
Inojin: Recuerden que la tsuchikage los quiere interrogar. Tenemos que capturarlos.
San: ¿Capturarnos? ¿Oiste eso, Yon?
Yon: Hm.
Shikadai: En serio, nos están subestimando, deberían tener más en cuenta la posición en que están.
San: Jajaja, dices cosas muy graciosas, chico. ¿Si saben que no me ha afectado casi nada de lo que han hecho, no?
Shikadai: ¿Te parece? Pues bien, váyanse entonces, y dejen de perder el tiempo con nosotros.
San: Jeh… mocoso insolente…. ¡!
Los dos altos hombres notaron que su movilidad estaba limitada completamente, mientras sus sombras estaban fusionadas con las del Nara que tenían frente a sí.
Yon: Hm… interesante.
San: ¿Con que una técnica de posesión de sombras? Eso es muy listo de tu parte, inmovilizar a tu enemigo.
Shikadai: No necesito tus cumplidos, idiota.
Konohamaru: Bien, Shikadai, pero por si acaso, te ayudaremos.
Shikamaru: Sí, claro…
Konohamaru y Mirai pusieron un pergamino en sus respectivos Kotes.
Kitsuchi: ¿? Kotes, ¿uh?
Akatsuchi: Creí que solo eran usados por los genin…
Mirai: Incluso en eso no estaba permitido usarlos, mas que para entrenamientos o emergencias…
Kitsuchi: Ya me parecía que Hokage-domo estaba siendo demasiado reticente. Que bueno que los dejo usarlos, son muy eficientes.
Inojin: ¡Eso es lo que yo decía!
Sarada: Callate.
Konohamaru y Mirai: ¡Kagemane no jutsu!
De los Kotes de ambos Jounin salieron sombras negras que se pegaron a la creada por Shikadai, reforzando la prisión de sus enemigos.
Yon: ¿Usan máquinas para hacer técnicas? Que perturbador.
San: Haah, esto es muy molesto, no quiero estarme quieto.
Shikadai: No lo estarás. En seguida te llevaremos con la tsuchikage. A ver si eres tan gallito en cuanto estés allá.
Kitsuchi: Hm, no tenia idea de que conocieras la personalidad de Kurotsuchi.
Shikadai: No tengo ni idea de cual pueda ser su personalidad. Pero cuando le miro a los ojos, me recuerda a mi madre. Suficiente para aterrorizarme.
Konohamaru: Jajajaja, se a lo que te refieres.
San: Hey, si ya han terminado de fantasear… me gustaría que volviesen a pisar tierra.
Todos: ¿?
En eso, y para impacto de todos, San comenzó a moverse con algo de dificultad, desafiando la parálisis de la técnica de sombras. A pesar de los esfuerzos de Shikadai, no pudo evitar que su oponente adoptara una extraña posición con las piernas arqueadas y las manos hechas puños a los costados, como si se preparase para cargar.
Shikadai (haciendo esfuerzo): Como…. Por…¿Por qué puede moverse?
Yon: Hm, de modo que ya vas a dejar de jugar, ¿eh?
San: He dejado que ellos ataquen todo este rato, yo apenas lance un rayo. Quiero ver qué tal se mueven.
Chouchou: ¡Inojin, haz algo, ahora!
Inojin: ¡Estoy en eso! ¡Ninpo: Chōshin Giga!
Del pergamino de Inojin, dibujados a una velocidad inhumana, aparecieron dos enormes entes ya conocidos por los Jounin al haber sido vistos durante la guerra, de la mano del padre del Yamanaka.
Inojin: ¡Agyo, Ugyo, apoyen a Chouchou!
Chouchou: ¡Cho Baika no jutsu!
La akimichi creció y creció hasta alcanzar un tamaño descomunal, aun mayor al de los gigantes de tinta creados por su compañero.
Chouchou: ¡Muy bien, sacos de tinta, sobre el!
Acompañada de los dibujos vivos de Inojin, la chica se lanzó sobre San y comenzó a lanzar rápidos y feroces golpes que abrían la tierra mientras impactaban a San, que los recibia sin posibilidad de defensa. Esto junto a los furibundos golpes que daban los ogros de tinta del Yamanaka, que daban mazazos sin compasión sobre el objetivo.
Sarada: Woah…
Metal Lee: ¡Eso es, dale, con fuerza, mas, mas!
Inojin: ¡Shikadai, mantenlo ahí, ya casi acabamos con el!
Shikadai (con esfuerzo): Eso… intento…
Konohamaru: Vaya si se han vuelto increíblemente fuertes.
Mirai: Sí. Tuvieron un buen maestro. Si está bien que yo lo diga.
Konohamaru: Jaja, jamás crei que vería a Kiba haciendo de maestro.
Mirai: Ya puedes repetirlo.
Yon: Huh… eso va a dolerle. Eso le pasa por jugar tanto.
El ataque pronto cesó. Chouchou volvió a su tamaño original, y los ogros de Inojin se desvanecieron en unos ligeros chorros de tinta. En un gran crater en el lugar, San yacía tirado y lleno de golpes, y con la ropa totalmente arruinada.
San: Ugh… vaya… paliza…
El pelinegro comenzó a ponerse de pie aparentemente con dificultad, mientras el resto lo miraba.
Yon: Oye, ¿aun puedes continuar?
San: Claro que puedo. Eso no fue nada.
Shikadai: ¿Qué no fue nada? Solo mírate.
San: No… ustedes deberían mirar…
Kitsuchi: ¡Basta! ¡Doton: Sando no Jutsu!
La tierra comenzó a temblar violentamente mientras dos enormes placas rocosas, grandes como montañas, se alzaban del suelo amenazantes, situándose a ambos lados de San y Yon, quienes ni siquiera se alertaron al verlas.
Yon: Pensar que podía hacer eso. Impresionante, en serio.
San: ¿Y que vas a hacer con eso? ¿Aplastarnos?
Kitsuchi: ¡Así es!
Las inmensas formaciones rocosas de pronto se movieron rápidamente hacia los enemigos, buscando aplastarlos. El choque no se hizo esperar, y sin que ni San ni Yon lo evitaran, se cerraron estrellándose ambos. Por unos segundos, todo quedo en total silencio.
Mirai: Eso tuvo que haber funcionado.
Konohamaru: Esa fue una técnica muy buena, Kitsuchi.san.
Kitsuchi: Como shinobi de Iwa, no puedo permitir que shinobi de otra aldea reluzcan mejor que yo el uso de Doton.
Konohamaru: Ya veo, Jajajaja.
Akatsuchi: Vamos, liberemos la técnica y llevémoslos con…
Metal Lee: ¡Miren, por allá!
Los presentes se volvieron hacia el lugar donde apuntaba Lee, que era la ejecutada técnica de Kitsuchi. Esta estaba agrietándose poco a poco, mientras parecía… ¿elevarse?
Sarada: ¡¿Qué esta…?!
Estupefactos, todos sin excepción pudieron ver como el altivo San levantaba, con ambas manos, la inmensa formación rocosa que se suponía debio haberlo aplastado. Era como ver a una hormiga levantando una gran lapida.
San (levantando las rocas): ¡Muy buen intento, estúpidos! ¡Están malditamente llenos de sorpresas!
Metal Lee: ¡Tiene las manos ocupadas! ¡Yo me voy a encargar!
Sin que nadie pudiese detenerlo, el joven chunin se arrojó a toda velocidad hacia San.
Sarada: ¡LEE, REGRESA!
Chouchou: ¡IMBECIL, TE VAS A MATAR!
Konohamaru: ¡LEE, IDIOTA, REGRESA AQUÍ!
Metal Lee: ¡Con un enemigo tan fuerte como este, no tengo tiempo de pensar en la muerte! ¡No voy a arrepentirme por nada de lo que suceda!
En eso, entre Lee y San, se interpuso el calmado Yon, sin mostrar emoción.
Mirai: Ese tipo va a protegerlo…
Metal Lee: Pues bien, ¡tu recibiras mi ataque ardiente! – tras subir la velocidad, Lee saltó arrojándose en picada diagonal hacia Yon, a tal velocidad que su patada se envolvía en energía lumínica mientras su ropa se desgarraba en esa área.
Metal Lee: ¡Seishun Furu Pawaa!
El ataque hizo contacto con su objetivo, al cual arrastró por muchísimos metros, en los cuales Yon resistió sorprendentemente el daño masivo del ataque. En determinado momento, Lee se soltó de su oponente dando unos pasos hacia atrás, poniéndose en guardia. Yon estaba agachado como soportando el dolor, incorporándose de repente.
Yon: Muy bien hecho, chico. Ese ataque definitivamente me sorprendió.
Metal Lee: Y aun no termino.
El chunin se arrojó a luchar mano a mano contra Yon, que bloqueaba y evadía hábilmente sus golpes, los cuales eran ya de por si bastante fuertes y rapidos. Ojala hubiese estado peleando con alguien normal. Porque Yon ni siquiera estaba esforzándose.
Yon: Esta bien, suficiente ejercicio, esta pelea es de San. Ve con tus amigos.
Metal Lee: ¿?
Yon: Fuuton: Fuutopa.
El hombre dio un pequeño soplido que se transformó en una lanza de viento super potente que arrojó a Metal Lee hacia atrás, golpeándole fuertemente y lanzándolo justo para ser atrapado por Akatsuchi en el aire.
Akatsuchi: Ya te tengo. Ese fue un buen ataque, bien hecho.
El shinobi de Iwa aterrizó con Metal Lee, dejándolo con sus compañeros.
San: Listo, ahora me toca. Mis brazos están cansándose de levantar esto. ¡Y ahí vaaa!
Todos: ¡!
San arrojó la gigantesca roca como si de un balón se tratase, haciendo que salga volando por los aires. Por supuesto, todo lo que sube, tiene que bajar, y San lo sabía.
San: ¡Vamos a darle emoción, ¿quieren?! ¡Katon: Gouka Mekkyaku!
Un muro de intensas llamaradas fue lanzado por el poderoso peleador hacia la roca que caía. El resultado fue aterrador.
Kitsuchi: Eso es… un…
Chouchou: ¡¿UN METEORO?!
San: ¡Y es por esto, niños, que me llaman San, el triturador! ¡HAHAHAHAHAHA!
La roca llameante se cernía velozmente sobre ellos.
Konohamaru: ¡Hay que evadirla, rápido!
Akatsuchi: No… si esa cosa cae… podría destruir, desaparecer medio Iwagakure.
Mirai: Tal vez con un muro de roca…
Kitsuchi: No resultará…
Sarada: ¡Déjenmelo a mi!
Todos: ¡!
La determinada Sarada se adelantó a todos sus compañeros, con su Mangekyou Sharingan activado. La aparición de un enorme ente de chakra magenta rojizo no se tardó en ocurrir.
Kitsuchi: ¡Su…SUSANOO!
Chunin de Iwa: Increíble… alguien mas con ese gran poder…
San: ¡No puede ser! ¡¿Una uchiha?! ¡¿Has visto eso, Yon?!
Yon: Lo veo y no lo creo. Fufufufu.
Konohamaru: ¡Sarada, aunque nos protejas con eso, resistirlo no bastara para evitar todo lo que destruya!
Sarada: ¡¿Y quién hablo de resistir?! ¡Lo voy a hacer pedazos!
En eso, en las manos del ente llameante de la chica, aparecieron unas gruesas cadenas sujetas a un mango, las cuales sostenían una enorme maza con pinchos, algo así como un gran martillo lleno de gordas púas.
Chouchou: E-espera… ¡habria jurado que su Susanoo tenia dos espadas!
Konohamaru: Jaja, este poder tiene el nombre de Sasuke escrito por todos lados.
Sarada: ¡AHORA! ¡SHANNAROOOOO!
Dando impulso, y con una fuerza casi divina, el Susanoo de Sarada golpeó la enorme roca incandescente con su arma, provocando un choque de fuerzas impresionante, como si el meteoro se resistiera a ser destruido.
Sarada: ¡NO VAS A CAER AQUÍ! ¡WOOORRAAAAAAAAAAAH!
Finalmente, la chica sobrepuso su fuerza, y aplicando una gran cantidad de chakra en su arma, como lo hacían sus padres, logró destruir en mil pedazos el peligroso objeto, haciendo llover rocas por todo el valle de volcanes, pero sus compañeros no salían afectados dado que ella los cubría con su poder.
Shikadai: Mierda…
Mirai: ¿? ¿Qué ocurre, Shikadai?
Inojin: Lo sé, es frustrante.
Chouchou: Supongo que era de esperarse. Por entrenar solo un poco no vamos a avanzar demasiado.
Mirai: ¿De que están hablando?
Shikadai (con sonrisa resignada): Sarada nos volvió a ganar.
Mirai: Oh…
Konohamaru: No es algo por lo que deban preocuparse, chicos. Todo lo que tienen que hacer, es seguir entrenando.
Inojin: ¡Hai!
Chouchou: Creo que mejor entreno con Sarada, tal vez asi me pongo a su nivel…
Mirai: Jaja, no digan eso. Todos ustedes se volvieron tan fuertes que lograron dañar a ese sujeto tanto como Konohamaru y yo lo hicimos, siendo Jounin.
Konohamaru: Pero siéntete feliz, Mirai. Naruto nii-chan estaría orgulloso de verles a todos ustedes, la forma en que han peleado. Y por supuesto, por Sarada también.
Mientras tanto, Sarada jadeaba un poco y se reponía del esfuerzo monumental que tuvo que hacer para destruir el ataque de San.
Sarada (jadeando): Eso fue…. demasiado intenso…
Metal Lee: ¡Ah, estoy seguro de que mi padre le enseñó la sombra de la grulla! Pero no recuerdo que fuese así como se hacía…
Chouchou: ¿Estas criticando a quien te acaba de salvar el trasero? ¡¿Y que diablos es la sombra de la grulla?!
Cuando termino de gritarle a su compañero, Chouchou, junto a todos los demás, notaron a San acercándose dando aplausos pausados a la uchiha.
San: Woah, Woah, muy bien hecho, jovencita, muy bien hecho. ¡Y yo que me empezaba a decepcionar que no fueran a darme una buena pelea! ¡Ahora sé que me puedo emplear a fondo contigo!
Sarada: ¡Deja de hablar y pelea!
La chica hizo desaparecer su arma, reemplazándola con una gran ballesta similar a la que su padre usaba, con un par de flechas llameantes apuntándole a San y Yon.
San: Cuidado donde apuntas eso.
Sarada: Si estas flechas te tocan, estarás perdido. ¡Entréguense pacíficamente o no dudare en acabar con ustedes!
Konohamaru: ¿Qué?
Mirai: ¿Sarada les esta… ofreciendo rendirse? ¿Qué esta haciendo?
Mitsuki (pensando): Esto no está bien. Sarada sabe que esos dos no se entregaran, y que son tan fuertes para acabar con nosotros si alargamos mucho esto. La única razón por la que diría algo así es… oh no…
Sarada (pensando mientras jadea): No me he acostumbrado a usar el Susanoo con tanta fuerza, y menos a cambiar de armas con la misma eficiencia que mi padre lo hace… el peligro me hizo precipitarme, y ahora estoy agotada… usé demasiado chakra de golpe y eso ya le está pasando factura a mi cuerpo… ¿lograre resistir?
San: Entregarnos, ¿uh? ¿Tú que dices, Yon?
Yon, esta vez, no le respondió a su compañero. Estaba pensando en algo en particular, mirando a Sarada.
San: ¡Oye, Yon!
Yon: Huh, claro… haz lo que quieras.
San: Estas extrañamente distraído. En fin, no importa. – se volvió hacia Sarada con semblante altanero – Lo siento, querida, pero paso. No me gustan las celdas, ya pase suficiente tiempo de mi vida en una prisión.
Sarada (pensando): Demonios… - (hablando): Te venceré entonces.
San se lanzó a su velocidad de siempre, chocando impresionantemente su puño con el del Susanoo de Sarada, lanzando algunas ondas de viento. Ninguno de los dos se vio afectado, pero Sarada era la mas sorprendida.
Sarada: ¿Por qué…?
San: Fufufu, eres muy fuerte, chica. Pero… ¿serás acaso más fuerte… que un usuario de senjutsu?
Todos: ¡!
Konohamaru: Se-senjutsu…
Yon: Idiota, no tenías por qué hablar.
San: ¿Vamos a matarlos de todos modos, o no?
Konohamaru: Con razón era tan ridículamente resistente a los ataques… el senjutsu es un tipo de lucha ninja muy avanzado, ni siquiera un Jounin normal lo conoce…
Metal Lee: ¿Qué?
Mitsuki: Hasta ahora, los únicos usuarios de Senjutsu que se han conocido ya no viven más… fallecieron hace mucho.
Konohamaru: Y el único usuario conocido y vivo de Senjutsu como tal… es Naruto nii-chan.
Chouchou: ¡¿Nanadaime?!
Mirai: Rayos… pensar que nos encontraríamos con alguien así… jamás hubiésemos estado listos para esto.
Sarada: Senjutsu… ¿acaso no puedo hacer nada más…? – la chica sacudió su cabeza, no se atrevía a rendirse, no ahora - ¡No, no puedo pensar así! ¡Aun puedo pelear!
Ni bien exclamo esto, su Susanoo empezó a dispara ráfagas de flechas llameantes que San esquivaba y Yon evadía con calma.
San: Haha, estás muy activa, haha.

EN LA OFICINA DE LA TSUCHIKAGE

Kurotsuchi: ¡Ah, tu eres el hijo de Naruto, ¿verdad?!
Boruto: ¡Ya era hora!
En la oficina de la Tsuchikage, Boruto había sido llevado por el Jounin que lo llegó justo cuando algunos problemas se habian desencadenado en la puerta de la aldea. Tal y como el Uzumaki aseguró, la líder de Iwa no tardó en reconocerle.
Jounin: Tsuchikage-sama, no creerá que…
Kurotsuchi: ¿Qué? ¿Acaso crees que me equivoco?
Jounin: No, no es eso…
Kurotsuchi: Por favor, Iguchi, conozco al chico, es el tonto que arruinó la fiesta en los exámenes chunin de hace 4 años.
Boruto: ¡Aun no se cumplen los 4 años desde eso! ¡Y YA DEJEN DE MOLESTARME-TTEBASA!
Kurotsuchi: Sea como sea, ¿Por qué has venido? Imagino que mi gente y tus compañero lo tienen todo controlado.
Boruto: ¡A eso me refiero! ¡Estoy seguro de que el asunto es aun más grave de lo que creen! ¡El viejo también lo ha sentido!
Kurotsuchi: Si fuese así de grave, ¿Por qué no nos han pedido ayuda?
Boruto: …
Kurotsuchi: No deberías creerte más fuerte que todos los demás solo porque entrenaste un poco.
Boruto: ¡! Como lo…
Kurotsuchi: Me basta con verte. Las huellas del esfuerzo aun siguen presentes en ti. Es algo fácil de percibir.
Boruto: ¡Ese no es el punto! ¡Le digo que me deje ir con ellos! ¡Si mi presentimiento no es real, entonces ¿Qué daño le hace eso a usted?!
Kurotsuchi se puso a meditarlo por un momento. Boruto y el Jounin esperaban expectantes.
Boruto (yéndose a la salida): ¡No tengo tiempo para estas tonterías! ¡Yo mismo los voy a buscar!
Kurotsuchi: ¡Espera ahí! ¿No pensaras irte sin mas o si?
Boruto: ¿Quieren detenerme? ¡Vengan a intentarlo!
Iguchi (poniéndose en guardia): ¡Insolente!
Kurotsuchi: ¡No lo hagas, Iguchi!
Iguchi: Pero…
Kurotsuchi: No se por qué estas tan desesperado por ir con ellos. Pero tu padre ya me ha mencionado el asunto de seres muy poderosos que han estado molestando, y que es grande la posibilidad de que se trate de ellos. Además…
¿?: ¡Tsuchikage-sama!
Un par de shinobi de Iwa irrumpieron en la oficina, visiblemente austados.
Kurotsuchi: ¡¿Qué pasa?!
Chunin: ¡Un meteoro, Kurotsuchi-sama! ¡Un meteoro!
Kurotsuchi: ¡¿Qué?! ¿Y dónde?
Chunin: Bueno… hace unos momentos, una enorme roca llameante se dirigía a los valles volcánicos…
Chunin 2: Pero fue destruido antes de tocar tierra, haciéndose pedazos que cayeron cerca de la zona poblada.
Boruto: Gh…
Kurotsuchi: ¿Heridos?
Chunin: Ninguno, afortunadamente, pero algunos shinobi que fueron a revisar el área han avistado un combate de gran escala, los de Konoha están ahí.
Kurotsuchi: ¿Están seguros?
Chunin: Así es. De hecho, aseguraron haber avistado una técnica del clan Uchiha, muy grande.
Boruto: ¡Susanoo! ¡Es Sarada-chan!
Kurotsuchi: Parece que tenías razón, chico. Entonces… ¡!
Boruto: ¡Kage Bunshin no jutsu!
La tsuchikage vio que Boruto había dejado de hablar, y procedió a sentarse ahí mismo, en el suelo, totalmente inmóvil, junto al único clon que acababa de invocar.
Kurotsuchi: ¿Qué estas haciendo? ¿Qué no vas a…?
Boruto (fastidiado): Shht. Necesito concentrarme-ttebasa.
Todos permanecían en la oficina confundidos, y en silencio, esperando por que Boruto revelara de que se trataba su extraña actitud.
Kurotsuchi: ¡Bah! ¡Ustedes, envíen a un escuadron de vigilancia con comunicadores! ¡No quiero que nada en esa batalla ocurra sin que me entere! ¡Si las cosas se ponen mal, envíen refuerzos!
Chunin y Chunin 2: ¡Hai!
Los shinobi del lugar de retiraron, mientras Kurotsuchi e Iguchi observaban a Boruto. Justo cuando empezaban a reclamar, un ligero cambio en la apariencia de su rostro les hizo darse cuenta de que algo había cambiado. No solo en Boruto, sino también en el ambiente del lugar.
Kurotsuchi: Tienes un chico extraño, Naruto.

CON KONOHA E IWA

El terreno era un auténtico desastre. Sarada había arrojado flechas a diestra y siniestra por todo el lugar del lado de los enemigos, pero estos habían evadido todas ellas, no sin algo de dificultad. De hecho, San estaba algo herido en su brazo por haber bloqueado un par de esas saetas, pero no era nada grave, ni estaba cansado. Y es que San se la estaba pasando en grande, y sabía que esto frustraba a sus oponentes, ya que no dudaba en hacerlo notar.
San: ¿Y bueno? ¿Ya has terminado?
Sarada: No… aun no… ¡Amaterasu!
San y Yon: ¡!
En eso, la ropa de San (o lo que quedaba de ella) se encendió en llamas negras, que lo consumían a toda velocidad. El pelinegro reacciono a tiempo y logro deshacerse de esos harapos antes de que el fuego lo tocara.
San: Tch…
San: Caray, pero que susto. ¿Tambien podías hacer eso?
Sarada: No… puedo mas… papá me lo advirtió… - su sharingan se desactivó de pronto - aun no… estoy acostumbrada… no… puedo dar más…
El Susanoo se desvaneció en ese instante, dejando a una agotada Sarada a merced de su enemigo. La chica cayó de rodillas.
Konohamaru: ¡Sarada!
Shikadai (Poniéndose en posición): Maldición… ¡Kagemane no jutsu!
San: ¡Excelente! ¡Excelente! ¡Eres excepcional, todos ustedes lo son!
El hombre comenzó a avanzar hacia Sarada a paso pausado, mientras Shikadai trataba de sujetarlo con sus sombras que eran ahora mucho más rápidas y fuertes que antes, pero San simplemente alzaba su chakra hasta hacer temblar las rocas y disminuía el efecto del jutsu en el de tal manera que era ridículo.
San: Sin embargo, tu eres la que más me ha sorprendido, joven uchiha.
Paso tras paso, y quitando a Chouchou y a Mitsuki con un par de puños por haber ido a tratar de ayudar a Sarada, san llegó con la chica, quien no podía moverse por el cansancio, y por la terrible tensión que usar tanto poder de golpe había causado en su cuerpo. Podía recuperarse… pero San no iba a darle tiempo. Y para sorpresa de todos, el vivaz y loco rostro del sujeto cambió a uno calmado, sosegado, como quien ha encontrado algo valioso.
San: Eres tú.
Sarada: ¿?
San: Tan hermosa… tan poderosa. Eres… la mujer que he buscado.
Todos: ¡¿?!
El pelinegro levantó a la chica con ambas manos, sosteniéndola de los costados de los hombros.
San: Suel…tame…
San: ¡¿Tu que piensas, Yon?! ¿Está bien, verdad?
Yon: Me parece que si. Estoy gratamente sorprendido también.
Inojin: ¡Sueltala, desgraciado! ¡No dejaremos que sea tu sujeto de pruebas!
San: ¿Sujeto de pruebas? ¡¿De que hablas?! ¡Nunca, jamas, es demasiado preciosa para eso!
Inojin: ¡!
Sarada: De que rayos…
San: Eres perfecta. Aun eres muy joven, pero el tiempo es algo que pasa rápido. Y ya he esperado hasta ahora.
San: ¡Responde! ¿De que me hablas…?
San: No tengo mucho tiempo. Mi cuerpo es muy inestable.
Sarada: ¡!
San: Moriré pronto, mi cuerpo colapsara y se consumirá. No soy como Yon. Pero ese no es problema. Porque ahora te tengo a ti. Tú. Tú serás quien engendre al siguiente yo.
Los de Konoha y los de Iwa oyeron horrorizados estas últimas palabras. ¡El sujeto estaba loco! ¡Y ese mismo loco tenía al objeto de su deseo capturado, sin que ellos pudiesen hacer nada…! Pero eso no iba a detener a su compañero.
Mitsuki: ¡Ninpo: Chimei hone no dangan!
Los brazos de Mitsuki parecieron perforarse por el aire, mientras de su cuerpo salían miles de proyectiles hechos de hueso que apuntaban a la cabeza de San en línea recta, pero este los recibió sin inmutarse. Y lo peor estaba por venir.
San: Me molestas – el rostro de San cambio a uno de sadismo frio – piérdete.
Con un poderoso brazaso, San, sin soltar a Sarada, golpeó a Mitsuki de modo que lo enterró en el suelo rocoso, dejándolo adolorido.
Sarada: ¡No!
Konohamaru y Chouchou: ¡MITSUKI!
San: Bueno. Ya es tiempo. He encontrado lo que vine a buscar.
Sarada: Gh… ¡No lo harás!
La chica, sorpresivamente, dio una pirueta que logró soltarla de las manos de San y lo empujó hacia atrás de paso. Inmediatamente después, corrió a auxiliar a su compañero.
Sarada: ¡Mitsuki! ¡Háblame Mitsuki! ¡Dime algo!
Mitsuki: Algo… gh…
Sarada: Maldicion, deja de bromear, estas muy herido… ¿Por qué lo hiciste? ¡No tenias oportunidad!
Mitsuki: Yo… supongo… que pensé en Boruto…
Sarada: ¡!
Mitsuki: Estoy seguro… de que el te habría defendido con todo lo que tuviera, como pudiera… me sentiría humillado si no hago lo mismo… yo soy tu compañero también… y si permito que te lleve… Boruto me mataría…
Sarada: Boruto… el…
San (incorporándose): Oh bueno, eso si fue una sorpresa, ya lo dije, ustedes están llenos de ellas.
Yon: Apurate y vámonos ya, San.
San: Lo sé, lo sé. Solo déjame ir por lo que vine.
Sarada se puso de pié, dispuesta a defenderse.
San: No trates de evitarlo, no quiero dañarte. Has resultado ser valiosa para mi.
Sarada: ¡Eres un maldito enfermo! ¡No voy a hacer eso, antes muerta!
San: Supongo entonces que te pondré a dormir… cuando lleguemos a nuestro destino podremos controlarte mejor.
Sarada (retrocediendo): ghhgh…
San: Te lo he dicho ya. Tu engendrarás a mi nuevo Yo. Al siguiente San. Tu haras que…
El hombre fue de pronto interrumpido por una fortísima onda de choque que vino de la nada, y que lo mando a volar violentamente hacia atrás, estrellándolo contra las rocas.
San: ¡Kuhg…!
Yon: ¡¿Qué fue…?!
Konohamaru: ¿Q-Que fue lo que paso?
Shikadai: ¡Imposible!
Mirai: ¿Qué pasa?
Inojin: ¡Por allá!
Los presentes se volvieron. De entre las rocas derrumbadas y los restos del anterior meteoro, un shinobi rubio de ropas oscuras caminaba hacia el grupo con paso un poco apresurado.
San (regresando al lugar): ¡¿Qué demonios te trae aquí?! ¡¿Cómo te atreves a interrumpir?!
Mientras San reclamaba, el rubio llegaba con sus compañeros.
Chouchou: ¡¿BORUTO?!
Mirai: ¿Cómo llego aquí?
Boruto: No puede ser, miren este desastre.
San (lanzándose contra Mitsuki y Sarada): ¡No tienes nada que ver con mis asuntos! ¡No me iré sin ella!
Para sorpresa de todos, a una inusual velocidad Boruto llegó con los demás miembros del equipo 7, frenando el ataque de San con una mano, y empujándolo hacia atrás con una patada. Las marcas rojas, el iris amarillo y la pupila horizontal de los ojos del modo sabio destacaban en el rostro del Uzumaki.
San: Ese aspecto…
Boruto: Lo siento mucho, imbécil, no puedes llevarte a Sarada-chan – se puso delante de Sarada, cubriéndola y adoptando una posición de lucha - ¡YO LA VI PRIMERO!


Continuará…


SPOILER SIGUIENTE CAPITULO:

Shikadai: Imposible… ¡¿Cómo rayos fue que llego aquí?!
Konohamaru: Boruto… ¿has dominado el senjutsu?
Sarada: Boruto…
Boruto: Gracias por aguantar, Sarada-chan. Estoy feliz de que estés bien. Esta vez yo me voy a encargar.
Mitsuki: Te has vuelto mucho más fuerte, ¿uh?
Boruto: Sí. Como todos ustedes, por lo que veo. Quédense atrás.
Konohamaru: Te noto cambiado, Boruto, ¿estás bien?
San: ¿Crees que me podrás enfrentar tu solo? ¡¿Cuando ni siquiera la uchiha usando todo su poder pudo hacerlo?!
Yon: Cálmate, San. Este chico no es tan normal como tu lo crees. Podría vencerte.
Boruto: Verás que mi forma de luchar es diferente a lo que antes has visto.
San: Ja, bromista. ¿Planeas usar solo taijutsu?
Metal Lee: ¡El taijutsu es lo mejor! ¡Adelante, Boruto!
Mitsuki: En el próximo capítulo: Estilo senin: Taijutsu Uzumaki-Hyuga.
Mirai: ¡¿Cómo hace eso?!
Shikadai: ¡¿Eso es una espada?!
Chouchou: ¡¡NOS GANARON OTRA VEEEZ!!
Konohamaru: Naruto nii-chan… Hinata-san… este es Boruto.
Boruto: ¡TOMA ESTO!

FIN DEL SPOILER

FIN DEL CAPITULO 15

Editado por rasenchidori: 25.12.15 a las 22:19

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