746.096 temas | 5.025.759 mensajes | seremos forros, pero somos una bocha
Viejo Luzbelita dijo: 29.08.07
Aunque suele caracterizarse a los abogados como cuervos, ratas, chupasangres o lo que sea... algún día nos van a necesitar... A los que estudian y a los que ya lo son:

Felíz día!!

Se celebra hoy porque es la fecha en que se conmemora el nacimiendo de J. B. Alberdi. Acá les pego la nota que salió hoy en Clarín.


Juan B Alberdi, el abogado que diseñó la república
Hoy se conmemora el Día del Abogado, por la fecha de nacimiento de Juan Bautista Alberdi
JOSE IGNACIO GARCIA HAMILTON. Autor de una biografía novelada de J. B. Alberdi

Los argentinos celebramos el Día del Abogado el 29 de agosto, por haber nacido en esta fecha, en 1810, Juan Bautista Alberdi. Resulta curioso, sin embargo, saber que Alberdi nunca ejerció la profesión de letrado en nuestro país.
Juan Bautista nació en Tucumán y, a los 14 años, obtuvo una beca para estudiar en el Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires (hoy Colegio Nacional). Luego siguió abogacía en la Universidad pero, al completar sus estudios, ocurrió que el gobierno de Juan Manuel de Rosas impuso un juramento de fidelidad al régimen federal como requisito para la habilitación profesional. Alberdi, que había sufrido ya como periodista el cierre del inofensivo periódico La Moda por parte del despótico gobernador, no quiso aceptar otra humillación y prefirió marchar al destierro. En 1838 subió al bote que iba a acercarlo hasta el barco que hacía la carrera a Montevideo y, todavía a la vista de las autoridades y público del puerto, tiró al agua el cintillo punzó que la dictadura exigía como uso obligatorio.
En la capital uruguaya trabajó en un diario e impulsó la expedición libertadora encabezada por Juan Lavalle, pero ante el fracaso de la misma revalidó su diploma de abogado y vivió de sus honorarios. Al producirse el sitio de Montevideo por las tropas rosistas encabezadas por Manuel Oribe, Juan Bautista viajó a Europa y luego se radicó en Valparaíso.

Un programa, un país
Había llegado a Chile con sus últimos ahorros y ejerció el periodismo para sustentarse, pero al poco tiempo presentó una tesis sobre El Congreso Americano en la Universidad y se dedicó intensamente a la abogacía. Su talento lo hizo distinguirse en el foro y llegó a ser el profesional mejor remunerado de la ciudad. Con sus ingresos se compró la quinta Las Delicias, en donde recibía los domingos al mediodía a los emigrados argentinos y sus familias. Allí se enamoró de Matilde, la hija de su amigo Carlos Lamarca.
Cuando Urquiza derrotó en Caseros a Rosas, Alberdi escribió Bases y Puntos de Partida para la Reorganización Institucional, sugiriendo la implementación de un programa republicano que estableciera la libertad de cultos, el liberalismo económico y el fomento de la inmigración. En relación a la educación, proponía dejar a un lado la instrucción humanística, para acentuar la formación de artesanos que supieran labrar la tierra y construir caminos, puentes y ferrocarriles. No necesitamos abogados, sino técnicos, sostuvo tajantemente.
En 1855, el presidente Urquiza le pidió a Juan Bautista que viajara a París como embajador, para evitar que las naciones europeas reconocieran a Buenos Aires como nación independiente. Hacia allí partió el tucumano directamente desde Valparaíso, sin regresar a la Argentina. Cuando Mitre venció a Urquiza en Pavón y el país se unificó bajo su mando, decretó la cesantía del diplomático.
Al producirse la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, Alberdi condenó la actuación argentina. Dijo que era una confrontación absurda, hecha por la vanidad de los gobernantes, y que si algún país tenía algo de razón, era más bien el Paraguay. El gobierno argentino lo acusó de traidor a la patria y Juan Bautista debió permanecer exiliado en Francia otros catorce años.
Después de la confrontación franco-prusiana escribió El crimen de la guerra: con estilo de abogado fue encadenando los argumentos para demostrar que la guerra no es un derecho, sino un delito; y que la justicia sólo es tal cuando es impartida por un tercero imparcial.
Recién en 1879, cuando estaba a punto de cumplir los 70 años, arrastraba los pies y era una figura legendaria, Alberdi regresó a su patria. Había pasado 41 años en el extranjero, aunque siempre escribiendo sobre su país.
En la Facultad de Derecho de Buenos Aires pronunció una conferencia: La omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual. Pero la emotividad de sus años le impidió completar la lectura y le pidió a Félix Frías que terminara de leer las cuartillas que él había preparado. No tenía fuerzas tampoco para empezar de nuevo a litigar.
Volvió a París, donde murió solo y soltero, en una casa de salud del suburbio de Neully Sur Seine, el 29 de junio de 1884. Resistió los abusos de la dictadura y criticó los errores de los gobiernos democráticos. Diseñó la arquitectura constitucional de la república y exaltó la armonía entre las naciones.
Aunque nunca ejerció la profesión en su país, nos dejó a los abogados la mejor de las lecciones: defendió la paz y el sistema republicano, aun al costo de sufrir en carne propia el destierro y las persecuciones.



Y un poema de amor jurídico a modo de homenaje (?) (es más que probable que ya lo conozcan, pero me reí muchísimo cuando lo lei... sobre todo en la parte de Borda, fíjense)


Poema de Amor Jurídico (o de cuando la cláusula "prior amore, potioriure", no tiene importancia)


¿Por qué me dejaste amor?
Si yo, reconozco jurídicamente que te amo...

Cómo no apelar a vos?
si fuiste mi recurso de amparo;
mi tribunal de casación;
mi unificador de sentimientos;
mi única instancia?

¿Cómo no reconocer tus derechos posesorios sobre mi?
Si en mi desarraigo fuiste mi domicilio constituido... o procesal
(nunca supe la diferencia amor,¿la hay?)

Y aquellas noches amor, oh!!!; Cómo olvidarlas!!!
Si en ellas vivimos los hechos conducentes,
que en definitiva, permitieron mi apertura a prueba.

Y es cierto mi amor,
sé que la documental no llegó a cumplirse,
pero debes reconocer, al menos,
que en la confesional mis sentimientos fueron más claros que nunca...
casi diría que hicieron plena prueba.

¡Ay amor!
¡Mi dulce exhorto!
Mi notificación válida!
Mi posesión legítima, aunque viciosa!
Mi sentencia favorable y definitiva:
¿por qué me abandonaste?
¿Porqué tuviste esa dura contestación a mi demanda?
¿Acaso no cabe, todavía, en tu corazón un recurso extraordinario?
¿Acaso no transarías, no conciliarías?
¿No homologarías, no acordarías?
¿No Bordarías, no Llambías?

Mi amor... larga viene siendo mi espera... y mi quita
Mi amor, el tiempo corre y los sentimientos caducan
¿o prescriben?
(¡Maldita confusión entre caducidad y prescripción!)

¿Sabes? Con este poema jurídico y amoroso,
amoroso y jurídico
espero revertir la carga de la prueba,
espero tu última respuesta
pero sin chicanas amor, que mi dolor no las toleraría.

Es que no puedo negar
que mis sentimientos entraron en cesación de pagos,
pero por favor amor
no me pidas la quiebra.

Busquemos un acuerdo preconcursal o preventivo.
Busquemos una salida, la que prefieras,
porque sino amor...
moriré.
Moriré antes de que el proceso alimentario haya concluido.

¡Mi caso federal, cuánto te he amado!
Y siempre con probidad y buena fe...

¿Y vos como me contestaste?
Con temeridad y malicia,
corriéndole traslado a otro, a un tercero,
a un, perdón que lo diga, un "penitus extranei"
que rompió nuestro vínculo.

¡Ay si la "manus inectio" todavía existiera!
¿Imaginas mi amor con qué parte del cuerpo de ese "extranei" me hubiera cobrado?
Exactamente de ahí mi amor, imaginas bien...

Y así y todo mi amor,
mi viejo amor jurídico,
me dejaste...

Me dejaste amor
me dejaste
me dejas... me...
¡Poca miseria amor!

Pero sabes?
A medida que deslizo
mi romántica pluma (Sylvapen 2 km)
sobre este retazo de papel receptor de emociones,
de congoja y negra tinta pegajosa y maloliente
que a chorros deja mi frente sucia,
me doy cuenta que lo nuestro nunca hubiera sido posible...

¿Cómo yo, un amante de veras,
preparado con Salvat, Zaffaroni, Soler, Abbot et Costello,
entre otros tratadistas más,
pude enamorarme de vos,
cometiendo este error de derecho inexcusable?.

Editado por Luzbelita: 29.08.07 a las 11:57

12 Comentarios | Registrate y participá

Viejo Pólux dijo: 29.08.07
Gracias por hacerme acordar ahora lo voy a saludar a mi viejo.
Y feliz dia a los abogados forros!
Viejo Isidoro_Cañones dijo: 29.08.07
Originalmente publicado por Luzbelita Ver mensaje
Aunque suele caracterizarse a los abogados como cuervos, ratas, chupasangres o lo que sea... algún día nos van a necesitar... A los que estudian y a los que ya lo son:

Felíz día!!

Se celebra hoy porque es la fecha en que se conmemora el nacimiendo de J. B. Alberdi. Acá les pego la nota que salió hoy en Clarín.


Juan B Alberdi, el abogado que diseñó la república
Hoy se conmemora el Día del Abogado, por la fecha de nacimiento de Juan Bautista Alberdi
JOSE IGNACIO GARCIA HAMILTON. Autor de una biografía novelada de J. B. Alberdi

Los argentinos celebramos el Día del Abogado el 29 de agosto, por haber nacido en esta fecha, en 1810, Juan Bautista Alberdi. Resulta curioso, sin embargo, saber que Alberdi nunca ejerció la profesión de letrado en nuestro país.
Juan Bautista nació en Tucumán y, a los 14 años, obtuvo una beca para estudiar en el Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires (hoy Colegio Nacional). Luego siguió abogacía en la Universidad pero, al completar sus estudios, ocurrió que el gobierno de Juan Manuel de Rosas impuso un juramento de fidelidad al régimen federal como requisito para la habilitación profesional. Alberdi, que había sufrido ya como periodista el cierre del inofensivo periódico La Moda por parte del despótico gobernador, no quiso aceptar otra humillación y prefirió marchar al destierro. En 1838 subió al bote que iba a acercarlo hasta el barco que hacía la carrera a Montevideo y, todavía a la vista de las autoridades y público del puerto, tiró al agua el cintillo punzó que la dictadura exigía como uso obligatorio.
En la capital uruguaya trabajó en un diario e impulsó la expedición libertadora encabezada por Juan Lavalle, pero ante el fracaso de la misma revalidó su diploma de abogado y vivió de sus honorarios. Al producirse el sitio de Montevideo por las tropas rosistas encabezadas por Manuel Oribe, Juan Bautista viajó a Europa y luego se radicó en Valparaíso.

Un programa, un país
Había llegado a Chile con sus últimos ahorros y ejerció el periodismo para sustentarse, pero al poco tiempo presentó una tesis sobre El Congreso Americano en la Universidad y se dedicó intensamente a la abogacía. Su talento lo hizo distinguirse en el foro y llegó a ser el profesional mejor remunerado de la ciudad. Con sus ingresos se compró la quinta Las Delicias, en donde recibía los domingos al mediodía a los emigrados argentinos y sus familias. Allí se enamoró de Matilde, la hija de su amigo Carlos Lamarca.
Cuando Urquiza derrotó en Caseros a Rosas, Alberdi escribió Bases y Puntos de Partida para la Reorganización Institucional, sugiriendo la implementación de un programa republicano que estableciera la libertad de cultos, el liberalismo económico y el fomento de la inmigración. En relación a la educación, proponía dejar a un lado la instrucción humanística, para acentuar la formación de artesanos que supieran labrar la tierra y construir caminos, puentes y ferrocarriles. No necesitamos abogados, sino técnicos, sostuvo tajantemente.
En 1855, el presidente Urquiza le pidió a Juan Bautista que viajara a París como embajador, para evitar que las naciones europeas reconocieran a Buenos Aires como nación independiente. Hacia allí partió el tucumano directamente desde Valparaíso, sin regresar a la Argentina. Cuando Mitre venció a Urquiza en Pavón y el país se unificó bajo su mando, decretó la cesantía del diplomático.
Al producirse la guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay, Alberdi condenó la actuación argentina. Dijo que era una confrontación absurda, hecha por la vanidad de los gobernantes, y que si algún país tenía algo de razón, era más bien el Paraguay. El gobierno argentino lo acusó de traidor a la patria y Juan Bautista debió permanecer exiliado en Francia otros catorce años.
Después de la confrontación franco-prusiana escribió El crimen de la guerra: con estilo de abogado fue encadenando los argumentos para demostrar que la guerra no es un derecho, sino un delito; y que la justicia sólo es tal cuando es impartida por un tercero imparcial.
Recién en 1879, cuando estaba a punto de cumplir los 70 años, arrastraba los pies y era una figura legendaria, Alberdi regresó a su patria. Había pasado 41 años en el extranjero, aunque siempre escribiendo sobre su país.
En la Facultad de Derecho de Buenos Aires pronunció una conferencia: La omnipotencia del Estado es la negación de la libertad individual. Pero la emotividad de sus años le impidió completar la lectura y le pidió a Félix Frías que terminara de leer las cuartillas que él había preparado. No tenía fuerzas tampoco para empezar de nuevo a litigar.
Volvió a París, donde murió solo y soltero, en una casa de salud del suburbio de Neully Sur Seine, el 29 de junio de 1884. Resistió los abusos de la dictadura y criticó los errores de los gobiernos democráticos. Diseñó la arquitectura constitucional de la república y exaltó la armonía entre las naciones.
Aunque nunca ejerció la profesión en su país, nos dejó a los abogados la mejor de las lecciones: defendió la paz y el sistema republicano, aun al costo de sufrir en carne propia el destierro y las persecuciones.



Y un poema de amor jurídico a modo de homenaje (?) (es más que probable que ya lo conozcan, pero me reí muchísimo cuando lo lei... sobre todo en la parte de Borda, fíjense)


Poema de Amor Jurídico (o de cuando la cláusula "prior amore, potioriure", no tiene importancia)


¿Por qué me dejaste amor?
Si yo, reconozco jurídicamente que te amo...

Cómo no apelar a vos?
si fuiste mi recurso de amparo;
mi tribunal de casación;
mi unificador de sentimientos;
mi única instancia?

¿Cómo no reconocer tus derechos posesorios sobre mi?
Si en mi desarraigo fuiste mi domicilio constituido... o procesal
(nunca supe la diferencia amor,¿la hay?)

Y aquellas noches amor, oh!!!; Cómo olvidarlas!!!
Si en ellas vivimos los hechos conducentes,
que en definitiva, permitieron mi apertura a prueba.

Y es cierto mi amor,
sé que la documental no llegó a cumplirse,
pero debes reconocer, al menos,
que en la confesional mis sentimientos fueron más claros que nunca...
casi diría que hicieron plena prueba.

¡Ay amor!
¡Mi dulce exhorto!
Mi notificación válida!
Mi posesión legítima, aunque viciosa!
Mi sentencia favorable y definitiva:
¿por qué me abandonaste?
¿Porqué tuviste esa dura contestación a mi demanda?
¿Acaso no cabe, todavía, en tu corazón un recurso extraordinario?
¿Acaso no transarías, no conciliarías?
¿No homologarías, no acordarías?
¿No Bordarías, no Llambías?

Mi amor... larga viene siendo mi espera... y mi quita
Mi amor, el tiempo corre y los sentimientos caducan
¿o prescriben?
(¡Maldita confusión entre caducidad y prescripción!)

¿Sabes? Con este poema jurídico y amoroso,
amoroso y jurídico
espero revertir la carga de la prueba,
espero tu última respuesta
pero sin chicanas amor, que mi dolor no las toleraría.

Es que no puedo negar
que mis sentimientos entraron en cesación de pagos,
pero por favor amor
no me pidas la quiebra.

Busquemos un acuerdo preconcursal o preventivo.
Busquemos una salida, la que prefieras,
porque sino amor...
moriré.
Moriré antes de que el proceso alimentario haya concluido.

¡Mi caso federal, cuánto te he amado!
Y siempre con probidad y buena fe...

¿Y vos como me contestaste?
Con temeridad y malicia,
corriéndole traslado a otro, a un tercero,
a un, perdón que lo diga, un "penitus extranei"
que rompió nuestro vínculo.

¡Ay si la "manus inectio" todavía existiera!
¿Imaginas mi amor con qué parte del cuerpo de ese "extranei" me hubiera cobrado?
Exactamente de ahí mi amor, imaginas bien...

Y así y todo mi amor,
mi viejo amor jurídico,
me dejaste...

Me dejaste amor
me dejaste
me dejas... me...
¡Poca miseria amor!

Pero sabes?
A medida que deslizo
mi romántica pluma (Sylvapen 2 km)
sobre este retazo de papel receptor de emociones,
de congoja y negra tinta pegajosa y maloliente
que a chorros deja mi frente sucia,
me doy cuenta que lo nuestro nunca hubiera sido posible...

¿Cómo yo, un amante de veras,
preparado con Salvat, Zaffaroni, Soler, Abbot et Costello,
entre otros tratadistas más,
pude enamorarme de vos,
cometiendo este error de derecho inexcusable?.

Y presento rogatoria
En todos los estamentos
Para que me des ese exhorto
Que ante tu negatoria, lamento
Cuento con la medida
cautelar de la vaselina
Y sin embargo solo encuentro
un "no ha lugar" como respuesta
Date cuenta, mi querida
Que el acceso al expediente
Es mas que fundamental
Tengo interés particular
En la esa parte del cuerpo!
Viejo Blackbird dijo: 29.08.07
feliz dia a todos los abogados y a los q ya se reciben como luzbe! felicitaciones!
Viejo alfredo! dijo: 29.08.07
uhhhhhh, mis padres son lo 2 abogados y ni se enteraron :P
Viejo elPolo dijo: 29.08.07
Originalmente publicado por alfredo! Ver mensaje
uhhhhhh, mis padres son lo 2 abogados y ni se enteraron :P
Jaja, mis viejos tambien son abogados, los dos

ya tengo bien agendado el dia
Viejo RuSo! dijo: 29.08.07
Me faltan cerca de 26 materias para recibirme.. me puedo considerar como "a punto de recibirme".. saludo a todos los abogados!
Viejo mucha maldad dijo: 29.08.07
Feliz dia a Isidoro, y a los estudiantes de Derecho del foro!

Luzbe, vos no vas a ser una abogada cuervo, rata, o chupasangre, vas a ser la mas yegua de toooodas!! Y con que orgullo!
Viejo <AniX> dijo: 29.08.07
¡Felíz Día a todos los abogados y a todos los estudiantes de abogacía del Foro!

FELICITACIONES!!

Viejo mudvayne dijo: 29.08.07
Eaaa!!
Feliz Dia a todos los cuervos botones con los que deliro todos los dias en la mesa de entradas jajaja!!
Feliz dia a todos/as los/las forros/as del foro cuervos o que estamos en la carrera...
Yo voy por 2do año... me deben faltar 35 materias, pero bueno, por algo arrancamos
jeje

saludos y feliz diaa!!

Herramientas
Iniciar Sesion

Recordarme